miércoles, 11 de septiembre de 2024
jueves, 10 de diciembre de 2020
Argentina se abstuvo en la resolución de la OEA que cuestionó las elecciones en Venezuela, por "Página 12" del 10-12-20
La Cancillería pidió que se respete a quienes participaron de los comicios
El embajador argentino ante la OEA, Carlos Raimundi, sostuvo que "no se puede hacer caso omiso de quienes concurrieron al acto electoral" del domingo pasado, aunque remarcó que el gobierno venezolano "debe reconocer que una democracia es completa cuando la mayoría de su pueblo se siente comprometido con ella".
El gobierno nacional se abstuvo en la votación de una resolución de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que calificó de "fraudulentos" a los comicios legislativos llevados a cabo en Venezuela el domingo pasado. El embajador argentino ante la OEA, Carlos Raimundi, explicó la postura de la Cancillería --sostenida por el presidente Alberto Fernández, según aseguraron fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores-- argumentando que "no se puede hacer caso omiso a quienes concurrieron al acto electoral en Venezuela", aunque le recordó al gobierno de Nicolás Maduro que "debe reconocer que una democracia es completa cuando la mayoría de su pueblo se siente comprometido con ella".
El embajador justificó así la postura de abstención de la Argentina frente al tratamiento de un proyecto de resolución referido a las elecciones realizadas en la República Bolivariana de Venezuela, en donde el oficialismo obtuvo el 68 por ciento de los votos. Esta resolución, que fue respaldada por 21 países americanos --como Estados Unidos, Brasil, Chile, Canadá, Colombia, Paraguay, entre varias otras naciones que acompañan de manera sistemática cualquier cuestionamiento al gobierno de Maduro--, sostenía que las elecciones parlamentarias carecieron de "imparcialidad y transparencia".
Frente a esta postura, la Cancillería argentina, a través de Raimundi, destacó que la comunidad internacional no podía ignorar al 31 por ciento de los venezolanas y venezolanas que se habían presentado en los comicios. "No se puede desde el exterior hacer caso omiso de la voluntad manifestada por quienes concurrieron al acto electoral ni dictar condiciones para procesos electorales sin contribuir en lo más mínimo a los mismos o, peor aún, alentando su boicot", advirtió. "La política de sanciones y de no reconocimiento no ha llevado a nada y merece una reflexión. Al mismo tiempo el gobierno venezolano debe admitir que una democracia es completa cuando se siente comprometida con ella la mayoría del pueblo. El principal responsable de que el diálogo positivo se produzca era y es el propio gobierno de la República de Venezuela. Deseamos que nuestros hermanos venezolanos puedan encontrar el mejor camino para resolver sus problemas", afirmó Raimundi en el Consejo Permanente de la OEA.
"Lo que sostuvo Raimundi es lo que viene sosteniendo el Gobierno respecto a las elecciones en Venezuela desde un principio: no se puede desconocer la voluntad de quienes van a votar, sean muchos o pocos, pero sí le marcamos al gobierno venezolano que una democracia va a estar realmente completa cuando se comprometa a las mayorías", indicaron desde Cancillería a PáginaI12.
En este sentido, desde el entorno de Felipe Solá diferenciaron la decisión de abstenerse frente al rechazo de la OEA a las elecciones venezolanas de la decisión de apoyar, en octubre, el informe de la ONU que condenaba la situación de los derechos humanos en Venezuela. En este sentido, la postura de Alberto Fernández siempre fue la de suscribir al informe elaborado por la ex presidenta chilena Michelle Bachelet. "Hay que poner cada votación en su contexto. Una cosa es la OEA, manejada por Luis Almagro y hegemonizada por Estados Unidos, y otra cosa es la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en donde Argentina cuenta con todo un prestigio ganado a partir de sus políticas de Memoria, Verdad y Justicia. De todos modos, la postura siempre es la misma y es muy clara: bloqueo no, sanciones no, intervención extranjera no, fomentar un golpe de Estado no; hay que ayudar a Venezuela a salir adelante con diálogo y participación. ¿Eso implicar avalar violaciones a los derechos humanos? No", afirmaron, tajantes, desde Cancillería.
Raimundi también resaltó que "la actual Asamblea Nacional va a caducar el 5 de enero porque así lo establecen las normas venezolanas", por lo que sería "contradictorio" plantear que "la única salida para Venezuela es un presunto gobierno de transición y a la vez despreciar la importancia de que se cumpla con la Constitución venezolana". Finalmente, en el cierre de su presentación en el Consejo Permanente del organismo, el embajador argentino ante la OEA subrayó: "Lamentamos que desde la OEA no hayamos podido avanzar para contribuir a fortalecer el proceso democrático en Venezuela al que en nada contribuye el proyecto de resolución bajo consideración".
Informe: María Cafferata.
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/311093-argentina-se-abstuvo-en-la-resolucion-de-la-oea-que-cuestion
lunes, 24 de febrero de 2020
Con Alberto y Cristina hay revancha para todos y todas, por Martín Granovsky (para "Página 12" del 24-02-20)
La vuelta de Beliz, Aníbal Fernández, Alicia Castro y Chacho
Tienen orígenes distintos pero algo en común: militan desde la adolescencia, apostaron al antimacrismo y hoy confluyen en el Poder Ejecutivo.
Por Martín Granovsky
A diferencia de Daniel Scioli o Carlos Reutemann, que arrancaron desde la fama y después hicieron carrera política, ellas y ellos militan desde la adolescencia. La mayoría salvo dos, que están cerca, pasó los 60. Pero la función pública les tira y aquí están otra vez, en distintos cargos del Poder Ejecutivo.
Solo una formación como el Frente de Todos, la experiencia más amplia del peronismo desde 1946, pudo juntar otra vez a dirigentes tan variopintos que vuelven a la gestión en puestos importantes.
Gustavo Beliz, que con 58 es el más niño de los que volvieron, dejó el gobierno de Néstor Kirchner en 2004 después de desafiar públicamente la política de seguridad pública del Presidente. Kirchner no quería policías con armas en las manifestaciones y Beliz fue solidario con el comisario Eduardo Prados, el jefe de la Policía Federal que contradijo en público a Kirchner. En paralelo pesó también su encontronazo con Antonio Horacio Stiuso, el poderoso “Jaime” de la Secretaría de Inteligencia que ya venía en alza y terminaría siendo un ariete contra Cristina Fernández de Kirchner tras el Memorandum firmado con Irán.
Más discreto que en 2004 y que cuando era escritor de discursos y ministro del Interior de Carlos Menem, Beliz mantiene bajo perfil en la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia. Acompañó a Alberto Fernández en todos sus viajes al exterior y al canciller Felipe Solá en su reciente encuentro con el gobierno brasileño. Junto con Jorge Argüello y Sergio Massa es una de las tantas líneas de interlocución con la administración de Donald Trump. Pero sobre todo hoy Beliz es la carta de AF para presidir el Banco Interamericano de Desarrollo. El reemplazo del colombiano Luis Alberto Moreno se producirá en octubre de este año. Los Estados Unidos tienen el 30 por ciento de los votos, Brasil y la Argentina un 11 por ciento cada uno, la Unión Europea 10 por ciento, México un 7, Japón un 5 y Venezuela y Canadá un 4. También votan, entre otros Corea del Sur, China e Israel.
La especulación dentro y fuera del Gobierno es si en el toma y daca regional esa candidatura podría canjearse por una abstención argentina que deje el camino libre para una reelección de Luis Almagro, el uruguayo expulsado del Frente Amplio, a la cabeza de la Organización de Estados Americanos. Almagro compite con la ecuatoriana María Fernanda Espinosa y con el peruano Hugo de Zela. “Almagro se pasó de la raya porque no tiene una posición de arreglo pacífico sobre Venezuela y fue uno de los operadores del golpe en Bolivia”, dijo un legislador del Frente de Todos a cambio de su anonimato. “No sería coherente avalarlo ni siquiera de manera indirecta.”
La sucesión en la OEA se decide el 20 de marzo. Allí votará, si llega a tiempo, el recién designado representante en el organismo, el ex dirigente radical Carlos Raimundi, que llega al Ejecutivo luego de pasar el macrismo en la Comisión de Integración del Instituto Patria de CFK. El macrismo, justamente, votó en contra de su pliego como embajador. La vicepresidenta piloteó la sesión y no se la vio disgustada por el resultado.
El Senado deberá tratar muy pronto el pliego de Alicia Castro, ya nominada por Fernández para Moscú. Dirigente sindical, cofundadora del Movimiento de Trabajadores Argentinos, el MTA antimenemista de los ’90, representó a Néstor Kirchner y después a Cristina Kirchner en Venezuela y en el Reino Unido. Rusia recibió con alegría la designación de una figura de alto perfil político y ligada además a CFK. Lo hizo saber en público y en privado.
Como diputada frepasista Alicia Castro tuvo diferencias con Carlos Chacho Alvarez. Lo criticó por haber apoyado la reforma laboral de la Alianza y más tarde por haber auspiciado el regreso de Domingo Cavallo. En octubre de 2000, cuando renunció a la vicepresidencia, Alvarez no hizo jugar la fuerza del bloque de 35 diputados para torcer el rumbo de Fernando de la Rúa. El Frente de Todos, que gracias a Mauricio Macri junta a todos, todas y todes, ahora los tendrá a ambos de embajadores. Alvarez fue aprobado para Lima. Kirchner y el propio AF lo habían sumado tempranamente al kirchnerismo en 2005, al impulsarlo primero como presidente del Mercosur y más tarde como secretario general de la Alianza Latinoamericana de Integración.
Una vuelta resonante es la de Aníbal Fernández, flamante interventor en Yacimientos Carboníferos Río Turbio con rango de secretario de Estado. Autodefinido como "peronista hasta la médula, incondicional de Alberto y Cristina", es un fanático de la gestión pública que fue ministro, senador y jefe de Gabinete desde Eduardo Duhalde hasta CFK. Se encargó de las fuerzas de seguridad en el período menos letal del Estado nacional. El nombramiento de AF por AF suena a revancha doble. Por un lado, de la derrota de 2015 en territorio bonaerense ante María Eugenia Vidal, prólogo de la derrota nacional en ballottage de Daniel Scioli. Por otro, del montaje que quiso relacionarlo sin prueba alguna con dos pistoleros.
También hay vueltas simbólicas. Con la ex senadora por el Frepaso 2001-2007 y ex diputada kirchnerista 2007-2011 Vilma Ibarra en la Secretaría de Legal y Técnica, Alberto quiso asegurarse una persona que definió como de confianza y solvencia técnica. Al mismo tiempo su presencia en la Casa Rosada es una prueba dada por CFK en el sentido de que ése es territorio soberano del Presidente. Vilma Ibarra no fue solo una de las impulsoras del matrimonio igualitario que, como diputado, Néstor Kirchner votó en 2010 con ganas. “Alguien tenía que hacer el gol”, decía entonces un Kirchner sonriente. Ibarra fue la autora de un libro publicado en junio de 2015, “Cristina versus Cristina, el ocaso del relato”. Así como en 2003, según contó, no votó por Kirchner, en 2015 se acercó a Margarita Stolbizer.
Hay otro habitante que debuta en la Casa Rosada en la Era AF, pero su caso presenta otros matices. Julio Vitobello es uno de los viejos amigos de Alberto. Legislador porteño, terminó al frente de la Sindicatura General de la Nación entre 2007 y 2009 y en una segunda etapa al frente de la Oficina Anticorrupción. En la OA llegó hasta el último día de mandato de Cristina. Fue uno de los albertistas que no renunció junto con su mentor, en 2008, gesto que por otra parte AF no obligó a imitar a los demás cuando dejó la Jefatura de Gabinete no bien terminó la crisis de la 125. Dialoguista y componedor, Vitobello se ocupa de la infraestructura y de los movimientos cotidianos del Presidente desde la Secretaría General. Pero ningún político se priva de la política: fue el que le avisó a la embajadora israelí Galit Ronen que el Presidente iría a Jerusalén para la conmemoración de la liberación del campo de concentración de Auschwitz. Fue una visita decisiva para desarmar la acidez del primer ministro Benjamín Netanyahu hacia el peronismo desde el Memorandum (un instrumento que se reveló inútil pero al que Israel atribuyó una postura proiraní que no tuvo) y la conquista de un canal de primer nivel en la relación con Donald Trump.
Pedagoga hasta la médula, maestra normal y licenciada en Ciencias de la Educación, otra vuelta es la de Adriana Puiggrós, que a los 78 años integra el equipo de Nicolás Trotta como secretaria de Educación. Fue la encargada del área con Felipe Solá entre 2005 y 2007. Diputada y ensayista, debería escribir sus memorias: en 1974, cuando a los 33 era una joven decana de Filosofía y Letras, fue destituida por los grupos de ultraderecha que, muerto Juan Perón, anticiparon los años de plomo que en 1976 serían relanzados con plan y sistema.
martin.granovsky@pagina12.com.ar
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/249105-con-alberto-y-cristina-hay-revancha-para-todos-y-todas
sábado, 6 de julio de 2013
¿QUÉ SIGNIFICA "VAMOS POR TODO"?, por Carlos Raimundi (para "INFOnews" del 05-07-13)
La batalla cultural por cambiar el
prisma con que el poder hegemónico nos ha hecho mirar la realidad. En
una entrevista reciente me preguntaron qué significa "Vamos por todo". A
lo primero que atiné fue a desmentir el sentido que se le da a la
expresión desde el espacio de sus detractores. Demostrar el absurdo de
afirmaciones temerarias como: "quieren quedarse con el dinero de los
jubilados, con los medios de comunicación, con la caja de YPF, controlar
los jueces". Ridículo, ni siquiera lo creen quienes lo dicen.
En una entrevista reciente me preguntaron qué significa "Vamos por todo". A lo primero que atiné fue a desmentir el sentido que se le da a la expresión desde el espacio de sus detractores. Demostrar el absurdo de afirmaciones temerarias como: "quieren quedarse con el dinero de los jubilados, con los medios de comunicación, con la caja de YPF, controlar los jueces". Ridículo, ni siquiera lo creen quienes lo dicen.
jueves, 23 de mayo de 2013
¿Qué es un cambio de paradigma?, por Carlos Raimundi (para “INFOnews” del 21-05-13)
¿Qué es un cambio de paradigma?, por Carlos Raimundi (para “INFOnews” del 22-05-13)
lunes, 8 de abril de 2013
EL ORGULLO DE LAS PECHERAS, por Carlos Raimundi (para “INFOnews” del 08-04-13)
viernes, 24 de agosto de 2012
El poder popular y la economía solidaria, por Carlos Raimundi (para “Tiempo Argentino” del 24-08-12)

Cuando nuestra realidad difiere de nuestras expectativas, provoca un pozo en el que caemos y nos angustia. Nos pasa a todos y quedamos frustrados. Sentimos bronca porque no podemos llegar adonde queremos estar, y se transforma en tristeza.
El proceso sudamericano está incorporando la dimensión social, a la noción clásica de la democracia política.
Por:
Carlos Raimundi
Entre otros cambios de paradigmas de esta etapa argentina, está la recuperación de nuestra dimensión latinoamericana, o, si algunos prefieren, sudamericana. La ampliación del Mercosur como factor de integración básicamente aduanera, las cumbres de Unasur como decisor político, la negativa al ALCA, el Banco del Sur y el Consejo de Defensa Regional, la coordinación entre sus Bancos Centrales, la creación de una unidad de valor que rija el intercambio regional con prescindencia del dólar, enmarcan un proceso de persistente emancipación respecto del tutelaje económico y político al que fuimos históricamente sometidos. No sólo por parte de los EE UU, sino también de los conglomerados trasnacionales económicos y financieros. Siempre de la mano de gobiernos serviles, o cuanto menos débiles, y de conocidas oligarquías internas.
Al calor de estas políticas comunes para alcanzar la recuperación de la propiedad pública de los recursos naturales y energéticos, o la integración en infraestructura, o la conectividad para el desarrollo, surge la necesidad de consolidar el proceso desde lo institucional. Se trata de batallas muy duras, de una dureza proporcional a la magnitud de los intereses afectados. Cuando se trata de romper una estructura histórica de concentración y desigualdad, para remplazarla por una nueva matriz igualitaria en los campos de la inversión, la producción, la comercialización y la distribución de las riquezas y los ingresos, lo que se disputa es, sencillamente, el poder.
Hoy no parece haber condiciones en el mundo para remplazar el capitalismo por el marxismo, ya sea desde su versión ortodoxa, como de sus adecuaciones sobrevinientes. Pero sí de denunciar los límites, trampas y contradicciones de la “globalización”. Sus injusticias, las heridas al medioambiente, la concentración morbosa de la riqueza, el empobrecimiento masivo. Y, finalmente, la reciente crisis ¿financiera? que azota a las zonas más desarrolladas. Lo que sí parece viable –y necesario– es profundizar la regulación de los mercados que marca el presente de muchos de los gobiernos sudamericanos, a partir de su compromiso con los sectores históricamente más desprotegidos.
Políticas que han ampliado cuantitativa y cualitativamente el universo de los sujetos involucrados en los procesos de cambio. No sólo desde su simple adhesión, sino desde su militancia, desde la organización social y sus crecientes responsabilidades de gobierno. Cuando una etapa incorpora más sujetos, cuando esos sujetos discuten más temas, y cuando esos temas son cada vez más importantes, estamos ante la ampliación de la Democracia. Es decir, el proceso sudamericano está incorporando la dimensión social, a la noción clásica de la democracia política. Tomemos como ejemplo a la Argentina. Si trazamos una línea de tiempo de nuestro proceso político a partir de 1983, veremos que se han seguido todos los pasos institucionales. Tanto en la entrega anticipada de Alfonsín a Menem, como las sucesiones de De La Rúa y Duhalde, se cumplió lo ordenado por la Constitución. Ahora bien, si trazáramos en paralelo otra línea de tiempo del proceso socioeconómico, veremos que, mientras se cumplía formalmente la ley, cuestiones fundamentales como el endeudamiento, la desocupación y la pobreza, sufrieron caídas estructurales. Esto indica que, sin perjuicio de la importancia de la democracia política, esta no asegura per se la prosperidad ni la igualdad, sino que, inclusive, puede deteriorarlas drásticamente. Es decir, está pendiente completar la democracia política con la democracia económica y social. No hay verdadera democracia cuando el pueblo vota, sino cuando el pueblo decide. Y, en etapas como el actual proceso sudamericano, son los liderazgos fuertes y una militancia muy comprometida los que garantizan ese camino a la igualdad, la integración y el desarrollo, mucho más de lo que lo ha hecho el mero cumplimiento formal de las instituciones demoliberales, a lo que tantos formadores de opinión asocian con la “calidad institucional”.
Dos ejemplos más para convalidar este juicio. Primero, el reciente golpe que derrocó al presidente de Paraguay, Fernando Lugo, dado precisamente por el Parlamento. El segundo, cuando la Asamblea constituyente de Bolivia no aprobó prohibir los latifundios mayores a 5000 hectáreas, y, sin embargo, ese mismo artículo, sometido a plebiscito, fue apoyado por más del 80% de la población. Esto explica cómo en nuestros países se ha renovado parcialmente la democracia, mucho más a nivel de los liderazgos y la militancia, propios de la democracia social y participativa, que de los parlamentos –legado principal del sistema meramente representativo– que en estos casos expresan más los intereses de la corporación política que la voluntad del pueblo.
Esto de ninguna manera desprecia los contenidos más profundos del concepto “república”, en la medida que demuestra su compromiso absoluto con lo público. Nunca como ahora se han respetado los grandes ejes de lo público como la libertad de reunión, la libertad de expresión llevada a niveles de agravio a la autoridad nunca antes vistos, la libertad para decidir la orientación sexual y las iniciativas de género, la condena a las violaciones de los Derechos Humanos, la simplificación del matrimonio, la adopción y el divorcio en el nuevo Código Civil, el acceso igualitario a Internet para los estudiantes primarios y secundarios, el ingreso a la Universidad Pública de miles de estudiantes de familias humildes del Conurbano, y tantos otros. A diferencia de los procesos de ajuste, que propicia el liberalismo económico a partir del autoritarismo político –ya sea por vía de la represión o de la despolitización– este proceso histórico recupera la capacidad de intervención estatal –es decir de la sociedad– en la economía, mientras garantiza todas las libertades civiles y políticas.
Creo haber enunciado algunos ejes que justifican el cambio de etapa. Y, con ese cambio de etapa, la necesidad de su institucionalización, de elevar a rango constitucional los nuevos derechos, de modo de, por un lado, dificultar su reversibilidad, y, por otro, acercarlos al plano de los derechos adquiridos por el pueblo, de modo que la sociedad –incluso el poder– los internalicen de modo definitivo. Podría graficarlo diciendo que, en otras épocas que jamás deben volver, el pueblo soportó bombardeos, golpes, proscripciones, y hasta un genocidio. Pero el poder no pudo arrebatarle el aguinaldo.
Todo esto justifica, por sí mismo, la oportunidad de una reforma constitucional. Pasar de un sistema constitucional que gira en torno de la propiedad privada a poner como eje el valor de la igualdad y los derechos sociales. Pasar del concepto clásico de Estado de Derecho al paradigma sudamericano de nuestros tiempos, el Estado Social de Derechos. Atender, como pilares de una nueva norma fundamental, a las instituciones del Poder Popular y de la Economía Social y Solidaria.
Así, la nueva Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia establece en su preámbulo un Estado “donde predomine la búsqueda del vivir bien”, “inspirado en las luchas del pasado, la sublevación indígena anticolonial, la independencia, las luchas populares de liberación, las marchas indígenas, sociales y sindicales, las guerras del agua y de octubre, las luchas por la tierra y el territorio, y con la memoria de sus mártires”. Y consagra instituciones del poder popular como la “democracia comunitaria”, la “participación de la población organizada en la toma de decisiones”, “la educación descolonizadora”, “la acción popular”, “la iniciativa ciudadana” para confeccionar leyes, la elección popular de los magistrados y del Consejo de la Magistratura y la “sencillez administrativa”. E instituciones de la Economía Social y Solidaria como el “sistema único de salud gratuito, intracultural e intercultural” y “la producción de medicamentos genéricos”, “las formas comunitarias de propiedad y de producción” y la “función social de la propiedad”, cuyo uso no puede ser nunca “perjudicial al interés colectivo”, y donde “todas las formas de organización económica tienen la obligación de generar trabajo, reducir desigualdades y erradicar la pobreza”. “El Estado fomentará las entidades financieras no bancarias con fines de inversión socialmente productiva”, los recursos naturales son de propiedad directa, indivisible e imprescriptible del pueblo y no pueden inscribirse en los mercados de valores ni utilizarse para operaciones financieras, y el incumplimiento de la función social de la tierra privada la devuelve al pueblo.
En el mismo sentido, la Constitución de Ecuador de 2008 comienza con un “nosotros y nosotras”, apelando a la sabiduría de todas las culturas, como herederos de las luchas sociales de liberación frente a toda forma de dominación y colonialismo, con la decisión de construir la convivencia en armonía con la naturaleza para alcanzar el “buen vivir”. Consagra como “derechos de la naturaleza”, aquellos que no son de las personas sino de la madre tierra. Le dedica especial atención a la función de Rehabilitación Social del Sistema Carcelario. Y establece el “sistema económico social y solidario”, y da tratamiento preferencial al “sector popular y solidario” del sistema financiero.
Así también podríamos analizar el Proyecto de Reforma Constitucional de Venezuela de 2007, que, entre otras cosas, garantiza diferentes formas de propiedad –pública, social, colectiva y mixta– además de la clásica propiedad privada del modelo liberal. Y los proyectos de reforma constitucional, que, entre otros, reconocen el “derecho a la felicidad”. En definitiva, hay razones políticas, clima de época y antecedentes en la región, que justifican avanzar hacia una Constitución basada en los derechos sociales, la organización del poder popular y la economía social y solidaria, como alternativa a la presente crisis del capitalismo, y sus desgastadas fórmulas de ajuste.
Publicado en :
http://tiempo.infonews.com/2012/08/24/editorial-84137-el-poder-popular-y--la-economia-solidaria.php
lunes, 10 de enero de 2011
POR QUÉ 2011 SERÁ UN AÑO CRUCIAL, por Carlos Raimundi (para "Tiempo Argentino" del 10-01-11)
Publicado el 10 de Enero de 2011 ,por Carlos Raimundi
Partido SI en "Nuevo Encuentro".
El interrogante estratégico que presenta 2011, es si, en términos de sistema político, estamos con la administración Kirchner en presencia de un fenómeno coyuntural, o si se trata de una etapa fundadora de una nueva fuerza política.
El año 2011 puede ser, para la Argentina, el de la consolidación de un avance del campo nacional y popular, o de su retroceso. No es cuestión, como sucediera con otros gobiernos, de decir “yo o el caos”, entendido esto como una amenaza a la democracia procesal. Esta está consolidada en nuestro país. Baste ver cómo la crisis de 2001, que arrojó 39 muertos y una devaluación de un 400%, fue saldada, desde lo institucional, en el más estricto –aunque caótico e injusto– marco legal.
No se trata de eso. Sino de consolidar un proceso, en nuestro país y en la región, de conducción política de la economía, autonomía regional de las decisiones, inclusión de sujetos que hasta hace poco permanecían ignorados, disputa de sentido de tantas palabras y conceptos, fin de la hegemonía cultural de los medios monopólicos, compuertas abiertas a la verdad, la memoria y la justicia, y recuperación de una línea popular de interpretación de nuestra historia, como valores de época que marcan el lugar donde tenemos que estar.
Se trata, en definitiva, de afianzar otro sentido del concepto de democracia. De afianzar otro sentido de la idea de “calidad institucional”. De disputar el sentido de la palabra “orden” (no le temo a la palabra en sí: la desnutrición es desorden, la escolarización por la asignación universal es orden; el retiro voluntario de los ’90 era desorden, la paritaria es orden. De no santificar la consigna del “consenso”, ni aferrarse linealmente a poner todo en conflicto, sino de poner en tensión los intereses que haya que poner, y discutir socialmente qué puntos de la agenda se deben poner en conflicto y en cuáles se debe construir consenso, una democracia enriquecida por la incorporación de nuevos protagonistas.
Esta disputa de sentido es lo que no toleran quienes han visto afectados sus intereses, aunque muchas veces de manera confusa e incompleta. En particular, uno de sus intereses: precisamente su capacidad casi exclusiva, ejercida durante décadas, para formar el sentido, para moldear a su medida el promedio social de interpretación de la realidad. ¿A qué me refiero? Por ejemplo, a quienes hicieron posible que nuestra sociedad le prestara consenso a una aventura como la ocupación militar de Malvinas, a quienes hicieron posible que los despidos masivos de los ’90 fueran tolerados como un mal necesario para la “modernización del Estado”, mientras compraban a los dirigentes políticos y sindicales para que legitimaran el ajuste; a quienes presentaron periodísticamente la rebaja de salarios de la Alianza como un acto de coraje. Y, mientras tanto, concentraban medios y capitales, giraban utilidades al exterior y forzaban leyes que protegieran sus maniobras. Esto, hoy, no está resuelto, pero sí se está discutiendo en las calles, las aulas y los talleres. Estamos en una etapa compleja, pero rica y apasionante, y no ya diseñada con exclusividad por los habitués de la “city”.
Y, como es precisamente “eso” lo que no toleran, es que van a seguir recurriendo –como lo están haciendo– a todos los medios a su alcance para interrumpir el curso del proceso. Fracasado el “gobierno republicano paralelo” prometido desde una remozada mayoría parlamentaria vencedora en los comicios de 2009, y frustrados los golpes de mercado que intentaron desfinanciar una economía basada en algunos números contundentes, ellos decidieron intensificar la desestabilización por la vía de la agitación y el clima de enrarecimiento de la atmósfera social, no sin el costo de muertes irreparables. Así, un pequeño grupo pago que tira piedras en Constitución gana las pantallas de todo el país durante horas y horas. Así, el bloqueo extorsivo de camiones de caudales por parte del aparato de un dirigente bancario preso deja los cajeros sin efectivo en las fiestas para enojo de la gente. Así, la profecía autocumplida de la escasez de combustibles y las tomas de predios, tienen el objetivo de enturbiar un presente signado por el crecimiento económico, el turismo interno y el consumo popular.
Pero, aunque creo firmemente que esto es así, no quiere decir que la política oficial no deje flancos para que ocurra. Por eso, 2011 también debe ser el año en que se ponga fin a ciertos pragmatismos. No puede ser que para contar con los votos de San Juan haya que tolerar los estragos de la minería a cielo abierto, o para contar con los votos de Formosa haya que ser indiferentes a la muerte de indígenas, o que para no molestar a ciertos sindicalistas haya que otorgarles espacios en la Secretaría de Ferrocarriles. Por cierto, la presidente ha tomado nota de alguna de estas demoras y ha puesto la política de seguridad en manos de una ministra ajena a todo pacto corporativo como Nilda Garré. Y así deberá tomar nota de la demora en una política de tierra y vivienda, y diseñar políticas de alto impacto en la generación de empleos industriales que intensifique el apoyo de sectores populares y la consideración de sectores medios, a la vez que solidifique la economía. La tan nombrada incorporación de jóvenes a la política, no sólo impedirá que se retroceda sobre lo logrado, sino que será vital para empujar por lo que falta.
El otro interrogante, igualmente estratégico, que presenta 2011 es si, en términos de sistema político, estamos con la administración Kirchner en presencia de un fenómeno coyuntural, o si se trata de una etapa fundadora de una nueva fuerza política. En el primer caso, en el momento en que termine el ciclo Kirchner, quien obtenga la conducción del PJ será el encargado de dirigir al partido con más posibilidades de gobierno de la Argentina. Pero eso no garantiza por sí solo la profundización del rumbo descripto. Bien podría significar el regreso a una ortodoxia marcada por los caudillos territoriales de corte más tradicional. Si se tratara, en cambio, de un momento fundante, el campo popular expresado por la recuperación del Estado, la preponderancia del mercado interno, el sentido de inclusión, entre otros valores, será el encargado de erigirse en el sujeto político emergente, y consolidar ideológicamente la dimensión histórica del presente. Mucho tendrá que ver en este aspecto –aunque no sea determinante– la ingeniería electoral que se diseñe para las próximas elecciones. Esto es, la posibilidad de que el rumbo pueda ser apoyado desde una estructura mucho más amplia, que trascienda al aparato formal del PJ y la CGT.
En el final, una expresión casi visceral: qué pena para el país (y, cuando me pongo más estricto, siento, “qué pereza intelectual y qué torpeza política”) que aquellos dirigentes opositores que no están fuera del campo popular tengan una lectura tan lineal del gobierno y se opongan obstinadamente a todo, en lugar de respaldar lo bueno y discutir las grandes estrategias que necesita la Argentina. Y qué pena, qué pobreza de análisis y qué indignación me dan otros dirigentes, autotitulados de izquierda, que siguen diciendo que nuestro presente político es una continuidad del Menemato.
Publicado en :
http://tiempo.elargentino.com/notas/que-2011-sera-ano-crucial












