Matan, corrompen y destruyen para liberar,,, es como engordar para bajar de peso
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Matan, corrompen y destruyen para liberar,,, es como engordar para bajar de peso
El dictamen del Procurador contra Cristina Kirchner tras el fracaso de Ficha limpia. En la CABA la campaña fue mínima. La confusión del elector en el cuarto oscuro.
Por Luis Bruschtein
17 de mayo de 2025
La retirada sorpresiva de los cuatro jueces en el Consejo de la Magistratura impidió el jueves que se discutiera el pedido de juicio político a la jueza María Eugenia Capuchetti que durmió la investigación del intento de asesinato a Cristina Kirchner. Pero el día anterior, el Procurador General interino, Eduardo Casal, instalado por el macrismo, tras desplazar con presiones mafiosas a la procuradora Alejandra Gils Carbó, reclamó ante la Corte que se revoque la absolución de la ex presidenta Cristina Kirchner del delito de asociación ilícita y se duplique su condena.
Casal lleva un interinato de ocho años por lo que ha durado más que la mayoría de los procuradores genuinos. En ese tiempo protegió en diversas oportunidades al fiscal Carlos Stornelli cuando fue acusado con muchas pruebas, de prácticas extorsivas a testigos. Junto con el fallecido juez Claudio Bonadio, que tenía numerosos pedidos de juicio político en la Magistratura, Stornelli fue uno de los principales protagonistas de la persecución judicial contra la expresidenta.
La calificación de “presiones mafiosas” hizo referencia a la difusión del teléfono de la hija de la exprocuradora Gils Carbó, por el cual amenazaron a la joven en repetidas oportunidades. La exprocuradora se había opuesto a la situación dominante de mercado que planteaba la fusión de Clarín y Cablevisión.
El dictamen de Casal se produjo inmediatamente después que el juez de la Corte, Ricardo Lorenzetti, planteara la necesidad de fallar en la condena contra Cristina Kirchner. Funciona de hecho como respuesta al fracaso parlamentario para proscribir una posible candidatura de la expresidenta a través de “Ficha limpia”.
Es una crónica sobria, sin demasiado detalle. Sin embargo destacan actitudes corporativas, intereses políticos, prácticas de cooptación y demás, donde una jueza que trata de limitar la investigación de un intento de magnicidio fue favorecida por los jueces Diego Barroetaveña, Agustina Díaz Cordero, Alejandra Provítola y Alberto Lugones que dejaron sin quórum a la Comisión de Disciplina de la Magistratura.
Tratan de cubrir a sus colegas, pero la corrupción judicial, la desnaturalización de la administración de justicia, se magnifica con estas decisiones, al mismo tiempo que se congelan las causas de corrupción que tiene Mauricio Macri, se alarga la investigación de la criptoestafa que involucra a Javier Milei y se ocultan derivaciones del intento de asesinato a Cristina Kirchner.
Está fuera de discusión que, incluso, con estas chicanas, hay una corporación judicial que interviene en los procesos electorales a través de introducir en la agenda mediática cómplice temas que favorecen a los candidatos con los que está coludida.
Los movimientos en las causas judiciales de la operación de desprestigio, que ha sido el argumento principal del macrismo, comienzan al mismo tiempo que las competencias electorales. Con condena o sin ella, la corporación judicial cooptada por el macrismo interviene a través de estas causas. Entre denuncias del periodismo macrista y los trámites procesales, algunas de ellas llevan más de diez o quince años dando vueltas.
Y ahora se sumaron los libertarios --respaldados por el mismo poder económico que respaldó a Macri-- que aprovechan el terreno envenenado. Para algunas generaciones, el tema se ha vuelto folclórico, forma parte de su entorno desde que tienen memoria. Años de corrupción de medios y jueces convirtieron para muchos una mentira en un sobreentendido.
Cualquier campaña electoral, no solamente la de este año, estará desvirtuada por este factor. A veces funciona como determinante y otras no, según el candidato y los aciertos o errores del peronismo. Es una democracia desequilibrada. El peronismo siempre corre con desventaja.
No fue bueno el desempeño del peronismo en Chaco, San Luis, Salta y Jujuy. En todas, los gobiernos provinciales no tienen referentes claros a nivel nacional y optaron por adelantar las elecciones provinciales. Y en las cuatro, el peronismo tuvo problemas.
En San Luis, los hermanos Rodríguez Saá perdieron el control histórico. En Salta, hace tiempo que el gobernador Gustavo Sáenz se había corrido, primero con el Frente Renovador de Sergio Massa y después hacia el oficialismo del momento. En Jujuy se había dividido en varios fragmentos y en el Chaco, también perdió, aunque recuperó algo del espacio que había cedido en las elecciones pasadas.
En esas cuatro elecciones se produjo el ausentismo más alto en la historia de esas provincias y a los libertarios les fue regular. Una proyección de esos resultados a nivel nacional les servirá para asentar una estructura territorial que no tienen, pero no les alcanzará para dar vuelta el Congreso. El romance del oficialismo con el Fondo Monetario requiere destruir los derechos laborales y el sistema previsional. Necesita un Congreso más dócil aún que el actual.
Lo más probable es que en la ciudad de Buenos Aires repita ese promedio, entre segunda y tercera fuerza. Fue una campaña rara, la de Leandro Santoro sin figuras del peronismo, la de Manuel Adorni sin Adorni, sólo con Milei, y la de Silvia Lospennato sin Lospennato y puro Macri. A pesar de la importancia que tiene para las tres fuerzas que disputan la punta, los candidatos se movieron poco y daría la impresión que hay más confusión que claridad en el electorado. No está claro para todo el mundo qué se vota y a quién.
A ese factor se sumará el desconcierto y los problemas que tendrá el elector cuando se enfrente a una máquina electrónica y a una sábana llena de caritas y colores distintos, con nombres de partidos y alianzas de los que no tiene la menor idea, porque casi todos van con nombres de fantasía. El clima general ha sido de apatía, lo que podría desembocar en alto ausentismo como en las elecciones previas.
La campaña del candidato oficialista fue puro gobierno nacional. El gobierno buscó un impacto fuerte en su electorado con tres medidas que anunció a último momento. Le sacó impuestos aduaneros a los celulares; amenzó con deportación, cárcel y costos para inmigrantes, y otra medida que se hizo trascender y luego se postergó: el uso libre de dólares para comprar en el súper.
El primer anuncio hizo que se declarara paro por tiempo indeterminado en Tierra del Fuego, donde miles de obreros trabajan en ensambladoras de celulares. El segundo raspaba en el fondo oscuro del alma humana para convocar desde el chauvinismo. Y el tercero requiere negociaciones y trámites por lo que nunca se anunció. Cuando se informaron o trascendieron, estuvieron en las primeras planas. Cuando se bajaron, fueron pocos los que se enteraron. Puro humo a conciencia. Habrá que ver si se aplica algo de lo que se anunció.
Pero de esa actitud se puede inferir alguna proyección. La más importante se relaciona con la inminente disputa bonaerense. Si el gobierno jugó fuerte y a fondo en la ciudad de Buenos Aires, las elecciones de la provincia de Buenos Aires serán a cara de perro. con Milei en el centro, con carpetazos del oficialismo al por mayor, campañas mediáticas de desprestigio y mucho juego sucio, inclusive con alguna intervención de tribunales adictos.
Publicado en:
Contra el fascismo, contra la suma del poder público, por la libertad, por la democracia. Mi voto patriótico el domingo 18 en la Capital. https://t.co/YrIvKADuSN
— Carlos Maslatón (@CarlosMaslaton) May 12, 2025
Esto es tremendo, si se confirman estos números el domingo habrá dispersión electoral del 22 %, es decir todos votos a la basura por debajo de Marra. En este caso la cifra repartidora por curul quedará en 50300 votos. Puede, sí, colarse Biasi que es ultra-trotskysta pero decidió… pic.twitter.com/9LGu7eWgej
— Carlos Maslatón (@CarlosMaslaton) May 13, 2025
Cómo se ubican los principales candidatos porteños, a dos semanas de las elecciones
Diez encuestadores dialogaron con Página/12 sobre el posicionamiento de las fuerzas políticas de cara a los comicios del 18 de mayo. Las claves que pueden torcer la jornada electoral y la posible derrota de los oficialismos.
Por Raúl Kollmann
4 de mayo de 2025
A dos semanas de las elecciones legislativas porteñas, la mayoría de los consultores en campañas electorales y encuestadores sostienen que Leandro Santoro (Es Ahora Buenos Aires) encabeza las intenciones de voto, con el oficialista Manuel Adorni (La Libertad Avanza) y Silvia Lospennato (PRO), a poca distancia, según algunos consultores, y a más distancia, según otros. Los especialistas coinciden en dos datos que hacen difícil prever lo que va a pasar. El primero es que el electorado porteño se caracteriza por decidir a último momento y, el segundo, que nadie sabe cuánta gente va a ir a votar, lo que altera muy fuerte la contienda. Varios elementos dominan la situación: la fragmentación fuerte de la derecha; el tironeo entre los que quieren que la elección sea un plebiscito a favor o en contra del gobierno de Javier Milei y los que intentan situar el debate en las cuestiones esencialmente porteñas como las obras, la seguridad, la limpieza. Pese a los obstáculos, Página/12 dialogó con diez de los más conocidos consultores. Y los consultores arriesgaron números y opiniones.
La guerra civil española y CABA
“Sabemos el significado de esta elección, se parece metafóricamente a la Guerra Civil española -analiza Eduardo Fidanza, de Poliarquía-. Se probarán las armas que se usarán luego en la Guerra Mundial. De acuerdo a nuestros sondeos, Santoro marcha adelante y el segundo lugar está parejo, entre la LLA y PRO, en torno a 20 puntos, Larreta tiene 10 y Marra alrededor de 5. Pero relativizo los sondeos, faltan dos semanas, de modo que son solo una foto de hoy. Mauricio Macri se juega su vigencia política, su primo la gobernabilidad y los hermanos Milei la pericia para la construcción política. Muchos motivos para convertir una elección local en una competencia crucial. Y algo más: si en la capital de la Argentina, que hoy es la niña bonita de la ultraderecha internacional, ganara el peronismo, tal vez muchos van a recalcular”.
¿Puede haber un voto progre?
“Es una elección en la cual el primer lugar hoy lo tiene Santoro -sostiene Facundo Nejamkis de Opina Argentina-, en segundo lugar está muy cerca Adorni, tercera, lejos por debajo de 20, Lospennato y después tenés a Rodríguez Larreta con alrededor de 10. El resto del pelotón está más abajo, incluido Marra que no lo veo potencia en este momento. La elección se define por la confluencia de tres tendencias que pueden tener mayor o menor gravitación, una es cuánto pesa el temor a que el kirchnerismo gane la ciudad de Buenos Aires en el universo no peronista. Es decir, si algún candidato, por ejemplo Adorni, puede superar la fragmentación del voto contra el peronismo. La segunda tendencia es que haya un voto progre, castigo a Milei y a Macri. Eso puede hacer subir a Santoro más allá de los 30 puntos. Y la tercera alternativa es que el PRO defienda los pergaminos que tiene en CABA y pueda atraer a votantes que perdió. El problema ahí es la atracción de Rodríguez Larreta”.
La mayor diferencia
Analogías es la consultora que percibe mayores diferencias a dos semanas de la elección. “Leandro Santoro 29,6 por ciento; Silvia Lospennato 20,4; Manuel Adorni 17,9; Rodríguez Larreta 8,8 por ciento; Marra 7 por ciento. -son los números que hoy por hoy señala Marina Acosta, la voz de la consultora-. Esos son los datos de nuestra última encuesta. Observaría tres cuestiones. La primera: la estructura de preferencias es similar a la de la elección de 2023. La segunda, no hay voto útil ni para Adorni ni para Lospennato en el sentido de ‘ganarle al kirchnerismo’. La tercera, el voto de la derecha se divide entre la LLA y el PRO. Por otra parte, el nivel de participación es aún una incógnita".
¿Qué pasa con el 50 por ciento?
Roberto Bacman, titular del CEOP, centra el análisis en lo que está sucediendo con el 50 por ciento que en algún momento sacó la derecha y centroderecha en CABA. “El escenario electoral se divide en tres conjuntos, el espacio de la derecha y la centroderecha, que representa alrededor de ese 50 por ciento del electorado, que con el surgimiento de LLA y la aparición de las candidaturas de Rodríguez Larreta y Marra, se ha dividido. Esta situación implica, de hecho, una ventaja comparativa para Santoro. El debate evidenció un planteo simple y contundente de Adorni: votarme a mí es votar a Milei. Un plebiscito sobre el gobierno nacional. Busca perforar el voto PRO, quedarse con lo de Marra y pasar el 30 por ciento. Santoro arrancó con ventaja y debe buscar el voto útil opositor que en CABA es del 40 por ciento. Están los ahogados por el sistema de Milei, los complicados con el ajuste, los que no viven bien y que están enojados. Parte de esa gente por ahí vota a alguno de los candidatos que tienen pocos votos, pero son opositores que Santoro puede sumar”.
De la basura al plebiscito
Raúl Timerman, desde Grupo de Opinión, marca una evolución de la campaña porteña. “Es una elección que empezó planteándose en términos municipales, la basura, el olor en las calles, el estado de los hospitales, el estado de las escuelas, la línea F subterránea, es decir, llena de promesas y de verificaciones de falencia de la ciudad. Pero a partir del planteo de Adorni es Milei, se pretende cambiar el centro: es Milei o el kirchnerismo. Yo creo que Santoro tiene que virar hacia ese lado, instalando que el gobierno representa el odio y la crueldad, Santoro ya lo está haciendo. Lo otro que ha sido inteligente es desprenderse Unión por la Patria, el Frente para la Victoria, y hacer un partido local Es Ahora Buenos Aires. Según las últimas encuestas, parece que Santoro tiene que competir en una especie de empate técnico con Adorni. A partir del momento que el vocero empezó a plantarse como candidato se ha ido separando de Lospennato. Estarían Santoro-Adorni en el primer lugar, tercera Lospennato, después Rodríguez Larreta, después Marra”.
Pierden los oficialismos
“Veo posible una derrota del oficialismo nacional y de la ciudad -evalúa Gustavo Córdoba de Zuban-Córdoba consultores-. Tras el debate, me parece que se consolidó la ventaja indescontable que tiene Santoro. Queda la disputa por el segundo lugar, pelea muy pareja y competitiva. Es evidente que LLA y el PRO dan por descontada la derrota y salir segundos para ellos es una victoria. Esta elección impacta porque las consecuencias son nacionales. La instalación de Santoro como un actor, como un protagonista nacional, la cuestión de la doble derrota de los oficialismos es un tema y el impacto profundo en la política de alianzas, porque esto abre una puerta enorme si Adorni sale tercero, ya que Macri va a envalentonarse”.
Cualquiera puede ganar
Santiago Giorgetta, de Proyección, considera que “estamos ante una elección de cuatro cuartos. Un cuarto Santoro cercano a los 25 puntos, encabezando individualmente la grilla. Otro cuarto, LLA con Adorni, que él personalmente mide 20 puntos, pero el espacio mide 27. Ahí habría que ver si hay arrastra o no: por eso la campaña Adorni es Milei. El tercer cuarto, el PRO, con Lospennato. Lo mismo, le pasa algo similar a LLA: la candidata mide 17, 18 puntos por su cuenta, pero el espacio llega a los 25. Veremos también si hay arrastre o si la individualidad de Santoro se impone. El cuarto cuarto lo encabeza Larreta con 6, 7 puntos de intención de voto. Le roba un porcentaje muy interesante al PRO. Ramiro Marra le roba 4, 5 puntos linealmente a Adorni. ¿Y quién le pone un techo a Santoro? Kim y Abal Medina. ¿Cuál es la particularidad que vemos? Es que cualquiera de estos tres puede salir primero o puede salir tercero. Cualquiera puede ganar esta elección”.
Un electorado muy particular
Analía Del Franco, de Del Franco consultores, pone el acento en la tradición de voto de los porteños. “El electorado de CABA define su voto a último momento, de manera que las alternativas están abiertas. Está claro que se define entre los candidatos postulados por el peronismo, por Milei y por Macri. El presidente movió sus fichas y trata de darle un empuje a su lista. Para mí, por ahora tibiamente. El perfil opositor lo tiene Santoro y necesita cosechar voto útil de los que quieren castigar a Milei y Macri. Y el PRO necesita mantener la elección a nivel local, o sea, que se debatan las cuestiones de la ciudad”.
La fragmentación de la derecha
“Las elecciones en CABA muestran una estructura de preferencias dominada por la fragmentación de la derecha -concluye Artemio López, al frente de Equis-. Lospennato, Adorni, Yamil Santoro, Paula Oliveto, Ramiro Marra y Larreta dividen el mismo electorado que originalmente acompañó a la coalición que desde hace 18 años gobierna CABA. Este es un síntoma inequívoco de fin de ciclo en el terreno electoral. En materia de gestión, la decadencia es notable y consolida estructuralmente el fin de ciclo que se expresa en la fragmentación electoral de la derecha distrital. Esta circunstancia tiene un espacio favorecido, muy nítido, que es el que encabeza Leandro Santoro, que según datos de la consultora Proyección al 15 de abril encabeza las preferencias de voto con 23 por ciento, seguido por Adorni con 19 y Lopennato con 17”.
Como se ve, buena parte de los consultores ubican a Santoro a la cabeza, pero falta ver cómo evolucionan una serie de interrogantes, que son claves. El primero, cuánta gente va a votar. En Santa Fe, el 13 de abril, votó solo el 55 por ciento del padrón. La pregunta es: ¿a quién beneficiaría que haya pocos votantes? En general, la lógica indica que no concurren los menos radicalizados, o sea favorecería a Santoro, Adorni y a la izquierda. Pero también hay que tener en cuenta que el ausentismo en CABA suele ser menor al que se verifica en el interior. La otra incógnita tiene que ver con que los porteños deciden su voto al final. Habrá que ver si la campaña se pone más caliente, quién se beneficia de la mayor dureza y, lo que suele ocurrir, que los partidos con menos votos pierden caudal por el voto útil: a favor o en contra de los contendientes que pueden ganar.
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/822922-como-se-ubican-los-principales-candidatos-portenos-a-dos-sem
La casta éramos nosotros...
Brillante aviso de Leandro Santoro. La motosierra es una mentira de la propaganda de Caputo, Sturzenegger y Milei. Mientras recortan a sectores explotados lo que no hay que recortar, subsidian al sector financiero 100 veces más pagando tasa de interés altísima con fondos públicos… https://t.co/pItfBNXVTU
— Carlos Maslatón (@CarlosMaslaton) May 4, 2025
Si después de 20 años de gobierno solo tenes videitos armados con IA, es porque lo único que hiciste en esos 20 años son negociados.
— Editor✍ (@Editor_76) April 19, 2025
El PRO expone la falta de gestión con cada Renders. pic.twitter.com/RrZuNeZJly
El colmo del abandono! pic.twitter.com/DoVY9o0CBj
— Leandro Santoro (@SantoroLeandro) April 18, 2025
Danos una mano para ganar la Ciudad. Compartí y comentá este video, que es un buen resumen de nuestra propuesta. pic.twitter.com/6sFuo8fLpz
— Leandro Santoro (@SantoroLeandro) April 16, 2025
Se tapa la boca @luisnovaresio para no reírse, porque no puede creer lo que @SantoroLeandro le está contando sobre la campaña "artificial" que está haciendo Jorge Macri en la Ciudad, presentando obras que ni siquiera están licitadas, pero que ya se muestran con IA. pic.twitter.com/wkGuRoExhh
— Editor✍ (@Editor_76) April 15, 2025
Los negocios de los amigos de Macri. pic.twitter.com/lL3VpiVDnj
— Leandro Santoro (@SantoroLeandro) April 15, 2025
La discriminación como política. pic.twitter.com/mb4OC219XI
— Leandro Santoro (@SantoroLeandro) April 13, 2025
Este afiche es 100% real. Lo podes ver y tocar.
— Leandro Santoro (@SantoroLeandro) April 10, 2025
El "nuevo túnel vehícular" NO EXISTE (está hecho con IA) pero los chantas del PRO te lo venden como si fuera real.
Basta de tomar por imbéciles a los porteños. Terminen con la publicidad engañosa y dejen de tirar la plata. pic.twitter.com/dLFKQZjA3G
Cómo la crueldad se hizo moda. pic.twitter.com/vSr672lnUT
— Leandro Santoro (@SantoroLeandro) April 7, 2025
¿¿Querían Rock??👊 pic.twitter.com/kLxaCm2UYG
— Leandro Santoro (@SantoroLeandro) April 6, 2025
Brillante Leandro Santoro. Esta es la línea correcta para la presente hora política. Mi voto, el 18 de mayo, en la Capital. https://t.co/LWnd3mtiz4
— Carlos Maslatón (@CarlosMaslaton) April 13, 2025
Todas las fuerzas políticas y sociales tienden a dividirse mientras el Presidente cada vez vive más aislado en su realidad paralela. Las verdaderas exigencias del FMI y lo que significan para la población, son la única y terrorífica carta que puede terminar ordenando a la oposición.
Por Eduardo Aliverti
6 de abril de 2025
La fragmentación del escenario político argentino es inédita. A lo largo de la historia hay ejemplos sobrados de rompimientos partidarios, pero es diferente si se trata de divisiones en tribus. También las hubo siempre, pero no dominando el total del mapa. Y eso agrava el cuadro en la representatividad de lo que se denomina “el campo nacional y popular”.
Hay tribus para todos los gustos. Están quienes prefieren llamarlas “ligas” o “sectores”, porque resuena menos agresivo. Por ejemplo, se menta a la “liga de los gobernadores” que, tradicionalmente, (se decía que) agrupaba los intereses de las provincias contra el centralismo porteño. Pero ahora resulta que, además, debe diferenciarse entre los gobernadores con y sin peluca, sumado al cordobesismo que sí se mantiene en jugar solo, para un lado y otro, según las conveniencias de cada circunstancia.
Ni hablemos, claro, del show de tribus en el campo sindical. O de lo que sucede en las intendencias bonaerenses. En particular, del conurbano. Atención: el esquema se repite en prácticamente todos los territorios provinciales. Pero carece de rebote en los medios de alcance nacional y, entonces, parece que sólo es cuestión del gigantesco entramado de La Provincia. No es así, ni de lejos. Quien viva en capitales, ciudades y pueblos del interior conoce perfectamente que la política local incluso divide a las tribus en “carpas”.
En el caso de la provincia de Buenos Aires, el tema se potencia a raíz de la contienda, cada día más marcada, entre las huestes que responden al gobernador y quienes lo hacen en respaldo a la ex presidenta. En las próximas horas se sabrá si la ruptura es irreversible, o si serán capaces de frenar al borde de un abismo susceptible de conducirlos a la derrota.
¿Ocurrirá que el peronismo tenga vocación de suicidio, o que esté dispuesto a jugar con ese riesgo? ¿Sus figuras más significativas han hecho todo lo posible para evitarlo? Por lo pronto, las rencillas ya llegaron demasiado lejos como para que las eventuales negociaciones no redunden en que alguno de los bandos sienta que retrocedió.
Una mayoría de alcaldes peronistas (44) se pronunció a favor de desdoblar las elecciones provinciales y nacionales. Una minoría (23) las pretende simultáneas. Y queda el resto que, a su vez, está fragmentado entre adherentes a Sergio Massa e “independientes” que todavía no tomaron posición declarada.
En la Ciudad, la lista que encabeza Leandro Santoro sí pudo armonizar a las tribus diversas del rompecabezas de peronismo y progresismo, para volver a usar esas definiciones convencionales que desde el punto de vista ideológico no tienen sustento alguno. Y si acaso lo tuvieran, a efectos prácticos carecen de toda importancia. Desbancar a los Macri o empezar a hacerlo, nada menos que en la marquesina porteña, convierte en irrelevante cualquier polémica que se proclame “doctrinaria”.
Sin embargo, lo obtenido por la figura de Santoro es una excepción. El promedio de lo restante consiste en un espectáculo divisionista que, para reiterar, tiene absorto o indiferente al conjunto de los urgidos, o necesitados, o expectantes, por hallar una opción contra los libertaristas.
Hacia la derecha, si es por representación en las urnas, se reproduce esta suerte de competencia cariocinética.
Los hermanísimos y Mauricio Macri se trenzan en una disputa también inédita, profundizada al haberse lanzado la campaña. La pareja presidencial cree estar en condiciones de llevarse absolutamente todo por delante. Y El Calabrés les marca la cancha con un apunte que excede por mucho a inventivas capusottianas o de Revista Barcelona: habla de su “apego a la institucionalidad”. Bingo. Semeja que es todo lo que le faltaba a la política argenta, para ratificarse como un terreno lisérgico.
En aras de este sketch, Macri aportó lo suyo, despechado y decidido, a fines de que el Senado volteara la aprobación de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla como miembros de la Corte Suprema. Los Hermanos se comieron una paliza de aquéllas, que no pudo ser disimulada ni por sus lechosas tropas mediáticas.
Es casi inconcebible que los Milei hayan insistido hasta último momento en introducir por la ventana a dos jueces que, según se sabía de sobra por los números parlamentarios, no tenían posibilidad alguna de atravesar al Senado.
¿O no es tan incomprensible?
Sin necesidad de dar crédito a la profusa cantidad de rumores en torno a la (in)estabilidad psíquica del Presidente, que involucran relatos alarmantes, se comprueba en el cotidiano que Milei parece vivir en una realidad paralela en cuanto al diagnóstico y accionar de dos cosas.
Una es su prescindencia total respecto de cómo construir base de apoyo político, para la aventura terrorífica que encabeza formalmente.
Con la salvedad de sus loros comunicacionales, que sin solución de continuidad están dispuestos a inmolarse en el altar del ridículo, no hay jornada en la que no destruya toda posibilidad de puentes con sus aliados.
Milei cree y opera sobre la seguridad de que le alcanzará y sobrará, in eternum, con la imagen positiva en alrededor de ¿una mitad social? ¿Poco más? ¿Algo o bastante menos?
La otra cosa es cómo ignora aspectos elementales del funcionamiento geopolítico, de cuáles son las efectividades conducentes de Donald Trump y del verdadero cepo que el Fondo Monetario le impone a este culo del mundo respecto de sus chances de desarrollo productivo.
Las acciones de las empresas argentinas en Wall Street, por cierto que acompañando al global de los mercados, se derrumban. El riesgo país volvió a dispararse, impidiendo toda alternativa de conseguir financiación a tasas razonables. La Bolsa se hundió. La cotización del dólar sugiere nada más que su trepada.
Mauricio Claver Carone, referente en jefe del Departamento de Estado para América Latina, puso la guinda del helado. Advirtió que, si los argentinos aspiran a una apoyatura incondicional, deberán correr a China de su asistencia financiera. Y de “penetración” en materia de obras de gran porte, claro. Los swaps chinos son un 60 por ciento de las reservas efectivas.
Carone no dejó lugar a dudas y, en rigor, es el primero que blanquea (los) condicionamientos del Fondo. Caputo Toto reniega de darlos a conocer. Literalmente, este funcionario estrella de Washington dijo que si Argentina quiere la plata hay que empezar por ahí. Por abrirse de los chinos.
Empero, Jamoncito no para en su onanismo trumpista. Si algo debe reconocérsele es la vocación inclaudicable de entreguismo, para decirlo en un lenguaje panfletario cuyo lugar común es indesmentible.
Se hace complicado no interpretar que tenemos a un Presidente-niño, ni siquiera adolescente, convencido o actuante acerca de que está practicando un juego de liderazgo universal. Premiaciones truchísimas. Halagos que ni tan solo le permiten conseguir fotos sustantivas en la sede de un Imperio decadente. Y así de corrido.
En el aniversario de Malvinas cruzó otro límite, al aseverar que deben contemplarse los deseos de los kelpers y esperar que deseen ser de los nuestros. Más cipayo no se consigue.
Pero el problema es que ese tipo de actitud repugnante no es ni apenas constitutivo de alguna política exterior superadora de la mera agachada. Lo criticaron con dureza desde lugares que no son, precisamente, un paradigma de patriotismo. Salió a “explicarlo” la Comandante Pato, quien todos los miércoles sigue gastándose su sed represiva contra jubilados y manifestantes.
Es a partir de aspectos como ésos que Milei acaba produciendo el quiebre representativo-electoral del bloque dominante, donde, para sorpresa del mundillo politizado en un país que nunca agota el asombro, la derecha también se astilla en tribus.
Y es en instancias como éstas cuando pueden caber las confusiones de coyuntura, pero no las estructurales.
Que ese bloque tenga contradicciones secundarias acentuadas no significa, ni por asomo, la alteración de que lo nodal es una lucha despiadada por tajadas de negocios. Punto.
Macri, tan falsamente gracioso en su apego a la institucionalidad, porta el resentimiento por haberse quedado afuera de componendas ligadas a las transas con el Estado. Él y sus amigos, en las licitaciones públicas, ahora reemplazados -en parte- por los hermanos del alma que aprovechan a triángulos de hierro y desregulaciones sturzeneggerianas.
Asimismo dicho con retórica tribunera, esos conflictos son para consumo de la gilada.
El nudo auténticamente dramático es el de las fuerzas de aquél “campo nacional y popular” que no logra ponerse de acuerdo ni en táctica, ni en estrategia, ni en nombres, ni en liderazgos.
Quizás, finalmente, la prepotencia de los hechos será capaz de articularlas.
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