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martes, 27 de agosto de 2013
BUITRES Y VÍBORAS, por Eric Calcagno (para "INFOnews" del 27-08-13)
Los cuentos que debemos a Esopo,
originario de la antigua Frigia, modernizado por La Fontaine, francés
del siglo XVII, nos hablan de comportamientos humanos en el reino
animal. Quizá por alarde literario, tal vez por razones de precaución
personal, estos autores pintan pasiones humanas, encubiertas bajo las
pieles y pelajes de bestias salvajes.
Suelen tener estas fábulas algún colofón
moral, como en "la cigarra y la hormiga", o remarcar el cinismo de la
sociedad, tal en "el lobo y el cordero". Otras especies nos convocan hoy con igual pertinencia. Habida cuenta
de las recientes resoluciones de la justicia estadounidense sobre
aquellos tenedores de bonos que no entraron en el canje de deuda externa
argentina producto de la renegociación realizada por Néstor Kirchner,
vuelve a surgir en el horizonte de la Patria el poco amable perfil del
buitre. Fondos buitre se les llama a aquellas empresas financieras que
compran deuda soberana de los países cuando estos han quebrado.
Entonces, el precio de mercado de los bonos es substancialmente más
bajo, sino insignificante, en relación al valor nominal. Como muchos de
los tenedores originales se deshacen de esos papeles al cundir la
crisis, aparecen estos fondos que compran a precio vil y, vuelta la
relativa normalidad, reclaman por el todo. No se trata de una inversión de riesgo sino de aprovechar algún
descalabro significativo en una economía nacional -muchas veces como
resultado de seguir los dogmas de la ortodoxia económica- y adquirir
esos títulos para esperar rescates o recuperaciones que permitan alegar
justos derechos en cobrar la totalidad del valor. Así es comparado al buitre (aunque al menos en su versión animal,
este tiene el decoro de esperar el fallecimiento de su presa). Al no
existir tropas y flotas de potencias que, como en otras épocas, tomaban
las aduanas del país insolvente paracobrarse, los buitres financieros
modernos incurren en otro ejercicio colonial basado en los fallos
favorables de jueces afines, la complicidad de los organismos
internacionales de crédito, complementados por las calificadoras de
riesgo. Ahora el precio del pago no será la aduana, sino el ajuste, como
vivimos los argentinos con la promulgación de la ley de "déficit cero"
durante la Alianza: primero se sirven los acreedores externos, luego las
necesidades nacionales. Eso que llaman "confianza" es, en realidad, la
forma como terminan las políticas de endeudamiento perpetuo. Jugando al margen, contra el país que reestructura y contra los
bonistas que aceptan esa reestructuración, conspiran contra la propia
sobrevida del sistema, ya que de ser ley, su accionar impedirá cualquier
quita de deuda en caso de insolvencia, sea cual fuere la economía que
se trate; establecen un nuevo patrón de comportamiento, en el cual
cualquier fondo buitre, anidado en paraíso fiscal, puede más que la
voluntad de una Nación, o la sustentabilidad de un sistema político
–como, digamos, la democracia–; empujan a la sociedad que cae en
insolvencia a la sumisión o a la desesperación, lo que no contribuye a
la estabilidad financiera global, ya que impiden los pagos a quienes
quieren cobrar; sobrepasan las relaciones entre Estados que son la norma
en la civilización al menos desde 1776 en Estados Unidos, 1789 en
Francia, 1810 en la Argentina; y, por eso mismo, ejercen el terrorismo
por medios financieros. Hay que decir que Esopo y La Fontaine, en alguna imaginaria fábula
sobre los buitres, deberían incluir también a las víboras. Rampantes y
frías, escamosas, las víboras (con el debido respeto a su animal
naturaleza) serán aquellos que, en el país evocado, sean quienes
defienden a los fondos buitre. Recordemos que durante el episodio de la
Fragata Libertad hubo quienes sugirieron conseguir fondos para pagarles a
los buitres y así dejar libre a la nave. ¡Qué bien! Tendríamos una
fragata alquilada. Como quisieran una economía endeudada. Una Casa
Rosada en tiempo compartido con señores de doble apellido –los de aquí– e
impronunciables abreviaciones por los de allá. Es ignorar, por complicidad o incompetencia, que la cuestión de la
deuda externa es un problema de política interna: endeude Usted al país,
entrégueles el presupuesto nacional, y tendrá como pilares de poder a
los influyentes especuladores. Sólo bastará con seguir sus deseos para
alcanzar la confianza, la gobernanza, en síntesis: la vergüenza. Pero
individualmente tan rentable. ¡Y tan bian! Es en busca de esa rentabilidad, que no es otra cosa que la
apropiación de la riqueza nacional para su posterior atesoramiento, fuga
o disfrute, que escuchamos a las víboras de estos días pintar a los
buitres como "blancas palomitas", que fueron defraudadas en su oportuna
confianza por algún "engendro populista". Eso, que los peronistas
llamamos Proyecto Nacional. Así lo entendió Cristina Fernández de
Kirchner, que frente al atropello de los buitres y la complicidad de las
víboras en el caso de nuestra Fragata, llevó el conflicto a la
política, y desde la política, con el Derecho Internacional, lo
solucionó. Del mismo modo envía ahora al Congreso Nacional los proyectos
de ley pertinentes para resolver desde la política e instrumentar en lo
económico la respuesta frente a este nuevo embate. Así será, a no dudarlo, la posición de la Argentina frente al ataque
externo de los buitres y a la sinuosidad de las víboras internas. Hay un
canje de deuda internacionalmente aceptado por más del 90% de los
bonistas; existe aquí la solvencia y la voluntad de pago para continuar
con el canje tal lo acordado; buitres de afuera que van por lucro sin
causa y víboras de adentro que van por el poder que no merecen, deberían
saber que Esopo, como envidiaba La Fontaine, llevaba un gorro frigio.
El mismo que está en el escudo de la República, nuestra Nación.
Soy "Profesor de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial en Historia" recibido en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Ejerzo desde 1991 como docente en escuelas secundarias de Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
Desde marzo de 2010 edito el Blog "Mirando hacia adentro", cuyas imagenes originales serán publicadas en esta página satélite.
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