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martes, 30 de abril de 2024

Los que ganan con la guerra en Ucrania, por Daniel Kersffeld (para "Página 12" del 29-04-24)



Por Daniel Kersffeld

29 de abril de 2024 


En medio de la incertidumbre frente a las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, cuyo candidato más aventajado, Donald Trump, puso en cuestión su futura participación dentro de la estructura de la OTAN, Europa se encamina a fortalecer sus inversiones en el terreno militar.


Las crecientes tensiones geopolíticas y, especialmente, la crisis en Ucrania ha detonado el gasto en defensa en todo el mundo. Pero sólo en el Viejo Continente, el enfrentamiento contra Rusia subió a 388 mil millones de dólares, un nivel nunca antes visto, incluso, durante toda la Guerra Fría, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI).


Los compromisos en el gasto militar se traducen hoy en un renovado interés en el sector de la defensa. De hecho, la Estrategia Industrial Europea de Defensa, organizada a principios de marzo por la Comisión Europea a cargo de Ursula von der Leyen, ha fijado algunos objetivos ambiciosos.


Con el objetivo de provocar una derrota definitiva a Rusia, la Comisión planificó que los estados miembros aumenten su actual presupuesto en defensa al menos en un 50% para 2030, y que crezcan en un 60% para 2035. También estableció que el 40% de los equipos militares se produzcan y se adquieran “en colaboración” para finales de esta década.


Uno de los primeros resultados de la nueva estrategia fue visibilizado la semana pasada cuando el primer ministro británico, Rishi Sunak, se reunió con el canciller alemán Olaf Scholz en Berlín y prometió una cooperación más estrecha en la defensa de Ucrania. Paralelamente, Londres anunciaba un importante aumento en su presupuesto de defensa.


Resulta claro que en este proceso las grandes ganadoras son las corporaciones armamentistas de origen europeo: hoy el valor de sus acciones supera, en varios casos, a las de sus rivales estadounidenses.


En tanto que una confrontación militar con Rusia ha obligado a los gobiernos occidentales a enfrentar lo que ni siquiera en tiempos de la segunda posguerra había sido imaginado: un conflicto abierto terrestre, convencional y sostenido en el tiempo.


Como en todo enfrentamiento de esta naturaleza, la principal demanda está puesta en la utilización de balas y proyectiles. De ahí la atención en los cuatro principales productores de municiones de Europa: la alemana Rheinmetall, la británica BAE Systems, la francesa Nexter y Nammo, propiedad de los gobiernos finlandés y noruego.


De igual modo, han resultado ganadores los proveedores de explosivos y propulsores, entre los que se destacan Chemring, del Reino Unido, y Eurenco, de Francia.


De todas estas empresas, la que más se destaca es Rheinmetall, que además ha sufrido el mayor cambio en su suerte, pasando de ser marginada por muchos inversores por consideraciones éticas a ser la estrella de la nueva era de defensa de Alemania.


Rheinmetall se ha comprometido a aumentar la producción de proyectiles de artillería, y pronostica que sus ventas totales se duplicarán para 2026. Desde el inicio del conflicto en Ucrania, sus acciones se han cuadruplicado y hoy es una de las principales industrias de la economía germana.


Junto con la creciente demanda de municiones, los gobiernos europeos han aumentado los requerimientos de antimisiles y de recursos para la defensa antiaérea.


La sueca Saab, especializada en la fabricación de aviones de combate, se ha convertido hoy en la más relevante gracias a su principal producto de exportación, el misil antitanque NLAW, comprado por millares por el Reino Unido para luego ser transportado a Ucrania.


MBDA, el mayor fabricante de misiles de Europa, propiedad de la británica BAE Systems, la francesa Airbus y la italiana Leonardo, acordó varios contratos por cerca de 10 millones de dólares para nutrir a los equipos de defensa aérea de Polonia. También firmó convenios con los gobiernos de Alemania y de Francia para aumentar la producción de misiles.


La empresa alemana Hensoldt, que produce radares y sensores de defensa aérea, también ha visto crecer la demanda de sus productos, lo mismo que el grupo Thales, con sede en París. Suministra piezas para el avión Rafale, de Dassault Aviation, y ensambla el misil antitanque NLAW para el Reino Unido en sus instalaciones en Belfast.


La guerra contra Rusia también estaría beneficiando a los pequeños fabricantes de artículos de defensa. William Cook, una empresa familiar, es también uno de los únicos productores europeos de orugas para tanques. Si sus ingresos aumentaron un 20% entre 2022 y 2023, para 2024 espera percibir un 40% más que el año pasado.


Hace casi doscientos años, el rearme europeo fue incentivado por la familia Krupp, dueña de la principal siderúrgica alemana y uno de los puntales de la industria bélica occidental, a punto tal que su protagonismo en las dos guerras mundiales del siglo XX resulta indiscutible.


En medio de tendencias disgregadoras y de una crisis social cada vez más notoria, hoy Europa se encamina a un proceso similar, en el que Rusia es considerada como el enemigo a doblegar. Y como ocurrió antes, también ahora las medidas adoptadas apuntan al beneficio de unas pocas empresas dedicadas a la producción de recursos militares y, en definitiva, al negocio de la guerra. 




Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/732783-los-que-ganan-con-la-guerra-en-ucrania

viernes, 25 de febrero de 2022

Por qué Putin habla de desnazificar a Ucrania, por Daniel Kersffeld (para "Página 12" del 24-02-22)



Por Daniel Kersffeld

24 de febrero de 2022


La intervención rusa contra Ucrania finalmente comenzó este 24 de febrero. Dentro de los argumentos presentados por el presidente Vladimir Putin se encuentra el de la urgencia por “desnazificar” al país vecino.


Así, el mandatario ruso utilizó un término común entre las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, por el que se planteaba la necesidad de erradicar la ideología totalitaria de los territorios vencidos, de encontrar y enjuiciar a los criminales de guerra nazis y a sus colaboradores (tanto militares y especialmente civiles) y, sobre todo, de educar a las nuevas generaciones de alemanes en valores fundados en la paz, el diálogo y la democracia.


Luego de su utilización por Estados Unidos, el Reino Unido y Francia entre 1945 y mediados de los años ’60, tanto en Alemania como en los territorios ocupados por el Tercer Reich, el verbo “desnazificar” fue quedando de a poco en el olvido. Hasta el 24 de febrero de 2022.


Ahora bien, por qué Putin invocó la necesidad de “desnazificar” a Ucrania como un proceso que no se habría realizado anteriormente o que, en todo, no se habría llevado a cabo sin buenos resultados. En este sentido, la “desnazificación” operaría en un sentido histórico, pero también con un claro objetivo en torno a la política actual.


Los debates sobre el desempeño de Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial han cobrado fuerza en los últimos años, sobre todo, a partir de la conflictiva relación establecida entre Kiev y Moscú durante el establecimiento de la Unión Soviética, Pero empeoraría significativamente, sobre todo, durante el Holodomor, la gran hambruna que tuvo lugar en Ucrania entre 1932 y 1934 y que fue atribuida al régimen de Stalin y a Rusia.


En ese contexto se produjo el ascenso del dirigente nacionalista Stepan Bandera, quien encabezó la resistencia contra Rusia una vez comenzada la guerra en 1939. Dos años más tarde, una vez producida la invasión alemana a la Unión Soviética, Bandera consolidó a la Organización de Nacionalistas Ucranianos y cobró más protagonismo como colaborador del nazismo en contra de rusos y judíos por igual,


Si bien Bandera estuvo recluido en el campo de concentración de Sachsenhausen entre 1942 y 1944, sus miles de seguidores en todo el territorio ucraniano llevaron a cabo cruentas masacres en contra de pobladores rusos, además de polacos y húngaros. De igual modo, el desbordante antisemitismo de los colaboracionistas ucranianos ocasionó cientos de miles de víctimas: todavía hoy es recordado el exterminio de Babi Yar, en las afueras de Kiev, cuando en apenas dos días de 1941 fueron eliminados más de 30 mil judíos de la región.


Con toda la controversia existente en torno a su figura, en 2019 la Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania declaró oficialmente el 1° de enero como día conmemorativo del nacimiento de Stepan Bandera. La fecha se ha convertido en una fiesta nacional y en un día de celebración para los crecientes sectores de la ultraderecha ucraniana.


Por otra parte, no se puede pensar en la “desnazificación” de Ucrania si se desconoce la presencia y actividades en ese país del llamado “Batallón Azov”. Se trata de un movimiento político creado en 2014 por el ex diputado Andrey Biletsky y que dos años más tarde dio origen al partido “Cuerpo Nacional”.


Los miembros del Batallón son reclutados de organizaciones de ultraderecha, y también admite a activistas y mercenarios provenientes de una veintena de países entre los que se cuentan los Estados Unidos, Reino Unido y Francia.


De hecho, el Batallón Azov contrató a supremacistas blancos mientras mantiene una simbología heredera del nazismo. Sus seguidores llaman a Biletsky el “Führer Blanco” en tanto que el escudo de la organización son una runa “wolfsangel” estilizada, y detrás de ella, un Sol Negro, ambos símbolos profusamente utilizados en la Alemania Nazi e incluso por divisiones enteras de las SS.


En 2014 el Batallón Azov tuvo su bautismo de fuego cuando se enfrentó directamente a las fuerzas pro rusas en la región del Donbass, logrando refrenar el proceso independentista.


Debido a su creciente importancia política y estratégica, el Batallón Azov fue incorporado como regimiento dentro de la Guardia Nacional, dependiente del Ministerio del Interior ucraniano, como una forma de institucionalizar una creciente fuerza paramilitar que pronto sobrepasaría los 10 mil integrantes. Paralelamente, el batallón fue transformado en “regimiento de fuerzas especiales”, por lo que fue provisto con tanques y gran cantidad de piezas de artillería en disputa.


Desde 2019 el Batallón Azov actúa en la primera línea de Donbass, y se caracteriza por la ferocidad de sus ataques en contra de los pobladores rusos. Se la señala como una de las principales responsables de las más de diez mil muertes causadas en los últimos años en esa región y ha recibido condenas tanto por parte del gobierno de Estados Unidos como por parte de las Naciones Unidas.


Pero el problema de la “desnazificación” como argumento para la intervención en Ucrania tiene un costado todavía más complejo ya que su actual presidente, Vladimir Zelensky, es de origen judío y, según sus recientes declaraciones, tres de los hermanos de su abuelo murieron en el Holocausto. Se afirma además que desde Kiev ni se controla ni se incentiva al Batallón Azov y que las organizaciones de la ultraderecha sólo tienen un 2% de representación parlamentaria.


Sin duda, este conflicto abrirá una línea de discusión sobre la problemática del nazismo y de la “desnazificación” en países como Ucrania y sobre la actualidad de las ultraderechas en buena parte del mundo.




Daniel Kersffeld es doctor en Estudios Latinoamericanos (UNAM). Investigador CONICET-Universidad Torcuato di Tella. 


Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/403780-por-que-putin-habla-de-desnazificar-a-ucrania?s=08