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jueves, 30 de mayo de 2024

ACERCA DE AUTOCRÍTICAS Y OTRAS YERBAS


Alberto Fernández y Javier Milei


 

 

martes, 5 de diciembre de 2023

JUAN GRABOIS HACE Y PIDE UNA AUTOCRÍTICA

 



No quería participar de discusión interna de ningún tipo, pero un tema abordado por el presidente en la entrevista de Noticias Argentinas me interpela fuerte. Voy a evitar calificativos personales. Personalizar demasiado despolitiza. Me centro en el tema específico. 


Alberto: durante la campaña 2019 prometiste empezar por los últimos para llegar a todos y cuando comenzó el mandato convocaste una mesa contra el hambre. En ese momento, las escandalosas cifras de pobreza que había dejado el presidente Macri, que asumió con la consigna "Pobreza 0", te sacaban lágrimas ¿te acordás del niño que comía cartón mojado en Moreno que te contaba el Gringo y tanto te conmovió? ¿Pensás que ahora come carne, leche, frutas y verduras? 


Tenías razón en tu zozobra de entonces: los indicadores sociales de 2019 arrojaban un panorama desolador: 35,5% en pobreza y 8% en indigencia respectivamente. Fueron precisamente esos indicadores sociales los que me llevaron a mí y muchos compañeros a pensar que con la lucha social no llegábamos a todos y teníamos que abordar la lucha política; esas cifras nos llevaron a participar de la campaña del 2019 en Frente de Todos y llevarte a la presidencia. 


Hoy, las cifras son objetivamente peores: pobreza 40,1% e indigencia al 9,3% (primer semestre), todo indica que para diciembre los números serán aún más alarmantes. El sistema de medición es exactamente el mismo. Esta es la realidad que es la única verdad. Hay que hacerse cargo. La argentina sí está estallada, Alberto... solo que ya nos acostumbramos; no explota, implota. Hace menos ruido, pero la gente se desangra por dentro.  


Que no puedas explicarte las cifras de pobreza en un contexto de crecimiento del empleo, en una economía con la mitad de su fuerza de trabajo informalizada o registrada bajo modalidades precarias como el monotributo, es realmente un problema grave de comprensión. En primer lugar, hay una enorme cantidad de trabajadores que son pobres aún con empleo registrados de jornada completa: una injusticia nueva, grave e imperdonable porque resolverla está al alcance de este gobierno. 


Sin embargo, el hecho fundamental es que la estructura social, en particular la composición de la clase trabajadora, cambió. Es precisamente este sector -los últimos por los que nos dijiste que iba a empezar, los que no tienen salario estable, convenio colectivo, paritarias, aguinaldo ni vacaciones- quienes sufrieron la más brutal reducción en su poder adquisitivo en los últimos años. La fórmula es fácil: inflación sin paritarias ni aumentos indexados. 


Que además digas que los índices de pobreza se explican porque los pobres subdeclaran sus ingresos ya me parece una bajeza gorila, cuando lo que en realidad sucede es que son los más ricos -entre ellos, no pocos políticos, sus amigos empresarios, testaferros, etc, etc.- los que mienten en las declaraciones para no pagar impuestos o cosas peores. 


Esa mentalidad -los pobres mienten, los pobres compran dólares, viajan en yate, reciben demasiado, las organizaciones sociales son un obstáculo- precisamente, explica en cierta medida porque aumentó el PBI y no se redujo la pobreza. En vez de universalizar definitivamente el salario social para que alcance a los cinco millones de excluidos del empleo registrado y eliminar así la indigencia y cualquier forma de intermediación, se cuentan las costillas de cada pobre como si se fuera a encontrar entre las personas que reciben este magro complemento de ingreso a los grandes responsables de los problemas del país y se pone en a las organizaciones sociales el chivo expiatorio del drama económico que las hizo nacer. Un buen día, no se habló más del impuesto a la renta extraordinaria ni de que la deuda la paguen los que la fugaron… el problema pasó a ser si la gente no busca trabajo porque se conforma con cobrar un “plan” equivalente a la compra de una semana de alimentos. Está bien para un diario finoli, pero ¿un gobierno popular con ese discurso?


Más allá de esa consideración personal, la realidad es que todos los que de una u otra forma participamos del Frente de Todos, hayamos tenido o no cargos públicos, debemos asumir cierto grado de responsabilidad, sea por acción, sea por omisión, en la situación actual de pobreza e indigencia. Ellos, ellas, sobre todo los niños, por los que íbamos a empezar y siguen postergados, más postergados que antes, merecen que les pidamos perdón, que hagamos una reflexión profunda para comprender que hicimos mal como conjunto, cada sector, cada dirigente, cada militante, para que nunca más se repita que un gobierno que se autopercibe y proclama popular y peronista, en un contexto de crecimiento del producto bruto y aumento de la actividad, tenga estos niveles de pobreza e indigencia. Yo pido humildemente perdón por la parte que me toca, sea grande o pequeña, Dios sabrá.


¿Esto quiere decir que se hizo todo mal?... no, hubo políticas públicas acertadas y posiciones adecuadas en algunos temas. Pero el balance general es pésimo y hay que hacerse cargo.


Creo, Alberto, que cómo máxima autoridad del gobierno y del principal partido de la coalición deberías hacer lo mismo: sin excusas, sin anestesia, sin repetir lo que todos ya sabemos de la pandemia y la sequía y la guerra y la mar en coche, sin volver a caer en la idiotez cíclica de echarle la culpa a las mediciones por la realidad que miden. Los problemas no van a resolverse pidiendo perdón, pero en algún punto sería reparador para la sociedad en su conjunto y para todos nosotros, los que vamos a quedarnos en Argentina, posiblemente perseguidos y seguramente demonizados en una proporción muy superior a nuestra responsabilidad personal en la situación social y política del país. 


Convencidos de nuestros principios, vamos a dar el debate frente a los que los que quieren justificar en esta realidad tristísima un programa deshumanizado y antinacional, un dogma según el cual la justicia social es una aberración y la redistribución de la riqueza un factor de atrasa. Vamos a hacerlo, remando en dulce de leche; por eso, para todos nosotros y nosotras, que en 2019 votamos y llamamos a votar tu boleta, que integramos la coalición como simples militantes o altos funcionarios, a los que no pudiste liderar en un proceso de reconstrucción nacional, hacelo ahora pidiendo perdón, en nombre de todos, a esos hombres y mujeres por los que íbamos a empezar, a los pobres, que llegaron últimos, siguen últimos… y ahora son dos millones más


Respetuosamente.

Juan Grabois

Fuente: @JuanGrabois en Twitter


martes, 24 de octubre de 2023

Sergio Massa, el ministro de Economía de Argentina que logró lo impensable: ganar la primera vuelta en un país con casi un 140% de inflación, por "BBC" del 23-10-23

 



Author,Veronica Smink

Role,BBC News Mundo, Argentina


23 octubre 2023


El hecho de que el candidato oficialista Sergio Massa haya salido primero en los comicios presidenciales de este domingo, por delante del economista libertario Javier Milei -con quien disputará una segunda vuelta electoral el próximo 19 de noviembre- ha causado enorme sorpresa.


Después de todo, Massa es el ministro de Economía de un país que tiene el 138% de inflación interanual, uno de los peores índices del mundo.


Pero además, este abogado de 51 años entró como el más votado al balotaje -sacó más del 36% contra los 30% de Milei- gracias al respaldo del kirchnerismo, la fuerza con la que confrontó en el pasado y a la que ayudó a sacar del poder en 2015.


Justamente, la clave del éxito de Massa -dicen los analistas- es que logró unificar el voto del peronismo, la fuerza creada hace casi ocho décadas por Juan Domingo Perón, que ha dominado la vida política argentina en las últimas décadas.


“El voto peronista es un voto sólido. Aunque está debajo de su piso histórico -nunca le fue tan mal como en estas elecciones-, de todos modos es un piso que resiste”, explica a BBC Mundo el sociólogo y politólogo Marcos Novaro, director el Centro de Investigaciones Políticas (Cipol).


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Por otra parte, la aparición de Milei -quien había dado la sorpresa al salir primero en las primarias- “dividió el voto opositor”, dice Novaro, lo que perjudicó a Patricia Bullrich, de Juntos por el Cambio, quien quedó fuera del balotaje al salir tercera, con menos del 24% de los votos.


La estrategia electoral de Massa apuntó a resaltar el impacto que tendría para muchos argentinos la propuesta del economista anarco-capitalista de reducir el Estado a un mínimo, y parece haber calado hondo entre una población que hoy depende fuertemente de la presencia estatal (desde la salud, la educación y el empleo público, hasta los subsidios al transporte y la energía).


No obstante, su gran desafío de cara a una segunda vuelta será lograr atraer a los votantes de Bullrich, más cercanos ideológicamente a Milei.


Sergio MassaFUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,

El ministro de Economía peronista, Sergio Massa, dio la gran sorpresa al salir primero en las elecciones presidenciales.


“Panqueque”

Massa no es un peronista tradicional: su origen político es conservador liberal y propone recetas promercado.


Pero su principal característica ha sido el pragmatismo, que lo llevó a tejer alianzas con antiguos rivales, como Cristina Fernández de Kirchner (CFK) y el actual presidente, Alberto Fernández, con quienes llegó al poder en 2019 con la coalición Frente de Todos.


Aunque sus detractores cuestionan su credibilidad -lo apodan “panqueque”, por las veces que se ha dado vuelta políticamente (una referencia a la masa de un panqueque, que debe ser girado durante su cocción)-, lo cierto es que esas alianzas lo llevaron al lugar donde está hoy.


“Fue una apuesta que le salió bien”, dice Facundo Nejamkis, director de la consultora Opina Argentina.


“Massa es el único (peronista) que tiene una vocación de liderazgo suficiente como para desafiar a Cristina Kirchner y el peronismo necesita un nuevo liderazgo, alguien que le muestra un norte, por ahí pasa su virtud”.


Sergio Massa besando a una niñaFUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,

Massa, de 51 años, se dedica a la política desde los 18.


Una vida dedicada a la política

El candidato de Unión por la Patria empezó su carrera política siendo apenas adolescente, en la década de 1990, cuando gobernaba Carlos Menem, otro peronista no tradicional, que aplicó políticas neoliberales.


Su partido conservador liberal, la Unión de Centro Democrático (Ucedé), se fusionó con el menemismo y Massa se pasó oficialmente al Partido Justicialista (nombre oficial del peronismo).


A pesar de su juventud, empezó a ganar poder político. A los 27, en 1999, obtuvo su primer cargo electivo como diputado provincial de Buenos Aires.


Y con solo 30 años fue nombrado, tras la crisis económica de 2001, director de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), que maneja el principal gasto público del Estado.


Fue su trampolín político, el cargo que le permitió hacerse un nombre tanto entre el público general como en las altas esferas del poder.


Ocupó ese puesto por cinco años, durante toda la presidencia de Néstor Kirchner. A pesar de que en el medio -en 2005- se postuló y ganó un lugar como diputado nacional en las listas del kirchnerismo, su candidatura terminó siendo "testimonial": nunca asumió y su banca fue para otro de ese espacio.


Recién dejó la Anses en 2007 para asumir como alcalde del municipio de Tigre, donde vive, en la próspera zona norte del Gran Buenos Aires.


Sin embargo, llevaba apenas ocho meses en esa función cuando fue llamado para asumir su papel político más relevante hasta ese momento, cuando Cristina Kirchner -quien en 2007 había sucedido a su marido- lo nombró su jefe de Gabinete, tras la renuncia de Alberto Fernández (quien dejó el cargo que había ocupado durante el gobierno de Néstor Kirchner con fuertes críticas a su nueva jefa).


"Es para mí un orgullo y una satisfacción y aumenta mi responsabilidad", aseguró emocionado Massa al jurar en el cargo.


El flamante funcionario dijo que trabajaría duro para "devolverle a la presidenta la confianza" que había depositado en él, y en sus primeras declaraciones como jefe de Gabinete reveló una intimidad: que antes de tomarle juramento la mandataria le había dicho al oído, a modo de broma: "Tenés 30 segundos para arrepentirte".


Sería el comienzo de una relación plagada de idas y venidas.


Massa y Cristina Kirchner en 2009FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,

Massa fue jefe de Gabinete de Cristina Kirchner, antes de renunciar y convertirse en su rival.


Anti-K

Massa estuvo un solo año en el cargo. Desencantado con la nueva dirección que había tomado el gobierno volvió a asumir la alcaldía de Tigre en 2009, desde donde empezó a armar su propio espacio político de la mano de su esposa, Malena Galmarini, una política proveniente de una familia con larga trayectoria en el peronismo.


Antes de irse volvió a postularse como candidato "testimonial" en las elecciones legislativas de ese año, obteniendo otra vez un escaño en la Cámara de Diputados que no ocupó.


Tras dos años afianzando su poder en su bastión, Tigre, logró una contundente reelección como alcalde, con más del 70% de los votos.


Parte de su éxito se debió a las políticas de seguridad que lograron bajar las tasas de robos -como la implementación de cámaras en la vía pública- propuestas que hoy presenta a nivel nacional como candidato presidencial.


Pero esta no es la primera vez que Massa se postula a la presidencia de Argentina.


Tras abandonar el kirchnerismo formó su partido propio -el Frente Renovador- y se alzó como el principal rival interno, dentro del peronismo, de la fuerza liderada por Cristina Kirchner.


Primero, en 2013, obtuvo -y finalmente ocupó- un curul como diputado nacional, una victoria que supuso un duro golpe para CFK, ya que Massa venció al candidato de la presidenta.


Pero la rivalidad alcanzó su punto culminante en las elecciones presidenciales de 2015, en las que Massa se presentó como candidato contra Daniel Scioli -elegido como sucesor de Kirchner-, y Mauricio Macri, de la coalición de centro derecha Cambiemos.


Los más de 21% de los votos que obtuvo Massa -quien salió tercero detrás de Macri y Scioli- solidificaron su posición como un actor relevante en la escena política nacional.


Y el apoyo de Massa a Macri en la segunda vuelta, que contribuyó a la victoria del opositor, también ahondó las diferencias con su exjefa política.


En la antesala de los comicios legislativos de medio término, en 2017, Massa criticó en duros términos la postulación de CFK como senadora.


“Yo con el kirchnerismo no voy ni a la esquina porque van a las elecciones en busca de fueros”, dijo, acusando a Cristina Kirchner de presentarse como candidata para buscar inmunidad parlamentaria ante una eventual condena de la justicia por corrupción.


Nuevo giro

Sergio Massa, Alberto Fernández y Cristina KirchnerFUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,

Massa se alió con Cristina Kirchner y Alberto Fernández y la coalición peronista logró evitar la reelección de Mauricio Macri en 2019.


Dada la explícita rivalidad entre ellos, Massa y Kirchner sorprendieron en 2019 cuando anunciaron que se aliarían junto con Alberto Fernández -crítico de ambos-, para formar una coalición electoral panperonista -el Frente de Todos (FdT)- con la intención de obturar un segundo mandato de Macri.


La estrategia funcionó y la tríada asumió el gobierno: Fernández como presidente, Kirchner como vicepresidenta y Massa como presidente de la Cámara de Diputados.


“La ventana estaba abierta para reunificar el peronismo. Massa vio la oportunidad y la aprovechó”, dice Novaro.


“También percibió, con astucia, que le convenía no estar en el Ejecutivo y sí en la Cámara de Diputados. Eso lo puso en una posición de poder propio, autónomo de Fernández y Kirchner”.


Pero el éxito electoral de la coalición no se tradujo en éxito de gestión. Las diferencias en el seno del FdT agravaron un panorama ya de por sí dificultado por la pandemia y una histórica sequía que redujo fuertemente el ingreso de los dólares del campo, la principal fuente de divisas del país.


En las elecciones de medio término de 2021 el oficialismo sacó 13 puntos menos que en los comicios presidenciales, quedando ocho puntos por detrás de Juntos por el Cambio, la fuerza de Patricia Bullrich (La Libertad Avanza de Javier Milei solo participó en la ciudad de Buenos Aires, obteniendo dos bancas en la Cámara de Diputados).


Tras la catástrofe política, vino la debacle económica.


En medio de una aceleración inflacionaria generada por la emisión récord de dinero, que llevó a que el alza de precios alcanzara casi un 100% en 2022, el ministro de Economía, Martín Guzmán -abiertamente enfrentado con Cristina Kirchner- renunció en julio de ese año.


Lo que parecía un colapso inevitable logró ser contenido cuando Massa, con el respaldo de sus dos socios políticos, tomó el control de esa y otras dos carteras económicas en agosto, convirtiéndose en un "superministro", como lo apodaron los medios.


"Massa no es un economista sino un político. Pero el punto es que la crisis argentina es política. Hace falta una persona con espalda y habilidad política", comentó en ese momento el analista Carlos Fara a la agencia AFP.


Alberto Fernández tras tomarle juramento a MassaFUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,

El nombramiento del “superministro” Massa logró estabilizar el mercado tras la renuncia de Martín Guzmán.


De superministro a candidato

En los 14 meses que Massa lideró el ministerio de Economía la crisis inflacionaria se agudizó, alcanzando dos dígitos por mes a partir de agosto. Y el Banco Central se quedó sin reservas.


No obstante, cuando llegó la hora de elegir a un candidato del oficialismo para las elecciones de este año, tanto Cristina Kirchner como el presidente Fernández -sus dos antiguos rivales- lo postularon a la presidencia.


“Massa demostró que es un político que hace apuestas fuertes en momentos donde otros dirigentes no se animan”, señala Nejamkis, quien destaca que “agarró el ministerio de Economía no siendo economista y en esa situación”.


(“Agarró una papa caliente”, reconoció en su momento Cristina Kirchner, en uno de los pocos elogios que le dirigió a su candidato).


El analista dijo a BBC Mundo que “animarse a ser candidato” en el contexto económico actual fue “otra apuesta muy osada y arriesgada”.


La apuesta dio sus frutos: en las primarias de agosto pasado Massa fue el segundo candidato más votado, después de Milei. Y ahora acaba de dar un batacazo que nadie había anticipado, siendo el más votado en esta elección.


Para Novaro, Massa logró llegar a la segunda vuelta “atrayendo a un sector importante de la población que tiene miedo al cambio, porque sabe que -aún cuando está mal ahora- con los cambios que se vienen (si gana Milei) va a estar peor”.


Su foco principal fue destacar la fuerte presencia del Estado en la vida diaria de los argentinos -desde la educación y la salud pública hasta los subsidios al transporte-, advirtiendo que estarían en riesgo con un gobierno no peronista y ultraliberal como el de Milei, que defiende un Estado mínimo.


“Te pido que el domingo vayas a votar en defensa propia y en defensa de la patria”, dijo antes de las primarias.


Tras esa elección también lanzó una serie de ayudas fiscales e impulsó una ley que eliminó el impuesto a las ganancias, un tributo sobre el salario que era una de sus promesas electorales desde hace años, pero que sus adversarios criticaron como un “plan platita”.


“Mi gobierno va a ser distinto a este”, prometió en los días previos a estos comicios.


Massa con cartel atrás que dice "Massa presidente"FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,

Massa buscará atraer a los votantes moderados para vencer a Milei.


El 19 de noviembre

De cara a la segunda vuelta “su principal estrategia va a ser cuestionar a Milei en dos frentes”, dice Nejamkis.


“Por un lado, los riesgos que tiene Milei para el sistema democrático, para tratar de atraer a otros votantes opositores que quizás no gustan del peronismo, pero son sensibles a la discusión de la democracia y de las instituciones, que un liderazgo como Milei pone en tensión”.


“Y luego poner en discusión la idea de la justicia social, que está muy arraigada en el inconsciente colectivo argentino y que Milei cuestiona”.


Su éxito, entonces, dependerá no tanto de su gestión actual, afirma, como de su capacidad para convencer a una mayoría de argentinos -en especial a los votantes moderados de Patricia Bullrich- del riesgo que puede suponer un gobierno de Milei.



Publicado en:

https://www.bbc.com/mundo/articles/cv20zq1ww9no

miércoles, 6 de septiembre de 2023

MILEI NO GANÓ NADA, por Juan Martín Ramos Padilla

 


Por Juan Martín Ramos Padilla.

Radio Caput.

www.radiocaput.com


Para romper esa sensación de desesperanza tan reproducida por estos días respecto al panorama electoral, voy a analizar algunos números del escrutinio definitivo conocidos el viernes y demostrar que las chances de Unión por la Patria 🔵  de ganar las elecciones son muy superiores a lo que el clima imperante de estos días propone.


Desde la noche de las PASO hasta hoy escuché una y otra vez que “Milei arrasó”, “que "uno de cada tres argentinos votaron a La Libertad Avanza, que “dos tercios  votaron a la derecha”, que “la sociedad se derechizó” y “no hay nada que se pueda hacer”, que hay que “revertir” una “situación irreversible”, y otros planteos similares. Todo eso es falso porque se parte de una base equivocada. Y si las premisas son equivocadas, la conclusión también lo es.


El principal error consiste en creer que “Milei fue votado por uno de cada tres argentinos”. Esto no es así y explico por qué: Sobre 35.394.425 personas empadronadas, Milei obtuvo 7.352.244 votos. Esto no representa un 30, sino apenas un 20,77 por ciento. Es decir que Milei no fue votado por uno de cada tres argentinos, sino por uno de cada cinco.


Para plantear entonces el panorama de otro modo, podemos darle una vuelta de tuerca a la hipótesis de Cristina, en la que auguró que ésta sería una elección de tercios. Propongo que por un instante la pensemos como una elección de cuartos.


1) Un primer cuarto es el de Juntos por el Cambio, 🟡 que logró el acompañamiento del 19,48 % del padrón.


2) Un segundo cuarto es el de Milei, ⚫ que cuenta con un 20.77 % que lo votó en agosto.



3) Un tercer cuarto es el de Unión por la Patria, 🔵 que ya cuenta con un 18,98 por ciento.


4) Y el cuarto cuarto es el de las personas que no fueron a votar, que suman un 29,55 por ciento, cifra que crece considerablemente si sumamos a este conjunto el 4,7 por ciento de los votos en blanco y nulos, al punto de permitirnos afirmar que el 34,25 de los argentinos y argentinas no votó a ningún candidato.


Analicemos cada uno de esos cuartos:


1) JUNTOS POR EL CAMBIO 🟡


Juntos por el Cambio no tiene chances de llegar al balotaje.


El 19,48 % de Juntos por el Cambio se divide en 2. Un 11,07 % que votó a Patricia Bullrich y un 7,78 % que votó a Larreta. Es altamente posible que quienes votaron por Bullrich repitan su voto en octubre. Pero es sumamente improbable que ella logre retener la totalidad de los votos de Larreta. Tal vez conserve la mayoría, pero algunos necesariamente se fugarán hacia Milei o (en menor medida) hacia Massa.


Juntos por el Cambio superó a Unión por la Patria solo por 176.899 votos en agosto. Esto equivale al 6,41 % de los votos de Larreta. Es decir que alcanza con que una sola de cada 10 personas que votaron a Larreta no lo haga por Bullrich para que ella pierda su segundo lugar y se quede afuera del balotaje.


2) MILEI ⚫


Es esperable que todas las personas que votaron por Milei vuelvan a hacerlo y que sume algunos de los votos de Larreta e incluso de la propia Bullrich en octubre. Y también es esperable que se coma los 50.842 votos de Biondini en las PASO. Sin embargo, no es esperable que su crecimiento sea tal como para ganar en primera vuelta. Para esto debería conseguir más de 3 millones de nuevos votos de acá a octubre. Ni siquiera llevándose todos los votos de Larreta y los de todas las fuerzas que no superaron las PASO le alcanzaría para lograr ese objetivo.


Por lo tanto, es altamente esperable que la elección no se defina en octubre y que haya un balotaje entre Milei y Massa.



3) ABSTENCIONES


Analicemos el cuarto de quienes no votaron. ¿Es esperable que aumente la participación electoral en octubre y que una porción considerable de ese 29,55 % que no fue a votar lo haga, y que en consecuencia se supere el 70,45 por ciento de participación alcanzado en estas PASO? La respuesta es que sí, es altamente esperable por tres motivos:


1) La participación en las elecciones presidenciales, desde la vuelta de la democracia hasta hoy tuvo un piso del 76,2 % en 2007 y un techo del 85,61 en 1983 que se mantuvo casi intacto en la elección de 1989 en la que participó un 85,31 del padrón. En las últimas dos presidenciales (2015 y 2019) participó el 81,07 y 80,47 por ciento respectivamente.


2) Por otro lado, en todos los casos desde su nacimiento en 2011 fue mayor la participación en las generales que en las PASO. El mayor salto fue en 2015, que se pasó del 74,91 en agosto al 81,07 en octubre, es decir, un crecimiento de 6,16 puntos. El promedio de crecimiento en la participación entre agosto y octubre en las 6 elecciones que hubo entre 2011 y 2021 fue del 3,12 %.


3) En todos los casos, desde la vuelta de la democracia, la participación en las presidenciales superó a las legislativas inmediatas anteriores. En 2021 la participación fue del 71,39 %.


Teniendo en cuenta los 3 puntos anteriores, el nivel de participación en octubre necesariamente debería estar por encima del 70,45 % de las PASO y por encima del 71,39 % de las legislativas de 2021. Además, podría crecer tranquilamente 6 puntos como en 2015, podría también asemejarse al 80 u 81 % que votó en las últimas 2 presidenciales, debería oscilar entre su piso y su techo históricos (entre 76,2 y 85,61 %), y debería crecer no menos que su promedio habitual del 3,12 % respecto a las PASO.


En definitiva, ponderando todas estas variables, es esperable que la participación aumente entre un 3 y un 10 por ciento en octubre, dependiendo en gran medida de los esfuerzos militantes que se realicen para lograr llegar a ese 10.


4) UNIÓN POR LA PATRIA 🔵 Y CONCLUSIONES


Podemos afirmar que la totalidad de las personas que votaron a Grabois votarán por Massa. También quienes votaron a Moreno, a Libres del Sur o a Mempo en octubre (que suman 349.213 votos) votarán seguramente por Unión por la Patria. El piso de Massa para octubre entonces es de 19.96 % del padrón. Esto es sólo 283.989 votos menos de los que obtuvo Milei en agosto.


Si bien, como dijimos, la elección se definirá en noviembre, la participación y la cantidad de votos obtenidos por Unión por la Patria en octubre serán fundamentales para poder construir una victoria que permita ganar ese último round. Esa victoria dependerá por un lado de los anuncios y medidas de la dirigencia en general y del candidato a presidente en particular; y por el otro, de los esfuerzos (y la dirección de esos esfuerzos) que realice la militancia en su conjunto. 


El crecimiento en la participación, que está altamente ligado a las posibilidades de ganar, puede ser, como ya señalamos, de entre un 3 y un 10 por ciento del padrón. Dependerá en gran medida de la militancia si se acerca más al 3 o al 10. La detección de personas que no votaron en las PASO y la invitación, motivación e incentivación a hacerlo en octubre, y la generación de medios concretos para facilitar la emisión del voto a quienes tengan dificultades materiales para hacerlo es una clave fundamental.


En ese sentido, se debe organizar con tiempo el modo de facilitar el traslado de personas con dificultades de movilidad, el asesoramiento y acompañamiento temprano en la renovación del DNI de personas que lo hayan extraviado, el asesoramiento informativo acerca de los lugares de votación, y en definitiva, el trabajo de contacto cara a cara con millones de ciudadanos y ciudadanas, que en muchísimos casos no tienen contacto cotidiano con las redes sociales y el internet o están alejados de las grandes urbes. En otras palabras, pasar a buscar a tu abuela (y a su amiga), y acompañarla a votar puede valer más que 87 posteos en redes sociales.


Aquellas personas radicales o de origen radical que votaron a Larreta o votaron en blanco, o no votaron, deben ser convocadas. Las ideas de “somos la vida, somos la paz” y “con la democracia se come, se cura y se educa” de Alfonsín, su apego a la defensa de los derechos humanos, la defensa de la educación pública y la reivindicación de la reforma del 18 del radicalismo en general y de la Franja Morada en especial, son absolutamente incompatibles con las ideas de Bullrich, Milei y Villaruel.


Considero aquí que es importante que dentro del campo nacional y popular cada militante peronista sienta y haga sentir bienvenido a cada radical que se sume o apoye al frente. Si en vez de poner el acento en los denominadores comunes que tenemos,  les reprochamos las diferencias que hemos tenido con ellos durante décadas, lejos de acercarlos, los alejaremos. 


En el caso de los votantes de Hacemos por Nuestro País y el FIT, es posible que la mayoría de ellos repita su voto y esos frentes mantengan su caudal electoral en octubre, lo cual no debe ser considerado como un dato preocupante. Esos dos frentes electorales no deben ser considerados un adversario ni un problema ya que ambos sectores contienen a potenciales votantes de Unión por la Patria en el balotaje de noviembre. Por lo tanto, considero que hay que evitar confrontar con ellos e incluso evitar reprochar a sus electores que mantengan su acompañamiento a esos frentes en octubre, ya que esos votos no son indispensables en octubre, pero serán necesarios en noviembre. Si repetimos como loros consignas como “los troskos le hacen el juego a la derecha”, obturaremos un camino de acercamiento a esos sectores, que necesitaremos transitar en noviembre.


La elección está más que abierta y la sociedad no se derechizó. En definitiva, podemos asegurar que, hasta ahora, 8 de cada 10 personas no lo votaron a Milei.



martes, 29 de agosto de 2023

Disfonía de un sentimiento, por Sandra Russo (para "Página 12" del 26-08-23)



Por Sandra Russo

26 de agosto de 2023

No podemos hacer otra cosa que tratar de entender el fenómeno Milei, o quizá el síntoma Milei. Hasta comienza una corriente para dejar de nombrarlo, porque hay temor de que se convierta en un fetiche. Ya lo es y mejor aceptarlo, porque la pregunta que tenemos que hacernos mientras analizamos a Milei es cómo hacemos, y cómo hace Massa –al que se lo ve muy ubicado en tiempo y espacio- para que los que no votaron entiendan que hay una voluntad política contundente de transformar esta realidad y dar las peleas necesarias.


Pero nada impide analizar este estupor, tan profundo que traspasa lo ideológico y es corporal. Somos nosotros en nuestros cuerpos los amenazados, y este desconcierto nos interpela tanto que nos hemos quedado fijados en el escalofrío del resultado.


Efectivamente, la ultraderecha y sobre todo ésta, viene a arrasar con una gama de emocionalidad positiva en los sectores populares especialmente, pero lo extiende a toda la sociedad. Es lo opuesto a la felicidad popular, que está compuesta por millones de bienestares individuales que se refuerzan recíprocamente. Esa es la sinfonía de un sentimiento. Lo que propone la ultraderecha es otra gama, la emocionalidad de la revancha, del frenesí de ira, de crueldad. La disfonía.


El resultado fue tan inesperado y tan horrible, y entre fenómeno y síntoma cambian tanto la mirada y las preguntas, que por primera vez experimentamos un extrañamiento político, con la pregunta recurrente ¿Qué es esto? ¿Quiénes somos? ¿Cómo algo tan descabellado puede pasar? ¿Cómo se puede castigar a alguien castigándose? Es que la ultraderecha lleva en sí el trauma, no sólo lo provoca. El lenguaje emocional de toda ultraderecha suprime la ternura. La reserva para los individuos, no llega al grupo y mucho menos a su idea de sociedad.


Lo escribía el sociólogo francés Francois Duvet en La época de las pasiones tristes: “El sentimiento político elemental de hoy es el desprecio”. El volumen enorme de los descartados del sistema fue convertido en sujeto político, porque aunque deteste la política la está haciendo. Porque eso es el núcleo de la mano de obra de la ultraderecha: los descartados. Sus jerarcas en cambio viven muy bien.


Como fuere, global y localmente, ésa es la trastienda subjetiva que acompaña a las privaciones de las grandes crisis económicas. La gente que sufre se alivia haciendo sufrir a otros. El núcleo emocional del totalitarismo.


A diferencia de su par Bolsonaro, Milei no llegó al podio con un arma larga en la mano, sino con brushing. En cambio, los dos cumplen con el requisito de ser toscos ventiladores y direccionadores de la ira.


Acá se lo elogia en televisión porque cuando recibe un regalo se le llenan los ojos de lágrimas. La televisión, como soporte, todavía no asumió que en sí misma es un multiplicador general de sentido -es decir que no asumió su responsabilidad social y nunca lo hará- y analiza a Milei en todas sus fases humanizantes, posponiendo las deshumanizantes, que son las que forman parte de su coronación como outsider, aunque no lo es. La novia que imitaba a la hermana y a Cristina es otro síntoma.


Pero el outsider es un insider a más no poder, en su nueva y máxima expresión de un anarcocapitalismo financiero del que hace muchos años hablaba Cristina en el G20, demostrando la cualidad de saber leer hacia adelante, cosa que el PJ nacional sigue sin reconocerle para desgracia del pueblo argentino .


Milei fue parido y alimentado por los circuitos profundos del poder real, por sus propias bestias, por los alocados y desequilibrados a los que temen sus propios socios. De lo único que es outsider es de la política, no del sistema. Milei es el sistema. Es la desnacionalización, la destrucción de todo tejido social, el sepulturero de la justicia social. Cómo Macri no iba a estar ahí, “por arriba de la cancillería”. Es lo de siempre, lo más viejo del mundo, la dominación.


¿Qué otra cosa quiere el sistema en el mundo pospandémico y en guerra, lleno de millones de desesperados en trauma, con inflación, con un dólar decadente y gobiernos incapaces de imponer políticas populares? Que estalle, el sistema quiere que estalle, que vuele todo por los aires, para comprar el mundo. El sistema quiere privatizar el mundo. Loteárselo entre ellos. Como Lewis al por mayor.


Quiere desnacionalizar el mundo, para que así como Milei dice que se pueden privatizar las calles, se puedan privatizar las rutas, las aduanas, las fronteras, todo lo que pueda suponer algún control. Esa es la libertad que avanza: la de comprarnos a todos como parte del fondo de comercio.


Sin embargo, haríamos mal, creo, en suponer que los que lo votaron forman parte de un complot. Sería una insensatez atroz de lectura. Ellos también hicieron síntoma. Y es que primero con Macri y después con este gobierno que tenía que hacer lo contrario, la política los dejó a su suerte.


Este gobierno, que asumió ya atrozmente atenazado por un préstamo ilegítimo en tanto fue político, y cuyos costos aceptó con un grado de naturalización insólito, defraudó. Porque la ilusión o la desesperanza están siempre vinculadas a las expectativas. Defraudar expectativas se paga muy caro.


El proceso desde abajo ya empezó. Ya comenzaron las asambleas feministas, para organizar el rechazo a una pesadilla que hace de la supremacía masculina una parte constitutiva, como en todos los siglos y en todas las latitudes: uno de los pilares del poder patriarcal es el tabú del deseo femenino. Las ultraderechas son restauradoras de los valores conservadoras de todos los tiempos, por eso nunca resultaron nada novedoso salvo en las aberraciones que se les ocurrieron. Su cultura se basa en hacer de un pueblo una turba.


 


Y sin embargo nos temen tanto que sacaron del juego a Cristina, que compraron a jueces y fiscales en todo el país, que son peones de embajadas extranjeras porque solos no pueden, y que no abandonan la idea de eliminarnos electoral, política o físicamente, como casi lo hacen con Cristina y Capucetti la va sacando baratísima. El otro día Leopoldo Moreau dijo: “Estamos en una instancia de ser patria o ser colonia”. La patria es la tierra de la esperanza. La colonia es la cuna del desprecio. 



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/582254-disfonia-de-un-sentimiento

jueves, 27 de julio de 2023

FELIPE SOLÁ: "No hablé porque el Gobierno estaba muy mal y era mejor callar"


 Imperdible entrevista a Felipe Solá. Lo escucho, y entiendo porqué siempre lo respeté.



domingo, 18 de junio de 2023

El traidor, el dedo y la confesión, por Dante Augusto Palma




Hasta nuevo aviso, o hasta la negociación de las próximas horas, Scioli vuelve a ser el traidor, en este caso porque quiere competir en una interna. En 2015 era el candidato pero seguía siendo el traidor, no porque hubiera traicionado, sino por tibio, por no ser “del palo”, lo cual era verdad; por eso había que apoyarlo y desapoyarlo al mismo tiempo; tenía que ganar pero no por mucho. En realidad, para ser más precisos, en 2015 Scioli se convirtió en candidato el día que perdió; es que si hubiera ganado el candidato iba a ser “el proyecto”, eso que se dice cada vez que CFK no es candidata y que nadie sabe identificar bien qué es.
Seguramente porque ante la falta de proyecto, el proyecto es CFK. Sin CFK, entonces, no hay proyecto, solo oposición al temor que engendran “los otros”. Pueden poner un ladrillo de candidato que a la larga, y en Argentina “a la larga” se le llama al balotaje, el espanto cumplirá su papel.
Ahora bien, el kirchnerismo tiene buenas razones para intentar armar una lista lo más pura posible: ¿para qué abrirse si los que no son del riñón ya no traen votos? ¿Qué suman los Alberto Fernández de la vida hoy? ¿Para qué aportar el 80% de los votos si la decisión final la tomará quien pongamos de presidente? Pasemos de “las cajas nuestras y la birome es el otro” a “las cajas nuestras y la birome también”.
Pero, ¿se puede seguir hablando de un 80% de votos K al interior del Frente? ¿Sin la unción de CFK y con cualquier candidato se alcanza ese 80%? ¿No pagará el cristinismo algún costo por el gobierno de Alberto? Dejemos abierto el interrogante.
Pero el albertismo, esa destrucción política del compañero pergeñada en estos años, también tiene razón en algo: el kirchnerismo habrá tenido sus virtudes, pero entre ellas no se podrá contar la selección de candidatos. ¿O quieren que repasemos la lista de candidatos elegidos por CFK en todos estos años? Todos recordamos la interna entre Julián Domínguez y Aníbal Fernández (que, por estas horas, para la militancia pasó de ser un canchero ricotero a un exduhaldista traidor). Pero la lista es inmensa e incluye a los que hoy, con razón, señalan que CFK suele elegir mal, por ejemplo, el propio Alberto Fernández o la propia Victoria Tolosa Paz, elegidos a dedo cuando el dedo en el FDT no era antidemocrático, esto es, hace 4 y 2 años respectivamente.
Para explicar la derrota en la Provincia de Buenos Aires, aquella vez se tuvo que apelar a la hipótesis del “fuego amigo” para no aceptar que Aníbal podrá ser un gran orador y un gran defensor de las decisiones gubernamentales, pero era un mal candidato que perdió una elección imperdible, más allá de la artera operación de Lanata (fuego enemigo) una semana antes de la elección.  
Con aquel antecedente dando vueltas, electoralmente hablando no parece una buena idea que haya una interna mínimamente competitiva en el oficialismo. ¿Por qué? Porque ahora sí hay un verdadero fuego amigo con poder de daño y porque, salvo algunos energúmenos, la gente está podrida de ver dirigentes con el presente y el futuro resuelto peleando por una candidatura cuando hay 114% de inflación anual. Además, si bien hay bibliografía que pudiera apoyar una lectura contraria, a priori tampoco parece la mejor decisión exponerse a la posibilidad de una foto de las PASO en la que se observe a candidatos del gobierno que, tomados aisladamente, ocupen el cuarto y el quinto lugar en los resultados finales.           
Pero, por otro lado, sin CFK todos parecen jugar en el llano y necesitar una legitimidad mayor que la de su dedo, justamente porque el dedo no funcionó. En este contexto, ¿una eventual camporización de las listas puede arrojar un resultado distinto del que viene arrojando en los últimos años? Me refiero a que no se ha probado en las urnas que esa decisión sume y lo que sí se ha confirmado es que hay un montón de dirigentes y agrupaciones peronistas que, con razón, van a pasar su factura. ¿Cuál? La que eventualmente podría pagarse por, con el mantra del recambio generacional, imponer durante años y desde arriba a un grupo de militantes que, salvo casos excepcionales, tienen como mérito haber nacido después. Que ese reemplazo sea necesario e incluya deshacerse de un montón de gente de mierda, símbolo de la peor cara de la política, no implica pasar por alto que, al mismo tiempo, se ha desplazado a mucha gente valiosa y con mucha más experiencia y formación. De modo que, si van a cometer errores, uno les pediría que, en todo caso, sean errores nuevos.  
Si este escenario es, a su vez, complejo, agreguemos que el contexto de fragmentación retroalimenta una mayor fragmentación. Porque mientras hay dos polos, el escenario es simple: hay que unirse todos contra el otro. Eso fue, finalmente, el ahora rebautizado exFDT. Pero cuando en frente también hay problemas y divisiones, los incentivos para la unidad son menores porque quizás alcanza con los propios para ganar una elección.  
El insólito sistema electoral argentino que prácticamente paraliza la gestión un año cada vez que se vota a presidente, irá respondiendo algunos de los interrogantes aquí planteados en las próximas semanas.
Con todo, y a manera de confesión, déjenme decirles lo siguiente: dedicarse a escribir columnas de opinión en un contexto donde mucha gente debe trabajar arduo y aun así sigue siendo pobre, es un privilegio. Pero, convengamos, escribir textos para desentrañar la trama de la política que esconde candidatos más por la falta de rumbo que por la especulación del eventual impacto político, genera una profunda sensación de inutilidad.
Afortunadamente la desmemoria de los lectores arroja un manto de piedad sobre los que escribimos renovando la confianza en cada nueva columna. Pero el rol de portavoz, consciente o inconsciente, de la desorganización y la falta de horizonte de la clase política que acabamos adoptando los que de alguna manera intentamos participar del debate público, resulta patético. Especialmente cuando jugamos a las adivinanzas o traficamos información de dirigentes que juegan a “Jorge Suspenso” mientras el país se incendia.
La semana que viene tendremos los candidatos y habrá que salir a “venderlos”. Sabremos sus historias de vida y lo maravillosos que son. Incluso tratarán de convencernos de que harán un buen gobierno aun cuando la gran mayoría ha sido parte de la gestión en los últimos 8 años de malos gobiernos cuyas decisiones le han jodido la vida a mucha gente.
Serán ellos los que nos advertirán que debemos ser responsables y, sobre todo, serán ellos los que con gesto adusto nos dirán que no debemos hacerle el juego a la antipolítica.

viernes, 16 de junio de 2023

Los 5 mensajes políticos de Cristina Kirchner tras el cierre de alianzas electorales, por "Página 12" del 15-06-23


 Las referencias a la interna oficialista y a la oposición

En su primer discurso tras el debut de Unión por la Patria, la vicepresidenta volvió a centrarse en el problema que representa para la Argentina el fuerte endeudamiento con el FMI que generó Macri. Pero también hizo alusiones a la disputa dentro del peronismo y críticas a los opositores.
15 de junio de 2023 - 21:10

La vicepresidenta Cristina Kirchner habló por primera vez desde la presentación de la alianza Unión por la Patria con un discurso de acuerdo político amplio para alcanzar "un modelo que acabe con la economía bimonetaria y permita tener una postura única, uniforme, nacional y patriótica frente a los que nos exigen programas de ajuste", pero marcó las diferencias internas con el presidente Alberto Fernández, al suscribir al comunicado publicado ayer por el PJ bonaerense y repetir sus críticas al acuerdo con el FMI y los "funcionarios que no funcionan".

 

Cristina habló desde el Salón Blanco de la Casa de Gobierno de Santa Cruz, acompañada por la gobernadora Alicia Kirchner y el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, con un mensaje para todos los partidos políticos respecto de la necesidad de construir un "diálogo entre todas las fuerzas para abordar el terrible tema del endeudamiento con el FMI", que recordó no fue generado por el Frente de Todos (FdT) sino por la administración de Mauricio Macri.
1- La interna y el Partido Judicial

Cristina destacó en su discurso el objetivo de la ratificación de la alianza del Frente de Todos con su nueva denominación Unión por la Patria, pero no evitó retomar las críticas internas hacia el espacio del Presidente y el precandidato Daniel Scioli, que fueron expresadas el miércoles en el comunicado del Partido Justicialista bonaerense, encabezado por su hijo Máximo Kirchner.  

La vicepresidenta suscribió el comunicado al tomar una de las críticas centrales: "Desde el propio espacio político amenazan con ir al Partido Judicial". La ex presidenta tomó esa amenaza en las negociaciones rumbo a las PASO como algo personal al señalar que se puso sobre la mesa a pesar de "todo lo que nos ha pasado". "Me permito un poquito de personalismo, lo que me ha pasado, y no hablo de causas de condena, hablo de intento de asesinato y de impunidad para los que planificaron. Sin embargo, alguno ponen empeño (para ir a la Justicia) y no para otras cosas", sentenció.

Luego de eso, la vicepresidenta dejó una crítica elíptica al presidente Alberto Fernández al señalar que gobernar implica "que haya la menor conflictividad posible". "Cuando uno tiene responsabilidades de gobierno, la responsabilidad es gobernar y que haya la menor conflictividad posible. Es necesario recuperar el concepto de representación política y que cuando a uno lo votan, ese voto sea honrado", indicó.
2 - El acuerdo con el FMI

Sin embargo, la vicepresidenta fue crítica de las decisiones del presidente al recordar que ella y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, habían advertido sobre el camino y las consecuencias que tendría un acuerdo con el FMI. "Tranquila, Cristina, está todo bajo control", citó la vicepresidenta sobre lo que le decían desde otros sectores de la alianza de gobierno cuando se selló el acuerdo y les marcó que el Fondo sigue exigiendo las mismas recetas: "No me van a decir que no hay una continuidad entre Kristalina Georgieva y Chirstine Lagarde", apuntó refutando aquellos dichos sobre un cambio de rumbo del organismo multilaterla tras la pandemia de covid-19.

En ese tono, la vicepresidenta reivindicó primero al expresidente Néstor Kirchner por haber cancelado la deuda con el Fondo en 2005, lo que calificó como "el acto más pragmático que un presidente ha tomado en la historia argentina", y luego lamentó: "Creí que nunca más iba a vivir las políticas del FMI". "Si vos querés ser presidente y te postulás, es porque querés gobernar el país y definir qué es lo que se va a hacer", sostuvo la vicepresidenta, sin mencionar a Alberto.

La vicepresidenta consideró que el de ahora "no es el mismo país que en 2001", porque "teníamos dos dígitos de desocupación, la AUH no existía, había hambre, pero se vuelve a repetir la misma historia". Cristina, que recomendó ver la serie "Diciembre 2001", del director Bejamín Ávila, advirtió que "lo que pasó en 1989 pasa 12 años después, en 2001, y está pasando ahora por el brutal endeudamiento privado y lo que sobrevino después con la llegada del FMI". Fue el pie sobre el cual hizo su llamado final a abordar el problema de manera conjunta entre toda la dirigencia política.
3 - Mensaje para Schiaretti y quienes lo quieren en Juntos por el Cambio

La ex residenta aprovechó también el fragmento de su intervención sobre el FMI para recordar que la deuda no es solo del tesoro nacional sino que "hay provincias que tienen el 98 por ciento de su deuda en dólares", y dedicó unos minutos a poner la lupa sobre Córdoba, la provincia gobernada por Juan Schiaretti, la figura del peronismo que Horacio Rodríguez Larreta, el radicalismo y la Coalición Cívica buscan sumar a Juntos por el Cambio, aunque no lo hayan podido conseguir en la inscripción de alianzas.

Cristina repasó con tres gráficos la conformación de deuda en pesos, el stock de deuda en relación a los ingresos y la deuda en relación a la denominación de la moneda y remarcó que las cifras más bajas se registraron durante sus gobiernos. Respecto de la deuda según la denominación de la moneda, la vicepresidenta mostró que en 2015 era 65,4% dólares y 34,6% en pesos, cifra que se incrementó durante el gobierno de Cambiemos y continúo creciendo durante la última gestión de Schiaretti para llegar a un 97,2% en dólares y 2,7% pesos.

"Esto pasó cuando se fue la que no quieren nada en Córdoba. No debemos haber hecho tan mala política, si te pudiste desendeudar de esa manera. ¿Conocerán todos en Córdoba estos gráficos? Seguro que no", sentenció.  
4 - Funcionarios que no funcionan

En otro tramo de su discurso, en el acto de inauguración de la ampliación del Hospital Regional de Río Gallegos, insistió que sus dichos de 2021, cuando se hicieron visibles las primeras diferencias internas en la alianza oficialista al criticar a los "funcionarios que no funcionan". La vicepresidenta lo hizo al destacar la gestión de Katopodis al frente del ministerio de Obras Públicas, pero apuntó que el problema era que "los que no funcionaban eran los que estaban manejando la economía y la tarasca", en referencia al ex ministro de Economía Martín Guzmán.  
5 - Elogio a Alicia Kirchner, tiro por elevación a Victoria Tolosa Paz

Minutos antes, la vicepresidenta se encargó de recordar el rol que ocupó la gobernadora Alicia Kirchner como ministra de Desarrollo Social entre 2006 y 2015, y la calificó como "la mejor ministra de Desarrollo Social que tuvo el país". Cristina recapituló que, en 2003, existían 2.100.000 planes de trabajo y cuando terminó la gestión de Kirchner en 2015, eran 240 mil, "organizados en cooperativa y trabajaban". Una comparación a medida de la interna oficialista, tras la confirmación de la actual ministra de Desarrolo Social, Victoria Tolosa Paz, como precandidato a la gobernación bonaerense por el sector de Scioli y en medio de una alta conflictividad con las organizaciones piqueteras por el recorte de planes sociales.


Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/558859-los-5-mensajes-politicos-de-cristina-kirchner-tras-el-cierre

miércoles, 14 de junio de 2023

Reunión cumbre de Cristina Kirchner con Wado de Pedro y Sergio Massa, por "Página 12" del 13-06-23


En el despacho de la vicepresidenta en el Senado

CFK se encontró esta tarde con dos de los principales aspirantes a la presidencia del Frente de Todos: el ministro de Economía y el de Interior. El encuentro se concretó ante el inminente cierre de las alianzas.

13 de junio de 2023

La vicepresidenta Cristina Kirchner se reunió este martes con dos de los principales aspirantes presidenciales en la interna del Frente de Todos: el ministro de Economía, Sergio Massa y el del interior, Eduardo "Wado" de Pedro. El encuentro tuvo lugar en el despacho de la vicepresidenta en el primer piso del Senado.

El ministro de Economía llegó a la oficina después de la presentación del anuncio de inversión que realizó la automotriz Ford para producir la Nueva Ranger en Argentina.

En tanto, el ministro del Interior pasó por el Congreso antes de encabezar un acto en Ezeiza junto al intendente local, Alejandro Granados.

Cristina Kirchner todavía no ha nombrado a un favorito públicamente para competir por el Poder Ejecutivo. Además, no está definido si habrá PASO o si se podrá encontrar el consenso que permita un candidato único.

Mañana vence el plazo para la inscripción de alianzas, en tanto que para presentar candidaturas hay tiempo hasta el 24 de junio.

Massa trabaja con su equipo en ajustar las metas previstas en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). De hecho, durante el acto que encabezó en General Pacheco, aseguró que este lunes mantuvo varias reuniones en las que reconocieron que "la Argentina tiene un ancla que el Gobierno anterior dejó y que condiciona el desarrollo".

"Hablamos de importaciones y exportaciones y el fortalecimiento de reservas", detalló el titular del Palacio de Hacienda, y en ese marco destacó el "daño que la sequía generó".
Durante su visita al Congreso, Massa también pasó por la puerta del recinto de Diputados, una cámara que conoce a la perfección tras su paso como titular de esa cámara. Además el senador nacional del Frente de Todos Oscar Parrilli publicó en su cuenta de Twitter que había recibido en su despacho a Massa "para hablar de las represas sobre el Río Limay".

Para este martes, la titular del Senado también tenía en agenda la visitas del diputado y titular del PJ Bonaerense, Máximo Kirchner; el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, y del intendente de José C. Paz, Mario Ishi.


Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/558074-reunion-cumbre-entre-cristina-kirchner-wado-de-pedro-y-sergi

lunes, 12 de junio de 2023

Trabajamos para ganar, por Carlos Heller (para "Página 12" del 11-06-23)


 Imagen: NA


Por Carlos Heller
11 de junio de 2023



El miércoles pasado, en el séptimo piso del Consejo Federal de Inversiones, trece gobernadores dieron a conocer un documento de tres puntos: la construcción de una lista de unidad con integración de carácter federal; la elaboración participativa de una estrategia electoral superadora de la coyuntura y de carácter federal, convocando a otras fuerzas políticas; y la conformación de una comisión de acción política que contribuya a la construcción de un Plan de Gobierno con eje en el desarrollo y la inclusión social.

Estuvieron presentes los gobernadores de Entre Ríos, La Pampa, San Juan, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Chubut, Chaco, Santa Cruz, Provincia de Buenos Aires, Misiones, Formosa y Tierra del Fuego.

En este escenario, el pronunciamiento unánime de estos gobernadores del Frente de Todos y aliados contribuye a fortalecer la idea de una lista de unidad. El peso electoral sumado de estos distritos supera el 55% del total nacional.

Lo deseable sería que pudiéramos conformar una lista de unidad. A partir de allí se produciría un ordenamiento del espacio político con la definición de alianzas, candidatos y programa. Mientras ello no sucede se generan tensiones entre las fuerzas que integramos el Frente de Todos.

Por eso, el documento de este grupo de gobernadores es relevante. Se trata de dirigentes que tienen matices entre ellos. Sin embargo, pese a esos matices, han coincidido en un planteo común para acelerar las definiciones electorales. Además, ese acuerdo al que arribaron intentan extenderlo al resto de los actores políticos del espacio. Su intervención es un eslabón de un proceso más general de construcción de unidad.

En paralelo, un grupo de 15 vicegobernadores —los trece de las provincias firmantes del documento más los de Tucumán y Santa Fe—, presentaron una carta en la que sostienen que “se deben evitar las divisiones y concentrar los esfuerzos para priorizar el bienestar socioeconómico de nuestro pueblo”. De este modo, se sumaron a la demanda de “la integración de una lista de unidad y federal”.

También hubo una reunión de los intendentes de la primera y tercera sección electoral del Gran Buenos Aires con el gobernador Axel Kicillof. Entre todos, concentran el 67% del electorado bonaerense. Si bien el objetivo de la reunión fue interiorizarse del plan de obras para esa región, también discutieron acerca del próximo escenario electoral. No hubo una posición explícita sobre la necesidad de una lista de unidad, como sucedió con la reunión previa de los gobernadores. Pero, según algunos medios, Axel Kicillof señaló al finalizar la reunión que “hubo un intercambio… son todos dirigentes con muchísima experiencia y hubo una claridad, absoluta y una unanimidad absoluta de que tiene que haber un proceso de intensificación de la unidad, es con la unidad”.

Mientras tanto, dentro de Juntos por el Cambio crecen las diferencias y los enfrentamientos. El conflicto interno escala en las declaraciones de los principales protagonistas. Elisa Carrió, por ejemplo, ha dicho: “Lo conozco mucho (a Macri). Él tiene un lado claro y un lado oscuro. Y el lado oscuro está jugando para que pierda Juntos por el Cambio”.

Carrió también dijo que Macri pretende concretar una alianza con Javier Milei para llevar adelante “un ajuste muy brutal”, que hará necesario “reprimir hasta matar si es necesario” y por el cual “vamos a terminar en un juzgamiento por delitos de lesa humanidad”.

En defensa del expresidente y de Patricia Bullrich intervino Laura Alonso, extitular de la Oficina Anticorrupción durante el gobierno macrista: “Si Carrió optó por Horacio y (Gerardo) Morales en su marco de alianzas, es su decisión. En la 'promiscuidad panperonista' se metió ella sola. No creo que haya sido engañada; tiene mucha experiencia política”, sostuvo la exfuncionaria.

A pocos días del cierre de las alianzas el lenguaje de los dirigentes de Juntos por el Cambio es rupturista.

Sin embargo, lo más probable es que resuelvan el conflicto interno. Ellos saben que la confrontación no es prioritariamente hacia su interior: es hacia afuera, con nosotros, con quienes expresamos un modelo de país que, entre muchas otras cosas, propone distribuir la riqueza y mejorar la distribución del ingreso. Por el contrario, ellos quieren concentrar la riqueza y disminuir los ingresos de los sectores populares.

Juntos por el Cambio viene por todo: ajuste, reforma previsional y represión, entre otras recetas ya conocidas. Para implementar su modelo antipopular necesitan, entre otras cosas, contar con una mayoría parlamentaria que les permita sancionar leyes sin depender de otras fuerzas que les quiten profundidad o velocidad. Como dijo Mauricio Macri en 2019 ante los comicios presidenciales: “si ganamos esta elección vamos a ir en la misma dirección, lo más rápido posible”. Es lo mismo que proponen ahora, aunque lo hacen de modo más explícito y más desenfadado.

La unidad es una necesidad de ambas coaliciones. Tanto del Frente de Todos como de Juntos por el Cambio.

En ambas fuerzas, la búsqueda de esa unidad produce tensiones alrededor de cómo se organiza esa unidad. El momento es intenso porque no sólo se eligen candidatos sino también estrategias y programas. Es decir: se eligen los contenidos de la unidad, se definen las políticas que la unidad va a expresar y se seleccionan los candidatos que la van a representar.

Estamos en el punto donde ambas coaliciones intentan juntar y ordenar todas las fuerzas con las que cuentan para confrontarse entre sí. Ello sucede en un escenario complejo con una división del electorado en tercios, según señalan las encuestas: a las dos fuerzas citadas se suma la irrupción de los libertarios de Javier Milei.

Al cierre de esta nota, las distintas organizaciones que integramos el Frente de Todos continuábamos atravesadas por diversos movimientos, debates y tensiones que hacían vislumbrar la inminencia de definiciones de importancia.

Más allá de la partición del electorado en varias fracciones, no hay que confundirse: la sociedad está dividida pero no en partes iguales. La porción más grande continúa siendo la del Frente de Todos.

No estamos eligiendo cómo perder mejor.

Estamos ordenando el espacio y trabajando para tratar de ganar.

Nuestro candidato es el proyecto. Un proyecto nacional, popular, democrático, inclusivo y feminista.

* Diputado nacional por el Frente de Todos y presidente del Partido Solidario.


Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/557064-trabajamos-para-ganar