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La OTAN está provocando la misma migración masiva que sus miembros luego afirman estar resolviendo mediante más violencia en casa y en el extranjero. Es un juego enfermizo en el que los poderosos vuelven a enfrentar a las personas más pobres y maltratadas del extranjero contra las más pobres y maltratadas de sus propios países para alimentar el sistema de dominación violenta de Occidente. Pero las grietas ya son más que visibles.
Patrick Henningsen, periodista, escritor y fundador de 21st Century Wire, se une a Pascal para vincular las guerras de la OTAN, las sanciones y los cambios de régimen con la migración hacia Europa y el Reino Unido. La conversación aborda el debate sobre las pequeñas embarcaciones, el auge de la nueva derecha, el sionismo cristiano, la caída de las tasas de natalidad, la demanda laboral, la política de asilo y la lógica colonial que subyace en la política moderna.
Enlaces:
21st Century Wire: https://21stcenturywire.com
21st Century Wire YouTube: / @21stcenturywiretv
Patrick Henningsen en Substack: https://patrickhenningsen.substack.com
🇮🇱🇱🇧 Israelíes destrozan paneles solares con excavadoras en una aldea del Líbano
El Ejército israelí demolió este jueves con excavadoras paneles solares, una estación de bombeo de agua, así como carreteras y olivares en la aldea libanesa de Dibil.
Se trata del mismo poblado donde un soldado del país hebreo fue fotografiado la semana pasada dando martillazos a una escultura de Jesucristo. Las FDI aseguraron que las acciones que se aprecian en el video no se ajustan a sus valores e iniciaron una investigación.🤔🤥
@EurekaNews10
🇮🇱🇱🇧 Israelíes destrozan paneles solares con excavadoras en una aldea del Líbano
El Ejército israelí demolió este jueves con excavadoras paneles solares, una estación de bombeo de agua, así como carreteras y olivares en la aldea libanesa de Dibil. Se trata del mismo poblado… pic.twitter.com/Zyep9pWz3x
Refugiados palestinos cargan bolsas de comida en la Franja de Gaza.. Imagen: AFP
NETANYAJU RECONOCE LA "LIMPIEZA ÉTNICA"
Mientras el ejército israelí prepara una ofensiva más amplia en la Franja
Organismos internacionales advierten que el hambre y la desnutrición alcanzan niveles récord y que la entrada de ayuda humanitaria sigue siendo insuficiente.
13 de agosto de 2025 -
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó este martes que su país permitirá que los palestinos salgan de la Franja de Gaza, mientras el ejército se prepara para una ofensiva más amplia en el territorio. A esto hay que sumarle que la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que no se está viendo un incremento significativo de la entrada de ayuda humanitaria en el enclave, en momentos donde el gobierno de Israel niega la existencia de hambruna generalizada en la población gazatí.
"Les permitimos marcharse"
Entrevistado en el canal de televisión I24 News, sobre la posible emigración de habitantes de Gaza al extranjero, Netanyahu estimó que "esto ocurre en todos los conflictos". "En Siria, millones se han ido (...), en Ucrania, millones se han ido, en Afganistán, millones se han ido... ¿Y de repente ellos (la comunidad internacional) deciden que en Gaza los civiles deben estar encarcelados? Denles la posibilidad de irse, en primer lugar, de salir de las zonas de combate y, en general, de abandonar el territorio, si así lo desean", señaló el primer ministro.
"Nosotros lo autorizaremos, durante y después de los combates", precisó Netanyahu al decir: "No los estamos expulsando, sino que les permitimos marcharse, y eso es lo que está ocurriendo (...)". Y enfatizó: "Estamos hablando con varios posibles países anfitriones, no puedo detallar eso aquí. Pero lo más natural, para todos los que hablan, aquellos que dicen preocuparse por los palestinos y que quieren ayudarlos, es abrir sus puertas".
Por orden del gabinete militar de Netanyahu, el ejército israelí se prepara para lanzar una nueva fase de sus operaciones militares en Gaza para liberar a todos los rehenes israelíes y derrotar a Hamas, según sus objetivos declarados. El ejército tiene la intención de tomar el control de Ciudad de Gaza y de los campos de refugiados cercanos, una de las zonas más densamente pobladas del enclave palestino.
El anuncio de este plan ha sido condenado por una gran parte de la comunidad internacional, mientras que la ONU advirtió que sería una "nueva calamidad" con graves consecuencias regionales. Además, hasta ahora no se ha revelado un calendario por parte del ejército israelí. "¿Qué está sucediendo en este momento? ¿Qué está pasando con los plazos? He pedido que se acorten, porque realmente quiero llegar a la etapa final, poner fin a la guerra, lograr la liberación de todos nuestros rehenes y derrotar a nuestros enemigos. Ese es el objetivo", dijo Netanyahu.
Negación del hambre
Israel también aseguró que no hay señales de un fenómeno de desnutrición generalizada en la Franja de Gaza, donde la ONU ha estado advirtiendo durante semanas sobre el riesgo de una hambruna. El Cogat, el organismo del Ministerio de Defensa israelí que supervisa los asuntos civiles en los territorios palestinos, indicó en una nota haber realizado un examen exhaustivo de los datos y cifras de Hamas sobre las muertes por desnutrición en el territorio palestino.
El Ministerio de Salud de Gaza estima que hasta la fecha murieron de hambre 227 personas, de las cuales 103 son niños. Por su parte, la OMS afirma que 148 personas murieron de desnutrición desde enero de 2025 y el Programa Mundial de Alimentos indicó que el hambre y la desnutrición en Gaza alcanzaron su nivel más alto desde el inicio de la guerra.
El Cogat señala una diferencia significativa entre las cifras de Hamas y los casos documentados, con detalles de identificación en los medios de comunicación y en las redes sociales, lo que --según el organismo-- genera dudas sobre su credibilidad. "El análisis caso por caso de las muertes publicadas muestra que la mayoría (...) sufrían de condiciones médicas preexistentes que provocaron el deterioro de su estado de salud, sin relación con su estado nutricional", sostuvo. "No hay ninguna señal de un fenómeno de desnutrición generalizada entre los gazatíes", concluyó el organismo, que denunció además que hay una "explotación cínica de imágenes trágicas" por parte de Hamas.
Las autoridades de Gaza difundieron una nota en la que refutaron las afirmaciones del Cogat, a las que describieron como un “intento desesperado e inútil de ocultar un crimen documentado a nivel internacional: la hambruna sistemática de la población de Gaza”.
Las enfermedades crónicas no eximen de responsabilidad, aseveraron las autoridades: "Incluso los enfermos crónicos necesitan alimentación adecuada, cuidado médico y medicamentos, todo de lo que la ocupación (en referencia a Israel) les ha privado a través del asedio y la omisión de entrada en Gaza".
Falta de suministros
En este marco, la OMS señaló en paralelo que no se está viendo un incremento significativo de la entrada de ayuda humanitaria a Gaza, como anunciaron las autoridades de Israel, que dijeron incluso que habría pausas en los combates con este fin, al tiempo que denunció que el sistema sanitario está "en una situación catastrófica".
El jefe de la oficina de la OMS para los territorios palestinos ocupados, Rik Peeperkorn, dijo por teleconferencia que la ayuda no está entrando en absoluto en los niveles que se requieren. Esto se debe en parte a procedimientos que son muy lentos y engorrosos, pero además Israel sigue bloqueando la entrada de ciertos suministros, incluidos de tipo médico.
Peeperkorn recordó que, durante el alto el fuego que se mantuvo algunas semanas entre mediados de enero y marzo, ingresaban a Gaza entre 400 y 600 camiones por día. Esto, además de aliviar el hambre de la población, provocó una baja en el precio de los alimentos y una mayor diversidad en la oferta, lo que ayudó a combatir la malnutrición. En el plano sanitario, ese periodo hizo posible que la OMS renovara las reservas de los hospitales.
Nada de esto está ocurriendo ahora, según Peeperkorn, quien dijo que su organización desea reabastecer a los centros hospitalarios, en particular ante la nueva ofensiva lanzada por el Ejército israelí en consonancia con la voluntad del gobierno de ocupar enteramente la Franja de Gaza.
Actualmente, la mitad de los hospitales y una tercera parte de los centros de atención primaria están funcionando parcialmente o de forma mínima, y en todos los casos la ocupación de pacientes excede de dos a tres veces su capacidad. "Tenemos también una carencia grave de medicamentos e insumos. El 52 por ciento de los fármacos y el 68 por ciento de los suministros están a cero", afirmó.
Israel planea una limpieza étnica en Gaza. Quiere deportar a los árabes palestinos a un país africano que se independizó de otro estado árabe
13 ago 2025
El Gobierno de Benjamín Netanyahu le ha presentado planes con similar propósito a otros países africanos.
Israel habría entablado conversaciones con Sudán del Sur en la intención de expulsar a los palestinos que residen en la Franja de Gaza a ese país africano, en el marco de un esfuerzo mayor de Tel Aviv para forzar la emigración masiva del enclave, devastado tras casi dos años de bombardeos, reporta AP, que cita a seis personas familiarizadas con la situación.
Las fuentes no precisaron en qué punto se encuentran las conversaciones, pero de concretarse esta alternativa, ello equivaldría a trasladar forzosamente a millones de personas de un territorio en crisis humanitaria a otro que está en situaciones semejantes. Eso, lejos de apaciguar preocupaciones por el respeto a los derechos humanos, las pondría con mayor fuerza sobre el tapete, apunta la agencia estadounidense.
De su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, asegura que quiere hacer posible el plan del presidente estadounidense, Donald Trump, de reubicar a la mayor parte de la población gazatí a través de lo que Netanyahu denomina "migración voluntaria". A estos efectos, Israel ha presentado propuestas similares a otras naciones de África.
"Creo que lo correcto, incluso según las leyes de guerra que conozco, es permitir que la población se marche y luego atacar con todas las fuerzas al enemigo que permanece allí", sostuvo el premier israelí en una entrevista con un medio local (citada por AP) en la que, sin embargo, no aludió a Sudán del Sur.
Oposición
Las tentativas de reasentamiento han sido rechazadas por los palestinos, así como por muy diversas entidades de derechos humanos y gran parte de la comunidad internacional, que ven en ellas un mecanismo de expulsión forzada que contraviene lo consagrado en el derecho internacional.
Entre los repudios destaca el de Egipto, que se opone decididamente a los planes de traslado masivo de palestinos fuera de Gaza, ante el temor de tener que hacerle frente a una oleada de refugiados.
Dos funcionarios egipcios dijeron a AP que están al tanto de los movimientos que Israel adelanta desde hace meses para conseguir algún país que acepte a los palestinos que serían eventualmente expulsados de Gaza, incluido Sudán del Sur. Ambos admitieron que El Cairo presiona a Juba para que no ceda ante Tel Aviv.
Tablero en movimiento
Pese a las oposiciones, Sudán del Sur podría obtener beneficios de este acuerdo al estrechar lazos militares con Israel y acercarse a Trump, quien meses atrás propuso desalojar el enclave y hacer de él "la riviera de Oriente Medio".
Joe Szlavik, fundador de una firma estadounidense de cabildeo que trabaja con Sudán del Sur, sostuvo que fue informado de la existencia de las conversaciones por las autoridades sursudanesas y aseguró que una delegación israelí visitará próximamente el país para evaluar la posibilidad de instalar campamentos para los palestinos, si bien todavía no se ha confirmado ninguna fecha. En su opinión, Israel probablemente pagaría por campamentos improvisados.
El juego estadounidense
Previamente, la prensa ha reportado la existencia de conversaciones similares emprendidas por EE.UU. e Israel con Sudán y Somalia, dos países también afectados por la guerra y el hambre, así como con la región separatista de Somalilandia, pero no se han hecho públicos los avances de esos intercambios.
Szlavik, contratado por las autoridades sursudanesas para mejorar sus lazos con Washington, apunta que si bien no está directamente implicado, el Gobierno de Trump está al corriente de las conversaciones que impulsa Israel con esas naciones africanas.
En su decir, Sudán del Sur querría que la Casa Blanca elimine las restricciones de viaje que le impuso a sus ciudadanos y levante las sanciones que pesan sobre algunos miembros de la clase política. Como muestra de buena voluntad, ya aceptó a ocho personas expulsadas de territorio estadounidense en el contexto de las deportaciones masivas.
Cuando se le preguntó al Departamento de Estado de EE.UU. si el país daría algo a cambio, la entidad respondió que la decisión de otorgar visas se hace "de una manera que prioriza el mantenimiento de los más altos estándares de seguridad nacional de EE.UU., la seguridad pública" y la aplicación de sus leyes de inmigración.
"Sudán del Sur, con problemas económicos, necesita cualquier aliado, ganancia financiera y seguridad diplomática que pueda conseguir", valoró Peter Martell, periodista y autor de un libro sobre el país, 'First Raise a Flag'. En ese texto se afirma que, durante décadas, el Mossad apoyó a los sursudaneses durante la guerra civil que libraron contra el Gobierno de Jartún hasta que consiguieron la independencia en 2011.
La situación en Sudán del Sur es inestable. El acuerdo de paz con Sudán, suscrito siete años atrás, es frágil y no se ha implementado por completo, y el país depende de ayudas internacionales para mantener a flote a sus cerca de 11 millones de habitantes, todo lo cual difícilmente lo hace un destino posible para los palestinos de Gaza.
Hoy vuelvo a conversar con el Dr. Alfred de Zayas, profesor en la Escuela de Diplomacia de Ginebra, quien trabajó como abogado principal en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y más tarde se convirtió en el primer Experto Independiente de la ONU sobre el Orden Internacional, cargo que desempeñó entre 2012 y 2018.
Hace dos años, Alfred escribió un importante artículo académico titulado “¿Quién vigilará a los vigilantes?” sobre la instrumentalización de los derechos humanos y cómo Occidente está transformando todo el discurso en una herramienta geopolítica.
Enlaces:
La trilogía de derechos humanos de Alfred: https://www.claritypress.com/book-aut...
El libro de Alfred, Nemesis at Potsdam, reeditado por Routledge como "Routledge Revivals": https://www.routledge.com/Routledge-R...
Tienda de productos: https://neutralitystudies-shop.fourth...
Original Video: • Israel's Terrorist Origin: What The M...
Original Transcript: https://www.video-translations.org/tr...
Escombros y edificios destruidos en una zona residencial tras la retirada del Ejército israelí, luego del alto el fuego en la Franja de Gaza, 7 de febrero de 2025.
Abed Rahim Khatib / Anadolu / Gettyimages.ru
9 feb 2025
El presidente de EE.UU. aseguró estar "comprometido" con asegurarse el control del enclave palestino y podría invitar a otras naciones para "desarrollar" partes del mismo.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha afirmado este domingo que está comprometido a comprar y poseer la Franja de Gaza, pero podría entregar secciones del territorio palestino a otros Estados de Oriente Medio para ayudar en el esfuerzo de reconstrucción.
"Me comprometo a comprar y poseer Gaza", declaró Trump a los periodistas a bordo del avión presidencial Air Force One. "Puede que ceda partes de ella a otros países de Oriente Medio para ayudar en el proceso de reconstrucción".
El mandatario enfatizó que "convertirá Gaza en un lugar privilegiado para el desarrollo futuro".
Asimismo, Trump indicó que se reunirá pronto con el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salmán, y el presidente de Egipto, Abdelfatah al Sisi, y espera que ambos acepten acoger a refugiados palestinos después de conversar con él. Añadió que Washington podría estudiar la posibilidad de permitir la acogida de refugiados palestinos caso por caso, y que él "cuidará de los palestinos y se asegurará de que no los maten".
Plan de Trump para el futuro de Gaza
El mandatario estadounidense sugirió en varias ocasiones la posibilidad de que su país tome una "posición de propiedad a largo plazo" sobre Gaza, trasladando a sus residentes a otro país y reconstruyendo el territorio devastado, una vez bajo control de Washington. Asimismo, anunció que podría enviar tropas a la Franja de Gaza como parte de su declarado objetivo de "apoderarse" del enclave.
Las propuestas del presidente de EE.UU. para el futuro de la Franja de Gaza fueron apoyadas por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que elogió al "mayor amigo" de Israel por tener una forma de pensar "fuera de lo convencional". Afirmó que uno de sus objetivos es garantizar que Gaza nunca más represente una amenaza para Israel, y que Trump está llevando ese objetivo "a un nivel mucho más alto", vislumbrando "un futuro diferente para ese territorio".
El movimiento palestino Hamás repudió el plan, al que calificó como "una receta para crear caos y tensión en la región". De igual forma, los países árabes, así como los latinoamericanos y Rusia, se han opuesto a las propuestas del líder estadounidense.
Hoy analizamos una de las declaraciones más peligrosas en la historia reciente: Donald Trump ha anunciado que Estados Unidos se quedará con Gaza, un acto de imperialismo descarado que pone en jaque la estabilidad de Medio Oriente. Con la complicidad del sionismo, Washington avanza hacia una ocupación que recuerda los peores episodios del colonialismo, despojando a los palestinos de su tierra y dejando claro que la hegemonía occidental no tiene límites cuando se trata de recursos estratégicos.
Detrás de esta invasión disfrazada de "reconstrucción" hay un interés claro: Gaza alberga una de las mayores reservas de gas natural del mundo. Con la promesa de "nivelar el terreno y empezar de nuevo", lo que realmente se busca es explotar esos recursos sin oposición. La historia se repite: primero bombardean, luego desplazan a la población y finalmente entran las corporaciones estadounidenses para sacar provecho. Pero esta vez, la comunidad internacional no puede quedarse de brazos cruzados.
¿Qué implicaciones tendrá esta ocupación? ¿Cómo reaccionarán los países árabes, Rusia y China ante esta jugada de Trump y Netanyahu? Analizaremos las posibles respuestas de las potencias emergentes, las reacciones de la ONU y el impacto que este movimiento tendrá en la geopolítica global. La guerra por Gaza no es solo un conflicto regional: es una batalla por el dominio energético y una prueba más de cómo Occidente sigue operando bajo la lógica del saqueo y la destrucción.
El líder estadounidense ha manifestado su intención de adoptar "una posición de propiedad a largo plazo" en el enclave.
El presidente estadounidense, Donald Trump, se reunió este martes con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Durante el encuentro con el primer líder extranjero que visita la Casa Blanca desde su retorno al poder, Trump expuso su visión para el futuro de Gaza, una región en gran parte devastada por el conflicto con el país hebreo.
"No hay más alternativa" que abandonar Gaza
Durante la reunión, Trump repitió su postura ya expresada de que los palestinos no deben regresar a Gaza. "No creo que la gente deba volver a Gaza. Creo que Gaza ha sido muy desafortunada para ellos. Han vivido como en el infierno. Gaza no es un lugar para que la gente viva. La única razón por la que quieren volver, y lo creo firmemente, es que no tienen alternativa. ¿Cuál es la alternativa? ¿Ir a dónde? Si tuvieran una alternativa, preferirían no volver a Gaza y vivir en una alternativa hermosa que sea segura", afirmó.
"Solo apoyo que se limpie y se haga algo con ella. Pero ha fracasado durante muchas décadas. Y alguien estará sentado aquí dentro de 10 o 20 años y pasará por lo mismo", añadió.
Traslado de palestinos a países vecinos
Como alternativa, el presidente estadounidense habla de reubicar a los gazatíes en los Estados vecinos, incluidos Egipto y Jordania. "Podría ser Jordania y podría ser Egipto y podrían ser otros países", afirmó, agregando que también hay varias zonas separadas. "Ha habido muchos líderes de muchos países que han tendido la mano y a los que les gustaría participar en ello. No tiene por qué ser Egipto, no tiene por qué ser Jordania, pero creo que también ellos [quieren]", añadió.
El movimiento Hamás ya ha criticado la idea, diciendo que es "una receta para crear caos y tensión en la región". "Nuestro pueblo en la Franja de Gaza no permitirá que estos planes ocurran, y lo que se requiere es poner fin a la ocupación y agresión contra nuestro pueblo, no expulsarlo de su tierra", señaló el portavoz del grupo palestino.
El control estadounidense sobre Gaza
Una de las principales medidas propuestas por el dirigente estadounidense fue el establecimiento de un control sobre el enclave.
"EE.UU. se apoderará de la Franja de Gaza y nosotros también haremos un trabajo con ella. Seremos sus dueños. Y seremos responsables de desmantelar todas las peligrosas bombas sin explotar y otras armas que hay en ese lugar", declaró.
Añadió que su país crearía "un desarrollo económico que proporcionará un número ilimitado de puestos de trabajo y viviendas a la población de la zona".
"Veo una posición de propiedad a largo plazo, y veo que aportará una gran estabilidad a esa parte de Oriente Próximo, y quizá a todo Oriente Medio", afirmó Trump, prometiendo convertir el enclave en la "Riviera de Oriente Medio".
"Nos aseguraremos de que se haga de clase mundial", indicó Trump. "Será maravilloso para la gente, palestinos, palestinos en su mayoría, de quienes estamos hablando", señaló.
Añadió que la iniciativa ha sido bien acogida por "todas las personas" con las que ha hablado, ya que puede "llevar paz y estabilidad" a la región. Asimismo, no descartó enviar a los militares estadounidenses a Gaza si resulta necesario. El jefe de la Casa Blanca también anunció su viaje, previsto a la Franja de Gaza, Israel y Arabia Saudita, pero no especificó fechas concretas.
El gasto militar anual de un billón y medio solo beneficia al complejo militar industrial y a las personas del exclusivo ámbito político de Washington, mientras empobrece y pone en peligro a EEUU y al mundo
por Jeffrey D. Sachs
(Common Dreams) 13/01/2024
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A simple vista, la política exterior estadounidense parece totalmente irracional. Estados Unidos se mete en una guerra desastrosa tras otra: Afganistán, Irak, Siria, Libia, Ucrania y Gaza. En los últimos días, Estados Unidos se ha quedado aislado a escala mundial en su apoyo al genocidio de Israel contra los palestinos al votar en contra de una resolución de la Asamblea General de la ONU, diseñada para alcanzar un alto el fuego en Gaza y respaldada por 153 países, que suponen el 89% de la población mundial, y a la que sólo se oponen Estados Unidos y nueve pequeños países que representan menos del 1% de la población mundial.
En los últimos veinte años, todos los grandes objetivos de la política exterior estadounidense han fracasado. Los talibanes volvieron al poder tras veinte años de ocupación estadounidense de Afganistán. El Irak posterior a Sadam pasó a depender de Irán. El presidente sirio Bashar al-Assad se mantuvo en el poder a pesar de los esfuerzos de la CIA por derrocarlo. Libia se sumió en una prolongada guerra civil después de que una misión de la OTAN dirigida por Estados Unidos derrocara a Muamar el Gadafi. En 2023, Rusia aplastó a Ucrania en el campo de batalla después de que, en 2022, Estados Unidos frustrara en secreto un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania.
En los últimos veinte años, todos los grandes objetivos de la política exterior estadounidense han fracasado
A pesar de estas notables y costosas debacles, una tras otra, los mismos personajes han permanecido al timón de la política exterior estadounidense durante décadas, incluidos Joe Biden, Victoria Nuland, Jake Sullivan, Chuck Schumer, Mitch McConnell y Hillary Clinton.
¿Qué ocurre?
El rompecabezas se resuelve reconociendo que la política exterior estadounidense no defiende en absoluto los intereses del pueblo estadounidense. Defiende los intereses de las personas que pertenecen al exclusivo ámbito político de Washington, que persiguen aportaciones para sus campañas y puestos de trabajo lucrativos para sí mismos, su personal y sus familiares. En resumen, la política exterior estadounidense ha sido pirateada por el gran capital.
Por consiguiente, el pueblo estadounidense está perdiendo mucho. Las guerras fallidas desde 2000 les han costado unos cinco billones de dólares en desembolsos directos, o unos 40.000 dólares por hogar. En las próximas décadas se gastarán aproximadamente otros dos billones de dólares en la atención a los veteranos. Más allá de los costes que soportan directamente los estadounidenses, también debemos reconocer los costes tremendamente elevados sufridos en el extranjero en millones de vidas perdidas y billones de dólares por la destrucción de propiedades y naturaleza en las zonas de guerra.
Los costes siguen aumentando. En 2024, los desembolsos vinculados al ejército estadounidense ascenderán a alrededor de un billón y medio de dólares, o unos 12.000 dólares por hogar, si sumamos el gasto directo del Pentágono, los presupuestos de la CIA y otras agencias de inteligencia, el presupuesto de la Administración de Veteranos, el programa de armas nucleares del Departamento de Energía, la “ayuda exterior” (como la proporcionada a Israel) vinculada al ejército del Departamento de Estado y otras partidas presupuestarias relacionadas con la seguridad. Cientos de miles de millones de dólares son dinero tirado a la basura, despilfarrado en guerras inútiles, bases militares en el extranjero y una acumulación de armas totalmente innecesaria que sitúa al mundo más cerca de la Tercera Guerra Mundial.
Sin embargo, describir estos costes gigantescos es también explicar la retorcida “racionalidad” de la política exterior estadounidense. El gasto militar de un billón y medio de dólares es la estafa que no cesa de beneficiar a algunos –al complejo militar industrial y a las personas que pertenecen al exclusivo ámbito político de Washington–, incluso cuando empobrece y pone en peligro a Estados Unidos y al mundo.
Para entender la estafa de la política exterior, hay que pensar en el gobierno federal actual como un chanchullo dividido en múltiples sectores y controlado por los mejores postores. El sector de Wall Street depende del Tesoro. El sector de la industria sanitaria depende del Departamento de Salud y Servicios Sociales. El sector del petróleo y el carbón depende de los Departamentos de Energía e Interior. Y el sector de política exterior depende de la Casa Blanca, el Pentágono y la CIA.
Cada uno de estos sectores utiliza el poder público para obtener beneficios privados mediante el manejo de información privilegiada, engrasada por las aportaciones de las empresas a las campañas electorales y los desembolsos de los grupos de presión. Curiosamente, el sector de la industria sanitaria rivaliza con el sector de política exterior como extraordinaria estafa financiera. Los gastos sanitarios de Estados Unidos en 2022 ascendieron a la asombrosa cifra de cuatro billones y medio de dólares, o unos 36.000 dólares por hogar: con diferencia los costes sanitarios más elevados del mundo, a pesar de que Estados Unidos ocupaba aproximadamente el puesto 40 de las naciones con mayor esperanza de vida. Una política sanitaria fallida que se traduce en grandes ganancias para la industria sanitaria, al igual que una política exterior fallida que se traduce en megaingresos para el complejo militar industrial.
El sector de la industria sanitaria rivaliza con el sector de política exterior como extraordinaria estafa financiera
El sector de política exterior está dirigido por una camarilla pequeña, secreta y muy unida, que incluye a los altos mandos de la Casa Blanca, la CIA, el Departamento de Estado, el Pentágono, los Comités de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y el Senado, y las principales empresas militares, como Boeing, Lockheed Martin, General Dynamics, Northrop Grumman y Raytheon. Quizás haya un millar de personas clave que participan en la formulación de políticas. El interés público desempeña un papel secundario.
Los principales responsables de la política exterior dirigen las operaciones de ochocientas bases militares estadounidenses en el extranjero, cientos de miles de millones de dólares en contratos militares y las operaciones bélicas en las que se despliega el material. Por supuesto, cuantas más guerras, más negocio. La privatización de la política exterior se ha visto enormemente amplificada por la privatización del propio negocio de la guerra, ya que cada vez se entregan más funciones militares “básicas” a los fabricantes de armas y a contratistas como Haliburton, Booz Allen Hamilton y CACI.
Además de los cientos de miles de millones de dólares en contratos militares, las repercusiones económicas para las empresas derivadas de las operaciones militares y de la CIA son importantes. Con bases militares en ochenta países de todo el mundo y operaciones de la CIA en muchos más, Estados Unidos desempeña un papel notable, aunque mayoritariamente encubierto, a la hora de determinar quién gobierna en esos países y, por tanto, en las políticas que configuran lucrativos acuerdos relacionados con minerales, hidrocarburos, oleoductos y terrenos agrícolas y forestales. Desde 1947, Estados Unidos ha intentado derrocar al menos a ochenta gobiernos, normalmente bajo la dirección de la CIA mediante la instigación de golpes de Estado, asesinatos, insurrecciones, disturbios civiles, manipulaciones electorales, sanciones económicas y guerras abiertas. (Para un excelente estudio sobre las operaciones estadounidenses de cambio de régimen desde 1947 hasta 1989, véase Covert Regime Change, de Lindsey O'Rourke, 2018).
Además de los intereses empresariales hay, por supuesto, ideólogos que verdaderamente creen en el derecho de Estados Unidos a gobernar el mundo. La siempre belicista familia Kagan es el caso más famoso, aunque sus intereses financieros también están profundamente entrelazados con la industria bélica. La cuestión sobre la ideología es la siguiente: los ideólogos se han equivocado en casi todas las ocasiones y hace mucho tiempo habrían perdido sus púlpitos en Washington de no ser por su utilidad como belicistas. Conscientemente o no, sirven como intérpretes a sueldo del complejo militar industrial.
Hay un inconveniente que persiste en esta estafa empresarial actual. En teoría, la política exterior se lleva a cabo en beneficio del pueblo estadounidense, aunque la verdad sea lo contrario. (Una contradicción similar se aplica, por supuesto, a la carísima asistencia sanitaria, los rescates del gobierno a Wall Street, las prebendas de la industria petrolera y otras estafas). El pueblo estadounidense rara vez apoya las maquinaciones de la política exterior estadounidense cuando de vez en cuando escucha la verdad. Las guerras de Estados Unidos no se libran por demanda popular, sino por decisiones que vienen de arriba. Se necesitan medidas especiales para mantener al pueblo alejado de la toma de decisiones.
La primera de estas medidas es la propaganda implacable. George Orwell lo clavó en 1984 cuando “el Partido” cambió repentinamente de enemigo extranjero, de Eurasia a Asia Oriental, sin una sola explicación. Estados Unidos hace esencialmente lo mismo. ¿Quién es el mayor enemigo de Estados Unidos? Elijan, según la temporada. Saddam Hussein, los talibanes, Hugo Chávez, Bashar al-Assad, ISIS, al-Qaeda, Gaddafi, Vladimir Putin, Hamás, todos han desempeñado el papel de “Hitler” en la propaganda estadounidense. El portavoz de la Casa Blanca, John Kirby, hace propaganda con una sonrisa en la cara, lo que indica que él también sabe que lo que está diciendo es ridículo, aunque bastante entretenido.
La propaganda se amplifica a través de los grupos de expertos de Washington que viven de las donaciones de contratistas militares, y ocasionalmente de gobiernos extranjeros que forman parte de las operaciones de estafa de Estados Unidos. Pensemos en el Atlantic Council, el CSIS (Center for Strategic and International Studies) y, por supuesto, el siempre popular Instituto para el Estudio de la Guerra, patrocinado por los principales contratistas militares.
La segunda medida es ocultar los costes de las operaciones de política exterior. En la década de 1960, el gobierno de Estados Unidos cometió el error de obligar al pueblo estadounidense a asumir los costes del complejo militar industrial reclutando a jóvenes para luchar en Vietnam y subiendo los impuestos para pagar la guerra. La opinión pública estalló en su contra.
A partir de la década de 1970, el gobierno ha sido mucho más inteligente. Puso fin al reclutamiento e hizo del servicio militar un trabajo por cuenta ajena en lugar de un servicio público, respaldado por los desembolsos del Pentágono para reclutar soldados procedentes de los estratos económicos más bajos. También abandonó la pintoresca idea de que los gastos del gobierno debían financiarse con impuestos, y en su lugar desplazó el presupuesto militar hacia el gasto deficitario, que lo protege de la oposición popular que se desencadenaría si se financiara con impuestos.
También ha engañado a Estados clientes como Ucrania para que luchen sobre el terreno en las guerras de Estados Unidos, de modo que no haya ninguna bolsa de cadáveres estadounidense que estropee la máquina de propaganda de Estados Unidos. Ni que decir tiene que los señores de la guerra estadounidenses como Sullivan, Blinken, Nuland, Schumer y McConnell permanecen a miles de kilómetros de los frentes. La muerte está reservada a los ucranianos. El senador Richard Blumenthal (del Partido Demócrata de Connecticut) defendió la ayuda militar estadounidense a Ucrania como dinero bien gastado porque “no se ha herido ni perdido ni un solo soldado, hombre o mujer, estadounidense”, y de algún modo no se le ocurrió al buen senador respetar las vidas de los ucranianos, que han muerto por centenares de miles en una guerra provocada por Estados Unidos a causa de la ampliación de la OTAN.
El lobby israelí dominó hace tiempo el arte de comprar al Congreso
Este sistema se sustenta en la completa subordinación del Congreso de Estados Unidos al negocio de la guerra, que evita cualquier cuestionamiento de los desmesurados presupuestos del Pentágono y de las guerras instigadas por el poder ejecutivo. La subordinación del Congreso funciona de la siguiente manera. En primer lugar, la supervisión de la guerra y la paz por parte del Congreso se asigna en gran medida a los Comités de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y el Senado, que en gran medida definen la política general del Congreso (y el presupuesto del Pentágono). En segundo lugar, la industria militar (Boeing, Raytheon y el resto) financia las campañas de los miembros del Comité de Servicios Armados de ambos partidos. Las industrias militares también gastan enormes sumas en grupos de presión para proporcionar lucrativos salarios a los miembros del Congreso que se jubilan, a su personal y a sus familias, ya sea directamente en empresas militares o en empresas de grupos de presión de Washington.
El pirateo de la política exterior del Congreso no sólo es obra del complejo militar industrial estadounidense. El lobby israelí dominó hace tiempo el arte de comprar al Congreso. La complicidad de Estados Unidos con el Estado de apartheid israelí y los crímenes de guerra en Gaza no tienen sentido para la seguridad nacional y la diplomacia estadounidenses, por no hablar de la decencia humana. Son los frutos de las inversiones del lobby israelí, que en 2022 alcanzaron los treinta millones de dólares en aportaciones de campaña, y que en 2024 superarán ampliamente esa cifra.
Cuando el Congreso vuelva a reunirse en enero, Biden, Kirby, Sullivan, Blinken, Nuland, Schumer, McConnell, Blumenthal y los de su calaña nos dirán que es absolutamente necesario financiar la guerra perdida, cruel y engañosa en Ucrania, así como la masacre y limpieza étnica que está teniendo lugar en Gaza, para evitar que nosotros y Europa y el mundo libre, y quizás el propio sistema solar, sucumbamos ante el oso ruso, los mulás iraníes y el Partido Comunista chino. Los promotores de los desastres de la política exterior no están siendo irracionales en este alarmismo. Están siendo deshonestos y extraordinariamente codiciosos al perseguir intereses particulares por encima de los del pueblo estadounidense.
El pueblo estadounidense tiene la tarea urgente de revisar una política exterior tan quebrada, corrompida y engañosa que está enterrando al gobierno en deudas mientras lleva al mundo hacia el Armagedón nuclear. Esta revisión debería comenzar en 2024 rechazando cualquier financiación adicional destinada a la desastrosa guerra de Ucrania y los crímenes de guerra de Israel en Gaza. El establecimiento de la paz y la diplomacia, no el gasto militar, es el camino hacia una política exterior estadounidense de interés público.
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Jeffrey D. Sachs es un renombrado profesor de Economía y director del Centro de Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia, donde dirigió el Instituto de la Tierra entre los años 2002 y 2016.
Este artículo se publicó el 26 de diciembre en Common Dreams.
Soy "Profesor de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial en Historia" recibido en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Ejerzo desde 1991 como docente en escuelas secundarias de Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
Desde marzo de 2010 edito el Blog "Mirando hacia adentro", cuyas imagenes originales serán publicadas en esta página satélite.