domingo, 6 de julio de 2025
martes, 27 de mayo de 2025
viernes, 7 de marzo de 2025
CARLOS MASLATÓN: "MILEI MINTIÓ CON LAS CUENTAS FISCALES. TIENE DÉFICIT, NO SUPERÁVIT"
Porque mintió y sigue mintiendo Milei con las cuentas fiscales. Tiene solo deficit, ningún superávit. Por qué creés que no presenta presupuesto del estado? Por qué si no migró la deuda del BCRA al Tesoro y esconde el devengado de intereses bajo el rótulo de la "capitalización".… pic.twitter.com/V7uBv0ZqI9
— Carlos Maslatón (@CarlosMaslaton) March 5, 2025
sábado, 29 de junio de 2024
MASLATÓN: "Se puede emitir salvajemente y y dibujar déficit cero"
Qué buena confesión de Milei. Va de mi parte dedicada a todo el Foro. Ven que se puede dibujar déficit fiscal cero y lo mismo el estado emitir salvajemente? Y por lo tanto sufrir inflación y depreciación monetaria? Milei duplicó en medio año la base monetaria, los depósitos y la… pic.twitter.com/g6ETWPwfLJ
— Carlos Maslatón (@CarlosMaslaton) June 28, 2024
sábado, 27 de abril de 2024
¡¡¡POR FIN SUPERÁVIT EN CASA!!! ¡¡¡VLLC!!!
NO PAGUE:
La luz 82.000
Gas 23.000
Municipal 38.000
Arba 55.000
Seguro Auto 48.000
Seguro Casa 38.000
Telecentro 27.000
Celulares 12.000
Aysa 15.000
Prepaga 791.000
Nafta 60.000
Agua mineral 15.000
Sodas 14.800
Jardinero 12.000
Total$ 1.230.000
Ahora el plan: en 5 meses compramos 3 pasajes a Europa.
En 8 meses más, viajamos 14 días.
Cuando regresemos de esas honrosas vacaciones. Seguramente estará esperando: 1 Patrullero, 1 Oficial de Justicia y el Cartel que pondrían en la casa, en el auto, muebles, etc.
REMATE BASE: $ 15 millones.
SI UD NO LO CREE, PRUEBE. AL ESTADO NACIONAL LE ESPERA ESTE DESTINO Y AL PUEBLO EL PRECIPICIO. AUNQUE UD NO LO CREA
martes, 5 de diciembre de 2023
Ruidos en el armado del Ministerio de Economía, por Leandro Renou (para "Página 12" del 04-12-23)
Vilella (Agro), Guillermo Francos (Interior) y Luis "Toto" Caputo, el titular de Hacienda.
A menos de una semana de asumir Milei, hay internas y faltan nombres
Caputo, que sigue sin conseguir dólares, cuestionó a Francos por adelantar una devaluación; en AFIP puede asumir un abogado de empresas; y hay tensión por las retenciones.
Por Leandro Renou
4 de diciembre de 2023
A menos de una semana de asumir formalmente el cargo de Presidente de la Nación, Javier Milei parece tener en claro que el programa es un ajuste monetario y fiscal, con fuerte devaluación, pero corre el reloj y el Ministerio de Economía, corazón de su plan, carece de puestos clave, tiene internas por la velocidad del ajuste y hay declaraciones sobre cuestiones de la economía expresadas por cuadros políticos que generaron malestar. "Por ahora, no nos une el espanto, nos une el ajuste", se sinceró ante Página I12 uno de los laderos económicos del líder libertario, con una sonrisa de gusto a poco para estar a horas de asumir la responsabilidad central de un país en situación compleja.
Cuentan los que trabajan con el flamante ministro de Hacienda, Luis "Toto" Caputo, que al ex funcionario de Macri no le cayó para nada bien que el futuro ministro del Interior, Guillermo Francos, le pusiera un valor al dólar a través de los medios. Sobre todo si ese valor supone una devaluación del 100 por ciento. "Entre 600 y 650 pesos podría ser un valor razonable del dólar oficial", dijo el ex Corporación América y BID en una entrevista televisiva, y pidió "estar tranquilos con el dólar" porque "no hay motivo por el cual hubiera una disparada". Esa declaración salió al aire horas después de que Francos y los ministros de Milei, incluido Caputo, estuvieran reunidos en el bunker del Hotel Sheraton Libertador. Esto último de que no habrá una disparada es lo que más inquietó a Caputo: no porque su idea no sea devaluar, sino porque efectivamente habrá un sacudón muy fuerte, que se irá a precios de alimentos y energía.
"Toto" tuvo, incluso, un deja vu con el inicio del gobierno de Macri: en aquel entonces, Alfonso Prat Gay, primer ministro de Hacienda PRO, le dijo al presidente que abrieran el cepo cambiario porque los precios ya estaban al valor del dólar paralelo. ¿Qué pasó? Primero subieron por el dólar blue y, después, volvieron a subir con la devaluación pre cepo. En este contexto, además, vale recordar que Caputo es enemigo de sacar los controles cambiarios el día uno, por lo cual tampoco tendría mucho sentido una devaluación sin acceso al mercado oficial.
Un hombre de Cabrera, para liberar precios
Para las consultoras, la inflación de diciembre se calcula en una base de 18 o 20 por ciento siempre y cuando la devaluación sea del 50 por ciento, pero Francos avisó que será más cercana al 100 por ciento. A esa devaluación del dólar oficial hay que sumar que el proceso de liberación de precios o, como lo llaman en el gobierno entrante, corrección de precios relativos, ya está produciendo subas arriba del 100 por ciento en alimentos y bebidas de góndola.
Sobre este escenario se da la casi confirmada llegada de Pablo Lavigne a la secretaría de Comercio. Este cuadro, que responde a Francisco "Pancho" Cabrera, ex ministro de la Producción de Macri, viene manteniendo reuniones casi diarias en la transición con su antecesor, Matías Tombolini.
Su currículum es extenso, como se verá a continuación, pero el dato más saliente es que trabajó con Cabrera en el proceso de apertura de importaciones. Sus inicios fueron como economista en la consultora Datarisk y luego en Empiria, la firma del ex ministro Hernán Lacunza. De vieja data en el PRO, supo coordinar Lavigne la parte macro de la Fundación Pensar, el think tank de Mauricio Macri. Hoy, según supo este diario, llega para desmantelar los acuerdos y ser garante de aumentos libres por parte de las empresas.
¿Cómo se hace sin dólares?
En paralelo, los cuadros de La Libertad Avanza que quedaron afuera del organigrama y hasta de la asesoría, empezaron a disparar munición gruesa a Milei y a Caputo por lo inconsistente del armado de Hacienda. El más elocuente fue el ex menemista Carlos Rodríguez, que desde su cuenta social X realizó una más que lógica explicación de por qué los dólares blue y financieros pasaron de una calma casi total a subas muy fuertes, en cuestión de horas.
"(Milei) estuvo 6 meses de campaña vendiendo espejitos de colores y salió elegido. Ahora quedan diez días. No hay billones de dólares para dolarizar, no hay gabinete en las sombras. Es hora de despertarse", expresó. Y a continuación apuntó que "al final, además de buenos deseos, se consiguieron dólares? Parece que vamos a tener que arreglarnos solos, lo que me parece muy bien. Lo que me pregunto es si Milei tiene un plan y gente adecuada para eso...".
La crítica a Caputo fue dura pero con algo de evidencia: las mismas fuentes del Fondo Monetario (FMI) le dijeron al ex Deustche y JP Morgan que el organismo no hará otro desembolso de 20 mil millones de dólares, y que a lo sumo puede aportar entre 2000 y 3000 millones de DEGS o a través del fondo verde. Ese dinero no sólo no sirve para dolarizar, sino que tampoco frena una corrida al dólar producto de un plan de salida de las Leliqs.
Por esta razón, cuentan en LLA, también se alejó el otro ex funcionario cavallista que jugaba de asesor, el ex ministro Roque Fernández. Caputo, hasta el momento, logró aglutinar críticas por derecha e izquierda. Sin embargo, cuentan en su entorno, la alternativa de conseguir fondos "sigue estando firme".
Retenciones: Vilella quiere bajar, Caputo no
Fernando Vilella, que en breve será designado secretario de Bioeconomía, nombre que reemplazará a Agricultura, le mandó hace unos días a empresarios del agro una invitación para una reunión la que quiere llevar tranquilidad ante pedidos varios que viene recibiendo. El encuentro, intitulado "Alineando intereses, el futuro del agro y sus políticas de Gobierno", se hará el local Casa Guerrero, ubicado en San Telmo. En la invitación, Vilella aclara que la idea es "co crear" con el sector privado en materia de campo y agro.
El personaje en cuestión estuvo la semana pasada en Maizar, la asociación que reúne a los productores de maíz y trigo, y se llevó un reclamo natural: la necesidad de bajar las retenciones a las exportaciones. El ex decano de la Facultad de Agronomía de la UBA no supo qué responder, y les pidió "paciencia" porque "si bien yo estoy de acuerdo, esa es una respuesta que tiene que dar el ministro". La respuesta del ministro, que es Caputo, es un no rotundo, al menos por el momento.
Es que el jefe de Hacienda suele decirles a todos sus súbditos recientes que en el paquete de leyes que Milei quiere derogar está la baja de la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias, una política que transformó en ley el ministro de Economía Sergio Massa. Entonces, si saca Ganancias y alguna otra tasa, tiene que tener algún ancla de ingresos, por eso quedarán las retenciones.
Dos nombres para AFIP, organismo clave
Hay organismos clave, que dependen de Hacienda, y no están definidos. El más importante es AFIP, donde Milei se debate entre dos nombres y un problema: nadie quiere agarrar porque saben que la política de ajuste se verá reflejada en números muy malos de recaudación.
Los dos nombres en danza son los de abogado laboralista Liban Kusa y el eocnomista Darío Epstein, que está desde el inicio en LLA y no le han dado aún lugar. Epstein estaría en condiciones "de agarrar cualquier cargo", según afirman los que lo frecuentan. El caso de Kusa es diferente.
Director del departamento de Impuestos del Estudio de Abogados Brouchou & Funes de Rioja, no está seguro de tomar el desafío porque "no quiere lidiar con la política". De concretarse, sería una designación polémica: el buffet del titular de la Unión Industrial tiene 152 letrados, es uno de los más grandes del país y representa, mayoritariamente, a las empresas alimenticias, que ahora se relamen por precios libres.
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/691879-ruidos-en-el-armado-del-ministerio-de-economia
jueves, 7 de septiembre de 2023
MASSA PROPONE AJUSTAR POR ARRIBA, NO POR ABAJO
Ajustar por arriba
Datos, no opinión:
— Dante López Foresi (@DanteForesi) September 7, 2023
- Gasto político: 0.9 del PBI
- Planes sociales: 1.8 del PBI
- Beneficios para empresarios: 4.9 del PBI
Que no te mientan con gritos histéricos e insultos contra los políticos https://t.co/Ozysfgc3PA
lunes, 19 de septiembre de 2022
El nuevo escenario: liderazgo económico y movilización popular, por Arturo Laguado Duca (para "Página 12" del 18-09-22
El ministro Sergio Massa se propuso como objetivos de corto plazo fortalecer las reservas y contener el déficit fiscal.. Imagen: Télam
De cara al último año de mandato del actual gobierno
Sergio Massa encarriló la situación cambiaria de corto plazo en base a liderazgo político y acuerdismo con el establishment. La inflación continúa siendo el principal motivo de preocupación de los sectores populares, cuyo deterioro de ingresos convive con una economía que se mantiene en expansión y que alimenta el consumo de las clases media-alta y alta. Se reactivó la movilización popular, que debe alimentar una mayor carga progresista en la política oficial.
Por Arturo Laguado Duca *
18 de septiembre de 2022
El consensualismo de Alberto Fernández y el desorden macroeconómico legado por el ministro Martín Guzmán evaporaron buena parte del capital político del Frente de Todos, al tiempo que la escasez de dólares y la corrida cambiaria terminó de encadenar la agenda política del gobierno al FMI. Sergio Massa, ostentando una voluntad de poder de la que careció el presidente, dejó atado su futuro político al éxito de su gestión, a la cual se postuló para enfrentar la crisis producida por la falta de divisas y la inflación.
Con la decisión de evitar la devaluación que hubiera hundido al gobierno en una espiral inflacionaria, Massa se propuso fortalecer las reservas y, siguiendo los acuerdos firmados con el FMI, reducir el déficit fiscal. La cuestión de la inflación, que golpea más directamente a los trabajadores, quedó pospuesta para más adelante.
Para fortalecer las reservas, el nuevo ministro de Economía viene incrementando la oferta de dólares vía liquidación de exportaciones del sector agropecuario y apunta a destrabar préstamos e inversiones multilaterales. En un mediano plazo, espera conseguir más dólares, necesarios para cumplir los acuerdos con el FMI, a partir del incremento de las exportaciones de cereales, minería e hidrocarburos y de industrias no convencionales como la del software.
Un precario orden
Liberado de las trabas impuestas por el exsecretario de asuntos estratégicos, Gustavo Beliz, ahora Massa consiguió que Claver-Carone, director del BID, efectivizara el préstamo para Argentina. Paralelamente, CFK y el embajador argentino en Pekín lograron destrabar la financiación china para la construcción del complejo hidroeléctrico santacruceño Kirchner-Cepernic y la central nuclear Atucha III, de importancia estratégica para el autoabastecimiento energético.
Junto con la aceleración de la venta de la cosecha gracias al dólar preferencial que el gobierno estableció para la soja, parece que el objetivo que se planteó el ministro de conseguir 5 mil millones de dólares para octubre es alcanzable.
La estrategia de seducción al poder económico que pergeñó Sergio Massa incluye también a parte del empresariado argentino, como Daniel Vila, José Luis Manzano y el banquero Jorge Brito hijo, al tiempo que teje una mejor relación con la UIA. En todo caso, más allá de sectores del poder económico que aún apuestan a la devaluación, el debut de Sergio Massa frente a la cartera económica fue exitoso si se lo evalúa en relación a la urgencia que lo llevó al poder.
Al mismo tiempo, varios indicadores económicos son positivos. El PIB creció más del 6 por ciento en los últimos cinco meses, destacándose actividades generadoras de empleo como la industria y la construcción. También los ingresos tributarios subieron por encima de la inflación por vigesimotercer mes consecutivo, con un índice de más de 20 puntos el último año, teniendo un lugar destacado lo que Alejandro Rofman llama “los impuestos progresivos”, aquellos que afectan a los sectores de mayores ingresos.
Existen, además, otros datos alentadores, como la expansión de YPF o la construcción del gasoducto Néstor Kirchner. Pero, sin duda, el dato más positivo es la caída del desempleo que, se redujo al 6,7 por ciento, el menor nivel desde el 2015. De hecho, en su informe de agosto, la CEPAL pronostica en el 2022 un crecimiento para el país superior al promedio regional, sólo superado por Venezuela, Uruguay, Colombia, Panamá y Honduras. Sin embargo, la pobreza no desciende.
Dos caras
El panorama optimista del crecimiento de la macroeconomía se ve empañado por una alta inflación que torna evidente un fenómeno común en América Latina pero relativamente nuevo en el país, aunque con tendencia a naturalizarse: la existencia de trabajadores pobres a pesar de tener empleo de tiempo completo. Este fenómeno fue mencionado por Sergio Massa en la reunión del Consejo de las Américas, en donde reconoció la caída del ingreso en más de 20 puntos en un marco de fuerte crecimiento económico.
En este dualismo convive una explosión de consumo de sectores de las clases medias en supermercados, ocio y restaurantes con el empobrecimiento de jubilados y aquellos trabajadores, la mayoría, cuyos salarios no han acompañado el crecimiento de la inflación, sufriendo un deterioro sostenido desde 2015.
Los economistas explican este fenómeno de distintas maneras, desde el aumento de la masa salarial por el crecimiento del empleo hasta la incitación al consumo que trae aparejado un contexto de alta inflación. En todo caso, lo que es indudable es que se cristaliza en Argentina el modelo de desarrollo típicamente latinoamericano cuyo ejemplo paradigmático es Brasil: el crecimiento económico amplía, en lugar de reducir, los índices de desigualdad.
El centro CIFRA-CTA refleja este fenómeno con un dato: durante el período comprendido entre la llegada de Macri al gobierno hasta el fin de la pandemia (2016-2021) la participación en el ingreso nacional del capital se incrementó del 40,2 por ciento al 47 por ciento, mientras que la del trabajo, en cambio, descendió del 51,8 al 43 por ciento. La explicación de este incremento de la desigualdad hay que buscarla en el régimen de valorización financiera que desembocó en el mega endeudamiento con el FMI, la pandemia y los coletazos de la guerra en Ucrania.
El ajuste
Ante la presión del FMI, se han tomado medidas de estabilización de la economía de corte ortodoxo, principalmente fuertes recortes del gasto público y de la emisión monetaria. Se espera con ellas cumplir con la meta exigida por el Fondo de reducir el déficit fiscal al 2,5 por ciento del PBI. Coherente con su postura ideológica, el ministro Massa no incrementó la presión impositiva sobre los grandes contribuyentes para mejorar la recaudación, sino que, como ya se mencionó, apostó a los incentivos para que los exportadores liquiden los dólares.
Con esa misma lógica, desapareció de la agenda del Ministerio de Economía la ley que grava a la renta inesperada, anunciada en su momento por el presidente Fernández, y la ley que busca crear un fondo para pagar al FMI con los dólares fugados durante el gobierno de Macri, que impulsa el bloque de senadores del Frente de Todos (FdT). En su lugar, Massa prefirió impulsar un régimen de anticipo del pago del impuesto a las ganancias para las empresas.
Tampoco en lo relacionado con la inflación, el punto más débil de la gestión económica, el nuevo ministro se inclina por medidas coercitivas. Su estrategia sigue siendo convencer al establishment para llegar acuerdos de precios. En este tema, que golpea fuertemente los ingresos populares, la urgencia ha sido menor y las definiciones se han aplazado para adelante, mientras se diseñaron algunas medidas compensatorias como el adelantamiento de paritarias y los bonos para jubilados. Sin embargo, hasta ahora, la inflación sigue ocupando un lugar principal en el estado de ánimo de los ciudadanos.
Acorralado por la corrida cambiaria, con una escasez de divisas autogenerada por el descuido de las reservas durante la gestión de Guzmán y presionado por el FMI, Massa implementó una fuerte reducción del gasto público. La lógica de la necesidad llevo a que el Frente de Todos se resignara a esta medida de emergencia para frenar la ofensiva destituyente del neoliberalismo radical que, ante la nueva coyuntura, no hesita en prometer el fin del sindicalismo y los derechos laborales o privatizar los recursos naturales del país.
Nuevo escenario
La emergencia de Massa renovó la capacidad de gestión y, sobre todo, la llegada a la mayor parte del establishment nacional y buena parte del internacional. En la medida en que el Poder Ejecutivo potenció sus rasgos institucionalistas y abandonó la interpelación popular y la decisión de disciplinar a los poderes fácticos, se configuró un escenario donde se hizo indispensable un nombre que reemplazara la política de masas con la capacidad de tejer acuerdos con los factores de poder.
Al mismo tiempo, la coalición de derecha compuesta por la alianza entre Juntos por el Cambio, grandes medios de comunicación y vastos sectores del Poder Judicial quisieron asegurarse de inhabilitar a la figura más potente del oficialismo a través de un juicio plagado de irregularidades. De esta forma, la corrida económica, neutralizada por la designación de Massa frente al Ministerio de Economía, se complementaba con lo que ya es un clásico latinoamericano: el lawfare.
Lo arbitrario del juicio, como la inclusión de pruebas a última hora, lazos de amistad manifiestos entre el juez y el fiscal y ambos con el expresidente Macri, la negativa a realizar pericias y el rechazo a la solicitud de ampliar la indagatoria, entre muchos otros, pero sobre todo la fuerte relación emocional tejida entre CFK y la militancia produjo una intensa movilización espontánea en defensa de la vicepresidenta.
Tras los jóvenes vinieron otros actores políticos. Todos los dirigentes de la alianza gobernante dejaron sus no pocas diferencias y salieron a apoyar enfáticamente a la vicepresidenta. También los dirigentes sindicales, los movimientos sociales, personajes de la cultura, intendentes y líderes políticos mundiales. Este giro político al interior de la alianza de gobierno se profundizó luego del intento de magnicidio, que de haberse concretado hubiera hundido al país en la noche más oscura desde la última dictadura militar.
Hegel decía que, en ocasiones, la Historia encuentra maneras impensadas de hacer evolucionar a las sociedades. Actualmente la filosofía de la historia hegeliana está muy discutida, pero no hay duda de que el ataque a CFK tocó un límite que sacudió la apatía que la pandemia, la crisis económica y el exagerado institucionalismo del gobierno habían producido en la muy politizada sociedad argentina. La jugada de la oposición que buscaba ‘jubilar’ a CFK resultó en todo lo contrario, su retorno al centro de la escena. El consensualismo que primó en el gobierno de Alberto Fernández es posible que tenga que convivir con un movimiento popular revitalizado.
Giro político
Aparecen nuevos elementos en la coyuntura política. Aunque no hay duda de la importancia política de la figura de CFK, por voluntad propia la vicepresidenta se había colocado en un segundo plano, con intervenciones esporádicas cuando consideraba indispensable corregir el rumbo del gobierno. El pedido de condena y proscripción para ocupar cargos públicos que hizo la fiscalía de la causa ‘Vialidad’ la volvió a poner en el centro de la escena, donde la presión de la militancia puede obligarla a salir del silenciamiento que se había impuesto. De todas maneras, todavía no está claro el efecto que en este sentido tendrá el intento de asesinato.
Son conocidas las diferencias que hay en el interior del FDT. La persecución a CFK jugó como un factor de unidad donde todas las tendencias salieron a apoyarla enfáticamente. El ataque a CFK despertó a las bases más cercanas al kirchnerismo, devolviéndole una épica que, en su estilo acuerdista, el presidente no consideró necesario estimular.
Para Sergio Massa, el retorno de la centralidad de CFK no es una buena noticia. Si hasta ahora su estrategia económica centrada en la seducción de un sector del establishment era indiscutida, dado que no parecía haber otra alternativa ni liderazgo, CFK reaparece como una candidata competitiva hacia el 2023 si Massa no logra controlar la inflación. Por el mismo motivo tampoco es buena noticia para la oposición.
En todo caso, lo más destacado del nuevo escenario es el retorno de las bases a las calles. El lawfare desató una importante movilización espontánea. Pero ninguna movilización puede mantenerse durante demasiado tiempo sin objetivos inmediatos. El retorno de las bases de FDT a las calles abre una posibilidad de que el gobierno retome la iniciativa política para interlocutar con los actores económicos, yendo más allá de los acuerdos entre caballeros.
Dado el escenario abierto por el renacimiento de la épica en el seno del movimiento popular, con la economía en crecimiento, el reforzamiento de la unidad del peronismo y la poderosa condena internacional suscitada por la persecución a CFK, es hora de que el gobierno pase a la ofensiva.
El lugar de Alberto Fernández como presidente de la CELAC proporciona un foro privilegiado para iniciar un movimiento regional contra el lawfare y concitar la solidaridad para la inminente necesidad de renegociar el acuerdo con el FMI. Sacar a la política de los gabinetes técnicos para sumar al movimiento popular y recomponer el salario de los trabajadores es el camino para superar la brecha entre economía y política.
* Docente e investigador del Área Estado y Políticas Públicas de la FLACSO Argentina.
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/482198-el-nuevo-escenario-liderazgo-economico-y-movilizacion-popula
lunes, 28 de junio de 2021
LA LEYENDA DEL DÉFICIT, por Alejandro Marcó del Pont (para "El Tábano economista" del 27-06-21)
junio 27, 2021 ·
Por: Lic Alejandro Marcó del Pont
Lo que da problemas no es lo que sabemos, sino lo que creemos saber con certeza y no es verdad (Mark Twain)
Las falsificaciones históricas son un instrumento indispensable para mantener el poder, sobre todo en economía. Más aún cuando una parte importante de la población piensa que el orden económico es resultado de una evolución natural, aunque, en general, resulta desarrollada, explicada y difundida por sus dueños. De más está decir que a nadie le importa que el tan mentado orden sea a todas luces injusto y, menos aún, sus consecuencias.
Eso sí, ante la privación de alternativas explicativas (nostra culpa est), los hechos son tal cual como lo describen los poderes establecidos. Estos mitos insistentemente reitedados, de fácil comprensión sin la más mínima oposición, pasan a ser verdades irrefutables que se incorporan al relato. El adoptarlo como cierto abroquela a las sociedades en su defensa, sin revisar sin son realmente incuestionables. Por lo tanto, es muy posible que la falsificaciones historicas sean las mejores aliadas de las clases dominantes, que las aplican metódicamente.
Los fraudes históricos adoptan muchas formas. Una de ellas se encuentra en la evolución de la teoría económica, y como sostenía J. K. Galbraith en La economía del fraude inocente, siempre favorecen a las clases dominantes. Están basados en supuestos errores de teoría macroeconómica, cubren un territorio muy amplio, que va desde una visión equivocada sobre la naturaleza, estructura y dinámica de las finanzas públicas, hasta las distorsiones provocadas por la desatinada visión que se tiene del funcionamiento del sistema bancario y la política monetaria. En nuestro caso serán las abrumadoras consecuencias del déficit fiscal.
En principio, antes de profundizar en el tema, debe tenerse en cuenta un detalle básico. Siempre que exista un déficit alguien tendrá un superávit, uno no existe sin el otro. Por ejemplo, cuando dicen que China tiene un gran superávit comercial, es porque otros países, principalmente Estados Unidos, tienen déficit, de manera que el comercio mundial queda balanceado entre superavitarios y deficitarios. Por lo tanto, es llamativo que se señale puntillosamente el déficit público y no se diga que, si el Estado tiene déficit, los privados tiene superávit.
Salvado este detalle, tendríamos que abordar el tema de déficit y qué entendemos por él. Debemos tener en cuenta que la teoría ortodoxa, la que todos leemos en los medios hegemónicos de difusión, tiene una histórica obsesión por el mismo y, como veremos, interesada. Entonces, según la conocida teoría neoclásica del déficit, el Estado, un gastador compulsivo, para mantener el equilibrio de sus cuentas debe financiarse cobrando impuestos, emitiendo dinero o endeudándose. Es decir, el gasto del gobierno está limitado a estas tres opciones.
La primera opción, la de cobrar impuestos, implica necesariamente una redistribución de un sector de la economía a otro. No estamos discutiendo de qué sector a cuál. Pero sí tratamos de entender que, con esta visión, si los ricos no pagan impuestos, entonces los no ricos tendrán que afrontar el gasto, en el caso que creyéramos que, para gastar, tenemos que tener financiamiento. Por cierto, elusión, evasión, perdón, blanqueo, o incentivos van en un sentido; subsidios, impuesto indirectos, en otro.
La segunda propuesta, emisión monetaria, teoría cuantitativa mediante, dice que, si generamos un exceso de dinero en relación con la cantidad de bienes de la economía, con pleno empleo y velocidad de circulación del dinero constante, generaremos inflación. Seguramente algunos supuestos nunca fueron mencionados, pero la idea es la que se escucha en cualquier programa de divulgación económica. Si hay en circulación 10 pesos y dos pollos, cada pollo cuesta 5 pesos, si subo la cantidad de dinero (emisión) a 20 pesos, los precios aumentarán a 10 pesos cada pollo.
En el tercero de estos mecanismos, el endeudamiento debe ser repagado a futuro, lo que nos lleva a generar expectativas de financiamiento a través de alguna de las fuentes antes descritas, o bien incurrir en default, otra mentira. De esta manera, la economía neoclásica considera que las tres alternativas de financiamiento del gasto público, de hecho, el gasto público mismo, redundan en una distorsión del equilibrio cuyo resultado es negativo para la economía.
Ahora bien, esta idea es la que nos han impuesto, pero no tiene necesariamente que ser así. Hay otra mirada de la economía y del déficit en sí. Gracias a que el Partido Demócrata norteamericano se encuentra en la misma senda de financiamiento del déficit, aunque con la máquina de hacer dólares, la discusión de los desequilibrios provocados son motivo de debate. Una parte de los teóricos que enarbolan la bandera de la Teoría Monetaria Moderna (TMM), sobre todo Stephanie Kelton, quien asesora al ala izquierda de dicho partido, activó la discusión, abriendo la puerta al debate del déficit entre los países en vías de desarrollo.
Si para poder gastar el Estado necesita recaudar, ¿cómo hicieron los estados durante la pandemia? Según estudios preliminares del Banco Mundial, Argentina alcanzó niveles similares de ayuda a los países desarrollados, ya que las empresas accedieron en un 40 a 45% de algún tipo de asistencia estatal. De acuerdo con el estudio, que se lleva a cabo en unos 50 países, en las naciones más pobres el nivel de ayuda llegó a apenas el 10% de las empresas, mientras que en las desarrolladas llegó a entre el 50% y el 60% de las compañías.
La magnitud de la ayuda por la pandemia es considerable. Con posterioridad al decreto N° 297/20, que estableció el aislamiento social, preventivo y obligatorio, sin mediar ninguna previsión financiera, y con solo dos políticas, Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), se gastaron casi U$S 7.000 millones, que incluían a casi 9 millones de personas y más de 270 mil empresas. En política alimentaria estaban presupuestados U$S 366 millones y en cuatro meses se gastaron U$S 1.872 millones, más de cinco veces lo programado.
Entre decreto y decreto, solamente en el trimestre abril-junio, se incrementó el déficit primario en U$S 14.400 millones, según la ejecución presupuestaria 2020, con una proyección de U$S 17.000 millones, con un dólar promedio de 70.30. Lo que presentan los números es que los ingresos totales alcanzaban a duras penas a cubrir entre el 54% y 61% del gasto en esos meses, el resto, más del 40%, fue afrontado con emisión. La inflación acumulada en ese periodo, enero a junio del 2020, llegó a 12.8%, mientras que en 2019, con emisión cero, en el mismo periodo (enero a junio), la inflación alcanzó el 20.6%.
Dos temas salen a la luz entonces, el primero es que el financiamiento del gasto parecería formar parte del fraude inocente; al menos aquí queda claro que no es necesario, es solo un mito. Por lo tanto, los desmanes que produce, según la visión ortodoxa, que considera la emisión monetaria como equivalente a “tirar dinero desde un helicóptero”, es un disparate, como sus polémicas consecuencias.
Primero, dejemos establecido por el ex-presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, la irrealidad de tener que ingresar impuestos para gastar, como lo sostiene en una entrevista en 60 minutos:
Scott Pelley: ¿Es dinero de los impuestos lo que la Fed está gastando?
Bernanke: No es dinero de impuestos. Los bancos tienen cuentas con la Fed, de la misma manera que usted tiene una cuenta en un banco comercial. Por lo tanto, al prestarle a un banco, simplemente usamos la computadora para marcar el saldo disponible que tienen en la Reserva Federal.
El primer punto saldado: no gastamos lo que recaudamos, solo hacemos asientos contables. Y aquí hay una interesante idea de la Teoría Monetaria Moderna, que para que se puedan ingresar impuestos, primero hay que gastar, por lo que el déficit fiscal no le debería interesar a nadie. Veamos.
La idea es la siguiente: creamos una moneda familiar, “El clan”, de manera que le pagamos con ella a los hijos para que realicen alguna tarea del hogar. Para poder salir los fines de semana tendrán que pagar un impuesto familiar de 5 clanes. Ahora, si no los contratamos con anterioridad, no podrán pagar el impuesto porque nadie tiene “clanes”, solo los padres, que son sus creadores, así que emitimos “clanes” para pactar sus servicios. Sacar la basura 5 clanes, cortar el césped 10 clanes, etc. y los contratamos para algún servicio.
La lógica de este juego es que nadie puede realizar pagos si no emitimos la moneda con anterioridad. De hecho, la moneda lo único que fija es el valor de la deuda (el tributo de 5 clanes), no hay que imprimir monedas porque se sabe el crédito que tiene, se procede igual que el banco, acreditando o debitando de una planilla los clanes que tengan. La moneda siempre será aceptada, como las moneda de los estados, que son admitidas para saldar deudas, no existe la insolvencia, menos el default. Se complica un poco cuando tengamos que canjearles clanes x pesos, dólares o le que sea que gasten en la calle.
En su documento Nº 104, el Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (CIEPP) realiza un juego interesante de emisión que nos servirá para nuestros fines. Se describe el funcionamiento de la Reserva Federal, aceptable como concepto. Supongamos que el Estado contrata un nuevo agente, por lo que el Banco Central debita de la cuenta del Tesoro 100 dólares para afrontar su sueldo. Con el incremento de Reserva del Banco Central de +100, se lo deposita al Banco Comercial que pagará al agente, así queda saldado el Banco Central y el Banco Comercial con este nuevo gasto (véase esquema).
La idea es que el gobierno está haciendo política fiscal y, con ella, aumenta las reservas emitiendo. Cuando cobra un impuesto, por ejemplo, destruye las reservas, o sea, el cobro de impuestos es una destrucción de reservas. Si hay emisión monetaria aumentan las reservas, los bancos comerciales tienen más reservas de las que necesitan, quieren prestarlas para ganar interés, como sobreoferta de reservas el interés se mantiene bajo, así la FED mantiene la tasa de interés cerca de cero. En Argentina, el excedente no se presta, queda en letras que pagan interés a los bancos. No se amplía el crédito, por lo que una parte del déficit cuasifiscal del Banco Central es el superávit de U$S 15.000 millones del sistema financiero.
La idea de la TMM y su mirada es realmente interesante, sobre todo, porque no le da importancia al déficit, sino a tratar de reanimar la economía, que, como vimos en otros escritos, ante cada crisis, su reanimación es cada vez más lenta y compleja. Los americanos quieren poner más dinero en el bolsillo de la gente para activar la demanda efectiva, mientras que en Argentina los tomadores de decisiones imaginan que ponerle dinero a la gente en sus bolsillos implica que se vaya al dólar, dos visiones conceptualmente opuestas. Ahora, cuidar los niveles del déficit con los niveles de pobreza e indigencia existentes es una misteriosa mirada económica.
Así son las deformaciones de relatos económicos. Queremos cuidar que el déficit no aumente, ¿podríamos saber para qué? Formaremos parte del fraude inocente.
Publicado en:
https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2021/06/27/la-leyenda-del-deficit/
miércoles, 22 de abril de 2020
Martín Guzmán sobre la reacción de los acreedores: "el rechazo era esperable", por "Página 12" del 21-04-20
El ministro de Economía ratificó la postura del gobierno argentino ante los bonistas
El ministro de Economía, Martín Guzmán, respondió al rechazo que cosechó la propuesta argentina de reestructuración de la deuda entre algunos grupos acreedores. De acuerdo al ministro de Hacienda, estas expresiones “eran esperables” porque están enmarcadas “en un proceso en el cual la otra parte busca presionar para que la Argentina ofrezca más”. Sin embargo, el funcionario volvió a dejar firme la postura del gobierno: “ofrecer más no se puede porque no es sostenible y eso es algo que no vamos a hacer”.
Guzmán reiteró que la Argentina “ya está en una situación de virtual default” y cuestionó las duras ofertas que presentaron los bonistas. “Incluso uno de los grupos presentó una oferta que implica cero quita de interés y cero quita de capital, simplemente reacomodar pagos de intereses en el tiempo, una dinámica que el país no puede enfrentar”, explicó. En esa línea, sostuvo que el gobierno está apuntando a tener “un programa nuevo con el FMI que implique no tener que pagarle nada de capital en los próximos tres años” y aún más allá de 2023.
“Hay baja precisión sobre hacia dónde va el mundo; nosotros revisamos y ajustamos las mediciones hacia abajo, pero antes del coronavirus ya estimábamos que no se podía pagar nada en los próximos años, por eso la oferta que realizamos incluyó un período de gracia de tres años”, resaltó Guzmán. La propuesta argentina , puntualmente, incluyó una quita de 3700 millones de dólares de capital, equivalente a 5,4 por ciento, y una reducción de 37.900 millones de dólares en intereses, igual a un recorte de 62 por ciento.
El ministro explicó que “se analizó cuánta deuda se puede pagar, qué es sostenible, cuál es el sendero fiscal y comercial que el país puede sostener” inclusive antes del impacto del coronavirus, que complica la situación y ”tiene efectos muy negativos sobre toda la economía mundial y la Argentina”, de acuerdo a Guzmán. “Si (antes) no se podía pagar nada, con el coronavirus menos aún, pero menos que nada también es nada”, reforzó.
El ministro dijo que el equipo económico apunta a que “en algún momento” se resuelva la crisis sanitaria y económica, y se abra un escenario en el que el país pueda pagar, “pero esto tiene que estar alineado con la idea de que la economía argentina se ponga de pie, se recupere y esa recuperación no se vea ahogada por los pagos de deuda”, advirtió el titular del Palacio de Hacienda.
Guzmán agregó que “se ha discutido mucho sobre la capacidad de pago de la Argentina” pero sin alcanzar el acuerdo con los acreedores, impulsores de un ajuste que el gobierno no quiere ejecutar. “Dicen que el país debería profundizar el esquema de austeridad fiscal, de contracciones en el cual debería generar confianza en ellos y acceder a financiamiento más barato, pero eso nunca ocurre, por el contrario la economía colapsó bajo el gobierno anterior y nosotros bajo ningún punto de vista le vamos a dar continuidad a ese camino”, aseguró el ministro en diálogo con El Destape.
Según Guzmán, los acreedores "conocían el análisis de la sostenibilidad de la deuda” y recordó que el Ministerio lo hizo público, pero también hizo presentaciones formales con los grupos y se desarrollaron negociaciones bajo los parámetros de ese análisis de sostenibilidad. “De ahí a hacer una oferta es cuestión de hacer cuentas, y esta gente sabe hacer cuentas, entonces es sencillo”, indicó.
“Lo que ofrecemos es sobre la base de la buena fe, porque es un compromiso que podemos cumplir al mismo tiempo que cumplimos con el compromiso más importante, que es el de proteger a las argentinas y los argentinos”, ratificó el ministro.
Si Clarin y La Nación no fueran voceros de los acreedores del pais mañana tendrían como titulo principal lo que recien afirmó Guzman cuando dijo : " El rechazo ( de los bonistas ) era esperable, pero no vamos ofrecer mas ". Y repetirian sus argumentos con un amplio despliegue.— Leopoldo Moreau (@MoreauLeopoldo) April 21, 2020
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/261170-martin-guzman-sobre-la-reaccion-de-los-acreedores-el-rechazo
domingo, 16 de febrero de 2020
¿Por qué Martín Guzmán inquieta a los "mercados"?, por Claudio Scaletta (para "Página 12" del 15-02-20)
Panorama Económico: La city está nerviosa
La presentación de Martín Guzmán en el Congreso electrizó a los economistas ortodoxos y sus representantes mediáticos. La reacción de "las consultoras" frente a una postura que confronta con el discurso dominante.
Por Claudio Scaletta
El así llamado “mercado”, léase los actores económicos vinculados directa o indirectamente al poder financiero, como por ejemplo los bancos y sus economistas, los propios y los de “las consultoras de la city”, están muy nerviosos con el ministro Martín Guzmán. Alcanza con recorrer superficialmente la prensa que apoyaba al macrismo para ver cómo se repiten las viejas ideas de “falta de confianza”, creación de “malas expectativas” y el latiguillo más común: “no existe un plan económico”.
¿Cuál es la razón de tanta ansiedad y nerviosismo? La respuesta es unívoca: el ministro no muestra las cartas de la renegociación de la deuda. Entre tanto funcionario proveniente de ámbitos académicos antes que de la experiencia del tira y afloje del mundo de los traders, es decir de la ausencia de “Totos de la Champions League” en el staff, hay inversores que no son atendidos y acreedores muy fuertes a los que no se les abren las puertas de los despachos oficiales. Incluso dentro del mismo gobierno no faltan los altos funcionarios que explican en off que la estrategia de renegociación de la deuda, un dato clave del futuro económico, la conocen sólo dos personas: “Guzmán y Alberto”. Si quieren saber más los “financistas” tendrán que esperar hasta que se designen los bancos negociadores, tanto los que explotarán las divergencias al interior del FMI y de Wall Street, como los que tendrán la también ardua tarea de identificar a los tenedores de los bonos.
Sin embargo, para quien sepa leer, los indicios sobre los planes oficiales están todos sobre la mesa. Más después de la presentación de esta semana de Guzmán en el Congreso, donde el ministro pronunció una gran herejía para el discurso económico del mundo de las finanzas. Sostuvo que “de las recesiones no se sale con ajuste fiscal”. Se trata de una verdad económica de Perogrullo, de hecho es el gran aporte de la teoría económica del siglo XX aunque mejor formalizada por la vía de “la teoría de la demanda efectiva en el largo plazo”, ya que hasta los faraones sabían que construir pirámides promovía la actividad y que no necesitaban ahorrar moneda ni cobrar impuestos antes de construirlas.
Además, también es la política que practican, aunque no predican, los países más desarrollados, permanentemente en déficit interno y, en casos como el estadounidense, también externo. No obstante, la mueca de horror del establishment ante las palabras del ministro fue una sola a lo largo y ancho de la república: “Giró a la izquierda”, se escandalizaron, “fue un discurso de cabotaje”. Para colmo Guzmán dijo todavía más. Sostuvo que no era esperable alcanzar un superávit interno antes de 2023, lo que deja entrever cuáles son los años de gracia que tiene en mente en materia de pagos. Agregó también que es una alternativa que están hablando con el FMI. Si ello es así, si efectivamente existe la aquiescencia del Fondo, hasta podrían existir sorpresas cuando se conozca la meta de déficit para 2020, la que estaría bien por encima de lo previsto, un buen dato para el nivel de actividad.
"Ni agresiva ni amistosa"
El segundo componente fuerte de la exposición de Guzmán fue insistir en lo que para él es una vieja idea: lograr una renegociación sustentable. “Ni agresiva ni amistosa, sustentable”, detalló. Si bien en tiempos recientes la palabra “sustentable” fue desgastada en malos trámites, se necesita ahondar en el contexto para comprender mejor el significado del concepto en boca del ministro.
Quien se haya tomado la tarea de leer sus escritos académicos sobre reestructuraciones soberanas habrá encontrado que el novel funcionario hablaba de plazos de gracia, quitas de capital y de nivel de intereses, pero también insistía en la “sustentabilidad” como la clave para una renegociación exitosa, es decir una que no obligue a renegociar al poco tiempo. Si se piensa dos veces, se trata de una meta que sólo puede lograrse relacionando las obligaciones futuras con una visión realista sobre la capacidad esperada de la economía para generar dólares. Más allá de la palabra oficial, eso sólo es posible con una renegociación agresiva. Es aquí donde entran las relaciones de poder.
La estrategia que dejó ver hasta ahora el gobierno es “con el FMI adentro” y sin agitar la posibilidad de otras alianzas extra Occidente. Para muestra basta la “simpática” gira europea del presidente que recordó, sin maldad, a los años 90 o al Macri del G20. Otra muestra, ya con maldad, fue la innecesaria foto con Bolsonaro “para que ayude en la renegociación con el FMI”, como si Brasil tuviese real injerencia. Hablando mal y pronto, la apuesta a acordar con el FMI significa que la palabra última sobre subirle o bajarle el pulgar a la Argentina la tiene el presidente de Estados Unidos. Gracias al súper endeudamiento macrista, que la salida de la recesión sea ordenada o caótica es hoy un dato exógeno, que no depende de la voluntad interna. El problema es que el rol central del Fondo siempre fue alinear a los países a los intereses estratégicos estadounidenses. El secundario, más allá de la abierta contradicción con la letra impresa sobre sus funciones, fue financiar la salida de capitales de los países con crisis de balance de pagos, exactamente lo que volvió a hacer en Argentina a partir de abril de 2018: poner los dólares para la salida de los capitales especulativos.
CFK y el FMI
La crítica de los medios frente a las palabras de CFK respecto al rol reciente del organismo en Argentina habló de ruidos y contradicciones entre el presidente Alberto Fernández y su vice, una verdadera zoncera sobre un supuesto enfrentamiento entre un moderado y una extremista. Muy por el contrario, la ex presidenta cumplió el rol de poner en evidencia que la posibilidad de una quita sobre la deuda no es ir contra una palabra santa. Que “no puede haber quitas con el FMI” es una verdad tan relativa como que sus préstamos no se pueden ir por la canaleta de la fuga. Y si es una verdad relativa significa que también podría tratarse en forma relativa. El Fondo podría hacer una quita sin hacerla, por ejemplo otorgando un plazo de gracia sin cobrar intereses y facilitando y legitimando en el frente externo un arreglo con los privados. Esta es la optimista apuesta oficial que, según Guzmán, habría encontrado eco en el organismo.
Pero en materia económica, en este caso de dinero, no existe la buena o la mala voluntad, sólo relaciones de poder y lógicas históricas de comportamiento de los actores. ¿Tiene Argentina elementos para presionar al FMI? Relativamente. Si el país entrase en default con el Fondo sería un fracaso para la institución que destinó al gobierno de Mauricio Macri uno de sus mayores préstamos desde los acuerdos de Breton Woods. Pero además, ello obligaría al resto de los socios a una recapitalización. Y no debe olvidarse que en la administración republicana no son pocos quienes ven a los organismos financieros como un dispendio.
A diferencia de lo que ocurrió hasta ahora, es posible que un default argentino sí provoque miles de despidos en la institución. Un default es malo para Argentina porque significa una salida más larga y caótica de la recesión, pero también es malo para el FMI. Esto también forma parte de la optimista apuesta oficial. El lado pesimista, que nadie relata, es que una salida caótica significaría una fuerte pérdida de legitimidad política del nuevo oficialismo, que debe revalidarse tan pronto como el año próximo. Y las blancas también juegan. Lo que también es cierto es que elegir la vía de más ajuste sería todavía peor.
Cambio de rumbo
Finalmente queda la crítica sobre la ausencia de un plan económico, otra zoncera mediática. Es verdad que el Presupuesto 2020, donde estarán los detalles, sólo se conocerá cuando se aclare el panorama de la renegociación de la deuda, pero la baja de la inflación de enero, con política monetaria expansiva, inyección de recursos, en paralelo a la contención de precios básicos, especialmente tarifas y dólar, marcan un fuerte cambio de rumbo. También demuestra, una vez más por si hiciera falta, que la hipótesis de la inflación monetaria es un fiasco.
Al mismo tiempo, todavía faltan datos para hacer proyecciones de crecimiento, es decir, para saber cuál será el comportamiento real de cada uno de los componentes de la demanda agregada. En principio, el freno del comercio mundial y de la economía brasileña no son una buena noticia para las exportaciones, el componente que marca hasta dónde es posible “crecer con lo nuestro”. La alternativa sigue siendo el Consumo y el Gasto, que en un contexto recesivo están altamente correlacionados. La inversión, mientras tanto, es siempre una variable subordinada a la evolución del PIB. Como señaló el ministro Guzmán para sorpresa del auditorio, de las recesiones se sale gastando, no ahorrando.-
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domingo, 2 de febrero de 2020
El peligroso virus del fiscalismo en el gobierno de Alberto Fernández, por Claudio Scaletta (para "Página 12" del 02-02-20)
Para conseguir el equilibrio fiscal se debe gastar más, no menos, para que crezca la economía y la recaudación
El nivel de endeudamiento dejado por el macrismo obliga a los funcionarios de Economía a un exagerado discurso fiscalista. La clave es cuáles será la orientación del gasto y sobre qué sector de la sociedad recaerá mayormente su sostenimiento. Habrá que ver antes que escuchar.
Por Claudio Scaletta
El fiscalismo es uno de los peores virus del pensamiento económico. Es la idea de las “finanzas sanas”, de que no se puede gastar más de lo que se recauda. Es un “virus” porque se trata de un lugar común grabado a fuego, a fuerza de repetición, en el inconsciente colectivo. Se apoya además en el sentido común, la idea de gastar “lo que no se tiene” parece absurda.
Así, cualquier economista que enfatice en la necesidad de los equilibrios fiscales y monetarios, que diga frases como “tener una macroeconomía ordenada”, o que hable de “políticas monetarias y fiscales consistentes” habrá dado el santo y seña para ser inmediatamente considerado “serio” y partícipe de la cofradía. Se trata además de lo que se enseña en la mayoría de las universidades.
El virus habita y se reproduce dentro de la corriente principal. El buen economista sería entonces como el buen contador. No nos referimos al arte de conseguir que los clientes paguen menos impuestos, sino a los principios elementales de Luca Pacioli y su partida doble llevada a las cuentas nacionales.
Sin embargo, si se acerca la lupa al problema puede vislumbrarse su verdadera naturaleza. Los cultores de los equilibrios no están en realidad preocupados en que los gastos sean iguales a los ingresos, es decir en que no haya déficit, ya que tal estado, partiendo de una situación deficitaria, podría alcanzarse, por ejemplo, aumentando los impuestos.
La verdadera obsesión está en el Gasto y, por extensión, en el tamaño del Estado, que es lo mismo que decir la cantidad y calidad de sus prestaciones. Un derivado del fiscalismo, entonces, son los Estados mínimos que no se ocupan de nada de lo que puedan ocuparse los privados. En el extremo nada de, por ejemplo, salud, educación o previsión social, sólo las funciones básicas de administración, seguridad y defensa.
Otro derivado del fiscalismo es el monetarismo, la idea de que la emisión genera inflación y que por ello deben existir bancas centrales independientes del poder político --como si tal cosa fuera posible-- que ejerzan un control estricto sobre la cantidad de dinero.
Son todas ideas cuyo fin último es en realidad la destrucción del sector público y sus regulaciones.
La soberanía del Estado no se basa en que posea una policía y un ejército, sino fundamentalmente en su capacidad de “movilizar los recursos sociales”, tarea que consigue principalmente a través del gasto.
Suponga el lector que el Estado imprime billetes y los destina a la construcción de una obra de infraestructura o a pagar los sueldos de la administración. El Estado habrá creado así un déficit, pero cuya contrapartida es el superávit privado. El gasto, además, tiene un efecto multiplicador, ya que el dinero inicial circula retroalimentando la actividad productiva. Por ejemplo, los constructores de infraestructura demandarán insumos y mano de obra y los trabajadores alimentos y textiles. El Estado gastó lo que no tenía y creó, de la nada, activos y actividad económica. He aquí su poder.
Quitarle al Estado la política monetaria, por ejemplo dolarizando la economía, equivale a quitarle su poder de movilizar recursos, su soberanía.
Pero la historia no termina aquí. El Estado generó actividad económica y sobre esa actividad cobra impuestos. Si se genera actividad se generan ingresos impositivos. En consecuencia, en los sistemas impositivos modernos, los equilibrios fiscales se consiguen gastando más, no menos.
Si al lector le parece extraño que no sea necesario recaudar primero para gastar después se puede acudir al ejemplo de los principales creadores de dinero: que no es el Estado sino los bancos comerciales.
A diferencia de lo que normalmente se cree, la mayor creación de dinero es el dinero bancario a través del otorgamiento de créditos. Y también a diferencia de lo que normalmente se cree los bancos no necesitan poseer el dinero que prestan, solo una porción mínima, los encajes en el Banco Central.
Por ejemplo, si el lector compra un vehículo a través de un crédito bancario se crea una cantidad de dinero equivalente al precio del vehículo y se acredita en la cuenta bancaria del comprador. Es decir el banco creó dinero de la nada e inmediatamente ese dinero comienza a circular. Por ejemplo a pasar de la cuenta del comprador al vendedor y de la del vendedor a sus acreedores o proveedores. Tanto en el caso del sector público como en el privado no se necesitó de una acumulación previa de riqueza, “ahorro”, para poder movilizar recursos sociales. El ahorro recién aparece después de la inversión como resultado del proceso productivo.
¿De qué depende que los bancos otorguen más o menos créditos? Del nivel de actividad económica. Por eso la buena teoría sostiene que la cantidad de dinero es “endógena”, depende de la evolución del PIB. Y el rol de la buena economía no es conseguir equilibrios presupuestarios, sino conducir el ciclo económico.
Los defensores del equilibrio fiscal como objetivo de política saben que la reducción del Gasto contrae la economía. También saben que el control férreo sobre la política monetaria limita la capacidad de gastar del Estado. Otra vez, el objetivo no son los equilibrios, sino la destrucción del Estado, al que la mala teoría asocia a una carga para el sector privado antes que a un movilizador y multiplicador de recursos.
Lo expuesto no quiere decir que no haya restricciones de Gasto para la política económica, pero la restricción no es la interna. El Estado pueda gastar y movilizar recursos, pero cuando lo hace la economía crece y, dada la estructura productiva local, las importaciones crecen más rápido que las exportaciones, la economía se queda sin dólares y se frena. La verdadera restricción, entonces, es la externa. Por eso nunca deben confundirse los gastos en pesos con los gastos en dólares.
Una pregunta posible, de sentido común, es: ¿si se puede gastar sin recaudar previamente, para qué sirve la AFIP? La estructura de recaudación determina sobre quiénes pesa la carga de sostener el Estado, funciona como un mecanismo de redistribución del ingreso. Es por eso que se dice que la estructura impositiva refleja las relaciones de poder al interior de la sociedad.
Pero si realmente se quiere equilibrio fiscal, suponiendo que sea un fin en sí mismo, se debe gastar más, no menos, para que crezca la economía y la recaudación. Si en cambio el gasto se reduce se entra en un círculo vicioso recesivo de caída de la actividad y de los ingresos fiscales. La teoría económica lo sabe desde al menos la década del '30 del siglo pasado.
Los economistas ortodoxos también saben cómo destruir el Estado. El nivel de endeudamiento dejado por la administración de Mauricio Macri, y sobre todo la dependencia con el FMI, obligan a los funcionarios de Economía a un exagerado discurso fiscalista. Una vez más, la verdad surgirá de la observación de cuáles serán efectivamente los gastos y sobre qué sector de la sociedad recaerá mayormente su sostenimiento. Habrá que ver antes que escuchar.
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https://amp.pagina12.com.ar/245020-el-peligroso-virus-del-fiscalismo-en-el-gobierno-de-alberto-
viernes, 24 de enero de 2020
El macrismo dejó las cuentas fiscales con un rojo potente, por "Página 12" del 23-01-20
El 20 por ciento de los recursos se destinaron a pagar intereses de la deuda durante el año pasado
El déficit fiscal primario real de 2019, sin aportes extraordinarios ni dibujos contables, fue de 1,66 por ciento del PIB. El financiero trepó a 4,98 por ciento. Estas pésimas cifras fue alcanzado frenando la obra pública y reduciendo los giros al sistema previsional.
El pago de intereses se ubicó en 2019 en 724.285 millones de pesos. Se trató de un aumento del 86,2 por ciento respecto del año anterior. Estos desembolsos representaron 2 de cada 10 pesos que registró en ingresos el sector público el año pasado y muestra el fuerte ahogo financiero que dejó la política económica del macrismo. Los datos fueron informados este miércoles a través de un informe de la secretaría de Hacienda.
El sector público registró en 2019 un déficit primario sin contar ingresos extraordinarios de 208.766 millones de pesos (equivalente al 0,96 por ciento del Producto), en tanto que el déficit financiero se situó en 933.052 millones de pesos (equivalente a 4,28 por ciento del Producto).
La Secretaría a cargo de Raúl Rigo detalló que en 2019 los ingresos extraordinarios sumaron una cifra representativa. Por caso, se computaron como ingresos corrientes la liquidación de activos de empresas públicas (las Centrales Ensenada de Barragán, Aguada del Chañar y Brigadier López) por 44.596 millones de pesos y las transferencias del FGS a la Anses por 64.236 millones. Además se registraron 4814 millones de pesos por el traspaso de la Lotería Nacional a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires.
Por este motivo si se incorporan estos ingresos extraordinarios en las cuentas de Hacienda el déficit primario en 2019 se ubicó en 95.121 millones de pesos (equivalente a 0,44 por ciento del Producto), mientras que el rojo financiero se ubicó en 819.406 millones de pesos (3,76 por ciento). En el documento del Ministerio de Hacienda se explicó que sin estos ingresos extras el rojo primario hubiera sido más del doble doble.
Obras de infraestructura
Entre los datos publicados se destacó el fuerte deterioro de las inversiones de capital del sector público. En 2019 se desembolsaron 236.361 millones de pesos para gastos de capital, lo que representa un incremento de 12,4 por ciento respecto del año anterior. La inflación en el mismo período fue de 53,8 por ciento lo que muestra el fuerte retroceso en términos reales de la obra de infraestructura estatal.
Jubilaciones
Las erogaciones vinculadas a las prestaciones de la seguridad social también mostraron un importante retroceso contra la inflación. Subieron al 44,5 por ciento, cifra que se ubicó casi 10 puntos por debajo de los precios. En detalle se mencionó que las asignaciones familiares subieron al 40,6 por ciento y las jubilaciones junto con las pensiones marcaron un aumento del 44,5 por ciento.
Desorden fiscal
Los desajustes de las cuentas públicas preocupan al nuevo equipo económico que avanza en distintos frentes para intentar recuperar el equilibrio. Algunos de los elementos que generan presión para 2020 se asocian con el adelantamiento de algunos ingresos de 2019.
Por ejemplo se embolsaron en torno de 52.000 millones de pesos en recursos el año pasado por el adelanto en el pago de las retenciones que corresponden a 2020. El otro elemento que suma tensión es que hubo una devolución de IVA postergada por 6000 millones de pesos que correspondía a 2019 y recién se hará este año (impactando en ingresos).
“Si se consideran los ingresos mencionados (es decir, el adelantamiento de los Derechos de Exportación y los retrasos en los reintegros del IVA) junto con el incremento de la deuda exigible, el déficit primario alcanzó en 2019 los 360.657 millones de pesos (-1,66 por ciento del PBI) mientras que el financiero sumó 1.084.942 millones (-4,98 por ciento)”, detalló Hacienda a través de su comunicado. La deuda flotante (es decir, los pagos que se devengaron pero que no se ejecutaron y se postergaron) sumó casi 93.000 millones de pesos.
Diciembre
El documento de la Secretaría de Hacienda registró que en diciembre se computó (sin contar ingresos extraordinarios) un rojo de 120.147 millones de pesos, mientras que el desequilibrio financiero alcanzó los 225.407 millones. La diferencia entre gastos e ingresos corrientes marcó un rojo de 209.592 millones de pesos.
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