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sábado, 13 de junio de 2026

LEY DE AMNISTÍA. UNA RESEÑA DE ARTEMIO LÓPEZ




Artemio López

@Lupo55

Ayer Eugenio Zaffaroni planteó en 

@argentina12ok

  que la solución a la actual prisón y proscrpción de 

@CFKArgentina

  era política y propuso como instrumento una Ley de Amnistía. 


 Hay antecedentes. La Ley de Anmistia del años 1973 (Ley 20.508) extinguió tanto la acción penal (el delito) como la pena y todos sus efectos jurídicos.Jurídica y técnicamente, su alcance operó bajo las siguientes reglas:

Extinción del delito: Al tratarse de una amnistía dictada por el Congreso Nacional, la ley eliminó la responsabilidad criminal en sí misma. El hecho dejó de ser considerado punible para los beneficiarios, borrando el delito de su registro penal hacia el futuro.

Cesación de la pena: Para quienes ya contaban con una condena firme o estaban detenidos, la ley hizo cesar inmediatamente las penas impuestas y ordenó su liberación.

Olvido jurídico: El artículo 6° de la Ley 20.508 prohibió explícitamente que las personas beneficiadas fueran interrogadas, investigadas, citadas o molestadas por las imputaciones previas.

Esta es la principal distinción con el indulto presidencial, el cual solo perdona o conmuta la pena pero mantiene la existencia del delito y los antecedentes penales del individuo. La amnistía de 1973 aplicó un "olvido" completo sobre el hecho procesado. 


PD: Seis meses después de la Ley de Anmistía aplicada por el presidente Héctor Cámpora y tras su renuncia, Juan Perón era electo presidente de los argentinos con el 63% de los votos. Lealtad y Justicia.




lunes, 13 de marzo de 2023

Alegría y malos presagios, por Luis Bruschtein (para "Página 12" del 11-03-23)


A 50 años de la elección de Héctor Cámpora tras la proscripción del peronismo

Por Luis Bruschtein
11 de marzo de 2023 



El triunfo de Héctor Cámpora, el 11 de marzo de 1973, fue otro síntoma del fracaso del país sin peronismo que habían intentado imponer los golpistas del '55. La resistencia popular y la persistencia del peronismo tras 18 años de proscripciones, persecuciones y censuras desembocó en esas elecciones. El Partido Militar había sido incapaz de instalar a la fuerza el modelo de factoría dependiente y buscaba una coartada política para desprestigiar a Perón y demostrar que había una mayoría antiperonista.

Ese día me tocó hacer la guardia periodística en la sede del Frejuli, en Santa Fe y Oro, un viejo edificio, desvencijado, donde Héctor Cámpora, su vice, el conservador popular Vicente Solano Lima, y la plana mayor del peronismo seguían los resultados de los comicios. Era mi primer año como periodista, colaborador permanente de la revista con más circulación del país en ese entonces.

Era un cronista común. Me aposté con el fotógrafo frente a la salida, en una parada de colectivos, sobre Oro. La tensión se acumulaba. Ya de noche era descontado el triunfo de Cámpora con mucha diferencia sobre Ricardo Balbín, su competidor de la UCR. Pero le faltaban decimales para cumplir los requisitos que había impuesto la dictadura. Aunque le había sacado casi treinta puntos de ventaja a Balbín, no llegaba al 50 por ciento de los votos.

En esos 18 años desde el '55 se había formado un nuevo país, los gobiernos que se sucedieron en ese interregno de dictaduras y democracias tuteladas no habían doblegado al pueblo peronista y, en consecuencia, no lograban hacer sustentable su proyecto de país. Las formas de resistencia habían crecido, entre ellas las organizaciones armadas, cuyo enfrentamiento desde la clandestinidad contra el regímen militar ganaba legitimidad.

Algún dirigente radical afirmó en esos días que “si tuviera 20 años haría lo mismo” y Perón habló emocionado de la “juventud maravillosa”. Pero pasar de ese escenario que había formado a varias generaciones, donde las dictaduras y la proscripción eran blanco sobre negro, a una experiencia democrática mucho más compleja como la que se abría el 11 de marzo no sería fácil.

El tono de ese día mezclaba la alegría por la retirada de los militares, la expectativa por la inminente vuelta de Perón y el espejismo quizás del retorno a un país que ya no volvería. Para muchos de los jóvenes que se habían formado en ese período, Perón era una figura con habilidades casi mágicas, invocado por trabajadores, grito de guerra, solución y abracadabra. “Cámpora al gobierno, Perón al poder” resumía esa expectativa. Pero Perón era un ser humano que debería afrontar una realidad muy compleja con los recursos políticos que podía reunir. “Para mí es un poco tarde y para ustedes demasiado temprano”, resumió con su agudeza un Perón preocupado a Pino Solanas y Octavio Gettino en Madrid.

Es difícil explicar esa enorme alegría que se mezclaba con el convencimiento de que el Partido Militar sólo se replegaba y que trataría de volver. El Partido Militar formaba parte del paisaje. Era imposible concebir el país sin esa presencia guardiana de los intereses oligárquicos y de la presencia consular de Washington. La elección confirmaba que el peronismo representaba a la inmensa mayoría y que la única herramienta de poder de las elites eran las Fuerzas Armadas.

Pero en ese momento el Partido Militar retrocedía. En el comando del Frejuli y entre los periodistas se esperaba la reacción del presidente de facto, el general Alejandro Agustín Lanusse, ante cifras tan contundentes. A la tardecita llegaron columnas de la Juventud Peronista con bombos, vinchas y banderas. Cada vez llegaban más. Y comenzó la represión para impedir el arribo de nuevas columnas de militantes en Puente Pacífico y en otros puntos.

Según el cómputo oficial, Campora había obtenido el 49,5 por ciento de los votos y su competidor inmediato apenas 21. Balbín llamó al ganador para comunicarle que desistía de competir en segunda vuelta. Y la dictadura especuló que en esa circunstancia, la fórmula peronista sumaría aún más votos. Casi a la medianoche en un auto oficial arribó un militar de uniforme y entró al edificio. Las versiones que circulaban iban desde la anulación de las elecciones hasta el reconocimiento de la victoria. Pero el militar comunicó a Cámpora que reconocían el triunfo y que no habría segunda vuelta. El presidente electo salió al balcón, pequeño y casi en ruinas, con otros dirigentes que se amontonaban en el diminuto espacio. Hacía calor, algunos estaban en camisa y saludaban con entusiasmo a los que habían podido sortear la represión. Cámpora anunció su triunfo y todo el mundo se puso a saltar y gritar. Los retenes de la represión se levantaron y la multitud llegó en masa para festejar con enorme alegría. Yo estaba sobre el techo de una parada de colectivo y empecé a gritar como loco.

Al otro día, el fotógrafo contó que me había sumado a los festejos y el jefe de redacción amenazó con despedirme. Pero en la crónica que publicaron decían que los festejos habían sido tan contagiosos que “hasta uno de nuestros cronistas se sumó con alegría”. Años después, esa publicación fue cómplice del golpe del 76 y de la dictadura, pero en ese momento me usaba para lavarse la cara. Fue también una expresión de la suciedad que quedaba bajo la alfombra.



Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/530579-alegria-y-malos-presagios

miércoles, 26 de diciembre de 2018

El bastón de Cámpora volvería a CFK, por "Página 12" del 23-12-18


Habría sido un regalo de los familiares del ex mandatario a Néstor Kirchner

El Poder Judicial devolvería el bastón presidencial de Héctor Cámpora a la ex presidenta y actual senadora Cristina Fernández de Kirchner, aquel que había sido secuestrado en agosto junto con otros efectos personales durante los allanamientos en su domicilio de El Calafate. El fiscal federal Jorge Di Lello confirmaría su autenticidad en los próximos días, tras un arduo trabajo de identificación con fotografías. CFK había dicho desde el primer momento que era un regalo de la familia de Cámpora a Néstor Kirchner. 

Di Lello citó para la semana próxima al ex jefe de Gabinete Alberto Fernández y al ex canciller Jorge Taiana, ambos presentes durante la asunción de Cristina Kirchner como Presidenta de la Nación. El fiscal ya incorporó al expediente imágenes de la asunción de Cristina Kirchner donde se visualiza la marca que tiene el bastón y también fotografías que acercó la familia del Presidente que asumió aquel mayo de 1973, donde se lo ve con un objeto de similares características. Ahora espera que Fernández y Taiana también lo reconozcan.


El juez Claudio Bonadio había ordenado en septiembre la apertura de la investigación, que cayó por sorteo en el juzgado de Julián Ercolini y la fiscalía de Di Lello, quien pidió que le remitan el bastón para analizarlo. La clave para su identificación estaría en una marca particular  El fiscal espera que ambos reconozcan el bastón, que tiene un marca por la que puede corroborarse que es el bastón de Cámpora. 

Los familiares de Cámpora habían entregado a Kirchner los atributos presidenciales del ex presidente en un acto público en 2006, tanto la banda presidencial como el bastón. “Doctor Cámpora, nosotros seguimos conservando los mismos ideales de justicia y dignidad, queremos construir esa Argentina donde su clase trabajadora, su clase media y los empresarios nacionales puedan construir un proyecto nacional que nos sintetice a todos los argentinos, devolviéndonos esperanza y alegría. Esa es la Argentina que queremos construir. ”, había dicho Kirchner al tomar el micrófono.

En las últimas semanas, el fiscal Di Lello trabajó para dar con los dos hijos del ex presidente Cámpora, pero uno de ellos falleció y el otro tendría problemas psiquiátricos, con lo cual se hizo imposible tener una declaración de un familiar directo. A partir de ello, el fiscal contactó a nietos del ex presidente y si bien éstos no tenían información para aportar sí entregaron fotografías de la asunción de Cámpora en 1973.

CFK había contado precisamente cómo el bastón había llegado a su casa del sur, a pesar de que algunos medios insistían en que se trataba de un elemento robado a otro ex presidente, Arturo Frondizi. "Y acá vinieron a buscar sabe Dios qué cosas, millones de dólares, lingotes no sé. Lo único que se llevaron fueron las bandas nuestras presidenciales, los bastones presidenciales mío, de Néstor y del ex presidente Héctor J Cámpora”, había dicho tras tres días de allanamiento al hablar del “regalo de la familia del ex mandatario”. En el operativo se llevaron efectos personales de la ex presidenta que no tenían relación con el expediente. 

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/amp/164140-el-baston-de-campora-volveria-a-cfk

INFORMACIÓN RELACIONADA:
Kirchner recibió bastón de mando de Cámpora (Minuto Uno, 28-12-2006)

viernes, 14 de septiembre de 2018

Kirchner recibió bastón de mando de Cámpora, por "Minuto Uno" del 28-12-2006



28 de diciembre de 2006

*También recibió la banda presidencial que uso el ex presidente, cuando asumió el 25 de mayo de 1973.
*La iniciativa surgió de la propia familia de Cámpora.
Néstor Kirchner recibió hoy los atributos de mando del ex presidente Héctor Cámpora de manos de los familiares directos de quien gobernó el país entre el 25 de mayo de 1973 y julio de ese año.

El acto se llevó a cabo desde las 11 en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, con la  presencia del vicepresidente Daniel Scioli y de Héctor Mario Cámpora, un sobrino del ex presidente, entre otros familiares.

El pasado 30 de noviembre, Kirchner visitó la ciudad natal de Cámpora, San Andrés de Giles, donde Kirchner le rindió un homenaje al dirigente que encabezó el primer gobierno democrático luego de la dictadura que usurpó el gobierno en junio de1966.


En ese marco, la familia de Cámpora se propuso hacerle llegar los atributos presidenciales a Kirchner y a ese efecto se organizó el acto. Cámpora fue candidato a presidente por el Frente Justicialista de Liberación Nacional (Frejuli), junto a Vicente Solano Lima, que el 11 de marzo de 1973 ganaron con amplitud las elecciones que devolvieron al peronismo al poder luego de 18 años de proscripción.

El 25 de mayo de ese año, el "Tío" Cámpora asumió el gobierno que sólo ostentaría por 45 días hasta su renuncia anticipada el 8 de julio, para dar lugar a nuevas elecciones con la participación de la fórmula Juan Domingo Perón-María Estela Martínez de Perón.

 Cámpora, tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, se asiló en la embajada de México de donde recién pudo salir en 1981 y a fines de ese año murió. En el acto de hoy se prevé‚ que este presente el Procurador General de la Nación, Esteban Righi, único funcionario sobreviviente del gabinete que Cámpora nombró el día de su asunción.

Publicado en:
https://www.minutouno.com/notas/7522-kirchner-recibio-baston-mando-campora

INFORMACION RELACIONADA:
Insólito: Bonadio ordenó abrir una causa por un bastón presidencial que le regalaron a los Kirchner (13-09-18)

El Bastón del Dr. Cámpora (13-09-18)


Arriba: Cámpora y Néstor con el mismo bastón, aunque Néstor lo agarra al revés. La imagen fue publicada por EL DISENSO en la nota "El Bastón del Dr. Cámpora"

lunes, 12 de marzo de 2018

Hugo Moyano, cada vez más lejos de Macri, y cada vez más cerca del kirchnerismo, por "info135" del 12-03-18


12 marzo, 2018 

Con la excusa de la conmemoración de los 45 años del triunfo peronista de 1973 encabezado por Héctor Cámpora, Hugo Moyano inevitablemente será esta tarde el centro de las miradas en un acto que se realizará en el ND Teatro, y que se convertirá en un claro acercamiento al kirchnerismo, después de lo que fue la masiva marcha del 21 de febrero contra las políticas del gobierno de Mauricio Macri.



Junto a dirigentes del Frente para la Victoria, Unidad Ciudadana y otros sectores del peronismo, el líder camionero asistirá a la proyección de fragmentos de la película “Sinfonía de un Sentimiento”, de Leonardo Favio. Lo hará acompañado por Omar Plaini, su ladero en la CGT, y el titular de la CTA, Hugo Yasky.

Está claro que esta aproximación de Moyano con el núcleo que levanta la bandera de Cristina Kirchner, forma parte de los movimientos que vienen ensayando distintos espacios identificados con la tradición justicialista, para confluir en una construcción colectiva de cara a las elecciones del año que viene, que les permita enfrentar con éxito a Cambiemos.

El encuentro reunirá a dirigentes muy cercanos a la ex presidenta, como Agustín Rossi, Teresa García, Daniel Filmus y Hugo Yasky. Además, ya confirmaron su presencia dirigentes cercanos a Florencio Randazzo, como Alberto Fernández y el “Chino” Fernando Navarro, así como una figura que conoce muy bien a Sergio Massa: su suegro, Fernando Galmarini.

También se harán presentes personalidades de la cultura como Alejandro Dolina, Adriana Varela, Leonardo Sbaraglia, Teresa Parodi y Cristina Banegas, entre otros.

La presencia del camionero en un acto con kirchneristas, reflota la posibilidad de un acercamiento de Moyano con Cristina, vínculo que se cortó durante el primer mandato presidencial de Fernández de Kirchner.

En la lista de invitados figuran también la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, y el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, de buen vínculo con la ex presidenta, con quien Moyano viene intercambiando gestos de afinidad desde el año pasado. Incluso, llegó a decir que estaba dispuesto a tomar un café con Cristina.


Publicado en:
https://info135.com.ar/2018/03/12/hugo-moyano-cada-vez-mas-lejos-de-macri-y-cada-vez-mas-cerca-del-kirchnerismo/

martes, 11 de marzo de 2014

En homenaje al Tío, por Jorge Taiana (para "Miradas al Sur" del 14-07-13)

Miradas al Sur. Año 6. Edición número 269. Domingo 14 de julio de 2013
El triunfo de Héctor J. Cámpora en las elecciones del 11 de marzo de 1973 fue la culminación de un largo proceso que comenzó en el año 1955 con el derrocamiento del General Perón. Durante esos 18 años, la lucha del pueblo peronista fue ganando intensidad, sobre todo a partir del Cordobazo en 1969, que marcó el inicio de la decadencia de la dictadura de Onganía, a la vez que puso en evidencia la emergencia de nuevos sectores obreros combativos y juveniles comprometidos con la idea de un cambio revolucionario.
Esos nuevos actores juveniles que se referenciaban en el movimiento estudiantil del Mayo Francés, la Revolución Cubana y la lucha del Che querían cambiar el mundo y creían que la revolución era el camino para la transformación de la sociedad. En el caso de la Juventud Peronista se unía a esos ideales el legado de Evita y su inclaudicable lucha por la Justicia social.
Se percibía un mundo en ebullición en el que el socialismo era una esperanza para las grandes masas populares en Asia, África y, por supuesto, América latina. Un mundo de grandes cambios, en el que un pequeño país, Vietnam, derrotaba militarmente a los Estados Unidos. Un mundo en transformación que a partir del Concilio Vaticano II y la Celam también alcanzó al pensamiento religioso latinoamericano, tal como lo refleja la Declaración de Medellín en el año 1968.
Eran momentos en los que las mayorías tenían expectativas de cambio y luchaban por una sociedad más justa, libre, soberana y con mayor desarrollo económico y social. Fueron esas mayorías las que llevaron a Cámpora al gobierno, las mismas que en Chile habían votado a Salvador Allende y experimentaban el acceso al socialismo por vía democrática.
En ese escenario también hay que considerar tres elementos que fueron invisibles para algunos, y posteriormente se revelaron políticamente como fundamentales. Por un lado, el surgimiento de un masivo movimiento juvenil que se referenciaba en las organizaciones armadas que protagonizaron la resistencia. Por otro, las organizaciones sindicales burocratizadas que recelaban de ese movimiento de jóvenes y que se oponían al cambio que se aproximaba. Y por último, el peronismo tenía una dirigencia política tradicional que en su mayoría se había mantenido al margen de la resistencia durante la dictadura. Estos tres actores se vieron obligados a convivir dentro del peronismo en esa etapa que llevaba al fin de la proscripción.
Héctor Cámpora fue el elegido por el General Perón para conducir el regreso del peronismo al gobierno. Se trataba de un dirigente de larga trayectoria, pero que había interactuado con ese movimiento juvenil y era consciente de la fuerza transformadora de la juventud. Después del 25 de mayo de 1973, se pone en evidencia la intransigencia al cambio por parte de algunos sectores, lo que se traduce rápidamente en una tensión y conflicto al interior del peronismo. ¿Cómo se expresan esas tensiones? En forma práctica en una ola de ocupaciones en el aparato del Estado, algunas de las cuales fueron promovidas por la juventud, con el objetivo de sacar a los representantes de la dictadura e iniciar el cambio lo más rápido posible. Mientras que otras fueron llevadas a cabo por los sectores de derecha para crear una imagen de gran desorden y de caos.
En ese conflicto, la mayoría de la derecha peronista paulatinamente se va acercando al establishment económico y militar que había gobernado hasta entonces la Argentina, y coinciden en impedir los cambios y las transformaciones que proponían los jóvenes con el apoyo de Cámpora. Ya un poco antes, un sector de esa derecha, que tenía su máxima expresión en López Rega, un hombre muy cercano a Perón, había comenzado una serie de operaciones contra Cámpora, buscando dañar su imagen. Le decían a Perón que Cámpora no estaba cumpliendo con lo arreglado y que se estaba llevando al país a un gran desorden.
El punto de inflexión lo constituye el 20 de junio de 1973, cuando durante el regreso de Perón se produce la Masacre de Ezeiza organizada por la derecha peronista para intentar frenar el avance de la juventud y de la izquierda peronista y, así, evitar el encuentro con Perón. El discurso de Perón de esa noche decepcionó enormemente a todos los jóvenes, porque los responsabilizo de la situación cuando en realidad habían sido las víctimas. Todos los que participamos de esa gran movilización sabemos que fuimos sorprendidos por el ataque criminal de la derecha para frustrar el acto, porque no querían que pudiéramos demostrar nuestra gran capacidad de movilización frente a Perón.
Otro momento decisivo fue el 5 de julio, cuando se realiza en la casa de Gaspar Campos donde se alojaba Perón una reunión de gabinete a la que asiste Isabel y dirige López Rega ,y en ella se plantea que Perón tenía que ser el presidente, desconociendo lo acordado previamente acerca del rol que Perón iba a jugar en esa etapa como embajador de unidad regional. Ante ese planteo, que en la práctica significaba un golpe palaciego, de inmediato Hector Cámpora y Vicente Solano Lima ponen su renuncia a disposición de Perón. Las renuncias fueron aceptadas el día 13 de julio, en coincidencia con algunas manifestaciones organizadas por José Rucci, que era parte de la maniobra para terminar con el gobierno de Cámpora. De inmediato se envió al senador Alejandro Diaz Bialet, que era quien continuaba en la línea de sucesión, a una misión a Argelia, con el objetivo de dejar a Raúl Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados y yerno de López Rega, a cargo de la Presidencia de la Nación. Una vez que Lastiri asumió, convoco a las elecciones para el 23 de septiembre de 1973, que ganó por más del 60% de los votos la formula Perón-Perón.
Resulta paradójico que toda esa expectativa de cambio, que esa mirada y esperanza regional que estuvo representada en la asunción de Cámpora con la presencia del presidente de Cuba, Osvaldo Dorticós, y del presidente de Chile, Salvador Allende, en el plano interno se vio frustrada por una alianza entre los sectores más conservadores de la sociedad, la derecha del peronismo, el establishment económico y los militares que habían sido su "partido armado" en las últimas décadas en la Argentina
En el plano internacional y regional, con la perspectiva que dan los años, se puede ver que la Argentina recuperó un gobierno popular luego de 18 años de proscripción en coincidencia con el comienzo de una profunda crisis económica en el orden global. El comienzo de esa crisis tiene una fecha exacta y es octubre de 1973, con la guerra de Yom Kipur, que cuadriplica el precio del petróleo.
La paradoja de ese proceso y el desencuentro histórico de la Argentina es que el triunfo popular se obtiene cuando a nivel mundial las luchas populares por la liberación empiezan a perder fuerzas. En Latinoamérica se consolidan proyectos políticos reaccionarios y golpes de Estado que enfrentan a esos procesos populares. En Brasil, desde hacía un tiempo había dictadura, en Bolivia se vio frustrada la experiencia de Juan José Torres, en Perú había terminado el proceso nacionalista de Juan Velazco Alvarado, en Uruguay, luego de decenas de décadas de gobiernos democráticos, se produce un golpe militar, y en Chile el 11de septiembre, 10 días antes de las elecciones de Perón, se produce el golpe que va a terminar con el gobierno y la vida de Salvador Allende.
En resumen, Cámpora es el hombre que condujo, con el soporte estratégico de Perón, la derrota de la dictadura de Lanusse, intentando contener a una nueva Argentina Tuvo un rol sumamente importante en la recuperación de la democracia, a la vez que generó una expectativa y un programa de cambio para la Argentina con eje en el desarrollo económico y la justicia social. Cámpora fue la expresión de las luchas y aspiraciones del campo popular y el hecho de que su gobierno haya terminado con una frustración no le quita ningún mérito. Su renuncia fue resultado de no poder contener a las fuerzas que desde hacía tiempo estaban en conflicto. Creo que su reivindicación es un acto de justicia histórica, por su lealtad y compromiso con el liderazgo de Perón y, fundamentalmente, con el pueblo argentino. Un hombre que a lo largo de 18 años de proscripción no se prestó nunca al juego del colaboracionismo ni del neoperonismo. Un hombre que nunca traicionó sus ideales y pagó con la cárcel y el exilio su militancia, un ejemplo de honestidad. Vaya este artículo como homenaje al querido compañero Héctor Cámpora, el Tío para los jóvenes de entonces.



11-03-73 / 11-03-14


Publicado en:
 http://sur.infonews.com/notas/en-homenaje-al-tio

domingo, 5 de junio de 2011

“Los jóvenes del ’73 volvimos a unirnos con el triunfo de Kirchner” , por Nilda Garré (para "Tiempo Argentino" del 04-06-11)

La primavera camporista


Publicado en TIEMPO ARGENTINO el 4 de Junio de 2011

Por Nilda Garré

Ministra de Seguridad de la Nación.


Nilda Garré, diputada durante el gobierno de Cámpora, sostiene: “Habíamos pasado por dictaduras, gobiernos fraudulentos, otros de escasa legitimidad. Finalmente, habíamos llegado.”

El gobierno del FREJULI que encabezó Héctor J. Cámpora fue para mi generación una experiencia pendular a la que ingresamos jubilosamente y de la que salimos con dudas y preocupaciones, que culminaron en tragedia. Vista a la distancia, aquella experiencia fue, efectivamente una primavera que dejó profundos trazos en la política argentina, así como en la cultura popular.
Estábamos seguros de haber conquistado con nuestros méritos un gobierno que impondría en los hechos la justicia social y los ideales nacionales y populares por los que veníamos confrontando a una dictadura, con el objetivo de recuperar la democracia y repatriar al líder del movimiento nacional y popular, el general Juan Domingo Perón.
Entendimos que al gobierno de Cámpora habíamos llegado por nuestra lucha. Habíamos sido perseguidos, muchos de nuestros compañeros y amigos habían estado presos, víctimas de tormentos o muertos también. Estaban muy presentes los fusilamientos de Trelew de 1972.
Pero además, considerábamos que esa victoria electoral estaba inscrita en un movimiento histórico popular, anticolonialista y antiimperialista que arrancaba en Mayo del siglo anterior, tomaba su fuerza de la guerras gauchas por la independencia, en los caudillos federales, en las conquistas obreras de comienzos del siglo XX, el industrialismo yrigoyenista, Forja y la década peronista, con las figuras emblemáticas de Perón y Evita a la cabeza.
Nuestra visión histórica estaba forjada además en la resistencia. Habíamos pasado por dictaduras, gobiernos fraudulentos y otros de escasa legitimidad democrática. Finalmente, habíamos llegado.
La alegría fue el signo de nacimiento del gobierno nuevo, sólo oscurecida por el ataque reaccionario de la derecha en Ezeiza. Más tarde entendimos que ese había sido el preanuncio de un escalamiento de la violencia criminal que tomó forma perfecta del ’76 al ’83 con el terrorismo de Estado que implementó la dictadura.
Pero nada logrará borrar el recuerdo de aquella alegría colectiva, fundada en valores e historia compartidos y vociferados por una juventud muy comprometida. El 25 de mayo de 1973 fue un día claro, de resarcimiento de las heridas propias, pero también de las penurias por las que habían atravesado generaciones de luchadores en busca de conquistar derechos democráticos.
En lo personal, fui elegida diputada nacional por la Capital Federal, cargo que desempeñé hasta el nefasto 24 de marzo de 1976.
Los escasos días de primavera camporista fueron largos y de opciones dramáticamente existenciales. El proceso político, luego, derrapó hacia otro lugar, con el desplazamiento de Cámpora y la Juventud Peronista del círculo íntimo del gobierno y, con la muerte de Perón, la historia se hizo más oscura, hasta enterrarse en la peor tragedia de la historia argentina tras el golpe de Estado.
No puedo, sin embargo, dejar de destacar que aquel entusiasmo militante, ese ánimo de celebración puesta en la tarea de construir una nueva Argentina, aquellas convicciones colectivas luminosas y fundadas en el amor –contestadas por el terror desde el Estado, por la desilusión y por el neoliberalismo– regresaron otro 25 de mayo, esta vez de 2003.
Aquellos jóvenes de la Plaza del ’73, los que están y los que pagaron con su vida su rebeldía en los años de plomo, volvimos a estar unidos y celebrando el triunfo de Néstor Kirchner. Él primero, y Cristina Fernández ahora conduce un proyecto político que recupera las banderas de la primavera camporista, depurada en el tamiz de la historia, ajustada a los tiempos actuales.
Y el tiempo presente, precisamente, lleva la marca de la juventud y del gobierno nacional y popular que, confiamos, completará la institucionalización de los logros de la gestión a partir de la reelección de Cristina en octubre.

Publicado en :

http://tiempo.elargentino.com/notas/los-jovenes-del-%E2%80%9973-volvimos-unirnos-con-triunfo-de-kirchner