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viernes, 21 de julio de 2023

La restitución de Pedro Castillo, por Eugenio Zaffaroni y Guido Croxatto (para "Página 12" del 21-07-23)

 


Por

Eugenio Zaffaroni y Guido Croxatto

21 de julio de 2023 


El pueblo peruano ha salido masivamente a la calle. Pero en las entradas de Lima, a instancias del intendente, dueño de la concesión del Macchu Picchu, la policía pedía pasaporte, como si para el resto de los peruanos, los cholos y cholas de la sierra, entrar a Lima fuera lo mismo que entrar en otro país.


Existe la impresión generalizada de que el debido proceso no importa. La vulneración de las garantías procesales no configuran un acto menor en una democracia. Violar los derechos politicos de un maestro rural de Cajamarca no es excepcional. Violar los derechos civiles –como la libre circulación y derecho a la protesta- tampoco parece importar demasiado en Perú cuando los afectados con este recorte son pobres.


Hubo un tiempo no lejano en que en Perú se habían impuesto tribunales militares con jueces sin rostro juzgando a civiles. El arquitecto de esta barbarie fue Montesinos. Daban su condena en altavoz con la voz deformada. Los condenados no sabían muchas veces ni por qué iban presos ni quien los juzgaba. El aprendizaje procesal y jurídico no ha sido sencillo en el hermano pais. Y no ha terminado. Está aún por hacerse. 


El caso Castillo es parte de este duro aprendizaje: Castillo está preso por lo que es y representa (derecho penal de autor, antiliberal). Al pueblo bajo. Y por las medidas que tomó: no hizo ningún negocio con ningún sector de poder. Por eso fue derrocado en forma inconstitucional y espuria. No han encontrado una sola prueba en su contra. Nada. Buscan levantar el secreto de sus comunicaciones como presidente porque llegando ya a los 8 meses no han encontrado una sola prueba para incriminarlo. Nada. Lo cual habla de lo ilegal de todo el proceso en su contra y de lo ilegal de su prisión actual. Hasta han inventado noticias falsas desde la fiscalía; decretos sin firma que no existen. 


A la inversa, hay pruebas sobradas de delitos graves en la fiscalía y demás, y nadie está preso por estos delitos de falsificación de prueba, falsedad ideológica, títulos que no existen, lavado de dinero. En muchos casos hay pruebas graves, y nadie está preso. No hay una sola prueba en contra de Castillo y está en prisión sin condena hace 7 meses, en forma ilegal. Porque es pobre. Porque es de Cajamarca. Nada más. Y porque cometió el temerario acto de llevar al pueblo silenciado y negado en el interior al gobierno en el centro de Lima. Cuando los cerros bajan.


Persecución

La persecución contra líderes progresistas no es nueva. Antes se daban violentos golpes de Estado con tanques. Hoy se inventan causas para mantener procesados a los dirigentes que incomodan al poder financiero. Castillo es uno de ellos. Como Evo, Lula, Correa, Lugo, Cristina, Zelaya, Pedro Castillo, un hijo del pueblo, primer presidente rural en la historia del hermano país, no aceptó negociar con la prensa local ni con el congreso corrupto y racista que existe en aquel pais, regido aun por la constitución neoliberal de Fujimori, a la que llaman “apocrifa“. 


El Congreso peruano promueve la minería ilegal. Paradojas de nuestras democracias lastimadas: Fujimori está preso por delitos de lesa humanidad, esterilizaciones de mujeres indígenas, pero su legislación anti terrorista, que empleó para perpetrar tales crímenes atroces, se sigue aplicando todavía.


Que un presidente sea destituido sin ser escuchado, que sea apresado violando el reglamento del congreso y la constitución del pais, sin los votos necesarios, sin moción formal, sin notificación, sin derecho de defensa, debiera generar sensación de alarma en todos los defensores del constitucionalismo. Que armas de guerra apunten contra la hija menor del presidente configura una extorsión criminal. También la incomunicación actual de Castillo con su familia. Son todas violaciones graves.


Arbitrariedad

Es tal el nivel de arbitrariedad institucional, que el sistema penitenciario peruano emite normativas ad hoc, especiales, para entorpecer en forma deliberada la defensa del presidente secuestrado hace siete meses. No se le deja comunicarse tampoco con sus abogados extranjeros. Cuando su hija envió una carta a sus dos abogados argentinos (nosotros), al día siguiente, sin disimulo de ningún tipo, el INPE dictaminó medidas arbitrarias, recortando el acceso a los penales del país a los abogados "extranjeros". Debían homologar su título. 


Esta medida es arbitraria e inconstitucional. Viola un derecho básico. El derecho de Castillo a ser defendido. A elegir a sus abogados. A poder conferenciar con ellos en condiciones de seguridad y privacidad, como proclama la Convención Americana, abiertamente violada en el hermano pais. Esa medida no existía hasta que nosotros empezamos a defender a Castillo. Del mismo modo, cuando la cuñada del presidente quiere enviar una carta a sus abogados, lo cual es privado, y hace a la esencia de la defensa, también se quieren requisar y fotografiar esos materiales, vulnerando el trabajo de la defensa del presidente. 


Estas arbitrariedades están a la hora del día. Se siguen cometiendo. No hay derechos civiles ni políticos para Castillo. Es un secuestro. No una detención legal. Sino una detención arbitraria, producto de una vacancia inconstitucional. Una detención ilegal es de hecho y de derecho, un secuestro. Por los 70 asesinatos no hay nadie detenido. Parece que en Perú es más grave leer un discurso que asesinar a 70 personas. Los muertos, aunque no sean de Miraflores, importan.


Restitución

Para la democracia la alternativa es una sola: la restitución de Castillo en la presidencia, de la que fue ilegalmente privado. Y garantizarle en todo caso lo que aún no tuvo: un juicio justo. Un juicio donde su voz pueda por fin ser escuchada.


Que un juez supremo tenga que aclarar que Castillo "no está secuestrado" implica de por sí que la pregunta merece ser respondida. Y merece respuesta porque la forma en que se vacó a Castillo es inconstitucional, violando la constitución y el reglamento del congreso. Lo cual pervierte cualquier fundamento legítimo ulterior para su prisión. Es una prisión ilegal. Y una prisión ilegal, estimados jueces supremos, es un secuestro. No admite otro nombre. 


Este artículo fue publicado originalmente el día 20 de julio de 2023



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/569939-la-restitucion-de-pedro-castillo

viernes, 2 de agosto de 2019

Zaffaroni: Autoritarismo y democracia, por "Página 12" del 02-08-19


El ex juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y actual integrante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Eugenio Raúl Zaffaroni, disertará hoy en Lanús sobre “Autoritarismo en democracia, la construcción del enemigo”. El evento tendrá lugar desde las 20 en el Centro Cultural Israelita I.LPeretz, ubicado en O'higgins 2061 Lanús Este. La entrada es libre y gratuita.  


Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/209813-autoritarismo-y-democracia

martes, 20 de diciembre de 2016

MILAGRO, por E.Raúl Zaffaroni (para "Página 12" del 20-12-16)

Por E. Raúl Zaffaroni *

Si es verdad que para ser filósofo no debe perderse la capacidad de asombro, quien quiera ser filósofo debería vivir en nuestro país. El realismo mágico –como denominación– se inventó en otro lado, pero como realidad florece aquí con singular entusiasmo.
El balance de hechos sobre el “caso Milagro” lo verifica: 
1) El Superior Tribunal está integrado por los diputados oficialistas que horas antes votaron su ampliación. 
2) En el penal asesinan al sobrino de otro preso que denuncia que se lo torturó para obligarlo a declarar contra Milagro. 
3) En una noche se allanaron 21 domicilios particulares de gente humilde. 
4) Se reactivó un proceso contra Milagro por una agresión al actual gobernador en 2009, sin prueba alguna de su participación. 
5) Se intentó impedir la publicidad de las audiencias de debate. 
6) Se sanciona y amenaza a los defensores, hasta por apelar. 
7) Un fiscal y un juez “no diligentes” contra Milagro, en curso de remoción. 
8) Un fiscal dedicado a la persona de Milagro, como una sección del Ministerio Público. 
9) El desopilante proyecto de consulta popular de 13 insólitos legisladores jujeños, que agravian a todos los organismos internacionales, borrando de su memoria la visita de la Comisión en 1979. 

Más asombro provoca la cobertura mediática de esto: 1) Noticias falsas: retiro de dinero del banco, destinado a pagar sueldos, mostrado como corrupción. 2) Una “clonación” de procesos en que se inventan hasta homicidios. 3) Se le atribuye “riqueza”. ¿Acaso Milagro tiene cuentas extranjeras y empresas panameñas? Vive como todo argentina merece, decentemente, pero nada más. 4) Se secuestran 12.000$ a una compañera de Milagro, que son parte de su sueldo, y se fotografían los billetes en los diarios oficialistas. 5) Un enemigo imputa a Milagro maltrato a niños, cuando ha criado a varios “hijos del corazón” como ella los llama y todos lo saben. 6) Clarín publica un artículo discriminatorio contra la abogada de Milagro, pintándola como una niña de doble apellido, rubia y distinguida. A “contrario sensu”: ¿Sólo los pobres pueden defender a los pobres? ¿Los demás seríamos “traidores de clase”? ¿Acaso “Clarín” se volvió trotskista?   

Esa cobertura mediática oculta que los comedores, escuelas e instalaciones deportivas creados por la “Tupac Amaru” están siendo desactivados, como también las condiciones de detención de Milagro. Es una presa “preventiva” y, no obstante, controlan su correspondencia, escuchan sus llamadas telefónicas, cortan su comunicación con un periodista, prohíben las fotografías.

Lo único que podría ser viable es averiguar si hubo una eventual administración desprolija, lo que se prueba con documentos, prueba que Milagro no podría impedir ni dificultar después de casi un año de detención preventiva. No debe haber en el país otro preso preventivo imputado de administración fraudulenta, que es un delito excarcelable, como cualquier abogado sabe.

Es clara la explotación de prejuicios racistas, de clase y de género contra Milagro. Pero eso solo no explica su detención “a disposición del poder ejecutivo”, porque el Gobernador lo reconoció: “A esta mujer no la voy a soltar”. Lo que realmente horroriza a quienes quieren una sociedad de 30% incluido y 70% excluido, es que una mujer pobre, militante, india y morena, organice a los excluídos y los desafíe.

Pero el nivel de asombro rompe el termostato, porque la Argentina del realismo mágico hizo crecer a Milagro: de una digna dirigente local pasó a ser un nombre central en el panorama nacional y trasciende hoy a lo internacional: se ocupan de ella la Comisión Interamericana, el secretario general de la OEA, el Comité de la ONU, el papa Francisco, el Premier de Canadá, el presidente del Uruguay, y lo insólito llega dicho o sugerido por la cobertura mediática: son todos “kirchneristas”.

Alguien dijo que lo espantoso no está allí en beneficio propio, sino que genera espacio para que lo grande pueda hacerse. Y Milagro no lo buscó, no quiso ser figura de dimensión regional y hasta mundial: lo espantoso la colocó en ese lugar.

Un poder local perdió de vista la dimensión de sus actos, cegado por prejuicios, irritado y con pánico a la organización y al desafío de los humildes, comandados por una mujer, india, militante, morena. Y ahora nadie sabe qué hacer.

La canciller, que conoce de organismos internacionales, balbucea que es una cuestión provincial, cuando sabe de sobra que no es cierto, que ante el derecho internacional responde el Estado nacional.

Quizá encuentren la salida: tal vez una decisión de la Corte Suprema que le reconozca a Milagro los fueros parlamentarios, o tal vez una cautelar interamericana, aunque eso no resuelve el problema de los otros compañeros presos.

Pero el temor es fuerte: Milagro expresa no sólo el discurso de los excluidos, sino el de nuestros originarios, de la Pachamama, de la religiosidad popular, de 500 años de sometimiento. ¡Qué miedo! ¡Tienen hasta un discurso! ¿Cómo los negros pobres excluidos e indios pueden tener un discurso que armoniza con fuertes corrientes de reclamo mundial?

¿Y Milagro? ¿La Milagro de carne y hueso? Primero se deprime, no entiende bien qué pasa. Y luego se debate en el drama de quien se vuelve líder. No lo buscó, pero lo espantoso la puso en ese lugar. Su inconsciente se resiste a aceptar que son muchos más los que dependen de ella, que ya no son sólo sus compañeros jujeños. Es una carga pesada: es el peso de su propio discurso, que encarna el reclamo de muchísimos más, que le exigen “no aflojar”. Y su resistencia inconsciente va cediendo, empieza a aceptar que pierde parte de su espacio existencial, porque un colectivo gigante y nunca imaginado, le reclama asumir el rol en que la puso lo espantoso.

Y se la ve fuerte en ese rol, lo va asumiendo, supera la depresión del desconcierto, sale de a poco del asombro, con la resignación de quien no lo buscó, pero lo determinó con su conducta, aunque el resto lo haya hecho la Argentina del realismo mágico, con la que no había contado, como nadie podía hacerlo hasta hace unos meses. ¡Como para no ser filósofo en nuestro país! ¡Qué grande es nuestra Argentina, incluso en sus mágicas mezquindades!

* Profesor Emérito de la UBA.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/9818-milagro

lunes, 19 de diciembre de 2016

ZAFFARONI: “Espero que la Corte termine con esto”, por Alejandra Dandan (para "Página 12" del 19-12-16)

 “Sería lo menos desprolijo y lo menos costoso para el Gobierno”, dijo Zaffaroni sobre el rol de la Corte.

Raúl Zaffaroni visitó a Milagro Sala en el Penal del Alto Comedero, en Jujuy

El actual integrante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos planteó que el máximo tribunal nacional podría terminar con “el escándalo” de la detención de Sala reconociendo sus fueros como miembro del Parlasur.



Por Alejandra Dandan

Desde San Salvador de Jujuy

Raúl Zaffaroni atravesó la última puerta de rejas tras el largo acceso de controles del Penal de Mujeres del Alto Comedero. Abrazó a Milagro Sala. Agarró sus abrazos. Y se acercó al oído. “¡Mi líder latinoamericana!”, le dijo, y continuó con un diálogo de entrecasa, cotidiano, de quienes comparten la misma sintonía.

- Disculpá que no vine antes –le dijo–, pero sabés que me daba vergüenza.

- ¿Y por qué? –dijo ella.

- Yo que soy abogado, jurista, escritor de libros jurídicos, profesor, no podía explicarte desde el derecho por qué estás presa.

Milagro Sala entonces lo miró. Comenzó a llevarlo del brazo hacia el patio del lugar donde permanece prisionera desde casi doce meses.

- No te preocupes –le dijo–, nosotros sí sabemos por qué estamos presos.
Ayer, durante su encuentro con Sala, el juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos volvió a decirle lo que en estos días, de todas las formas posibles, ella escuchó en los alrededores de la escena del juicio. “Ya saltaste de Jujuy, ya saltaste de la Argentina, y hasta de la región”, dijo. “Tu apellido no lo tiran al piso, con todo esto lo están subiendo a todo el continente.” Y en lo que fue su declaración política consideró que la Corte Suprema de Justicia puede ser parte de la solución a los pedidos por su libertad.

“Me parece que la solución la puede ser la Corte Suprema en el caso de Milagro, reconociendo los fueros”, señaló. “Sería lo menos desprolijo y lo menos costoso para el Gobierno, que por otra parte podría decir que respeta la independencia judicial. Eso podría ser la solución más rápida. Los fueros le fueron desconocidos hasta ahora por el Superior Tribunal de Justicia de la provincia. Todas las decisiones del Superior Tribunal de Justicia de la provincia se pueden revisar haciendo una reserva del caso federal ante la Corte y espero que la Corte se ponga las pilas en esto y termine con este escándalo”.

El patio de la cárcel

En el patio de visitas del penal están preparadas con manteles las mesas de cemento que consiguieron con sus reclamos las mujeres detenidas. Ahí, Milagro Sala recibe a su gente. Los hijos, nietos, esposo, hombres y mujeres de la organización destapan envases de un almuerzo de domingo mientras llegan otros invitados. El número máximo de siete personas por tanda incluye a mujeres del Sindicato Argentino de Televisión, Satsaid. Mónica Contrera, miembro del Consejo directivo, diputada nacional mandato cumplido del FpV, le trae saludos de miles de compañeros y cuenta noticias del encuentro de la corriente federal de la CGT. Y Milagro, mientras las escucha, ya sentada, les dice: “Vieron cómo es, en los ‘90 buscábamos líderes y ahora están todos organizados”.

Todo lo que sigue recupera la respiración de los días y las noches en la casa de Milagro Sala. Aún en la prisión, en medio de las clonaciones de causas –como las definió Zaffaroni–, aún dentro de las cárceles de Jujuy, donde se multiplican las denuncias por aprietes y torturas. Milagro Sala habló de su casa durante la primera audiencia del juicio. Todo el mundo la conoce, dijo, es un espacio abierto, por el que pasan todos, desde las ocho de la mañana, hasta la una o dos de la madrugada. Algo de eso existe ahora en la escena de esta extensa mesa de prisión.

Un nieto de ocho años se cae contra una columna, de puro jugar con una silla. Milagro salta. Atraviesa el patio. Lo lleva a la enfermería. Vuelve. Y otra vez está ahí. Un fotógrafo logró apostarse del otro lado del cerco. Las mujeres de la televisión sindicalizada avanzan hacia el cerco para hacerse la foto con Milagro. Los agentes del servicio penitenciario comienzan a caminar cada vez más rápido hacia ese lugar. Intentan impedirlo. Milagro trota un poco. Apura a las mujeres. Los guardias también corren. El fotógrafo logra la foto. Las mujeres se van.

“Miré derechito a los ojos de los jueces, no sé si se fijaron”, dice Milagro. Habla del primer día de juicio. De los 50 minutos que la devolvieron al mundo. De su voz. “Les estaba diciendo con eso, te estoy hablando a vos, gringo, español, no me da miedo hablarle al hombre que usa saco y corbata.”

En la mesa está Raúl Noro, su compañero, esposo. “Lo que pasa es que no hablaba desde hace un año”, dice. Y dice lo que dice desde ese día que la escuchó. Que a la Milagro, ese día, se le fue el nudo que tenía adentro del cuerpo.

Las mujeres del sindicato se van. Milagro les dice que por favor saluden a los compañeros. Ellas le hablan de los jóvenes. Milagro les dice que les pidan que se organicen.

- Te pido por favor, mirá esto –le dice a este diario. Ella quiere explicar ahora el mundo que se llama Gerardo Morales. Deja la silla. Trae un cuaderno. Y se vuelve a sentar.

1. Azucareros de la Esperanza, 800 despidos –dicen sus notas.

2. Empresa XIBI, 70 despidos.

3. Mina Pirquita, 200 despidos en 2016 y 600 en 2017.

4. Aceros Zapla, 96 despidos.

5. Finca del Talar de Ledesma, 50 despidos.

6. 15 mil cooperativistas sin trabajo de la Tupac y de la Red de Organizaciones Sociales.

7. Crisis policial con suicidios, 6 por adicionales, recategorizaciones impagas, sin asistencia psicológica.

A la vuelta de la página, la lista sigue con una enumeración de los conflictos estatales.

En la mesa larga, llegó el momento de jugar a las cartas. Otro nieto llena una botella con tierra. Milagro le hace unos agujeritos con un cigarrillo. Tal vez ponga unas plantas. Llega Zaffaroni. Nueva tanda de noticias. Esta vez sobre dos funcionarios judiciales, fiscal y juez, que decidieron no perseguirla con alguna de las causas. No la imputaron. Zaffaroni preguntó un poco más. Milagro Sala le dijo que por eso Morales los había denunciado. “Eso es la democracia vernácula”, dijo el ex juez de la Corte Suprema. Entre los nuevos visitantes fueron llegando Beinusz Szmukler, presidente de la Asociación Latinoamericana de Juristas y Ricardo Carrizo, diácono de los curas de la Opción por los Pobres. Zaffaroni le preguntó si estaba escribiendo un libro. Ella dijo que empezó, pero que ahora pasa tiempo respondiendo cartas que le llegan de todo el mundo. “Tenés que escribir”, le dijo Zaffaroni: “Acá todo el mundo quiere saber quién es Milagro”.

Antes y después, la dirigente de la Tupac volvió a una escena. Las horas previas al comienzo del juicio. Un momento en el que estuvo dispuesta a dejar pasar todo sin ir a declarar. Milagro dijo que entre las cosas que la torturaban estaba la idea de presentarse ante lo que ella todavía entiende que es un circo, no sólo de Morales sino de 500 años de dominación. “¿Ustedes vieron la película de Tupac Amaru? Tuve la sensación ese día de estar en esa misma escena, en medio de un tribunal. Cuando todavía no quería ir, decía por qué tengo que rendirle cuentas a estos gringos de lo que soy.”
“Creo que lo hay que hacer acá es esperar a la Corte Suprema”, dijo de pronto Zaffaroni. Silla mediante. “Esto es un disparate. Es la quiebra del Estado de derecho, es apartase de la forma del Estado de derecho y me parece que tendrían que empezar a pensar cómo se resuelve esto y cómo salir con el menor costo posible para ellos”.

Vuelven las escenas del juicio. Después, Milagro habla de su apellido, que le molesta que lo hayan violentado y lo hayan tirado al piso. “No lo tiran al piso –le dijo Zaffaroni–, lo están subiendo a todo el continente.” El juez de la Corte Interamericana le habla de un encuentro con las comunidades indígenas en el que habló de ella. Y de su caso como emergente de las nuevas formas de persecución. “Tu nombre ya está en todos lados, no lo estás tirando por el piso, lo estas levantado”.

Zaffaroni abandonó el penal a las seis de la tarde. “La vi muy bien”, contó. “Como todo liderazgo, cuesta asumirlo. Todo líder se siente muy solo y se siente que ya no es dueño de su existencia, sino que tiene que responder a las exigencias de lo que él mismo ha construido y muchas veces se construyen cosas sin pensar en eso. De repente, la gente te empieza a exigir y el rol que asumiste lo tenés que cumplir. Hay demanda de rol y hay una situación medio depresiva y medio problemática porque perdés la autonomía. Te estás debiendo a un colectivo y un colectivo cada vez más grande”.
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/9604-raul-zaffaroni-visito-a-milagro-sala-en-el-penal-del-alto-co

INFORMACIÓN RELACIONADA:

 “Si nos pasa algo, hago responsable al gobierno de Jujuy”

martes, 1 de noviembre de 2016

EL ESCÁNDALO JURÍDICO, por E.Raúl Zaffaroni (para "Página 12" del 01-10-16)



 Por E. Raúl Zaffaroni *

Por suerte, aún no he perdido la capacidad de asombro y, por eso, hace unos días lo volví a experimentar con la lectura de una sentencia brasileña del Tribunal Federal Regional de la 4ª Región, en la que textualmente se dice que la operación “lava-jato” es un caso inédito, único y excepcional en el derecho brasileño, y que como tal habrá situaciones inéditas que escapan al “reglamento genérico” y que, por ende, en interés de la aplicación de la ley penal, se permiten excepciones a las normas que establecen garantías constitucionales, como las que prohíben interceptar comunicaciones telefónicas sin los recaudos legales.

La excepcionalidad fue el argumento legitimante de toda inquisición a lo largo de la historia, desde la caza de brujas hasta nuestros días, pasando por todos los golpes de Estado y las consiguientes dictaduras. Nadie nunca ejerció un poder represivo arbitrario en el mundo sin invocar la “necesidad” y la “excepción”, pero también es cierto que también todos afirmaron hipócritamente que actuaban legitimados por la urgencia de salvar valores superiores ante la amenaza de males de extrema gravedad.

Así, Carl Schmitt destruyó la Constitución de Weimar jerarquizando sus normas y argumentando que el principio republicano permitía, en situaciones excepcionales, ignorar todas las demás normas. Si bien esto era un razonamiento perverso para legitimar el poder ilimitado del Führer, al menos lo hacía invocando el principio republicano (que, por cierto, poco y nada le interesaba).

Hasta allí hay motivo de crítica y rechazo, pero no de asombro, que es justamente lo que causa la sentencia que leímos, porque no se toma el trabajo de invocar ningún valor superior ni de inventar alguna emergencia grave, sino que directamente dice que se puede ignorar la Constitución cuando es necesario para aplicar la ley penal en casos que no se consideren “normales”.

El asombro lo experimentamos ante esta sideral sinceridad revanchista, que cunde por toda nuestra región, pasando por sobre los más elementales límites del derecho, sin tomarse siquiera la molestia que en su tiempo se tomó Carl Schmitt.

La sentencia brasileña no es un hecho aislado, sino que bien merece pegarse en el álbum de figuritas de colección de exabruptos jurídicos a que los argentinos nos acostumbramos en el curso de este año.

Así, resulta que por “excepcional”, también aquí es “necesario” nominar dos ministros de la Corte Suprema por decreto, echar a la Procuradora General por vía de suprimir la independencia del Ministerio Público y someterlo a un órgano político, destituir a los jueces que “ponen palos en la rueda”, estigmatizar a un movimiento de jueces, “desratizar” el Poder Judicial, criminalizar la política monetaria (y al mismo tiempo enriquecerse con su cambio abrupto), entre otras cosas.

Obviamente que por mucho que se lo niegue, no puede ocultarse el afán revanchista que en ocasiones lleva a perder la calma y a exigir argumentos jurídicos, que no se esgrimen porque parece que ya ni queda creatividad perversa, o bien, porque se ha elegido directamente el camino pragmático de la sinceridad.

Lamentablemente, nos encontramos con un revanchismo ejercido al amparo de discursos legitimantes con bajísimo nivel de elaboración: al igual que en la sentencia brasileña, da la impresión de que se lo exhibe sin intentar el más mínimo disimulo.

Basta mencionar entre nosotros la extrema grosería de la invocación –sin precedentes en toda nuestra historia– de la “traición a la Patria”, cuando no hay ni hubo guerra, lo que parece ser un detalle menor para quienes no leyeron el artículo 119º constitucional. Falta que se inspiren en la sentencia brasileña y afirmen que en la “excepción” cualquier cosa es igual a la guerra.

Pero sin duda la más ostensible combinación de exabrupto jurídico y a la vez de obcecación revanchista, es la prisión preventiva de Milagro Sala y de su gente en Jujuy.

Para legitimar esa prisión política y para tomar venganza y destruir su obra, no se ha ahorrado cuanto recurso ilegítimo se pudo imaginar: jueces especiales, fiscales especiales, jueces-diputados o diputados-jueces en el Supremo, amenazas a los defensores, advertencias por apelaciones, clonación al infinito de procesos y procesamientos, seducción de testigos, es decir, el escándalo jurídico.

Ante la trascendencia internacional del escándalo, ahora se subestima a un órgano de la ONU y se hace referencia a una mera “recomendación” a hacer cesar la prisión de Milagro Sala. Más allá del carácter jurídico de lo decidido en la órbita internacional, llama mucho la atención que un gobierno que se esforzó –hasta lo indebido– para apoyar la candidatura de su Canciller a la Secretaría General de la ONU, hoy trate con displicencia una “recomendación” proveniente de uno de sus órganos, que le dice claramente lo que muchos le venimos repitiendo desde hace meses: Milagro Sala sufre prisión por motivos puramente políticos.

Sea cual fuere el valor jurídico de lo resuelto en el ámbito de la ONU y lo que de ahora en adelante suceda, lo cierto es que ya, en este momento, por culpa de una pura obcecación revanchista, la Argentina está haciendo un papelón internacional.

Pero los papelones internacionales no afectan sólo a un gobierno, federal o provincial, sino a todos los ciudadanos. Nuestro país luchó durante décadas para blanquear su imagen en Derechos Humanos, y ahora resulta que en pleno gobierno democrático, debe acudirse a una instancia internacional para poner fin a una prisión por causa puramente política. En el plano mundial y gratuitamente, somos todos los argentinos quienes cargamos con el baldón de tener prisioneros políticos. El daño está consumado, y no sólo se le ha hecho a Milagro Sala, sino a toda la ciudadanía. Sería bueno no agravarlo más.

* Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires.

Publicado en:
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-313021-2016-10-30.html

lunes, 18 de enero de 2016

Zaffaroni: "La detención de Milagros Sala es una provocación", por "Página 12" del 17-01-16

ZAFFARONI EN PLAZA IRLANDA


El exjuez de la Corte expresó su "solidaridad" con la dirgiente social jujeña y sostuvo que su detención se enmarca en una serie de "provocaciones" de la dirigencia de Cambiemos en las que incluyó los despidos masivos, por lo que pidió que la dirigencia política "salga, hable y tome la conducción" y que se cuide a la juventud. "Son muy brutos, hay que tener cuidado porque pueden matar a alguien y ya tuvimos demasiados mártires", advirtió. Ante una nutrida convocatoria, Zaffaroni calificó al gabinete de Mauricio Macri como "los representantes de las corporaciones transnacionales" y comparó los DNU del presidente con "los decretos ley de la dictadura".

"El momento que vivimos es de particular originalidad, si pensamos lo que está pasando como algo totalmente local, nos equivocamos", advirtió Zaffaroni al tomar el micrófono en la porteña Plaza Irlanda ante un millar de personas convocadas a través de las redes sociales. El exjuez de la Corte indicó que se vive una época mundial de "colonialismo a través de corporaciones transnacionales" y calificó al Gabinete de ministros nacional como "los representantes" de esas empresas multinacionales y al presidente Mauricio Macri como el "virrey" de esta nuevo forma de colonialismo.

El miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) repudió como "provocaciones" de los nuevos Ejecutivos la detención de la líder de la Tupac Amaru y los miles de despidos de empleados públicos y aseguró que "hay que tener cuidado de que no se desboque nadie" porque "son muy bestias", advirtió en relación a los dirigentes asumidos en diciembre.

"Ellos son los del respeto a las insituciones y hoy que llegan al poder quieren hacer una democracia plebiscitaria. El que gana las elecciones tiene el derecho de gobernar, pero tiene que gobernar conforme a los límites legales y constitucionales y no legislar por decreto de necesidad y urgencia", criticó Zaffaroni los más de medio centenar de decretos firmados por Macri.

"Los DNU son un invento de la Consitución del '94. Se introdujeron con el argumento de que se utilizaban de todas formas, pero cuando no hay necesidad ni urgencia, eso es un decreto ley igual que los de la dictadura", sentenció el exmiembro de la Corte.

Zaffaroni insitió en que "van a provocar, van a decir que somos la grasa" —en referencia a los dichos del ministro de Hacienda, Alfonso Prata Gay— pero pidió sostener una "lucha no violenta" que "no es para los débiles sino para los fuertes" y enmarcó al gobierno de Mauricio Macri como otro intento histórico de detener "al campo popular". En ese contexto, el exmagistrado celebró: "Tenemos las plazas, volvimos a los orígenes".

Respecto de la dirigencia política, el miembro de la CIDH pidió "hacer más política" frente a la antipolítica y pidió a la ciudadanía que "pinche en los glúteos a los dirigentes para que salgan, hablen y tome la conducción". "En este momento vamos a necesitar conducción", señaló y agregó: "No es momento de internismo, la gente no entiende de internismo". Y lanzó otra advertencia para los dirigentes: "Cuidado con no hablar porque va a llegar el día en que se va a repetir el 'que se vayan todos'".

El jurista también criticó a sus pares del Poder Judicial al señalar que se cree que "tenemos la mejor constitución del mundo", pero "tenemos una constitución mala" de 160 años de antigüedad. En ese sentido, indicó que la carta magna deja sin funcionamiento claro instituciones como el Consejo de la Magistratura y el Ministerio Público Fiscal, y subrayó que la Corte Suprema debe resolver sobre todos los temas. En ese punto, Zaffaroni volvió a insistir en la necesidad de una Corte Constitucional y otro modelo de representación gubernamental. "Si tuvieramos otro sistema Macri no estaría gobernando el país", afirmó.




Publicado sin las imagenes en:
http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-290528-2016-01-17.html

domingo, 17 de enero de 2016

ZAFFARONI EN PLAZA IRLANDA, por Adrián Corbella



Hoy a las 18.30 hs el ex juez de la Suprema Corte de Justicia, renunciado en diciembre de 2014 por haber alcanzado los 75 años de edad, habló ante una multitud de unas 10 a 12 mil personas en un evento organizado por “La Cámpora” del barrio de Caballito. Llamó la atención la presencia mayoritaria de un público de más de treinta años, con muchas personas de más de cincuenta.











Hubo varios oradores previos al jurista. Finalmente habló  una dirigente de los organizadores del evento, y luego le cedió la palabra a un dirigente de “La Tupac” quien contó la situación que se vive hoy en Jujuy con la detención de Milagro Sala, y convocó a la Plaza de Mayo para el día lunes. El dirigente tupaquero destacó que hace unos días Zaffaroni le envió un mail a un abogado de la Tupac Amaru de apellido Paz señalándole que la lucha de los jujeños debía ser absolutamente pacífica, tomando el modelo de las estrategias de Mahatma Gandhi. Sala se mostró muy de acuerdo con esta propuesta, debido a la cual la Tupac lleva más de un mes haciendo una sentada y acampe absolutamente pacíficos.
Luego habló el ex magistrado, mostrando su preocupación por los métodos de gobierno de Macri, afirmando que cuando se hace un DNU y no hay ni necesidad ni urgencia lo que se hace es un decreto al estilo de los que hacían los gobiernos militares. Hizo una crítica profunda a la actual Constitución Nacional, señalando que Juan Bautista Alberdi la diseñó hace 160 años pensando en la realidad de ese momento, y que desde entonces se le han hecho emparches desprolijos, y a veces simplemente anticonstitucionales –la reforma de 1957 fue citada explícitamente- dejando baches y omisiones muy graves. Citó específicamente la falta de un Tribunal Constitucional que se ocupe exclusivamente de la constitucionalidad de las leyes y lo oscuro que es el texto en referencia a como se integra el Consejo de la Magistratura. Se pronunció, como tantas veces, a favor de un sistema Parlamentario.








Respecto a la situación política actual, repitió en varias ocasiones que los actuales gobernantes “son brutos” y que están esperando reacciones violentas de parte de la oposición kirchnerista para poder reprimir. Se manifestó preocupado por la posibilidad de que los que vayan quedando sin trabajo no sean tan pacíficos como los actuales manifestantes y pronunció una frase lapidaria: “Cuidemos la vida de nuestros pibes” –refiriéndose a los militantes más jóvenes-
















Respecto al kirchnerismo y la oposición en general, Zaffaroni señaló “Tenemos que exigirle a nuestros dirigentes políticos que salgan, que hablen”, y si se muestran remisos “hay que pincharles el gluteo” (sic). Reclamó además la unidad del kirchnerismo señalando “Poco internismo por favor, no es tiempo de internismo. La gente no entiende el internismo”.
Terminadas sus palabras, el ex juez se retiró caminando entre la multitud, que pugnaba por sacarse selfies o hacerle preguntas.
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Mateada y charla junto a Raúl Zaffaroni en Plaza Irlanda (Diario Registrado)




Eugenio Raúl Zaffaroni en Plaza Irlanda - Resistiendo con Aguante

Zaffaroni: "La detención de Milagros Sala es una provocación" (Página 12)

domingo, 10 de enero de 2016

ZAFFARONI: “Van a matar a alguien, no sean brutos”, entrevista a cargo de Martín Granovsky para "Página 12" del 10-01-16

DIALOGO CON RAUL ZAFFARONI SOBRE LA REPRESION Y LA ABUNDANCIA DE DECRETOS DE NECESIDAD Y URGENCIA



ZAFFARONI: “La represión es una torpeza política peligrosísima”



El ex juez de la Corte Suprema se preguntó si la escalada represiva es torpeza o provocación. Sugirió protestas pacíficas con autocontrol y sin corte total de calles. Sobre los DNU sostuvo que la necesidad debe ser republicana, no por simple gusto oficial ni por saltear al Congreso.

 Por Martín Granovsky

El jueves pasado festejó sus 76. Lleva un año fuera de la Corte Suprema tras haber cumplido la promesa de que a los 75 se jubilaría. Este año asumirá como juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cargo para el que fue elegido en 2015. Mientras tanto, Raúl Zaffaroni no se priva de analizar al gobierno e incluso a la oposición.

–Después de la represión a los trabajadores de Cresta Roja también fueron reprimidos con balas de goma a corta distancia los estatales de La Plata. ¿Es un plan?

–Ante todo, los Estados modernos debemos cuidar a las burocracias. Si uno presume que hay “ñoquis” hay que poner a todo el mundo a trabajar y al que no trabaja se lo echa. No se echa a todos indiscriminadamente porque de esa manera se destruyen burocracias que ha costado mucho dinero construir: no se “fabrican” funcionarios de un día para el otro. Provocar cesantías masivas para meter luego a los propios es cosa de hace un siglo, no de un Estado contemporáneo, que necesita burocracias fuertes y consolidadas. En cuanto a la represión, es una torpeza política peligrosísima. Van a matar a alguien, no sean brutos. Están generando una masa de gente con bronca. ¿O acaso es una provocación? ¿Quieren que alguien se descontrole para justificar un homicidio? Eso, además de ser un crimen, tendría un alto costo político. El campo popular debe hacerse cargo urgentemente de conducir a esa gente, de contenerla. Hay que evitar que respondan a esas provocaciones. Nadie debe caer en esa trampa mortal.

–¿De qué modo?

–Ni la más mínima violencia como respuesta. Esa debe ser la consigna. Seguir protestando cuando corresponde, pero aguantar de pie. No cortar calles ni rutas, dejar pasar los vehículos, ocupar una parte nada más. No dar pretexto a la criminalización. Pero estar, protestar con la presencia, con lo que sea, de pie y firmes. Sin violencia. Sin dar excusas a la represión. Si alguno lo intenta, o es un infiltrado o es alguien a quien se debe contener de inmediato. Cuidado que en eso va la vida.

–Resistencia pacífica.

–Que, como toda resistencia pacífica, tiene su precio: consiste en aguantar las provocaciones que buscan lograr que quienes protestan ejerzan la violencia. A veces es difícil, pero siempre es posible. Al final se gana. Gandhi independizó a la India. Puede haber incluso una dictadura terrorífica, pero si un día la población decide simplemente no salir más de sus casas, la dictadura se cae. No necesitamos mártires. Tenemos demasiados. Necesitamos personas racionales y luchadoras, pero vivas, bien vivas.

–Los decretos de necesidad y urgencia transformaron a los ciudadanos en constitucionalistas. ¿Cómo hay que leer e interpretar la Constitución?

–Con sentido común, que es la famosa “racionalidad”. Las autoridades democráticas pueden hacer muchas cosas. Pueden elegir hacer unas cosas y no hacer otras. Esto se llama política. Pero lo que no pueden hacer es justamente “hacer cualquier cosa” y menos invocar necesidades que no existen. ¿Qué urgencia más que la de Clarín hay en desarticular la ley de medios y los organismos creados por ella?

–¿Qué urgencia hay?

–Yo no lo sé. ¿Qué necesidad y urgencia pública hay en hacer eso? ¿Me puede alguien decir qué urgencia pública hay en pasar la interceptación de comunicaciones telefónicas de la Procuración a la Corte Suprema? ¿Acaso no se están realizando correctamente como lo solicitan los jueces? ¿Ha habido denuncias de jueces porque la Procuración no intervino los teléfonos solicitados? ¿Se escapan los delincuentes porque el servicio no funciona? Es claro que no hay urgencia, al punto que la propia Corte resolvió postergar todo hasta febrero. Entonces, ¿no podía discutirlo el Congreso en marzo si la Corte no lo hace efectivo hasta febrero? El sentido común es el que señala cuándo algo es racional aunque no me guste. Y cuándo no lo es, aunque me guste. La necesidad y la urgencia no se inventan: deben responder a realidades. No se pueden invocar cuando alguien tiene ganas de hacer lo que le gusta. Si con el mismo criterio se manejarán en el futuro, me temo que puedan invocar la urgencia a los efectos de aplicar el artículo 23 de la Constitución.

–La potestad del Presidente de establecer el estado de sitio y suspender garantías constitucionales.

–Claro, es un artículo de la Constitución. Pero eso no quiere decir que se puede inventar una realidad para que en cualquier momento nos metan en estado de sitio en cualquier momento. Ahí sí que estaríamos todos en libertad condicional. El tono usado para la reforma por DNU de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual me recordó al decreto 4161 dictado por Pedro Eugenio Aramburu en marzo de 1956. Lo que están haciendo me hace pensar que desde el gobierno creen que son la “fusiladora” y que derrocaron a la “dictadura cristinista”. Sólo les falta ese decreto que penaba a todo el que nombrase al peronismo o cantase la marcha. Cuando un decreto de necesidad y urgencia no responde a ninguna necesidad ni urgencia no es constitucional, porque es una simple ley dictada por el Poder Ejecutivo, al que le está prohibido legislar. Hemos visto una maniobra muy peligrosa: por un lado la multiplicación de decretos sin necesidad ni urgencia, o sea, de decretos-leyes al estilo de los regímenes “de facto” y, por otro, la tentativa de introducir por vía de decreto a dos jueces en la Corte Suprema, con el obvio objetivo de que se los declaren constitucionales o, por lo menos, que demoren cualquier decisión que les haga perder vigencia. Creo que no les resultó del todo bien, pero la intención se mantiene.

–Ante la pregunta de por qué invocar la urgencia y la necesidad, la respuesta podría ser sencilla: porque a primera vista el Gobierno tiene el Congreso en contra.

Claro, pero la necesidad constitucional no puede ser entendida como la necesidad política de “obviar” al Congreso. Eso es una enormidad. Si el Ejecutivo legisla por decreto-ley porque el Congreso no le sancionaría la ley que quiere, ¿por qué no lo clausura y asume la suma del poder? La necesidad constitucional debe ser una necesidad republicana y no otra: hay necesidad cuando hay peligro de algo para la República, para el país. Debo ascender a un oficial porque puede haber un problema de defensa nacional. Debo nombrar a un embajador porque está en riesgo una negociación clave. Debo nombrar un juez porque la justicia no se mueve y no pone un subrogante y hay delincuentes que pueden quedar sueltos. Pero no hay ninguna necesidad republicana si asciendo a general a mi primo subteniente, o si quiero nombrar embajador en Siria a mi cuñado para mandarlo lejos. O si quiero nombrar ministros de la Corte a mis compadres y sé que el Senado no daría el acuerdo. Eso no es ninguna necesidad republicana, es esquivar lisa y llanamente el sistema de pesos y contrapesos de la Constitución. No se necesita ser un jurista para entenderlo. El sentido común lo indica.

–¿A qué objetivo apunta la presencia masiva en el Estado de cuadros que fueron gerentes generales o vicepresidentes ejecutivos de transnacionales?

–Sinceramente creo que no es un plan. Es más simple: se trata de una forma que adquiere la etapa superior del colonialismo que vivimos. Hoy se acabó el neocolonialismo. En el mundo mandan y compiten las corporaciones en el mundo. Ni Mr. Obama ni Frau Merkel están haciendo lo que quieren, sino que el poder político en todo el planeta está sitiado por corporaciones transnacionales a cargo de burócratas que son los CEOs. No son los dueños del capital. No son Henry Ford ni el gordo con cadena de oro y habano de las caricaturas de La Vanguardia de hace cien años. Son gerentes, burócratas que tienen por misión obtener la mejor renta en el menor tiempo para su corporación. Si no lo hacen serán desplazados y sustituidos por otros que esperan su turno. Por eso digo que no es un plan sino una nueva forma de virreinato. Simple y sencillamente. Mandan ellos, es decir las corporaciones transnacionales con sus agentes en funciones políticas. No hay un partido político en combinación con el “establishment” y que funciona como fusible. No. Directamente han tomado el poder, sin mediación política. Ya no nos ocupan por medio de oligarquías ni por nuestras propias Fuerzas Armadas alienadas en Panamá o en cursos dictados por fascistas franceses. Lo que sucede es que las corporaciones toman el comando de la economía y de la política a través de sus CEOs. Es un fenómeno nuevo dentro del marco del colonialismo, que debe leerse en clave mundial. Mientras analizamos este fenómeno pienso que debemos ser profundamente autocríticos con algo que falla. No nos hemos ocupado de las instituciones. No les dimos pelota. El campo popular no pensó en eso y el campo jurídico tampoco, y no sé cuál es más responsable de los dos. Los políticos tienen la disculpa de que su actividad es sumamente competitiva, propia del día a día, pero los juristas tenemos el deber de pensar porque estamos más lejos de la competencia cotidiana. No podemos confundir una democracia republicana con una democracia plebiscitaria. Si las confundimos llegaríamos a la conclusión de que Hitler y Mussolini eran demócratas. No es así: el que gana debe respetar a la minoría, porque debe dejar intangible el derecho de la mayoría a cambiar de opinión. Y esto debe estar establecido claramente en una ingeniería institucional que impida que la mayoría coyuntural haga cualquier cosa. Esto que está pasando nos pone sobre el tapete la realidad de que no tenemos la mejor Constitución del mundo, sino un texto de 160 años remendado a los ponchazos, en forma inconstitucional en 1957 y en forma constitucional en 1994, pero con urgencia para garantizar una reelección, sin mayor reflexión institucional ni valorización del parlamentarismo, por ejemplo. Hoy pagamos las consecuencias. Por eso digo que el campo político popular debe hacer su autocrítica. Es indispensable.

martin.granovsky@gmail.com

Publicado en:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-289956-2016-01-10.html

viernes, 8 de enero de 2016

Eugenio Zaffaroni, sobre los DNU de Macri: "Se toma el concepto de necesidad con una laxitud que me asombra", por "La Nación" del 07-01-16



El ex juez de la Corte Suprema dijo que el Gobierno "confunde necesidad con los intereses del Ejecutivo"


El ex juez de la Corte Suprema, Eugenio Raúl Zaffaroni , criticó la serie de Decretos de Necesidad y Urgencia utilizados por el Presidente Mauricio Macri durante su primer mes de mandato.

En una entrevista con radio Del Plata, el actual juez integrante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos advirtió que "se está poniendo en peligro la institucionalización" del país.

"Se toma el concepto de necesidad con una laxitud que me asombra", dijo Zaffaroni sobre los DNU, y agregó: "Se confunde necesidad con los intereses del Poder Ejecutivo".

Según el abogado, el Congreso, que se encuentra en receso, debería "auto-convocarse" en febrero para "tomar cartas en el asunto".

"Es muy peligroso que se tome el concepto de necesidad de manera tan abusiva. Tengo miedo que los efectos represivos se puedan ir de las manos", dijo.

"Se está poniendo en peligro la institucionalización, más que nunca en 32 años. Al Gobierno le falta el decreto 4161 de 1955, que prohibía mencionar a Perón y al peronismo".

El Presidente Mauricio Macri modificó las leyes de medios y telecomunicaciones por DNU, y designó dos jueces de la Suprema Corte en comisión, si bien ninguno de los dos dio juramento.


ESCUCHAR EL AUDIO DE LA ENTREVISTA

Publicado en:
http://www.lanacion.com.ar/1860244-eugenio-zaffaroni-sobre-los-dnu-de-macri-se-toma-el-concepto-de-necesidad-con-una-laxitud-que-me-asombra

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Zaffaroni: "Gils Carbó tiene las mismas garantías que los ministros de la Corte", por "Página 12" del 03-12-15

EN TRANSICION


El juez de la CIDH precisó que la procuradora general sólo puede ser removida de su cargo mediante un juicio político y recordó que se trata de "un cargo vitalicio hasta los 75 años". En el mismo sentido se había expresado el sábado, la vicepresidenta de la Corte Suprema, Elena Highton de Nolasco.

El ministro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y exjuez de la Corte Suprema opinó sobre la intención del presidente electo Mauricio Macri de remover a la procuradora general Alejandra Gils Carbó de su cargo y recordó que "tiene las mismas garantías" que los ministros del Alto Tribunal por lo que sólo se podría remover mediante un "juicio político".

Zaffaroni, en declaraciones a la TV Pública, señaló que se trata de "un cargo vitalicio hasta los 75 años, como marca la Constitución”.

En cuanto al fallo sobre coparticipación de impuestos del Alto Tribunal, dijo que "es gravísimo, porque tiende a descapitalizar al sistema de previsión argentino con motivaciones que desconozco". "Creo que se tenía que resolver a través de una negociación y no a través de la Corte Suprema", finalizó Zaffaroni.

Publicado en:
http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-287419-2015-12-02.html

sábado, 19 de septiembre de 2015

UN GAS VENENOSO, por Eugenio Raúl Zaffaroni (para "INFOnews" del 19-09-15)



El fallo que anuló las elecciones en Tucumán demuestra una colusión entre los medios monopólicos y un sector judicial: es una vergüenza que para anular una elección se citen como fundamentos notas periodísticas y no hechos verificados de fraude. Las irregularidades verificadas no superan el 2% de las mesas. Ignoro si eso tiene relevancia para la elección de algún intendente, concejal o legislador provincial. En tal caso, lo que corresponde es hacer una elección complementaria en esas mesas. De lo contrario, si no tiene relevancia, no tiene caso hacerlo.

"Deslegitimar un acto eleccionario de esta manera y con fundamento en noticias periodísticas implica deslegitimar cualquier triunfo futuro de quien sea".

Recuerdo que la anulación de elecciones tuvo lugar en la Argentina en 1931, cuando el dictador Uriburu anuló el triunfo radical de la fórmula Pueyrredón-Guido en la provincia de Buenos Aires, y en 1962, cuando se anuló la elección ganada por el peronismo en la Provincia de Buenos Aires y pusieron preso al presidente de la Nación, Frondizi. Ahora la anulación viene de manos del poder judicial.

Se está lesionando una tradición electoral impecable de más de setenta años: los fraudes electorales en la Argentina se cometieron proscribiendo partidos, pero no alterando resultados en el mecanismo de elección. Se sabe que es casi imposible hacerlo en forma cuantitativamente relevante. Nos están sometiendo a una vergüenza internacional que no merecemos los argentinos.

Me explico, aunque no justifico, el interés de grupos económicos y demás, pero no alcanzo a comprender a los políticos, porque han perdido el instinto de conservación. Las elecciones se ganan y también se pierden, pero están poniendo en juego un arma que, además de inmoral, es capaz de deslegitimarles cualquier triunfo futuro a ellos mismos. Esto me hace acordar al uso de gas venenoso en la guerra: en la primera guerra los usaron, en la segunda no lo hicieron, porque sabían que si cualquiera lo hacía, el otro quedaba en libertad de usarlo también. Aquí se olvidaron y están usando gas venenoso. Deslegitimar un acto eleccionario de esta manera y con fundamento en noticias periodísticas implica deslegitimar cualquier triunfo futuro de quien sea, oficialista u opositor, de todos. La competencia no puede llegar al extremo de perforar el casco de la democracia.

Publicado en:
http://www.infonews.com/nota/250261/un-gas-venenoso

martes, 16 de junio de 2015

Zaffaroni, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por INFOnews del 16-06-15




El ex miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación fue elegido junto a otros siete miembros para integrar el organismo continental.

El ex miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Raúl Zaffaroni, fue elegido por la Organización de Estados Americanos (OEA) para integrar la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Así lo confirmó vía twitter la cuenta oficial de la OEA.

Los otros elegidos fueron Elizabeth Odio Benito, de Costa Rica; Eduardo Vio Grossi, de Chile; Patricio Pazmiño, de Ecuador; Esmeralda Arosamena, de Panamá; Margaret May Macaulay, de Jamaica, Francisco Eguiguren, de Perú y Enrique Gil Botero, de Colombia.




El ex miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Raúl Zaffaroni, fue elegido por la Organización de Estados Americanos (OEA) para integrar la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Así lo confirmó vía twitter la cuenta oficial de la OEA.

Los otros elegidos fueron Elizabeth Odio Benito, de Costa Rica; Eduardo Vio Grossi, de Chile; Patricio Pazmiño, de Ecuador; Esmeralda Arosamena, de Panamá; Margaret May Macaulay, de Jamaica, Francisco Eguiguren, de Perú y Enrique Gil Botero, de Colombia.



"La decisión del Gobierno Argentino de postular al Dr. Zaffaroni fue tomada no sólo por la relevancia que tiene la Corte Interamericana en la salvaguarda de los derechos humanos en la región, sino también por la larga y frondosa trayectoria del Dr. Zaffaroni en los desarrollos legislativos, jurisprudenciales y políticas públicas en derechos humanos en la Argentina y América Latina", sostiene un comunicado emitido por Cancillería.

"Su compromiso con la justicia y su acción por la defensa de las libertades individuales y la libertad de expresión; su ecuanimidad y respeto a las instituciones; sus aportes doctrinarios de excelencia en la teoría y práctica del derecho penal internacional; y su profunda sensibilidad y experiencia en la lucha contra la discriminación, fomentarán una Corte Interamericana plenamente involucrada en la construcción de una región más justa, solidaria e inclusiva", continúa el texto.

"Esta elección constituye un gran honor para la República Argentina, ya que significa un reconocimiento de la comunidad internacional al compromiso de nuestro país con las acciones que se llevan adelante en pos del respeto, promoción y protección de los derechos humanos", concluye.

Publicado en:
http://www.infonews.com/nota/227623/zaffaroni-a-la-corte-interamericana-de-derechos-humanos

domingo, 3 de mayo de 2015

ZAFFARONI: “CINCO JUECES ES POCO PARA LA CORTE, Y CUATRO ES PEOR”, entrevista de martín Granovsky (para "Página 12" del 03-05-15)

 

ENTREVISTA AL EX MINISTRO DE LA CORTE SUPREMA RAUL ZAFFARONI, TRAS LA REELECCION DE LORENZETTI

ZAFFARONI: “Una Corte chica no optimiza la seguridad jurídica”

El ex juez Zaffaroni habla de la concentración de poder y de los peligros de una Corte sin especialistas suficientes y muy reducida que pueda dar lugar a sentencias contradictorias y afectar “la certeza del Derecho”. Dice que no se hubiera hecho reelegir como hizo Lorenzetti.

 Por Martín Granovsky
El escritorio, en la casa de Flores que parece un caserón de la Toscana, está en medio de una enorme sala de trabajo. Tiene las dimensiones de una biblioteca pública. Cerca de las estanterías hay bellas artesanías latinoamericanas, como algún retablo peruano de Ayacucho. Sobre la mesa junto a la computadora hay libros de Derecho, muchos de ellos en alemán, sobre la tipología de los hechos penales político-económicos o el nazismo. Raúl Zaffaroni, que cumplió los 75 el último 7 de enero, ya desarrolla su vida fuera de la Corte Suprema tal cual lo había prometido. Pero no vive encerrado. Viaja, escribe, da conferencias, recibe doctorados Honoris Causa, estudia, da clases en universidades del conurbano. Y participa de la discusión pública.
–El viernes a la noche Sergio Massa lanzó su candidatura presidencial y dijo al presentar su proyecto futuro: “La Argentina que viene no es la de Zaffaroni”.
–Que alguien base su campaña presidencial en criticarme a mí es una gran curiosidad política. Me interesan otros temas. Sé que nadie va a creer que me mueven puras razones institucionales al hablar de la Corte Suprema. Es muy difícil para los políticos en general pensar fuera de la coyuntura. Lo comprendo, porque la política es por esencia competitiva. De cualquier manera voy a seguir hablando de otros temas, porque no me gusta la opción de callarme. Al final, lo institucional está más allá de la coyuntura y de las personas. Incluso está más allá de los insultos y las difamaciones: lo del “miente que algo queda” del nazi no es cierto. Casi acaban con la propia Alemania y ni los mismos nazis quedaron. Me preocupa la estructura de la Corte Suprema. Los políticos no saben cómo funciona la Corte y, a veces, me parece que tampoco tienen en claro la función que ésta cumple en la actualidad. Quien se limite a leer la letra de la Constitución y la Ley 48 (que desde 1863 establece su competencia) no conoce la función actual.
–Uno de los problemas señalados habitualmente es que la actual es una Corte sin ningún penalista. ¿Es malo?
–Es malo que no haya un penalista, un administrativista, un laboralista, un experto en Derecho previsional... La Corte tiene un equipo enorme donde sí hay especialistas, y buenos, pero ningún ministro de la Corte especializado en esas ramas. A lo sumo los ministros, cuando no son especialistas, pueden dar una orientación.
–Hagamos la comparación con el Poder Ejecutivo. Más allá de que un ministro sea malo o bueno, puede ser un político con equipo de especialistas y no un especialista él mismo. El político da las orientaciones, los especialistas convierten esas orientaciones en planes y las cosas pueden funcionar.
–En la Corte no es así. El ministro no sólo debe dar la orientación a los secretarios de la Corte para trabajar en un tema, sino que después, con el borrador terminado, debe hacer el control técnico. Si sólo dio la orientación y no es un especialista, no habrá control técnico. Entonces las sentencias pueden no tener calidad técnica y puede salir jurisprudencia contradictoria y sin vuelo doctrinario.
–¿Hay un caso especial en danza?
–Hablo en líneas generales. No hay ningún Tribunal de Casación del mundo que no esté integrado por especialistas y dividido en salas. La Corte de casación italiana, el tribunal supremo español, el tribunal supremo alemán... Todos están integrados por especialistas.
–¿Cuál es el mayor problema de las sentencias contradictorias?
–Se genera inseguridad. Las sentencias contradictorias afectan la certeza del Derecho. El Derecho es algo que tiene que permitir prever. Si yo voy a realizar tal conducta tengo que prever qué consecuencias me puede traer. Por ejemplo, tengo que saber si algo es jurídico o antijurídico. No ya en el ámbito penal exclusivamente. También en el civil. Ante un contrato, por ejemplo. Y frente a decisiones contradictorias la previsibilidad se resiente.
–¿Uno podría hablar de inseguridad jurídica?
–Claro. Inseguridad jurídica es tornar o hacer imprevisibles las consecuencias de una conducta. Por su tarea concreta la Corte es cada vez menos un tribunal constitucional. Para el control de constitucionalidad de una norma no hace falta ser muy especialista. El pleno de la Corte puede hacerlo. Pero estamos hablando de que en la práctica actúa mayoritariamente como tribunal de casación.
–¿Es correcto o incorrecto que Ricardo Lorenzetti haya adelantado el momento de las elecciones internas en la Corte y haya sido reelecto presidente?
–Yo no lo hubiera hecho, pero bueno...
–¿Pero bueno...?
–Desde hace muchos años vengo sosteniendo, y alguna vez lo sostuve en el pleno de la Corte, que ya que nosotros nos apartamos de la costumbre heredada de los Estados Unidos según la cual el presidente de la Nación elige al presidente de la Corte, como sucedió aquí hasta 1930, creía que lo mejor era que la presidencia de la Corte fuese rotativa, año por año, como sucede por ejemplo en Brasil y en muchas provincias argentinas.
–¿Cuál sería la ventaja?
–Se evitan las confrontaciones internas y la formación de bloques. Y queda claro que todos los ministros son iguales.
–¿La Corte chica es un riesgo institucional?
–No me gusta una Corte de cinco ministros. Supone una enorme concentración de poder. Cinco es muy poco para reflejar el pluralismo que una Corte requiere. Y cuatro, que es como quedó por mi renuncia al cumplir 75 años, es peor. Durante casi diez años fuimos siete.
–No estaba la renuncia y vivían Enrique Petracchi y Carmen Argibay.
–Exacto. Funcionamos bien porque éramos una Corte muy heterogénea en ideologías, perspectivas, especialidades y entrenamientos previos. Pero eso ya no se da en una Corte de cinco. Y de cuatro ni hablar.
–¿Alguien podría decir que con una Corte chica la inseguridad jurídica es aún mayor?
–La seguridad jurídica absoluta nunca existe. Es una cuestión de grados. Hay que optimizarla. Y una Corte chica no optimiza la seguridad jurídica. Sin perjuicio de que eventualmente puede funcionar bien.
–¿Lorenzetti tiene un proyecto personal? ¿Es parte de un proyecto político opositor?
–Las inconstitucionalidades deben ser declaradas sobre groserías legislativas. No se puede estar a cada rato con una declaración de inconstitucionalidad porque si no se opera contramayoritariamente. Cada vez que en un Poder Judicial hubo una confrontación que fue más allá de la declaración sobre las groserías, se trató de una confrontación política y hasta diría partidista. La confrontación del presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt con el presidente de la Corte Suprema Charles Evans Hugues no fue políticamente ingenua. Roosevelt era demócrata y el presidente de la Corte antes había sido candidato a presidente de los Estados Unidos por los republicanos.
–¿Los actos contramayoritarios son intrínsecamente negativos?
–Depende de los límites. Cuando lo contramayoritario va más allá de la declaración de inconstitucionalidad de las groserías, entramos en la confrontación política. Para que la democracia funcione plenamente es mejor no sobrepasar el límite del que estamos hablando.
–El juez de la Corte Suprema en los años ’30 jugaba fuerte, pero Roosevelt también lo hacía. ¿Cristina hoy hace como Roosevelt y Lorenzetti como Hugues?
–La interpretación corre a cargo de cada uno.
–Porque tanto Roosevelt como el presidente de la Corte fueron activos en la confrontación, ¿no es cierto?
–Los dos, sí. Se daban duro y ninguno ahorró insultos. Por eso yo quiero ir a los problemas de fondo. A la necesidad de una Corte plural y con especialistas y al número de miembros, que está relacionado con los dos puntos anteriores y no es simplemente un problema de números. En definitiva, lo que digo es que de una buena vez reconozcamos lo que en verdad está haciendo desde hace años la Corte y, en consecuencia, pensemos cómo lograr que lo haga bien y mejor. Está haciendo casación. Pues bien, que la siga haciendo, pero con una estructura que le permita desplegar bien su trabajo, con jueces especializados, como en todos los tribunales de casación de todo el mundo.
–¿De dónde viene la existencia de tribunales de casación?
–El sistema norteamericano posterior a la revolución de 1776 ponía jueces a controlar legisladores. El sistema francés de la revolución de 1789 ponía legisladores a controlar jueces. Originariamente en Francia el tribunal de casación funcionaba anexo al parlamento: rompía las sentencias judiciales que se apartaban de la ley. Las casaciones vienen en general del sistema francés. La Corte nuestra no dicta la sentencia cuando casa. La envía hacia abajo con la instrucción a las instancias inferiores sobre cómo deben sentenciar.
–¿Pero el sistema constitucional argentino no viene del de los Estados Unidos?
–El modelo constitucional que tenemos lo copiamos de los Estados Unidos, sí, donde la Corte es básicamente un tribunal que decide qué normas son constitucionales y cuáles no lo son. Esa es la función que la Constitución y la Ley 48 asignaron a la Corte argentina.
–¿En la práctica es así?
–El tema es que nuestro sistema legislativo no es igual al de los Estados Unidos. Allá los códigos de fondo son provinciales, en tanto que aquí son nacionales. Es decir que en nuestro país el llamado “derecho común” (civil, penal, comercial, etcétera) es igual y el mismo para todo el territorio nacional. La diferencia no es menor y un día pasó lo inevitable: se hizo intolerable que una misma norma sea interpretada de tantas maneras como provincias haya y que alguna pueda resultar un disparate. No es admisible que un mismo hecho, regido por la misma ley, resulte delito de un lado de un puente y no lo sea del otro lado, o que un contrato sea válido aquí y no diez kilómetros más allá.
–¿Cuál fue el efecto de ese problema?
–Que desde 1904 la Corte Suprema se arrogó la facultad de revisar las sentencias que podríamos llamar, en esta lógica, “arbitrarias”. Al principio lo hizo excepcionalmente, pero luego esto pasó a ser regla.
–¿Y hoy?
–Y hoy, a más de 110 años, nuestra Corte Suprema se ocupa de unas 14 mil “arbitrariedades” por año.
–Es mucho.
–Muchísimo.
–¿Cuántas causas le llegan para que dirima la constitucionalidad?
–Por control normativo de constitucionalidad no tiene más de 100. A lo sumo llegan a 150.
–¿Qué pasa si la Corte se ocupa de tantas “arbitrariedades”?
–Inevitablemente se mete y decide cuestiones del llamado “Derecho común”, aunque trate de disimularlo y limitarlo de mil maneras, algunas bastante arbitrarias, por cierto. Al hacerlo, además, baja a las instancias inferiores criterios interpretativos, con lo cual lo que hace en el fondo es “casación”.
–Aparte del significado original de romper sentencias que se impuso después de la Revolución Francesa, ¿qué es exactamente la casación?
–Lo que en todo el mundo se conoce como “unificación de jurisprudencia”, o sea sentar doctrina interpretativa en las diferentes ramas del Derecho. Hay diferencias de detalle, pero lo que hace la Corte, aunque con otro nombre, es casación: rompe, “casa” la sentencia y baja la línea de la interpretación que considera correcta. De este modo, una Corte planificada para ejercer “control constitucional normativo” ha pasado a ser en los hechos de casación y sólo excepcionalmente de control normativo. Esta función, que en los Estados Unidos no es muy necesaria, en Europa continental la separan del control normativo de constitucionalidad, que queda a cargo de un Tribunal Constitucional. Esto sería lo mejor, pero sólo se podría hacer en medio de una eventual reforma constitucional. En el marco vigente, no hay otra alternativa que asignar ambas funciones a la Corte Suprema.
–¿Es la única salida?
–Se manejó la posibilidad de crear un tribunal para las “arbitrariedades”, inmediatamente por debajo de la Corte, pero tiene dos inconvenientes. Primero, no estoy muy seguro de que en nuestro federalismo un tribunal diferente de la Corte pueda “romper” sentencias de los superiores tribunales provinciales. Segundo, igual la Corte seguiría siendo “suprema” y en cualquier momento podría decidir, “por excepción” (como en 1904) “romper” la sentencia del propio tribunal inferior, con lo cual tendríamos una instancia más a las que ya tenemos.
–¿Por qué el pleno de la Corte, sobre todo de una Corte más grande, es suficiente para el control de constitucionalidad?
–Porque el control de constitucionalidad normativo lo puede hacer cualquier jurista que conozca el Derecho constitucional y los principios generales de cada rama. Esto es así porque una norma sólo se puede declarar inconstitucional cuando es grosera. En caso contrario es muy delicado restar validez a normas sancionadas por mayoría popular. Por eso basta con que el juez sepa Derecho constitucional y los conceptos básicos del Derecho en general. No pienso que sólo aquí requiere especialización un juez que haga casación, incluso cuando sea miembro de la Corte y cuando la Corte no sea nominalmente un tribunal de casación. Vale para cualquier Tribunal de Casación del mundo. Al hacer casación el juez hace doctrina y baja línea interpretativa. Eso sólo puede hacerlo quien conoce la respectiva rama del derecho. No hay hoy jurista alguno que conozca en profundidad todo el Derecho. La complejidad es enorme. Conocer profundamente todo es imposible. Pese a que en cualquier lado hay quienes se venden como Leonardo Da Vinci del Derecho, lo cierto es que nadie, absolutamente nadie, está en condiciones hoy de hacer doctrina jurisprudencial en todas las ramas. Quien afirme lo contrario no es más que un “chanta”.
–¿Cómo funciona, mientras tanto, el equipo de la Corte?
–Hay un enorme equipo bien entrenado en las secretarías especializadas, que proyecta sentencias por escrito. Además, cada juez tiene un equipo multidisciplinario de letrados que revisan los proyectos de las secretarías y le informan su evaluación. El juez puede hacer tres cosas: firmar el proyecto que viene de la secretaría especializada, encargarle a su letrado la redacción de un nuevo proyecto (porque sólo si está especializado en la materia puede hacerlo él mismo), en cuyo caso vuelve a circular por escrito a todos los jueces, o bien no firmar y dejar que la sentencia salga por mayoría sin su firma. Como hablábamos antes, si el juez no está especializado en la materia puede impartir una directiva general a su letrado. Como los escritos están redactados siempre por especialistas no se termina firmando un disparate jurídico. Pero insisto en una cuestión que me parece importante: en las materias que no son de su especialidad, la sentencia no la hace el juez ni tampoco puede evaluarla en profundidad técnica, porque no la conoce a fondo. ¿Cómo sería posible resolver esta forma anómala de funcionamiento, en que los jueces firman sentencias que, por inevitable necesidad, redactan otros y tampoco pueden controlar a fondo técnicamente en todos los casos?
–¿Para esto sí habría solución posible?
–Es necesario encontrarla. En nuestra Constitución no se fija el número de jueces de la Corte Suprema. El actual número de cinco, en comparación con los otros tribunales supremos del mundo, es extremadamente reducido. Creo que la concentración de poder siempre es peligrosa, pero esa es una consideración política general. La verdad es que nada obsta a que la Corte pueda tener nueve, doce o quince jueces. La única Corte con cinco jueces en América es la del Uruguay. Las restantes llegan a números mayores. Incluso a 23 jueces. Establecer una Corte Suprema con 15 jueces, como lo vengo sosteniendo desde hace años, no es una enormidad en el derecho comparado mundial. Subrayo mi preocupación sobre las funciones que la Corte chica cumple de hecho. Ni la Constitución ni la ley 48 dicen nada sobre la función casatoria que hoy domina la inmensa mayoría de la actividad jurisdiccional de la Corte y que es producto de creación jurisprudencial, pretoriana, es decir, de la propia Corte, asumida por decisión de ella y convertida en costumbre constitucional a lo largo de 111 años. Por lo tanto, nada impide que la Corte se divida en salas para atender las causas por “arbitrariedad” (es decir, por casación con otro nombre) y, de este modo, garantizar que cada sentencia sea dictada por jueces especializados que puedan redactar o controlar técnicamente en forma personal, y no delegada, la calidad y nivel de la sentencia que firman.

martin.granovsky@gmail.com
 
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