miércoles, 24 de septiembre de 2025
sábado, 20 de septiembre de 2025
Caputo vende dólares del FMI y desata el caos, por Alfredo Zaiat (para "El Destape" del 18-09-25)
La dupla Milei-Caputo empezó a rifar los dólares del FMI, provocando el colapso de las cotizaciones de acciones y títulos públicos. Pierde reservas mientras el mercado anticipa la devaluación y se convoca al fantasma del default. La fragilidad política profundiza la crisis económica.
18 DE SEPTIEMBRE, 2025
Por
Alfredo Zaiat
El primer día el Banco Central entregó 53 millones de dólares y al segundo día, 379 millones de dólares. Imagen: IA Copilot.
El mejor ministro de la historia, según la celebración del presidente Javier Milei, abrió la puerta que nunca tenía que tocar si quería evitar el colapso de las cotizaciones de acciones y títulos públicos. Luis Caputo, el mismo que antes había provocado, con la que será una histórica frase que recordará este período liberal-libertario, “Comprá, campeón”, empezó a vender muchos dólares del Fondo Monetario Internacional a través del Banco Central.
El primer día entregó 53 millones de dólares y al segundo día, 379 millones de dólares. Esta velocidad de pérdida de reservas, que estaban destinadas al pago de los vencimientos de capital e intereses de la deuda pública, no frena la presión cambiaria, sino que, por el contrario, la acelera.
No es un misterio que cuando Caputo abriera la puerta de los dólares del FMI para defender una paridad cambiaria —1474,50 pesos, el techo de la banda— iba a provocar un desastre.
La mala gestión de Caputo anticipa otra futura devaluación
Al utilizar los dólares del préstamo del FMI, Caputo está desarmando el único ancla que el Gobierno exhibía para enfrentar la presión cambiaria y el derrape de las cotizaciones. La paradoja es que, en lugar de disciplinar a los especuladores, terminó incentivando la demanda de dólares.
El mercado ya había comenzado a especular con una devaluación inminente, convencido de que el esquema de banda cambiaria es insostenible con el actual nivel de reservas. La intervención con dólares del FMI no disipa esa expectativa, sino que la potencia: los operadores descuentan que el tipo de cambio oficial no resistirá hasta después de las elecciones de octubre.
¿Por qué Caputo empezó a vender dólares del FMI? No existe una única respuesta, pero una aproximación debe tomar en cuenta la existencia del combo de soberbia e impericia en la gestión monetaria y cambiaria.
La sucesión de horrores en el manejo de este frente hipersensible de la economía argentina, una fragilidad que no es desconocida, está hundiendo el mercado bursátil hasta niveles que pueden provocar un derrumbe generalizado.
El riesgo que se suma ahora es un eventual default
Este escenario de presión cambiaria abre otra amenaza aún mayor. El comprometer los dólares que estaban reservados para pagar deuda convocó un riesgo adicional: el default de la deuda pública.
El riesgo de la potenciación de la corrida se debe a que no pocos en este negocio juegan a comprar activos tomando deuda (en jerga, apalancados). Cuando se produce semejante derrumbe de las cotizaciones, tienen que salir a liquidar esos papeles comprados con deuda o bien reponer garantías en ese crédito recibido para especular.
Los quebrantos pasan a ser más elevados que las fortísimas caídas nominales de un día de acciones y títulos públicos. Quienes conocen la dinámica del mercado bursátil saben que este derrape es apenas la aceleración de un proceso de destrucción de capital especulativo, que comenzó cuando se recibió la asistencia financiera del Fondo Monetario.
La operatoria de Caputo expone otro elemento central: la ausencia de controles sobre los movimientos de capitales, que facilita la fuga de divisas en los momentos de crisis. La historia económica argentina ofrece antecedentes claros —la dictadura, los años de Carlos Menem y Mauricio Macri— donde el ingreso de capitales especulativos terminó en abruptas salidas, devaluaciones y ciclos de endeudamiento.
Destrucción del capital ficticio
El capital especulativo que se evapora por el derrumbe de las cotizaciones se denomina “ficticio”. Es una definición que explica el incremento de un capital por la valorización de activos de la esfera bursátil y de las finanzas, sin la correspondiente expansión de la actividad productiva ni inversión en la economía real, o sea, sin la generación de bienes que acompañen este ciclo de valorización financiera.
El fuerte retroceso de los activos viene a destruir ese dinero ficticio-monetario sin contrapartida en el valor de bienes tangibles. La depreciación de parte de ese capital ficticio hasta alcanzar un nuevo equilibrio es un proceso abrupto. Se precipitan quiebras, defaults de deudas, depresión de cotizaciones de acciones y bonos, e inflación de bienes y activos refugio, como el oro u otros metales preciosos.
La crisis financiera generalizada que empieza a asomar tiene además un componente político: el respaldo que el FMI le ha dado al programa económico de Milei. La decisión del organismo de permitir el uso de los desembolsos para intervenir en el mercado cambiario —algo expresamente prohibido en sus estatutos— revela el carácter político del apoyo. Esta complicidad erosiona la credibilidad del Fondo y lo vincula directamente con los costos sociales y económicos de un colapso financiero.
Milei perdió el ancla principal de su gobierno: el político
A ese cuadro de inestabilidad financiera se superpone un dato político clave: Milei viene de sufrir derrotas resonantes en el Congreso. Tanto en Diputados como en Senadores, el oficialismo quedó en minoría y sus vetos presidenciales fueron rechazados por amplias mayorías opositoras.
A esto se sumó la paliza electoral que recibió en las elecciones legislativas de la Provincia de Buenos Aires, donde el peronismo consolidó su predominio, y las perspectivas negativas que enfrentan los candidatos libertarios de cara a las elecciones legislativas nacionales de octubre.
La combinación de crisis financiera y debilidad política es explosiva: deja al gobierno de Milei sin capacidad de controlar el frente económico y sin respaldo para aplicar medidas de contención cuando el sistema entre en pánico.
El ajuste sin fin de Milei sólo adelanta una crisis más profunda
No es que una crisis financiera se exprese de diferente forma dependiendo de si una economía está más o menos ordenada en materia fiscal o de endeudamiento. En todo caso, puede tener más o menos impacto, pero su desarrollo adquiere condiciones parecidas. El disparador real es la carencia de dólares suficientes en el Banco Central. Y Caputo empezó a rifarlos. ¿Qué puede salir mal a partir de esta decisión? Hizo lo mismo en el 2018, siendo presidente del Banco Central, y el gobierno de Macri comenzó su larga agonía.
El derrape financiero seguido de recesión y la aplicación de ajustes fiscales para enfrentar la crisis termina profundizándola, y así se debilita aún más la situación patrimonial de bancos y empresas.
Si la crisis se extiende a partir del estallido de la burbuja mileísta, el peligro es la aparición del miedo de los ahorristas sobre el futuro de sus depósitos. Esta eventual sangría de recursos restringe la liquidez de las entidades bancarias, que reaccionan cerrando el crédito al consumo y a empresas, al tiempo que reclaman la cancelación de préstamos ya otorgados.
Como la economía está en recesión y las medidas ortodoxas que se han dispuesto profundizan esa tendencia, más se obtura el circuito de financiamiento porque desaparece el préstamo. Al mismo tiempo, aumenta la morosidad de la cartera crediticia y todo el sistema bancario entra en una situación de estrés máximo.
Sin la recuperación de la economía real, el ajuste ortodoxo de Milei conduce inevitablemente a la prolongación y profundización de la actual crisis económica, social y política, con riesgo de un colapso financiero generalizado.
Publicado en:
sábado, 6 de septiembre de 2025
viernes, 29 de agosto de 2025
Alfredo Zaiat con Barton: "Milei es un chanta, no pasa un primer parcial de economía"
El periodista especializado en economía analizó la situación actual del país.
Publicado en:
martes, 8 de abril de 2025
jueves, 27 de marzo de 2025
martes, 4 de marzo de 2025
ZAIAT NOS HABLA DE DOLARES, DEUDAS Y DEVALUACIONES
INFO BOMBA DE ZAIAT sobre lo que pasó tras el discurso de Milei "Están desesperados! No pueden...
sábado, 15 de febrero de 2025
domingo, 9 de febrero de 2025
viernes, 7 de febrero de 2025
martes, 31 de diciembre de 2024
Las fake económicas del 2024, por Alfredo Zaiat (ppara "Página 12" del 29-12-24)
La inflación fue más elevada, los salarios no se recuperaron tanto, la pobreza e indigencia no retrocedieron mucho y el atraso cambiario fue más pronunciado
El relato económico liberal-libertario en lo cuantitativo del 2024 está viciado de origen: el índice de precios al consumidor está desactualizado, por lo tanto, todas las comparaciones con otras variables entregan una imagen distorsionada. Cambió la tendencia económica luego de absorber el shock de la megadevaluación, pero las variaciones porcentuales de este movimiento están alteradas. Esto no es una cuestión menor en relación con la construcción y consolidación del poder de Milei.
Por Alfredo Zaiat
29 de diciembre de 2024
La tasa de inflación es más elevada que la informada. Los salarios no se recuperaron en la magnitud difundida. La pobreza e indigencia no retrocedieron tanto desde el pico alcanzado en el primer semestre de este año. El atraso cambiario es todavía más pronunciado.
Esto es así porque el relato económico liberal-libertario en lo cuantitativo del 2024 está viciado de origen: el índice de precios al consumidor está desactualizado, por lo tanto, todas las comparaciones con otras variables entregan una imagen distorsionada.
Observar este aspecto, con raíz en aspectos metodológicos, tiene consecuencias políticas, que no deben desestimarse para no caer en confusiones analíticas.
Es indudable que luego de un ajuste brutal de una megadevaluación, viene la recuperación. No se discute la tendencia sino la magnitud que, para la construcción y consolidación del poder político libertario, resulta fundamental.
Sin la complicidad mediática y política en el aval de cifras deficientes de variables macroeconómicas clave, el panorama para Milei no sería tan apacible.
Aceptarlas sin más puede determinar momentos de resignación en quienes deben tener una mirada crítica de un programa económico profundamente regresivo, e incluso puede generar confusión en los sectores castigados por la crueldad de sus medidas, como la poda de la cobertura total de medicamentos para jubiladas y jubilados.
Al margen, aunque no menos importante, el 2024 fue un año de resistencia social, con movilizaciones populares históricas y decenas de protestas en calles y rutas de diversos sectores sociales -la mayoría, invisibilizados-. Como referencia histórica, las debacles de programas económicos regresivos fueron por el estallido cambiario-financiero (estrangulamiento del frente externo), mientras que la resistencia social previa allanó el alumbramiento de otro ciclo político.
Milei oculta el nuevo índice de precios al consumidor
El Indec tiene un nuevo indicador para difundir que refleja, en forma más precisa, estadísticas sociales y laborales, pero el presidente Javier Milei no quiere mostrarlo.
Esta presión fue aceptada por el titular del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, Marco Lavagna.
La controversia por el IPC-Indec desactualizado adquiere relevancia por la propaganda oficial, con el insólito respaldo del Observatorio de la Deuda Social de la UCA (Universidad Católica Argentina), sobre una abrupta caída de los índices de pobreza e indigencia en el tercer trimestre.
El dibujo de Milei muestra que la pobreza habría descendido al 38,9% y la indigencia al 8,5%, porcentajes difundidos por el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, que depende del Ministerio de Capital Humano.
El mensaje fue replicado por la amplia red de medios que apoyan el programa económico regresivo mileísta, dando crédito al comunicado oficial: "Gracias a la implementación de políticas económicas que han contribuido a reducir la inflación y estabilizar la economía, la pobreza continúa descendiendo en el año, tras haber pasado del 54,8% el primer trimestre al 51,0% en el segundo, y con proyección del 38,9% para el tercero". Agrega que, en esta línea, se proyecta que la indigencia se ubicó durante el tercer trimestre en el 8,6%, después de haber registrado un 20,2% en el primer trimestre y un 16% en el segundo.
Estrategia desmesurada
El objetivo de ocultar el nuevo IPC queda en evidencia cuando el gobierno hace este tipo de propaganda de confusión. Primero, el Indec publica en forma semestral los índices de pobreza e indigencia para que sean consistentes con el análisis de la tendencia; segundo, las comparaciones de diferentes trimestres son incorrectas porque existen diferencias estacionales (cobro de aguinaldos, trabajos temporarios); y tercero, el umbral monetario de las canastas de pobreza e indigencia se vincula con un IPC viejo, elaborado con una pauta de consumo desactualizada.
La estrategia de Milei es desmesurada, pero la presenta por su obsesión de mostrar una secuencia extraordinaria en la evolución de las variables macroeconómicas, cuando esto no sucede.
Esto no significa que la tendencia no sea en descenso de los indicadores de pobreza e indigencia con reducción de la inflación, recuperación de ingresos y recomposición por encima de la tasa de inflación (ya sea la desactualizada como la nueva sin difundir) del monto de la Asignación Universal por Hijos y de la tarjeta Alimentar. Pero la pobreza e indigencia no bajan en la magnitud que publicita Milei.
Se sabe que los diagnósticos correctos permiten desplegar políticas focalizadas efectivas. Estadísticas sociolaborales, financieras y económicas distorsionadas provocan diagnósticos equivocados, y convalidarlas concluyen en análisis económicos sesgados.
Deterioro generalizado
La pretensión de mostrar un escenario social aliviado constituye la más absurda alteración del primer año económico de Milei, cuando hubo un acelerado deterioro generalizado de las condiciones de vida cotidiana, castigando en especial a los sectores medios y bajos.
La pérdida del poder adquisitivo se expresó en caídas récord del consumo de artículos de necesidad básica de los hogares, con una redistribución del presupuesto familiar a favor del pago de tarifazos de luz, gas, agua y transporte público.
Los datos relevados por el Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA y el Conicet, indican además que la canasta de servicios públicos ocupa el 11,9 por ciento del salario promedio registrado. De esta manera, afrontar el pago de las tarifas se duplicó en el año de Milei.
Los grupos sociales más perjudicados, además, dejaron de recibir alimentos en comedores populares, medicamentos y perdieron una porción importante del subsidio al transporte.
Esto último ha sido un golpe fuerte en el presupuesto de las personas. Hubo un aumento considerable del peso proporcional del gasto en transporte en el salario: para los usuarios que tienen la SUBE registrada, el boleto de colectivo pasó de 52,96 pesos para el tramo mínimo a 370 pesos.
Es decir, los ingresos monetarios indirectos se derrumbaron, situación que merece una evaluación más rigurosa sobre la línea monetaria para medir la pobreza e indigencia. La recuperación del salario que permite a un sector superar el umbral de la canasta de pobreza no registra la pérdida de los ingresos indirectos (alimentos, medicamentos, subsidios), que conforma un estado de pauperización generalizada independientemente de lo que muestran las estadísticas.
El pecado original
El análisis de variables clave está deformado porque el índice de precios al consumidor está desactualizado. No es falsa la cifra que mes a mes difunde el Indec, sino que no refleja el precio de la verdadera canasta de consumo.
La tendencia de la inflación fue a la baja, indudable éxito de Milei, pero la cifra mensual del IPC-Indec sería más elevada.
El Indec de Marco Lavagna no publicita el nuevo índice y esta medida fue acompañada del desplazamiento de la directora de Estadísticas Analía Calero, a cargo de las mediciones del Índice de Precios de Consumo (IPC) y la medición de los precios de la producción. Calero tenía bajo su órbita la dirección de Índices de Precios de Consumo, que dirige Georgina Giglio, y la de Índices de Precios de la Producción, que conduce Rodrigo Oliver.
La doble vara en el indignómetro de los medios y economistas de la city respecto a los (des)manejos del Indec durante el ciclo político del kirchnerismo deja en evidencia, en última instancia, que las estadísticas también son políticas.
Las diferencias en los índices de inflación
El índice oficial está basado en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2004/2005, que pondera más el rubro Alimentos y Bebidas y menos servicios públicos (luz, gas, agua, transporte y comunicaciones -celular e internet-).
Existe una Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/2018 que modifica estos ponderadores, acercándose a la distribución actual del presupuesto de las familias.
Las diferencias en los principales rubros entre ambas encuestas son las siguientes, 2004/2017:
* Alimentos y Bebidas: 25,7%/22,6%.
* Tarifas: 10,6%/14,5%.
* Transporte: 11,6%/14,2%.
* Comunicaciones: 4,0%/5,2%.
El nuevo IPC tiene una base de 500.000 precios y 24.000 informantes. En contraste, el índice actual se construye a partir de la medición de 320.000 precios y 16.700 informantes.
Hernán Letcher y Julia Strada calcularon que, si se hubiese medido el IPC-Indec con la canasta actualizada, la tasa de inflación acumulada de noviembre 2023-octubre 2024 sería del 181,9%, en lugar del 159,8%. La diferencia es de 22,1 puntos porcentuales más, a lo que se debe sumar la brecha del último bimestre de este año.
La especulación política apunta a que el nuevo índice alumbrará en la primera mitad del 2025, cuando las variaciones de precios de los rubros se inviertan respecto al 2024 (menos aumentos de tarifas y más de bienes). De este modo, la tasa de inflación resultante no variará mucho al alza, como sí hubiera sucedido en este año.
Aumentaron los trabajadores pobres
Como se mencionó, una variable social sensible alterada es la pobreza e indigencia. Un reciente informe sobre perfiles de la pobreza, elaborado por Eduardo Chávez Molina (Instituto de Investigaciones Gino Germani UBA-UNMdP), José Rodríguez de la Fuente (Conicet-Instituto de Investigaciones Gino Germani) y Mariana Lucía Sosa (Conicet), muestra la incidencia de la pobreza de los ocupados según la rama de actividad económica en la que se desempeñan.
Estos son datos rigurosos, alejados del marketing libertario: el reporte considera algunas ramas relevantes debido a la cantidad de trabajadores que emplean, como Comercio con 1,4 millones de trabajadores, Industria manufacturera con 1,0 millón de trabajadores, Construcción con 667 mil trabajadores, y Alojamiento y Servicios de comida con 430 mil trabajadores.
Cada una de estas actividades presenta un incremento interanual significativo en la proporción de trabajadores pobres.
En la rama Alojamiento y Servicios de comida, el porcentaje de trabajadores pobres pasó de tener un 33% en el primer semestre de 2023 a 53% en el primer semestre de 2024 (+103.000 trabajadores pobres).
Una situación similar se verificó en la Construcción donde el porcentaje de trabajadores pobres pasó del 50% al 68% (+161 mil trabajadores pobres) y en Comercio donde la proporción de pobres creció del 32% al 49% (+444 mil trabajadores pobres).
El informe también observa una marcada brecha entre los trabajadores cubiertos por un convenio colectivo, con una incidencia de la pobreza del 45,9%, mientras que quienes se desempeñan en la informalidad presentan una pobreza del 79,3%.
Otra forma de abordar estos datos es teniendo en cuenta el crecimiento proporcional de trabajadores pobres dentro de cada rama. En este sentido, las ramas que presentan mayor crecimiento de pobres entre sus trabajadores son Enseñanza (más que se duplicó: 116%), Salud (+88%) y Administración pública (+53%).
Más jubilados pobres y destrucción de la clase media
El informe destaca que durante el gobierno de Javier Milei, se presentan los niveles más elevados de pobreza en jubilados en los últimos años. La incidencia de la pobreza en los jubilados crece más del doble: registró un aumento interanual de 17,6 puntos porcentuales, pasando de 13,2% en el primer semestre de 2023 a 30,8% en igual período de 2024.
Este dato revela que 1 de cada 3 jubilados es pobre en la Argentina de Milei y que, durante el último año, más de medio millón de jubilados (542 mil) ingresaron a la situación de pobreza.
Los investigadores destacan que “se observa una mayor exposición a la pobreza y la indigencia en los sectores intermedios del espacio social”. La pobreza ya no se explica como un proceso social característico de los grupos ubicados en las posiciones inferiores de la estructura de clases y del mercado de trabajo, sino que, con el tiempo, se tornó una característica más frecuente de las poblaciones intermedias.
¿Qué perfil presenta esta población? “En principio, podemos concluir que, particularmente, se compone de cierta heterogeneidad, pero que mantiene algunas características comunes. En términos de clase, la pobreza afecta ahora, fundamentalmente, a los trabajadores que se insertan en establecimientos pequeños, pero también, cada vez más, al grupo de trabajadores manuales de grandes establecimientos”.
Agrega que también se ven más expuestos aquellos trabajadores con sobreocupación horaria, mostrando que trabajar más horas que la mayoría no redunda siempre en mejores ingresos.
Estos son algunos de los verdaderos indicadores sociales y económicos ocultos en el relato libertario a partir de la colaboración del Indec, al no difundir el nuevo índice de precios al consumidor. ¿Qué festeja entonces Milei y el mundo libertario?: las fake económicas del 2024.
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/793345-las-fake-economicas-del-2024
jueves, 26 de diciembre de 2024
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NAVARRO ACABA DE TIRAR UN BOMBAZO ECONÓMICO! Se hartó, no se guardó nada
miércoles, 25 de diciembre de 2024
NICOLÁS LANTOS: "MILEI LE QUIERE REGALAR A MUSK LA TECNOLOGÍA NUCLEAR ARGENTINA"
PREOCUPACIÓN TOTAL por lo que está diciendo Zaiat sobre lo que tienen pensado hacer Caputo y Milei: riesgo de devaluación y corralito
sábado, 9 de noviembre de 2024
viernes, 11 de octubre de 2024
ALFREDO ZAIAT: "Hay una fiesta financiera"
ZAIAT Y NAVARRO REVELAN qué está pasando con el dólar y el riesgo país "Me dicen que no compre..."
domingo, 22 de septiembre de 2024
El Presupuesto 2025 de Milei es antediluviano, por Alfredo Zaiat (para "Página 12" del 22-09-24)
Rechaza la política contracíclica, promete el ajuste permanente y convoca una tragedia económica
En el show de presentación del Presupuesto 2025 repudió la política contracíclica liderada por el Estado para salir de la recesión, estrategia que ejecutan todos los países luego del aprendizaje traumático de la depresión mundial de 1930. Las enseñanzas de la crisis del 2008 y de la pandemia del 2020. El derrumbe de la economía de Milei en el primer semestre del año.
Por Alfredo Zaiat
22 de septiembre de 2024
Fuera del libreto escrito para leer en la puesta en escena de la presentación del Presupuesto 2025, el presidente Javier Milei despreció las medidas contracíclicas. Lo dijo cuando exageró con que “vengo a proponer un proyecto diametralmente distinto a lo que nos tienen acostumbrados”.
Es cierto que es muy distinto porque desde hace casi un siglo, el saber económico, con la producción teórica de John Maynard Keynes, entre otros economistas destacados, produjo un salto cualitativo en la comprensión de la materia de estudio al destacar el imprescindible rol del Estado para conducir los ciclos económicos.
Milei, al presentar la metodología presupuestaria -regla fiscal-, definió tres objetivos:
1. Garantizar el equilibrio fiscal.
2. Obligar al Estado a hacerse cargo y absorber el costo de eventuales recesiones.
3. Para los períodos de abundancia, devolver el exceso de recaudación a la sociedad a través de la baja de impuestos.
Qué es una política contracíclica
Estos postulados tienen el marco conceptual expuesto por Milei de repudiar la política contracíclica liderada por el Estado, en particular con el punto dos.
Como se trata de una concepción caduca, se requiere rescatar ideas económicas muy básicas. Milei expone la suya como si fuera extraordinaria, cuando ha sido descartada y superada no sólo en la teoría, sino, especialmente, en la gestión de la economía a nivel global.
El concepto de tener en cuenta los movimientos cíclicos de la economía para diseñar la política fiscal proviene de la escuela keynesiana, y luego fue incorporada por otras corrientes del pensamiento económico.
Entre las medidas que reducen la vulnerabilidad de la economía se destacan los fondos de estabilización con recursos extras provenientes del auge de los ciclos económicos para gastarlos cuando existen recesiones o precios de materias primas internacionales en caída, controlando así el grado de la política procíclica y reduciendo la brecha del Producto para generar un crecimiento de acuerdo a la dinámica de largo plazo.
A su vez, debido a la inflexibilidad del gasto público por el capítulo previsional y social, además por los vinculados a derechos constitucionales, como la educación y la salud, se hace necesario considerar mecanismos que usen la tributación como medida contracíclica.
Una de ellas es impulsar impuestos progresivos, puesto que no sólo mejoran la redistribución del ingreso, sino que también ayudan a estabilizar los ciclos porque las rentas se incrementan en los auges.
El presidente Javier Milei tuvo escaso rating televisivo y en las redes sociales en la presentación del proyecto de Presupuesto 2025 en el Congreso. Imagen: Xinhua.
Nombran a Keynes y Milei se descontrola
En varias ocasiones siendo panelista, luego candidato y ahora Presidente, Milei exhibió un estado caótico cuando le mencionan a Keynes. Resulta insólita esta reacción porque Keynes es considerado, por ortodoxos y heterodoxos, como el fundador de la macroeconomía moderna.
Su obra más famosa, La teoría general del empleo, el interés y el dinero, fue publicada en 1936, pero su precursora de 1930, Tratado sobre el dinero, es evaluada también como importante para el progreso del pensamiento económico.
Hasta entonces, la ciencia económica analizaba sólo condiciones estáticas (así Milei piensa la economía), esencialmente estudiando en detalle una instantánea de un proceso en movimiento.
Keynes creó un enfoque dinámico que convirtió la ciencia económica en un estudio de flujos de ingresos y gastos, y abrió nuevas perspectivas para el análisis económico.
Durante la Gran Depresión de Estados Unidos de los años treinta, la teoría económica del momento no pudo explicar las causas del grave derrumbe económico mundial ni tampoco brindar una solución adecuada de políticas públicas para reactivar la producción y el empleo. Por el contrario, profundizó la debacle proponiendo el alza de la tasa de interés y la reducción del gasto público.
Qué propuso el economista británico que enloquece al Presidente
Keynes encabezó una revolución del pensamiento económico al superar la idea entonces vigente de que el libre mercado generaría en forma automática el pleno empleo.
El principal postulado de la teoría de Keynes es que la demanda agregada -la sumatoria del gasto de los hogares, las empresas y el gobierno- es el motor más importante de la economía.
Keynes sostenía que el libre mercado carece de mecanismos de autoequilibrio que lleven al pleno empleo. Los economistas keynesianos justifican la intervención del Estado mediante políticas públicas orientadas a lograr el pleno empleo y la estabilidad de precios.
En vez de considerar los desequilibrios presupuestarios del Estado como negativos, Keynes propugnaba políticas fiscales contracíclicas, que actúan en sentido contrario al del ciclo económico.
Por ejemplo, los keynesianos proponen incurrir en déficit fiscal destinado a proyectos de infraestructura que demandan mucha mano de obra para estimular el empleo y estabilizar los salarios cuando la economía se contrae, y elevar los impuestos (y también la tasa de interés) para enfriar la economía y evitar la inflación ante un fuerte aumento de la demanda.
La política monetaria puede utilizarse para estimular la economía, por ejemplo, bajando las tasas de interés para alentar la inversión.
Keynes sostenía que los gobiernos debían resolver los problemas a corto plazo en vez de esperar que las fuerzas del mercado corrigieran las cosas en el largo plazo, porque, como escribió, “a largo plazo, todos estaremos muertos”.
La crisis de 2008 y la pandemia
Los seguidores de la Escuela Austríaca de Economía, entre ellos Milei, creen que las recesiones y los auges son parte del orden natural y que la intervención del Estado solo empeora el proceso de recuperación.
Para dar cuenta de las consecuencias terribles para la mayoría de la población que tiene este pensamiento vale hacer el ejercicio de qué hubiera pasado en la economía mundial durante la crisis financiera de 2008 y la pandemia de 2020.
El derrumbe de la economía global hubiera sido aún más dramático con quiebras empresariales generalizadas y destrucción de millones de puestos de trabajo, arrojando a la miseria a gran parte de la población.
En cambio, los gobiernos de las potencias económicas coordinaron la intervención conjunta con doble expansión fiscal y monetaria como nunca antes hubo para eludir la debacle. Y, de este modo, se impidió la caída al abismo.
Milei no hubiera hecho nada para evitarla.
Durante la pandemia los gobiernos repitieron esta fórmula para mitigar los costos ineludibles de la parálisis del proceso de producción por culpa de la covid-19. Los países que ejecutaron políticas más activas en los frentes fiscal y monetario tuvieron una recuperación más rápida y vigorosa en la salida de la crisis sanitaria.
Milei no hubiera hecho nada para amortiguar los costos económicos y sociales de la pandemia. En materia de protección a la población hubiera regido el destino violento “que mueran quienes tengan que morir”.
Las ideas de Milei atrasan y son dañinas para la mayoría de la población
La crisis financiera global del 2008, cuyo disparador fue la caída del banco de inversión Lehman Brothers, hizo resurgir el pensamiento keynesiano, que dio sustento teórico a las políticas económicas adoptadas por muchos gobiernos como respuesta a la crisis.
Cuando sobrevino esta recesión mundial, el profesor de Harvard Gregory Mankiw escribió en The New York Times: “Si tuviéramos que recurrir a un único economista para comprender los problemas que enfrenta la economía, indudablemente ese economista sería John Maynard Keynes. Aunque Keynes murió hace más de medio siglo, su diagnóstico de las recesiones y depresiones sigue siendo la base de la macroeconomía moderna”.
Milei lo rechaza con ignorancia motivada y, de este modo, ha sumergido al país en una hiperrecesión que propone salir con una teoría económica antediluviana.
El resultado económico del primer semestre de su gobierno muestra un adelanto del plan de Milei: el Producto Interno Bruto bajó 3,4% respecto a igual período anterior, caída que se extiende a 6,6% si se excluye el sector agropecuario (la comparación con el año de sequía derivó en un aumento extraordinario), y derrumbe aún mayor de 7,2% sin Agro, Minería, Hidrocarburos y Pesca (todas actividades de producción de materias primas).
Cualquier analista local e internacional riguroso, sin anteojeras ideológicas conservadoras, con este resultado, concluiría que Milei es promotor de una tragedia económica.
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/769258-el-presupuesto-2025-de-milei-es-antediluviano
miércoles, 18 de septiembre de 2024
¿Por qué Milei miente y no tiene temor a la exhibición de ignorancia?, por Alfredo Zaiat (para "Página 12" del 17-09-24)
Argentina no se encuentra al tope de los países defaulteadores del mundo. En la región, desde su independencia hasta 2006, Argentina defaulteó 7 veces; Brasil lo hizo en 9 oportunidades; México en 8; y Venezuela en 10.
Por Alfredo Zaiat
17 de septiembre de 2024
En el discurso leído durante poco más de 50 minutos, en un recinto semivacío, el presidente Javier Milei lo dijo tres veces
“Argentina, producto de ser el mayor defaulteador serial del mundo, no tiene acceso al crédito”.
“Esos diez años que no tuvimos déficit fue porque ya había saltado todo por los aires y estábamos en default”.
“No es casualidad, por eso, que seamos el máximo defaulteador de la historia moderna, si hemos vivido un siglo tomando deuda que no podemos pagar”.
También improvisó, sin seguir la letra del discurso escrito todo en mayúsculas, para recordar el default declarado por el efímero presidente Adolfo Rodríguez Saá e insistir que Argentina es un defaulteador serial.
En política, todos los presidentes han acomodado estadísticas y diversas circunstancias locales e internacionales para defender y/o ponderar sus respectivas gestiones de gobierno. En general, se han cuidado, con más o menos prolijidad, de no quedar expuestos en forma burda a la confrontación de sus afirmaciones con datos duros de la realidad.
Milei no tiene pudor en decir cualquier cosa, violentando la verdad de cuestiones que son fáciles de demostrar. Una de ellas es que Argentina es el mayor defaulteador serial del mundo. Es mentira.
Resulta importante advertirlo en estos momentos de escasa rigurosidad analítica y distribución de información confusa para no quedar atrapados de engaños y, en especial, del autocastigo. Existen suficientes motivos para flagelarse por la decadencia económica para sumar otro que no corresponde.
Esto no significa que la economía argentina no haya transitado severas crisis, dramáticos ciclos de endeudamiento y traumáticos defaults de la deuda.
Pero en esto último no es la peor de todas.
La extraordinaria investigación de los economistas Kenneth Rogoff (ex economista jefe del FMI) y Carmen Reinhart (ex vicepresidenta del banco de inversión Bear Stearns), “Ocho siglos de crisis financieras. Historia mundial de los defaults”, permite ahuyentar la ignorancia motivada, exhibida sin temor por Milei.
Rogoff y Reinhart revelan que Argentina no se encuentra al tope de los países defaulteadores de la región. Desde su independencia hasta 2006, Argentina defaulteó 7 veces; Brasil lo hizo en 9 oportunidades; México en 8; y Venezuela en 10.
También se precisa que Ecuador, México, Perú, Venezuela y Nicaragua estuvieron en cesación de pagos o reestructurando deudas más del 40 por ciento de los años transcurridos desde que lograron la independencia. Argentina, 32 por ciento. En Europa, España defaulteó el récord de 13 veces; Alemania y Francia lo hicieron 8 veces cada uno.
Como la investigación fue publicada en 2009, para el caso argentino puede sumarse el “reperfilamiento” del gobierno de Mauricio Macri y la “reestructuración de la deuda” del gobierno de Alberto Fernández. Con este criterio hiper riguroso (en realidad, exagerado para eludir críticas livianas), Argentina sube en el ranking a 9 episodios de cesación de pagos de la deuda pública. Sigue sin ser el mayor defaulteador serial del mundo, como falsificó Milei en el Congreso.
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/767990-por-que-milei-miente-y-no-tiene-temor-a-la-exhibicion-de-ign
martes, 17 de septiembre de 2024
jueves, 22 de agosto de 2024
domingo, 18 de agosto de 2024
El IPC de julio del 4% revela que Milei hace agua en teoría y práctica, por Alfredo Zaiat (para "Página 12" del 18-08-24)
La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno cambiario
La estrategia antiinflacionaria libertaria se abraza al cepo y a deprimir los ingresos de la mayoría de la población. Pese al violento ajuste fiscal y la contracción monetaria, con el agregado de la hiperrecesión que derrumba el consumo, la tasa de inflación minorista general y la núcleo se resisten a bajar.
Por Alfredo Zaiat
18 de agosto de 2024
Si “la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario”, ¿por qué, con superávit fiscal desde hace ocho meses y emisión de dinero reprimida, el aumento general de precios de julio fue de 4%?
Esta frase del monetarismo fundamentalista, repetida por el ministro de Economía a cargo del Poder Ejecutivo, Javier Milei, se encuentra en el libro A monetary history of the United States (1963), de Milton Friedman y Anna Schwartz.
¿Este principio es así siempre y en todas partes o es un postulado elevado a categoría de dogma?
Si Milei está tan convencido de este evangelio libertario, ¿por qué no elimina las regulaciones cambiarias conocidas como “cepo”?
No lo hace porque, a pesar de las anteojeras ideológicas y los insultos a quienes no piensan como él, sabe que si lo hace, sube el dólar y se dispara al alza la inflación.
Los precios suben por el movimiento del dólar o la expectativa de suba y no solo por la cantidad de dinero emitido. No es necesario exagerar como los monetaristas fanáticos, aunque existe la tentación de afirmar que “la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno cambiario” en la economía argentina bimonetaria.
Javier Milei un día dice una cosa y otro dice otra. Ahora afirma que es falso que no se puede crecer con el cepo.
Una mala noticia
¿El 4% de inflación mensual es una mala o una buena noticia?
La inflación núcleo (que no considera las subas estacionales, como frutas y verduras, ni los precios regulados, como las tarifas), indicador que mejor refleja la inercia, anotó 3,8%, el mismo porcentaje de junio y una décima más que en mayo. Además, los precios mayoristas de julio subieron en promedio 3,1%, por encima del 2,7% del mes anterior.
El relato libertario difunde una cadena de éxitos espectacular para autoconvencerse de que el rumbo económico es el correcto. Sin ánimo de interrumpir las fantasías que Milei alimenta en la red social X y en auditorios amigables, resulta evidente la resistencia de la desinflación.
El 4% es una cifra elevada en el escenario de hiperrecesión, con destrucción del consumo doméstico, tipo de cambio oficial atrasado, ingresos de la población deprimidos, ajuste fiscal y contracción monetaria.
Milei, medios de comunicación, analistas y la legión de libertarios en redes sociales pueden autoengañarse en el festejo de ese dato, pero este número no es para celebrar, puesto es síntoma de la fragilidad de la actual estrategia antiinflacionaria.
La comparación con la misma variación del índice de hace 30 meses, para exhibirla como buena noticia, alimenta la confusión. Dos aspectos son relevantes para analizarla: uno, cuál es la tendencia, y dos, cuál es el marco económico general, en cada uno de estos momentos.
A favor del 4% de Milei es que la tendencia es a la baja; en enero de 2022 fue 3,7% y desde este mes fue escalando hasta el pico de 7,4% de julio y terminó en diciembre en 5,1%.
En contra es que estos índices de inflación se registraron con una economía creciendo 5,0% y aumento del empleo en el 2022, y ahora está cayendo -excluido el Agro- 5,5% en el primer semestre en comparación con el mismo período del año anterior y destrucción de puestos de trabajo.
La paz (inflación) del cementerio (economía) es una mala noticia.
La inflación dividida en tres partes
El informe semanal de los economistas del Banco Provincia propone descomponer la inflación de lo que de este año en tres partes:
1. La explicada por la devaluación de fines del año pasado y la consecuente suba del impuesto PAIS.
2. Por las actualizaciones de tarifas de servicios públicos y otras correcciones de precios regulados.
3. El componente inercial, donde los precios suben porque otros precios subieron antes, buscando no ceder terreno en el set de precios relativos.
Explica que los efectos del punto 1 habrían desaparecido en los últimos meses, producto de la estabilidad cambiaria, mientras que las variables del punto 2 son más erráticas, puesto que impactan “mucho” en pocos meses y “poco” en muchos.
El tercer punto está asociado típicamente al IPC Núcleo y resulta más persistente y más difícil de desarmar. Advierte que “en él, cumplen un papel central las expectativas, así como la aceptación social del esquema de precios relativos vigente; dicho de otra forma, que asalariados y empresarios no pretendan recomposiciones significativas en el corto plazo”.
La apuesta para las elección del 2025
El último reporte del Centro de Estudios Económicos y Sociales afirma que el Gobierno sabe que una brecha cambiaria elevada hace más difícil eliminar el cepo y aparece la posibilidad de que el proceso inflacionario se recaliente.
Indica que la caída de reservas y el aumento de la brecha cambiaria son síntomas de que los agentes económicos perciben un atraso en el tipo de cambio oficial. “La presión sobre el dólar tiende a subir y con ésta, la presión sobre los precios”, advierte.
Recuerda que siguen pendientes algunas correcciones de precios relativos -tarifas de luz y gas- que continuarán presionando sobre el índice general de precios.
Señala que Milei viene apostando su capital político al proceso de desinflación, y que es el único logro a mostrar. Menciona que, a diferencia de otros períodos históricos en los que hubo apreciación cambiaria, ahora esto no se tradujo en un incremento de los ingresos reales o de la actividad, sino que convive con un proceso de ajuste, recesión y caída de los ingresos.
Para concluir que es posible que parte de la sociedad soporte este ajuste sólo por la promesa de la estabilización de precios, pero si el proceso de desinflación se revierte, “es probable que parte del apoyo que hoy goza se diluya, y con ello sus pretensiones electorales en 2025”.
Plata hay, lo que no hay son dólares
El argumento libertario para no desprenderse del cepo es que todavía existe una masa de pesos “excedente” de herencia de la gestión de Sergio Massa que, en un esquema de libertad cambiaria, se volcaría rápidamente a comprar dólares. El saldo sería un salto de la paridad y el consiguiente impacto negativo en los precios.
La idea de los pesos excedentes es bastante débil. El Gobierno está tan abrazado al cepo que Milei afirmó, en una de sus recurrentes contorsiones discursivas, que “es falso que no se pueda crecer con cepo”. El secretario de Economía a cargo del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, lo repitió sin ruborizarse.
En realidad, Milei no se anima a salir del cepo porque la cotización del dólar subiría con el efecto conocido de aumento de la inflación.
El mecanismo de propagación a precios más potente de la economía argentina bimonetaria resulta ser el mercado de cambio y no sólo la cuestión monetaria.
Pisar el dólar oficial e intervenir en la brecha cambiaria
La economía basada en la evidencia muestra que la estrategia antiinflacionaria determinante de la política económica libertaria es pisar el tipo de cambio oficial con ajustes del 2% mensual y vender bonos en el mercado para limitar el alza de los dólares financieros. O sea, Milei abona de este modo la idea que la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno cambiario, con la particularidad de insultar a quienes lo cuestionan por su incoherencia.
Para evitar confusiones deliberadas, esto no implica desconocer la necesidad de un manejo prudente de las cuentas fiscales y monetarias, debido a las restricciones al financiamiento de desequilibrios que arrastra la economía local. Pero una cosa es el dogmatismo monetarista y otra muy diferente es un plan económico integral de equilibrios dinámicos fiscal, monetario y cambiario.
El nudo central de la tensión inflacionaria no es el supuesto excedente de pesos, sino los pocos dólares que tiene el Banco Central para satisfacer la demanda de billetes verdes. Es tanto más elevada la demanda respecto a la oferta potencial que la cantidad de pesos en la economía será siempre abundante en las actuales condiciones macroeconómicas.
La clave antiinflacionaria no se encuentra en la represión monetaria, como cree Milei, que profundiza la hiperrecesión, sino en sumar reservas internacionales (dólares) en cantidad al tiempo de incrementar la demanda de dinero (pesos).
¿Cuál es el sendero virtuoso para aliviar las presiones sobre el dólar y, por lo tanto, de la inflación?
Como el circuito económico no se paraliza por completo, se va generando determinado nivel de liquidez en moneda doméstica, pero ese dinero creado resulta superior al deseado por la población. O sea, la demanda de dinero doméstico es débil; no así la de dólares.
Milei y Caputo no dan respuestas a cómo incrementar la demanda de dinero para que no se refugie en la compra de dólares.
El sendero virtuoso a transitar para abordar esta cuestión es alentar una tasa de interés positiva en pesos para fomentar el ahorro en moneda nacional, consolidar una tasa de inflación en descenso sin precios básicos reprimidos (tipo de cambio, salarios y tarifas) e impulsar un fuerte crecimiento económico con creación de empleo formal y alza del salario real.
De estas tres condiciones, la estrategia libertaria se concentra en la inflación pero con un costo tan elevado que debilita la demanda de dinero, mientras genera expectativas de devaluación por el atraso cambiario actuando como ancla antiinflacionaria y, por lo tanto, incentiva una mayor demanda potencial de dólares.
Ahora bien, el camino opuesto al libertario no está librado de complicaciones porque si la economía crece aumentan los pedidos de dólares para importaciones debido a la actual matriz productiva de eslabones desarticulados de la producción nacional.
El ancla cambiaria
El último Informe Monetario del Banco Central explica que seguirá el régimen de crawling peg del 2% mensual del tipo de cambio nominal bilateral respecto del dólar, y reconoce que, tal como fue implementado, “sigue siendo un ancla complementaria del frente fiscal que contribuye a la baja de la inflación”.
La defensa libertaria del ajuste monetario apunta a que mientras haya pesos “excedentes” habrá presión sobre el dólar. ¿Qué cantidad de pesos en la economía dejará de alimentar la tasa de inflación vía presiones en el mercado de cambio?
El Banco Central responde a este interrogante en este Informe Monetaria, al señalar que la cantidad de pesos de la Base Monetaria Amplia (dinero en circulación, encajes bancarios y pasivos remunerados del BCRA) se fija en 47,7 billones de pesos corrientes, equivalente al 9,1% del PIB.
La Base Monetaria simple (dinero en circulación más encajes) es de apenas el 3,8% del PIB. Este grado de desmonetización de la economía en pesos es impresionante, ubicándose entre los niveles mínimos históricos.
Si aumenta la demanda de dinero doméstico pero con tasas de interés en pesos negativas respecto a la inflación, se intensificarán las presiones sobre el dólar.
El doble peligro mileísta: devaluación y default
La entidad monetaria explica que dispuso cerrar la ventana de pases pasivos a partir del 22 de julio, con el objetivo de terminar con la emisión endógena generada por estos instrumentos de regulación de la liquidez del sistema.
Para absorber “excedentes de liquidez”, el 17 de julio el Tesoro Nacional emitió nuevas letras fiscales de liquidez (LEFI) a 1 año de plazo por un monto de 20 billones de pesos y las canjeó por títulos públicos ajustables por CER en cartera del Banco Central.
De esta manera, los bancos pudieron colocar su liquidez comprando LEFI por un total de 10,85 billones de pesos luego de desarmar los pases pasivos.
Por otra parte, el Banco Central lanzó el 16 de julio una propuesta de carácter voluntario para la rescisión de opciones “puts” americanas y europeas sobre la cartera de títulos del Tesoro de los bancos por un valor máximo de 17,7 billones de pesos. Esta medida, junto con la eliminación de los “BID automáticos” sobre títulos del Tesoro, implicó el final para múltiples mecanismos de monetización indirecta del déficit fiscal que habían sido habilitados en los años previos.
Con una tasa de interés del 4,5% mensual para la nueva deuda, esta transferencia de pasivos desde el Banco Central al Tesoro Nacional supone un aumento del gasto financiero de 1,5% del PIB, lo que duplica la cuenta de intereses a pagar en el año.
Para pagar la totalidad de los intereses con el superávit primario, éste debería alcanzar el 3% del PIB, meta que se presenta muy exigente. Esto incorpora un riesgo adicional a la devaluación: el del default de la deuda en pesos.
La opción para eludirlo sería profundizar aún más el ajuste fiscal para conseguir el superávit, pero que acentuará la hiperrecesión en un círculo vicioso de destrucción de capital productivo, para sumergir a la economía en la depresión.
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