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domingo, 26 de junio de 2011

Conozca el pensamiento militante de Amado Boudou, el vice de Cristina , por Diario24.com de Tucumán, 25-06-11.

COMPROMISO. Amado Boudou acompañá a Cristina en la profundización del modelo nacional y popular.





Diario24, Tucumán, 25 de Junio de 2011
El actual ministro de Economía será el compañero de fórmula de la Presidenta en las elecciones generales de octubre. Su compromiso con el proyecto nacional y popular.



El ministro de Economía de la Nación, Amado Boudou, fue elegido por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para acompañarla en la fórmula por la reelección en las elecciones generales de octubre.Conozca el pensamiento militante de este dirigente kirchnerista, a través de algunos sus discursos más destacados:




EL NOMBRE DE UNA ETAPA, por Raúl Dellatorre (para "Página 12" del 26-06-11)



AMADO BOUDOU, EL EX EGRESADO DEL CEMA QUE “SUPO CAMBIAR Y ADAPTARSE”

Su formación y militancia lo asimilaban al perfil de los adversarios del Gobierno. Pero es un símbolo de la exitosa gestión de Cristina después de julio de 2009 y diseñó algunas de sus políticas más importantes.


Por Raúl Dellatorre para "Página 12"


La elección de Amado Boudou como su candidato a vicepresidente es un reflejo de lo que, para la presidenta Cristina Fernández, ha sido el inicio de la etapa más trascendente políticamente en su gestión presidencial. Boudou llegó a la cartera de Economía el 8 de julio de 2009, como parte de varios cambios estratégicos decididos por la jefa de Estado apenas una semana después de la derrota electoral (más por su lectura política que por los números en sí) sufrida por el oficialismo en las legislativas de fines de junio. Junto a Boudou llegaron Aníbal Fernández a la Jefatura de Gabinete y Julio Alak a Justicia. Pero el cambio en el Palacio de Hacienda significaba desafiar la seguidilla de ministros que se habían sucedido en el cargo con más penas que gloria desde la etapa final del mandato de Néstor Kirchner: Felisa Miceli, Miguel Peirano, Martín Lousteau y Carlos Fernández. Al superar airoso el desafío y diseñar políticas como la reestatización del sistema previsional y la Asignación Universal por Hijo, Boudou se convirtió en un emblema de esa etapa en la que Cristina asumió las riendas del poder, hasta este escenario actual en el que ni el más optimista de sus opositores duda de su triunfo en octubre. Ayer, la Presidenta no solo premió la gestión del ministro, sino que con su nombramiento también le dio identidad a esa etapa.
El reemplazo de Carlos Fernández por Amado Boudou en la cartera económica en 2009 reflejó, también, una decisión de transformar el rol que hasta entonces tenía el titular del Palacio de Hacienda. Del ministro ausente, hundido en el anonimato, de voz desconocida para el público y de ideas u opiniones todavía menos perceptibles, se pasó a un jefe de Economía dispuesto a defender con pasión, ironías, coraje y desparpajo hasta la última causa que enarbolara el Gobierno, perteneciente a su gestión ministerial o fuera de ella. Boudou representó en estos dos años y medio uno de los rasgos distintivos de la gestión de Cristina Fernández con respecto a la de Néstor Kirchner, al pasar de los ministros de Economía lo más sigilosos posible a uno con altísimo perfil mediático.
Boudou asumió un desafío plagado de riesgos. Cargó sin quejarse ni señalar reparos con algunos flancos predilectos para el ataque opositor, como lo son el Indec y la gestión de Guillermo Moreno en Comercio Interior. Defendió a ambos con pasión y argumentos cuando le tocó hacerlo, en público o en el Congreso. No le sacó el cuerpo a ningún desafío. Tenía mucho para perder. Pero ganó.
Carga en sus antecedentes una militancia política y una formación académica que lo acercan más al perfil de los “enemigos” ideológicos que a los socios del gobierno kirchnerista. Como estudiante de economía en la Universidad de Mar del Plata militó en la Upau, el brazo gremial universitario de la Ucede de Alvaro y María Julia Alsogaray. Ya recibido, hizo un master en Economía en el CEMA, usina de formación de los estrategas principales de la política económica del menemismo (Roque Fernández, Pedro Pou y buena parte de quienes secundaron a Domingo Cavallo). Y sin embargo, Boudou fue el ideólogo y ejecutor de la medida más audaz del kirchnerismo, más desafiante hacia el modelo neoliberal heredado y más transformadora en cuanto a las condiciones estructurales de la economía en la última década: la reestatización del sistema previsional.
Por supuesto, esto le valió el distanciamiento con quienes lo prohijaron en su formación académica y lo elogiaban por su desempeño como profesor en el mismo CEMA (fue titular de la materia Análisis Económico de la Empresa). Incluso, se ha señalado que también su predecesor en la Anses, Sergio Massa, que además lo propuso para reemplazarlo en el cargo, se alejó del ministro tras ese cambio abrupto. Pero tuvo una compensación mayor: la admiración de quien lo había designado para el cargo, Cristina Fernández, y el reconocimiento de quien no lo había designado ni quedó muy convencido cuando su esposa lo designó. “En mi gobierno no fuimos capaces de llegar tan lejos”, dijo tiempo después Néstor Kirchner sobre la recuperación para el Estado del manejo del régimen jubilatorio.
Esos antecedentes académicos y este presente de políticas transformadoras, más que una contradicción en su trayectoria terminó siendo un mérito adicional, en la valoración de la presidenta de la Nación. “Tuvo la capacidad y la valentía de cambiar y adaptarse, en un mundo que está cambiando”, destacó ayer la Presidenta al anunciar su nombramiento como acompañante en la fórmula. Que un economista identificado con “otros paradigmas” terminara abrazando la causa “nacional y popular”, tal como la encarna el kirchnerismo, resultó el trampolín de Boudou.
Ese cambio y adaptación a los nuevos paradigmas le permitió a Boudou no sólo ser artífice de transformaciones como la mencionada en el régimen jubilatorio, sino incluso defender con una línea argumental desafiante la postura argentina en foros internacionales en discusiones clave, confrontando nada menos que con quienes representan mundialmente los paradigmas de los que el propio Boudou se nutriera en su formación académica, como el FMI.
Argentina tuvo que enfrentar en mayo de 2010 la discusión en el Fondo acerca de las políticas de ajuste que en ese momento se planteaba aplicar en Grecia como parte del llamado “plan de rescate” para evitar la cesación de pagos. En ese momento, el ministro instruyó a los representantes en el organismo internacional que Argentina debía rechazar el respaldo a ese plan en base a su propia experiencia y a un análisis exhaustivo de las consecuencias que acarrearía su aplicación. “El programa de ajuste ahogará la capacidad de pago de Grecia, pero además es políticamente insustentable”, señalaba a principios de mayo de 2010 Boudou a los representantes argentinos en Washington en un documento reservado. “Si el plan se llegara a aplicar, implicaría una reducción del PBI real superior al 9 por ciento en los próximos dos años, el desempleo treparía hasta el 15 por ciento en 2012, incrementaría la pobreza, disminuiría la calidad de vida de los griegos y, además, sería inútil para cumplir con los compromisos de deuda a futuro, ya que destruiría la capacidad de pago del país.” El plan igual se aplicó, con las consecuencias conocidas, no muy diferentes a las previstas por el ministro argentino.
“No les tuvo miedo a las corporaciones”, destacó también ayer Cristina al ungirlo candidato a vicepresidente. En eso, Boudou también fue un emblema de la gestión de la Presidenta de julio de 2009 en adelante. Respondiendo a una estrategia y una política que no era la suya, pero en la que demostró ser uno de sus más eficientes ejecutores. Es, precisamente, lo que espera la Presidenta de él como vicepresidente.

Publicado en :
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-170884-2011-06-26.html

LOS VENGADORES DE KEYNES, por Adrián Corbella (para "Mirando hacia adentro").

La “mano invisible” que corrige automáticamente todos los desequilibrios ; el famoso “laissez faire, laissez passer”, la idea de que el Estado no debe intervenir en la economía porque esa no es su función específica y hace todo mal, su única función es generar las condiciones jurídicas para que la iniciativa privada maneje la economía sin interferencias. Esas son las ideas clave de todo pensamiento económico liberal.
Esas son las ideas que han llevado a las economías del mundo a pavorosas crisis recurrentes, de las cuales las de 1930 y 2008 son seguramente las más aterradoras.
En los años treinta, con millones de desocupados en Estados Unidos y Europa, personas que carecían de toda esperanza de conseguir un trabajo a corto o mediano plazo por la magnitud de la crisis, el economista liberal británico John Maynard Keynes fue el primero que puso negro sobre blanco el problema : la crisis la habían generado las empresas privadas ; la mano invisible no había funcionado ; sólo el Estado, emprendiendo medidas anticíclicas, saliendo a gastar plata en obras públicas que permitieran contratar a esos desocupados, podía sacar la economía de la crisis. Y de esa manera se salió de la crisis en países como Inglaterra y Estados Unidos, y los demás, con matices, hicieron más o menos lo mismo.
Pero Keynes advertía que esas medidas sólo podían tener un efecto pleno si se acometían en forma global, por eso diseña el Fondo Monetario Internacional con la idea de crear un organismo financiero que impulsara a los países, en cuanto se vislumbrara el amanecer de una nueva crisis, a realizar conjuntamente políticas anticíclicas, que frenaran el problema en estado embrionario y no la dejaran nacer.
Debemos aclarar que Keynes no era ningún revolucionario, ni siquiera un socialista moderado al estilo de los socialdemócratas europeos. Keynes defendía el capitalismo y las ideas liberales, pero pensaba que la economía no podía dejarse librada a la buena de dios, pensaba que la intervención del Estado en ciertos momentos era vital para evitar caer en nuevas crisis, o para levantarse una vez que éstas no habían podido evitarse.
Lamentablemente, el FMI terminó siendo cooptado por liberales más clásicos, y luego por neoliberales, y entonces , como explica claramente Joseph Stiglitz (1) el FMI comenzó a hacer exactamente lo opuesto a su función específica. En lugar de presionar a los países para acometer medidas anticíclicas, es decir, a presionarlos para que salieran a compensar la crisis con una mayor inversión pública y una mayor intervención estatal en la economía, se hizo lo opuesto. El Fondo pasó a ser el rey del ajuste, el organismo que solucionaba todo con menor gasto público, privatizaciones, mutilación de la capacidad de acción del Estado, despidos y rebajas de salarios. Es decir que el FMI, que se diseñó como un médico de urgencias, se transformó en un frío asesino serial que combatía el fuego con más fuego, el neoliberalismo con más neoliberalimo (2).
En los años setenta, ochenta y noventa del siglo XX, John Maynard Keynes fue estigmatizado y olvidado. Incluso hubo neoliberales que lo calificaban de “socialista” (3), cosa que hubiera sorprendido mucho al mencionado economista británico.
Y Argentina fue, durante tres décadas, un gran alumno de los Profetas del Dios Mercado, de los economistas neoliberales del FMI. Y así nos fue. Llegamos al 2001 con una deuda impagable -superior al PBI-, con una economía arrasada, cifras espantosas de desocupación, pobreza e indigencia, años de recesión, un Estado impotente carente de las más elementales posibilidades de controlar la economía, y la incautación de los depósitos bancarios. Además de tener por entonces un sistema político desprestigiado, donde reinaba el “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”.
Y fue justamente Argentina la que hizo justicia con Keynes. Las políticas que se emprendieron desde el 2002, primero tímidamente con Duhalde de presidente y Lavagna como Ministro de Economía, y luego con toda decisión con Néstor y Cristina Kirchner, devolvieron al keynesianismo el rol que le correspondía en la economía. Eso nos permitió atravesar sin caer en la recesión la crisis del 2008, que fue demoledora para aquellas economías del primer mundo que estaban, según el FMI y otros organismos mundiales, “haciendo lo correcto”, siendo “serias”.
Contra todos los pronósticos y consejos de los santones neoliberales, de afuera y de adentro, la economía argentina lleva años de crecimiento interrumpido, ha mejorado todas las variables económico-sociales , ha visto decrecer su deuda y aumentar sus reservas, y es analizada como posible modelo en países que han sido víctimas de esta última crisis. En lugares como Islandia, Portugal, Grecia o España se ha discutido si no será conveniente aprender de la experiencia argentina.
Y el propio Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008, ha escrito en su blog un interesante artículo titulado “No llores por Argentina”, donde plantea que no entiende cómo alguien puede señalar a Argentina como un país “no serio”, cuando la experiencia es muy exitosa, y en realidad fue la “seriedad” de otros tiempos, los intentos de llevar adelante a toda costa las políticas del FMI, lo que fue poco serio en Argentina.
Las políticas anticíclicas del kirchnerismo, tan criticadas por los economistas noventistas aún atados a los preceptos del Consenso de Washington, han demostrado que las ideas de Keynes siguen vigentes.
Quizás no sea casualidad que Keynes y Kirchner empiecen con K.
Michel Camdessus, director del FMI en los últimos lustros del siglo XX, acaba de reconocer que los funcionarios del Fondo “cometieron muchos errores con la Argentina” (4).Y economistas de la talla de Joseph Stiglitz y Paul Krugman han destacado los desaciertos del FMI y los aciertos de las autoridades argentinas.
Al respecto escribió el economista Paul Krugman, columnista permanente del New York Times :
"Estuve realmente sorprendido cuando una persona dijo que Argentina ya no es más un país serio. ¿No debería ser eso un país serio? En Argentina, y en cualquier otro lugar, ser serio fue un desastre"
.(5)

Adrián Corbella
25 de junio de 2011.

NOTAS :

(1) : VER http://adriancorbella.blogspot.com/2010/03/stiglitz-del-fmi-de-keynes-al-fmi.html
(2) : Ver al respecto http://adriancorbella.blogspot.com/2010/03/stiglitz-keynes-se-revolveria-en-su.html y http://adriancorbella.blogspot.com/2010/03/stiglitz-fmi-crecimiento-y-pobreza.html
(3) : Alguna vez el ya legendario Álvaro Alsogaray, economista liberal argentino ya fallecido, dijo eso en un reportaje …
(4) :http://www.elargentino.com/nota-145433-seccion-107-Cometimos-muchos-errores-con-la-Argentina.html
(5) : Ver http://krugman.blogs.nytimes.com/2011/06/23/dont-cry-for-argentina/


Artículo publicado en :

http://www.redaccionpopular.com/articulo/los-vengadores-de-keynes

y

http://www.eldiario24.com/nota.php?id=225680

y

http://espacioiniciativa.com.ar/?p=3287

PAUL KRUGMAN : "ME SORPRENDE QUE DIGAN QUE ARGENTINA NO ES UN PAÍS SERIO", por "iprofesional.com"





En su blog del NY Times, el premio Nobel de Economía destacó que el default del país "fue una gran idea" y subrayó el crecimiento local en los últimos años
Muchos pueden decir que Argentina no es un país "serio". Pero el premio Nobel de Economía Paul Krugman no es uno de ellos.



En un artículo en su blog del New York Times, titulado "No lloren por Argentina" (cuyo título juega con el famoso tema del musical Evita "No llores por mí Argentina"), Krugman hace un breve repaso por el crecimiento del país en los últimos años y se pregunta por qué hay quienes aún dudan de esta nación.
"OK, creo que no puedo entender como el default de Argentina, entre todos los ejemplos, puede ser visto como una advertencia para Grecia", comienza la nota del economista.
Y continúa: "Argentina sufrió terriblemente entre 1998 y 2001, cuando trató de ser ortodoxa y hacer las cosas correctas".
En cambio, señala que "cuando defauletó a finales del 2001, atravesó un breve pero severo retroceso. Sin embargo, pronto comenzó una rápida recuperación que continuó por largo tiempo".
"Seguramente, el ejemplo de Argentina sugiere que el default es una gran idea", puntualiza Krugman, quien rebate así un artículo en el que se decía que si Grecia entraba en default sufriría negativas consecuencias como las de nuestro país.
"El caso contra el default griego debe argumentarse considerando que es un país diferente (lo cual, para ser justos, es cuestionable)", añade.
En este marco, el economista concluye: "Estuve realmente sorprendido cuando una persona dijo que Argentina ya no es más un país serio. ¿No debería ser eso un país serio? En Argentina, y en cualquier otro lugar, ser serio fue un desastre".

Publicado en :
http://finanzas.iprofesional.com/notas/118057-Krugman-Me-sorprende-que-digan-que-Argentina-no-es-un-pas-serio


CONSULTAR TAMBIÉN LAS DECLARACIONES DEL EX-DIRECTOR DEL FMI, MICHEL CAMDESSUS

El establishment elogia la receta argentina al mirar la crisis de Grecia, por Ignacio Chausis (para "Tiempo Argentino" del 26-06-11)


Paralelos entre la situación argentina de 2001 y la actual del país heleno

Publicado en TIEMPO ARGENTINO el 24 de Junio de 2011

Por Ignacio Chausis

El ex titular del FMI, Michel Camdessus, reconoció ayer que el organismo cometió muchos errores en los ’90. Y el Premio Nobel Paul Krugman dijo que la Argentina sufrió mucho “cuando trató de ser ortodoxo y hacer lo correcto”.
Es difícil pensar que el mejor alumno de la clase, el abanderado que acapara todos los elogios, se convierta de la noche a la mañana en el peor de todos, poseedor de los más nefastos defectos. No obstante, esa mutación kafkiana es la que vivió la Argentina tras la declaración de default de 2001 y la posterior reestructuración de la gigantesca deuda pública en default. Si durante los ’90 el país era alabado y asistido financieramente por el establishment, tras la cesación de pagos pasó a ser un “populismo autoritario”, típico de las naciones de esta latitud.Sin embargo, la fuerza de la recuperación económica iniciada en 2002 y que –a pesar del impacto de la crisis financiera internacional de 2008– continúa hasta el presente parece haber modificado la percepción internacional sobre el camino trazado por la Argentina. En momentos en que el poder financiero parece soltarle la mano a Grecia, un país endeudado e inmerso en una grave crisis económica y social cuyo desenlace dista de estar cerca, la mirada de los analistas se concentra en la recuperación argentina tras el default de 2001, ante las simetrías existentes entre la experiencia local y la del país europeo.Michel Camdessus, ex titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), una entidad que asistió hasta último momento con paquetes financieros a los gobiernos de Carlos Menem y Fernando De la Rúa –previo sometimiento a planes de ajuste– reconoció ayer los “errores” cometidos por el organismo que dirigía, y aseguró que el país recuperó su estándar internacional.“Hicimos seguramente muchas tonterías y errores, pero recuerdo que aquel problema de la deuda se resolvió. Costó mucho tiempo ayudar a los dirigentes a abrir los ojos sobre cuál era la situación”, afirmó el dirigente, al participar ayer por la mañana de un encuentro organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), en un hotel del centro porteño.
De nacionalidad francesa, Camdessus presidió el Fondo desde 1987 hasta 2000.“En los ’90 el leadership (liderazgo), la iniciativa, no era del FMI, sino del gobierno”, explicó al auditorio, y luego consideró que la actual participación de la Argentina como miembro del Grupo de los 20 es una señal de que el país “recuperó su estándar internacional, y que fue visto como “un país ejemplar”. Al referirse al neoliberalismo de los ’90, Camdessus se preguntó cómo los dirigentes de aquella época estuvieron sujetos a la “seducción del dinero” y que actuaron ante “la ceguera de todos”.No fue la única voz relevante en resaltar el cambio positivo registrado por la Argentina, al compararlo con la situación griega.
El premio Nobel de Economía 2008 y columnista diario del matutino The New York Times, Paul Krugman, señaló ayer que “después de la cesación de pagos a finales de 2001, la Argentina pasó por una grave recesión breve, pero pronto comenzó una rápida recuperación que se prolongó por mucho tiempo”.
El laureado economista realizó este comentario en su blog al contestar una nota donde se afirmaba que si Grecia entraba en default iba a tener consecuencias negativas como las que vivió la Argentina.La deuda pública de Grecia asciende actualmente a 330 mil millones de euros, y sus principales acreedores son la banca alemana y francesa. Tanto el FMI como la UE exigieron a las autoridades recortes de la fuerza laboral, en el gasto público y un gran número de privatizaciones, a los fines de obtener un segundo paquete de ayuda financiera de cerca de 12 mil millones de euros.Según declaraciones del consejero del Banco Central Europeo (BCE) Jürgen Stark, Grecia podría recaudar hasta 300 mil millones de euros si accede a la venta de sus activos estatales.
Lo cierto es que los planes de ajuste económico impulsados por el gobierno griego –entre los que se encuentra el anuncio acerca del recorte del 18% de nuevas pensiones y la suba de la edad jubilatoria– provocaron enormes protestas y manifestaciones en Atentas.
En su artículo, titulado “No llores por mí Argentina”, Krugman señala que el ejemplo de la Argentina sugiere que el default es una gran idea, y señala que para rebatir el default de Grecia es necesario considerar que se trata de un país distinto, “lo cual, para ser justos, es cuestionable”.“Me llamó realmente la atención la persona que dijo que la Argentina ya no es considerado un país serio. ¿No debería ser un país serio? Porque la Argentina, como otros lugares, cuando era serio fue un desastre”, concluyó el Premio Nobel.

Publicado en :
http://tiempo.elargentino.com/notas/establishment-elogia-receta-argentina-al-mirar-crisis-de-grecia

sábado, 25 de junio de 2011

AMADO SERÁ EL COMPAÑERO DE FÓRMULA DE CRISTINA, por "El Argentino" del 25-06-11.


Arriba : El Frente ya tiene la dupla para la Victoria

Finalmente la Presidenta decidió que su compañero de fórmula sea su actual Ministro de Economía. De esta manera, Amado Boudou, quien había perdido la posibilidad de postularse como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se quedó con la candidatura de la que todos hablaban.

25.06.2011 20.51

Cristina Fernández de Kirchner despejó hoy todas las dudas y rumores y dijo el nombre. Era uno de los tantos que se manejaban como posibilidades. Boudou, desde el momento en que asumió como Ministro de Economía en reemplazo del poco recordado Carlos Fernández fue leal a la Presidenta y construyó una imagen jovial, alejada de la parca e innecesaria seriedad que impostaban aquellos ministros de economía de otros tiempos, que proponían privatizaciones, jubilaciones bajas, ajustes, más ajustes y poco dinero para la educación y la salud. Y mucho menos para la inversión.
Boudou mostró su sonrisa en cada acto o en los estudios de televisión o tocando la guitarra en eventos sociales. Así logró consolidar una imagen de candidato que explotó en la campaña por ser el candidato Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente Para la Victoria. Al final Cristina optó por Daniel Filmus para competirle a Macri. Pero la campaña sirvió para posicionarlo y que ahora Cristina pueda elegirlo como su candidato a Vicepresidente.
A las 19hs, con todos expectantes, entró Cristina. “Borombom borombom para Cristina la reelección” cantaban todos. Saludo a todos los presentes. Recordó su caída, su corte y el momento de River, comparando en importancia con la elección del vice. Crsitina hizo referencia a que el vicepresidente era importante, pero ahora mucho más por “lo que se sabe” en clara referencia a Cobos y su traición. La puerta se abrió, dejando entrar una brisa helada, y Cristina dijo" fue el viento del sur". "La lealtad es lo más importante por la valentía que se necesita para llevar adelante este modelo. La persona que me acompañe tiene haber sido alguien que siempre haya tenido lealtad hacia la presidenta, como institucion. " Entonces llegó el momento. “La medida más importante fueron desde la economía como motor del modelo, por ejemplo recuperar las jubilaciones para los trabajadores; y la persona que vino a proponerme eso y me dijo que el mundo había cambiado y teníamos que tomar una medida fue Amado Boudou, el hombre que me va acompañar…” y los aplauso inundaron la quinta de olivos.
"Dió el puntapié inicial en la reestructuración de la deuda y el tema del Fondo Monetario Internacional, para cortar con ese tutelaje sobre los gobiernos. También una de las medida más importante, fue la de la recuperación de la deuda, cuando el mundo entraba en la crisis del 2008", agregó durante su discurso en la Quinta de Olivos.“Lo importante es saber cambiar cuando el mundo cambia” dijo la presidenta en referencia al porque de la elección.” Es alguien que no le tiene miedo a las corporaciones y no tenga preconceptos. Lealtad y valentía es lo que tiene Amado” Seguir profundizando el modelo, corregir errores, dijo la presidenta. Y agregó “sigan acompañándonos para cambiar la Argentina”. Así terminó el anunció tan esperados, entre gritos y aplausos, para las próximas elecciones
El hombre elegido para acompañar a Cristina en su segundo mandato debía ser alguien de confianza. Alguien incapaz de traicionarla como sucedió con el radical Julio Cobos. Por eso Boudou, nacido hace 48 años en la Ciudad de Mar del Plata, es el indicado. Estudiante de Economía en la Universidad Nacional de Mar del Plata con un promedio de 8,19, militaba en la Unión para la Apertura Universitaria y desde entonces demostraba un gran carisma para la política.
Sin embargo por ese entonces el principal interés de Boudou era la música. En Frisco Bay, uno de los boliches más famosos de Mar del Plata, él se encargaba de organizar fiestas en las que tocaban, entre otros, Charly Garcia, Los Abuelos de la Nada o Los Twist. También organizó festivales playeros en los que tocaron bandos como Soda Stereo, Sumo, Virus o Los Violadores. Después de años de estudios y maestrías, y trabajos en el sector privado, en 1998 ingresó a la ANSES, donde más de una década más tarde, ya como titular general de la institución realizó el acto que lo llevó a lo más alto de la esfera política: terminar con las jubilaciones privadas. A partir de allí su nombre se metió de lleno en las conversaciones políticas y fue nombrado ministro de Economía de la Nación, cargo que ocupa actualmente y en el que no tomó ninguna medida de ajuste e intentó fortalecer la economía local.

Publicado en :
http://www.elargentino.com/nota-145700-Cristina-eligio-como-companero-de-formula-a-Boudou.html

INFLACIÓN ESTRUCTURAL, por Alfredo Zaiat (para "Página 12" del 24-06-11)

Por Alfredo Zaiat , para "Página 12"

Con la inestimable colaboración de índices de precios al consumidor oficiales que repiten el 0,7 o 0,8 por ciento cada mes desde hace catorce en forma consecutiva, el tema de la inflación se ha instalado como uno de los más relevantes en el debate económico electoral. Ambito Financiero publicó esa curiosidad estadística elaborada por el banco de inversión Goldman Sachs, que también sabe jugar con números, habilidad que se descubrió con la debacle griega cuando facilitó la colocación de bonos de deuda de ese país hoy en desgracia. La originalidad de esas estadísticas públicas entorpece la comprensión del actual proceso inflacionario, dejando el terreno abonado para la irrupción de profetas de la ortodoxia, que reúnen antecedentes suficientes para mostrar que sus propuestas han fracasado al generar la más dramática crisis económica de la historia moderna del país. Sin mínima autocrítica, avalados por un coro disciplinado de la cadena nacional de medios privados, se presentan como portadores de saberes sobre la inflación. Su diagnóstico, con más o menos énfasis, con más o menos transparencia expositiva, se resume en que los aumentos de precios se deben a la exagerada emisión monetaria, al fuerte crecimiento de la demanda agregada y a los desmedidos aumentos de salarios. Ante ese cuadro de situación, la sugerencia, disfrazada como el camino para mejorar la distribución del ingreso, es un ajuste monetario, fiscal y salarial. El economista e historiador Mario Rapoport rescató del libro Los ministros de Economía, del periodista económico Enrique Silberstein, la siguiente sentencia, expuesta en los años ‘70: “Nos pasamos la vida hablando contra la inflación, todo gobierno y todo ministro de Economía (hoy políticos de la oposición con sus economistas de la city) lo primero que promete es combatir la inflación. Y, si uno se fija bien, el ataque a la inflación va dirigido al incremento de los costos, o sea al aumento de salarios. Jamás se ha combatido la inflación diciendo que se debe al crecimiento de las ganancias... Nadie se ha preguntado si las ganancias tenían sentido y si eran económicas”.
En el documento “Una revisión histórica de la inflación argentina y sus causas” publicada en el libro Aportes de la Economía Política en el Bicentenario, Rapoport explica que “si la inflación es un problema que reconoce múltiples causas, recomendar un remedio sin un análisis detallado es un acto de curanderismo o esconde, en realidad, intereses concretos”. Admite que se trata de un fenómeno complejo y que existe en el país una arraigada cultura inflacionaria. Menciona que economistas de la corriente monetarista expresan sus clásicas posturas para enfrentar el problema del alza de precios: reducir el gasto público, restringir la emisión monetaria y moderar el alza de salarios. Pese a la insistencia en el espacio público sobre esos determinantes ortodoxos de la inflación, el actual proceso de aceleración en la suba de precios que se verifica desde 2007 no identifica ninguno de los motores tradicionales de inestabilidad de precios. Reconocer esa carencia implicaría develar la matriz ideológica conservadora que apunta sobre la demanda agregada (gasto público, salarios) para defender las ganancias extraordinarias de conglomerados económicos con posición dominante en sectores claves de la economía.
Aunque parezca extraño ante la hegemonía en ámbitos académicos como públicos del pensamiento ortodoxo sobre la inflación, existen otras explicaciones sobre ese fenómeno desarrolladas por economistas argentinos de prestigio internacional. Ya en los años ’60 surgió un nuevo concepto de inflación planteado por el profesor Julio H. G. Olivera que refería a que en países periféricos el alza de precios no es de origen monetario sino estructural al obedecer, sobre todo, a rigidices y asimetrías de la economía, como el estrangulamiento en la balanza de pagos. Rapoport añade que “una mirada estructural no identifica el problema sólo con la inflación sino con un conjunto de otros problemas, como la distribución del ingreso, los cuellos de botella en el sector externo y en las cadenas productivas, la generación de tecnología propia o la acumulación de capital”. La inflación estructural es una característica particular de países subdesarrollados con problemas en el sector externo.
En esa trama compleja que se aleja de las recetas fáciles de la ortodoxia, una de sus facetas es la utilización del tipo de cambio y las retenciones para intervenir en una estructura productiva desequilibrada (agro competitivo por ventajas naturales e industria con una productividad más baja en términos comparativos) y el impacto de la evolución de los precios internacionales de las materias primas. Economistas y políticos que repiten postulados neoliberales hoy maquillados de sensibilidad social, acompañados por no pocos denominados progresistas y heterodoxos, que festejaron el voto no positivo del vicepresidente Julio César Cleto Cobos que implicó abortar la posibilidad de aplicar derechos de exportación móviles a cuatro cultivos claves como estrategia anticíclica ante shocks externos, tienen cuota de responsabilidad sobre el actual comportamiento de los precios de los alimentos. No sólo neutralizaron esa medida, sino que determinaron condiciones políticas, sectoriales y sociales que limitaron la posibilidad de subir retenciones, eficaz instrumento de política económica que permite disociar los precios internacionales de los domésticos en el sensible sector de alimentos.
Según la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, los índices de precios internacionales de alimentos subieron casi 30 por ciento entre junio y diciembre de 2010, cerrando el año en niveles similares a los alcanzados durante el clímax del alza de precios del primer semestre de 2008. Esa tendencia continuó en la primera parte de este año hasta marcar el mayor registro desde que la FAO empezó a medir los precios de los alimentos en 1990. Sus registros señalan un aumento de 138 por ciento por tonelada en el precio de los alimentos en el mundo en nueve años, al pasar de 97,7 dólares en 2003 a 233,5 dólares en lo que va de 2011. La FAO informó que los precios de los productos cárnicos en ese período se incrementaron en 80 por ciento, el de los cereales 161 por ciento, mientras que los precios del aceite y el azúcar aumentaron 164 y 271 por ciento, respectivamente.
Ignorar esa trayectoria de los precios internacionales para examinar el comportamiento local muestra debilidad analítica, deliberada intención de confundir el debate o voluntad de proteger intereses sectoriales.
Un interesante ejercicio de simulación sería estimar cuál hubiera sido el recorrido de los precios internos en estos años con retenciones más bajas o ninguna, y sin la política de acuerdos personal de la Secretaría de Comercio Interior con eslabones concentrados de la cadena productiva y de comercialización.
Ante un contexto internacional de alza de precios de materias primas y con un tipo de cambio competitivo, la aplicación de retenciones, y móviles, es la medida de corto plazo más eficiente para amortiguar ese impacto externo en los precios, además de contribuir a la redistribución de parte de la renta de la tierra hacia la industria local. Esa política es necesaria, no suficiente teniendo en cuenta el tipo de inflación que irrumpe por las mencionadas condiciones estructurales de la economía, lo que implica la necesidad de profundizar la recuperación de la industria con mayor grado de complejidad e integración local para superar esas restricciones.
El fallido intento de la resolución 125 tiene un efecto más duradero en la economía y en los precios que la estrella fugaz Cobos.

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