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lunes, 20 de enero de 2025

La Cruzada Anticiencia de Javier Milei, por Edgar Lalande (para Chalie Hebdo del 15-01-25)


 Si todavía quedaban dudas sobre la capacidad de un gobierno de extrema derecha para aplastar el pensamiento racional y científico, basta con hacer un balance de un año de Javier Milei al frente de Argentina. Entre recortes presupuestarios abismales, éxodo de cerebros y caza de brujas, la investigación científica está al borde del colapso.


A principios de noviembre de 2024, Manuel García Solá renunció al Consejo Nacional de Investigación Científica y Técnica (Conicet) de Argentina, donde era director de seguridad alimentaria y miembro del consejo de administración. Exministro de Educación y científico de renombre, se sintió impulsado a dejar la institución más importante del país, según dijo en su carta de renuncia, que fue ampliamente difundida: “Nunca me había sentido tan maltratado como cuando intentaron imponer una persecución contra las ideas científicas, políticas o religiosas”.


Guillermo Francos, ahora jefe de gabinete, defendió la relación del gobierno con el Congreso, aunque criticó los 845 investigadores admitidos al Conicet este año, alegando que “sus planes de investigación no son pertinentes” y sus criterios de admisión carecen de calidad y rigor científico.


Milei había anunciado durante su campaña que no estaba interesado en mantener la investigación científica y lo demostró en su gestión. El presidente, poseedor de dos másteres en economía, parece tener un complejo de inferioridad hacia el mundo universitario y científico.


Los presupuestos de la investigación pública se redujeron un promedio del 31%. La mayoría de los programas del Conicet se detuvieron, y los investigadores fueron obligados a buscar trabajo en otros países. Según un informe reciente, el 10% de los investigadores y docentes ya ha emigrado.


Manuel García Solá estimó que apenas el 2% del presupuesto total del Conicet se utilizó para investigaciones científicas, mientras que el resto fue asignado a proyectos internacionales y gastos administrativos.


Las ideas negacionistas de Milei, como dudar del cambio climático o considerar que la Tierra es plana, se han reflejado en el discurso político. Además, su ministra de Ciencia prohibió el uso de fondos públicos para proyectos científicos locales y cerró varias universidades públicas.


Las consecuencias son alarmantes: el nivel de empleo en el sector científico ha caído drásticamente, y las políticas actuales han sido duramente criticadas por la comunidad científica internacional.


Desde su llegada al poder, el apoyo a la investigación científica en Argentina ha alcanzado mínimos históricos, poniendo en riesgo el futuro del país.



Publicado en:

https://charliehebdo.fr/2025/01/sciences/la-croisade-antiscience-de-javier-milei/


 

viernes, 10 de enero de 2025

Reclamaciones sobre Groenlandia y Canadá: ¿la batalla de Trump por el Ártico?, popr "RT" del 08-01-25

 



8 ene 2025 

El Ártico se ha convertido en un foco crítico para la seguridad, el acceso a los recursos y el control de las rutas marítimas emergentes.


El Ártico, a menudo asociado a paisajes serenos y vida salvaje, no es solo una región pintoresca, sino una zona de importancia estratégica determinada por fuerzas medioambientales, políticas, económicas y militares.


El área incluye partes de Rusia, Estados Unidos (Alaska), Canadá, Dinamarca (Groenlandia), entre otras. En opinión de algunos expertos, esto podría explicar el deseo del presidente electo de EE.UU., Donald Trump, de hacerse con dos territorios árticos bastante amplios: Canadá, así como Groenlandia, la isla más grande del mundo que pertenece a Dinamarca, pero que disfruta de una amplia autonomía. 


Cuestión de seguridad 

Tras la Guerra Fría, los países árticos trataron de preservar el área alrededor del Polo Norte como zona de cooperación. Sin embargo, la competencia estratégica entre Washington, Moscú y Pekín ha elevado significativamente su importancia geopolítica en la última década. Los avances militares de Rusia y China en contraste con los esfuerzos más lentos de EE.UU. y la OTAN, han convertido el Ártico en un foco crítico para la seguridad, el acceso a los recursos y el control de las rutas marítimas emergentes, explicó Kiel Pechko, experto del Instituto Ártico (Washington D.C.) en un artículo, publicado este martes.



En la última década, Rusia modernizó sus bases militares en el Ártico, desplegó misiles de defensa y mejoró su flota de submarinos, al tiempo que desarrollaba la pesca, el petróleo y la extracción de minerales para contrarrestar posibles amenazas en la colosal macrorregión y acelerar el desarrollo económico e infraestructural de la zona ártica. Entretanto, China dio muestras de sus crecientes ambiciones, aumentando sus inversiones en el Ártico, investigando aplicaciones militares y ampliando su flota de rompehielos. "Estos acontecimientos ponen de relieve la evolución del papel del Ártico en las oportunidades económicas y la rivalidad estratégica, lo que plantea importantes retos a la gran estrategia estadounidense", apuntó el experto.


El Ártico norteamericano alberga infraestructuras de defensa críticas para Washington y sus aliados, incluidos radares de largo alcance, situadas en Alaska, apuntó en un artículo para la revista Indo-Pacific Defense FORUM, Christopher Rierson, capitán del Comando de Operaciones Especiales Norte de EE.UU. "Si un conflicto regional se extendiera al Ártico, EE.UU. podría verse afectado por la interrupción del conocimiento del dominio en Alaska y la interrupción de la infraestructura de proyección de poder, lo que podría comprometer el despliegue de capacidades avanzadas en el Indo-Pacífico y otros escenarios", agregó.


"Campo de batalla crítico" 

A su vez, Groenlandia es "una autopista desde el Ártico hasta América del Norte", afirmó Robert O'Brien, quien fue el consejero de Seguridad Nacional durante el primer mandato de Trump. En una entrevista reciente con Fox News, el político apuntó que el Ártico "va a ser el campo de batalla crítico del futuro porque, a medida que el clima se calienta, el Ártico va a ser una vía que tal vez incluso reduzca el uso del canal de Panamá".


Además, en opinión de algunos expertos, es una región clave para Estados Unidos en su intento de oponerse a Rusia y China, y cada vez está más disputada a medida que el deshielo abre nuevas rutas marítimas. "Las vías de circulación en el Ártico están cambiando debido al cambio climático", declaró José W. Fernández, subsecretario de Crecimiento Económico, Energía y Medio Ambiente del Departamento de Estado de EE.UU., citado por The New York Times. "Es algo a lo que estamos dedicando cada vez más atención, y cualquier nueva administración lo va a tener que abordar en el futuro", agregó.


Disputas territoriales

Actualmente, decenas de Estados han expresado reivindicaciones sobre el territorio del Ártico, entre ellos Estados Unidos, Rusia, Canadá, Dinamarca (a través de Groenlandia), Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia. Estos países poseen flotas árticas y están aumentando su presencia militar en la zona, apuntan expertos. Los Estados que reclaman los recursos del Ártico se enfrentan a la difícil tarea de definir los límites exteriores de la plataforma continental en el océano Ártico y delimitar los espacios marítimos de los Estados en sus zonas de contacto.


En la década de 1920, según el Tratado de París, la parte marítima del Ártico se dividió en cinco sectores entre la URSS, EE.UU., Dinamarca, Noruega y Canadá. El principio de la división sectorial era sencillo: los puntos extremos de los países con sus territorios frente al océano Ártico estaban conectados con el Polo Norte. Es decir, la plataforma ártica solo debe ser gestionada por los Estados árticos. Esta división no fue cuestionada oficialmente por otros Estados.


Mucho ha cambiado con la adopción en 1987 de La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que no dice nada sobre la división sectorial. La normativa establece que 12 millas náuticas son las aguas territoriales soberanas; 200 millas náuticas es la zona económica exclusiva, donde se permite la libre navegación de todos los países, pero el derecho exclusivo de un Estado determinado a utilizar los recursos minerales y biológicos. Rusia no ratificó la Convención hasta 1997, mientras que Estados Unidos todavía no ha firmado el documento, aunque de vez en cuando surgen debates al respecto en el Senado. 



Publicado en:

https://actualidad.rt.com/actualidad/536351-reclamaciones-groenlandia-canada-batalla-trump