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viernes, 7 de junio de 2019

Huawei firmó un acuerdo estratégico con la empresa rusa MTS, por "Página 12" del 06-06-19


Vladimir Putin y Xi Jinping se reunieron este miércoles. 

En el marco del boicot de EE.UU. a la compañía china

El gigante tecnológico chino y la compañía de telecomunicaciones rusa MTS acordaron desarrollar una red 5G. Con dicha red será posible intercambiar información y datos a una velocidad muy superior a la que lo hacen las actuales 4G.

El gigante chino Huawei y la empresa rusa de telecomunicaciones MTS firmaron un acuerdo para desarrollar una red 5G. La iniciativa acordada en Moscú, en un acto al margen de la reunión bilateral entre Xi Jinping y Vladimir Putin, comenzará el próximo año.

“El convenio verá el desarrollo de tecnologías 5G y el lanzamiento piloto de redes de quinta generación en 2019-2020", confirmó MTS en un comunicado difundido por el diario británico The Guardian. Por su parte Guo Ping, uno de los presidentes rotativos de Huawei, manifestó estar "muy contento" con el acuerdo, afirmando que el 5G es un área de importancia estratégica. Además de la treintena de pactos que firmaron este miércoles los dos mandatarios, también prometieron reforzar aun más la cooperación entre ambos países. 

Desde hace más de un mes, Huawei, la mayor empresa fabricante de equipos de telecomunicaciones, está siendo denunciada por Estados Unidos por supuestos actos de espionaje. Acusaciones que el gigante chino desmiente. Pero las acusaciones pasaron de ser retóricas y se materializaron hace dos semanas cuando la Casa Blanca incluyó a la empresa en una "lista negra" y prohibió a las compañías locales abastecer de suministros a Huawei, en un intento de romper su cadena de producción.

En medio de esta disputa, el ministerio chino de Industria y Tecnologías de la Información anunció ayer que otorgó licencias para el uso comercial de redes 5G a las compañías China Telecom, China Mobile, China Unicom y China Broadcasting Network. El ministerio indicó en su comunicado que la medida abre una "nueva era" en la industria de las telecomunicaciones de China y que, aunque por el momento sólo dio licencias a cuatro compañías locales, sigue abriendo el mercado para que empresas extranjeras participen de forma activa en el mercado.

"La tecnología 5G establecerá una infraestructura de la información de nueva generación, rápida, móvil y segura", dijo el titular de Industria, Miao Wei, en un acto de presentación en Beijing Según afirmó, la tecnología 5G ofrecerá nuevas oportunidades y facilitará el crecimiento de la economía digital china. “Además acelerará la transformación de muchas industrias y se utilizará más intensamente en sectores como el industrial y el automotriz", agregó. Entre otras cosas esta tecnología de punta sirve para el desarrollo de vehículos automáticos.

Según un informe la Academia de Tecnología de la Información y las Comunicaciones de China, la tecnología generará un despliegue económico y más de tres millones de empleos entre 2020 y 2025. Además con la red 5G será posible intercambiar información y datos a una velocidad muy superior a la que lo hacen las actuales 4G.

La pugna por esta nueva tecnología es lo que está detrás de la cruzada entre las dos potencias. La empresa china Huawei tomó la delantera en el desarrollo del 5G, superando a Estados Unidos, que intenta con distintas maniobras frenar los avances de la empresa asiática.

La decisión de Washington de incluir a Huawei en su lista negra levantó preocupaciones en todo el mundo sobre cómo va a afectar la medida a los productos del gigante chino y a los países que consumen esta tecnología. Por ahora el punto débil para las empresas chinas -pero así también para las de EE.UU.- es que el cambio de paradigma necesita en gran parte de las firmas estadounidenses de semiconductores y componentes, como Qualcomm, Nvidia, Intel, Xilinx, Skyworks Solutions y Macom Technologies. Mientras tanto y a al espera de nuevas resoluciones, Huawei denunció a Estados Unidos y pidió a un tribunal de Texas que levante el veto presidencial de Donald Trump.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/198652-huawei-firmo-un-acuerdo-estrategico-con-la-empresa-rusa-mts

jueves, 30 de mayo de 2019

Huawei asegura que sabe como reemplazar a Google y Trump le dio 90 días de tregua, por Alberto López Girondo (para "Tiempo Argentino" del 21-05-19)

El fundador de Huawei, Ren Zhengfei, junto al presidente chino, Xi Jinping (Foto: AFP)

El fundador de la compañía china de celulares, Ren Zhengfei, aseguró que tienen chips para soportar las restricciones, que desarrollaron un programa operativo para reemplazar a Android y que le llevan tres o cuatro años de ventaja en la tecnología 5G a sus competidores. Trump relajó la amenaza para negociar con Beijing.

Por Alberto López Girondo
21 de Mayo de 2019

La guerra comercial-tecnológica entre Estados Unidos y China se tomó un respiro luego de que el gobierno de Donald Trump dio un plazo de 90 días para que Huawei siga comprándoles a proveedores de su país antes de establecer un bloqueo total. El anuncio tranquilizó a los inversores, que calmaron sus expectativas vendedoras de acciones de la firma y de algunas empresas ligadas a ese negocio, como la austríaca AMS, la holandesa STMicroelectronics y la alemana Infineon. Pero no resuelve el problema de fondo, que complica el futuro del gigante de telefonía celular creado por Ren Zhengfei, un ex ingeniero del ejército chino, y que tuvo un crecimiento explosivo en los últimos diez años en todo el mundo.

La crisis entre Huawei y la administración Trump tiene su origen no solo en la guerra comercial que desató el inquilino de la Casa Blanca contra Beinjing, sino fundamentalmente por el desarrollo de las nueva tecnología 5G, en la que la firma china ya le sacó varias cabezas a los fabricantes estadounidenses, especialmente a Apple.

Pero tiene otro condimento no despreciable. Para las autoridades norteamericanas, Huawei utiliza aplicaciones e investigaciones robadas a productores locales y sobre todo, esa plataforma le servirá para espiar a los ciudadanos y a organismos estratégicos de EEUU y eventualmente interrumpir comunicaciones a voluntad, lo que atenta contra la soberanía e incluso la independencia nacional.

Este punto es interesante porque son precisamente las plataformas desarrolladas en Silicon Valley las que están acusadas de espiar en todo el planeta en favor de las agencias estadounidenses. Esa fue la denuncia de uno de sus analistas, Edward Snowden, en 2013, que lo obligó a exiliarse en Rusia para no terminar como ahora le ocurre a Julian Assange, detenido bajo severos cargos por difundir secretos de estado. 

Es cierto que probablemente también a través de Huawei se pueda espiar a los usuarios de ese servicio o los que desarrollen en los próximos meses, pero en todo caso la guerra entre ambas potencias pone a cada individuo con un equipo móvil en el campo de batalla sin haber sido avisados.

Por lo pronto, la primera proveedora de los chinos que informó que rompería lazos con Huawei fue Google, que dijo que a raíz de la prohibición, dejará de dar actualizaciones de sus aplicaciones, como el programa operativo Android, el buscador, Google Maps y Google Play, que permite bajar todo tipo de programas en los celulares. 

Qualcomm, Qorvo y Texas Instruments, productores de chips, también anunciaron que suspenderían sus entregas.La guerra no les resultarán gratis tampoco a las empresas occidentales, ya que Huawei es el segundo fabricante mundial de teléfonos móviles y dejar de venderles significará un agujero enorme en sus ingresos.

Zhengfei ya dijo que no le hará mella el bloqueo ya que asegura que tienen un stock de chips que les permitirá seguir en carrera hasta poder reemplazar los que no consigan en EEUU. Igual podrían hacer con un programa operativo propio, que aseguran tener en la gatera como para lanzarlo en octubre. En cuanto al resto de la oferta de Google, proseguirán garantizando las actualizaciones de los teléfonos ya vendidos, afirman, como si nada hubiese ocurrido.

El detalle a tener en cuenta es que los servicios de Google, al igual que las redes de Facebook y Twitter, están prohibidos en China por las mismas razones que Trump quiere bloquear a Huawei. Porque son tecnologías que permiten espiar a ciudadanos pero específicamente a los estamentos más sensibles estratégicamente del gobierno.

Mientras tanto, Huawei presentó este lunes en Gran Bretaña un nuevo modelo de celular al que bautizó Honor, y jura que ninguno de los compradores quedará desguarnecido si se profundiza el ataque en Estados Unidos o se extiende a Europa, que en este momento soporta las presiones den Washington para que siga sus pasos.

"Los políticos estadounidenses, con su forma de actuar en la actualidad, demuestran que subestiman nuestra fuerza", dijo Zhengfei en una entrevista con la televisión estatal china. "La red 5G de Huawei no se verá afectada para nada", agregó, para ufanarse luego de que "en 5G, que las otras empresas alcancen a Huawei no es cuestión de dos o tres años", sino de varios más.

Ren fue claro al explicar parte del esquema de funcionamiento de la empresa. "Antes nos abastecíamos en un 50% con los chips procedentes de Estados Unidos y en otro 50% con los procedentes de Huawei. No se nos puede aislar del resto del mundo".

También adelantó que no dejaron de conversar con Google para intentar una solución al problema planteado por el bloqueo. Google también señaló que en los teléfonos existentes no habrá problemas con Android ni Google Play Protect, el sistema de seguridad. Pero aclaró que deberá de romper lazos con los chinos a raíz del decreto presidencial.

La arremetida contra Huawei incluyó en diciembre pasado la detención en Canadá de la directora financiera de la empresa Meng Wanzhou, hija de Ren, acusada de supuesta violación de las sanciones de Estados Unidos contra Irán, por haber comerciado con Teherán a pesar de las sanciones que Trump impuso ni bien asumió su cargo.

Por ahora todo sigue como hasta entonces, salvo por el hecho de que el valor comercial de Huawei puede haber caído a su límite mínimo en los países occidentales. Cualquier persona se lo piensa dos veces antes de adquirir un producto de esa firma ante el riesgo de quedar desactualizado en poco tiempo. Como contrapartida, en China las ventas se disparan ya que la empresa es vista como víctima de las locuras de Trump y de Estados Unidos en su conjunto. Y allí hay 1400 millones de habitantes, lo que podría compensar con creces lo que pierdan de este lado del mundo.

Mientras tanto, habrá que estar atentos a lo que ocurra de aquí el 19 de agosto, cuando venza el plazo establecido ahora antes de poner en marcha el bloqueo total.

Publicado en:
https://www.tiempoar.com.ar/nota/huawei-tiene-otros-90-dias-de-tregua-antes-del-bloqueo

martes, 28 de mayo de 2019

LA LEYENDA DE LA GUERRA COMERCIAL (PRIMERA PARTE), por Alejandro Marcó del Pont (para "El Tábano Economista" del 28-05-19)



Por: Lic. Alejandro Marcó del Pont

La guerra comercial de Estados Unidos, en la predica republicana, es con el mundo, pero específicamente con algunos países que embaucaron a una pobre y negligente administración comercial americana. Estos engendros del mal son China y México. Ahora bien, si la guerra comercial tuviera un atisbo de verdad, los resultados no estarían divorciados de los hechos.

Desde enero del 2017, cuando Donald Trump asumió la presidencia, su campaña giraba en torno a dos ejes: 1) revertir el déficit de balanza comercial y 2) repatriar las inversiones americanas. En ambos casos obtuvo resultados opuestos. En lo que respecta al déficit comercial, como muestra el cuadro, tanto con el mundo, como contra sus más acérrimos archienemigos, el presidente republicano agravó la posición externa americana.



Fuente: El Tábano Economista en base a Census Bureau

Numéricamente queda desterrada la idea de una guerra comercial, que tiene poco de guerra y mucho de vidriera. Con China el déficit comercial se incrementó en 8.2% en el primer año de gobierno de Trump y saltó al 11.6% el año pasado. Con México la situación es un poco más elocuente. Mientras se negociaba el TLCN, en medio de bravatas, el déficit aumentó 11% y, posteriormente, en el 2018, creció casi un 15%. Con la honrosa excepción de Japón, los mayores aportantes al déficit comercial americano profundizaron su brecha.

Lo que queda claro, entonces, es que se desató una guerra por la supremacía geopolítica global, tecnológica y militar que asume, al menos por el momento, la forma de conflicto comercial. Dos sujetos se destacan abiertamente del enjambre de malignos en las últimas semanas: la compañía telefónica Huawei, la mayor empresa de telecomunicaciones y tecnológica China, ligada a la supremacía militar y a la seguridad nacional, y la República Islámica de Irán, asociada a la ruta de la seda y sus consecuencias geoeconómicas-energéticas.

Comencemos con Huawei, cuyo análisis tendremos que dividirlo en dos partes. Una relacionada con la seguridad nacional, la tecnológico-militar alrededor de quinta generación de telefonía móvil (5G) y otra vinculada a los beneficios, producción y asociación empresarial, que redujo la inclusión de la compañía asiática en una lista negra a la temporalidad de un suspiro.

Existe ante todo una imagen muy difundida dentro neoliberalismo, aquella donde los países capitalistas realizan su desarrollo tecnológico de manera anárquica, es decir, basados en la asignación de mercado que los guía hacia sectores de mayor beneficios, exentos de planificación. En cambio, el sistema chino tendría una profunda vinculación y articulación público-privada en el desarrollo tecnológico, en base a objetivos planeados, alentados y guiados por el Estado, como en el caso de Made in China 2025.

Esta imagen de modelos antagónicos es errónea, y queda claramente expresada en la adhesión fugaz de algunas empresas en la sanción impuesta a la compañía Huawei, y con anterioridad, la contribución por parte de esas mismas empresas para facilitar sus plataformas de búsqueda a los servicios de inteligencia americanos. Existe en los EE.UU. una simbiosis y un frente común en la guerra entre Estado y sector privado, reconociendo las facilidades que brindó el Estado emprendedor (Mariana Mazzucato, RBA, 2019) al posicionamiento hegemónica en el mercado. Lo que hace que los modelos chino y americano de desarrollo tecnológico sean similares ante los beneficios, pero con algunas variantes frente a los desarrollos tecnológicos.

Antes de entrar de lleno en el deslumbrante mundo de las 5G valdría la pena recordar que existieron otras cuatro generaciones anteriores a la que hace referencia sus siglas 5 (quinta) G (generación). Cada una de ellas nos fue brindando atributos. La 1G telefonía móvil, nos permitió realizar llamadas telefónicas desde fuera de nuestra casa, la 2G le incorporó mensajes de texto, los SMS, en la 3G destacó la navegación por internet y la 4G alta velocidad y paquetes de datos.

Ahora la tecnología 5G forma parte de la era de la invención, es la cuarta revolución industrial y quien la controle tendrá en sus manos el futuro del mundo. Todo lo que vimos, todo lo que imaginamos se transforma con esta nueva tecnología, su alcance desintegra cualquier juicio que hayamos tenido de la humanidad hasta el presente.

A diferencia del 4G que necesita antenas, este sistema lleva terminales en cada esquina, lo que permite tener redes propias, interconectarse sin restricción, no como las bandas que restringen el 4G. Su velocidad de transmisión es 100 veces mayor o tiene un incremento del 2.000%. Podrá bajarse una película de dos horas en 3 segundos, en una calle pueden haber conectados un millón de personas y la latencia, el periodo de respuesta, es de un milisegundo, o sea 400 veces más rápido que un parpadeo.

La latencia, esta capacidad de respuesta permitirá tener otro entorno con internet. Hospitales, ciudades, casas, electrodoméstico controlados y conectados sus aparatos por internet, autos sin conductor, aviones sin pilotos y la reducción del consumo de batería a una décima parte. La velocidad modifica la información. Los movimientos militares, los drones, armas, satélites, la desestabilización de gobiernos, los ciberataques, la anulación de defensas con misiles, todo tendrá conexión 5G.

Y China marcha a la cabeza de esta tecnología, por lo que el Pentágono considera que si controla la infraestructura digital del siglo XXI explotará su posición para sus propósitos de seguridad nacional y tendrá una influencia coercitiva en EE.UU. y sus aliados, ya que estas redes procesarán todo tipo de datos, apetecibles para los espías chinos. La expansión del 5G asiática amenazará la interoperabilidad de la OTAN, ya que EE.UU. no podrá integrar su red 5G segura con ningún elemento de los sistemas chinos.

Solo la conexión implica un negocio de 12 billones de dólares, y haciendo pareja con la inteligencia artificial será un verdadero torpedo de innovación. ¿Qué es la inteligencia artificial en este momento? Grosso modo, es una tecnología que tiene una cantidad enorme de información sobre un campo específico (por ejemplo, historial de pagos de préstamos) y la utiliza para tomar una decisión en un caso específico (otorgar o no un préstamo a un individuo), al servicio de un objetivo específico (maximizar las ganancias del prestamista).

Este tipo de inteligencia artificial se está incorporando a miles de campos y, gradualmente, estos softwares se encaminarán a remplazará a los cajeros de los bancos, los representantes de atención al cliente, a los radiólogos, entre muchos otros. Con el tiempo, esta tecnología controlará maquinaria semiautónoma y autónoma, como en los vehículos que se conducen solos, desplazara de sus fábricas a los obreros, a los empleados de la construcción, a los choferes, a los repartidores a domicilio y muchos otros puestos de trabajo.

Esta es la parte donde los Estados tienen que realizar tareas de regulación y modificación de la estructura fiscal para mantener los empleos, con aportes impositivos, que esta tecnología deseche. Aun así, debe tenerse en cuenta que votar por líderes que no consideren investigar, invertir fuertes suman en ciencia y tecnología, sobre esta nueva revolución industrial, será lapidario para las generaciones futuras.  

Ahora que queda claro por qué hay que masacrar a Huawei, también tendremos que entender que esto es un negocio y como muestra el gráfico, la empresa china vende 206 millones de teléfonos anuales. O sea, 206 millones de ventas de componentes y procesadores de empresas que adhirieron al cerco que le han impuesto los fabricantes como Intel, Qualcomm, Xilinx, Broadcom, Micron Technology y Western Digital o la británica ARM. La misma cantidad de usuarios en Google Maps y Play Store, que representan el 70% de descargas de apps, Android, Facebook. Y que representan demasiada pérdida.

La efímera lista negra de Estados Unidos que impulsaba a las compañías de este país a no vender hardware y software a la firma china podía desatar consecuencias, pero si se espera que haya represalias por parte de Pekín, ¿qué pasaría?  


En un ejercicio de ficción comercial y política se hizo un despliegue de algunas de las armas de respuesta de China. Los medios occidentales suelen magnificar las consecuencias de los ataques americanos a China, nunca la respuesta China a EEUU.

Imagine usted que China decide tomar represalias solo sobre Apple, solo sobre la fabricación del iPhone que vende 206 millones de celulares al año. Bueno, supongamos que la invención tiene sus frutos y China se venga del iPhone. La multinacional americana publicó recientemente una lista donde detalla los proveedores con los que trabaja, más de 200 empresas de 43 países diferentes (http://cort.as/-IfYa).

Dentro de la lista hay, como era de esperar, un sinnúmero de empresas chinas que provocarían un gran dolor de cabeza a su competidor iPhone. Sunwoda Electronic, con sede en Shenzhen, proporciona las beterías del celular, los chips de la serie A los diseña Apple, pero los produce TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company), AAC Technologies  es el fabricante de receptores, módulos de altavoz miniaturizados, micrófonos, Cathay Tat Ming Precision Metal Products se encarga de la producción de metales y Chengdu Homin Technology de las piezas de contacto y los elementos de protección.

Pero la frutilla del postre de la simulación es Faxconn, la ensambladora de los iPhone (radicada en Taiwán), y aquí sí que estaríamos en un aprieto en el caso de que China decidiera que los celulares americanos no se ensamblan más en el país asiático. En sentido semejante, tendrían problemas con los proveedores, si las empresas chinas actuarán como sus socios americanos. Lo cierto es que relocalización, suministros, logística, metas de producción y productividad, entre otras variables, estallarían en mil pedazos para Apple.   

Esta no pasaría por la misma razón que la lista negra norteamericana duró un segundo,  pero a largo plazo con la idea de una confrontación como trasfondo, las cosas cambian. Más de U$S 11.000 millones fueron invertidos por Huawei en semiconductores y chips. China está haciendo abuso del núcleo central del capitalismo, el capital. 

Los Estados Unidos y Europa han incrementado el costo y la complejidad de la adquisición china de tecnología extranjera, cuando no su bloqueo total. En octubre, la Unión Europea aprobó provisionalmente las primeras reglas del bloque comercial sobre inversiones extranjeras en sectores sensibles. Ese paso siguió a las críticas por las compras chinas de proveedores de tecnología europeos que se consideran activos nacionales vitales, incluido el fabricante alemán de robots Kuka. Los compradores chinos también han adquirido los coches suecos que producen Volvo Cars y Mercedes, y también al proveedor suizo de tecnología agrícola Syngenta y el negocio de servidores de gama baja de IBM Corp.

Para invertir y producir en China hay que aliarse con una empresa del sector y que sea nacional, así las innovaciones tecnológicas y los desarrollos de occidentes son capturados por el país asiático. Nos queda el segundo punto, la ruta de la seda y el molesta Republica Islámica de Irán, para la próxima presentación.

Publicado en:
https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2019/05/28/la-leyenda-de-la-guerra-comercial-primera-parte/

Ningún país se desarrolló por seguir el libre mercado, por ANDRÉ MOREIRA CUNHA y ANDRÉS FERRARI HAINES (para "El Cronista" del 26-05-19)


Por  ANDRÉS FERRARI HAINES

Por ANDRÉ MOREIRA CUNHA
Profesor UFRGS.


NINGÚN PAÍS SE DESARROLLÓ POR SEGUIR EL LIBRE MERCADO
ANDRÉ MOREIRA CUNHA
26/05/2019

Mientras los economistas liberales siguen bombardeando por los medios de comunicación "la verdad del libre mercado", Donald Trump muestra que la noticia cotidiana a lo largo de toda la historia del capitalismo es el liderazgo económico del Estado-nación. Ningún país se desarrolló por seguir el libre-mercado.

Por el contrario, los que lo hicieron tuvieron Estados interviniendo activamente en diversas formas. Y es lo que está haciendo el presidente de Estados Unidos en cada nueva escalada en su guerra comercial con China.

Si hiciera falta alguna muestra cabal de cómo es el Estado quien lidera, grandes empresas estadounidenses de tecnología anunciaron que interrumpirán el suministro de bienes y servicios para Huawei, gigante chino de telecomunicaciones. Google dejará de renovar las licencias de uso pleno de Android, lo que dificultará a los clientes de Huawei el uso de aplicaciones como Google Maps, Gmail, entre otros. Qualcomm, Broadcom e Intel no venden más los microprocesadores.

El impacto en el mercado será intenso, ya que Huawei es la segunda mayor vendedora de celulares en el mundo, con 203 millones de aparatos comercializados en 2018. Además, sus servidores son los más eficientes y baratos, particularmente los que se utilizarán para diseminar la producción en la nueva frontera tecnológica del 5G.

Evidentemente, desde el punto económico individual no tiene ningún sentido que estas grandes empresas estadounidenses se comporten de esta manera, perdiendo un gran mercado. Pero saben que el objetivo de Trump apunta a vencer en una disputa más estratégica: evitar que empresas chinas como Huawei consigan operar en el futuro con mayor autonomía.

Es que la empresa china es un competidor de peso. Entre el 2015 y el 2019 (primer trimestre) su desempeño fue meteórico. Su participación en las ventas globales de teléfonos móviles pasó del 5% al 17%, lo que dejó a la estadounidense Apple detrás con el 12% del mercado. Se la reconoce como líder global en la nueva frontera tecnológica de este segmento, que es el 5G. Sus proveedores son los más potentes y baratos. A pesar de su éxito, Huawei aún depende de la compra de insumos tecnológicos sofisticados, incluso aquellos producidos por empresas estadounidenses. Adquiere cerca de u$s 67.000 millones en componentes, de los cuales u$s 11.000 millones (16%) provienen de grupos económicos controlados desde Estados Unidos.

Por eso mismo, Trump, que corre contra el tiempo en el esfuerzo de contener la ascensión china, apela a la política y presiona a países aliados -o bajo su esfera de influencia-, para no adquirir los equipos y bienes chinos en áreas "estratégicas". Adicionalmente, procura dificultar alianzas comerciales entre empresas estadounidenses y Huawei.

Algunos analistas sugieren que esta última sanción graduó la guerra comercial, que pasa al status de "convencional" a "nuclear". La "radiación" ya contamina los mercados financieros, pues muchas empresas estadounidenses dependen de ventas para el gigante chino. De la misma forma, la radicalización de Trump amenaza el éxito de la implantación de la tecnología 5G en todo el mundo. Según analiza Bloomberg:

"El gobierno de Trump está sacando las armas grandes en su esfuerzo por frenar el ascenso de China, con consecuencias potencialmente devastadoras para el resto del mundo... Es probable que la amenaza aumente los temores en Beijing de que el objetivo más amplio del presidente Trump es contener a China, llevando a una prolongada guerra fría entre las economías más grandes del mundo".

Incluso electoralmente el comportamiento de Trump prioriza su estratégico "América primero" por sobre el perjuicio a consumidores y empresas de su país que sufren por la guerra comercial en el corto plazo. Mirando las elecciones de 2020, su proyecto político se debilita al ver la posición de mercado de las empresas líderes de su país siendo corroída por las competidores chinas.

Pero el fondo de la cuestión es la verdad histórica de la competencia capitalista. Su desarrollo económico siempre estuvo sujeto a la lógica política y estratégica llevada adelante por los Estados-nación. La tecnología es poder y poder es dinero. Quien controle la nueva frontera tecnológica conformará los patrones futuros de producción y consumo, así como tendrá ventajas en la transmutación de las ganancias económicas en capacidad militar. Esta, a su vez, amplía la fuerza de los Estados y sus empresas. Estas relaciones han sido así a lo largo de la historia del capitalismo, y nunca ha habido, ni habrá, "libre-mercado".

No debería sorprender esto. Al fin y al cabo, pensar que "el mercado" puede forjar "una sociedad" no tiene sentido lógico y, por eso mismo, tampoco veracidad histórica. En cambio, sí la tiene que Estados -luego convertidos en Estados-nación-, estimulen los mercados. Para eso, fueron dando impulso a los mercados del trabajo, el capital y de los recursos naturales incluyendo la tierradado que ninguno constituían mercancías. También crearon un orden monetario y marco jurídico interno, sin los cuales un mercado no puede funcionar procesos clásicamente tratados por Karl Polanyi en "La Gran Transformación" y Fernand Braudel en "Civilización Material, Economía y Capitalismo" y "La Dinámica del Capitalismo". Pensar que el Estado es un "títere" del mercado o un "mal necesario" no tiene fundamento alguno.

Más bien, lo contrario. Los Estados-nación compiten entre sí, y los mercados y el desarrollo económico son parte de esta disputa. Son ellos los que al dar un marco permiten que los mercados operen en escalas crecientes, a medida que también extienden sus sistemas legales de protección a la propiedad, y promueven incentivando la investigación tecnológica, otorgando financiamiento, y apoyo intelectual y diplomático sobre las fronteras nacionales para ingresar en los mercados nacionales de otros.

Así, asociar eficiencia económica con Estado mínimo es una ilusión neoliberal, que no resiste a la prueba de la historia. Desde la primera guerra mundial, el gasto público se ha multiplicado de alrededor de 5% del PBI, en tiempos de paz, a entre 25% y 40% del PBI en las economías modernas. El mantenimiento de la estabilidad social y del liderazgo económico demanda más y no menos Estado. Para los analistas de la economía contemporánea, hay que preservar y renovar los sistemas educativos, de salud, jubilación, ciencia y tecnología, justicia y seguridad externa.

Es lo que queda claro en el estudio de la competitividad de los países en documentos elaborados por el Foro Económico Mundial, el "Global Competitiveness Report" (GCR), y la IMD Business School en su "Competitiveness Yearbook". En estos y otros documentos, la competitividad es vista como un fenómeno complejo y multifacético, que depende de empresas eficientes, gobiernos competentes y diversos insumos sociales y económicos. Trabajadores con alta educación y buena salud, investigación científica de punta, infraestructura física moderna, instituciones sólidas, ambiente empresarial competitivo y seguro, son algunos de los determinantes del éxito.

En los marcos de las disruptivas tecnologías de frontera, las sociedades se van a transformar radicalmente y los Estados deben ser capaces de proporcionar nuevos y más complejos insumos.

Estos analistas modernos del mercado, así, concluyen que las nuevas tecnologías exigen más, y no menos, Estado liderando estratégicamente el mercado nacional y preocupado por el bienestar social. Claro: se refieren a sociedades que observan el desarrollo económico en su Estado-nación, y no las que aceptan ser arrasadas por las de otros prendiéndole la vela ignorante al mito del mercado-libre.

Publicado en:
https://www.cronista.com/amp/columnistas/Ningun-pais-se-desarrollo-por-seguir-el-libre-mercado-20190526-0021.html?__twitter_impression=true