La página norteamericana "usdebtclock.org" informa segundo a segundo la evolución de las deudas de los países. Vea online y en directo el REENDEUDAMIENTO ARGENTINO presionando AQUÍ.
Volodymyr Zelenskyy declaró que existen crecientes preocupaciones sobre ataques a centros estratégicos en Kyiv mientras la situación militar en el este de Ukraine sigue evolucionando rápidamente.
Al mismo tiempo, Sloviansk se mantiene como uno de los puntos más observados dentro del frente de Donbás, donde continúan intensos combates y movimientos estratégicos.
Los mercados globales también han reaccionado a la creciente incertidumbre geopolítica, con movimientos en bonos y activos refugio ante el temor de una mayor escalada regional.
La Cumbre entre Estados Unidos y China fue uno de los mayores no-acontecimientos del año. Eso nos dice mucho sobre el estado de la hegemonía estadounidense tras la fallida guerra de Irán. Hoy hablo con el Dr. Warwick Powell, profesor adjunto en la Universidad de Queensland, sobre la tan esperada reunión de superpotencias.
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Si te parece que los países occidentales están gobernados por un grupo de élites globalistas del WEF que tienen más en común entre sí que con la gran mayoría de la gente de sus países, es porque, efectivamente, así es. Este fenómeno se llama “formación de clase” y es una fuerza sociológica.
Hoy hablo con el Dr. Kees van der Pijl, profesor emérito de relaciones internacionales en Sussex y uno de los principales expertos mundiales en formación de clase. También hablamos de marxismo, finanzas, tecnología, inteligencia, sionismo y la transición de los Estados nación a las redes de poder transnacionales. Discutimos el declive de Europa, la guerra, los BRICS, el colapso social, los valores colectivos, la migración y los límites de la resistencia frente a un orden violento liderado por Occidente.
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Timestamps:
00:00:00 Clase dirigente atlántica
00:07:29 Marxismo y poder de clase
00:10:24 Sionismo, tecnología y redes de élite
00:16:41 Globalismo, Europa y Estados nación
00:37:36 Resistencia y valores colectivos
00:43:29 Violencia, migración y orden mundial
00:50:18 Rusia, China, Irán y contención
00:56:46 Enlaces del invitado y cierre
Original Video: • Professor EXPOSES the Transatlantic Epstei...
Original Transcript: https://www.video-translations.org/tr...
Algunos meses atrás, a propósito del nuevo libro del
filósofo de origen coreano Byung-Chul Han, Sobre Dios, resumíamos el eje del
texto a partir de su idea más potente: no es que Dios haya muerto.
El que ha muerto es el Hombre al que Dios se le revelaba.
Vinculado a la siempre anunciada inminente muerte del
peronismo, esa inversión de los términos producida por Han me llevó a
preguntarme, en términos análogos, si, más que una muerte del peronismo, la
llegada y permanencia de Milei expresaba que lo que ha muerto es la sociedad a
la que el peronismo representaba.
Si esta hipótesis es correcta, lo que estamos analizando
como causa, sería más bien el efecto de un proceso subterráneo que pocos
supieron/quisieron ver. La ley laboral aprobada este verano, por ejemplo, no
sería el puntapié para el inicio de una nueva Argentina, digamos, en la que los
trabajadores “ya no tienen derechos”, sino la expresión, en la letra de la ley,
de lo que en buena medida venía ocurriendo, esto es: cada vez son menos los
trabajadores formales que gozan de esos derechos.
De aquí que cayera en
saco roto una campaña bajo el lema “vienen por tus derechos” dirigida a
ciudadanos que carecían de los mismos. Y algo peor: no solo esa campaña fue
vista con impavidez por los presuntos destinatarios, sino que fue interpretada
como lo que probablemente haya sido: un slogan que hablaba de “derechos” para
no hablar de “prebendas”, llevada adelante por quienes, justamente, no querían
perderlas. Ya es un lugar común pero cuando la gran mayoría de los argentinos
tiene más de un trabajo porque el trabajo ya no garantiza dejar la pobreza;
cuando los sindicatos a duras penas son capaces de resistir un fenómeno que, en
alguna medida, los trasciende y tiene que ver con las transformaciones que el
nuevo capitalismo impuso en el mundo del trabajo (por no hablar de lo que
vendría ahora con la IA), es difícil que un discurso que hable de los
trabajadores como columna vertebral represente algo (o represente
mayorías).
Algo parecido podría decirse de la exigencia del fin de la
inflación, que a quien más jode es al que no llega a fin de mes y no a quien,
con capacidad de ahorro, puede anticipar gastos. Seamos buenos: la inflación no
es un problema en el mundo. Solo un selecto grupo de países de tercer o cuarto
orden la padece. Adjudicarlo a empresarios malignos es cándido y ofende la
inteligencia, no porque Argentina carezca de ellos, sino, justamente, porque
empresarios hijos de puta hay en todo el mundo, pero solo hay inflación en
Argentina. Por cierto, el problema ya existía con CFK, más allá de que las
paritarias, como mínimo, emparejaran. La gente así lo entendió y lo entendió
antes que el peronismo, al menos antes que el sector que ha hegemonizado al
peronismo y cree que defender a CFK es no exponer que también había problemas
que no necesariamente obedecían a “Los Buitres”.
En la misma línea, la necesidad de una política de seguridad
más punitivista como respuesta al flagelo de la inseguridad y la violencia
social, tampoco es el origen de un proyecto distópico diseñado por Milei y
Peter Thiel, sino un reclamo mayoritario de los sectores populares que son
quienes más la sufren.
Por último, y la lista no es exhaustiva, claro, los
denominados “planes sociales” no eran criticados solo por la derecha y la clase
media tilinga. También eran mal vistos por los laburantes que asocian ingresos
con esfuerzo y con trabajo; también con el mérito, por cierto, para horror del
mundo progre que quiere convencerlos de que la meritocracia es fascista y de
que la única carrera que debemos correr es la carrera por demostrar quién es
más víctima de algo. Por cierto, estos valores se hicieron carne en los
sectores populares por el peronismo y no por leer a Max Weber y el espíritu del
protestantismo.
¿Que la sociedad haya cambiado supone que las políticas
públicas y el discurso hiperideologizado de Milei cesarán en su intento de
moldearla o seguir transformándola en la línea de su pensamiento? Claro que no
y, en todo caso, si puede lograrlo es algo que se verá con el tiempo. A lo que
voy es a que si ese discurso hoy puede permear en un importante sector de la
población, es porque existió una transformación previa que fue la condición de
posibilidad para la llegada de Milei.
Entonces, es cierto
que en su delirio místico el presidente tiene pretensiones refundacionales,
pero, ayudado por el fracaso de los dos gobiernos inmediatamente anteriores, en
especial, el que le precedió, el “que venga cualquiera” como reemplazo del “que
se vayan todos”, fue el sentimiento que se canalizó a través de Milei, es
decir, fue un sentimiento previo a su arribo a la administración.
De aquí que llame la
atención cuando uno escucha “vienen a destruir la Argentina”. Es probable que
así sea, pero semejante título no debe hacernos olvidar que la Argentina ya
estaba “bastante” destruida. Claro que merecería más elaboración, pero como
síntesis: cuando en plena pandemia, el gobierno del Frente de Todos lanza el
IFE para aquellos ciudadanos que no recibían ingresos/ayudas estatales
formales, y, de repente, aparecen casi 10 millones de personas a exigirlo, es
difícil seguir sosteniendo que sos el gobierno del Estado presente, pero, sobre
todo, es de miope no darse cuenta que algo está roto y que el modelo de
sociedad al que ese discurso pretendía interpelar, ya no existe más.
A tal punto podría decirse que la sociedad ha cambiado, que
fue especialmente el progresismo quien más impulsó una ingeniería social basada
en la idea de que “todo es cultural” y de que, cuando la ideología y la
realidad chocan, la que debe adaptarse es la realidad. A esta altura, y con
todo lo transitado, es casi un episodio menor, pero recordemos que había
sectores que, desde oficinas del Estado, es decir, de arriba hacia abajo,
intentaban imponer que debíamos hablar con la E y que, en caso de no hacerlo,
estábamos contra los derechos humanos.
Para finalizar, de lo dicho hasta aquí parece seguirse un
llamamiento al surgimiento de un ala, llamemos, “liberal” del peronismo. Pero
no es el caso, o no es la única interpretación posible. Entre la rigidez
ideológica y la genuflexión absoluta al estado de cosas con fines electorales,
hay un sinfín de caminos intermedios. El propio Perón entendía que, aunque sin
renunciar a los principios, la doctrina debía actualizarse.
De modo que, si de llamamiento se trata, en todo caso, que
sea una apelación a tratar, primeramente, de comprender el mundo y comprender
la sociedad a la que se pretende representar. Esto no supone ser vehículos de
unos valores de mierda o aceptar que los valores de una sociedad son buenos per
se. De hecho, la representación, para bien o para mal, no es un espejo de los
representados, tiene también un resto que permite al representante proponer,
guiar y, eventualmente, transformar, idealmente, a través de la persuasión.
Pero el primer paso es comprender lo que se quiere
representar. Si esto no sucede, el peronismo podrá continuar, pero le seguirá
hablando a una sociedad que ya no existe más.
¿Se puede combatir la incitación a la guerra a través del lenguaje? Sí, dice mi invitado de hoy, el lingüista y coach de oratoria, Dr. Stefan Wachtel. La nueva oralidad del siglo XXI, que va de la mano del auge de los pódcast en línea en las redes sociales, es un rayo de esperanza frente al callejón sin salida de la cultura bélica europea.
Libro del Dr. Wachtel: https://www.herder.de/geschichte-poli...
Página web del Dr. Wachtel: https://www.stefan-wachtel.de
Soy "Profesor de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial en Historia" recibido en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Ejerzo desde 1991 como docente en escuelas secundarias de Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
Desde marzo de 2010 edito el Blog "Mirando hacia adentro", cuyas imagenes originales serán publicadas en esta página satélite.