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viernes, 4 de agosto de 2023

Una alternativa para ganar la Ciudad , por Juan Carlos Junio (para "Página 12" del 02-08-23)

 


Por Juan Carlos Junio

2 de agosto de 2023 


Ante la inminencia del acto electoral, la ciudadanía comienza a prestar más atención a las propuestas y candidaturas, especialmente si aún no decidió su voto o no tiene pertenencia partidaria, por lo que su decisión puede ser fluctuante en las distintas compulsas. La derecha, confundida con la ultraderecha, sostiene a la luz pública su enfrentamiento descarnado al interior de Juntos por el Cambio. Los autodenominados libertarios persisten en su afán temerario por constituirse en un factor determinante del desenlace electoral. Sin embargo, cada vez se manifiesta más claramente la disyuntiva central: dos modelos de país que son representados por la alternativa política de Unión por la Patria y las dos variantes que expresan al conservadurismo.


JxC lucha por remontar la frustración de la experiencia macrista, que dejó una larga secuela de degradación económica y social, y un endeudamiento irresponsable e impagable (en los términos convenidos) con el FMI. La aquiescencia de los medios de comunicación hegemónicos, no puede ocultar el fracaso de la gestión macrista, que determinó su derrota en el 2019 y el advenimiento del Gobierno del Frente de Todos. Su discurso intenta también relativizar o negar acontecimientos externos globales que impactaron en la economía de nuestro país en los últimos años, como la pandemia con sus efectos manifiestos en los costos de los alimentos y combustibles influidos también por la guerra en Ucrania. Con el mismo propósito, la Sociedad Rural de la vieja oligarquía, a pesar de estar cada vez más aislada y desprestigiada, declaró que “el campo está minado de problemas por estallar”. Amenazan con un artificioso estallido, a pesar de que sus ganancias siguieron batiendo récords. Acerca del fenómeno climático de la sequía optaron por presentarla literariamente, con el propósito de ocultar sus efectos verdaderamente devastadores. El presidente ruralista le echó la culpa “a las políticas que los gobiernos instrumentaron en los últimos 80 años”. 


En relación a las propuestas de JxC la ciudadanía, la ausencia de originalidad ya resulta tediosa. Se repiten los recetarios que siempre llevaron al fracaso, a la pérdida de derechos y la pauperización de los sectores del trabajo: desregulación laboral, para bajarle “los costos” a los empresarios, reforma jubilatoria para reducir esa inversión pública de carácter social, primarización de la economía, apertura a las importaciones con el remanido objetivo de la eficiencia, que ya generó el cierre de 24 mil Pymes durante el macrismo, privatizaciones, siguiendo el modelo de Menem- Dromi, baja impositiva en beneficio de las grandes empresas y sus dueños, asumiendo la línea de la “modernidad” trumpista. 


A todo este plan suman algún que otro tacticismo pensado para incautos: Larreta con tono lacónico se presenta como exponente del anti ajuste, llegando a la afirmación de que es el kirchnerismo quien practica un ajuste en jubilaciones y salarios, a la vez que en los foros empresarios plantea abiertamente “flexibilizar el trabajo y retornar al sistema previsional privado”. Esto es como aquel que roba y empieza gritar “¡al ladrón al ladrón!, busquen al ladrón”. Es evidente que sus marketineros perciben que la ciudadanía tiene una fuerte animadversión sobre la idea y la palabra ajuste. Al mismo tiempo son consecuentes en su discurso de odio y de violencia política, especialmente luego de que el año pasado un grupo de ultraderecha haya intentado asesinar a la vicepresidenta de la Nación en la vía pública y que la “justicia” se proponga consagrar su impunidad.


Se explica entonces que un elemento básico y legítimo de Unión por la Patria sea defender al pueblo de estas políticas agresivas y antidemocráticas. Queda claro que un eventual retorno del macrismo en la “versión renovada” de Bullrich o Larreta, significará un futuro de angustias y pesares para las mayorías, tanto trabajadores como sectores de clase media. Nada quedará de la independencia económica, la justicia social y la soberanía política. Para la derecha estos conceptos fundantes de una democracia social resultan anacrónicos. 


En el bastión del PRO, la CABA, luego de 16 años de macrismo, ni el primo Jorge Macri, ni Losteau pretenden cambiar nada, por más que digan que están “Juntos” para cambiar. Les parece natural la falta de vacantes en las escuelas, el deterioro de los edificios escolares y los hospitales, la especulación inmobiliaria que destruye al medio ambiente, la falta de viviendas accesibles, la problemática del alquiler que nunca se propusieron atender como un grave problema social, el cuidado del patrimonio histórico, la pobreza, la calidad de vida en su totalidad de los y las porteñas. Al primo Macri no se le cae una idea más que comprar pistolas Taser y vender medidas de represión antipiquetes, en tanto su “competidor” Lousteau, por más que venda una imagen más juvenil y “moderna” tampoco ofrece iniciativas de verdadero cambio. La ausencia de propuestas es notoria. Se presentan como si su fuerza política no gobernara la Ciudad desde hace 16 años manejando un abultadísimo presupuesto. A uno lo prohijó Mauricio Macri y al otro R. Larreta. Son y encarnan lo mismo.


En la Ciudad existe una alternativa representada por Leandro Santoro, quien con su fuerza política presentó un pliego de propuestas concretas para enfrentar los temas que porteñas y porteños reclaman. JxC intenta instalar que la elección se define en su interna, negando y ocultando la otra alternativa. Una derrota en la CABA implicaría un quiebre histórico. El pueblo porteño tiene la gran oportunidad de llevar a cabo la verdadera transformación social y cultural que enfrente los problema de todas las comunas sin distinción, cuide el medio ambiente, fortalezca la educación y la salud públicas, extienda la red de subterráneos, cree un nuevo código urbanístico que, combinado con políticas públicas de vivienda, vaya resolviendo este tema vital de la ciudadanía porteña. La opción de Unión por la Patria en la Ciudad es una alternativa verdadera a una anacrónica cotidianidad conservadora.


* Secretario General del Partido Solidario. Director del Centro Cultural de la Cooperación "Floreal Gorini"



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/573415-una-alternativa-para-ganar-la-ciudad

miércoles, 18 de enero de 2023

Frustrado intento para «golpear» a toda la región, por Juan Carlos Junio (para "Tiempo Argentino" del 15-01-23)


Foto: AFP



15/01/2023


Por: Juan Carlos Junio


El fracasado intento de golpe en Brasil desnuda nuevamente un rasgo de época de la derecha internacional: desprecia y rechaza a las instituciones y la vida democrática, o bien las somete y las instrumenta, como al poder judicial en nuestro país y como lo hizo anteriormente en Brasil, proscribiendo y encarcelando a Lula. El conato por derrocar al gobierno legítimo fue un atentado contra el pueblo brasileño, se debe ponderar como un ataque a las democracias de nuestro continente, por el peso específico y los alcances de todo lo que ocurre en Brasil.


El acontecimiento no se puede comprender en su real dimensión sin considerar la espiral de violencia que tomó impulso a partir del trumpismo, erosionando el propio corazón de la mentada democracia estadounidense. Este elemento de los tiempos actuales de una derecha que va mutando a la ultraderecha, con ideas y acciones de odio y violencia se viene manifestando en Europa con el advenimiento de núcleos político-electorales pro nazis y fascistas en varios países.


El viejo golpismo de nuestro continente mostró su rostro viscoso en Brasil. Ahora lo hace con el protagonismo agresivo en las calles de gente convencida que debe reponer por la violencia a un Gobierno de ultraderecha, que acaba de ser derrotado en una contienda electoral democrática. Las imágenes de una barbarie, ahora televisada, ocurrida en Brasilia, son de una elocuencia incontrastable. La agresividad expresada hacia las instituciones, particularmente al Parlamento y la sede del Gobierno democrático es manifiesta. Pero además se desnuda un acérrimo aventurerismo, sustentado en una sensación de impunidad, que deviene de la intuición de que sus conductas se compadecen con el deseo y los proyectos de grupos del poder económico, político y mediático, que aportan apoyo financiero para tales acciones. Pero hay más elementos: para que el discurso del odio prenda y se haya expandido tan viralmente, ha sido necesaria la acción de los medios hegemónicos de comunicación, que en todos los países vienen actuando desde su enorme poder para incitar a una parte de la sociedad a ese lugar del odio e irracionalidad, que los libera de la responsabilidad de asumir las complejidades y contradicciones propias de las disputas políticas e ideológicas. En realidad medran del genuino descontento que emana de un sistema que es por definición injusto, que no sólo no mejora la vida social, sino que es generador de penurias para las mayorías, y que una vez tras otra, no hacen más que exacerbar las injusticias, el odio y la discriminación social y cultural.


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Las escenas de estos días en Brasil, el gravísimo intento de asesinato a Cristina, e incluso el reciente atentado a la vicepresidenta colombiana, también son hechos que emanan de un peligroso sustrato ideológico común, violento y antidemocrático; y ya resulta incontrastable que es parte de su arsenal proscribir y encarcelar a los/as principales referentes de los sectores populares.


Resulta obligado incluir en las consecuencias del aventurerismo de la derecha, el derrocamiento del presidente legítimo del país hermano del Perú y la represión a su pueblo, que a esta altura ya se transforma en masacre con cerca de 50 muertos. La respuesta de la elite y su presidenta títere es muy parecida a la de los fascistas bolivianos cuando asaltaron el poder. Lo cierto es que el pueblo humilde percibe que el actual sistema económico y político ha caducado en términos históricos y siente que el presidente es de su clase, comparte sus tradiciones culturales y étnicas, y expresa a los vilipendiados por las oligarquías neocoloniales y corruptas.


En la cocina de este caldo neofascista han participado líderes y organizaciones regionales que hoy se ven obligados a condenar el ataque a las instituciones en Brasilia. Luis Almagro, secretario general de la OEA y uno de los principales responsables políticos del golpe de Estado en Bolivia, que justificó y apoyó abiertamente, con aquiescencia de la embajada norteamericana en ese país, declaró: «se trata de una acción repudiable y un atentado directo a la democracia. Estas acciones son inexcusables y de naturaleza fascista».


En Brasil también se dirime la crucial cuestión ambiental, ya que el proyecto de destrucción de la Amazonia que aplicó Bolsonaro, en beneficio de intereses ganaderos, agrícolas, madereros y de explotación del oro, superó toda sensatez. Fue un golpe al corazón de la naturaleza con fuertes consecuencias humanas, en una demostración brutal de la ceguera destructiva y suicida de la actual derecha. Durante su gestión las tasas de deforestación anual se incrementaron en promedio un 60% respecto de los cuatro años anteriores. Ciertas partes de la selva ya emiten más dióxido de carbono del que pueden absorber. Revertir esta destrucción hasta niveles previos llevará años.


La manipulación mediática, incluyendo a las redes sociales, y la posverdad, o sea la falsedad con la que se incide en el imaginario colectivo para que los pueblos decidan en contra de sus propios intereses, no son una fatalidad históricamente inmutable. El ataque a la convivencia y a los más elementales valores democráticos, chocan más rápido de lo previsto con la materialidad; con la realidad. Es esperable que una parte importante de la sociedad rechace esa perspectiva para la vida, incluyendo a votantes opositores a Lula.


La decidida solidaridad de los sectores democráticos del mundo entero, y muy particularmente de nuestro continente, auguran también una nueva perspectiva de integración regional, no solo en defensa de la vida democrática, sino también de recuperación de las instancias americanistas como la Unión de Estados Suramericanos (UNASUR), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y el MERCOSUR, con vistas a afirmar nuevamente una acción geopolítica autónoma de las pretensiones hegemónicas de Estados Unidos y de cualquier otra potencia mundial. Brasil juega un papel clave para la región y con Lula como presidente se abre una gran oportunidad para incrementar la soberanía de nuestros pueblos.


Los vínculos con nuestro país son un ejemplo concreto de las potencialidades que se abren en un plano tan trascendente como el de la integración energética. Apenas asumió Lula se iniciaron conversaciones con el gobierno argentino para que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) realice un aporte de U$S 689 millones para financiar la participación de empresas brasileñas en la construcción del segundo tramo del gasoducto Néstor Kirchner, con la intención de que esa etapa finalice en 2024. Ello mejorará drásticamente el aprovisionamiento de gas a Brasil y a nuestro país.


El presidente Alberto Fernández ha tenido una actitud determinante, solidaria con Lula da Silva, su Gobierno y con la democracia brasileña, rechazando el golpismo y expresando el respaldo de nuestro pueblo hacia el país hermano. Las fuerzas políticas y sociales manifestaron el fuerte rechazo al atentado ultraderechista y su apoyo al Gobierno recientemente electo. Ciertas manifestaciones aisladas que relativizaron la gravedad del intento de golpe e intentaron especular con situaciones de coyuntura de la Argentina, resultan irrelevantes. Lo esencial ha sido la voluntad de la gran mayoría de nuestro pueblo de apoyar al presidente Lula da Silva y la democracia en Brasil. 



Publicado en:

https://www.tiempoar.com.ar/politica/frustrado-intento-para-golpear-a-toda-la-region/

sábado, 5 de octubre de 2013

Democracia verdadera o falso republicanismo, POR Juan Carlos Junio (para "INFOnews" del 04-10-13)


Las comparaciones acerca de las tácticas de las derechas son muy útiles, ya que desnudan sus puntos en común y los modos engañosos y velados que van adoptando.


 Una de las noticias internacionales destacadas de esta semana está referida a la decisión del Congreso de Estados Unidos de negarle al presidente Barak Obama la aprobación del presupuesto para el nuevo año fiscal. Medios de todo el mundo consignaron títulos similares: "EE UU: el gobierno se quedó sin fondos y cierra oficinas ante el fracaso de la negociación en el Congreso."
El motivo se explicitó sin eufemismos: es una oposición cerrada de los republicanos a la implementación de un plan de salud que ofrece a los ciudadanos la posibilidad de inscribirse en varios planes privados, antes de que en enero se decrete la obligatoriedad del seguro médico. En este punto resulta muy útil traer a la memoria el documental Sicko de Michael Moore. La obra revela con crudo realismo la naturaleza de una medicina concebida con una idea mercantilizada, por la cual 50 millones de estadounidenses carecen de seguridad sanitaria y el resto está sometido a diversos abusos por parte de las poderosísimas corporaciones de la salud.
La reforma que propone Obama es juzgada por muchos como una mejora muy débil para los derechos ciudadanos, teniendo en cuenta que una parte significativa de la población se halla indefensa frente a la enfermedad. Sin embargo, el proyecto del presidente es caracterizado por los sectores más recalcitrantes de la derecha conservadora como "socialista" y para boicotearlo han llegado al punto de bloquear la sanción del Presupuesto Nacional para el ejercicio entrante.
Veamos algunas consecuencias de esta situación: más de 800 mil empleados están cesantes mientras dura la medida. Sólo el personal militar está eximido de marcharse a su casa a esperar –sin salario– que la tormenta amaine. El diario La Nación avisa que una de las consecuencias es que numerosos centros públicos deben "cerrar sus puertas con las únicas excepciones de los servicios de emergencia y los encargados de la seguridad del país".
Página/12 difunde declaraciones del presidente estadounidense: "Nadie puede amenazar la imagen y el crédito de Estados Unidos para beneficio propio. Nadie puede dañar nuestra economía y la de millones de personas inocentes sólo porque hay un par de leyes que no le gustan." Lo cierto es que si no hay acuerdo antes del 17 de octubre próximo, el país caerá en default. Digámoslo claramente: para la oposición republicana se puede amenazar la imagen y el crédito de Estados Unidos para beneficio político propio, aunque dañe la economía nacional y la de millones de personas inocentes. Obama aprendió duramente la lección de intentar transformar la trama de poder fáctico que impide la ampliación de derechos, aunque esta sea modesta.
¿Qué tiene que ver esta situación en Estados Unidos con lo que está pasando en Argentina? La asociación es lógica y útil, si tenemos en cuenta que estamos a las puertas de elecciones y que la coalición opositora, orientada y potenciada en su accionar por los grandes medios monopólicos, viene amenazando con acciones que por sus consecuencias políticas la emparentan con el Tea Party, que constituye el ala ultramontana y conservadora del Partido Republicano. Las comparaciones acerca de las tácticas de las derechas son muy útiles, ya que desnudan sus puntos en común y los modos engañosos y velados que van adoptando.
Recordemos que en Venezuela el candidato Henrique Capriles decía en su campaña electoral, contra Chávez primero, y contra Maduro después, que haría lo mismo que el chavismo… ¡pero bien! Ya no podía seguir diciendo la verdad sobre su verdadero pensamiento.
Esa retórica liviana, "políticamente correcta", supone que ya no es electoralmente "rentable" defender de manera dura y pura las viejas fórmulas opositoras sustentadas en doctrinas perimidas. Mauricio Macri es un claro ejemplo del ejercicio de una suerte de cínico minué. Habla del diálogo como expresión de la nueva política, pero salda los conflictos a través de recursos que poco tienen que ver con soluciones consensuadas: la golpiza de la UCEP a indigentes, por la cual está procesado; la actuación represiva y brutal de la Policía Metropolitana; la presentación de demandas penales contra menores por la toma de colegios; o el veto de más de un centenar de leyes votadas por la Legislatura, son todo un mentís a la proclama dialoguista.
La nueva promesa del establishment, Sergio Massa, habla poco pero alcanza para que muestre la hilacha. El caso más contundente fue su alocución frente a grandes empresarios. A ellos les propuso volver al endeudamiento externo, habilitar vías de privatización de las jubilaciones, revisar las retenciones como reclama la Sociedad Rural, y reformular las alianzas internacionales. Ergo: Consenso de Washington y relaciones carnales. La crítica a las computadoras entregadas por el gobierno nacional, falseando además los recursos con los que se financia este derecho, filtra su matriz neoliberal. Y la amplitud de la convocatoria a una "nueva y renovada política" choca de frente con el elenco de personajes patéticos que lo apoyan, que son la contracara de una renovación, desde Luis Barrionuevo a Aldo Rico y Eduardo Amadeo (y siguen las firmas).
Por su parte, las sucesivas declaraciones de Hermes Binner ponen en cuestión los viejos principios del Partido Socialista. El llamado a pagar frente a la presión de los fondos buitre, obedeciendo a la justicia títere de Ghana, la confesión de que votaría al golpista Capriles, y la culpabilización "al populismo" por los muertos venezolanos tras la elección de abril de 2013, expresan un claro deslizamiento hacia posiciones que se enlazan con la lógica política de la derecha internacional.
Finalmente, en el campo de los hechos concretos la oposición desmiente sus planteos verbalistas de defensa de la democracia republicana. Los debates parlamentarios en los que se impulsa la ampliación de derechos para las mayorías o minorías ciudadanas han contado con la ausencia, la abstención o la negativa de las fuerzas opositoras. La amenaza de reeditar al Grupo A ensombrece el panorama institucional en Argentina. Lejos de incentivar la profundización de la democracia, lo que puede ofrecer el mapa mayoritario de las fuerzas opositoras es la vuelta a un pasado de inoperancia política y fragmentación social. Aunque resulte odioso, muchos de nuestros televisivos políticos opositores se parecen cada vez más a los teapartistas norteamericanos.

Publicado en:
 http://www.infonews.com/2013/10/04/politica-101408-democracia-verdadera-o-falso-republicanismo.php

sábado, 21 de septiembre de 2013

LA RENOVACION CONSERVADORA DE MASSA, por Juan Carlos Junio (para "INFOnews" del 20-09-13)


  La ortodoxia por otros medios


La persecución de objetivos antiinflacionarios forma parte del viejo ideario neoliberal que ahora intentan aggiornar.


El plan antiinflacionario presentado por el intendente Sergio Massa amerita un cuidadoso análisis. En esencia, está fundado en una perspectiva económica ortodoxa, ya muy conocida y sufrida por los argentinos por su carácter profundamente antipopular, y está apuntalado desde un elenco de asesores variopinto, entre los que se destaca Martín Redrado, conspicuo defensor de los intereses de las corporaciones y de las doctrinas neoliberales.
La propuesta de Massa incluye la reforma del Indec y la creación de un Área de Reducción de la Inflación dentro de la Defensoría del Pueblo de la Nación, de carácter no vinculante. Pero el punto más controversial de su estrategia tiene que ver con la creación de un Consejo de Inversión y Desarrollo Nacional, que estaría integrado por funcionarios del Ejecutivo y por el presidente del Banco Central. En la práctica se busca emular al Consejo Monetario Nacional brasileño, que tiene entre sus principales atribuciones la fijación de las denominadas metas de inflación.
Resulta oportuno recordar que la persecución de objetivos antiinflacionarios forma parte del viejo ideario neoliberal que ahora intentan aggiornar vistiéndolo con un nuevo y vistoso ropaje. Las famosas metas son pregonadas desde hace años por el FMI y se aplican en países de la región como Brasil y Chile, que ciertamente han contenido la inflación en niveles bajos, aunque a costa de un menor crecimiento del PBI y del trabajo.

Siguiendo con el proyecto en cuestión, se sostiene expresamente que el Consejo propuesto tiene el cometido de "formular y planificar una política monetaria tendiente a garantizar la estabilidad monetaria y del crédito" (Art. 3, inc. c). Este punto veladamente se propone modificar nuevamente la Carta Orgánica de nuestro Banco Central, que actualmente entre otros objetivos fija el de "promover el empleo y el desarrollo económico con equidad social". Así fue definido por el Parlamento Nacional, cuando reformuló drásticamente la Carta fundada en principios doctrinarios impuestos por los preceptos del Consenso de Washington.
Más allá del carácter efectista de las ideas de Massa en torno a la inflación, a la que denomina propagandísticamente como "la otra inseguridad", la propuesta deja enseñanzas importantes al dar una pauta un poco más clara sobre las políticas en que se encuentran trabajando los equipos del partido estrella de la oposición mediática. Estos "expertos" no pierden ocasión para ofrecer sus mágicas y novedosas recetas, que en el fondo se parecen demasiado a aquellas remanidas del enfriamiento de la economía, con las consecuencias conocidas de recesión y regresión en la distribución de los ingresos para la mayoría de los ciudadanos.
Desde nuestra visión, la causa fundamental que está por detrás del aumento de precios es la puja distributiva. Al respecto, vale la pena mencionar una encuesta reveladora de D'Alessio Irol, realizada para el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) en octubre de 2012. Los encuestados, en su mayoría representantes de las 500 empresas más grandes del país, reconocieron que, luego de las paritarias de ese año, el 49% trasladó el aumento de salarios a sus precios. Y en particular, un 29% lo trasladó en la misma magnitud, mientras que un 20% lo aplicó por encima del porcentaje que resulta de la paritaria (entre 5 y 10 puntos más) (BAE 31/10/12). Queda claro que no son los salarios los que empujan los precios, sino las decisiones arbitrarias de las propias empresas, como una forma de incrementar su rentabilidad.
Estos comportamientos se ven favorecidos por la elevada concentración de la economía, tanto en la esfera de la producción como de la comercialización, con predominancia de empresas extranjeras multinacionales. Por ejemplo, en la elaboración de bienes de consumo masivo se observa que, para el caso de los aceites, un 80% de la producción es realizada por dos empresas: Molinos y Aceitera General Deheza. En el sector lácteo, el 78% es manejado por Sancor y La Serenísima. En cuanto a los insumos críticos de la industria, Aluar es el único productor de aluminio primario; Siderar explica el 99% de la oferta interna de chapa laminada en frío; y en cemento Loma Negra se encarga del 49% de la producción. En el segmento de los supermercados, el 81% del negocio está concentrado en tres empresas. El neoliberalismo no encuentra conexión teórica alguna entre estos datos estructurales del aparato productivo y el proceso de determinación de los precios. Para ellos, la concentración es una consecuencia lógica e inmodificable que subyace al funcionamiento del libre mercado. Todo indica que los economistas de Massa están integrados a esa visión ideológica y a los intereses que los sustentan.
En cambio, la visión asociada a la puja distributiva se orienta inevitablemente a que el Estado tenga un rol activo y efectivo en el control de los costos de los formadores de precios para evitar conductas abusivas y la apropiación sin límite de ganancias. En este marco, una de las medidas para empezar a resolver la suba de precios sería la aplicación de una alícuota impositiva vinculada a una razonable tasa de ganancia para cada sector. Por encima de esa tasa la tributación sería total. Así, todo incremento de precios que supere cierto límite iría al fisco, desincentivando las demarcaciones desmesuradas que terminan pagando los consumidores, o sea los ciudadanos de nuestro país.
Lejos de tratarse de una discusión técnica, se trata de un debate eminentemente político, ya que en el trasfondo se dirime la disputa que existe entre aquellos que sustentan parámetros conservadores de bajo crecimiento y escasa inflación; y quienes bregamos por seguir ampliando las conquistas sociales, generando empleo, mejorando los ingresos y las condiciones de vida de la mayor parte de la población. Se trata de una disyuntiva central a la hora de pensar en el proyecto de país que queremos seguir construyendo.
Las mentadas metas de Massa se presentan como aquel fantasma que recorre el mundo. Pero aunque se disfrace sin Carnaval, al decir de Discépolo, es un viejo muy conocido. Sólo trae ajuste, recesión y pérdida del nivel de vida para la mayoría de nuestro pueblo.

Publicado en:
 http://www.infonews.com/2013/09/20/politica-98794-la-renovacion-conservadora-de-massa.php

viernes, 9 de agosto de 2013

DOS MODELOS DE DEMOCRACIA, por Juan Carlos Junio (para "INFOnews" del 09-08-13)


Los amantes de la “concordia y la normalidad”, actúan en el lado opuesto a ese sonsonete.

Desde nuestra perspectiva, la política es una herramienta fuerte y noble para avanzar hacia una constante transformación de la sociedad. A través de una conducta fundada en valores, principios y convicciones sociales es posible ampliar los límites de lo existente, apostando a hacer realidad lo que parecía y se presentaba como imposible. Desde la política, se democratizan todos los ámbitos de la vida social; se extienden y profundizan los espacios públicos, convirtiéndose en el instrumento más idóneo para que lo nuevo enfrente a lo viejo, que resiste como una maciza rémora.
En efecto, hay quienes, desde ideologías e intereses que expresan a los poderes y al orden constituido, naturalizan relaciones y estructuras fundadas en la desigualdad, en la organización mercantilizada de la sociedad, en el egoísmo como clave y motor de las relaciones sociales, e incluso avalan y justifican el uso de la violencia de los poderes imperiales como modo de saldar los conflictos entre países. En esa concepción, la política es también un medio para la gestión de negocios y un instrumento de disciplinamiento social del conflicto que inevitablemente genera la defensa de los intereses del Viejo Partido del Orden.
Cabe recordar que ese modelo, aplicado con una fuerte radicalidad durante la última dictadura cívicomilitar y con otro epicentro en los noventa, tuvo consecuencias ciertamente trágicas para nuestro pueblo: 53% de pobreza (que se elevaba a más del 70% para el universo de niños y jóvenes); 24% de desempleo; una brecha de la desigualdad de 37 veces entre el 10% más pobre y el 10% más rico, muertes evitables de niños y ancianos en una contabilidad trágica de 100 por día.
En las antípodas estamos quienes no aceptamos una forma de organización social que perpetúe la injusticia. Pensamos que las políticas públicas son instrumentos de redistribución progresiva de los bienes materiales y culturales, ya que estos son creación colectiva de la sociedad. Finalmente, entendemos que una democracia sustantiva exige la participación consciente de la ciudadanía en la discusión de los problemas centrales que la afectan.
El llamado "al diálogo, la concordia y la normalidad" que falsamente pregonan los exponentes del mantenimiento de una sociedad "ordenada y tranquila", oculta que estos antagonismos constituyen un elemento inherente al desarrollo y progreso en la vida social. El problema no es el conflicto. Su negación es falsa. Lo central es de qué lado se colocan los distintos actores sociales.
Los sectores conservadores y autoritarios, cuando las contradicciones se agudizan tornándose inmanejables y el conflicto estalla de todos modos, apuntan siempre a culpabilizar a los núcleos sociales más humildes y vulnerables. Responsabilizan a las víctimas, cuando en realidad la base del conflicto está dada por las estructuras sociales injustas que sustentan al sistema económico y sus valores culturales. Si las víctimas, en la búsqueda por visibilizar sus reclamos, perturban la vida de otros ciudadanos que sienten que es una situación injusta, son severamente estigmatizados en forma oportunista por los medios de comunicación monopólicos. Pero si quienes cortan una ruta obturando el paso de personas y bienes, lo hacen contra una política progresiva del Estado, como ocurrió con la Resolución 125 y, más recientemente, con marchas y cacerolas opositoras, entonces cortar una ruta se convierte en una legítima protesta colectiva. Resultando un claro ejemplo de doble rasero, y de relativismo moral.
En suma, una política pública que ataca los derechos y conquistas de los núcleos más vulnerables sólo puede tener como consecuencia la agudización del conflicto social.
Desde este enfoque ideológico, el proyecto de ley sobre "prohibición de la concurrencia de menores de 16 años a las protestas sociales" en nombre de la Convención de los Derechos del Niño, no es otra cosa que la expresión de las citadas visiones anacrónicas. La concepción de que los menores de 16 años sólo pueden participar de protestas que los afecten en forma directa –por ejemplo, las protestas porque se caen techos de escuelas públicas– hace presuponer que las luchas por la vivienda, la salud, o contra la represión en el Borda serían ajenas a las necesidades e intereses de los jóvenes menores de 16 años. Por eso mismo, sería penada su participación en esta coyuntura porque la vivienda, la represión a los "locos" o la salud no los afecta directamente. Mucho menos los afectaría, en esta hipótesis oscurantista; concurrir los 24 de marzo a marchas con las organizaciones de Derechos Humanos, en los cuales la juventud ha tenido siempre un gran protagonismo. Estas propuestas se suman a otras iniciativas del mismo tenor: elaboración de listas de estudiantes que tomaron edificios en conflictos; demandas penales contra menores; la UCEP como aparato de represión de los más vulnerables; prohibición de los materiales del Bicentenario por su sesgo ideológico: reivindicación abierta de la dictadura y desprecio a los "jóvenes roqueros" por parte del ex ministro de Educación de la ciudad Abel Parentini Posse.
Se aprecia claramente que los amantes de la "concordia y la normalidad", en la práctica actúan en el lado opuesto a ese sonsonete. Por nuestra parte interpretamos que la aprobación del voto voluntario a partir de los 16 años y la promoción y protección jurídica de los centros de estudiantes secundarios votados por el Parlamento Nacional aportan a un modelo de democracia participativa que seguramente contacta con la opinión y la sensibilidad de la mayoría del pueblo de nuestra ciudad.

Publicado en:
 http://www.infonews.com/2013/08/09/politica-90962-dos-modelos-de-democracia.php

sábado, 6 de julio de 2013

Hegemonismo norteamericano y americanismo soberano, por Juan Carlos Junio (para "INFOnews" del 05-07-13)


Arriba: El viejo y simpático Chapulín está empezando a jugar en las ligas mayores...
 
Arriba: el simpático y desdibujado héroe sureño se está convirtiendo en un adversario real.
 
La soberbia del imperio


La detención de Evo en Europa es una violación a los más básicos principios de inmunidad presidencial. En la semana fuimos testigos de una contundente muestra de incumplimiento del derecho internacional, sufrida por el Presidente Evo Morales, cuando la ruta de su vuelo se aprestaba a atravesar el espacio aéreo de Francia, España, Italia y Portugal. Las sospechas infundadas de que el avión presidencial estaría transportando al prófugo estadounidense, y ex empleado de la CIA, Edward Snowden, resultaron falsas y grotescas. La detención de Evo en territorio europeo, sin posibilidad de regresar a su país, constituye una violación flagrante a los más básicos principios de inmunidad presidencial.


En la semana fuimos testigos de una contundente muestra de incumplimiento del derecho internacional, sufrida por el Presidente Evo Morales, cuando la ruta de su vuelo se aprestaba a atravesar el espacio aéreo de Francia, España, Italia y Portugal. Las sospechas infundadas de que el avión presidencial estaría transportando al prófugo estadounidense, y ex empleado de la CIA, Edward Snowden, resultaron falsas y grotescas. La detención de Evo en territorio europeo, sin posibilidad de regresar a su país, constituye una violación flagrante a los más básicos principios de inmunidad presidencial. En este sentido resultó contundente la declaración de “indignación y profundo rechazo” de la UNASUR, por “hechos que constituyen actos inamistosos e injustificables que, además han puesto en serio riesgo la seguridad del Jefe de Estado boliviano y la de su comitiva”. Una vez más, los gobiernos y pueblos del continente unidos enfrentaron con firmeza y determinación, este acto imperial de las potencias capitalistas.
Lo ocurrido también representa una muestra de la profunda subordinación de los países europeos a los designios de los grandes poderes mundiales de la época, a pesar de las contundentes evidencias de que la inteligencia norteamericana habría estado espiando a los propios países de la vieja Europa. En el fondo, se trata de la misma subordinación a las grandes corporaciones capitalistas, que con Estados Unidos como epicentro estratégico y excluyente del poder mundial; conforma una lógica bajo la cual los otros países centrales acatan y obedecen como si fueran accionistas minoritarios de un grupo empresario.
El trasfondo de la situación expresa un profundo desprecio y una discriminación abierta hacia las naciones que no comulgan con el núcleo duro de poder global, y que han decidido adoptar una postura independiente.
Por su parte, y tal como ocurre con cada aparición controversial de Estados Unidos en el ámbito de la diplomacia internacional, algunos medios de comunicación y analistas locales dieron gala, una vez más, de una clarísima actitud seguidista y de sumisión, que los muestra de cuerpo entero consustanciados con la línea de pensamiento y los intereses del “hegemón”. De hecho, en la edición impresa del último miércoles del diario La Nación aparece una nota titulada “Los riesgos de provocar a Estados Unidos”.
Un título amenazante que intenta poner de relieve supuestos costos asociados a la búsqueda de cualquier camino soberano.
Estas manifestaciones de la prensa de derecha no deben extrañar, teniendo en cuenta que en esta puja de intereses resulta natural que estos sectores busquen retornar, aunque no lo confiesen, a las “relaciones carnales” del menemismo.

En este sentido, la denominada “vuelta a los mercados financieros”, constituye uno de los caballos de batalla de algunos medios y conocidos “expertos” neoliberales, que se animan a hablar de un supuesto “fin de ciclo”, debido a que “la deuda pública total subió por primera vez desde 2002”. Para ello utilizan intencionadamente la medida de la deuda pública total como porcentaje del PIB, que creció del 41.8% en 2011 al 44.9% en 2012. No es la idea ingresar en el frío terreno de las estadísticas, aunque resulta imprescindible señalar que el número verdaderamente importante no es el de la deuda pública total, sino el de la deuda que está en manos privadas, ya que en la deuda total hay tenencias en poder de instituciones del sector público (ANSES, BCRA, etc.), y que, si hiciera falta, el Estado puede refinanciar. Hecha esta salvedad, registramos que la deuda pública, o sea la exigible, con acreedores privados, organismos internacionales y países extranjeros cayó del 19.7% al 18.8%, lo cual deja saldada la discusión en torno a lo numérico.
No obstante, en este crucial tema de la deuda vale la pena poner sobre la mesa otras cuestiones que suelen ser pasadas por alto, deliberadamente, para evitar exponer las virtudes asociadas a la senda del desendeudamiento que viene llevando a cabo con éxito el gobierno nacional. Una de ellas relacionada directamente al reparto de la riqueza, se vincula al hecho de que la reducción de la deuda ha permitido destinar menos recursos del presupuesto para pagar intereses y muchos más para hacer frente a una amplia variedad de necesidades sociales, como ocurre por ejemplo con las asignaciones por hijo y embarazo, incrementos jubilatorios, crecimiento de los recursos a la educación, la ciencia y la tecnología. Por otro lado, eventos como la cancelación de la deuda con el FMI son un contundente ejemplo de recuperación de autonomía nacional, desde una perspectiva favorable a nuestro pueblo, y sin estar sujetos a las escandalosas presiones de las corporaciones financieras, como ocurría en otros tiempos, situación que ahora sufren los pueblos de Europa.
El episodio con el avión de Evo y los cantos de sirena de aquellos que anhelan retornar a la senda del endeudamiento y las devaluaciones constituyen dos caras de la misma moneda y muestran las brutales presiones con las que los gobiernos de la región se seguirán topando, en este sinuoso pero necesario camino de construcción de soberanía política y económica, en dirección a seguir mejorando la realidad de los pueblos de “Nuestra América” y la vida de sus ciudadanos.
Nuestro hermano y querido Presidente de Bolivia ha sido víctima de una burda operación política de la gran potencia hegemónica, por ello vale la pena recurrir una vez a las enseñanzas de la historia.
Desde esa perspectiva, aprendemos que cuando los imperios potencian y desnudan sus rasgos y conductas más inmorales, oscurantistas y violentas, lo que emerge tras las brumas es su decadente senilidad. En cambio, la América de Evo Morales simboliza lo joven, preñado de futuro.

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