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domingo, 30 de agosto de 2015

Vote a Scioli desde la Izquierda, por Víctor Ramos (para "Perfil" del 30-08-15)


Por Víctor Ramos (*) | Las características comunes entre Perón y el candidato presidencial del Frente para la Victoria.

  

Los sectores populares levantan a Daniel Scioli como una bandera de esperanza; nadie conoce las ideas de Zaninni. Poco importa.


  

Luego de 18 años de exilio, Juan Domingo Perón se pudo presentar en los comicios del 23 de setiembre de 1973, sin ningún tipo de proscripción.

Durante una reunión con el General en su casa de la calle Gaspar Campos en Vicente López, mi padre, Jorge Abelardo, le propuso llevar a las elecciones dos boletas con la misma fórmula: Juan Perón - Isabel Perón.

La boleta oficial era del Frejuli (Frente Justicialista de Liberación) y la otra de Jorge Abelardo, la del FIP (Frente de Izquierda Popular) proponía "votar a Perón desde la Izquierda".

Y así fue. Un millón de argentinos optaron por la alternativa que criticaba a la derecha lopezreguista y al camporismo montonero. Juntas sumaron 61,82 % de los sufragios. Perón superó los votos de Cámpora del 11 de marzo anterior en un 12 por ciento. Con ese espíritu votó Arturo Jauretche, Silvio Frondizi, Raimundo Ongaro, Cristina Fernández de Kirchner, entre tantos.

La dictadura militar había hecho lo imposible para evitar la llegada de Perón al gobierno; aceptaron a Héctor Cámpora que también estaba impedido a presentarse a los comicios por un decreto que impuso la propia dictadura que consistía en que "quien no estuviera en el país antes del 25 de agosto de 1972 no podría ser candidato a la presidencia".

En Madrid, el general Perón resolvió no regresar al país con esas condiciones. Cámpora que en ese entonces era su secretario tampoco salió de España. Fue en esa oportunidad que el general presidente Agustín Lanusse se jactó: "A Perón no le da el cuero" para venir al país. De esta manera, Perón quedaba fuera del juego electoral.

En su férrea pulseada con la dictadura, el líder propuso como candidato a la presidencia por el Movimiento a su secretario Héctor Cámpora, que como dijimos también estaba proscrito por la cláusula mencionada. Sorpresivamente, la Junta de Comandantes lo aceptó como candidato, violando su propia legislación. La dictadura prefería a Cámpora antes que a Perón.

Naturalmente Cámpora no era Perón. El pueblo convulsionado no quería intermediarios y llevó la situación a tal punto que Héctor Cámpora renunció y se convocaran a elecciones libres, sin fraude, ni proscripciones el 23 de setiembre de 1973.

Como todo movimiento nacional, el peronismo expresa a diversos sectores sociales. Muchos aparentemente contrapuestos: el movimiento obrero por un lado y sectores empresarios por el otro. Revolucionarios y conservadores. O como decía el propio Perón: "Tenemos el peronismo combativo y también uno contemplativo".

La fórmula "Daniel Scioli - Carlos Zaninni", al igual que la de "Juan Perón - Isabel Perón" como es natural no tenía consenso absoluto en el peronismo. El actor principal era solo uno y ese fue Perón. De la misma manera que hoy Daniel Scioli es el único que cuenta con el consenso popular mayoritario.

Los sectores populares levantan a Daniel Scioli como una bandera de esperanza; nadie conoce las ideas de Zaninni. Poco importa. Lo mero principal es Scioli y el triunfo del Frente para la Victoria en su conjunto.

El peronismo no soporta a dos caudillos simultáneamente. Por ello no funcionó la relación de Eduardo Duhalde - Nestor Kirchner; y a la propia Cristina los medios opositores buscaron desvalorizarla sosteniendo que era manejada por el marido, cuando quedó claro que tuvo fuerza y carácter, macando su impronta.

A Daniel Scioli, como a Juan Perón, se lo pretendía presentar como un candidato conservador, instrumento de las corporaciones. Y también como sucedió con Perón, algunos pretenden subestimar a Scioli; como si fuera posible condicionarlo con La Cámpora, con Zaninni o con la propia Cristina Fernandez. ¿No decían -con sorna- "Cámpora al gobierno, Perón al poder"?

No pasó antes, no pasará ahora. Nada más falso y equivocado. No creen lo que dicen y lo escriben como parte de la campaña opositora. De una manera clara y sin filtro el gobernador de la Provincia de Salta Juan Mnauel Urtubey acaba de decir: "El que tiene la lapicera conduce el país y el peronismo". No hizo falta decir, el que pierde acompaña.

Con solo repasar, no lo que dijo Daniel Scioli, sino sus realizaciones en la Provincia de Buenos Aires, nos daremos cuenta que estamos frente a un hombre consustanciado con las medidas populares que ha tomado y los límites que implanta al poder económico concentrado.

Daniel Scioli no solo impuso impuestos a los pooles sojeros, sino hizo tributar ingresos brutos a los grupos mediaticos de cable de TV; a las monopólicas empresas telefónicas sino que realizó un revolucionario Revalúo Fiscal Rural que no se había concretado en los últimos cincuenta años. El último intento de tocar ese sector privilegiado con una medida similar fue cuando el Ingeniro Horacio Giberti, un hombre el desarrollismo, funcionario de Arturo Frondizi primero y luego del peronismo intentó gravar las tierras improductivas pero fracasó debido a las grandes presiones corporativas.

En el mismo sentido aumentó tributos del 2 al 12 % a las salas de juegos, tocando otra vez intereses económicos de sectores políticos.

Hoy los sectores progresistas y de la Izquierda Nacional, no deben dudar. Si bien Daniel Scioli, no es de izquierda, tampoco es de derecha. Daniel Scioli es un Justicialista que plantea el desarrollo productivo para el país que no es otra cosa que generar valor agregado a nuestros productos primarios. ¿Si eso no es progresivo y revolucionario... que es?

Nadie nos pide que abandonemos nuestra identidad. Ni nuestra ideas. Junto a otros argentinos y latinoamericanos de buena voluntad contribuiremos al desarrollo de la Gran Argentina que propone Daniel Scioli.

En el marco de un territorio más vasto y generoso que es la Patria Grande, la Argentina cosmopolita tiene un liderazgo que cumplir. Como dijo el historiador revisionista nacional, Salvador Cabral, cada argentino tiene un San Martín en el corazón para brindarse generosamente a nuestra América Criolla.

(*) Periodista. Ex Director del Cabildo Nacional y Coordinador Cultural en Villas, despedido luego de su reunión con el candidato Daniel Scioli. Exprecandidato a jefe de gobierno porteño por el Frente para la Victoria.


Publicado en:
http://www.perfil.com/politica/Vote-a-Scioli-desde-la-Izquierda-20150828-0056.html

domingo, 18 de diciembre de 2011

El antiperonismo, un mal que muta a lo largo de la historia, por Víctor Ramos (para “Tiempo Argentino” del 18-12-11)



Publicado en TIEMPO ARGENTINO el 18 de Diciembre de 2011

Por Víctor Ramos
Miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.

Revisionismo


Primero fue contra los indios, luego los gauchos, luego contra los soldados de la independencia y las guerras civiles, luego contra los peones rurales y finalmente contra los obreros. El antiperonismo es racismo

La creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego levantó más polémica que cualquier programa de espectáculos en la televisión. Y eso es muy auspicioso. La Historia, que es una herramienta que puede ser utilizada para no repetir errores, y este instituto –que se debe dedicar a la investigación y a la divulgación– ya está cumpliendo sus trascendentes objetivos.
El historiador y becario del CONICET, Luis Alberto Romero, continúa encendiendo la mecha de la polémica; ahora salió a los medios a denunciar a Faustino Siñeriz, vicepresidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas –CONICET– por mandar una comunicación que según Romero parece: “Un texto de la Junta Militar, amenazando a todos, para que cada uno piense que tiene a un gendarme en su cabeza”, acusa. Pero la realidad es muy distinta. Parece mentira que un profesional de la Historia que debería ser riguroso con los datos, manipule los hechos de manera tan grosera. Esta situación pone en cuestión el método de análisis de Romero en cuanto a la historia, ya que falsea en nuestras narices un presente evidente. ¿Que habrá escrito en su profusa e inescrutable obra sobre el Medioevo?
Con motivo de la polémica contra el naciente instituto algunos académicos de la talla de Romero, Halperín Dongui, Sábato y Chiaramonte, se habían escudado en “la Universidad” en “el CONICET” en “la facultad” y esto naturalmente despertó la reacción de innumerables profesores e investigadores que siendo miembros de estas instituciones no se sintieron expresados por las ideas de estos referentes “liberales” o “sociales”. Esta situación determinó que el vicepresidente del CONICET señalara que los becarios que expresaran opiniones en el debate, no lo hicieran en nombre de la institución sino en forma personal ya que el CONICET es pluralista. ¿Cuál es la amenaza, señor Romero? “Me pegué un susto bárbaro, inmediatamente escribí para preguntarles qué querían decir”, aseguró el asustadizo académico.
En una nota que suena a confesión, Luis Alberto Romero dice en el diario Clarín que: “Tras años de lidiar con el tema aprendí una cosa: en buena medida, el peronismo construyó al antiperonismo a su imagen. Creo que para la gente que disintió con Perón fue muy difícil no hacerse antiperonista. Por razones diversas, la primera casi de piel.”
Romero se hace el dialéctico. Si el antiperonismo es cruel, persecutorio, fascista, asesino, fusilador e ilegal es porque el peronismo fue igual. “El antiperonismo es la imagen del peronismo”, dice Romero. Y agrega un condimento racista de contenido muy académico: es una cuestión “casi de piel”.
No es común observar en el ámbito universitario profesores abiertamente racistas –en cambio se escuchan solapados argumentos xenófobos envestidos de cuestiones migratorias– por eso las apreciaciones racistas de Luis Alberto Romero no deben quedar en el olvido ya que pueden contribuir a encontrar los fundamentos del antiperonismo.
No es como dice Romero en su pensamiento citado: “El antiperonismo es el reflejo del peronismo.” El peronismo no bombardeó el centro de la Ciudad de Buenos Aires provocando casi 400 muertos civiles; el peronismo no fusiló obreros, ni oficiales del ejército; tampoco el peronismo fue antidemocrático y proscribió a la oposición ni un día; contra los 18 años de los que fue víctima. No, Romero. El antiperonismo es un mal que muta a lo largo de la historia. Primero fue contra los indios, luego los gauchos, luego contra los soldados de la independencia y la guerras civiles, luego contra los peones rurales y finalmente contra los obreros. El antiperonismo es racismo. Lo que el académico Romero y una señora de la esquina de mi casa llaman una “cuestión de piel”
Estamos a la espera del debate con el presidente de nuestro instituto, doctor Mario “Pacho” O’Donnell, pero pareciera que le temen al más tolerante de todos los historiadores argentinos a quienes atacaron duramente llegando incluso a la descalificación personal. Salga del placard Luis Alberto Romero.

Publicado en :

http://tiempo.infonews.com/notas/antiperonismo-mal-que-muta-largo-de-historia

jueves, 17 de febrero de 2011

ARGENTINA SIN BOLIVIANOS, por Víctor Ramos (para www.mundovilla.com 01-02-11)












Por Víctor Ramos

¿Qué pasaría en nuestro país si un día se fueran todos los bolivianos?. ¿Cómo quedaría nuestra economía? ¿Como sería nuestra vida cotidiana sin los bolivianos?. Veamos las consecuencias:



Sorpresivamente faltaría en nuestra mesa, lechuga, cebolla, pepino, ajo, zapallo, tomate, papa y toda otra hortaliza. Tampoco tendríamos frutillas, melones ni sandías. Son familias bolivianas las que en el conurbano bonaerense siembran y recogen de las chacras éstos productos que consumimos diariamente. Seguramente Chile, Uruguay y Brasil nos venderían las verduras y frutas faltantes. Las huertas que hoy trabajan los bolivianos serían cubiertas con soja.

El último censo hortícola señala que en la provincia de Buenos Aires el 40 % de los productores del área hortícola son bolivianos. El 88 % son arrendatarios y el 12 % ya compraron su parcela. En las principales ciudades del país como Mendoza, Alto Valle del Río Negro, Neuquén, Chubut, Córdoba, Salta y Jujuy la situación se repite. El éxito boliviano en la horticultura se debe fundamentalmente a la cooperación, solidaridad y la organización para el trabajo. Logran precios competitivos porque ellos mismos llegan del productor al consumidor. Sólo hace falta meter las manos en la tierra. Sin los bolivianos en la Argentina se produciría una crisis inédita y los precios en los alimentos aumentarían impredeciblemente.

Mucho se ha dicho sobre el trabajo esclavo. Los bolivianos en nada se diferencian de anteriores corrientes migratorias que se dedicaron a los textiles: polacos, armenios, coreanos, rusos y otros provenientes de Europa. Por lo general las familias inmigrantes se auto-explotan para salir adelante: una generación se sacrifica para hacer profesional a la que sigue. Sucedió el siglo pasado con los italianos y españoles. Las grandes marcas nacionales y extranjeras utilizan la mano de obra inmigrante para sus productos, que luego venden en las mejores y más prestigiosas casas de prendas y shoppings triplicando los precios. Los trabajadores bolivianos fueron fortaleciéndose y ahora muchos ya tienen sus empresas y marcas propias. El explotado obrero inmigrante llegado del altiplano ya compró su máquina de coser, ahora tiene su pequeño negocio; sus hijos estudian y trabajan en el estampado de remeras. Sin bolivianos en la Argentina los precios de la ropa y la desocupación aumentarían significativamente.

Los contratistas de la construcción prefieren a los obreros bolivianos y paraguayos. Tal vez por su dedicación al trabajo o por su calidad profesional los empleadores dan lugar a los inmigrantes. En muchos casos empresarios inescrupulosos eluden impuestos, obra social y vacaciones; pero la realidad es que no lo hacen sólo con los bolivianos; también cuando pueden, con los obreros argentinos. A la hora de explotar no hay xenofobia. De todas maneras la movilidad social es una realidad: ya hay empresarios bolivianos en la construcción. Hoy en el Municipio de la Costa y en el de Pinamar las casas de los bolivianos se alzan a un par de kilómetros del mar, como las de los turistas porteños. Pero los bolivianos no van de vacaciones: viven todo el año. Sin bolivianos en la Argentina los precios de la construcción también aumentarían.

El mercado de La Salada preponderantemente boliviano es uno de los mayores de América Latina y cumple un papel fundamental en la economía nacional. Funcionarios de la AFIP junto a fabricantes bolivianos estudian mecanismos de integración y blanqueo de una de las mayores fuentes productivas del país. Economistas del más rancio liberalismo señalan que la economía informal, en relación a los mercados, juega un papel dinamizador en la estructura laboral y productiva argentina. Sin la producción informal boliviana, nuestra desocupación aumentaría ya que genera múltiples fuentes de empleo.

Si en la Argentina no vivieran bolivianos, no contaríamos con el compromiso por parte del gobierno de Bolivia en privilegiarnos en la venta del gas natural. El gas que consumimos en nuestros hogares (es bueno saberlo) es básicamente boliviano. A Brasil, el principal consumidor del gas boliviano, no se le vende todo lo que necesita ya que Bolivia guarda un cupo para la Argentina. A Bolivia no le conviene vender gas a la Argentina sino a Brasil y Chile, que pagan mucho más. Sólo por razones de buena vecindad Bolivia vende su gas a la Argentina a menor precio que los valores internacionales. Pero sin privilegios de ningún tipo, Argentina se quedaría literalmente sin gas natural. La energía (nafta, gas oil y gas natural) subiría a precios que llegarían a las nubes generando una espiral inflacionaria en toda la economía.

Si Argentina no recibiera a ciudadanos bolivianos, tal vez, en reciprocidad, los argentinos no serían recibidos en Bolivia. En ese caso argentinos como Eduardo Epztein y tantos otros inversores no podrían comprar miles de hectáreas de tierra a los campesinos bolivianos, como hacen en la actualidad para sembrar soja. Esta eventualidad -que argentinos ricos dejen de comprar sus campos- podría finalmente beneficiar a los bolivianos.

Podríamos concluir con un: “perdón bolivianos si los hemos ofendido”. Mejor sería: “gracias bolivianos por habernos elegido". Y para hablar con fundamento: ¡gracias compatriotas bolivianos por darnos al primer presidente argentino!. Cornelio Saavedra fue consagrado Presidente el 25 de Mayo de 1810 por la Primera Junta de Gobierno. Saavedra, nacido en Potosí, Bolivia, fue quien en 1807 organizó la triunfante defensa de la Ciudad de Buenos Aires ante las invasiones inglesas. Fue el mejor vecino de la ciudad y el más valiente.

¡Los compatriotas bolivianos no son extranjeros en la Argentina!



Víctor Ramos, fundador del INADI y actualmente edita el periódico Mundo Villa


Publicado en :
http://www.mundovilla.com/index.php?iSection=6&iCategory=1&iArticle=286