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sábado, 9 de diciembre de 2023

HISTORIA DEL ESEQUIBO VENEZOLANO


Venezuela

 

 

domingo, 5 de julio de 2020

Guaidó es la pieza clave en el despojo del oro, las empresas y el territorio venezolano, por Marco Teruggi (para "Sputnik" y "La Tinta" 03-07-20)


3 julio, 2020 

El dirigente opositor Juan Guaidó ya no tiene ninguna influencia sobre la política de Venezuela, pero Estados Unidos lo sigue utilizando para un plan mayor: el robo abierto de los recursos económicos y naturales del país.

Por Marco Teruggi 
para Sputnik

Juan Guaidó está en un punto político muerto. No logra recuperar iniciativa, convencer, deshacerse de los expedientes de mal manejo de fondos que lo rodean. El paso de las semanas y meses lo reduce, y ya queda poco o nada del recuerdo de su paso por el congreso estadounidense y la Casa Blanca, a principios de este 2020.

Visto en esos términos, el ensayo del “presidente encargado” es un fracaso. La institucionalidad paralela y virtual no logra sus cometidos políticos. Así pasó también con el “Tribunal Supremo de Justicia en el exilio”, del cual ya casi no se tiene memoria, o la “fiscal general en el exilio”, sin trascendencia.

Resulta entonces plausible la afirmación de John Bolton, ex consejero de Seguridad, que, en su libro La habitación donde ocurrió, escribió que el presidente Donald Trump presentó dudas sobre las capacidades y aptitudes de Guaidó. También resulta lógico que el mismo Trump haya dejado ver, en una entrevista reciente, publicada en el portal Axios, sus dudas sobre Guaidó. ¿Por qué no las tendría acerca de quién no ha logrado una sola victoria interna desde que fue reconocido/nombrado por su administración, el 23 de enero del 2019?

Visto así resulta claro que Guaidó es, en ocasiones, un problema antes que otra cosa. A esto, deben agregarse sus apariciones y fracasos golpistas, como el 30 de abril del 2019, o su vinculación con los mercenarios de la Operación Gedeón, que llegaron a Venezuela el pasado mes de mayo.

Pero Guaidó puede ser analizado de otra manera: no por su resultado político inmediato e interno, sino como engranaje de un mecanismo de despojo. Guaidó, al ser nombrado presidente encargado de Venezuela por Estados Unidos, ha permitido que, en su nombre, sean puestos en marcha robos a los bienes de la nación. Y ahí no se trata de un fracaso para Estados Unidos.

El despojo

“En lo interno, Guaidó está disminuido, creo que Trump nunca creyó en él. Lo que sí ha servido es para la estrategia de despojo, en lo internacional siguen avanzando y nos siguen cercando”, explica a Sputnik María Alejandra Díaz, abogada y diputada de la Asamblea Nacional Constituyente.

Ese robo se hizo evidente desde el inicio del reconocimiento de Guaidó como “presidente encargado”. El 25 de enero, dos días después de su autoproclamación, el secretario de Estado, Mike Pompeo, le dio la autoridad a Guaidó “para recibir y controlar ciertas propiedades en cuentas del Gobierno de Venezuela o del Banco Central de Venezuela (BCV) en poder del Banco de la Reserva de Federal de Nueva York o cualquier otro banco asegurado en Estados Unidos”.

El 28 de enero de 2019, la Casa Blanca emitió la orden ejecutiva 13.850, centrada sobre Petróleos de Venezuela (PDVSA) y el BCV, que bloqueó “todos los bienes e intereses en propiedad de PDVSA sujetos a la jurisdicción de los Estados Unidos”. El 5 de agosto del 2019, emitió la orden ejecutiva 13.884 que embargó todos los activos venezolanos en su territorio.
Estas cuentas y activos quedaron bajo manejo estadounidense, lo cual quedó de manifiesto con el escándalo suscitado, pocas semanas atrás, cuando fue difundida la noticia de que Trump utilizó 601 millones de dólares de esos fondos para construir el muro en la frontera con México.

El plan del despojo se planteó varios objetivos centrales, con el fin de robarse y repartirse riquezas del Estado venezolano. Uno de esos objetivos es la empresa refinadora CITGO, filial de PDVSA en Estados Unidos, el oro perteneciente al BCV que se encuentra en el Banco de Inglaterra, y, aprovechando este momento de asedio, el territorio de la Guayana Esequiba, en reclamación.

CITGO

La empresa filial de PDVSA en Estados Unidos está bajo embargo del Departamento del Tesoro desde agosto del 2019 y la posibilidad de que sea despedazada y entregada a empresas extranjeras estuvo presente desde el inicio de su apropiación por parte del gobierno estadounidense. Se trata de uno de los mayores activos venezolanos en el extranjero, valorado en alrededor de 8.000 millones de dólares, con una estructura de tres refinerías con capacidad cercana a los 749.000 barriles diarios y unas 6.000 estaciones de servicio distribuidas en franquicias en el país.

Dos empresas buscan apropiarse de CITGO para cobrar, lo que afirman, les debe el Estado venezolano: la minera canadiense Crystallex y la petrolera estadounidense ConocoPhillips.

Guaidó puso al frente de la “Procuraduría General” de su “gobierno”, es decir a quien debe representar y defender judicialmente los intereses de la república sobre cuestiones internacionales, a José Ignacio Hernández, quien había sido abogado de Cristallex. Así, mientras, por un lado, Guaidó afirmaba defender CITGO, por el otro, fue parte de una estrategia de fallo a favor de las empresas extranjeras. María Alejandra Díaz señala que se trata de la estrategia de “bufetes que están aliados con Guaidó, Estados Unidos y las corporaciones, para despojar a Venezuela”.


Eso mismo fue denunciado por el gobierno de Venezuela, quien señaló cómo Hernández -que renunció a su cargo días después- trabajó junto con el director del Banco Mundial (BM), David Malpass, para que el Centro Internacional de Arreglos de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), dependiente del BM, reconociera al “gobierno de Guaidó” para tramitar los arbitrajes.

Ese proceso de robo de CITGO y entrega a empresas extranjeras se encuentra en etapa avanzada: el 22 de mayo, un juez de la Corte Federal de Estados Unidos avanzó en autorizar la liquidación de CITGO para que Crystallex cobre lo que afirma que se le debe. Sin embargo, existe una resolución del Departamento del Tesoro que prohíbe la venta de CITGO. La posibilidad de que la filial de PDVSA sea rematada y perdida depende entonces centralmente de la decisión del gobierno estadounidense.

El oro

El BCV tiene, como varios bancos centrales, oro resguardado en el Banco de Inglaterra. A finales del 2018, efectuó el reclamo para recuperar 30 toneladas de ese oro. El gobierno británico, en vista de su reconocimiento al “gobierno interino de Guaidó”, negó la solicitud y se quedó, de manera ilegal, con el oro.

La posición diplomática del Reino Unido fue, sin embargo, ambigua: reconocieron a Guaidó, pero recibieron a su “embajadora” Vanessa Neumann sin las credenciales formales. Es decir que se construyó una zona gris, de reconocimiento incompleto -como en numerosos países, a diferencia de Estados Unidos-, que, en caso de un conflicto como el de la tenencia del oro, no permite avanzar en una resolución.

Ante esa situación, y en vista de que el BCV hizo el reclamo legal ante un tribunal de Londres en mayo de este año, la justicia británica inició el lunes 22 de junio un debate para determinar si se reconocerá al BCV del gobierno venezolano o a una junta ad hoc nombrada por Guaidó. La tenencia del oro dependerá de ese resultado.

El gobierno venezolano propuso que el monto del oro reclamado -cerca de 1.000 millones de dólares- sea directamente transferido al Programa de Desarrollo de Naciones Unidas para atender la situación de pandemia y la emergencia humanitaria dentro el país.

La resolución de la justicia británica afectará no solamente al oro en el Banco de Inglaterra, sino que será un punto de referencia para demás casos en disputa, como los 120 millones de dólares pertenecientes al BCV que mantiene el Deutsche Bank, o numerosas cuentas congeladas en diferentes bancos.

“El oro en Inglaterra se lo van a robar abiertamente, se quedaron con las cuentas, como hicieron con Libia, lo que no han podido quebrar internamente lo están haciendo internacionalmente, nos quieren secar de todos los bienes propiedad de la república para repartírselo entre las trasnacionales, que es el verdadero poder detrás del poder en Estados Unidos y en Inglaterra”, explica María Alejandra Díaz.


Guayana Esequiba

La constituyente señala otro frente de intento de despojo: la Guayana Esequiba, territorio en reclamación por Venezuela. “El próximo 30 de junio, a petición de Guyana y Gran Bretaña, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) decidirá si procede o no la reclamación venezolana de 159.542 kilómetros cuadrados despojados por la Corona Británica en 1899”.

El canciller, Jorge Arreaza, informó que Venezuela “conforme a su posición histórica y en estricto apego al Acuerdo de Ginebra de 1966, no asistirá a la insólita e irregular audiencia convocada por la CIJ sobre la demanda unilateral de Guyana”.

“Quieren despojarnos definitivamente de la Guayana Esequiba, ese es el plan, cercenarnos la salida al mar por allí”, explica María Alejandra Díaz. Detrás del intento de quedarse con el territorio en disputa, se encuentran las transnacionales: “Detrás de Guayana, hay más de 12 transnacionales visibles y ya han entregado concesiones de manera ilegítima”.

Una de esas trasnacionales es la petrolera Exxon Mobile, con la cual se desató un incidente en diciembre de 2018, cuando la Marina Bolivariana interceptó dos de sus buques, enviados por el gobierno de Guayana, que se encontraban de manera ilegal en aguas venezolanas.

Los tiempos

¿Cómo se miden entonces los logros de la estrategia estadounidense? El saldo es negativo, puesto en la figura política de Guaidó y la permanencia de Nicolás Maduro en el gobierno. Pero Guaidó es una pieza temporal, un accidente político: su designación como “presidente encargado” fue por una serie de coincidencias, no por sus cualidades ni su proyección a futuro.

En cambio, los intentos de despojo de oro, activos y territorios no son diseñados para ser temporales. Y es allí donde la estrategia avanza, en su plan de intentar usurpar bienes del Estado. Se trata de una articulación de actores visibles e invisibles: gobiernos, jueces, abogados, transnacionales, operadores políticos, que, de conjunto, se mueven entre las aguas del bloqueo económico y el asalto al poder, para repartir los bienes del país, rediseñarlo hoy y para el plan futuro.



Guaidó cumple aún un rol en ese esquema como engranaje para justificar legalmente, por ejemplo, el posible secuestro definitivo del oro en el Banco de Inglaterra. El gobierno fantasma que dice encabezar es, en realidad, una legitimación de robo que tiene piezas por concretar.

¿Trump piensa en cambiar de estrategia hacia Venezuela, como se especuló? Resulta difícil asegurarlo, en particular, porque sus declaraciones están, más que nunca, marcadas por la campaña electoral. Lo que es seguro es que el mecanismo de despojo está dando frutos y que, a menos de cinco de meses de la contienda presidencial, no hará un cambio público de política que le ponga votos en riesgo.

PUBLICADO EN:
https://latinta.com.ar/2020/07/guaido-es-la-pieza-clave-en-el-despojo-del-oro-las-empresas-y-el-territorio-venezolano/

sábado, 18 de julio de 2015

La Guayana Esequiba nuestra, por Eduardo Piñate (para "PSUV.org" del 13-07-15)





El presidente obrero Nicolás Maduro se dirigió al país el pasado lunes 6 de julio desde la Asamblea Nacional. Allí el camarada presidente pronunció un discurso de profundidad histórica, conceptual y doctrinaria en el que reivindicó la soberanía venezolana sobre el territorio situado desde la margen occidental del río Esequibo, que nos fue despojado por el imperio colonial británico a partir de la década del 30 del siglo XIX.

No pretendo aquí presentar un análisis exhaustivo del despojo del territorio Esequibo, nuestra Guayana Esequiba, desde el punto de vista histórico, sino más bien precisar las razones por las cuales el gobierno actual de la República Cooperativa de Guyana inicia un conjunto de violaciones al Acuerdo de Ginebra y monta una provocación contra el gobierno Bolivariano.

Desde que Venezuela surgió a la vida independiente, es decir, desde el Congreso Constituyente de 1811, lo hizo reivindicando como propio el territorio que correspondía a la Capitanía General de Venezuela hasta 1810. Desde la Constitución de 1811, hasta la de 1999, casi todas las Constituciones venezolanas asumieron, levantando el principio del uti possidetis juris, que ese es nuestro territorio nacional. Así, el texto constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, aprobado en referéndum popular el 15 de diciembre de 1999, establece en su artículo 10 que:

“El territorio y demás espacios geográficos de la República son los que correspondían a la Capitanía General de Venezuela antes de la transformación política iniciada el 19 de abril de 1810, con las modificaciones resultantes de los tratados y laudos arbitrales no viciados de nulidad.”

Resulta que para el 19 de abril de 1810 el territorio Esequibo formaba parte de la Capitanía General de Venezuela y cuando Venezuela logró la independencia en la batalla de Carabobo, tal territorio formaba parte de Colombia (la Gran Colombia), e incluso, para el momento de la muerte del Libertador Simón Bolívar, y luego de la separación de Venezuela de Colombia en 1830, formaba parte de Venezuela.

La ocupación británica comenzó luego de la muerte del Libertador y la separación de Colombia, de hecho, para 1835 y 1840 el imperio colonial ingles presenta los primeros mapas donde traza las líneas limítrofes de sus posesiones coloniales en la Guayana inglesa (hoy República Cooperativa de Guyana) dentro del territorio soberano de Venezuela. Pese a las protestas de distintos gobiernos venezolanos en el siglo XIX Inglaterra continúa ocupando esos territorios, sólo con la oposición retórica de los gobiernos venezolanos, pues eran gobiernos débiles. Hay que recordar que luego de la separación de Colombia, en Venezuela se abre un período de gran inestabilidad política y ruina económica debido a las luchas, rebeliones y guerras civiles entre caudillos que se disputaron el poder durante todo el siglo XIX. De modo que entre el primer gobierno de Páez en 1830 y 1899, Venezuela es un país débil económica, política y militarmente, absolutamente incapacitado para hacer valer sus derechos soberanos en el territorio usurpado por la principal potencia económica, política y militar del mundo, que era el Imperio Británico en el siglo XIX y principios del siglo XX.

El despojo se consuma con el Laudo Arbitral de París de 1899. Propuesto por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica desde 1895 en el marco de la doctrina Monroe, se reúne en 1899 sin la presencia de representantes de Venezuela, así que nuestro país recurre dos “apoderados”, miembros de la Corte Suprema de Justicia de los EEUU, el resto del tribunal de arbitraje lo conforman dos representantes del imperio británico y el árbitro es un catedrático ruso, profesor de universidades inglesas, amigo de la reina de Inglaterra y de la corte del Zar ruso. Como se ve, toda una confabulación contra los derechos soberanos de nuestro país en esos territorios, que, obviamente, decidió a favor de los intereses del imperio colonial británico.

Pero Venezuela desde el propio 1900, desde el gobierno de Cipriano Castro, denunció y rechazó el laudo de París de 1899. De allí en adelante todos los gobiernos de Venezuela negaron, desconocieron ese laudo, dado su carácter nulo e írrito, y ratificaron la soberanía venezolana en la Guayana Esequiba. Cuando Inglaterra pactó la independencia de la Guayana inglesa para el surgimiento de Guyana en 1966, se firmó un acuerdo (el Acuerdo de Ginebra) entre la Corona Británica, la autoridad colonial británica en la Guayana inglesa y el gobierno venezolano. Este acuerdo establece las bases por las que debe discurrir el tratamiento del diferendo limítrofe entre los dos países, que son los de la vía pacífica, con el Secretario general de la ONU como garante y además establece que en el territorio Esequibo no se puede hacer ningún tipo de exploración o explotación de recursos naturales sin el consentimiento pleno de ambos gobiernos.

Esta parte del Acuerdo de Ginebra es la que viola el nuevo gobierno de derecha en Guyana cuando autorizó, para provocar a Venezuela, a la Exxon Mobil para realizar actividades de exploración en la zona marítima que forma parte del Esequibo y muy cercana a la desembocadura del Orinoco y de nuestro estado Delta Amacuro.

Durante todos estos años la reclamación sobre el Esequibo transcurrió por los caminos de la diplomacia, utilizando el mecanismo del Buen Oficiante designado por el Secretario General de la ONU. Quizás con algunos momentos de tensión durante la IV República, sobre todo cuando en Guyana gobernó la izquierda, que algunos sectores de derecha venezolanos, azuzados por el imperialismo, trataron de lanzar acciones militares contra Guyana argumentando que esta era un satélite de Cuba y la Unión Soviética en territorio continental suramericano. Pero en general lo que ha predominado es el uso de los mecanismos establecidos en el Acuerdo de Ginebra de 1966.

Ahora se instala un gobierno de derecha en Guyana (que no tiene dos meses en el poder) y se dedica a provocar a la República Bolivariana de Venezuela. La pregunta es ¿por qué? El 14 de junio de este año escribí un artículo para el diario Ciudad Caracas que fue publicado el martes 16 del mismo mes, donde afirmé:

            “Cuando el Comandante Supremo Hugo Chávez nacionalizó las empresas petroleras que, en nombre de la “nacionalización” chucuta de Carlos Andrés Pérez en 1976 habían sido desnacionalizadas y entregadas a las transnacionales, la mayoría de ellas aceptaron los términos planteados por el gobierno Bolivariano y hoy operan en nuestro país aceptando la mayoría accionaria del Estado, pagando las regalías y demás impuestos que establecen nuestras leyes, sin afectar nuestra soberanía e independencia en materia petrolera.

Pero la Exxon Mobil no aceptó los nuevos términos soberanos establecidos por el gobierno revolucionario, por el contrario recurrió a demandar a Venezuela en tribunales internacionales, en los cuales nuestro gobierno ha demostrado la justeza de nuestras decisiones, de modo que no hemos pagado las exorbitantes sumas que nos han querido imponer, sino la justa indemnización establecida por nuestras leyes.

Ahora la imperialista Exxon Mobil ataca otra vez y lo hace a través del nuevo gobierno de la República Cooperativa de Guyana, el cual permite que esta transnacional realice actividades de exploración y perforación en la Zona en Reclamación, violando los acuerdos de Ginebra que taxativamente establecen que en ese territorio no se puede desarrollar ninguna actividad de ese tipo que no sea consensuada entre Venezuela y Guyana. Y cuando el gobierno venezolano hace el reclamo respectivo por los canales políticos y diplomáticos, el nuevo gobierno de Guyana emite una declaración en la que señala que nuestro país es una amenaza para la región.” (Eduardo Piñate R. “La Exxon Mobil ataca de nuevo”. Ciudad Caracas, 16 de junio de 2015)

Pero hoy, casi un mes después, podemos decir más. Se trata de una acción más del imperialismo en el marco de la guerra total que ha desatado para destruir la Revolución Bolivariana y al pueblo venezolano como fuerza de vanguardia de las luchas por la independencia en nuestro continente. El imperialismo, que perdió la iniciativa política en Latinoamérica y el Caribe, lanza contraofensivas en todos los terrenos para retomar su posición hegemónica que perdió en el marco de la nueva situación geopolítica continental, de la nueva correlación de fuerzas regionales que se fue estableciendo desde que el Comandante Supremo Hugo Chávez llegó al poder en Venezuela y bajo su influjo.

La Revolución Bolivariana enfrenta en este momento una guerra total para destruirla. Esa guerra es económica, política, ideológica, cultural, mediática, psicológica y ahora, primero con el Decreto Ejecutivo de Barack Hussein Obama del 9 de marzo de este año y con la provocación del gobierno de derecha de Guyana buscan llevarnos a un conflicto de alta intensidad, como lo denunció el presidente Maduro el 6 de julio en la Asamblea Nacional.

Nosotros, los y las patriotas tenemos que cerrar filas alrededor del presidente obrero Nicolás Maduro y el gobierno revolucionario en este momento histórico. El presidente fue enfático en la Asamblea Nacional: que lo sepan los amigos y los enemigos, no renunciamos a nuestra soberanía sobre el Esequibo, dijo palabras más palabras menos el presidente y en eso debe acompañarlo toda la nación venezolana, independientemente de las simpatías políticas y adscripciones ideológicas de cada quien. Este es un asunto que demanda la unión nacional. Nuestras divergencias políticas e ideológicas las resolveremos democráticamente este año y como siempre en las elecciones parlamentarias. Intentar banalizar esta controversia de alto interés nacional, reduciéndola a un asunto electoral de gobierno y oposición, como hacen algunos voceros de la ultraderecha, es un crimen contra la Patria de Bolívar.

Con el camarada presidente obrero Nicolás Maduro compartimos el llamado a retomar las conversaciones con la República Cooperativa de Guyana, en el marco del mecanismo del Buen Oficiante y la petición que hizo al Secretario general de la ONU para que designe al nuevo Buen Oficiante, así mismo, el llamado al presidente pro tempore de la CELAC para que viabilice un espacio de encuentro y diálogo entre el gobierno de Guyana y el de la República Bolivariana de Venezuela.

Son mecanismos establecidos por el derecho internacional para dirimir las divergencias entre los países en paz. A la paz apuesta el presidente Maduro, la dirección de la revolución y el gobierno revolucionario. Con el presidente decimos: Nuestra victoria es la paz.

Caracas, 12 de julio de 2015





Arriba: Mapa de Venezuela en 1835, con el Esequibo


Publicado en:
http://linkis.com/www.psuv.org.ve/opin/JHcdE