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martes, 1 de abril de 2025

El Proyecto 2025 para un gobierno de Trump ya deja marcas en Argentina, por Diana Cariboni (para "Opendemocracy" del 07-11-24)



7 noviembre 2024


Si usted quiere saber qué hay en el Proyecto 2025 concebido para Trump, mire a Argentina, laboratorio de la extrema derecha global



Mientras el mundo absorbe la onda expansiva del triunfo de Donald Trump en las presidenciales de EEUU, el plan de gobierno diseñado para él por un puñado de extremistas ya muestra sus primeras consecuencias en Argentina: un estado debilitado y derechos que se vuelven obsoletos.


El Proyecto 2025 está detallado en el manual ‘Mandate for Leadership’, casi 900 páginas con autoría intelectual de la Heritage Foundation, un centro de pensamiento ultraconservador establecido en 1973, y colaboraciones de más de 100 grupos de la extrema derecha religiosa y decenas de exfuncionarios de Trump.


“Si tienes dudas de cómo se implementaría el Proyecto 2025, tienes que ver lo que ha pasado en el último año en Argentina”, me dijo la abogada de derechos humanos Paula Ávila-Guillén, directora ejecutiva del Women’s Equality Center (WEC), que trabaja en estrategias de comunicación sobre salud y justicia reproductiva en América Latina.


Sé lo que pasa en Argentina, mi país. Un corte de 30% en el gasto del estado y un aumento de la pobreza de 11 puntos porcentuales en un semestre no pasan desapercibidos, incluso si no vivís ahí. Tampoco las dificultades que atraviesan la familia, amigas y colegas en un país curtido en crisis económicas.


Pero la provocación de Ávila-Guillén me llevó a revisar si el Proyecto 2025 se parecía en algo a lo que veo en mi país.


Las intenciones del Proyecto 2025 no se ocultan, por más que Trump haya intentado distanciarse de ellas. Fueron advertidas por la prensa, diseccionadas por organizaciones que estudian el extremismo, como el Global Project Against Hate and Extremism (GPAHE) y criticadas por políticos del Partido Demócrata, activistas de derechos humanos y sindicatos.


Javier Milei, presidente de Argentina desde diciembre del año pasado y figura emergente de la ultraderecha global, nunca habló en público sobre el Proyecto 2025. Pero intentó establecer lazos con la Heritage Foundation por lo menos desde 2023, si nos guiamos por lo que dicen documentos de un lobista registrado ante el Departamento de Justicia de EEUU que trabajó brevemente para su campaña electoral.


En febrero de este año, Milei recibió un ejemplar de Mandate for Leadership de manos de Derrick Morgan, vicepresidente ejecutivo de la Heritage Foundation, cuando los dos se reunieron en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), celebrada en Washington, según el registro de la presidencia de los regalos que recibe el mandatario.


‘Las garras de la izquierda radical’

“A los conservadores no nos basta ganar elecciones. Si vamos a rescatar el país de las garras de la izquierda radical, necesitamos tanto un programa de gobierno como colocar a la gente adecuada, lista para ejecutar esa agenda desde el día uno de la próxima administración conservadora”, dice la Heritage Foundation al introducir el Proyecto 2025.


Un objetivo central es “desmantelar el estado administrativo”, presuntamente cooptado por la izquierda o el wokismo.


Esto supone disolver ministerios y agencias federales, cortar fondos públicos de salud, educación y asistencia social, y eliminar programas y recursos para combatir la violencia de género, la discriminación, la contaminación y el cambio climático.


Los primeros 10 primeros meses de gobierno de MIlei evidencian que siguió este guión. Eliminó nueve ministerios, entre ellos el de Educación (algo que obsesiona a la Heritage Foundation y a Trump), y el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad.


Desmanteló todas las políticas de género y desfinanció tareas esenciales como la atención a víctimas de violencia. En Argentina, se comete un femicidio cada 35 horas, según cifras oficiales de 2023. Los datos registrados entre enero y noviembre del año pasado dan cuenta de más de 170.000 personas asistidas por ese sistema de atención. Ahora no está claro si alguien seguirá llevando estadísticas.


Su “gobierno de la libertad” también cerró el Instituto contra la Discriminación, el Racismo y la Xenofobia, según el presidente, un “órgano siniestro que se utilizaba para perseguir ideológicamente”. Los autores del Proyecto 2025 estarían encantados: en su manual para Trump explican en detalle cómo eliminar todas las medidas, programas y fondos de diversidad, equidad e inclusión (DEI), tanto en lo doméstico como en política exterior, porque son “discriminatorias”.


“Amo ser el topo dentro del estado”, dijo Milei en una entrevista en junio. “Soy el que destruye el estado desde adentro”.


Milei se plantó en la necesidad de bajar el gasto público para equilibrar una economía descalabrada, con una inflación anual de 211% y un elevado endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional. El presidente puso como prioridad frenar la suba de precios y reducir el déficit fiscal. No hay nada de malo en poner la macroeconomía en orden y eliminar gastos superfluos.


Pero fue mucho más allá. Realizó un ajuste del gasto sin precedentes, cercano al 30%. Frenó las obras públicas, recortó en 40% la inversión en educación, negó aumentos a jubilados y medicamentos esenciales para pacientes de cáncer; desfinanció a las universidades y el sistema de ciencia y tecnología, y despidió a casi 27.000 empleados públicos. Cerró los medios públicos, congeló el reparto de alimentos a comedores populares y prepara una ronda de privatizaciones de empresas de energía nuclear, aviación, combustibles, minería, electricidad, agua, transporte de carga, carreteras y ferrocarriles.


Logró bajar la inflación e imponer el superávit fiscal, pero el PIB se contrajo en 3,4% y la pobreza se disparó 11 puntos porcentuales en el primer semestre del año, y ahora afecta al 52,9% de la población. Había prometido combatir privilegios y hacer que “la casta” pagara la cuenta. Pero terminó castigando a los pobres, los trabajadores y la clase media.


Guerra al género y al aborto

Según el Proyecto 2025, el próximo presidente de EEUU debe “eliminar de cada norma, agencia regulatoria, contrato, subsidio, regulación y ley federal existente los términos orientación sexual e identidad de género, diversidad, equidad e inclusión, género, igualdad de género, equidad de género, conciencia del género, sensible al género, aborto, salud reproductiva, [y] derechos reproductivos”, porque estos términos atentan contra la libertad religiosa de los estadounidenses.


El aborto aparece mencionado 199 veces en Mandate for Leadership. Los autores proponen una prohibición federal, mayor criminalización, más restricciones para atender abortos espontáneos y urgencias obstétricas, desfinanciación de los anticonceptivos de emergencia y sistemas de vigilancia estrictos sobre las personas que abortan o pierden embarazos.


Heritage quiere imponer su visión del mundo a todo el mundo. Propone restaurar la llamada ‘política de Ciudad de México’, que prohíbe la financiación pública estadounidense a organizaciones no gubernamentales extranjeras que realicen cualquier actividad relacionada con el aborto y extender esta prohibición a la ayuda humanitaria.


El derecho al aborto, legalizado en Argentina en 2020, está en peligro con Milei, no solo porque su partido presentó un proyecto de ley para derogarlo, ni porque él mismo dice que el aborto es un “asesinato agravado”, sino porque desfinanció la distribución de píldoras abortivas y otros insumos, así como los anticonceptivos.


Milei también eliminó el programa para prevenir el embarazo adolescente. Y no incluyó en el presupuesto 2025 fondos para Educación Sexual Integral (ESI), obligatoria por ley y considerada esencial para prevenir abusos en la infancia. En cambio, las autoridades contrataron a una organización católica chilena que promueve la castidad, Teen Star, para capacitar a quienes se encargan de dictar la ESI.


Heritage Foundation también quiere reemplazar la educación sexual por programas de abstinencia e imponer “una definición de familia y de matrimonio basada en la biblia y reforzada por las ciencias sociales”.


En Argentina, Milei prohibió el uso de lenguaje inclusivo y la perspectiva de género en la administración pública, y puso a una abogada católica, Ursula Basset, a revisar todas las posiciones de política exterior del país en materia de género y cambio climático. En la última Asamblea General de la OEA, Basset obstaculizó las negociaciones al exigir que los documentos acordados no mencionaran “población LGBTI”, “género”, “tolerancia”, “cambio climático” ni “familias”.


“Argentina fue el único país del G20 que se opuso a la Declaración Ministerial sobre Igualdad de Género”, firmada el 11 de octubre en Río de Janeiro, me dijo Ávila-Guillén. Al parecer, el desacuerdo se debió a que el cuidado familiar se definía como trabajo y se mencionaban los derechos reproductivos. Argentina quedó en un lugar más extremo que Arabia Saudita o Rusia, que sí firmaron el documento.


Para Ávila-Guillén, se trata de un “intento absurdo” de establecer “un distanciamiento con las políticas de género, independientemente incluso del aborto. Es crear esta sensación de que la palabra, o el concepto ‘género’ es algo dañino”.


Una red global de matones

La introducción de Mandate for Leadership argumenta la necesidad de reclutar un “ejército de conservadores” para llevar adelante la tarea de reducir el estado. Heritage Foundation ya tiene una base de datos con unas 20.000 personas que conformarían ese personal de transición. Pero se requiere despedir a decenas de miles de funcionarios de carrera para reemplazarlos por personas leales a la causa conservadora y, de paso, prohibir o limitar la sindicalización de empleados públicos.


Milei también está abocado a perseguir a funcionarios públicos que no se alineen con su ideología. En una carta al cuerpo diplomático reclamó “un paso al costado” a quienes discrepen de su política exterior de repudio a la Agenda 2030 de la ONU, que firmaron los gobiernos de todo el mundo para combatir la pobreza, la desigualdad y la destrucción del ambiente. Días después, en un comunicado, anunció la purga: “El Poder Ejecutivo iniciará una auditoría del personal de carrera de la cancillería con el objetivo de identificar impulsores de ideas enemigas de la libertad”.


La pátina de respetabilidad y tono académico de Mandate for Leadership apenas esconde el odio. Basta ojear el documento para toparse con un lenguaje polarizante y la construcción de un enemigo, “los burócratas del estado administrativo”.


La lista de enemigos, todos “corruptos”, incluye a políticos demócratas, socialistas, “extremistas transgénero” y activistas por el clima. “Para los socialistas, que casi siempre son adinerados, el socialismo no es un medio de igualar resultados, sino de acumular poder”. La bandera multicolor es un “símbolo polarizante”; la defensa de los derechos LGBTQ+ es “matonismo”.


El lenguaje agresivo es algo en lo que sobresale el presidente argentino. Milei llama a sus adversarios, e incluso a sus aliados en el Congreso, “ratas”, “excremento humano” y “zurdos de mierda”; alterna a veces con “imbéciles” o “traidores”. Los periodistas que hacen su trabajo son “corruptos”. Quienes critican su ajuste o aplicaron políticas de expansión del gasto en el pasado, son “degenerados fiscales”.


Este es el modus operandi de la “nueva” extrema derecha, desde Trump hasta el brasileño Jair Bolsonaro y el partido ultra español Vox.


“La idea de que lo más argentino que puede haber en Argentina es Milei me parece ridícula; es parte de un proyecto muchísimo más grande, creado en Estados Unidos y que está tratando de ser implementado en diferentes lugares del mundo”, dice Ávila-Guillén.


El lobista que en 2023 tenía como tarea conectar a Milei con la Heritage Foundation es Damián Merlo, socio director de Latin America Advisory Group que también cabildea en EEUU para el presidente salvadoreño Nayib Bukele y es cercano a Fernando Cerimedo, estratega de campañas digitales que trabaja para el presidente argentino y que también lo hizo para Bolsonaro. Cerimedo está bajo investigación de la justicia de Brasil por su presunto papel en el intento de golpe de Estado que Bolsonaro lideró en 2022 contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.


Cuando Milei asumió la presidencia, advirtió a la población que la situación económica empeoraría con el duro ajuste que iba a emprender, y que presentó como el único camino posible.


En los últimos días de la campaña electoral de EEUU se empezó a propagar un mensaje similar. Y el vocero fue Elon Musk, el multimillonario y extremista dueño de X que puso casi 100 millones de dólares en la campaña de Trump y que, según el propio Trump, será su “secretario de reducción de gastos”.


Tal reducción, avisó Musk, va a causar “penurias temporales” para la gente común, pero es la senda necesaria hacia la “prosperidad de largo plazo”.


No dijo para quién sería esa prosperidad. Pero la receta de penurias, negación de derechos y persecución se exhibe ahora en Argentina, para quien quiera verla.



Publicado en:

https://www.opendemocracy.net/es/trump-eeuu-proyecto2025-milei-argentina-derechos-heritage-foundation/

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