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sábado, 16 de agosto de 2025

Altas tasas de interés para frenar al dólar, que paralizan la economía, por Juan Garriga (para "Página 12" del 15-08-25)

 


Tasas vs. dólar y una crisis económica autogenerada


Milei y Caputo celebran y ratifican un plan de estabilización que, en los hechos, está quebrando la economía. Imagen: Redes sociales


Los sectores productivos se autoperciben marchando al abismo. Ni los bancos que se suponen son grandes beneficiarios de las altas tasas avalan el modelo. Una crisis que se acelera semana tras semana

Por Juan Garriga

15 de agosto de 2025 



La economía productiva está pagando un alto costo por los desarreglos de la política monetaria del gobierno. Con el objetivo de frenar la corrida contra el dólar, está impulsando un alza insólita de las tasas de interés. El costo de endeudamiento de las empresas se duplicó en apenas un mes. La tasa promedio de adelantos en cuenta corriente alcanzó al 12 de agosto el 72,11 por ciento anual, mientras que treinta días atrás se ubicaba en 34,43, según los datos publicados por el Banco Central para el promedio de los bancos. Y no sólo las empresas, sino que además las personas y los núcleos familiares están sintiendo el impacto por el aumento en la tasa de financiación sobre saldos de tarjetas de crédito. El salto se produce en un contexto y por impulso de la fuerte suba de las tasas que ofrece el Gobierno a las entidades financieras ante cada vencimiento de letras y bonos en pesos, que en algunos instrumentos ya superan el 69 por ciento de rendimiento efectivo anual. 


Este jueves, el Banco Central impuso nuevas restricciones a los bancos aumentando los encajes, para evitar el aumento de la cantidad de fondos en circulación, lo que provocó malestar del sector con el gobierno. Las acciones de las entidades financieras en el exterior tuvieron en la bolsa de Nueva York fuertes caídas, como reflejo de esta situación.


En el resto del mercado, el movimiento fue igual de abrupto. Las tasas para plazos fijos, que a mediados de julio promediaban 30,59 por ciento anual, treparon hasta 44,94. La tasa Badlar —referencia para depósitos a plazo de más de un millón de pesos— saltó de 30,36 a 45,94 en el mismo lapso. Las tasas de préstamos, que venían bajando de forma sostenida desde enero, interrumpieron esa tendencia y pasaron de 70,72 a 72,11 en apenas una semana. El dato para tarjetas de crédito no se publica diariamente, pero por lo general acompaña la evolución de los préstamos personales, por lo que también habría experimentado un aumento.


El encarecimiento del crédito no es un hecho aislado. Se da luego de una licitación de deuda en la que el Tesoro sólo consiguió renovar 9,3 billones de los 15 billones de pesos que vencían, lo que implica un rollover del 61 por ciento. Esto deja en manos del mercado casi 6 billones de pesos —equivalentes a más del 17 por ciento de la base monetaria— que podrían volcarse a otros destinos, incluyendo la compra de dólares.


En esa operación, el Tesoro convalidó tasas cercanas al 70 por ciento en instrumentos como las Lecap y el Boncap con vencimiento a septiembre, además de aceptar costos elevados en otros títulos. Tres series clave quedaron sin adjudicar: un bono dólar linked a diciembre de 2025, un Boncer a octubre de 2025 y un título a tasa fija a febrero de 2026. El resultado expone que las tasas muy por encima de la inflación no logran, por sí solas, garantizar la renovación de la deuda.


El incremento de los rendimientos que paga el sector público se traslada de manera directa al resto del sistema financiero. Con tasas reales que se ubican muy por encima de la inflación, se encarece el financiamiento para empresas y familias, afectando tanto la producción como el consumo. La presión sobre el costo del crédito se agrava para las pequeñas y medianas empresas, que dependen del financiamiento de corto plazo para sostener el capital de trabajo.


“Si bien las tasas bajas no necesariamente generan nueva inversión, sí permiten refinanciar obligaciones y reducir costos. Con tasas en estos niveles, se encarece todo: la compra de insumos, el pago a proveedores y el financiamiento del stock”, explicó un economista especializado en la actividad productiva.


Según este especialista, un esquema de tasas tan altas y por encima de la inflación también puede derivar en una acumulación de pasivos que luego resulte difícil de afrontar. El sector público enfrenta vencimientos crecientes y, si el costo de refinanciarlos se mantiene en estos niveles, el peso de los intereses sobre las cuentas fiscales se incrementará de manera significativa.


El efecto de estas decisiones no se limita al mercado financiero. En la medida en que el crédito bancario se encarece, las empresas ajustan su nivel de producción, retrasan inversiones o trasladan parte del costo adicional a los precios finales. Esto termina afectando a los consumidores, que ya enfrentan una pérdida de poder adquisitivo y mayores costos para acceder a financiamiento a través de tarjetas de crédito o préstamos personales.


En este escenario, el desafío para la política económica es encontrar un equilibrio entre las necesidades de financiamiento del sector público y la estabilidad de la economía real. Mientras tanto, las empresas —en especial las pymes— deben afrontar un costo de endeudamiento que, en términos reales, se encuentra en máximos de los últimos años


A su vez, el economista aclara que las tasas altas y muy por encima de la inflación pueden generar una burbuja de liquidez para el sector público que en algún momento hay que pagar, como ya ocurrió durante la gestión de Federico Sturzenegger (en ese momento, presidente del Banco Central) en el gobierno de Mauricio Macri. Sin embargo, y teniendo en cuenta el mismo periodo, advierte que estas tasas elevadas no frenan la acumulación de activos externos en el mediano plazo, lo que añade un riesgo adicional para la estabilidad macroeconómica.



Publicadas en:

https://www.pagina12.com.ar/849760-tasas-vs-dolar-y-una-crisis-economica-autogenerada

lunes, 3 de julio de 2023

El plan económico de Unión por la Patria, por Juan Garriga y Martín Epstein (para "Página 12" del 02-07-23)


Temas de debate. Analistas ponen el foco en las prioridades que se deberían fijar

Desde todos los sectores del oficialismo coinciden en que un plan de estabilización es necesario para salir adelante, aunque se descarta avanzar con un brutal ajuste como el que dejan entrever desde la oposición.
Por
Juan Garriga y Martín Epstein
2 de julio de 2023
Producción: Mara Pedrazzoli

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Con la gente adentro
Por Juan Garriga (*)

La elección de Sergio Massa como candidato de consenso dentro de Unión por la Patria parece haber traído algo de tranquilidad al gobierno, por lo menos en el aspecto económico. Las negociaciones con el FMI aparecen como una garantía de la estabilidad cambiaria y de esta manera, la inflación parece haberse estabilizado (aunque en un nivel muy alto).

Pero más allá de esta paz que garantiza el final del mandato presidencial, Unión por todos tiene que pensar en un escenario post elecciones, y cuáles van a ser los principales desafíos en el caso de ser gobierno. Y el principal desafío es sin duda atacar el problema de la inflación, que supera los 3 dígitos medida anualmente, y seguramente así se mantenga hasta fin de año.

Desde la oposición las posturas parecen ser bastante claras, para combatir la inflación, hay que realizar un brutal ajuste. Desde Juntos por el Cambio, se pone el foco en el orden fiscal y monetario, cuando sabemos que eso implica ajuste que termina afectando a los que menos tienen, y teniendo poco efecto, tal como sucedió en 2017 cuando Macri anunció la emisión 0, pero la inflación terminó alcanzando el 25 por ciento en 2017, y casi duplicándose en 2018. Desde el sector libertario esgrimen una propuesta de dolarización que no tienen bien en claro cómo llevar a cabo, y ni siquiera sus propios economistas terminan de defender.

Este tipo de propuestas quedan descartadas para un futuro gobierno de Unión por la Patria, no sólo por las pocas posibilidades de tener éxito con este tipo de programas, si no por el mandato popular que tendría el nuevo gobierno, respaldado por una sociedad que entiendo que volver a las recetas neoliberales nunca es la opción.

Lo que sí está claro, y parece tener consenso desde todos los sectores del oficialismo, es que un plan de estabilización es necesario. Aún en una economía que pueda crecer, en la que haya distribución y en la que se conquisten derechos, nadie se aguanta una inflación de 3 dígitos, y esto a la larga termina generando una tensión con el electorado.

Uno de los planes que empiezan a aparecer, sostenido por parte del empresariado, pero que también empieza a hacer eco en algunos sectores de Unión por la Patria, es un plan de shock: devaluación inicial para tener un tipo de cambio que desaliente importaciones, reducción de los subsidios que efectivamente impactará en una suba de tarifas de los servicios. Para compensar estas medidas, un aumento en las retenciones que compense el efecto devaluatorio en el aumento del precio de la comida, un aumento de sueldos que compense el alta de las tarifas.

Una vez realizado este primer shock, buscar un acuerdo de precios en una economía ahora si más ordenada, con un tipo de cambio competitivo, un Estado más balanceado (menos subsidios y más retenciones), y un mayor poder adquisitivo del salario producto del aumento de sueldo.

Sin embargo, este plan tiene algunos detractores dentro del oficialismo que plantean una serie de inconvenientes. En primer lugar, en una economía donde el trabajo informal está creciendo, no se puede confiar en que un acuerdo de salarios formales pueda sostener el nivel adquisitivo, dado que es difícil que eso se replique en canales informales. Por otro lado, la inercia inflacionaria complica un acuerdo de precios sostenible en el tiempo. Es difícil lograr un consenso en el que el empresariado no remarque los precios, luego de una devaluación, sobre todo en un contexto de inflación de 3 dígitos.

¿Qué solución proponen ante estas interrogantes? Para vencer la inercia inflacionaria, una devaluación no es la mejor herramienta. Un férreo control de precios durante un periodo determinado, que haga bajar la inflación, es una medida menos popular, pero más efectiva. Una vez que los precios se acomoden, y romper la inercia inflacionaria, si es posible un acuerdo de precios, indexados a la inflación de los primeros meses.

(*) Economista del Departamento de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación.

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Camino a un programa
Por Martín Epstein (**)


Dentro de los lineamientos fundacionales de Unión por la Patria se encuentran el crecimiento económico con inclusión y el desarrollo con el objetivo de garantizar soberanía y protección de los recursos naturales como motor del trabajo. Además, la visión de una industria nacional potente y complementaria con inversión en ciencia y tecnología. Finalmente, la firme oposición a las políticas de ajuste, endeudamiento y polarización de la economía, de la mano de los mismos referentes políticos que participaron de los gobiernos de De la Rúa y Macri.

La confirmación de la precandidatura presidencial de Sergio Massa junto a Agustín Rossi dentro de Unión por la Patria, dio un primer cierre a un largo período de debate interno en que dos ejes parecían correr en paralelo: de un lado, la búsqueda de unidad tras candidaturas consensuadas o el camino a una interna en el marco de las PASO, por el otro, el reclamo en múltiples oportunidades expresado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner de trabajar sobre la base de un programa económico y social que actúe al mismo tiempo como ordenador hacia dentro del espacio y como plataforma para una sociedad disconforme con la gestión actual del gobierno en términos de resultados.

Si bien UxP tendrá finalmente disputa dentro de las primarias, la candidatura de Massa cambió la dinámica que se vislumbraba horas antes del cierre de listas: a la declinación de las candidaturas de Waldo de Pedro y Daniel Scioli le siguió el resurgimiento de la de Juan Grabois como expresión del descontento de un sector de la coalición oficial. Sin embargo, merece la pena pensar si este contrapunto significa efectivamente la disputa de proyectos económicos o, dicho de otro modo, qué grado de coincidencias se podría encontrar en pos de un programa que sintetice una propuesta de unidad. Para eso, comparar la propuesta de Unión por la Patria con expresiones de los ahora dos precandidatos podrían ayudar a orientar algunas reflexiones.

Aparecen entonces dos debates fundamentales para poder orientar un programa económico que intente revertir algunas de las tendencias negativas del ciclo reciente en un nuevo contexto que se abre en 2024.

1. La deuda con el FMI y la búsqueda de una salida política

Desde 2018 y con el retorno del Fondo, no hay forma de dejar fuera del análisis la centralidad de la deuda y los condicionamientos que el organismo imponen a la Argentina. Más aun, en los últimos 5 años la deuda con el fondo solo fue útil para garantizar la fuga de capitales en el gobierno macrista, impulsando una inercia inflacionaria que empeoró en el contexto de la Guerra de Ucrania y Rusia, además de la reciente sequía.

Más allá de divergencias de metodología, rompiendo con el programa (y el Fondo) o encontrando caminos de renegociación más favorables a la Argentina, las propuestas dentro del espacio oficialista en última instancia coinciden en la necesidad de resolver el problema con el fondo con una solución definitiva que en el mediano plazo saquen de la mesa de discusión los programas y recetas tradicionales del organismo. Encontrar puntos de contacto parece ser la tarea ya iniciada por sectores que confluyen en UxP.

2. La soberanía económica, con foco en recursos naturales

La guerra en Europa desato un problema para la Argentina, cuyo saldo negativo fueron los 5.000 millones de dólares extra de costo energético en una matriz deficitaria pero con posibilidad de reversión. La decisión de avanzar en tiempo récord con el gasoducto Néstor Kirchner, desoyendo los consejos del FMI, permitirá este año reducir significativamente ese déficit (incluso con posibilidad de equilibrio o superávit). Promover y sostener esta política impulsada por el actual gobierno es también un punto de acuerdo, tendiente a resolver no solo la demanda interna sino también por su potencial exportador (para 2024 se estima un saldo positivo cercano a los 4.000 millones de dólares).

En paralelo, el avance de proyectos de procesamiento de litio, considerando el potencial que el país tiene con uno de los yacimientos más grandes del mundo, abre un debate más profundo: cómo lograr avanzar en procesos de industrialización que incrementen el valor agregado rompiendo con tendencia a la primarización. Probablemente en este punto cobre centralidad la necesidad de un amplio consenso dentro de UxP, ya que sin ese rumbo será complejo plantear un nuevo marco normativo que de lugar a la mirada integradora de un proyecto nacional que sea aceptado y acompañado por las provincias mineras.

Pese a tensiones lógicas en un espacio diverso, en la búsqueda de un programa económico de amplio acuerdo está la posibilidad de limar asperezas internas, potenciando a UxP con una propuesta económica clara que aborde las grandes discusiones de cara a la sociedad.

(**) politólogo y analista económico de CEPA.


Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/564217-el-plan-economico-de-union-por-la-patria