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miércoles, 1 de abril de 2020
Reconocidos empresarios circulan un mensaje anónimo convocando a una rebelión fiscal, por Graciela Moreno (para "BAE negocios" del 30-03-20
Algunos lo repudian, pero otros, como el dueño de John Foos, lo comparten con entusiasmo. El mensaje convoca a no pagar impuesto a las ganancias, IVA e ingresos brutos por 90 días. El texto afirma que la crisis por el coronavirus encenderá "la mecha de una bomba que debería haber explotado hace mucho tiempo"
Por Graciela Moreno
Comenzó a circular por WhatsApp un mensaje titulado; “Rebelión fiscal ahora o nunca”. Surgió de un grupo de empresarios que convoca a una rebelión fiscal y pide que el 1 de abril todos publiquen la carta en sus redes. No lleva firma, sólo una frase de José de San Martín que dice: “No hay revolución sin revolucionarios”. Si bien muchos se apuran en desmarcarse otros lo comparten entusiasmados.
Si bien es cierto que el sector empresario debe enfrentarse a un panorama muy complejo, con caída de ventas o cierre de negocios, mientras deben seguir pagando sueldos, alquileres e impuestos, llama la atención que en plena pandemia de coronavirus los grupos de Whatsapp sean para llamar a no pagar impuestos y exigir un Estado más austero, auto proclamándose “revolucionarios”.
La convocatoria es clara: “A partir del 1 de abril, suspendamos por 90 días la presentación y pago de los Impuestos más regresivos que tenemos: Impuesto a las Ganancias, IVA e Ingresos Brutos. Suspendamos por 90 días el pago de autónomos y monotributo. Sí, todos juntos nos sumamos a 90 días de abstinencia fiscal, el Estado sentirá el poder generador de nuestro aporte”.
Y pese a los esfuerzos que realiza el Estado para atender la pandemia del coronavirus, continúa: “exijamos que los Senadores y Diputados, con sus sueldos asegurados y ajenos al riesgo de emprender, trabajen en una reforma tributaria integral y una reducción del gasto público”.
La amenaza es concreta: “En esta crisis terrible y sin precedentes, un esperanzador brote de rebelión se está caldeando. Una suerte de indicios hace pensar que de esta catástrofe va a surgir el fósforo que finalmente prenda la mecha de una bomba que debería haber explotado hace mucho tiempo”.
Escondidos tras el anonimato señalan: “Hoy los nombres no tienen importancia. Podría ser cualquiera de los millones de argentinos que emprendemos, arriesgamos, invertimos, contratamos gente, trabajamos sin jornada, sin permitirnos licencias; dependiendo mes a mes de nuestro esfuerzo e ingenio, sin ninguna certeza de ganancia cierta. Podría ser otro más de los que está cansado de ver a su socio mayoritario y bobo, el Fisco, llevarse la mayor tajada sin hacer nada. Sin hacer nada excepto obstruir, impedir y complicar”.
En un contexto donde ya comenzaron a avecinarse despidos, no podían dejar afuera a los trabajadores. La carta señala: ”Podría ser cualquiera de los que no aguanta más la prepotencia sindical, la industria del juicio laboral, los servicios deficientes y caros, los intereses usureros, la burocracia, el patoterismo fiscal, el abuso, el exceso, la ineficiencia y la inoperancia, la competencia desleal, la incompetencia. Podría ser el que está harto de tener empleados que ganan poco, pero cuestan mucho”.
El mensaje anónimo que circulan algunos empresarios no termina. “Harto de pagar el anticipo de una ganancia que nunca llega. Harto de que nos pidan otro esfuerzo más, sin hacerlo también ellos. Harto de verlos hacer lo que a nosotros no nos dejan, y que nos hagan hacer lo que ellos no hacen. Harto de que nos subestimen, menosprecien y manipulen; de que nos usen y abusen”.
A tres meses y medio del comienzo del nuevo gobierno de Alberto Fernández y de la peor crisis sanitaria que podría azotar al país y que ya azota al mundo, no dudan en enfrentarlo.
“En la vorágine de sobrevivir el día a día en la Argentina, reprimimos y postergamos el deseo de rebelión que todo emprendedor lleva adentro; el sentimiento rebelde que nos hizo independientes. El miedo a perder lo que tanto nos costó construir, nos mantuvo dóciles, sumisos y resignados. Un sistema fiscal abusivo y voraz, nos obliga a jugar siempre al límite de las reglas. Un sistema tan siniestro como eficaz nos mantiene persiguiendo la zanahoria, sin darnos cuenta que caminamos lentamente hacia el abismo”, sigue el mensaje que distribuyen sin pausa por WhatsApp.
Sin duda, el mensaje firme del presidente que en estos últimos días les envió Alberto Fernández influyó:”Como dije en el G20, nadie se salva solo. Hay que ser solidario, ponerse en el lugar del otro y ayudarlo. Algunos miserables olvidan a quienes trabajan para ellos y en la crisis los despiden. A esos miserables les habló el Papa Francisco y ahora les digo, yo no dejaré que lo hagan”.
Seguramente lo que más les dolió fueron algunas frases del presidente como: “Bueno muchachos, llegó la hora de ganar menos” o “voy a ser duro con los que despiden”.
El mensaje que circulan conocidos empresarios por Whatsapp no termina: “Pero el cisne negro llegó. Inesperado, devastador e implacable, el COVID-19 cambiará nuestra realidad para siempre. Ver desmoronarse en pocos días lo que construimos en años nos obliga a replantearnos las cosas. Lo que tenemos para perder ya no es tanto. Lo que tenemos para ganar es mucho. Es momento de exigir que nos dejen ponernos de pie. De exigir que el esfuerzo lo hagan también ellos. Es momento de decir: basta de abuso fiscal”.
En uno de los peores momentos que atraviesa el país, con millones de argentinos encerrados en una cuarentena para no perder la vida, a algunos poco les importa.
Hicieron un llamado contundente: “Dejemos de financiar a un Estado ingrato y abusador. Dejemos que se valga por sí solo, como lo hacemos nosotros. Llevemos juntos un mensaje contundente de BASTA DE ABUSO FISCAL. Que por una vez sea el Estado quien nos pida por favor que hagamos, en vez de nosotros suplicar para que nos dejen hacer. Refundemos Argentina sobre la base de lo que alguna vez nos hizo grandes: nuestro poder emprendedor”.
Uno de los empresarios que hace circular el mensaje es Miguel Angel Fosatti, el dueño de la legendaria marca John Foos. Mientras otros, como Martín Cabrales señalan: “Me parece irresponsable, no es el momento. Todos tenemos que ser solidarios y asumir cada uno nuestra responsabilidad. No me parece serio y menos que no tega autor”.
Desde otros sectores como el inmobiliario, si bien reconocieron algunas coincidencias coincidieron que no es responsable esta convocatoria. Un reconocido industrial textil, prefirió no opinar con sus nombre y apellido, aunque señaló: “Vienen tiempos complejos, es difícil la situación del presidente y muy difícil la de las empresas. Nosotros no imprimimos dinero y hace cuatro años que la mayoría perdemos. Pero hoy es momento de apoyar todos a Albero Fernández”.
Marcelo Fernández, presidente de la Confederación General Empresaria de la República Argentina, no dudó en tomar posición: “Es una locura, sería bueno saber quien lo firma. No veo el sentido de hacer un comunicado así cuando el Estado vive de los impuestos. Cuando pase la pandemia y enderecemos la economía será momento de discutir todo. Si no se pagan impuestos el Estado no va a poder pagar sueldos a médicos ni atender los problemas, la única solución va a ser la emisión y no la recaudación”.
Publicado en:
https://www.baenegocios.com/negocios/Reconocidos-empresarios-circulan-un-mensaje-anonimo-convocando-a-una-rebelion-fiscal-20200330-0152.html
Etiquetas:
Economía,
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domingo, 18 de octubre de 2015
ELÉCTRICO Y NACIONAL, por Graciela Moreno (para "Revista 23" del 14-10-15)
Es el primer vehículo de su tipo en Sudamérica
Se fabrica en La Matanza y se presenta en formato sedán y pick up. Costará entre 105.000 y 120.000 pesos. Su batería se carga en un enchufe común y tiene una autonomía de 70 kilómetros. Su velocidad máxima es de 45 km por hora.
14/10/2015
Por Graciela Moreno
En pleno corazón de La Matanza, en Villa Luzuriaga, se construye el primer vehículo eléctrico de Sudamérica bautizado como Sero Eléctrico. Al entrar a la planta pueden verse los primeros modelos: un sedán con baúl, una pick up baja y una pick up alta (pueden llevar entre 150 y 200 kilos de carga). Son chiquitos, silenciosos, vienen en colores blanco, rojo y amarillo. Se cargan en un enchufe doméstico durante 5/7 horas y logran una autonomía de 68/70 kilómetros. La velocidad máxima que alcanzan es de 45 kilómetros por hora. Una maravilla creada gracias al empuje emprendedor del argentino Pablo Naya, que se encargó de reunir los 6 millones de pesos necesarios para lanzar el móvil al mercado. Espera recuperar la inversión en cinco o seis años.
La idea surgió en 2010, tras investigaciones, estudios y análisis de probabilidades, Naya acordó con Star Lab, los productores de este modelo en Italia, y con permiso en mano se lanzó a desarrollarlo localmente. Eligió la planta de Dadalt para tercerizar la producción, aunque él está en todos los detalles y es el director del proyecto. “Desarrollamos matrices, moldes, piezas que no pudieron reemplazarse con autopartes fabricadas en la Argentina. Yo hice la matricería de aluminio, la matricería de las llantas, desarrollamos toda la cristalería, entre otras cosas. Tuvimos que desarrollar proveedores. El 85 por ciento de las partes es de origen argentino. Antes de fin de año queremos que cuente con un motor nacional y ahí alcanzaremos una integración nacional del 90 por ciento”, explica Pablo Naya, que se autodefine como un “loco”. Propietario de varias concesionarias Citroën, de tanto viajar al exterior quedó seducido con la idea de poder tener el primer microauto eléctrico. Convenció a dos ejecutivos de la automotriz francesa y a otros inversores para lanzar el Sero Electric, sin pedir créditos.
La estructura fue construida en aluminio y la parte trasera en acero tubular. Cuenta con suspensiones independientes, freno a disco adelante y atrás a tambor. Posee un freno regenerativo (cuando desacelera se carga la batería). Tiene luces led, levantavidrios eléctricos, cinturones de seguridad, radio, CD, mp3, USB y no cuenta con airbags porque pertenece a la categoría L6/L7 para vehículos que no superan los 45 km. Utiliza plásticos con protección UV. La batería es de gel plomo ácido de ciclo profundo. “Tiene cero mantenimiento, los frenos no sufren desgaste, no usa líquidos (sólo el de freno), motor eléctrico, la batería se controla una vez al año”, explica Naya.
El desarrollo técnico mecánico tardó entre tres y cuatro años y Dadalt realiza la producción de la preserie. En el mes de noviembre comenzarán a producirse 40 unidades hasta alcanzar una producción anual de 500 unidades. El valor de las unidades en el mercado local será de 105.000 pesos para las pick up, tanto para la baja como la alta. El sedán cotiza a 110.000/120.000 pesos. En Europa se consiguen por 15.000 euros, en la Argentina a 11.000 euros.
A la hora de pensar quiénes podrían ser los potenciales compradores, Naya explica: “Vendimos 160 unidades para McDonald’s de Alemania para su servicio de delivery. Creo que en la Argentina les podría interesar a la administración pública, policía, delivery, correos, hoteles, turismo, shopping, aeropuertos, entre otros sectores. Ya tengo un distribuidor en Italia, otro en Estados Unidos y en la Argentina tendremos entre 4 a 6 por regiones”.
Por ahora faltan los papeles finales que autoricen que pueda circular en la calle. Técnicos del Ministerio de Industria y del Observatorio Vial ya estuvieron recorriendo la planta y Naya espera que en breve esté todo listo. “No hay legislación para vehículos eléctricos en la Argentina. Nuestra idea es tener la aprobación y comenzar a producir en noviembre y a vender en diciembre. Nuestra primera producción de 500 vehículos ya está ubicada, necesitamos ampliar la producción y para eso estamos esperando que el Banco Nación nos conceda un crédito”, cuenta.
En la planta trabajan 15 empleados que trabajan en matricería, ensamble, diseño y activación de proveedores. Chiquitito y silencioso, mide 1,20 metros de ancho, 2,30 de largo y 1,55 de alto. Pesa 350 kilos sin batería. Todo está casi listo para poder verlo circular, al mejor estilo de autos internacionales como Biro de Italia, Ligier en Francia o Gem/Polaris en Estados Unidos. El Sero Electric promete ser una marca argentina que recorra el mundo.
Publicado en:
http://m.veintitres.com.ar/article/details/45070/electrico-y-nacional
Se fabrica en La Matanza y se presenta en formato sedán y pick up. Costará entre 105.000 y 120.000 pesos. Su batería se carga en un enchufe común y tiene una autonomía de 70 kilómetros. Su velocidad máxima es de 45 km por hora.
14/10/2015
Por Graciela Moreno
En pleno corazón de La Matanza, en Villa Luzuriaga, se construye el primer vehículo eléctrico de Sudamérica bautizado como Sero Eléctrico. Al entrar a la planta pueden verse los primeros modelos: un sedán con baúl, una pick up baja y una pick up alta (pueden llevar entre 150 y 200 kilos de carga). Son chiquitos, silenciosos, vienen en colores blanco, rojo y amarillo. Se cargan en un enchufe doméstico durante 5/7 horas y logran una autonomía de 68/70 kilómetros. La velocidad máxima que alcanzan es de 45 kilómetros por hora. Una maravilla creada gracias al empuje emprendedor del argentino Pablo Naya, que se encargó de reunir los 6 millones de pesos necesarios para lanzar el móvil al mercado. Espera recuperar la inversión en cinco o seis años.
La idea surgió en 2010, tras investigaciones, estudios y análisis de probabilidades, Naya acordó con Star Lab, los productores de este modelo en Italia, y con permiso en mano se lanzó a desarrollarlo localmente. Eligió la planta de Dadalt para tercerizar la producción, aunque él está en todos los detalles y es el director del proyecto. “Desarrollamos matrices, moldes, piezas que no pudieron reemplazarse con autopartes fabricadas en la Argentina. Yo hice la matricería de aluminio, la matricería de las llantas, desarrollamos toda la cristalería, entre otras cosas. Tuvimos que desarrollar proveedores. El 85 por ciento de las partes es de origen argentino. Antes de fin de año queremos que cuente con un motor nacional y ahí alcanzaremos una integración nacional del 90 por ciento”, explica Pablo Naya, que se autodefine como un “loco”. Propietario de varias concesionarias Citroën, de tanto viajar al exterior quedó seducido con la idea de poder tener el primer microauto eléctrico. Convenció a dos ejecutivos de la automotriz francesa y a otros inversores para lanzar el Sero Electric, sin pedir créditos.
La estructura fue construida en aluminio y la parte trasera en acero tubular. Cuenta con suspensiones independientes, freno a disco adelante y atrás a tambor. Posee un freno regenerativo (cuando desacelera se carga la batería). Tiene luces led, levantavidrios eléctricos, cinturones de seguridad, radio, CD, mp3, USB y no cuenta con airbags porque pertenece a la categoría L6/L7 para vehículos que no superan los 45 km. Utiliza plásticos con protección UV. La batería es de gel plomo ácido de ciclo profundo. “Tiene cero mantenimiento, los frenos no sufren desgaste, no usa líquidos (sólo el de freno), motor eléctrico, la batería se controla una vez al año”, explica Naya.
El desarrollo técnico mecánico tardó entre tres y cuatro años y Dadalt realiza la producción de la preserie. En el mes de noviembre comenzarán a producirse 40 unidades hasta alcanzar una producción anual de 500 unidades. El valor de las unidades en el mercado local será de 105.000 pesos para las pick up, tanto para la baja como la alta. El sedán cotiza a 110.000/120.000 pesos. En Europa se consiguen por 15.000 euros, en la Argentina a 11.000 euros.
A la hora de pensar quiénes podrían ser los potenciales compradores, Naya explica: “Vendimos 160 unidades para McDonald’s de Alemania para su servicio de delivery. Creo que en la Argentina les podría interesar a la administración pública, policía, delivery, correos, hoteles, turismo, shopping, aeropuertos, entre otros sectores. Ya tengo un distribuidor en Italia, otro en Estados Unidos y en la Argentina tendremos entre 4 a 6 por regiones”.
Por ahora faltan los papeles finales que autoricen que pueda circular en la calle. Técnicos del Ministerio de Industria y del Observatorio Vial ya estuvieron recorriendo la planta y Naya espera que en breve esté todo listo. “No hay legislación para vehículos eléctricos en la Argentina. Nuestra idea es tener la aprobación y comenzar a producir en noviembre y a vender en diciembre. Nuestra primera producción de 500 vehículos ya está ubicada, necesitamos ampliar la producción y para eso estamos esperando que el Banco Nación nos conceda un crédito”, cuenta.
En la planta trabajan 15 empleados que trabajan en matricería, ensamble, diseño y activación de proveedores. Chiquitito y silencioso, mide 1,20 metros de ancho, 2,30 de largo y 1,55 de alto. Pesa 350 kilos sin batería. Todo está casi listo para poder verlo circular, al mejor estilo de autos internacionales como Biro de Italia, Ligier en Francia o Gem/Polaris en Estados Unidos. El Sero Electric promete ser una marca argentina que recorra el mundo.
Publicado en:
http://m.veintitres.com.ar/article/details/45070/electrico-y-nacional
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