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jueves, 6 de septiembre de 2012

Cacerolas y cadenas en la capital del amor, por Gustavo Rosa (para “Apuntes Discontinuos” del 05-09-12)


La Capital Federal será por unos días la capital del amor. Así lo resolvió el Gobierno de la CABA como una forma encubierta de hacer negocios. Amor al dinero, que le dicen. Un poco a la frivolidad. Y bastante a la hipocresía. “Son caretones –concluyó Fito Páez en una entrevista radial- no sé qué defienden, no les gusta conectar con los demás”. El cantante enojó nuevamente a la Fuerza Amarilla, a tal punto que le enviaron una carta documento para que pida disculpas. Ellos reparten estiércol a diestra y siniestra, atropellan a quien se ponga delante, impulsan la delación a través de un 0800. Claro, como están perdiendo la batalla cultural, la susceptibilidad está a flor de piel y cualquier cosa los vulnera. Hasta una dramatización escolar que, si no hubiera sido por la desproporcionada reacción, nadie se habría enterado de su existencia. Reacción desproporcionada como la de los escasos caceroleros que blandieron sus tambores de guerra culinarios para rechazar la Cadena Nacional. Esas cabezas son fáciles de llenar. Tanto machacar desde las usinas del descontento con lo de los discursos presidenciales que en cuanto aparece la bandera flameante no pueden contener el vómito. Paradójico que tanto odio se manifieste precisamente en la Capital del Amor.

Tal vez, los dichos de Fito fueron exagerados, pero dieron en el blanco. Durante una entrevista en Radio del Plata, el cantante rosarino expresó su rechazo a la línea habilitada por el Ministerio de Educación porteño para denunciar la intromisión de la política en las escuelas públicas. En un exceso de la analogía, especuló con que durante la dictadura, los dirigentes del PRO habrían denunciado sin dudar a los militantes juveniles. Y claro, los negadores de la política se enojaron. Aunque el contrafáctico de Fito no fue muy feliz, resulta ineludible. Si en plena democracia son cornetas, durante la dictadura podrían haber sido una banda de vientos con todos los instrumentos. Pero el músico agregó que “es intolerable escuchar ciertas voces de la oposición cuando se posicionan en un lugar en el cual son dueños de la moral, cuando sabemos que mucha gente estuvo ligada a uno de los fenómenos más horrorosos de este país que fue el proceso de la dictadura”. Y sí, queda pendiente una investigación sobre el crecimiento que tuvo la fortuna familiar del Alcalde durante esos años. Tanto no se logra sólo con ahorros.

El encargado de responder fue el diputado porteño del PRO, Daniel Lipovetzky, a través de un comunicado. “Lo que dijo Fito Páez es gravísimo –alertó el legislador- Entregar gente durante la dictadura constituye un delito de Lesa Humanidad que no tolera acusaciones banales”. Claro que no dijo lo mismo ante las constantes calificaciones que recibe el Gobierno Nacional, en el sentido de que es autoritario o peor que la dictadura. Tampoco emitió ningún comunicado ante la nota de Marcos Aguinis, en la que equiparaba a la agrupación La Cámpora y la Tupac Amaru con las juventudes hitlerianas. Ahí no hay banalización para ese demócrata.

De cualquier modo, solicitó al cantante “una respuesta en el término de las próximas 24 horas bajo apercibimiento de iniciar acciones legales penales y de daños y perjuicios, por dirigirse con desprecio a todos los dirigentes del PRO, como si estos hubiesen sido colaboracionistas de la dictadura”. Nadie dice que hayan sido colaboracionistas, sino que podrían haberlo sido. Mientras los seis docentes que fueron separados de su cargo por interpretar una dramatización crítica al Gobierno de la CABA sigan en esa situación, no se podrá pensar de otra manera. El padre del legislador, Jaime Lipovetzky, fue un conocido defensor de trabajadores y luchadores sociales durante la dictadura y por eso amenazado y perseguido. Flaquísimo homenaje rinde el legislador a su padre si ahora está dentro del PRO. “Ahora tengo que soportar que este señor me injurie de esta manera”, pierde la cadena el diputado macrista.

Otros que perdieron la cadena fueron los caceroleros, porque estaban caceroleando ruidosamente por las calles de esa metrópoli tan encantadora. Cuesta creer que gente tan educada y tan calificada para ejercer todos sus derechos ciudadanos sea tan manipulable. Basta un titular para provocar su reacción. Si no es por el dólar es por los impuestos. Pero lo sorprendente del caso es que salieron a cacerolear para protestar contra la Cadena Nacional. Hace unos meses que los medios con hegemonía en decadencia vienen operando para provocar rechazo a los discursos presidenciales. Clarín se esforzó por hacer las cuentas. En lo que va del año, CFK habló 14 horas, 19 minutos y 23 segundos por Cadena Nacional. “Lo hizo en 17 emisiones, en general al mediodía o a la tarde-noche –explica el diario- pero anoche [por el lunes] fue por todo y copó el prime time de la televisión”. Los opositores al Gobierno Nacional sostienen que La Presidenta no usa la Cadena Nacional por ninguno de los motivos de trascendencia que prevé la ley. Según el artículo 75 de la ley 26522, la cadena puede ser utilizada en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional, lo que permite que la explicación de logros o medidas esté incluida en ella. “Anoche se sumaron muchísimos más a los cuestionamientos –afirma el texto del matutino- incluidos varios famosos con simpatía K. Estaban enojados porque esta vez Cristina no les dejó ver los programas de TV que más les gustan”. Gravísimo… que utilicen eso como argumento.

Pero volvamos a los números: La Presidenta ocupó sólo catorce horas y pico de Cadena sobre 5800 horas que han transcurrido desde principios de año. ¿No es desproporcionada la queja? Un poco más de medio día de cadena sobre más de 240 días. Menos del 0,5 por ciento del tiempo transcurrido desde el 1° de enero habló Cristina ocupando el espacio mediático que es público, de todos. Estas quejas de los grandotes indican la debilidad discursiva en la que están sumergidos. El dominio sobre el sentido común que han ejercido durante años está en franca decadencia y no pueden disimularlo. Por eso apelan a estos recursos histéricos y desesperados.

Pero a pesar del boicot y las cacerolas, el discurso de Cristina en la cena anual por el día de la industria fue visto por muchísima gente, superando el rating de los programas más exitosos. Tal vez los ciudadanos tengan ganas de escuchar su palabra, precisamente porque muchos intentan silenciarla. Quizá muchos estén empezando a prestar atención para comprender por qué la realidad que cuentan algunos medios está tan alejada de lo cotidiano. “Sucede que no estamos frente a un modelo económico –explicó La Mandataria- La industrialización no es una variable del modelo, sino que responde a un proyecto político de país. Es la decisión de no ser un país productor de materias primas sin agregación de valor”. CFK destacó la diferencia entre modelo y proyecto y resaltó “que hay instrumentos que un día sirven y que otro día no sirven”. Y para profundizar aún más esta distinción, subrayó que “algunos creen que las reglas de un modelo económico tienen que ser fijas, estáticas. Pero el corazón del proyecto es el crecimiento, la generación de trabajo, el consumo y la reindustrialización”.

Si La Presidenta recurre a la Cadena Nacional es para evitar la manipulación y tergiversación a la que es sometida día a día su palabra. Cada anuncio se convierte en mala noticia para los carroñeros y es la antesala de una catástrofe que se viene anunciado desde hace años pero nunca llega. Por el contrario, el dinamismo del consumo provocó que “la recaudación en agosto haya llegado a 60.456 millones de pesos, un alza de 29,4 por ciento, y vamos a crecer, tal vez no como 2010 y 2011, pero vamos a crecer”. Algunos se perdieron estas cosas, porque estaban caceroleando en algunas calles de la capital del amor. Y otros no quisieron escuchar, desesperados, porque ven que el amor –el verdadero- les está ganando.

Publicado en :

http://www.apuntesdiscontinuos.blogspot.com.ar/2012/09/cacerolas-y-cadenas-en-la-capital-del.html

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Venezuela Bolivariana y las Garras del imperio, por Raúl Isman (editorial de Redacción Popular de septiembre de 2012)


No es a pesar de la profunda crisis que corroe a sus economías- y por lo tanto- a la totalidad de sus entramados sociales; sino más bien por causa de ella que los países centrales despliegan los muy variados rostros de su capacidad de agresión contra los pueblos de lo que otrora fuera llamado el tercer mundo (y contra los propios sujetos subalternos de sus propios estados nacionales). ¿Puede ser casual que en Usalandia vivan mas de 1.500.000 de niños en la calle; mientras que el presupuesto de “defensa” supera records históricos que hacen aparecer la época de la guerra fría como una suerte de paz perpetua? Las elites dominantes en el mundo central apuestan en primer lugar a la industria bélica como factor dinamizador de sus economías, rezagadas en innovación y productividad, endeudadas hasta niveles demenciales y perdiendo constantemente espacios en el mercado mundial frente a la pujanza del mundo emergente. Por otra parte, las prácticas imperialistas son su única posibilidad de supervivencia en un mundo donde los recursos naturales vitales (nos referimos no sólo al agua) resultan crecientemente escasos.
Pero las acciones beligerantes- que hoy sufre Siria, mañana Irán, tal vez próximamente Venezuela- no son las únicas. Los equipos imperiales “no bélicos”, O.N.G.S., economistas lacayos y otras alimañas, recorren el mundo difundiendo la nefasta ideología neoliberal; pese a que está demostrado hasta el hartazgo que sólo se trata de un muy rústico compendio de lugares comunes que únicamente sirven para naturalizar la dominación del muy poco visible núcleo del poder real. Grupos de terroristas- bajo un aparente mando descentralizado- cometen atentados en sitios estratégicos. Sus medios de (in)comunicación disparan con la munición gruesa de sus infundios y arbitrariedades; mientras parte de lo peor de las confesiones cristianas (católicas o protestantes) bendicen el horrendo espectáculo de la prepotencia y la criminalidad imperial, como si se tratase de la quintaesencia de la moral y el pacifismo.
Las características mencionadas (más otras que no citamos) constituyen las garras del imperio, que pretenden sobreponerse a la voluntad soberana del pueblo venezolano que ha plebiscitado una y otra vez el rumbo de la revolución bolivariana. El derrotado golpe en 2002, la salvaje huelga petrolera, posterior, la constante infiltración de paramilitares colombianos, la campaña de demonización mediática contra el comandante Chávez por parte de los medios del país y de todo el mundo fueron sólo pinceladas del uso y el abuso imperial de sus garras. Pero en caso de confirmarse que lo ocurrido en la madrugada del 26 de agosto en una refinería en el estado de Falcón fue un atentado marca claramente dos circunstancias: que en comicios realmente limpios Chávez es imbatible y por lo tanto sólo pueden recurrir a tan sanguinarios recursos de campaña para poner en algún riesgo el triunfo popular. Por cierto que las intervenciones posteriores de la derecha política y eclesial venezolana confirman que si no son autores del “accidente” se desesperan impúdicamente por capitalizarlo políticamente. La segunda circunstancia que queda corroborada es que el hecho se inscribe en la guerra permanente que el imperialismo desarrolla contra todos los pueblos del mundo que deseen acceder o conservar su independencia. En el caso de la patria de Bolívar, los estrategas imperiales persiguen claramente- de mínima- que el desgaste que generen sus acciones redunde en una pérdida decisiva en el apoyo a Chávez. Y de máxima en crear las condiciones para una invasión. El “pecado” cometido por el Bolívar del siglo XXI es impedir que la riqueza petrolera siguiera drenando hacia el norte y usar parte de tales recursos para articular la unidad de nuestros pueblos. El imperialismo se debilitó por ello, pero ni olvida ni perdona. En octubre se libra una nueva batalla, mientras el final de la guerra se avizora aún lejano.

Publicado en :

http://redaccionpopular.com/node/6061

La cacerola vacía de ideales y llena de intereses, por Facundo Calles (para “La mierda oficialista” del 04-09-12)


¡Otra vez la burra al trigo! Volvieron los caceroludos de la "high society" a las calles "estamos bien en el cacerolazo los 33" dicen que dijeron. En esta oportunidad el motivo no fueron los dólares ni las importaciones como la vez anterior, esta vez fue la Cadena Nacional, tema tratado frecuentemente en los últimos días por los opositores al kirchnerismo a raíz de la "importancia" que le ha brindado su principal referente Jorge Lanata.

Este humilde servidor creyó que el cacerolazo de ayer lleva a pensar que esta manifestación se encuentra vacía de contenido, y que se limita a protestar de manera alineada a la agenda que marcan los medios oligopólicos. Luego de una conversación twittera con el compañero Bloguero Diego Brud (http://diegoburd.blogspot.com.ar/), el cual decía "yo creo q no es necesario q los medios les marquen la agenda,se identifican por si solos con los intereses ecos. que representan", y tenía razón nomás!

Los partidarios de la derecha argentina no se movilizan solamente por lo que los medios propongan, pensar eso es muy ingenuo y además sería subestimar a un sector que sí tiene un motivo que lo lleva a manifestarse, y son sus intereses económicos. A diferencia de los movimientos populares, los cuales son movidos por ideales, la derecha neoliberal se mueve por intereses.

La primer serie de cacerolazos "de bien" que se manifestaron este año, los cuales protestaban por cuestiones como el "cepo" al dólar o las restricciones a las importaciones, demostraba a las claras que el motor de la protesta eran intereses económicos, pero esta vez el motivo desconcertó a muchos, (entre ellos a mi), que tendimos a creer erróneamente que era una cuestión de sumisión a los intereses mediáticos. La verdad es que su motor siempre está compuesto por intereses, y esto de protestar con la cadena nacional no es ninguna excepción, la idea es que la cadena nacional no llegue a todos lo hogares, que sólo llegue el mensaje de los medios concentrados y así mantener la predominancia de la "campana" que más le conviene a el sector cacerolero, la que añora las épocas neoliberales de la dictablanda en la cual vivían a costas del pueblo, y no les alcanza con ganar más que en aquellas épocas, sería mejor para ellos que nuevamente exista una brecha más amplia entre ricos y pobres, para que la diferencia entre los privilegios de la clase alta por sobre el pueblo sea notable, que, como en los '90, "nadie les toque el culo". Lo lamento señores, llegó la hora del pueblo.

Todo lo que signifique protestar contra un gobierno nacional y popular que restituye derechos a los trabajadores, al pobrerío, a las masas, supone una protesta motivada por intereses económicos, por eso, sus cacerolas están vacías de ideales pero llenas de intereses.

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http://lamierdaoficialista.blogspot.com.ar/2012/09/la-cacerola-vacia-de-ideales-y-llena-de.html


martes, 4 de septiembre de 2012

Bayer contra el mito de que "somos Venezuela", por Santiago Eguía (para “Infonews” del 04-09-12)


Bayer contra el mito de que "somos Venezuela", por Santiago Eguía (para “Infonews” del 04-09-12)

El historiador explicó a INFOnews qué intereses persiguen los grandes medios que intentan instalar la idea que Argentina es igual al país caribeño partiendo de una visión sesgada del gobierno de Hugo Chávez. "Lanata no tiene derecho a criticar por haber estado dos o tres días en Venezuela", remarcó.

Por:
Santiago Eguía

Mientras se expande en los medios el discurso que intenta establecer una comparación factual entre lo que sucede en Venezuela y lo que sucede en Argentina, con una visión sesgada sobre el país caribeño, el historiador Osvaldo Bayer dio cuenta de cuáles son los motivos por los que los grandes generadores de información utilizan este recurso, que no es nuevo.

Consultado por INFOnews, el autor de La Patagonia rebelde recalcó: "Se intenta formar un clima contra estos dos gobiernos que realmente están dando un nuevo impulso a la sociedad. Por supuesto con sus equivocaciones, con sus pasos atrás. Han cometido errores, pero han sido elegidos por el pueblo y hay que dejarlos gobernar".

"Es la actitud de todos aquellos que realmente quieren seguir con el status quo en la sociedad, es decir, que no quieren ningún cambio. Que quieren realmente que siga dominando el capital. Que no se haga un especie de socialismo, repartir las riquezas, justicia social", manifestó Bayer.

No se puede juzgar un país por estar dos o tres días en Venezuela

Por otra parte, Bayer hizo hincapié en la estrecha relación que existe entre estos informes críticos y la proximidad de la total aplicación de la Ley de medios. "Finalmente lo que tiene que hacer la verdadera democracia es que los medios sean de derecho público y no pertenecer a grandes empresas o a una persona. La información tiene que ser absolutamente plural. Tiene que estar la información de todos los sectores y no solamente los de uno para defender los intereses del gran capital", recalcó.

A su vez, en relación con el informe sobre Venezuela que presentó el programa Periodismo Para Todos el último domingo, el historiador remarcó: "El señor (Jorge) Lanata no tiene ningún derecho a hacer esa crítica porque realmente no se puede juzgar a todo un país, a toda una política que tiene su historia, por estar dos o tres días en Venezuela. No tiene ningún valor lo que puede decir él".

Pero ¿cómo funciona el mecanismo por el cual a partir de la denostación de un gobierno se llega al otro? "Como los dos gobiernos son muy amigos, como los dos gobiernos tienen una línea bastante parecida, si se critica a uno se hace para criticar al otro, eso es evidente", sostuvo.

El escritor recordó además cómo, hace más de 50 años, ocurría algo similar con otro gobierno argentino al cual se lo intentó desprestigiar desde la prensa. "Esto es exactamente lo mismo que pasó con el primer peronismo, con la campaña que llevaban a cabo los diarios La Prensa y La Nación, después del año 46. Es exactamente lo mismo".

"Esa comparación -entre Venezuela y Argentina- tiende a que los dos gobiernos van a llevar a los dos países al fracaso porque hacen una política que no conviene al mercado, que no conviene a la economía y que también van limitando la democracia. Es la misma línea que en el 46", cuando se desprestigiaba al gobierno de Juan Domingo Perón.

Publicado en :

http://www.infonews.com/2012/09/04/politica-37118-bayer-contra-el-mito-de-que-somos-venezuela.php

lunes, 3 de septiembre de 2012

La lucha contra el lobby en EE UU, de 1641 a 1991,por Federico Bernal (para “Tiempo Argentino” del 02-09-12)


"Nació como una práctica pública, ejercida legítimamente por la ciudadanía. Su función era progresiva y conocida por todos. Con el paso del tiempo se fue desvirtuando hacia la corrupción."

Aportes para la regulación del lobby (cabildeo) en la Argentina (I)

Por:
Federico Bernal

Semanas atrás, la presidenta propuso trabajar en la elaboración de una Ley de Ética Pública Periodística. Cuándo no, el periodismo semicolonial puso el grito en el cielo. Clarín, ADEPA, FOPEA y La Nación (olvidando su editorial del 7 de enero de 2001 "Periodismo y autocrítica") rechazaron de cuajo la iniciativa. Ninguna ética pública periodística en la Argentina; ningún control a la tarea de lobby, sea del tipo que sea, venga de donde venga. En este sentido, creemos que la experiencia histórica y presente de EE UU en materia de divulgación y regulación del lobby fronteras adentro aporta interesante información para el debate nacional. Allí, el "lobby" nació como una práctica pública, ejercida legítimamente por la ciudadanía. Su función era progresiva y conocida por todos. Pero con el paso del tiempo se fue desvirtuando, hasta llegar a convertirse en una fuente inagotable de corrupción, coercitiva del bienestar público, enemiga de la equidad social y de una distribución justa de la riqueza nacional. El presente análisis constará de dos partes: de un repaso histórico de la legislación anti lobby en EE UU al insólito presente. Va en cuotas porque es realmente insólito. Y es insólito no por extraño o inadmisible, sino por el contraste con aquello a lo que estamos acostumbrados y nos tienen acostumbrados en nuestro país, por supuesto, desde la superestructura cultural de la semicolonia. Lo que no es costumbre o suele verse como extraño, se siente como lejano e impracticable. La propuesta presidencial de la Ley de Ética Pública Periodística (LEPP) es presentada por los medios y lobbistas del atraso y la exclusión como un arrebato demencial, autoritario, comunista y propio de naciones o liderazgos primitivos, cuando no bárbaros. Removamos la mortaja cultural de la reacción. Para que el lector no nos tilde de majaretas (como Obélix a los romanos), historia y presente real de la legislación estadounidense contra el lobby. Mientras que aquí se aventura la LEPP, ¿es acaso mínimamente posible que el Parlamento de la nación, emblema de la libertad de mercado, lleve un registro (y lo divulgue públicamente desde su portal oficial) de los lobbistas domésticos, sus actividades, paga y clientes, entre otra información?

ORÍGENES DEL LOBBY EN EE UU.

El "lobby" se inició como una actividad popular. La ciudadanía "peticionaba" al gobierno para influir en las políticas públicas. Según se explica en el interesante libro de Raymond Bailey Popular Influence upon Public Policy: Petitioning in 18th Century, en tiempos coloniales las peticiones escritas a los gobiernos locales eran frecuentes, simples y en la mayoría de los casos, respondidas. El primer evento de esta naturaleza de que se tenga registro en Estados Unidos, se remonta a 1641, específicamente en los tratados coloniales de la Asamblea Colonial de la Bahía de Massachusetts, tratados que incluían el derecho de la ciudadanía a "peticionar". Tal derecho se mantuvo luego en sendas declaraciones y leyes con anterioridad y posterioridad a la revolución de 1776. Sin embargo, con el despertar manufacturero, el lobby ciudadano fue perdiendo terreno frente al lobby privado, hasta casi extinguirse. La competencia resultó imposible. El sector privado no sólo acompañaba sus "petitorios" con jugosas dádivas a funcionarios y legisladores, sino que formaban y contrataban sus propios especialistas en lobby, aumentando la eficacia de sus "pedidos", logrando así desplazar los efectuados por ciudadanos comunes, desprovistos de formación específica, recursos y contactos políticos. Despuntado el siglo XX, esta práctica originalmente en manos de la población y conocida por todos, se encontró totalmente desbocada y en poder de élites concentradas, tanto gubernamentales como corporativas. Así, hasta 1930.

EL PUNTO DE INFLEXIÓN (1930).

Si bien los primeros esfuerzos concretos de regulación de la tarea de lobby datan de 1876 (ese año el Parlamento estadounidense aprobó una resolución transitoria que obligaba a los lobbistas a registrarse en la Oficina Administrativa del congreso –House of the Clerk–), lo cierto es que ninguna norma o medida pudo combatir el lobby privado hasta bien entrado el siglo pasado. Las primeras acciones concretas en esta dirección comenzaron en 1930, cuando el senador Hugo Black (Alabama) impulsó un "registro de lobbistas", donde quedaran por escrito los nombres, salarios, gastos y actividades de quienes efectuaran esas prácticas. Debieron transcurrir cinco años y un escándalo de corrupción que empapaba al Parlamento para que su propuesta, ahora como anteproyecto de ley, sentara fuerte precedente. No obstante, su iniciativa tampoco prosperó.

LA LEY DE REGISTRO DE AGENTES EXTRANJEROS (1938).

Recién en 1938 y tangencialmente, habría de nacer la primera legislación anti lobby. Se trataba de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (RAE), cuyo propósito original era limitar la influencia en la opinión pública local de la propaganda foránea y sus agentes. Era la respuesta al nazismo en ascenso. Los "agentes" aludidos por la ley incluían a cualquier persona que "actuara como lobbista para un gobierno extranjero, partido político, corporación [...]", fuera o no estadounidense. La RAE tendría más tarde dos modificaciones trascendentales en los '50 y '60. La más importante fue la de 1966, que cambió la ley desde un instrumento anti propagandístico a uno de regulación del lobby doméstico y foráneo a nivel parlamentario.

LA LEY FEDERAL DE REGULACIÓN DEL LOBBY (1946).
Mientras la Argentina caía bajo la mortaja del populismo totalitario, el Congreso estadounidense aprobaba la Ley Federal de Regulación del Lobby (FRL). El investigador Craig Holman (Origins, Evolution and Structure of the Lobbying Disclosure Act) la describe como "la primera ley nacional de divulgación del lobby doméstico". En otras palabras, la FRL fue la primera ley que ordenó la desclasificación (apertura pública) del lobby privado. A tales efectos, propuso un sistema de registro de lobbistas, con eje en el blanqueamiento financiero de todos aquellos que intentaran influenciar el tratamiento legislativo en el Parlamento, advirtiendo que sin un registro abierto a la comunidad "los congresistas no podrán evaluar correctamente las presiones políticas a las que están habitualmente sometidos" y que "la voz del pueblo será muy fácilmente anegada por la voz de grupos de interés especiales que persiguen un tratamiento favorable a la vez que enmascarándose como defensores de la prosperidad pública". La ley obligaba a todos aquellos cuyo "principal objetivo fuera influenciar en la aprobación o rechazo de una legislación en el Congreso, registrarse en la Oficina Administrativa [del Parlamento] y en la Secretaría del Senado, con una actualización cuatrimestral". El registro debía detallar: nombres del lobbista y sus clientes, pagos, contribuciones, artículos o editoriales escritos por el lobbista en cuestión, así como la legislación sobre la cual se buscaba influir. La violación de cualquiera de estos requerimientos era penada con multas, un año de prisión y hasta tres años de suspensión en su labor de "lobbista autorizado". La ley, si bien representaba un avance inédito, contaba con importantes limitaciones. Un estudio publicado por la US General Accounting Office (GAO) en 1991, detectó fallas severas y significativas violaciones en los registros: "10.000 de los 13.500 individuos y organizaciones listadas como grandes 'influenciadoras' a nivel del Capitol Hill no estaban registradas como lobbistas". Pero aquí no termina la historia; mucho menos el marco regulatorio anti lobby vigente al día de hoy. Seguiremos con la Ley de Divulgación de Actividades de Lobby de 1995. ¿Majaretas ellos? No, nosotros, que vamos muy detrás.

Publicado en :

http://tiempo.infonews.com/2012/09/02/editorial-84840-la-lucha-contra-el-lobby--en-ee-uu-de-1641-a-1991.php

La larga marcha hacia la lucha política, por Alejandro Horowicz (para “Infonews” del 03-09-12)


Como un solo hombre, la derecha cavernaria retoma sus argumentos tintos en sangre. “El puente intergeneracional estaba roto y no eran los nuevos los que lo habían levantado.”

Elsa Drucaroff: Los prisioneros de la torre. Política, relatos y jóvenes en la postdictadura.


"Nos pasamos años explicando que Perón no era Hitler, y ahora tenemos que explicar que no es Fidel Castro."

Jorge Abelardo Ramos, 1968.

Por:

Alejandro Horowicz

Hace mil años, en el París del '68, los mayores de 30 debían probar que no eran fascistas. Para esa mirada el arribismo empezaba a los seis años, al ingresar al sistema educativo formal; la estrella de la boina del Che iluminaba las hilachas conservadoras que el poder incrustaba en los integrantes de la sociedad carnívora. Entonces, ser joven y ser revolucionario eran una misma cosa. O más bien, para que la juventud no terminara siendo un puro hecho biológico, para ejercerla, estaban la revolución sexual, la revolución estética, y por cierto la revolución social. "Revolution" de los Beatles inició (aunque con su modo crítico y polémico) el diálogo político de John Lennon, y la época mostraba que Herbert Marcuse no había escrito en vano su profético "hombre unidimensional".

En las barricadas del Cordobazo, mayo del '69, los jóvenes argentinos dieron su versión del flamante huracán. Obreros y estudiantes, beneficiarios y victimas de la "muerte climatizada" que el capitalismo ofrecía, marcharon contra la dictadura del general Juan Carlos Onganía; y los adultos del paquetísimo barrio Las Rosas, mientras la policía gaseaba, abrieron sus recoletas puertas para darles cobijo. El asombro nos recorrió a todos: ni la policía, ni los obreros, ni siquiera los estudiantes esperábamos semejante solidaridad. Entonces, la juventud era maravillosa, y otro general aggiornó las tres banderas de su movimiento para sumar jóvenes iracundos. Con el "socialismo nacional", la Revolución Cubana y la figura del Che se terminaron por abrir paso, ante la atónita mirada de los mayores de 30 años.

Me dijo entonces mientras sonreía socarronamente Jorge Abelardo Ramos: "Nos pasamos años explicando que Perón no era Hitler, y ahora tenemos que explicar que no es Fidel Castro." Así de abrupto resultó el viraje. La primavera camporista, ese brevísimo interregno sellado por el 20 de junio del '73, expresó el revulsivo compuesto donde la "juventud maravillosa" alcanzó su clímax. No bien quedó claro que marchaba por su propio camino, que el General Perón sólo era el jefe si la música revolucionaria era acompañada por una letra adecuada, una enorme tensión recorrió la sociedad argentina. Una cosa era enfrentar la debacle de Onganía, Levingston y Lanusse, y otra encolumnarse con la nueva izquierda pensada por John William Cooke y Régis Debray.

El 1 de mayo de 1974, en la plaza donde Perón rompe con Montoneros, la juventud deja de ser definitivamente maravillosa. Y con el Operativo Independencia, María Estela Martínez de Perón imparte la orden ilegal del gobierno legal ("aniquilar" a la guerrilla); esa terrible sentencia terminaría incluyendo a toda la militancia joven y plebeya. Entonces, la dura democracia de los militantes setentistas terminó derrapando, con el restablecimiento en el '83 del Congreso, en la alfonsinista democracia de la derrota; con ciudadanos, pero cada vez más sin militantes, para ser rematada por la descomposición menemista de los funcionarios que roban pero hacen. Y en esa larga lista no sólo están las "privatizaciones", y la Constitución del '94, sino un nuevo universo de valores compartidos. Universo que suprime la posibilidad misma de ser joven (¿qué lugar puede tener la indignación moral en una sociedad donde nada es más importante que mi propio culo, y donde la política es la continuación de los negocios por otros medios?), universo que condena a los jóvenes que hacen política a la cínica sospecha que tiñe la actividad: camino rápido para hacer plata. Un joven menemizado es un oxímoron; por eso, como dice Drucaroff, los 30 mil fueron condenados a jóvenes eternos; único inigualable modelo de jóvenes primaverales, porque en esa nueva Argentina nadie más debía serlo.

LA TEMIBLE NOVEDAD.

¿Qué propone hoy la sociedad argentina a sus jóvenes? ¿Que voten a los 16 años, o que llamen a un 0800 para denunciar posibles "delitos políticos"? Esos son los dos polos. En uno, se los invita a participar de una sociedad con ciudadanía plena. Esto es, sin la gravosa distinción entre ciudadanos activos (los que eligen y pueden ser elegidos) y ciudadanos pasivos (los que sólo eligen). En el otro, la política no dejó de ser delito y por tanto su proximidad con la juventud debe ser evitada, denunciada, clausurada.

Un fragmento del dialogo entre el ministro de Educación porteño y la jueza Elena Liberatori, reproducido en Tiempo Argentino y Página 12 del domingo 2 de septiembre, permite entender.

Explica Esteban Bullrich: "A partir de la publicidad de los talleres, dos directivos de la Escuela Urquiza y de la Escuela Provincia de Corrientes expresan su preocupación respecto de que La Cámpora se había acercado a ofrecer el taller. Se planteó el 0800 para informar sobre este delito."
Replica Liberatori: –¿Me puede aclarar la palabra "delito"?
B: –La utilización de fondos públicos para acciones partidarias está penada por la ley.
L: –Pero cuando hablamos de un "delito" es porque hay cosa juzgada. Si no, no hay delito.
B: –Perdón. La posibilidad de un delito.
L: –Si yo mato a mi vecino, nadie habilita una línea telefónica. Lo correcto es que intervenga la justicia penal.
B: –Está el 911.
L: –El 911 es una línea de la policía. Usted es el ministro de Educación. No se encarga de los delitos.
B: –Si se comete en una escuela, es un área de mi responsabilidad.
L: – ¿Tiene un dictamen de la Procuración que le diga que se está cometiendo un delito "in fraganti"?
B: –Ante esta posibilidad de delito que existía...
L: –Veo que utiliza de nuevo el rótulo de "delito". No estamos en una conversación social o familiar. Así que le pregunto: ¿Acudió a la Procuración General?
B: –Acudí a la Dirección Legal del Ministerio. No hay un dictamen de Procuración.

Ni hay dictamen de la Procuración, como admite a regañadientes Bullrich, ni existe tipificación alguna (artículo del Código Penal violado) como aclara el abogado que presentó la denuncia, Roberto Boico, y como nadie ignora sin tipificación la posibilidad misma de delito desaparece. Sin embargo, Bullrich no se detiene, ya que forma parte de sus presuposiciones ideológicas compartidas: jóvenes haciendo política no puede no ser delito. Y esa es la figura que acuñó la dictadura burguesa terrorista: joven que hace política, delincuente subversivo. Y a un delincuente subversivo, ya lo explicó el general Acdel Vilas, no se lo combate con un Código de Procedimientos.

En el mismo sentido actúa la Iglesia Católica por boca de monseñor Aguer; señala monseñor que La Cámpora también ofreció un taller para una escuela católica. La misma Iglesia que no condenó al curita Christian von Wernich por su participación en la "represión clandestina", y no tiene la menor intención de hacerlo, tiene el tupé de volver a impartir lecciones de moral y civismo.

La demonización de La Cámpora tiene un objetivo preciso. Ante la restauración del diálogo intergeneracional, desde el momento en que ser joven primaveral vuelve a ser posible, es preciso reajustar el discurso: o se los compara con las juventudes hitlerianas o con "delincuentes subversivos". No bien hay clima político para que veamos florecer una nueva generación, no bien la justicia sienta en el banquillo de los acusados a los responsables del asesinato de un joven militante del Partido Obrero, Mariano Ferreyra, como un solo hombre la derecha cavernaria retoma sus argumentos tintos en sangre. Por eso vale la pena recordar, ladran Sancho, señal que estamos vivos.

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Faltan malas noticias, por Eduardo Aliverti (para “Página 12” del 03-09-12)


El título y sentido de esta columna surgió tras escuchar a un comentarista político radiofónico, a mediados de la semana pasada, decir que “la verdad, esto es un embole”. Se refería a la ausencia de informaciones impactantes que pudieran extraerse de las portadas de los diarios.

¿No pasaba nada? Sí, sucedían un montón de cosas pero de ninguna podían extraerse connotaciones marcadamente negativas para el Gobierno. En todo caso, había que remar demasiado o manipular de manera ostensible. Entre el precio de la supersoja, el acuerdo por el salario mínimo, las perspectivas de que se frena el desacelere de la economía (reconocidas por los propios gurúes del establishment) y –sin agotar el listado– las renovadas imágenes de rejunte ofrecidas por una oposición que invariablemente corre detrás de lo bueno o malo que dice y hace Cristina, no había caso. Apenas podían tomarse de esto último gracias, por ejemplo, a la forma en que la Presidenta reprendió al impresentable Gerardo Martínez, cuando el sindicalista sacó una cuenta de salario en dólares por encima (por debajo, es decir) de la cotización oficial. Hace ya unas cuantas semanas que viene tratándose de eso: tomar frases presidenciales, ya sean ocurrentes o poco felices, y a partir de ahí trazar poco menos que el centro del universo. Para no ser injustos, hay que darse el paréntesis de advertir que en la actividad periodística, desde siempre, entre nosotros y donde fuere, la buena noticia es que haya malas noticias. De lo contrario, se reduce la capacidad de escandalizar, no hay rebote –sobre todo en los llamados de oyentes de radio que cubren la ausencia de ideas de producción, ahora con la suma de redes sociales y portales– y termina retroalimentándose la necesidad de recurrir a cualquier insignificancia para sostener ora un programa, ora un noticiero, ora una opinión. En la jornada del corte de la Panamericana, llegó a tener cartel francés que Alejandro Lerner fue a rescatar a su mujer del embotellamiento. Para peor, el pequeño grupo de piqueteros, no superior a cien personas, fue desalojado por Gendarmería. Y el secretario de Seguridad señaló que hubo obvia intencionalidad de horadación política. La tilinguería quedó despojada de su discurso fascistoide. La prensa gráfica opositora no se dio por enterada y, desparpajo inenarrable mediante, apuntó condenatoriamente que los manifestantes fueron reprimidos con perros y camiones hidrantes. Lo que la derecha venía reclamando a voz en cuello –aunque en verdad sólo se usó fuerza-hombre– se convirtió de repente en que el Gobierno es una contradicción andante, porque habría modificado su decisión de no reprimir jamás las protestas sociales. Si no hay represión, esto es un viva la pepa que recorta los derechos ciudadanos de circular libremente, para satisfacción de los beneficiarios de Planes Trabajar. Si la hay o se le parece, el oficialismo tiene doble discurso y lo central es que su relato se le va al diablo. Es diferente si reprime el cordobés De la Sota, nuevo amiguito de Mauricio junto con Biolcati y otros próceres de la argentinidad. Los perros y los camiones hidrantes pasan a ser meros “disturbios”. A los militantes periodísticos audiovisuales, eternamente pautados por las tapas de los diarios, no les dio para tanto y se llamaron a silencio aprobatorio del desalojo de la autopista. La frutilla del postre (les) fue que el presidente de YPF dio una conferencia de prensa impecable –así la calificaron los voceros periodísticos de oposición– para anunciar inversiones por más de 37 mil millones de dólares en cinco años. Resultó, naturalmente, que esa impecabilidad de Miguel Galuccio fue presentada, ante todo, como antítesis de la decisión cristinista de no aceptar encuentros con la prensa. Encuentros a los que, como la invicta experiencia demuestra, no va ninguno de quienes reclaman conferencias de prensa presidenciales. Mandan cronistas que por lo general se destacan en pasar papelones. O por hacer preguntas con respuesta sabida e inducida. Nada distinto, por cierto, de lo que ocurre en cualquier inquisitoria periodístico-colectiva de cualquier parte. Por estos tópicos trascendentales se preocupan los falsos liberalotes del periodismo argentino.

Para relativa fortuna de los angurrientos que no pueden vivir un minuto sin bataholas, la AFIP gravó en un 15 por ciento las compras con tarjeta en el exterior. Como será considerado anticipo del pago de Ganancias y Bienes Personales, no les dio para sostener la arremetida de que es una devaluación (?). De última, además y en proporciones, estamos hablando de unos centenares de miles de gentes que viajan al extranjero, bien que sin perder de vista conflictos puntuales cuya particularidad son las injusticias y el malhumor que los medios amplifican como si fuera cuestión de dramas nacionales. Análogo, no les había quedado espacio para cuestionar el cerco contra los representantes de los futbolistas. Entonces –y esto sí que fue legítimo– le apuntaron a Julio Grondona por haber saludado la decisión, como si el presidente de la AFA fuese una carmelita descalza. Pero, de vuelta: si no avanzan contra la evasión porque no lo hacen, y si lo hacen son unos hipócritas. Un poroto, la gata Flora. Así fue y es que la tabla de salvación se dividió en dos aspectos complementarios, con el precedente/invento del “adoctrinamiento” camporista: la sanción de Macri a los docentes que parodiaron su vocación facho-ajustadora, y el proyecto de que pueda votarse desde los 16 años. Acerca de lo primero, mejor no gastar pólvora en chimangos con las decisiones de un tipo que, prudentemente, se cuida de pronunciar Oesterheld. Lo segundo, en cambio, merece algunas apreciaciones para las que se requiere buena leche intelectual. Sólo sensatez política y sin el “política” también, digamos. Loquitos/as arrebatados, abstenerse.

Demos por sentado que el sufragio de menores de 18 y extranjeros sólo persigue el objetivo de allegar votos al kirchnerismo. Hagamos otro tanto con que esa meta no tiene más intención que la suma, eventual, para que la jefa de Estado sea recontra-reelecta. Aceptemos que esto se le antoja al Gobierno justo cuando parece no tener Plan B para el 2015, si no es Cristina. En definitiva, demos por hecho que hay infinitamente más de especulación electoral que de ansias por sumarles derechos a adolescentes y bolivianos, paraguayos, peruanos y demás indeseables que, claro, votarían a Cristina porque acá les va mejor que lo que les iría en sus países de origen. Si damos por certificado todo eso, ¿no continúa siendo válida la pregunta de qué es lo que tanto les preocupa, en medio de este Gobierno que es un antro de corrupción, de serrucho de libertades individuales, de impedimentos hasta para ir a veranear al Uruguay, de tarjetas de crédito que cobran tasas usurarias para financiar electrodomésticos, de Boudou, de Ciccone, de Vatayón Militante, de dólar blue y celeste, de gobernadores tan o más capangas que toda la vida, de gravísimos peligros contra la libertad de prensa? ¿Cómo se compatibiliza que todo sea un desastre, real o amenazante, con la alarma de que el Gobierna vaya “por todo”? ¿Con qué podría ir por esa totalidad, si las cosas son como dicen que son? Sin ir más lejos, la oposición difundió encuestas según las cuales la Presidenta, por primera vez, cosecha más rechazos que adhesiones. Seis de cada diez consultados reprueban su gestión. Y el 71,1 por ciento respondió “lo cambiaría” a la pregunta de “¿qué haría usted con el gobierno de Cristina Fernández?”, de acuerdo con ese relevamiento de la consultora Management & Fit que hizo las delicias de las usinas adversas al oficialismo.

El periodista que firma ya supo opinar, y ratifica, que no es de su gusto una reforma constitucional ni el eventual intento de “eternizar” a Cristina en el cargo máximo. No le cae bien que la energía vaya a ser puesta en eso, en vez de disparar hacia atrevimientos nuevos, y nuevas figuras, que reestimulen a este modelo superador de cuanto se haya conocido desde 1983. Pero al margen de eso, y también de disquisiciones institucionalistas, la pregunta del millón es aquella de por qué el conjunto opositor tiene los pelos de punta con la probabilidad de Cristina 2015, si es que la realidad le pinta horrible y el panorama peor. Una de dos: están usando el presunto intento reeleccionista para intentar ellos copar alguna parada que les dé figuración, o mienten a perfectas sabiendas cuando opinan y datean que se pudre todo.

O son las dos, tal vez.

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