Dr Jose Cuauhtemoc Cervantes
@temotizox
Durante más de dos siglos, la narrativa oficial ha vendido una imagen: la de una nación defensora de la libertad, guardiana del orden internacional y promotora de la democracia.
Pero la historia —la real, la incómoda— cuenta otra cosa.
Estados Unidos, en sus aproximadamente 250 años de existencia, ha estado involucrado en conflictos durante más del 90% de su historia. No se trata de episodios aislados, ni de guerras inevitables. Se trata de un patrón. De una constante.
Una maquinaria.
Desde sus primeras confrontaciones contra el sultán de Marruecos, pasando por la invasión a México en el siglo XIX, hasta las intervenciones en Asia, África y América Latina, el hilo conductor es el mismo: expansión, control y dominación.
La construcción de su poder no fue gratuita. Se levantó sobre pilares oscuros:
•esclavitud
•despojo territorial
•explotación de recursos
•golpes de Estado
•guerras proxy
•y una industria armamentista que necesita conflictos como el oxígeno
No es una acusación ligera. Es una revisión histórica.
Ahí están los hechos:
El golpe de 1953 en Irán contra Mohammad Mosaddegh.
La intervención en Guatemala en 1954.
Vietnam, convertido en un infierno durante más de una década.
Chile en 1973, con la caída de Salvador Allende.
El Congo, donde fue asesinado Patrice Lumumba.
La persecución de Che Guevara en Bolivia.
Y más recientemente:
Irak. Afganistán. Libia. Siria.
La lista no es corta. Es interminable.
Entre 1947 y 1989, intentó cambiar gobiernos extranjeros 73 veces.
66 operaciones encubiertas.
7 intervenciones abiertas.
Eso no es diplomacia. Es ingeniería de poder.
🌎 LA ECONOMÍA DE LA GUERRA
Detrás de cada intervención hay una constante que rara vez se menciona: el dinero.
La guerra no solo destruye. También genera ganancias.
Complejos militares-industriales que venden armas.
Reconstrucciones financiadas por corporaciones.
Recursos estratégicos bajo control extranjero.
Mientras tanto, el discurso sigue siendo el mismo: “defender la democracia”.
Pero la pregunta es inevitable:
¿Defenderla… o imponerla?
⚖️ LA DOBLE MORAL GLOBAL
Cuando otros países actúan con fuerza, son llamados regímenes.
Cuando lo hace Estados Unidos, se le llama liderazgo.
Cuando otros invaden, es condenable.
Cuando lo hace Washington, es “intervención”.
Esa doble vara ha erosionado no solo la confianza internacional, sino el propio concepto de legalidad global.
🔥 EL CICLO QUE SE REPITE
Porque al final, todo se resume en una fórmula que la historia repite una y otra vez:
INVADIR. DESTRUIR. RECONFIGURAR. RETIRARSE… Y VOLVER A EMPEZAR.
No es teoría. Es patrón.
Los imperios del pasado también se creyeron eternos.
Roma. Persia. El Imperio Británico.
Todos compartían algo en común:
la convicción de que su poder era incuestionable.
Hasta que dejó de serlo.
Hoy, el mundo observa.
Ya no con admiración… sino con desconfianza.
Porque cuando una nación vive en guerra casi permanente, deja de ser garante de estabilidad…
y comienza a convertirse en su principal amenaza.
“NO HAY IMPERIO BENÉVOLO CUANDO SU HISTORIA ESTÁ ESCRITA CON SANGRE.”
📰 EL IMPERIO QUE NUNCA DEJÓ DE GUERREAR
— Dr Jose Cuauhtemoc Cervantes (@temotizox) April 5, 2026
Durante más de dos siglos, la narrativa oficial ha vendido una imagen: la de una nación defensora de la libertad, guardiana del orden internacional y promotora de la democracia.
Pero la historia —la real, la incómoda— cuenta otra cosa.… pic.twitter.com/Vbn8wyR1fC


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