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lunes, 8 de julio de 2024

Un 9 de julio en el Planeta M, por Demián Verduga (para "Tiempo Argentino" del 06-07-24)

 


Los conservadores del siglo XIX tenían una visión nacional y de Estado, con la que Milei no cuenta.

06/07/2024

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Un 9 de julio en el Planeta M


Por: Demián Verduga

@DemianVerduga


En el Planeta M, donde impera el relato de Javier Milei en cada uno de sus rincones, este martes nueve de julio habrá una refundación, un renacimiento. La Argentina volverá en el Delorean del doctor Emmett Brown, de Volver al Futuro, al siglo XIX. Ese país de 1.800.000 habitantes, según el censo de 1869, con una estructura social acorde a la época: una elite muy pequeña, muy rica, y una masa de trabajadores que hoy se considerarían esclavos. Ese país al que le alcanzaba con vender materias primas al Imperio Británico y comprarle todo lo demás.


En su último gobierno (1898-1904), el presidente Julio Argentino Roca encargó un informe que se conoció con el nombre de “Bialet Massé”. Era sobre las condiciones en que vivían los trabajadores del norte del país. Roca es figura que dicen admirar en el Planeta M. Le pidió ese trabajo el médico catalán Juan Bialet Massé para utilizarlo como base para impulsar la que intentaría ser la primera Ley Nacional de Trabajo. El gobierno conservador veía con preocupación la proliferación de los sindicatos, influenciados por las ideas del socialismo y el anarquismo europeos.


Roca era un político de envergadura. Pensó en la ley con un doble objetivo: mejorar las condiciones de los trabajadores para que los sindicatos tuvieran menos razones objetivas para crecer y, al mismo tiempo, restringir su capacidad desde la legislación. ¡Esos sí que eran conservadores con visión! Por algo pudieron moldear el país durante décadas.


Estos neoconservadores son lo contrario de los del siglo XIX. No tienen una mirada nacional. A Milei la Argentina le interesa poco. No la conoce. No la recorre. No pareciera tener una pizca de amor por su país. Su pasión es ser una de las grandes figuras de la extrema derecha internacional, en la que militan superricos como Elon Musk, Marcos Galperín, y políticos como Santiago Abascal. Al presidente le gusta pasearse por el mundo hablando de un socialismo que sólo existe en el Planeta M, donde todavía hay un Muro de Berlín. Repartir diatribas contra los “zurdos”, el feminismo, el Estado.


Esa es otra diferencia insalvable con los conservadores del siglo XIX. Ellos fueron finalmente los que consolidaron el Estado argentino y su espacio territorial, con la gran matanza de los pueblos originarios. La educación pública como instrumento central de formación del proyecto nacional conservador era una de las tantas cosas que le daban al Estado un lugar central. Imaginaron un país jerárquico, por supuesto, pero con un gran Estado. Esta nueva versión bizarra se propone destruir al Estado, con la excepción de su aparato represivo.


La puesta en escena de este martes en Tucumán, la supuesta refundación que se vivirá en el Planeta M, tiene esa extraña paradoja: presentarse como el renacimiento de un país que se pretende disolver. Porque no hay país sin Estado.


En la Argentina real lo que ha impuesto el gobierno de Milei es un clima generalizado de decadencia. Alguien puede decir que no empezó con Milei, que arrancó con Mauricio Macri en 2015, no fue revertida por Alberto, y ahora está en su fase extrema. Es el crecimiento de la pobreza y la indigencia. Son los jubilados haciendo fila para que les digan que el PAMI prohibió hacer recetas con anteojos porque no las piensa pagar.


Son los periodistas fanáticos que hablan de “orcos”, en referencia a los opositores al gobierno, comparando al que piensa distinto con los ejércitos de la oscuridad de la extraordinaria saga de El señor de los anillos. Es la ruptura total de los lazos que puedan hilvanar a las personas a las que les tocó nacer en este suelo. Es la solidaridad transformada en un defecto y la crueldad en una virtud. Es gozar del odio y no del amor. Es disfrutar con el sufrimiento del otro y no con su placer. La decadencia de una comunidad, de una nación.


Es el Planeta M, que en algún momento quedará sólo como una estrella fugaz.



Publicado en:

https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/9-de-julio-en-el-planeta-m/

lunes, 29 de abril de 2024

Peronismo: una nueva versión, el mismo sueño, por Demián Verduga (para "Tiempo Argentino" del 28-04-24)


 Foto: Edgardo Gómez


Ahora con Milei la situación es tan dramática que el tiempo de “la autocrítica” ha terminado, aunque sea un debate inconcluso.

28/04/2024

Por: Demián Verduga

@DemianVerduga

 

El peronismo está menos complicado de lo que podría esperarse  luego de una derrota electoral. La interna en la Provincia de Buenos Aires es por poder. Nadie dice que no sea importante. Puede definir alianzas y rupturas. La esperanza es que el interés nacional y la necesidad de construir una alternativa competitiva a la catástrofe bíblica que implica el gobierno de Javier Milei primen sobre las otras disputas.


Dijo Cristina en un tik tok esta semana que las internas se producen “cuando no se está de acuerdo en qué hacer con le economía”, quizás rememorando sus disputas más fuertes con Alberto Fernández. Fue un mensaje para todas las tribus. Se trató de una señal para bajar los decibeles de la interna que tiene al gobernador Axel Kicillof y una buena camada de intendentes, de un lado, y a Máximo Kirchner y La Cámpora del otro.


Las internas rara vez son atractivas para el electorado. La mayoría de las veces producen rechazo, incluso en los votantes más politizados. En rigor, no le interesan a casi nadie excepto a los protagonistas. Por ahora la disputa del peronismo en la provincia más grande del país no pasa de la pirotecnia.


La experiencia del Frente de Todos en el gobierno nacional estuvo particularmente marcada por las disputas en el seno de la coalición. Alguien puede sostener que fueron inevitables. Las diferencias sobre el manejo de la deuda con el FMI no eran un detalle. De la forma en que se surfeara esa bomba nuclear que había dejado Mauricio  Macri dependía el destino del gobierno. Ahora no se está debatiendo algo de esa magnitud. No está en discusión el modelo de Estado ni la visión global de la economía.


Las internas son percibidas por la población como actos de vanidad, que se vuelven aún más graves cuando el país se dirige hacia un precipicio. No es lo mejor que  sobreabunden definiciones como “hay que hacer una autocrítica” o “los dirigentes tienen que….”, dichas por dirigentes que hablan como si no lo fueran y vieran la política desde afuera.


El peronismo tiene problemas conceptuales más graves. No tiene un discurso claro sobre la inflación. Es su principal debilidad en el debate público de los últimos 10 años. Pareciera no asumirla como un problema y no tener una propuesta de cómo abordarla. Esto reduce la estrategia a esperar que el deterioro de los ingresos provocado por las políticas de Milei llegue a un punto tan brutal-como está ocurriendo- que active la glándula de la subsistencia básica de la sociedad argentina, que sabe que con el peronismo hay más recursos  en el bolsillo de la población,  aunque lo llamen “populismo” y sea “malo” para la economía, según el sistema de creencias que la derecha ha logrado imponer. 


Entre la dificultad para articular una propuesta contra la inflación y esperar el cataclismo social está la posibilidad-y la necesidad-de volver a “proponer un sueño”, como hizo Néstor Kirchner en su discurso de toma de posesión en 2003.


La consigna “volver mejores” de 2019 fue muy efectiva. El orden de las palabras era clave. Primero volver a los años en que Argentina tenía los salarios en dólares más altos de la región y un desempleo de seis por ciento. Luego mejorar lo que haga falta. El contrato electoral no se cumplió por múltiples causas, que incluyen temas de gestión y cuestiones exógenas como la pandemia.


Ahora la situación es tan dramática que el tiempo de “la autocrítica” ha terminado, aunque sea un debate inconcluso. Es un lujo que pueden darse quienes no padecen en el cuerpo el ajuste brutal de las políticas de Milei. Es hora de volver a proponer un sueño, que mezcle el pasado y el futuro. Pueden ser nuevas canciones o quizás se trate de nuevas versiones de los mismos clásicos que trajeron los años felices.  



Publicado en:

https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/peronismo-una-nueva-version-el-mismo-sueno/

lunes, 9 de octubre de 2023

Los guiños que se hacen Milei y Schiaretti disparan la interna en el peronismo cordobés, por Claudio Mardones (para "Tiempo Argentino" del 08-10-23)

 


Los gestos de acercamiento incluyen a Randazzo y crecieron luego de las PASO. El rechazo de Natalia de la Sota a la estrategia. Los resultados que prendieron las alarmas en el cordobesismo.

08/10/2023

Por: Claudio Mardones

@mcmardons


El segundo debate presidencial podría reeditar el intercambio cordial y respetuoso que la semana pasada se prodigaron dos de los cinco candidatos. Javier Milei y Juan Schiaretti fueron los dos competidores que mejor se trataron en medio de la contienda, con un tono de no agresión que se estrenó dos semanas antes entre Victoria Villarruel y Florencio Randazzo en el debate de los aspirantes a la vicepresidencia, organizado por el canal de cable TN del Grupo Clarín.


«No hay nada, salvo una buena relación de Milei y Villarruel con Randazzo, pero nada más», contestaron a Tiempo cerca del candidato de ultraderecha. El vínculo de cortesía ya llegó a Schiaretti, pero comenzó con su candidato a vice, que se jacta de haber sido el primero en ponderar a Milei cuando todos lo denostaban. El 14 de agosto, un día después de la victoria de Milei, Randazzo utilizó su cuenta de twitter para remarcar su fervor. «Felicito a Milei por la excelente elección que hizo en todo el país. Su triunfo tiene una explicación clara y sencilla», escribió el exministro de CFK y exhumó las declaraciones que hizo el 12 de julio al canal LN+. «Milei es una repuesta a 40 años de fracaso de la dirigencia política argentina. (La opinión pública) está harta de escuchar a dirigentes que finalmente a la hora de gobernar no les resuelve ninguno de los problemas. Independientemente de sus ideas, que podemos estar de acuerdo o no», opinó Randazzo. Más allá de esos guiños precoces, cerca del diputado y candidato a vice sostienen, al igual que en La Libertad Avanza, que «no hay nada».


El suspenso que siembran entre los dos espacios se llena con el ruido interno que hay. Se cocinan posibles rupturas entre los socios del schiarettismo. También se pueden ventilar las controversias que hay dentro del peronismo cordobés. Schiaretti viene afrontando críticas internas desde que convalidó el plan del alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y del titular de la UCR, Gerardo Morales, de sumarlo a una coalición que supere los límites de Juntos por el Cambio. Los costos pasaron a un segundo plano el 13 de agosto, cuando ambos perdieron en la interna frente a Patricia Bullrich y Luis Petri por la candidatura presidencial de JxC. Las broncas quedaron relegadas detrás de ese resultado y de la victoria de Milei a nivel nacional, pero también en Córdoba, donde el candidato de ultraderecha obtuvo el 33,61% y le sacó seis puntos de ventaja a la fórmula Schiaretti – Randazzo, que cosechó el 27,53%. En el tercer lugar quedó JxC que superó por poco la línea de los 25 puntos. Schiaretti pasó en muy poco tiempo de blanquear el germen para una alianza con Rodríguez Larreta y Morales a prodigarle gentilezas al candidato de ultraderecha.


Cuando Schiaretti confirmó que Milei había ganado en su provincia y la tendencia nacional fue el primero en reconocerle la victoria y aceptar la derrota propia. Desde la noche del 13 de agosto, la presencia del cordobesismo en el radar de Milei es totalmente distinta. El gesto sólo profundizó el buen vínculo que Randazzo viene cultivando en la Cámara de Diputados. El mensaje es claro y ya fue mencionado por Schiaretti en el primer debate: si Milei se impone en las elecciones, el cordobesismo le dará respaldo y el tiempo de gracia para poder gobernar sin obstáculos.


Cerca de Milei minimizan la cantidad de gestos mutuos y se amparan en el desdén para restarle importancia.


Schiaretti no va a dejar de ponderarlo, pero prefiere a Milei lejos de Córdoba. No está previsto que el economista pase por la provincia mediterránea antes del 22 de octubre. No se sabe qué puede pasar después, pero si hay segunda vuelta el mapa proselitista podría incluir un road show de Milei en esa provincia.


No es un equilibrio fácil porque la coyuntura interna no se ha descomprimido en el cordobesismo. Un sector no se banca el giro de los últimos meses. Hubo una presencia que no cayó bien cuando Bullrich presentó al economista Carlos Melconian como posible jefe del Palacio de Hacienda en caso de ganar las elecciones. El acto fue en el centro de la capital provincial, sede de la Fundación Mediterránea, y Schiaretti habilitó que su ministro de Hacienda, Osvaldo Giordano, estuviera en primera fila. «Schiaretti es Bullrich», lanzó Olga Riutort, viuda del tres veces gobernador José Manuel De la Sota. Natalia, una de sus hijas, es diputada nacional y ya planteó sus discrepancias dentro y fuera del interbloque donde convive con el cordobesismo.


No lo hizo sola. El diputado bonaerense Alejandro «Topo» Rodríguez fue parte del pronunciamiento. Ambos se adelantaron en fijar posición, «para no quedar enredados» ante el dilema de qué hacer si hay una segunda vuelta entre Milei y Sergio Massa. Algunos temen que después del 23 de octubre Schiaretti y Randazzo digan que son prescindentes, pero que al mismo tiempo sostengan que «Argentina necesita un cambio» y orienten la maquinaria electoral local a favor de La Libertad Avanza.


De la Sota y Rodríguez eligieron el viaje que Massa realizó hace un mes a Brasil para despejar las dudas. «Si hay un balotaje y no está Schiaretti, no vamos a apoyar ni a Milei ni a Bullrich  porque el modelo que proponen no es el que nosotros queremos», aseguraron en Brasilia, cuando estaban por regresar de la visita que incluyó una reunión con el presidente Luis Inácio «Lula» Da Silva.


El schiarettismo no le dio entidad al mensaje que les llegó desde Brasilia. Tampoco lo hizo ante otra posibilidad que inquieta a una parte del cordobesismo. El exministro y excandidato Roberto Lavagna, que fue aliado de Schiaretti, podría volver al quinto piso de Economía si Massa se impone en las elecciones. En el gobierno cordobés piensan lo mismo que Randazzo. Creen que es mejor que gane Milei a que se imponga otro peronista en las presidenciales, aunque el aporte que pueden hacer no supera los tres puntos a nivel nacional y los siete en Córdoba. La contorsión de Schiaretti también es leída como una forma de preservar al electorado propio que votó a Milei y a las patrullas de Juntos por el Cambio que quedarían perdidas después del balotaje si Bullrich queda tercera.


Sin embargo, el giro también puede marcar una declinación irreversible para el liderazgo de Schiaretti y el inicio de otra crisis en el seno del peronismo cordobés. Su resolución o agudización quedará en manos de Martín Llaryora. Sucederá al Gringo a partir del 10 de diciembre y se muestra cauteloso, pero tampoco cuestiona a Milei. 



Publicado en:

https://www.tiempoar.com.ar/politica/los-guinos-que-se-hacen-milei-y-schiaretti-disparan-la-interna-en-el-peronismo-cordobes/

Entre el abismo y la hazaña, por Demián Verduga (para "Tiempo Argentino" del 08-10-23)


Foto: Leonardo Spinetti


La conciencia política del pueblo argentino es la que puede salvar al país de una nueva crisis terminal.

08/10/2023


Por: Demián Verduga

@DemianVerduga


El affaire Martín Insaurralde ingresó en la zona de una novela de John Le Carré mezclada con Relatos Salvajes y rociada con salsa bizarra. Una historia de supuesta prostitución VIP, ejercida por mujeres que al mismo tiempo son informantes de los servicios de inteligencia, es tan atrapante para el público que termina superando la indignación por la ostentación. Las andanzas del Tincho suman bulos aquí y allá. El escándalo compite con el del jarrón de Guillermo Coppola, que en el año 1996 derrotó a las entonces novelas de la tarde y lanzó a la fama a varias chicas.


La práctica no es nueva. En su libro HHhH, el escritor francés Laurent Binet cuenta la historia real de los dos jóvenes checoslovacos que tras la invasión alemana planean el asesinato de Reinhard Heydrich, el virrey de Adolf Hitler en Praga. El libro recorre el contexto histórico. En uno de sus capítulos narra una de las estrategias de Heydrich para mantener bajo control a sus funcionarios, los nazis y los colaboracionistas. El jerarca montó un prostíbulo en el corazón de Praga y colocó cámaras en todas las habitaciones. Los tenía filmados. Hay que preguntarle a Mauricio Macri, que algo sabe de espiar a propios y extraños para poder amenazarlos.


El intento de utilización política de un hecho absolutamente condenable se chocó con esta mezcla de cabaret y película de espías.


Mientras tanto, la Argentina decidirá en 15 días su destino para los próximos años y la posibilidad de que se desate una crisis que compita con la hiperinflación de 1989 o el crack del 2001 está a la vuelta de la esquina.


Cuando se alerta sobre las consecuencias de las propuestas de Javier Milei en todos los frentes (justificación del terrorismo de Estado, dolarización, libre portación de armas), los votantes del diputado de extrema derecha creen que la alarma es exagerada. Piensan que el objetivo es asustarlos y convencerlos de otra cosa. En jerga política parecen pensar que se los está “operando”. Por eso la respuesta es: “Y, bueno, de última, que explote todo”.


Hay una fantasía habitual en los seres humanos de que luego de la explosión viene el renacimiento. Vuela todo por el aire y se empieza de cero. Puede ser así en la ciencia ficción, un grupo se sube a una nave espacial y viaja a un planeta habitable para formar una nueva civilización. Lamentablemente, en la vida real esa metáfora no funciona. La casa explota y nada vuelve a empezar. Se está peor que antes y tapado por los escombros.


Son demasiados los argentinos que creen que las cosas no pueden empeorar, como si estuvieran parados sobre un piso firme. No se dan cuenta de que la motosierra de Milei viene a serruchar los pilares sobre los que están parados. Hay que reconocer que el líder de La Libertad Avanza lo dice sin tapujos: cuestiona la educación y la salud públicas; también el Nunca Más. Desprecia las mejores cosas que ha construido la Argentina, esas por las que es admirada en el mundo y por las que siguen viniendo inmigrantes de países hermanos a pesar de los tres dígitos de inflación. Hay algo suicida en ese imaginario de “que se pudra todo”. La lección histórica rozará la tragedia si esta mirada se impone.


Del otro lado está la posibilidad de la hazaña. Es lo que le toca a Sergio Massa. Ser candidato a presidente y ministro de Economía en una situación de crisis, que Massa logró que no se transformara en cataclismo, es un desafío titánico. La cancha está muy inclinada. No podía ser de otra forma con la inflación rondando el 100% anual. ¿Qué queda entonces? ¿Cómo se puede lograr que una sociedad frente al abismo de un paso atrás y no hacia adelante? Conciencia política. Si la población sólo votase por el bolsillo, algo absolutamente comprensible, la contienda estaría casi perdida. El bolsillo no mejoró mucho en estos cuatro años del Frente de Todos.


La conciencia política consiste justamente en poder pensar una situación más allá de la coyuntura, en imaginar las consecuencias del pirómano que propone quemar todo. Como diría Perón, un tanto retocado, en los cementerios hay mucha paz. Es lo que propone Milei: resolver los problemas de la casa prendiéndola fuego.


La conciencia política del pueblo argentino es la que puede salvar al país de hundirse en una nueva crisis que huele a catástrofe.



Publicado en:

https://www.tiempoar.com.ar/politica/entre-el-abismo-y-la-hazana/

jueves, 10 de febrero de 2022

¿Cuál es el sentido histórico del Frente de Todos?, por Demián Verduga (para "Tiempo Argentino" del 05-02-22)


 Foto: Prensa Presidencia


05/02/2022

Por: Demián Verduga


@demianverduga


Al escuchar la frase “la política es el arte de lo posible” casi todo el mundo asiente con la cabeza. La contracara es la consigna del Mayo Francés: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. La definición “el arte de lo posible” es más cercana al ejercicio del gobierno. Sin embargo no está libre de encrucijadas, de senderos que se bifurcan. ¿Dónde está la frontera de lo posible? ¿Quién tiene el mapa en el que está delineada?   


En las tensiones internas del Frente de Todos, plasmadas esta semana por la renuncia de Máximo Kirchner a la jefatura del bloque de Diputados, se debate entre otras cosas cuál es la frontera de lo posible, en este caso en la negociación con el FMI.


Otro elemento que suma tensiones es el abordaje de los conflictos políticos, cómo se los procesa y -esto es clave-cómo se los narra.


En los procesos políticos suele haber un discurso ordenador, un relato. La palabra es compleja porque de inmediato se la asocia con la mentira. Sin embargo, la verdad debe ser narrada para existir.     


El actual gobierno tiene en este punto una debilidad. No tiene un relato sobre sí mismo. El FdT todavía está envuelto en el discurso que le dio sentido como frente electoral, unificar al peronismo para derrotar a la derecha. ¿Y ahora?


El gobierno de Raúl Alfonsín se narraba a sí mismo como el que traería la estabilidad democrática a la Argentina y juzgaría a los criminales de la dictadura. Fue  tan importante esa narrativa que la mayoría de la sociedad tiene incorporado que ése es el legado del alfonsinismo, el juicio a las juntas y haber estabilizado la democracia, aunque sea a los tumbos. 


En el caso de Carlos Menem, su sentido era el supuesto tránsito hacia el capitalismo avanzado, el vuelo en el concorde hacia el primer mundo. El legado de Menem, por la herencia de pobreza, deuda y desempleo que dejó, está mucho más discutido. Sólo algunos menemistas nostálgicos, como Miguel Pichetto, siguen creyendo que el ciclo del riojano fue lo que  decía ser. Pero en el momento en el que transcurrió, ese discurso fue central. Ordenó todo el debate público. 


El ciclo de Néstor y Cristina es más reciente y por lo tanto más difícil de describir. Pueden arriesgarse al menos dos ejes: el antineoliberalismo, es decir, el regreso del Estado como garante de la inclusión social, del desarrollo productivo, de la igualdad de oportunidades. Y dos: retomar el camino de memoria, verdad y justicia, con los crímenes de lesa humanidad.


El sentido histórico es el que define los adversarios. En el caso del kirchenrismo fueron: los especuladores financieros internacionales, el poder económico y mediático concentrado local.


¿Cuál es el sentido del actual gobierno? Por momentos su auto descripción pareciera centrarse en la búsqueda del consenso. Es endeble. ¿Por qué? La razón de ser tiene que ver con el punto de partida. Si Argentina viniera de transitar una guerra civil como la sacude a Ucrania, la pacificación como núcleo del discurso político tendría volumen. Pero el país no acaba de vivir eso sino una restauración conservadora que fracasó. Y que tuvo sus componentes clásicos de ajuste, endeudamiento, y autoritarismo.


La falta de relato es uno de los motivos por los que persiste la sensación de gobierno de transición.


Hay que poner, sin duda, un manto comprensión sobre toda la gestión del presidente Alberto Fernández. Le tocó gobernar una tragedia, la pandemia.


No fue trágica sólo por el dolor que produjo. Tuvo además el componente de lo inesperado, un hecho repentino que cambió drásticamente el curso de los acontecimientos.


Una pareja salió al jardín para descolgar la ropa en una tarde nublada. Y un rayo le cayó del cielo atraído por el cable de metal en el que estaba colgada la ropa. Un hombre fue a comprar el pan y, mientras caminaba, recibió en la cabeza el golpe de un ladrillo que se desprendió de un balcón antiguo.


Lo inesperado. Nadie está preparado para eso. 


El Covid modificó el destino de la actual gestión. Es algo contra lo que el presidente nada podía hacer, sólo tratar de transitarlo salvando la mayor cantidad de vidas posible. Y eso se hizo.


Publicado en:

https://www.tiempoar.com.ar/politica/cual-es-el-sentido-historico-del-frente-de-todos/

domingo, 4 de julio de 2021

Vacunación masiva: la clave de los oficialismos que ganan, por Demián Verduga (para "Tiempo Argentino" del 03-07-21)


Foto: Juan Pablo Luque / Télam


03/07/2021

Por: Demián Verduga

@demianverduga

La derecha despliega una campaña de comunicación filo fascista. “Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones”. Esta consigna de Joseph Goebbels se cumple al dedillo.


Cuando el ritmo de llegada de vacunas era entrecortado porque los laboratorios no cumplían los plazos, como ocurrió en todo el mundo, la crítica era por el ritmo de vacunación. Ahora, Rusia escaló la producción, AstraZeneca se destrabó y se amplió el acuerdo con China. Hay un aluvión de dosis y comenzó el ataque porque el segundo componente de la Sputnik no se escaló todavía como el primero. El récord del absurdo fue la crítica porque las vacunas tienen un tiempo entre que aterrizan en Ezeiza y se aplican.


La Argentina está inoculando al 5 % de su población por semana. A este ritmo, a fines de julio estará vacunado el 60% con al menos una dosis. Y si la vacuna de Sinopharm comienza a utilizarse en menores de 18, a fines de agosto se estaría cerca de la inmunidad de rebaño. Son pronósticos aproximados.


Hay un análisis político equivocado circulando. Sostiene que los oficialismos están perdiendo elecciones por el desgaste de la pandemia. Como tantas interpretaciones, tiene mucho de expresión de deseo.


En Inglaterra, en el mes de marzo, los conservadores hicieron una de las mejores elecciones de las últimas décadas. Ganaron en ciudades que eran  bastión histórico del laborismo. La explicación del resultado nunca puede ser la mejora de la situación social. La economía inglesa cayó ocho por ciento en 2020, parecido a la Argentina que se contrajo nueve. ¿Por qué ganaron entonces? Por la campaña masiva de vacunación que pudo impulsar el gobierno de Boris Johnson durante diciembre, enero y febrero.


El otro caso de un oficialismo que ganó en pandemia es México. Andrés Manuel López Obrador triunfó en las elecciones de medio término que se hicieron hace un mes. La derecha mediática tuvo que hacer un enorme esfuerzo para presentar el resultado de otra forma. Infobae tituló: “López Obrador no logra los dos tercios en el Congreso Federal”.


Esta contorsión periodística tiene una explicación. Uno de los slogans que se despliegan hoy en Argentina es que el país está a siete diputados de que una bruja con varita lo transforme en Venezuela. Y de que las pizzerías y parrillas se dediquen a vender arepas. En México la campaña era la misma: si AMLO lograba los dos tercios, se acabarían los tacos y los mexicanos hablarían con acento caribeño. Por eso, después, se hizo este malabarismo para presentar la victoria como derrota.


López Obrador nunca propuso una reforma constitucional. Es un presidente que gobierna con un equilibrio fiscal obsesivo que le ha costado muchas críticas por izquierda. Lo que sí ha hecho de modo progresivo es aumentar casi un 50% el salario mínimo en un país donde millones de personas cobran ese sueldo.La economía mexicana también cayó 9 por ciento en 2020. López Obrador no repitió este año la elección que lo llevó a la presidencia en julio de 2018. Sin embargo, su partido se impuso en la mayoría de las gobernaciones que se renovaban y Morena con sus aliados sigue teniendo mayoría en el Congreso. Al analizar la pulsión del voto, en México también tuvo un impacto importante la campaña de vacunación, que todavía no tenía el ritmo que tiene hoy en Argentina.


Néstor Kirchner decía que la política a veces brinda solo dos opciones y ambas son malas. La pandemia encaja perfecto en esa definición. Se elige lo malo para evitar lo peor. Ese es el margen de acción. La única buena noticia es la derrota de la pandemia. Eso se logra con vacunación masiva. Y esta es la desesperación de la derecha. Había encontrado en la pandemia el atajo para cercar al gobierno y volver al poder estatal lo antes posible. El aluvión de vacunas, el aluvión de la vida sobre la muerte, entorpece los planes.


Es difícil encontrar otro país de la región en que la oposición, política o mediática, bombardee la vacunación para angustiar a la población. No pasa en Chile, por ejemplo, donde a pesar de tener a más de la mitad de los habitantes vacunados, el virus persiste. No hay una campaña para cuestionar a Piñera por haber comprado masivamente la vacuna de Sinovac cuya efectividad para evitar contagios es del 52 por ciento. No es que esté comprado que sea esto lo que explica lo que ocurre en Chile. Pero Piñera tiene suerte de contar con una oposición con un verdadero sentido de su responsabilidad sobre la salud pública.


¿Por qué? Se preguntaba la vicepresidenta CFK en el acto de Lomas de Zamora.  ¿Por qué tanta crueldad? Hay una respuesta al interrogante que se puede arriesgar: son los rasgos de odio y falta de escrúpulos de los proyectos autoritarios. El objetivo político de anular una expresión de la sociedad, como dijo el Alfredo Leuco al pedir “un país sin kirchneristas”, no tiene pruritos. Salvar la patria del demonio no es para cagones. No se puede andar con tibiezas ni contemplaciones. El ataque debe ser total, masivo, sin respiro ni compasión. Es la pulsión autoritaria del conservadurismo argentino, la de siempre. 



Publicado en:

https://www.tiempoar.com.ar/politica/vacunacion-masiva-la-clave-de-los-oficialismos-que-ganan/

miércoles, 13 de enero de 2021

La pulsión suicida del antiperonismo, por Demián Verduga (para "Tiempo Argentino" del 10-01-21)


(Foto: Telam)

Los dirigentes de Juntos por el Cambio y los medios hegemónicos empujan a sus propios simpatizantes al contagio. 


Por Demián Verduga - @DemiánVerduga

10 de enero de 2021

  

El sector talibán de la oposición, del que forman parte los medios del establishment, quiere el fracaso de la estrategia sanitaria del Gobierno nacional. Lo quieren, lo estimulan. Parten de la base de que ese fracaso sería un  golpe de knockout para que el oficialismo pierda las próximas elecciones de medio término. O incluso para crear una situación caótica que provoque una crisis de gobernabilidad. La estrategia es abrirse camino sobre una pila de cadáveres. La consigna: "¡Viva la muerte!"


Hay que decirlo como es. No se lo puede disfrazar con la palabra irresponsabilidad. Una persona que se toma dos botellas de vino en una cena y después sale a manejar es irresponsable. Se siente omnipotente y cree que puede controlar la situación. Después puede terminar provocando una tragedia, pero su intención no era esa. En este caso, hay una intención explícita de empujar el fracaso de la estrategia sanitaria. No es irresponsabilidad. Es un acto consciente.


Patricia Bullrich, Alfredo Cornejo y otros dirigentes de Juntos por el Cambio salieron apresurados a cuestionar la posible restricción nocturna a la circulación. Es una medida que, por ejemplo en Chile, está instalada casi como la normalidad hace meses. La usan en este mismo momento Francia y España. Mientras que Inglaterra, directamente, decidió el confinamiento total.


Las semanas pasadas, estos dirigentes,al igual que Elisa Carrió, Fernando Iglesias y los medios de la derecha se dedicaron a cuestionar la vacuna Sputnik. Tergiversaron una frase de Vladimir Putin. Armaron titulares catástrofe con efectos adversos comunes, como dolor de cabeza y líneas de fiebre,presentándolos como si fueran infartos masivos. Levantaron la frase de Garry Kasparov (La Nación, 28 de diciembre), campeón mundial de ajedrez y opositor a Putin, diciendo que el presidente ruso “jamás se dará la vacuna”. En cualquier momento, la extraordinaria actriz de la serie Gambito de Dama,Anya Taylor-Joy, que vivió su primera infancia en Argentina, será la fuente principal para hablar de la nueva cepa. Todo vale. Siempre y cuando sirva para debilitar el plan de vacunación. Es una campaña de desinformación brutal que, por suerte, por ahora, no ha tenido efecto. Los médicos y enfermeros se están vacunando.


Argentina es el país de latinoamérica con más gente vacunada. Estuvo entre los primeros 10 del mundo y ahora sigue entre los primeros 20. ¿Por qué? Por haber logrado el acuerdo con Rusia. En la misma semana de diciembre en la que al país llegaron 300 mil dosis, Chile recibió el primer envío de Pfizer, 10 mil. Es decir, en relación a su cantidad de habitantes, 15 veces menos que lo recibido por Argentina. El laboratorio estadounidense, por ahora, realiza envíos a cuentagotas a los países periféricos.


La derecha talibán está en contra de la vacuna porque la hace Rusia. Mezclan prejuicios oscurantistas, defensa de los negocios de otros laboratorios, y la apuesta perversa al fracaso de la estrategia sanitaria. También están en contra de cualquier medida que restrinja el contacto social. Los países que apostaron a otro tipo de estrategia, por ejemplo Suecia, reconocieron su fracaso. El rey Carlos XVI Gustavo de Suecia vive en un palacio en el corazón de Estocolmo que tiene 600 habitaciones. A mediados de diciembre, declaró: “Hemos fracasado”. La estrategia sueca, a diferencia de la noruega, fue no limitar la vida social. Apostaron a la conducta individual. Y los escandinavos no son precisamente los reyes de la parranda multitudinaria. Y de todos modos no pudieron evitar ser el país de esa región con más muertos por millón de habitantes.


No hay ejemplos de países que apostando sólo a la responsabilidad individual hayan tenido éxito. La derecha cuestiona las medidas de restricción y la vacuna. Entonces, ¿qué proponen? El resultado desemboca en una sola respuesta: la muerte.


La ceguera.     


Esta estrategia tiene un costado suicida. Partidizar la vacuna implica empujar a la enfermedad a sus propios votantes o audiencia, en el caso de los medios. Hace muchos años que millones de argentinos piensan que Clarín miente. A ese sector de la sociedad la campaña de desinformación la afecta menos. No le importa si los medios hegemónicos cuestionan la vacuna rusa. Hasta puede ser al revés: el que sea cuestionada por ese sector es la prueba de que hay que dársela.


Uno de los mayores ejemplos de la derecha talibán; el diputado Fernando Iglesias puso en twitter, pocos días antes de la llegada de la Sputnik: “Que vacunen al 48% que los votó”. ¿Es posible que el fanatismo produzca un nivel tan alto de ceguera? A Iglesias alguien debería decirle que cuente hasta 10 antes de twittear. Sufre de twitteo precoz. Está mandando a enfermarse y morir a sus votantes. Si transforman la vacuna en Boca-River, en el que los partidarios del Frente de Todos se dan la Sputnik y los otros esperan la llegada de alguna de origen americano, el resultado es que la argentina peronista se inmuniza y la antiperonista se enferma. ¿Es posible que no se den cuenta? La obsesión por socavar al gobierno, por volver a perseguir a Cristina Fernández con el ímpetu de los tiempos macristas, los hace apostar al fracaso de la estrategia sanitaria. Y en ese camino empujan a sus simpatizantes a la enfermedad.


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https://www.tiempoar.com.ar/nota/la-pulsion-suicida-del-antiperonismo

jueves, 29 de agosto de 2019

El default político de Macri, por Demián Verduga (para "Tiempo Argentino" del 28-08-19)


Por Demián Verduga
28 de Agosto de 2019

El gobierno nacional se planteó como estrategia retomar el discurso que había esgrimido el presidente Mauricio Macri al día siguiente de las PASO. Ese lunes 12 de agosto, cuando el dólar se disparó, y el Central lo dejó correr, el presidente realizó una conferencia de prensa y culpó al triunfo del peronismo y al voto popular por el nuevo cimbronazo financiero producido por el modelo especulativo que el propio ejecutivo nacional puso en marcha desde que asumió.

Ahora, un twit de Alberto Fernández o un comunicado del Frente de Todos, parece tener más poder que todo el gobierno que maneja la política monetaria, la fiscal, la tributaria, la cambiaria. Alberto F tiene -otra vez- la culpa del nuevo salto del dólar por haber dicho que el FMI y el gobierno tienen que hacerse cargo de la “catástrofe social” que generaron. 

Fueron varios los funcionarios que salieron a coro a respaldar esta línea discursiva. Entre ellos estuvo, por caso, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Declaró que el candidato presidencial del Frente de Todos había hecho “declaraciones incendiarias”. Bullrich no será seguramente recordada por su prudencia y moderación a la hora de hacer declaraciones. Por sacar un recuerdo de la galera: cuando estaba en la oposición y era diputada dijo, con el cadáver del Fiscal Alberto Nisman aún caliente y sin que empezara la investigación, que se trataba de un asesinato.

El presidente Mauricio Macri también se pronunció el martes pasado. Sostuvo que durante estos años “no se habían podido acordar todas las cosas necesarias y que ahora había una oportunidad”. Y que si a él le tocaba “ser oposición, apoyaría”. Macri no quiere acordar. Quiere que el Frente de Todos diga públicamente que va a continuar el camino de “reformas” iniciado por el macrismo. Espera esas palabras en medio del naufragio de su política económica.

Varios dirigentes del peronismo han acuñado una frase, pronunciada públicamente por primera vez por Máximo Kirchner, que sostiene: “Queremos que los números cierren con la gente adentro”. Esa definición parte de una base que la realidad se ha encargado de refutar. El gobierno de Macri no es una gestión conservadora que equilibro la macroeconomía pero aumentó la injusticia social. No es que los números cerraron con la gente afuera. Como suele ocurrir con los modelos especulativos que impulsa la derecha en la Argentina, todos los indicadores dan mal. Los números no cierran y hay mucha gente durmiendo afuera.

En este marco es que el gobierno volvió a victimizarse y a transformar el twitter de Alberto F en una suerte de espada láser capaz de cortar el acero por la mitad. No hay que descartar que las declaraciones del ex jefe de gabinete hayan sido una respuesta al FMI, que quiere forzar al candidato presidencial a asumir compromisos ahora que su poder no está del todo consolidado, como sí ocurrirá luego de la elección general.

El gobierno está en una trampa sin salida. Debería tomar medidas como aumentar las retenciones para captar recursos y desdolarizar parcialmente los alimentos, pero si lo hace complica el respaldo del voto rural, donde aún conserva un buen caudal. Ahora parece esbozar alguna decisión, como forzar a los exportadores a liquidar divisas, que pondrían cierto coto a la fiesta especulativa que fueron estos años de Macri. Pero todo es hecho suavemente y con culpa.

La estrategia de victimizarse tiene un riesgo complejo. Si hay algo instalado en el imaginario del electorado argentino, incluso en aquellos que jamás votarían al Justicialismo, es que el peronismo “sabe gobernar”. A medida que el gobierno se muestra incapaz de manejar la situación, cuando aparece tan endeble como para que un twitter del Alberto F desate una tormenta, el imaginario social que le adjudica al peronismo el activo de la gobernabilidad se fortalece. De allí lo autodestructivo de la estrategia del oficialismo al declarar un default, que no es el de la deuda sino el de su capacidad política para manejar la situación.  

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jueves, 30 de mayo de 2019

SOBRE REPUBLICANOS Y POPULISTAS, por Demián Verduga (para "Tiempo Argentino" del 28-05-19)




(Foto: Prensa Cornejo)

Por Demián Verduga

28 de Mayo de 2019

Los discursos que defendieron la continuidad de Cambiemos en la Convención radical, y que lograron vencer a los disidentes que rechazan seguir en alianza con el PRO; la columna publicada en Perfil por el asesor electoral Jaime Durán Barba, en la que desplegó imágenes de un país casi tribal si ganase la oposición; las nuevas operaciones de prensa violando los derechos fundamentales de personas privadas de su libertad, muestran una de las líneas narrativas que el gobierno desplegará para tratar de conservar el poder. Será una imaginaria batalla entre republicanos y populistas, asociando este último término a una expresión pre democrática, que supuestamente no acepta la existencia de un poder judicial, ni de la disidencia política, una corriente que viene a romper el pacto básico de convivencia que la sociedad argentina se dio a sí misma desde el final de la última dictadura.

El cinismo de esta estrategia no puede ser la excusa para minimizar los efectos que puede lograr en los sectores de la población que tienen en su voto el poder de inclinar la elección. Es aquí donde el imaginario nac&pop tiene que batallar contra sus propios prejuicios, para encontrar caminos discursivos que logren desmontar, al menos minimizar, el impacto de la operación cultural. 


El antagonismo lleva muchas veces a actuar en espejo, a sedimentar prejuicios que no tienen demasiado sustento. Sólo por poner un ejemplo: fue Mauricio Macri el que quiso poner jueces de la Corte por decreto. Fue Néstor Kirchner el que por decreto limitó el poder del presidente para nombrar jueces en el Máximo Tribunal, haciendo que los nominados pasen por el control de diversas instituciones en el camino, es decir, haciéndolo más republicano.

Sin embargo, para el imaginario nacional popular las decisiones que fortalecen la división de poderes, como ese decreto del ex presidente, son difíciles de reivindicar. En algún lugar del imaginario quedó instalado que “lo republicano” es antipopular. Es una verdad difícil de sostener con ejemplos, parece atada a que hábilmente la derecha se quedó con esa bandera y, entonces, por antagonismo, hay que pararse enfrente.

De allí viene también un intento, a criterio del que escribe estéril, de transformar la carga del término populista, que pase a tener una asociación positiva en quienes lo escuchan. Es una tarea compleja cuando se trata de comunicación política y no de debate académico. El macrismo es más pragmático en esto. Sabe que el término neoliberalismo tiene una enorme carga negativa y hacen lo posible para sacárselo de encima.

Al intento de arrinconar a la principal fuerza de oposición en un lugar pre democrático, quebrantador del pacto de convivencia básica, habría que responderle sacudiéndose los prejuicios, arrebatando una bandera que la derecha usa como suavizante de sí misma, para no caer en la trampa que teje la falsa batalla de republicanos contra populistas.

La aguda percepción que tuvo la ex presidenta Cristina Fernández al hablar de volver a ordenar la vida de los ciudadanos es un camino. Ordenar la vida cotidiana contiene una enorme cantidad de significados: llegar a fin de mes, que los chicos vayan a la escuela, tener trabajo; la seguridad en las calles, entre otras cosas.

Otro elemento es invitar a quienes trabajan denodadamente por demonizar al oponente político a que dejen de hacerlo, no contestarles en espejo. Puede sonar a quien pone la otra mejilla, quizás lo sea, pero el efecto de no permitirse caer en el antagonismo en este caso puede ser arrollador. Es invitar a la democracia, a que preserven sus ideas pero que las defiendan sin buscar la manera de anular la legitimidad del que piensa distinto, reduciendo cualquier debate a la frase “son todos chorros”.

Insistir en esa invitación más allá de la respuesta del que esté enfrente, a lo Ghandi, si se quiere. La idea se basa en una creencia, quizás equivocada, de que la mayoría de la sociedad argentina no quiere vivir atravesada por el odio, de que el odio cansa, irrita el esófago, la boca del estómago, que ya tiene suficiente con tratar de llenarse día a día.    

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https://www.tiempoar.com.ar/nota/sobre-republicanos-y-populistas

sábado, 11 de mayo de 2019

La UCR le puso fecha a la Convención que puede romper Cambiemos, por Demián Verduga (para "Tiempo Argentino" del 08-05-19)


(Foto: Prensa UCR)

El órgano partidario, que se reunirá el 27 de mayo, dará un intenso debate entre los que proponen armar un nuevo frente y los que postulan confirmar la alianza con el PRO.


Por Demián Verduga
8 de Mayo de 2019

La política argentina de este tiempo resuelve todo al filo. La Convención Nacional de la UCR, órgano que define las alianzas electorales del partido centenario, fue convocada para el 27 de este mes, dos semanas antes de la inscripción formal de los frentes electorales. 

En las últimas semanas, los dirigentes boinas blancas que han mantenido una oposición interna al gobierno nacional, entre ellos el ex diputado Ricardo Alfonsín y los históricos Federico “Fredy” Storani y Juan Manuel Casella, comenzaron a esgrimir una singular propuesta que fue teniendo modificaciones. Primero era “ampliar Cambiemos” y luego mutó directamente a construir un “nuevo frente electoral”. Los términos parecen querer evitar la palabra ruptura, que en rigor es el efecto que podría tener esta posición si es que logra mayoría en la sacrosanta convención que será en Parque Norte.

Nadie se atreve todavía a decir cómo vienen los números del cónclave. La posibilidad de inclinar la balanza recae entre quienes tienen mayor capacidad de aglutinar voluntades entre los 257 convencionales. Son los gobernadores Gerardo Morales (Jujuy); Alfredo Cornejo (Mendoza); y Gustavo Valdés (Corrientes). También tercia con un buen número Enrique Coti Nosiglia, que maneja el partido en Capital Federal.

Tanto Cornejo como Morales tuvieron expresiones públicas en los últimos días que sintonizan con la pretensión de los disidentes, que han fundado sus críticas al macrismo desde que comenzó el gobierno en las diferencias ideológicas. En el caso de los caciques provinciales, las motivaciones para cuestionar Cambiemos son diferentes. Morales y Cornejo manejan encuestas que muestran que Mauricio Macri tiene serias posibilidades de perder la elección nacional.

La posición de estos gobernadores ha sido oscilante y las fuentes de la Casa Rosada que manejan el diálogo con ellos sostienen que los números están cerrados para que se ratifique la alianza Cambiemos.

La otra opción, la de proponer un nuevo frente, que en rigor implica la ruptura, tiene también varias dificultades de implementación. ¿Cuál sería el mecanismo? ¿Reunirse con Macri y decirle si quiere participar? Son preguntas que se hacen los mismos referentes que postulan la idea. Por lo bajo sostienen que imaginan una disgregación partidaria para la próxima elección o la “libertad de acción” y que cada tribu radical en cada distrito arme a su manera.

Este escenario de ebullición llegará a su punto de hervor cuando se realice el tradicional cónclave partidario, que seguro será agitado.

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https://www.tiempoar.com.ar/nota/la-ucr-le-pone-fecha-a-la-convencion-que-puede-romper-cambiemos

lunes, 1 de abril de 2019

La explicación de Lavagna para rechazar las PASO, por Demián Verduga (para "Tiempo Argentino" del 31-03-19)

(Foto: Télam)

En reserva, el exministro sostiene que una campaña virulenta en las internas atenta contra el mensaje de unidad nacional que propone como eje.


Por Demián Verduga
31 de Marzo de 2019

En la reunión que tuvo hace poco más de una semana con el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, el exministro de Economía y potencial precandidato presidencial Roberto Lavagna hilvanó una explicación sobre por qué rechaza la idea de que el espacio político que intenta conformar defina la candidatura utilizando las primarias abiertas.

Esta posición de Lavagna es uno de los escoyos que tiene que sortear Alternativa Federal para terminar de consolidarse. El posible frente tiene su vértice en el peronismo no kirchnerista pero apuesta a sumar a un sector del radicalis mo, al socialismo santafesino y al GEN.   

Volviendo a la cumbre de Córdoba, el exfuncionario de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner le dijo a Schiaretti que resultaba contradictorio plantear un espacio político que propone una suerte de gobierno de unidad nacional y al mismo tiempo habilitar las PASO. Sostuvo que no es fácil controlar el nivel de virulencia de una interna. Que las tensiones en la campaña para definir al postulante podían escalaran mucho y que eso colisionaría con el mensaje de consenso y unidad que imagina como eje de su propuesta hacia el electorado.

A pesar de sus argumentos, el exministro no se llevó la respuesta que esperaba. El cacique del peronismo cordobés insistió con el esquema de las internas abiertas para definir al postulante. Le dijo, con números en la mano, que llevando varios candidatos el frente tenía más chances de acercarse en las primarias al caudal electoral de Cristina Fernández y del presidente, Mauricio Macri.

La dinámica de la crisis y la falta de coincidencia desembocaron en que ambos dirigentes pactaran patear para adelante la definición.

Ciertamente, la gravedad de la situación económica hace que el 22 de junio (fecha en la que se inscriben los candidatos) se ubique a años luz de distancia. Todo puede cambiar.

La idea del gobierno de "unidad nacional" está inspirada en la experiencia de la gestión de Eduardo Duhalde. Lavagna fue su ministro de Economía y hoy el expresidente es el mentor de su postulación. Duhalde asumió la presidencia en diciembre de 2001 después de acordar con el exmandatario Raúl Alfonsín (hoy se cumplen diez años de su desaparición física) que la UCR sería parte del Ejecutivo. Los radicales pusieron tres ministros en esa gestión y acompañaron en el Congreso las medidas centrales con las que Duhalde comenzó a intentar trazar un camino de salida del modelo neoliberal que había colapsado. El clima de cataclismo financiero y económico que se respira en estos días colabora con la utilización de la evocación de aquella experiencia para este momento.

Sin embargo, las dificultades para garantizar la cohesión del espacio político que se propone como "tercera opción" siguen a flor de piel. Sergio Massa no está dispuesto a bajar su candidatura presidencial y proponerse como gobernador bonaerense, algo que hasta su propio suegro, Martín el "Pato" Galmarini, le sugirió. El tigrense está "enojado" con Lavagna. En la campaña electoral de 2015 lo mostraba como parte de su equipo y hoy el economista se propone como líder del espacio que él (Massa) considera que construyó.

Lo que sí ha logrado sumar Lavagna es un apoyo cada vez más decidido de los radicales disidentes, críticos del gobierno nacional, que cada vez ocultan menos su deseo de irse de Cambiemos. Paradójicamente, ese apoyo y otros más podrían ser decisivos en la primaria a la que el exministro se resiste. El éxito de la posición que por ahora mantiene depende entonces de su crecimiento en las encuestas. Por ahora los sondeos lo muestran mejor que a Massa y que a Juan Manuel Urtubery, sus potenciales rivales, pero con una diferencia que aún no sirve para convencerlos de que su mejor opción política es bajarse.

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domingo, 11 de noviembre de 2018

Felipe Solá: "Lo de Massa sólo es una especulación política, pero igual lo esperamos", entrevista por Demian Verduga (para "Tiempo Argentino" del 11-11-18)

(Fotos: Diego Paruelo)

El diputado nacional acaba de sumarse a la mesa de acción política del Partido Justicialista, donde se "cocina" la unidad. Su precandidatura y las picantes anécdotas de su libro.


Por Damian Verduga
11 de Noviembre de 2018

Fue una semana de novedades para el peronismo y uno de los protagonistas fue el diputado Felipe Solá. Por estos días, el dirigente mezcla su actividad parlamentaria y partidaria con la presentación del libro que acaba de publicar: Peronismo, pampa y peligro, mi vida en la política argentina. El texto, escrito en un estilo coloquial y con ritmo de crónica,  tiene entre otros atractivos que es una suerte de breve biografía de un hombre que pasó los últimos 30 años en la cocina de la política. Participó, en lugares clave, de todos los procesos y vaivenes que recorrió el peronismo desde 1989. Esto, que para muchos puede ser la gran "contradicción" de los dirigentes con rodaje, es justamente lo que hace atractivo el relato personal que Solá vuelca en el texto.

Claro que en esta entrevista con Tiempo Argentino, el exgobernador bonaerense no hablará sólo del libro. La trastienda y las perspectivas del proceso de reunificación del justicialismo serán tema inevitable. El líder del flamante bloque Red por Argentina se sumó en estos días a la mesa de acción política del Partido Justicialista, en la que se pone la sal y la pimienta de la unidad de la principal fuerza de la oposición, que olfatea que tiene chances de ganar las elecciones presidenciales del año que viene. Y Solá ya se anotó para la carrera. 


En el despacho del diputado nacional, ahora, en esta tarde calurosa en mitad de la semana, ingresa Marco Enrique Ominami, el excandidato  presidencial de la centroizquierda chilena que en este momento se está dedicando al cine político.

Felipe tiene una agenda apretada, con reuniones una detrás de la otra.

Ominami comenta a los colaboradores del parlamentario que pudo aterrizar sin problemas a pesar del paro de Aerolíneas Argentinas. Solá se asoma por la puerta de su oficina, sale, y luego de saludar con un abrazo afectuoso al dirigente chileno,  invita a pasar a este diario.

–Estuvo en la mesa de acción política del PJ, ¿cómo viene la reunificación del peronismo?

–La unidad avanza. Lo puedo decir de este modo porque comparo la situación de hoy con la de hace un mes y la de hace dos meses. Si uno ve que una situación empieza a cambiar es porque hay una dinámica. Hay un viento que sopla en ese sentido. Existe una demanda de abajo hacia arriba por la unidad muy fuerte. Una parte de ese reclamo la hacen los peronistas, que tienen esa vocación  porque nos juntemos. Hay otra parte que viene de personas que no son peronistas, pero están muy enojadas y angustiadas por la situación. Te piden que nos unamos porque te ven político y quieren ganarle a (Mauricio) Macri.

–Usted viene de convivir políticamente con Sergio Massa durante bastante tiempo, ¿por qué cree que él se resiste a sumarse a la unidad? 

Voy a ser muy claro. Es un cálculo político, que me parece que está cambiando. Yo me cansé de ese cálculo y me fui para acelerar las cosas en pos de la integración del peronismo, sin fijarnos  quién es quién y sacarnos cuentas. Claro que con esa premisa también estoy esperando que Massa recapacite y se sume. Si yo pido que no se pongan límites a la unidad, no puedo poner el límite en Massa. Si él quiere venir, mejor.

–¿Por qué recién ahora avanzó en este sentido? ¿Qué crítica tenía o tiene sobre el kirchnerismo y qué cambió?

–La primera crítica es que hay un sector de la militancia que piensa que aguantar los trapos es algo que sólo se hace en la calle y que eso es lo más importante. Ese no es el centro de la política. Es una parte. La mística es un elemento, pero no el único, y además es una mística a veces dogmática y sectaria. Ahora bien, si miramos las gestiones kirchneristas y las comparamos  con el gobierno actual, desde el punto de vista del bienestar de la población, el macrismo pierde por goleada en todos los frentes. ¿Cuando estuvo mejor el pueblo? No hay posibilidad siquiera de comparar. Yo fui opositor al kirchnerismo durante varios años porque tuve diferencias. Pero lo de Macri es muy grave y no tiene sentido debatir lo anterior.

–¿Cómo caracterizaría al gobierno?       

Macri aplica recetas. Es un hombre que forma parte de la elite Argentina que siempre miró para afuera. Él se apoyó en el cansancio de una parte amplia de la sociedad, después de 12 años de gobierno, y ejecuta un programa que es absolutamente inviable para la Argentina. Desconoce 40 años de historia.

–Yendo a su libro, y tratando de conectarlo con la actualidad, usted cuenta  una anécdota, una reunión con (Eduardo) Duhalde, hace un año, en la que el expresidente le dice que la gente ya no cree en la dirigencia. Esta demanda de unidad, de abajo hacia arriba, ¿no indicaría lo contrario?

–Lo que ocurre hace tiempo es que a la gente le faltan resultados de la política y hay una prédica muy fuerte a favor del individualismo, conectada con la aparición de las redes, que horizontalizan la opinión. Eso debilita un poco la opinión del líder. De todos modos, yo creo que la sociedad espera una referencia que proponga un camino. No es fácil ocupar ese lugar, que la gente espere es una cosa y que el hombre surja es otra.

–En esa misma reunión, ahora retrocediendo en el tiempo, Duhalde dice que no optó por apoyarlo para presidente, en 2003, y se inclinó por Néstor Kirchner, porque usted no se mostró decidido a competir cuando él hizo circular el rumor…  

–Yo no estaba maduro para hacerlo. Lo tengo claro ahora, 16 años después. Néstor no se bajaba y hubiéramos tenido cuatro candidatos y podía entrar Ricardo López Murphy en segundo lugar contra (Carlos) Menem. Además yo había recibido la gobernación bonaerense porque era vice cuando renunció (Carlos) Ruckauf. No había sido elegido y, con la ayuda de la recuperación de la economía nacional, estaba sacando a la provincia de un pozo. Sentía una obligación con eso.

–Sobre el gobierno de Carlos Menem, del que usted fue parte, afirma que al principio se tomaban decisiones en el día a día. ¿Menem no tenía una visión del país? ¿Su modelo fue algo que se fue dando?

–Menem llegó confiado en su figura y su arrastre. Tenía quizás una idea provinciana de lo que era gobernar. Cuando se anticipó la entrega del poder, y hubo hiperinflación y saqueos, él cambió. Dejó atrás sus ideas peronistas nacionalistas. Le pareció que eso no iba servir. Se fue al otro extremo y terminó arreglando con Bunge y Born. Es un Menem pragmático, muy despierto. Tiene el defecto de creer que la derecha, el establishment continental, producía médicos y el peronismo curanderos. Él elige a los "médicos", sin darse cuenta de que esas recetas producían desastres. Pensó que si le aseguraba las condiciones que pedía el establishment local y extranjero habría un boom de inversión. Algo de eso ocurrió. Hubo un primer arranque fuerte de la globalización y luego la aplicación del 1 a 1 estabilizó la inflación y la economía despegó. Hubo cuatro años, hasta la crisis del tequila, en que el país creció, se tecnificó, tuvo aumento de salarios. Fueron años buenos para los trabajadores, pero al mismo tiempo se instaló un modelo vulnerable porque se basaba mucho en los depósitos de corto plazo. En el '95, Menem perdió a su hijo, renovó su mandato y a los pocos meses comenzó una caída muy fuerte de la economía real. Menem, a mi criterio, después de la muerte de su hijo, no volvió a ser el mismo. Ya no trabajaba como antes.

–¿Aquel gobierno peronista no se parece al de Macri?   

–Menem se sentía un innovador porque creía que había volcado al peronismo al capitalismo moderno. Encontró un ministro de economía muy potente. Tenía sólo eso. Cuando se fue Domingo Cavallo, lo que le quedó fue una clase política que funcionaba. Él se apoyó mucho en eso. Hay diferencias. Menem es un político que decidió ir para otro lado y Macri es parte de una elite, como dije antes, que está dogmáticamente apegada a ciertas recetas.

–Las muertes de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki ocupan un lugar importante en su libro…

–Sí. Fue la primera vez que tuve que ser responsable político del orden en una manifestación social. Hace cinco meses que era gobernador y era ingenuo del manejo policial. A mí y al ministro de ese momento nos pusieron un Valium, por decirlo de algún modo. Un sector de la policía, entre ellos el comisario asesino, Fanchiotti, nos convencieron de que respetarían las reglas que habíamos impuesto. Después de los asesinatos, el ministro renunció y ahí entendí lo complejo y difícil que sería el control de una fuerza de seguridad, que no necesariamente iba a seguir las reglas. Lo de Avellaneda fue una cacería. Mi decisión fue poner la cara y limpiar la plana mayor de la policía, y por supuesto la Departamental Lomas de Zamora, y nombrar un ministro que fuera completamente opuesto a lo que la policía esperaba: Juan Pablo Cafiero.

–Dice que ahora se da cuenta de que en 2003 no se sentía listo para ser presidente, ¿ahora sí?

–Yo no me propondría para ser precandidato si no pensara que tengo el aplomo, con la ayuda de todos, para gobernar. Sé lo complicada que será la situación que va a dejar Macri. El nivel de endeudamiento brutal que heredará quien venga, pero me siento capaz de asumir el gobierno. «    

Cristina va a México

La expresidenta Cristina Kirchner recibió formalmente la invitación para asistir a la asunción del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, el próximo 1 de diciembre en el Distrito Federal de ese país.
Mauricio Macri había sido invitado y no estará porque será el anfitrión de la cumbre del G20, entre del 30 de noviembre y el 2 de diciembre. Su par de los EE UU, Donald Trump, cambió de posición y decidió que se quedará sólo un día en la cumbre para luego asistir a la toma de posesión de AMLO. Todavía no está confirmada la presencia de Vladimir Putin, presidente de Rusia, que también fue invitado por el mexicano y que estará en la reunión del G20 que se celebrará en Buenos Aires. Según trascendió en distintos medios, en el entorno de la expresidenta aseguran que está casi confirmada su asistencia a la asunción del nuevo presidente. CFK había hecho explícito su apoyo a AMLO antes de la votación. "Elecciones presidenciales en México. Andrés Manuel López Obrador es una esperanza no sólo para México sino para toda la región", escribió en Twitter.

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