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lunes, 28 de mayo de 2018

Muy grave: Prefectura está secuestrando a integrantes de La Garganta Poderosa, por "info135" del 27-05-18


27 mayo, 2018 

Desde hace varias horas, la Prefectura está realizando una serie de ataques contra dirigentes de La Garganta Poderosa, el colectivo que denuncia el accionar de la policía en las villas argentinas.

Hace dos horas publicaron este tuit:

“La Prefectura secuestró a María Silvia Echeverría hace una hora en la Villa 21, en el marco de un operativo ilegal que irrumpió en la casa se nuestro fotógrafo. Dijeron que la llevaban a la Comisaría 30 y no está. Dijeron que la mandaron a la 32 y no está: ¡Dónde mierda está!”





Todavía no entiendo nada. Sigo adentro de una película de terror que comenzó anoche, cerca de las 11, cuando varios prefectos realizaron una requisa y empezaron a verduguear a mi sobrino de 16 años, que terminó cagado a palos como tantos pibes. Se había ido a jugar al fútbol y llegó a casa con toda la cara hinchada, corriendo, desesperado. Al escucharlo, salimos para pedirles explicaciones a los prefectos, pero mi hermana cometió la “imprudencia” de preguntarles a los uniformados por qué le habían pegado así a su hijo, ¡un menor! Ahí nomás, la respuesta fue clarísima: “Cerrá el orto”. Y la segunda, cuando ya eran más de 40 uniformados, no necesitó palabras: se abalanzaron sobre nosotros literal y brutalmente, desatando una cacería que les permitió cagar a tiros el frente de la casa de Iván Navarro, cuya familia debería prestar testimonios esta misma semana, en el primer juicio oral que logramos elevar por torturas de la misma Prefectura, en este mismo barrio.

Largada su razzia, una vez más, veo cómo la Prefectura empieza a lanzar gases en el pasillo donde vivimos y corro lo más rápido posible para entrar a casa, creyendo que nos pondríamos a salvo. Pero no existe ley para ellos, cuando de la villa se trata: automáticamente comenzamos a escuchar cómo pateaban el portón, cada vez más fuerte, hasta dejarlo como un papel rasgado. Entraron, sí, como si nada. Todos hombres, cinco, me agarraron de los pelos, me apretaron el cuello, me patearon las piernas y me dieron con sus palos, hasta que uno me puso contra la pared, manoseándome las tetas. Aterrada, grité: “¡Soltame, me estás tocando!”. Y peor, me estrujó como una bestia: “Callate, puta de mierda. ¡Callate, la re concha de tu madre! Negra de mierda, sucia, bocona”.

Al costado, la represión contra todos los vecinos continuaba recrudeciéndose y mi compañero no podía ayudarme, porque lo estaban sacando a las patadas, ¡justo a él! No hay nadie que no lo conozca en el barrio, como vecino, como laburante y como activista de nuestra asamblea. ¡Estaba durmiendo la siesta! Y horas antes había estado ayudando con las obras en nuestra “Casa de la Mujer”. ¡Pero qué importa! Con la mayor impunidad jamás vista, gritaban: “Chúpenlo, no importa, ¡agarren a cualquiera!”.

Dicen que “secuestraron un palo”, sí, ¿saben qué palo secuestraron? El palo que cierra la puerta de nuestra casa, porque lamentablemente no tenemos ni una cerradura, entonces usamos ese “palo” para evitar el ingreso de todas las personas civilizadas que necesitan aplaudir o tener una orden de allanamiento para entrar, cuando no pueden valerse de las armas y la impunidad del Estado.

Siempre con su cámara cerca, mi hermano Roque intentó registrar toda esa locura, pero no llegó a filmar nada porque se lo llevaron también, en cuanto se presentó como fotógrafo de La Garganta, ¿entienden? Su único delito fue haber descongelado tres empanadas y haber tomado su herramienta de trabajo cuando un operativo ilegal de la Prefectura se metió a nuestra casa, rompiendo la puerta a las patadas. Pero no conformes con llevarse a mi hermano y mi compañero, nos volvieron a reprimir y se llevaron a mi hermana, para pasearla durante 80 minutos en patrullero, mientras nos negaban su presencia en la comisaría que señalaba el Juzgado.

¡Basta, por favor!

Pensamos que nos mataban.
Y sí, otra herida nos hace temblar, quedamos aterrados.
¡Pero nunca más en la vida, nos vamos a quedar callados!

Publicado en:
https://info135.com.ar/2018/05/27/muy-grave-prefectura-esta-secuestrando-a-integrantes-de-la-garganta-poderosa/

Los intendentes bajaron la candidatura de Felipe Solá a la Gobernación, por "info135" del 28-05-18


28 mayo, 2018 

El diputado Felipe Solá, ya alejado del Frente Renovador, estuvo tanteando la posibilidad de pelear la Gobernación de la provincia de Buenos Aires. Algunos intendentes más dialoguistas como Gustavo Menéndez puso alguna ficha en el ex gobernador, pero la mayoría de los jefes comunales fueron muy claros: “el candidato de 2019 sale de nosotros”.

Ayer en declaraciones en el programa El fin de la Metáfora, en Radio 10, afirmó que no iba a competir por la gobernación. “Gobernador ya fui. Hay una sola vida y hay que saber que las segundas partes nunca fueron buenas; entonces no”, dijo. Una manera elegante de bajarse ya que hace dos años fue candidato por el mismo cargo quedando tercero con 19 puntos, debajo de Vidal y Aníbal Fernández.

Ya hace unos días, Info135 adelantó que los intendentes le avisaron a Sergio Massa que podía jugar adentro como candidato a presidente o diputado pero que no había lugar para pelear la Gobernación.

Mas allá del gobierno bonaerense, Felipe Solá, en el programa radial, reconoció que quiere ser candidato a presidente pero agregó que también “soy realista.El problema Solá es que hace 11 años que no habla con Cristina Kirchner y hasta hace muy poco era extremadamente crítico con la ex presidenta.  Pero, últimamente reconoce que no hay unidad posible sin Cristina Kirchner.  “Ella es una política argentina que retiene muchos votos después de doce años. Es una persona a la que han golpeado muchísimo y una incógnita”, dijo. En ese sentido, resaltó que “cómo vamos a conseguir una unidad en la que millones de argentinos que la votaron no estén (representados), y que además en su mayoría son peronistas. Son votos de los humildes. Entiendo que hay que ser un solo sector y creo que eso se va entendiendo de a poco”.

Volviendo a la provincia de Buenos Aires, los jefes comunales decidirán en los próximos meses el candidato a la Gobernación para competir con María Eugenia Vidal, también golpeada en las encuestas, pero no tanto como Macri.  Hoy los candidatos con más posibilidades en el peronismo son Verónica Magario (La Matanza) y Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y como vice se buscará un hombre del Interior.


Publicado en:
https://info135.com.ar/2018/05/28/los-intendentes-bajaron-la-candidatura-de-sola-a-la-gobernacion/

El beneficio de la duda, por José Pablo Feinmann (para "Página 12" del 27-05-18)


Imagen: Joaquín Salguero

Los que crean que la corrida del dólar y la entrada en el FMI van a acabar con Macri se equivocan. El hombre tiene solidez para rato aún. Esa solidez le viene de los que lo eligieron: la clase media mediera y la profesional. Es tal la liviandad de los tiempos que nadie quiere arriesgarse a nada. Ni siquiera es posible imaginar a María Eugenia Vidal como Plan A para el 2019. El Plan A del Pro sigue y seguirá siendo Macri. Los poderes que lo respaldan lo seguirán haciendo. Además, es una vieja manía que se instaló con Menem: “Ya se cae. Ya se cae.” Falta mucho para eso.

La clase media le concede a Macri las bondades del desgaste. A otro le habría ido peor. ¿Qué el FMI lo va a tumbar, a desprestigiar, a cerrarle el camino para su reelección? No, el votante Macri no tiene nada contra el FMI. Se acostumbró. Todos, en algún momento, recurren a él. Se entró al FMI en 1955. Lo anunció el Ministro de Hacienda Eugenio Blanco en una conferencia en la Facultad de Derecho. La Revolución Libertadora trajo al país al FMI y a los paracaidistas franceses la Doctrina de la Seguridad Nacional. Con ellos –y con sólo algunas alternancias– permanecieron controlando el país durante tanto tiempo que es arduo calcularlo. Todavía siguen en el poder. Es el antiperonismo, los enemigos jurados del populismo nacional. Macri los hereda.



La revolución de Uriburu fracasa porque los ingleses no quieren tratar con fascistas. Justo llega al Gobierno con elecciones y permanece ahí durante largo tiempo. Macri tiene que ver con los dos. De Uriburu toma la vocación represiva y de los conservadores la apertura hacia los mercados externos y los Pactos económicos desmesurados. El Roca-Runciman de los 30 prefigura a Macri y el FMI. Rivadavia, con la Baring Brothers, inaugura estos pactos. Cierto es que Macri quiere a Rivadavia al punto de adjudicarle le repatriación de San Martín. No dudemos que lo quiere por la Baring, que es su imagen de cómo se debe conducir un   país.

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Entre tanto siguen las protestas. Son muchos, muchísimos los que no están de acuerdo con el Gobierno. Pero la mayoría de los votantes sigue sin encontrarlos atrayentes. Todos los caminos de la oposición continúan llevando a Cristina. Y Cristina sigue convocando el odio del 2015 y el 2017. Ni siquiera su deliberado bajo perfil logra hacerla más amada por quienes no la aman en absoluto. Es curioso que un candidato tenga que mantener un perfil bajo para sumar votos. Eso pasa con Cristina.

El Gobierno responde con su neoliberalismo salvaje. Ajuste y más ajuste. Por raro que también parezca los planes de ajuste del Gobierno ofrecen la imagen de un plan económico. El Gobierno lo tiene, piensan los votantes Pro, y funciona en medio mundo, sólo habrá que esperar. La oposición no tiene plan económico, sólo ofrece más sopa.

Parecen no advertir que el que ha ofrecido más y más sopa es el Gobierno. Que ofrece lo que ofreció Menem. Y tampoco es casual que Cavallo haya aparecido por estos terrenos. Sin embargo, el Gobierno ha logrado imponer una imagen de dinamismo, los progres lo respetan, y lo hacen en privado, a la hora de hacer balances totalizadores. El Pro no ha perdido su imagen neomoderna o posmo o sencillamente pro, como se quiera. Tiene aún el beneficio de la duda. Muchos aguardan esperanzados. Esa pregunta de José Natanson en Le Monde Diplomatique aún sigue vigente: “¿Y si funciona?” Sin duda funciona la pregunta. Cosa que no ocurre con la oposición. La pregunta “¿Y si funciona Cristina?” tiene menos verosimilitud. Nadie espera que ofrezca algo nuevo. No tiene, como el Pro, el beneficio de la duda. Sólo, se dice, ofrecerá más sopa.

Cualquier gobierno con tarifazos, dólar desbocado, muertos por la espalda, problemas educativos, se tendría que ir casi en seguida. Pero el votante Macri no le ve todavía posibilidad de reemplazo a su héroe. Si el mundo elige en todos lados a tipos como Macri, nosotros también tenemos que hacerlo, parece ser su razonamiento último. Así, Macri se mantiene en el Gobierno por la tendencia mundial de gobernabilidad y por la debilidad conceptual de la oposición. De este modo, gobierna por lo que hacen o no hacen los otros. Por sus tendencias y sus errores. No es un piso muy firme.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/117530-el-beneficio-de-la-duda

domingo, 27 de mayo de 2018

Atados a la cola de una bicicleta, por Raúl Dellatorre (para "Página 12" del 27-05-18)

Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central.
Imagen: Joaquín Salguero

Alto riesgo de recesión por la política del Banco Central para postergar la debacle

El canje de las Lebac a largo plazo, a una tasa de interés muy elevada para que no se fuguen los capitales. Cuál sería el costo.

Por Raúl Dellatorre

El anuncio del canje de las Lebac de corto plazo por títulos a más largo plazo generó reacciones a favor y en contra, como se esperaba. A favor, de los bancos y fondos de inversión, que se entusiasman con la posibilidad de estirar el horizonte de fuertes ganancias financieras con tasas que superen el ritmo de devaluación. En contra, de quienes ven en esta prolongación del período de piso de tasas entre el 38 y 40 por ciento, la antesala de un proceso recesivo impiadoso. Al poner la crisis económica y financiera en el centro del análisis, se observa que el gobierno, a través del Banco Central y el ministerio de Finanzas, logró superar la amenaza del 14 de mayo (día del último vencimiento de las Lebac) sin caer en su propia trampa (el riesgo de una fuga masiva de capitales hacia el dólar), pero a un costo altísimo para la economía. Logró reiniciar un nuevo ciclo de la bicicleta financiera, pero a un tipo de cambio más alto (25 pesos en vez de 17 ó 18 de fines de 2017) y a una tasa de interés mucho más elevada (38 a 40 por ciento contra 24,5 a 25,5 por ciento), posibilitando así que los fondos de inversión que se retiraron cuando el dólar estaba a 20, retornaran ahora cambiando sus dólares a más de 24 (precio mayorista). La nueva situación está lejos de poder interpretarse como “un nuevo punto de equilibrio”. El horizonte muestra que se avecinan mayores turbulencias. O, para decirlo en términos que los funcionarios de Cambiemos prefieren eludir, que la crisis se profundiza, y de financiera pasa a ser económica. Y de ahí a política, hay una sola escala.

El próximo vencimiento de Lebac (títulos de deuda del Banco Central) es el martes 19 de junio. De acuerdo a lo ya emitido, vencen ese día 658 mil millones de pesos: otra bomba financiera (al cambio mayorista de 24,10 pesos, son más de 27 mil millones de dólares). El Banco Central informó esta semana que comenzará a operar en el mercado secundario “para canjear las Lebac que vencen a corto plazo, por otras de plazos más largo”. Este mecanismo sólo podría tener éxito si se ofrecen tasas atractivas, es decir, muy similares al nivel de colocación de las Lebac “cortas” (a 35 días) emitidas el 14 de mayo (40 por ciento anual).

Por ahora, el Banco Central no instrumentó el “swap” a través del cual ejecutaría el canje, ni estableció las tasas a las que saldrá a operar. Pero ya el mercado dio algunas señales sobre cuál sería “el nivel de aceptación” de la nueva oferta. Hasta el jueves 24, último día de operaciones, en el mercado secundario (compras y ventas mayoristas, entre bancos, fondos de inversión y otros operadores institucionales) la tasa para vencimiento en junio (33 días) oscilaba en torno al 40 por ciento. Las Lebac con vencimiento a octubre (5 meses, o 150 días) se negociaban con una tasa apenas inferior, por encima del 38 por ciento. No es una buena señal para la economía real, porque especular es cada vez más atractivo que producir. Tampoco hace que sea recomendable consumir, si es que hubiera opción. Ni es un buen aviso para quienes necesiten sacar crédito, o estén pagando uno a tasa variable.

Otra novedad importante que deja el análisis de las cifras del mercado financiero es que, en la semana del 16 al 23 de mayo (últimas cifras publicadas), es decir después de la última licitación de Lebac (martes 14), el Banco Central se desprendió de un stock de nada menos que 50 mil millones de pesos en dichos títulos. Lo más llamativo es que, simultáneamente, los bancos en su conjunto bajaron sus tenencias netas de Lebac en 32 mil millones de pesos. Es decir, no fueron los bancos los que tomaron las letras que colocó el Banco Central, sino que por el contrario, sumaron su oferta a la de la autoridad oficial. Fueron, en total, 82 mil millones de pesos en Lebac lanzadas al mercado, que fueron absorbidas por instituciones o fondos privados.

La lectura inmediata es que estos fondos de inversión, algunos de los cuales habían salido del mercado de Lebac con un dólar en torno a los 20 pesos, hoy están volviendo cuando la moneda estadounidense cotiza a 24 (mayorista). Los rendimientos de las letras del BCRA al momento de retirarse estaba en torno al 26 por ciento, hoy vuelven con una tasa del 40. Todo a su favor. Ahora vuelven a aprovecharse de un nuevo circuito de la bicicleta financiera. El JP Morgan se ha convertido en un emblema de este tipo de jugada especulativa, que ya no se puede definir como un casino a nivel local: la banca no juega contra el apostador, sino que juega para que éste gane, anticipándole el número que va a salir cuando deje de rodar la bola.

Sturzenegger lo hizo. Caputo (Luis), también.

La segunda lectura de las señales que da “el mercado” es que el BCRA está tanteando intenciones y postura de los fondos especulativos. “Si tomaron todo lo que ofrecieron el Banco Central y los bancos, es porque a estas tasas no se van”, interpretó un especialista consultado por PáginaI12. La cuestión es a qué costo y con qué mecanismos logrará el Banco Central atraer a esos inversores con títulos a más largo plazo. Los especialistas ya hablan del “regreso de las Nobac”, letras a más largo plazo (a dos años, o a tres), pensadas en su momento para su colocación exclusivamente en los bancos. “Ahora no serían tan largas, quizás sólo para llegar hasta las elecciones”, sugirió un especialista. ¿A doce y dieciocho meses? La tasa no podría ser muy inferior a la vigente hoy en el mercado para plazos medianos, del orden del 38 por ciento. Quien entre, deberá confiar en que ese rendimiento será mayor que el aumento del dólar en el mismo período.

¿Cuál sería el costo, en términos de recesión, de estirar por tan largo plazo semejante nivel de tasas? Pocos se atreverían a responderlo. Pero lo que está claro que aquí se repite lo señalado al inicio de esta nota: una lectura es la que hacen los que se dedican al negocio financiero, que ven como atractivos estos instrumentos aunque de alto riesgo, y otra muy distinta es la de empresarios y profesionales que trabajan en la economía real, que ven un horizonte muy negro.

De todos los caminos posibles, la actual conducción económica se encamina hacia el más costoso y arriesgado. No es la primera vez que ocurre en la historia económica reciente. ¿Este Sturzenegger no es el mismo que estaba en el equipo de Cavallo en el 2001?


Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/117558-atados-a-la-cola-de-una-bicicleta

Lo peor no pasó, por Alfredo Zaiat (para "Página 12" del 27-05-18)

Imagen: Jorge Larrosa

El desequilibrio de las cuentas externas se profundiza; la dolarización de ahorros avanza y el FMI exige más recortes del gasto público

La crisis tuvo un pico máximo en el frente financiero. Ahora comenzó la faceta productiva con cierres y despidos y se está incubando la crisis sociolaboral. El acuerdo con el FMI lanza la economía a un ajuste recesivo sin atender la fragilidad de las cuentas externas.

Por Alfredo Zaiat


En los primeros cuatro meses del año, la formación de activos externos neta (compraventa de billetes y transferencias de divisas) fue de 7392 millones de dólares. Esos verdes fueron para atesorar o fugar al exterior. Por viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta en el exterior, el saldo neto fue una salida de 4094 millones de dólares. O sea, por apenas dos vías, la del ahorro y la de gastos por turismo fuera del país, la sangría sumó 11.486 millones de dólares en el primer tercio del año. Proyectar en términos anuales esa cifra, que surge del anexo estadístico del informe del balance cambiario del Banco Central, muestra un monto superior al auxilio financiero mínimo suplicado por el presidente Mauricio Macri al FMI.

Otro número del sector externo difundido por el Indec en estos días agrega más tensión en la economía: el déficit comercial, la diferencia entre exportaciones e importaciones, fue de 938 millones de dólares en abril, acumulando 3420 millones en el cuatrimestre, 165 por ciento más que en igual período del año pasado. Cifra que también proyectada para el año ofrece un panorama inquietante. 

Sumar ambos números anualizados es tarea para el lector, resultado que le facilitará la interpretación del actual estado de situación. Si llega a la conclusión de que es una trayectoria insustentable, más se preocupará cuando identifique que el Gobierno no ve como crucial ese frente,  para aliviarlo con una serie de medidas, sino que sus cañones apuntan al de las cuentas fiscales. Mientras, las reservas siguen descendiendo y el dólar en las casas de cambio terminó la semana arriba de 25 pesos.

Dolarización

La política económica de emergencia del gobierno de Macri no sólo no se ocupa de lo importante (el déficit externo), sino que lo que promueve es un ajuste de las cuentas públicas que profundizará la crisis. Sin financiamiento del mercado internacional, excepto la promesa de un inmediato desembolso parcial de la asistencia que se pacte con el Fondo, y con el encarecimiento de la deuda en dólares emitida en la plaza local, el profundo desequilibrio del sector externo, con su manifestación en la inestabilidad del mercado cambiario, arrojó la economía a una fragilidad alarmante. El gobierno de Macri, atrapado por conocidas limitaciones ideológicas, de diagnóstico y de gestión, propone abordarla con un plan de reducción del déficit fiscal. 

Esta es una estrategia que en experiencias pasadas se demostró totalmente ineficaz para atender la debilidad de las cuentas externas y la dolarización del ahorro. Como se señaló aquí en columnas anteriores, el nivel de dolarización en el ciclo político macrista se ubica en magnitudes similares a los momentos de las corridas más intensas del período kirchnerista (2007/2008 y 2011). Este año apunta a superar esos máximos pese a la devaluación, disminución del excedente disponible de la población y de las altísimas tasas de interés en pesos. La persistente inestabilidad cambiaria orienta a que casi un millón de personas (físicas y jurídicas) que participan cada mes en el mercado haya evaluado que el actual precio del dólar no sea un techo.

El eufemismo “turbulencia” para referirse a una corrida cambiaria por parte del titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, queda desdibujado cuando se conocen datos oficiales del mercado del mes pasado. El volumen operado totalizó 49.683 millones de dólares –unos 2600 millones en promedio diario–, un incremento de 47 por ciento en términos interanuales. Sólo en abril, cuando se precipitó la corrida, la formación neta de activos externos del sector privado no financiero sumó 2055 millones de dólares, casi el doble del registro del mismo mes del año anterior. En este mes se han intensificado las compras de billetes verdes. El informe mensual del balance cambiario del Banco Central precisa que los principales compradores en términos netos en abril fueron personas físicas y no residentes. La fuga de fondos de inversión extranjeros sumó 1345 millones, tendencia que continuó en las primeras dos semanas de este mes. 

El endurecimiento de las condiciones para el acceso al financiamiento no se produjo sólo por el cierre del grifo de los dólares de Wall Street, sino también por el encarecimiento de la deuda emitida en el mercado local. En la primera licitación después de la corrida, el ministro de la Deuda, Luis Caputo, pagó tasas de hasta 4,3 por ciento anual en dólares para recaudar 200 millones con Letras del Tesoro a un año. La tasa fue de 0,6 punto porcentual más elevada que la pactada un mes antes. El aumento de las tasas que debe reconocer el país para mantener el flujo de divisas necesario para cubrir el agujero de las cuentas agrega más presión sobre el sector externo, al incrementar la carga de intereses a pagar en dólares.

Causalidad

Sin atender el frente externo, sólo ocupándose de satisfacer la demanda de dolarización pidiendo ahora billetes verdes al FMI, Macri y la ortodoxia vuelven a tropezar con la misma piedra de experiencias pasadas con desenlaces conocidos. La reducción del gasto público con el freno a la obra pública, el despido de personal y la licuación del salario del empleado estatal (paritaria del 12 por ciento) sólo pavimenta el camino que conduce directamente a una recesión. El actual cuadro fiscal será aún peor porque la recesión provocada afectará la recaudación de impuestos. El ajuste podría alcanzar la meta fiscal en algún momento puntual, pero no sería sostenible porque la economía habría sido lanzada a un círculo vicioso de deterioro de los ingresos tributarios. 

La fuerte recesión provocada por el torniquete al gasto público, con aumento del desempleo y caída de los ingresos reales de los trabajadores por el shock inflacionario, es lo que permitiría reducir un poco la brecha externa y no el ajuste fiscal como mecanismo virtuoso de la búsqueda del equilibrio. La causalidad pone así en aprietos a la ortodoxia, que insiste, en forma equivocada, con que el ajuste fiscal sería el principal sendero para equilibrar las cuentas externas. 

La caída de la actividad también podría disminuir transitoriamente la velocidad de los aumentos de precios y el ritmo de las importaciones, pero de ese modo no atenderá la debilidad estructural de la economía, que no es otra que la escasez relativa de divisas, restricción externa que a golpes de mercado empezó a despabilar a algunos analistas conservadores. Que el problema principal sea que no haya dólares suficientes es una evidencia más potente que la obsesión fiscalista a la que se ha abrazado el Gobierno alentado por economistas del establishment, legión que acumula tantas convocatorias para conocer qué opinan como fallidos en sus pronósticos y en la gestión del área económica cuando tuvieron la oportunidad. 

Melodía

El secretario de Hacienda con cargo de ministro, a quien lo han publicitado, sin nombramiento oficial y sin poder real, como coordinador del área económica, sólo es el delegado para cerrar el stand-by con el FMI. Nicolás Dujovne actuó de mensajero de la sugerencia del Fondo de subir retenciones al trigo y maíz y frenar la rebaja a la de la soja. El ministro de la Sociedad Rural a cargo de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, a quién teóricamente Dujovne coordina, le salió inmediatamente al cruce. No fue un comienzo alentador en la nueva tarea de Dujovne. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, aseguró que no habrá modificaciones en las retenciones, aunque habrá que esperar el acuerdo con el FMI, que pasó a tener la última palabra.

La otra movida de Dujovne fue la de recibir a un quinteto de economistas del establishment (Kiguel, Bein, Broda, Guidotti y Arriazu) para contrarrestar el encuentro de Federico Sturzenegger con economistas jóvenes de la city que repiten los mismos vicios que los mayores. Uno y otro funcionario, además de exhibir casi nula apertura para escuchar otra canción que no sea la melodía de la ortodoxia, dejan al descubierto que el manejo de esta crisis le está quedando grande. 

Conociendo el funcionamiento y los planes que repite en los países que solicitan su asistencia, no es un misterio lo que exige el FMI para entregar dólares en cuotas: reducción más acelerada del déficit fiscal, mayor apertura comercial, avances en la flexibilización laboral y en la disminución de los costos laborales, restricción monetaria con un objetivo de mínima de stock de reservas, flotación cambiaria y el envío al archivo de las metas de inflación para exigir más límites en la emisión de dinero. Este paquete implicaría hoy subir el tipo de cambio algunos escalones del precio de 25 pesos que el Banco Central está defendiendo con una oferta diaria de 5000 millones de dólares. 

El costo político de correr desesperado a abrazarse al FMI viene acompañado también con generación de tensiones en la alianza económica que sustenta al Gobierno. El miniconflicto abierto por las retenciones con el campo y su complejo agroexportador fue la primera expresión. Un acuerdo con el Fondo no sólo significa enfrentar un inmenso costo social por la resistencia de los ajustados, sino también genera malestar al interior del bloque de poder. 

El macrismo, desde la gestión en la Ciudad y en la primera mitad del mandato presidencial, no estuvo acostumbrado a gobernar en la escasez ni con conflictos entre fracciones del bloque de poder económico. Ahora se enfrenta a una situación desconocida. La improvisación, nerviosismo y descoordinación en el manejo de esta crisis lo están dejando al desnudo.

Etapas

El Gobierno festeja que frenó la escalada del dólar, que superó el test del megavencimiento de Lebac y que abrió las puertas del financiamiento del FMI para tranquilizar a los grandes fondos de inversión del exterior. Contener la corrida cambiaria a un costo inmenso en pérdida de reservas del Banco Central (más de 10 mil millones de dólares) y disparando la tasa de interés al 40 por ciento constituye la primera etapa de una crisis. 

La siguiente es la que involucra al sector productivo, con caída de la actividad que hace crujir la cadena de pagos. Esta fase se está desarrollando ahora con achicamiento o cierres de empresas, reducción o suspensión de la plantilla de trabajadores y liquidación de stocks. El deterioro acelerado de la economía real, sacrificio que el Gobierno reclama a comerciantes e industriales en pos de obtener la gracia del mundo de las finanzas, derivará en la tercera etapa, que se expresa en una crisis sociolaboral por el retroceso de las mínimas condiciones de calidad de vida de las personas. 

Las tres instancias de la crisis transitan al mismo tiempo, con picos máximos que se van sucediendo. El financiero ya tuvo su momento crítico, aunque puede haber otro sin previo aviso, como acostumbran sorprender las corridas.

La crisis en el área productiva se está desplegando con cada vez mayor presión en el frente sociolaboral, que no sólo tiene la manifestación más dramática en miles de despidos, sino también en la pérdida acelerada del poder adquisitivo de trabajadores y jubilados.  

No estar atentos a la dinámica que tienen las crisis ni estar convencido de la necesidad de disponer de mecanismos amortiguadores de los ya costos ineludibles del cambio de clima financiero local e internacional, teniendo en cuenta las varias debacles que se acumulan en la historia argentina reciente, es ignorar que cuando confluyen las tres etapas de la crisis en su pico máximo no existe cobertura mediática ni salvataje del FMI que alcance.

azaiat@pagina12.com.ar


Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/117560-lo-peor-no-paso

Felipe Solá: “Argentina es uno de los pocos países que va a ir a ponerse debajo a la suela del Fondo”, por "Actor Político" del 27-05-18



27 may - 

El diputado nacional del Frente Renovador volvió a cuestionar el acuerdo con el FMI, ratificó su deseo de ser candidato y explicó que la unidad sirve más “para gobernar que para ganar”.

  
En declaraciones a radio 10, Felipe Solá volvió a cuestionar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y dijo que se trata de una “salida mediocre” del Gobierno frente a la crisis.
“Es una soberbia propia de la ignorancia. Argentina es uno de los pocos países que va a ir a ponerse debajo a la suela del Fondo”, disparó el diputado nacional.
En ese marco, aseguró que “hay 2019” para el peronismo y ratificó sus deseos de ser candidato a presidente. “A gobernador ya fui. Hay una sola vida y hay que saber que las segundas partes nunca fueron buenas. Hay otra gente que pude ser gobernador. Si tiro candidatos me puedo pelear con ellos”, planteó.
Y habló sobre la unidad: “No va a ser tan difícil ganar como gobernar bien. Es más importante para gobernar la unidad que para ganar. Hay que pensar en el día después”.
En relación a las políticas económica del gobierno nacional, el diputado anticipó que el oficialismo “sí va a dejar una herencia pesada”.
“La situación de la economía, de las personas, la clase media, los trabajadores, el costo de vida, de los alimentos, etc. Hicieron el desastre del endeudamiento y no saben manejar esta situación”, enumeró.
Por último, le pidió al Gobierno que escuche los reclamos presentes en la marcha del 25 de mayo. “Creo que debería escuchar esa y otras pasadas de las que vendrán, muchísimo. Me parece que es difícil que lo hagan. Se manejan con una soberbia y una ideología neoliberal que piensan que toda protesta es ir por el buen camino”, remató.


Publicado en:
http://actorpolitico.com/nota/7508/felipe_sola_argentina_es_uno_de_los_pocos_paises_que_va_a_ir_a_ponerse_debajo_a_la_suela_del_fondo/

Entre el shock y la devaluación, Macri se queda disfónico y tiene que elegir un camino de cornisa, por Diego Genoud (para "El Canciller" del 27-05-18)


Por: Diego Genoud

Mauricio Macri sabe que no puede curar una pulmonía con una aspirina. Mucho antes de lo que imaginaba, el Presidente empezó a jugar el tiempo de descuento con un plan económico que -así como viene- lo deposita a las puertas de una derrota en 2019. No se trata del apocalipsis que anuncian sus detractores sino de las estimaciones amigas que le pronostican un cóctel indigesto en el año electoral: inflación por las nubes condimentada con el regreso agrio de la recesión.

El fracaso de la movida más audaz que había imaginado Nicolás Dujovne con la suspensión de la rebaja gradual de las retenciones a la soja es un tiro en el pie para el Gobierno. El ministro coordinador erigido para negociar con el Fondo debutó de la peor manera: obligado a retroceder por una tapa de Clarín. Dujovne había convencido al Presidente de que era necesario aliviar las arcas oficiales con una decisión que afectaba a uno de los principales ganadores de la devaluación de mayo. Más allá de que la sequía pega mal en el sector, se trataba de una manera de ajustar por otra vía y enviar una señal al resto de la sociedad. Pero algo, quizás la convicción de Macri, falló y el plan naufragó antes de zarpar.

Suspender la rebaja de retenciones era una manera de ajustar por otra vía y enviar una señal al resto de la sociedad.

Que la medida haya quedado descartada, no hace más que agigantar el problema de fondo que enfrenta Cambiemos: la necesidad de hacer cirugía mayor y no saber dónde.

La semana que arranca mañana mostrará al Presidente otra vez apremiado en el Congreso y en la calle, con la posibilidad de vetar el proyecto antitarifazo que avanza en el Senado y un nuevo aumento en los colectivos que eleva el malestar entre los que se guían por el bolsillo y no por la polarización. Mientras la oposición se ensancha y confluye, sólo el peronismo de Urtubey-Schiaretti aparece como aliado potencial en el corto y en el mediano plazo. Con distintos métodos y realidades, el mercado financiero y el sector agroexportador ya le dijeron "no" al sacrificio que propone el Presidente.

Aunque el discurso oficial se abraza a la ilusión de que la turbulencia quedó atrás, hasta los días hipnóticos del Mundial de Fútbol pueden ser alterados por nuevos inconvenientes.

La tarea que Macri y Marcos Peña le encargaron al ex columnista de Odisea es por demás ambiciosa. Negociar con el Fondo mientras revisa las planillas del Estado en busca de achicar el déficit, en el marco de un gobierno que por límites ideológicos decide no tocar a los actores más beneficiados y por límites políticos se abstiene de arrasar con la AUH y las jubilaciones.

No sobran alternativas para reincidir por la vía del gradualismo. Recortar transferencias a las empresas públicas, frenar obra pública, eliminar ministerios que están en manos de lobbys de distinto tipo, terminar con los subsidios en Tierra del Fuego, seguir aumentando tarifas y, quizás, suspender la rebaja de aportes patronales que ya pegó feo en la recaudación.  

Mientras la barrabrava de la ortodoxia predica por un ajuste inviable como el que ensayó Ricardo López Murphy en su semana de 2001, Macri se está quedando disfónico con el ruego del sacrificio compartido. Con una inflación que amenaza con duplicar el techo del 15%, ni siquiera las paritarias a la baja alcanzan para resolver los problemas de una economía que vive de prestado. “Hay que ser realistas antes del derrumbe, dejar de negar las evidencias”, en palabras de un funcionario que siempre fue enemigo de las alarmas prematuras pero se hartó de los eufemismos.

Macri se está quedando disfónico con el ruego del sacrificio compartido.

La tercera vía es la que el outsider Carlos Melconian le propone en público y en privado al Presidente. Una devaluación purificadora que lleve el dólar a la frontera de los 40 pesos, para emular el tipo de cambio que recibió Néstor Kirchner cuando asumió la presidencia, hace exactamente 15 años. Paradojas de la inestabilidad argentina, los noventistas duros hoy postulan una vía alternativa que destruiría el poder de compra de los asalariados como sucedió entonces, beneficiaría a las empresas con mano de obra barata, llevaría a ganar a los exportadores y cortaría la sangría de 30.000 millones de dólares que Macri perdió en 2017 por vía de los sectores que -voten a Cambiemos o no- viajan al exterior y atesoran, en abierta conspiración contra su gobierno.

Un escenario de convulsión que el Presidente prefiere evitar y precisa además de un nombre dispuesto a inmolarse que por ahora no aparece. Pasa el tiempo y se agranda, en el Círculo Rojo, la gesta de Jorge Remes Lenicov.  

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