ÁLBUM DE IMAGENES DE "MIRANDO HACIA ADENTRO"

Todas las imágenes originales producidas por "Mirando hacia adentro" han sido publicadas en un blog satélite llamado "Mirando hacia adentro. Álbum de imágenes".

DEUDA EXTERNA ARGENTINA ON LINE

La página norteamericana "usdebtclock.org" informa segundo a segundo la evolución de las deudas de los países. Vea online y en directo el REENDEUDAMIENTO ARGENTINO presionando AQUÍ.

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Nicolás Tereschuk. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nicolás Tereschuk. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de agosto de 2026

LA PLATA "DULCE" QUE SIEMPRE SE TERMINA AGRIANDO

 




Nicolás Tereschuk 🇦🇷

@escriba

·


Esta película la hicieron con los hechos casi en caliente y acá todavía tenemos que escuchar economistas y comentaristas que no descartan que la vida de la gente vaya a mejorar con este modelo de mierda.







jueves, 19 de octubre de 2023

MILEI ANUNCIA DOS AÑOS DE INFLACIÓN EN DÓLARES


De 18 a 24 meses de inflación en dólares

 

 

sábado, 9 de enero de 2021

NICOLÁS TERESCHUK: "Están saliendo los mismos"

Publicado en:

https://twitter.com/escriba/status/13476389432615813




lunes, 8 de junio de 2020

SANTIAGO CAFIERO: "Desde siempre tratan de dividirnos"




Publicado en:
https://twitter.com/escriba/status/1269428056369790976

viernes, 30 de agosto de 2019

El peronismo, el primer desmitificador, por Nicolás Tereschuk y Abelardo Vitale (por "El Destape" del 29-08-19)



El derrumbe de las 10 consignas de sentido común que giran en torno al movimiento creado por Juan Domingo Perón.

29 de agosto de 2019

El peronismo se convierte más temprano que tarde en el primer desmitificador de las consignas que se construyen como sentido común en torno a él. En los últimos meses asistimos nuevamente a un episodio de este tipo:

Sin más preámbulo, enumeraremos algunos ejemplos:

    “El peronismo es un partido de poder”: Desde 1983,el peronismo ya pasó por la oposición tres veces. Ha estado en el poder y en el llano. Ha ganado y perdido elecciones de todo tipo. Es un partido de poder, cuando gana, y también ha sabido estar en la calle, cuando pierde.

    “El peronismo en la oposición es desestabilizador”: La reciente experiencia de gobierno de Mauricio Macri demuestra, una vez más, que son múltiples las escenas en las que aparecen peronistas acordando con un gobierno no peronista de turno. Legisladores, sindicalistas, gobernadores e intendentes negocian siempre que pueden negociar. Y todavía un poco más. El aporte del peronismo (y del conjunto de la oposición) en este último año para mantener el conflicto social dentro de los naturales límites del debate político, parlamentario y de la protesta callejera no sólo son los normales de cualquier democracia, sino que incluso sirvieron como catalizadores de ese malestar hasta la realización de los comicios.

    “El peronismo es más verticalista que el no peronismo”: Cuando en el peronismo existe la percepción de que la Jefatura no está en una trayectoria ganadora, es muy probable que aparezcan disputas internas. La última gran escisión fue la de Sergio Massa en 2013, conformando su Frente Renovador. Pero hay otras experiencias. Del otro lado, por más amagues y advertencias que hubo en el actual frente oficialista de que las posibilidades de Macri para una reelección no eran las mejores, no hubo rupturas, ni desacoples, ni rebeliones. Apenas algunos berrinches y silencios.

    “Los gobernadores e intendentes peronistas prefieren siempre negociar con el Gobierno que acordar con otros peronistas”. Bueno, está claro que no siempre y no todos. O que casi ninguno.

    “Los sindicalistas sólo cuidan los fondos de sus organizaciones, sin importarle la suerte de sus afiliados”: En la campaña del Frente de Todos, sindicalistas de todas las centrales sindicales participaron de la contienda electoral desde algún lugar político o territorial. Bases y dirigentes tuvieron estrategias similares.

    “Los votantes de Cristina Kirchner son gente de clase media progresista, no tiene nada que ver con los sectores populares”: Si se tienen en cuenta los votos que parece haber aportado una de las efes de la fórmula FF en ciertos territorios -sobre todo el Gran Buenos Aires y la populosa Tercera Sección Electoral, pero también el Sur de la Capital y zonas como el Gran Rosario-, la hipótesis no parece tener demasiado sustento.

    “Los seguidores de Cristina Kirchner no pueden ganar elecciones”: A esta altura suena contrafáctico, pero podemos admitir que “solos” no podían. Así como solos no podía ni el macrismo ni nadie. Ahora bien: la dirigencia kirchnerista, empezando por Cristina claro, supo tejer las alianzas necesarias para, con otros, pasar de ser competitivos a protagonistas de un abrumador triunfo. La impresionante primaria de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires habla por sí sola. Mención aparte para la propia militancia kirchnerista: nada de purismo y, al mismo tiempo, reconocimiento a la conducción. Fue con Todos.

    Las bases sociales del peronismo están “irremediablemente quebradas”. O de cuando una situación política de coyuntura se confunde con un axioma sociológico con pretensión de eternidad. ¿Estuvieron quebradas en algún momento? Sí, hasta que algo llamado macrismo las convocó a votar por un solo candidato.

    “Las disputas en el peronismo son inevitables y se dan entre un sector más ideológicamente de izquierda y otro más ideológicamente de derecha”. Desde que los perdidosos “renovadores” se sumaron al naciente menemismo en 1989 que este axioma merece una revisión. Más aquí en el tiempo, la conformación del Frente de Todos, donde se dijo que la definición de las listas harían crujir la coalición, parece basarse más en las ganas de seguir unidos que en algún clivaje ideológico. Quizás eso evite tensiones en un posible gobierno. O esas pujas -como ocurrió en otros tiempos-, cuando surjan, no se den entre sectores que permanecen estáticos.

    “Cuando no hay un solo jefe, el peronismo no funciona”:  En el Frente de Todos, muchos reconocen a algún jefe. Otros, no. Pocos al mismo. El Frente ha funcionado de todos modos.

La mayoría de los ejemplos que planteamos son actuales y otros más antiguos. Casi con seguridad, alguna vez podrían volver a suceder episodios similares. En política no conviene hacer una prospectiva simplemente sujetándose a prejuicios que niegan algo central, ya no del peronismo, sino de la política toda: la contingencia.

Hacer política implica la coexistencia de tres dimensiones temporales: una anclada en la historia, en las tradiciones políticas de cada lugar (esto es válido incluso para nuevos emergentes y pretender ignorarlo, como por ejemplo lo intentó el actual oficialismo con su pretendida “a-historicidad”, resultará más cerca que lejos en insostenible); otra en el presente, dando cuenta de las demandas concretas de la sociedad; y una última con una mirada puesta en el futuro, en la propuesta de un camino que te lleve a algún destino. El énfasis que se haga en alguna de ellas, la cantidad de pasado, de presente y de futuro que se ponga en juego, dependerá del momento, de las las circunstancias y, principalmente, del arte de la práctica política. El peronismo, en este sentido, no siempre “es” de una forma, como se lo quiere caricaturizar. Puede ser que “esté” atravesando cierta dinámica.

Así, la fortaleza del peronismo y su vigente trascendencia en la historia tiene, entre otros motivos, algunos que consideramos cruciales: su capacidad de reinventarse y renovarse sin renegar de sus orígenes, cada vez que la mayoría de la sociedad le da la espalda; la competencia para “leer” el presente sin anteojeras y la habilidad de seguir proyectando un futuro que sigue generando sentido en nuestro país.

Publicado en:
https://www.eldestapeweb.com/nota/el-peronismo-el-primer-desmitificador-201982917580

sábado, 2 de marzo de 2019

Macri ya perdió, por María Esperanza Casullo, Sergio De Piero, Nicolás Tereschuk, Abelardo Vitale (para "Página 12" del 01-03-19)


Por María Esperanza Casullo, Sergio De Piero, Nicolás Tereschuk, Abelardo Vitale

Fue en el exacto momento en el que el obrero de la construcción, de ropa Grafa y casco azul (no amarillo, como los obreros ‘oficiales’ preparados para la photo op) dio un paso al frente y, seguramente tras algunas palabras preliminares, dijo “no podemos más, por favor se lo pido, con el ajuste que tenemos”.

En concreto, la escena es una de las tantas muestras -aquí a la vista de todos- de que fracasó el proyecto político de Macri, y por extensión el del PRO, para la Argentina. Como hemos argumentado en otras ocasiones, el macrismo busca “reinscribir la historia del país en clave refundacional” y, diría un texto clásico de la Ciencia Política, uno de los que son esenciales para comprender nuestro país, poner fin a “una dinámica particular de las jerarquías sociales que la última dictadura militar buscó mediante el terror represivo modificar, pero que no fue del todo borrada”. Para decirlo rápidamente: el macrismo intentó refundar el país de tal manera que no fuera ya posible que un obrero sintiera que tenía el derecho o la posibilidad de “decirle algunas cosas al presidente”.


Por eso el obrero, su presencia, su cuerpo -porque la política se hace con el cuerpo- expresa el fracaso de Macri. Pero también lo revela. Y lo provoca.

Dicho de otro modo, el éxito del proyecto político de Macri sería que ningún obrero le diga en la cara a él, que es el Presidente, pero que es también un playboy, un multimillonario: “¿Sabe qué?, perdóneme pero se lo tengo que decir con respeto, con respeto. Nos toma el pelo usted. La gente está decayendo. No importa el gobierno pasado, haga algo usted ahora. Ahora, por favor se lo pido”.

No se trata sólo de que le hable y exprese un reclamo. Se trata de que su reclamo es político, es decir, colectivo. No dice “yo estoy mal” o “yo quiero un aumento”. Ni siquiera “ayúdeme”. Expresa un reclamo político, comunitario, en primera persona del plural.

- No podemos más, por favor se lo pido, con el ajuste que tenemos.

- Lo sé.

- Bueno, hágalo.

Con pocas palabras el obrero realiza un reclamo político. No se retira a lo privado. No hace un planteo económico. No pregunta dónde está la suya. Expresa el choque entre lo comunitario y lo individual. No delega la política, no pide que lo dejen tranquilo. Toma la palabra (política). Toma una palabra que debería haber sido delegada en algún representante. Y entonces  le habla al Presidente-playboy sobre lo que nos pasa a “nosotros”, de igual a igual, con tranquilidad y firmeza. Porque Presidente hay uno solo, pero en la Argentina plebeya, es un igual. Le habla al Presidente-playboy cuyo proyecto político consiste en modificar para siempre las jerarquías sociales en la Argentina poniendo fin a este desorden de 70 años. Para que ya nadie como el obrero le diga “bueno, hágalo”.

La política, en definitiva, se trata de hacer que aquellos que no cuentan, cuenten. De que “la parte que no tiene parte”, como dice Ranciere, reclame su parte. Porque ella es la única que puede producir ese efecto. No es el mercado, no son el orden y el poder jerárquico. Es aquella que produce algo que no debería ocurrir. Que hace contar a aquellos que no deberían contar.

Donde hay política, “lo técnico”, lo “tecnocrático” no tiene lugar. Cuando el Presidente intenta explicar que “el año pasado…” el diálogo así lo muestra.

Lo entiendo - dice el obrero.
Estamos tratando de recuperarnos.
Tratemos de hacer rápido las cosas.
De más está decir que donde hay política tampoco entra la anti-política. Tampoco entran el “bolsonarismo”, la falta de diálogo, la falta de respeto, la violencia, el odio y el miedo al otro, al diferente.

Y el macrismo, una vez más, quedó sin respuesta. Fuera de los diálogos guionados, el Presidente y sus acompañantes sólo balbuceaban palabras sueltas pero no lograban conectar con el obrero; había ahí un registro que parecían no comprender. Justamente, la dificultad de conectar con demandas expresadas en términos políticos y muy por fuera de sus zonas de confort.

Insistimos, lo importante no está en el hecho de que el obrero reclama por la situación económica. No es esa la derrota de Macri. Es esencialmente un fracaso político en el que lo que no debiera tener lugar ocurre y de una manera que recupera una tradición democrática que en la Argentina -se ve- está muy arraigada.

En esta perpetua e irresoluble lucha por la hegemonía, este suceso nos deja un ejemplo claro: la tradición democrática, plebeya, solidaria, comunitaria y profundamente política de decirle al gobernante, mirándolo a los ojos, “estamos decayendo, estamos peor, hagan algo, la concha de mi hermana”, está muy viva.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/178082-macri-ya-perdio