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lunes, 26 de octubre de 2026

"Nuestro país no será el patio trasero de nadie": Lula se pronuncia tras remontada sin precedentes en balotaje en Brasil, por "RT" del 26-10-26


El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva


 

26 oct 2026 


El líder izquierdista consiguió revertir la escena que había dejado la primera vuelta, celebrada el pasado 4 de octubre.



El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, se ha pronunciado este 25 de octubre tras la divulgación de los resultados de la segunda vuelta electoral que lo midió contra el senador, Flávio Bolsonaro, cuando el conteo de las mesas escrutadas confirmó su triunfo por una ventaja de más de tres puntos porcentuales. 


"Quiero agradecer al pueblo brasileño por su generosidad", dijo Lula visiblemente emocionado. El líder de izquierda fue particularmente agradecido con los jóvenes, que "salieron a la calle para defender la democracia".



"Esta elección fue una derrota para el negacionismo, fue una derrota para la mentira. Y les confieso que cada vez que iba al debate, me sentía incómodo. Porque ya he debatido con mucha gente, ya he participado en muchas elecciones, ya me reúno todos los años con el G20, con los BRICS, con el G7 (...), pero nunca pensé que me encontraría con un representante genuino del milicianismo de este país. Nunca imaginé que una persona pudiera mentir tanto, con tanta descarada desvergüenza. Como si no tuviera en su interior ni una pizca de humanidad", dijo sobre su adversario. 


"Lo que yo vi en este segundo turno en las elecciones, en todos los estados brasileños, y lo que vi en la Avenida Paulista, era algo que yo no creo que nunca vimos, no solo por la cantidad de gente, sino por el entusiasmo". añadió. En este marco de la manifestación multitudinaria, el líder del Partido de los Trabajadores manifestó: "Que nuestra patria sea libre o moriremos por Brasil. Nuestro país no será el patio trasero de nadie". 


"Tengo que gobernar para millones"

En su intervención, Lula agradeció especialmente al diputado federal por Minas Gerais, André Janones, quien se convirtió en pieza clave en la candidatura presidencial del petista. El presidente brasileño destacó la campaña en redes sociales que implementó Janones, junto con su entorno.  


"Lo que realmente ganó estas elecciones fue una contienda en la que tuvimos que vencer la intromisión que venía de afuera hacia adentro, a través de las plataformas digitales. Y vamos a tener que regularlas. No es posible que no seamos conscientes de que el delito en el mundo digital debe tratarse igual que un delito en la vida real", manifestó. 


Pese a la victoria, Lula recordó la responsabilidad que conlleva su encargo. "Una vez más, quiero decirle a ustedes que, en la medida que ganamos en las elecciones, no tenemos más adversarios: tengo que gobernar para millones (de brasileños), para todas las edades", añadió.


"Dios me eligió"

"Las religiones serán todas respetadas en igualdad de condición, no tengo preferencia por ninguna religión", dijo Lula, quien manifestó sentirse cerca de Dios.


"Hay tanta gente con más títulos que yo. Hay tanta gente que ya ha leído más libros que yo. Hay tanta gente que ya ha estudiado más que yo. ¿Y por qué? Dios me eligió".


Durante el discurso, el presidente reelecto también se comprometió en materia educativa, señalando uno de los retos que tiene el gigante sudamericano. "Vamos a universalizar escuelas de tiempo integral hasta la escuela secundaria", dijo.


Por otra parte, habló sobre el desarrollo de la industria brasileña en materia de inteligencia artificial (IA), mientras tiró un dardo a Washington, tras los meses de roces que tuvo con la Administración de Donald Trump, que mostró su apoyo a Flávio Bolsonaro y amenazó con subir aranceles a Brasil.


"No quiero depender de inteligencia artificial norteamericana, quiero crear una IA brasileña", apuntó.  


De acuerdo con los resultados del Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE), con el 99,99 % de secciones electorales totalizadas, Lula alcanzó el 51,79 % (64.255.541 votos); mientras que Bolsonaro consiguió el 48,21 % (59.825.679 sufragios).


Tras conocerse los resultados, presidentes, expresidentes y otros políticos de América Latina expresaron sus felicitaciones a Lula. Desde Cuba, su presidente, Miguel Díaz-Canel, se unió a las celebraciones. "Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil. ¡Felicidades presidente Lula!", celebró su par mexicana, Claudia Sheinbaum.


Por su parte, el mandatario paraguayo, Santiago Peña, tras felicitar a Lula, envió un saludo al pueblo brasileño por esta "gran jornada democrática". 


Triunfo histórico

Con su séptima candidatura presidencial, el político de 80 años puso a prueba una mítica historia que incluye una infancia en extrema pobreza, luchas sindicales, varios años de cárcel, un regreso triunfal y un papel protagónico en el devenir latinoamericano.


El último reto de Lula en las urnas fue un test a un legado que lo sostiene como uno de los pocos presidentes de izquierda que siguen en pie en la región y que ha marcado distancia del inquilino de la Casa Blanca.



Publicado en:

https://actualidad-rt.com/actualidad/633755-comentario-lula-primeros-resultados-electorales-brasil

miércoles, 21 de octubre de 2026

Occidente manipula a todos... ahora con IA | Profs. D. Riches y J. Eddebo

 


Neutrality Studies Español


18 oct 2026

Dennis Riches y Johan Eddebo examinan cómo las narrativas dominantes son producidas, defendidas y transformadas por la tecnología.

Simposio de la Universidad de Kioto 2026: «Geopolítica en la era de los monstruos»

Presentación 5: Profesor Dennis Riches (Literatura) y profesor Johan Eddebo (Filosofía)

Riches presenta una interpretación controvertida de Ruanda y los conflictos de los Grandes Lagos, utilizándola para cuestionar la autoridad institucional y la representación histórica. Eddebo explora la inteligencia artificial, el razonamiento simulado y la erosión de la disidencia significativa. Su debate en el Simposio de Kioto aborda las contraculturas de internet, la propaganda, la influencia de los medios y la racionalidad humana, y se pregunta si nuevas formas de comunidad y de relación con la realidad pueden resistir las presiones de una monocultura emergente.

Enlaces de Dennis y Johan:

Substack de Dennis Riches: https://dennisriches.substack.com/

Lit by Imagination: https://dennisriches.wordpress.com/

Perfil universitario de Johan Eddebo: https://www.uu.se/kontakt-och-organis...

Enlaces de Neutrality Studies:

Substack de Neutrality Studies: https://pascallottaz.substack.com

Apoya a Neutrality Studies: https://neutralitystudies.com/donate

Tienda de Neutrality Studies: https://neutralitystudies.com/shop

Marcas de tiempo

00:00 Introducción: control de las narrativas antes y después de la IA

04:23 Riches sobre Ruanda y los conflictos de los Grandes Lagos

14:20 Cómo se establecen las narrativas históricas dominantes

21:59 Eddebo: la condición posdigital

34:46 La IA y la simulación del razonamiento independiente

44:40 Preguntas y respuestas: ¿dónde puede sobrevivir la disidencia?

53:07 Racionalidad humana, tecnología y pesimismo

01:05:42 Realidad, visiones del mundo y alternativas a la monocultura


Original Video:    • The West Is GASLIGHTING Everyone — Now Wit...  

Original Transcript: https://www.video-translations.org/tr...

Translated Transcript: https://www.video-translations.org/tr...

Produced by: Neutrality Studies

Originally Published on: 2026-10-17

Translations by: www.video-translations.org

Disclaimer: Read by A.I. Voices. Auto-translated.


This video is owned by this channel.


sábado, 13 de junio de 2026

CHINA VUELVE AL PAPEL

 


@AlanDaitch


El país que más invierte en inteligencia artificial del planeta acaba de sancionar una ley nacional para obligar a sus ciudades a abrir bibliotecas y volver a los libros de papel.


China era el candidato perfecto para enterrar el papel: pone más de cien mil millones de dólares al año en inteligencia artificial y es de los que más la incluyen en los currículos educativos. Si algún país iba a declarar que el libro ya no hace falta, que para eso está la máquina, era este.


Sin embargo, hizo exactamente lo contrario: en vez de mandar todo a la pantalla, está promoviendo el libro por ley. Desde el primero de febrero, rige una norma que obliga a cada gobierno local a poner dinero en bibliotecas, abrir espacios de lectura hasta en las zonas rurales y sostener una Semana Nacional de la Lectura. Desde ahora, es obligación del Estado.


¿Por qué un país que ya tiene la mejor tecnología se molesta en legislar la lectura? Porque separaron para qué sirve cada cosa. La inteligencia artificial te sirve para producir, competir, ir rápido: es la herramienta.


El libro te entrena en lo que ninguna máquina te da: atención sostenida y criterio propio. Es la cabeza la que después decide qué hacer con esa herramienta. Como lo resume uno de sus investigadores: solo a través de la lectura se llega a un pensamiento profundo e independiente.


El premier Li Qiang lo decretó dentro del mismo plan quinquenal donde está su apuesta de inteligencia artificial. Las dos cosas son estratégicas y van de la mano.


Mientras tanto, Estados Unidos hace el camino inverso: batió su récord de libros sacados de las escuelas (casi veintitrés mil desde 2021) y sus chicos sacaron las peores notas de lectura en más de veinte años, con cuatro de cada diez de cuarto grado que no llegan ni al nivel básico.


La inteligencia artificial la va a tener todo el mundo. La cabeza para saber qué hacer con ella, no. Usala para pensar CON vos y no POR vos.




domingo, 21 de diciembre de 2025

Sin 20 de diciembre, sin trabajadores, sin pueblo. por Dante Augusto Palma






Los que siguen este espacio recordarán una columna en la que interpretaba la llegada de Milei como el paso del “Que se vayan todos” al “Que venga cualquiera”. Si esta hipótesis es correcta, Milei no sería la pospolítica, ni la superación de un largo proceso de crisis de representatividad sino más bien el último eslabón de una cadena que nació el 20 de diciembre de 2001, hace exactamente 24 años. En terminología nietzscheana y permítaseme el salto, Milei no sería el Superhombre sino, justamente, el Último Hombre, un emblema decadente del nihilismo que aparece cuando nos enteramos que Dios, es decir, los grandes relatos y los fundamentos últimos dadores de sentido, ha muerto. 


Si de citas extemporáneas se trata, el caso de Milei podría leerse a la luz del mítico fragmento final del Batman de Nolan cuando el personaje de Oldman afirma que Batman no es el héroe que merecemos pero sí el que necesitamos. Al menos así puede que lo entienda buena parte de la política y el poder real: el loco que llevará adelante las reformas que el país supuestamente necesitaba y cargará con todo el costo político para que, luego, una figura de la casta que no tuvo las agallas de ir a fondo, saque rédito de la devastación. 

Ahora bien, si nos detenemos en la efeméride del 20 de diciembre, cabría decir que más de 20 años después ni siquiera ha quedado esa ritualidad de la violencia y el estallido que teñía cada diciembre de los años posteriores.


 Afortunadamente, claro. Sin dudas, la reconciliación con la política que operó en una parte de la población alrededor del kirchnerismo, y la politización por oposición a ese proceso que operó a partir de la crisis de 2008, fue borrando esa sensación de que todo daba lo mismo. Al contrario: hubo una repolitización que probablemente se pasó de la raya y que generó conflictos en todas las familias, en aquello que, a falta de un concepto mejor, se llamó “la grieta”. 


Sin embargo, claro está, el agotamiento del kirchnerismo y los fracasos de Macri y el gobierno de Alberto, hicieron resurgir el espíritu de principios de este siglo, aunque, en este caso, como suele ocurrir, ya ni siquiera con violencia sino apenas con desencanto. De votar a Homero Simpson y poner la feta de salame a no ir a votar. Como nada puedo hacer, puteo, pero en casa, como pedía Alberto. 


Es un clásico decir que todos recordamos dónde estábamos cuando sucedieron los grandes eventos. Aunque no se trate más de una anécdota personal, déjenme contarles que, en mi caso, yo estaba, como todos los 20 de diciembre, cumpliendo años.


 No menciono esto para recibir las felicitaciones del caso, sino para contarles una sensación que con el tiempo pude resignificar. En aquel 2001, me preparaba para recibir amigos y familiares como de costumbre y no fue hasta que salí a la calle que empecé a tomar magnitud de lo que sucedía, a pesar de que estaba siguiendo atentamente los hechos a través de la televisión desde la noche anterior, en la que había renunciado Cavallo. Es que los autos en el barrio estaban dados vueltas y el Mc Donald’s y el Blockbuster ardían. Yo llevaba las botellas de cerveza vacías al chino cuando me encontré con todo ese escenario. Recién allí pensé que quizás era una buena idea postergar la celebración. 


Naturalmente, de esa anécdota se puede inferir que quien escribe estas líneas vivía en una burbuja. Sin descartar esa opción, me inclino por otra mirada, más dramática, incluso para mí. Me refiero al hecho de cómo nos habíamos acostumbrado a esas escenas, a las renuncias de funcionarios, a las crisis, a que se queden con la guita, a que te caguen a palos. Frente a esa sucesión de eventos ya comunes, el cumpleaños, que sucede cada 365 días, era lo verdaderamente novedoso. Naturalmente, ese día fue emblemático por los muertos y por la renuncia de un presidente que asumió ausente, pero estábamos confortablemente adormecidos como la rana en el agua hirviendo. 


Muchas veces solemos caer en la tentación de comparar nostálgicamente esos tiempos de lucha con la pasividad actual. Y no es justo decir que añoramos lo que nunca jamás sucedió, para seguir con las citas, pero sí resulta importante señalar que el país ha cambiado mucho. 


Perdón por la segunda autorreferencia, pero aquí también hemos mencionado una y otra vez que la Argentina del 2025 no es ni siquiera la del 2015, algo que el kirchnerismo no entiende. En este sentido, y a propósito de estar discutiendo una vez más una reforma laboral, encontramos un panorama de aquello en lo que nos hemos convertido hoy: una CGT deshilachada, pero movilizante y una oposición de dirigentes políticos que no hace pie frente a un gobierno que avanza como elefante en el bazar. 


Y lo diré de manera provocadora aunque sea falso: el trabajador no existe más, no, al menos, tal como lo conocíamos. No se trata de un fenómeno argentino donde el nivel de sindicalización todavía alcanza niveles relevantes en algunos sectores comparado con buena parte del mundo. Pero podría decirse que aun cuando sea muy importante discutir políticas que favorezcan la formalización o parar la industria del juicio sin que ello derive en la profundización de la precarización del trabajador que se ha dado de hecho, la fragmentación y descomposición de esa identidad que fue la columna vertebral del peronismo es evidente. Si la política le habla a Twitter, cuando escuchaba algunos de los discursos de la CGT, sin fisuras, aunque obvios, me preguntaba a quién le hablaban o, en todo caso, cuántos oídos son receptivos a ese discurso más allá de los afiliados y de aquellos trabajadores que, estando en blanco, lamentablemente, empezaron a ser vistos como privilegiados, especialmente a partir de la pandemia. 


Y es cierto que uno no se lo puede pedir a la CGT pero estamos a un paso de que la IA pueda dejar a la mitad de la población mundial sin trabajo y la única respuesta frente a eso es la receta de la industrialización de un país y un mundo que, si no son los del 2015, menos van a ser los de los años 70; o, por izquierda, una renta básica universal que, como siempre, está más preocupada en redistribuir que en crear la riqueza; o, por derecha, algún tipo de solución altruista de los CEOs de Silicon Valley para mitigar un potencial desorden mundial de consecuencias impredecibles. 


Y permítaseme aquí una segunda provocación, también, en parte, falsa, pero provocación al fin: o bien aceptamos que el pueblo, sea lo que fuere, no existe más, o bien admitimos que el pueblo (o buena parte de él) votó a Milei y que el anarcocapitalista es un líder popular, más allá de que en las elecciones de 2025 el voto pareció reacomodarse en un sentido más clásico y el apoyo a “el león” provino más de clases medias y altas. 


Si el progresismo todavía no se dio cuenta que es el hijo predilecto del liberalismo y que ha profundizado la fragmentación y la conflictividad social detrás de todo su sermón inagotablemente buenista de la empatía contra la pedagogía de la crueldad, cabe mencionar que, aun con toda la buena fe del mundo, tampoco la respuesta parece clara del lado de los que afirman que “hay que volver a Perón” cuando probablemente Perón los esté mirando desde el futuro diciendo “muchachos, las cosas cambiaron de tal modo que ni siquiera sé si alcanza con una actualización doctrinaria”. 


No se trata de hacer borrón y cuenta nueva; menos de despreciar la memoria y los hitos populares que construyeron la Argentina de hoy, con sus pro y sus contra. Pero se hace urgente pensar algo nuevo. El mundo y la Argentina están cambiando demasiado pronto y nosotros estamos pensando demasiado lento.





domingo, 18 de mayo de 2025

LA IA EN LA CAMPAÑA PORTEÑA


El que le roba al ladrón...


 

 

Los libertarios armaron con IA un video falso de Macri pidiendo votar a Adorni: "Es un delito electoral", por "LA POLÍTICA ONLINE" del 17-05-25

 


Los trolls que maneja Santiago Caputo difundieron el video falso del ex presidente. "Son personas del círculo íntimo libertario", denunció Macri. El PRO presentó la denuncia ante la justicia.


El gobierno de Milei cruzó esta sábado una línea roja de la democracia: los trolls que maneja Santiago Caputo le dieron difusión a un video falso de Mauricio Macri pidiendo votar por Manuel Adorni, argumentando que es la única manera de evitar un triunfo del kirchnerismo en las elecciones porteñas.


La cuenta Tommy Shelby, en obvia referencia a los Peaky Blinders que lidera Santiago Caputo, publicó el video que para su creación requiere un esfuerzo de producción importante. El propio Macri denunció en X el ataque que sufrió y apuntó directamente a "personas del círculo íntimo de La Libertad Avanza", una manera bastante directa de referirse a Santiago Caputo.


"Se trata de un intento de fraude electoral, que busca confundir al electorado utilizando artilugios que pueden ser interpretados como reales por parte de la audiencia. La gravedad del episodio queda clara al saber que quienes publicaron el video son personas del círculo más íntimo de La Libertad Avanza", denunció Macri y anticipó que se denunció el hecho ante la justicia electoral (ver documento adjunto).



"Lo que pasó es muy grave. Cuentas de la Libertad Avanza violaron la ley electoral y usurparon la identidad de Mauricio Macri usando inteligencia artificial para dar una noticia falsa. Los estamos denunciando en la justicia electoral y denunciando sus cuentas en redes. No vale todo por un voto", agregó María Eugenia Vidal, jefa de campaña de Silvia Lospennato.


En efecto, la maniobra comete varios delitos penales: además del delito electoral, configura el tipo de usurpación de identidad. Pero esa actitud fue una constante en toda la campaña: en la última semana el gobierno anticipó anuncios de medidas de gobierno electoralistas -que por ahora no concretó- para que los anuncie Manuel Adorni y darle así protagonismo. Ese tipo de maniobras están prohibidas por la ley electoral.


La gravedad del episodio queda clara al saber que quienes publicaron el video son personas del círculo más íntimo de La Libertad Avanza. Esta acción tramposa demuestra un profundo desprecio por las reglas electorales y, en el fondo, por la democracia misma. 


Además, Adorni enfrenta denuncias de usar la TV Pública para hacer campaña y apelar a intermediarios del exterior para pautar en redes sin someterse a los controles de la justicia electoral. Y el hermano de Santiago Caputo que preside la Fundación Faro habría gastado más de 200 millones en campaña sucia en redes, según denunció El Disenso.


No es la primera vez que la gente que maneja la campaña libertaria comete este tipo de delitos electorales. Los socios de Santiago Caputo en su consultora Move: Rodrigo Lugones y Guillermo Garat, en la primer campaña de Macri a jefe de Gobierno hicieron llamadas masivas desde un call center difundiendo noticias falsas sobre el peronista Daniel Filmus.


Por ese tema enfrentaron por años una denuncia que instruyó Ariel Lijo, a quien casualmente ahora en el poder propusieron para la Corte Suprema. Por supuesto, Lijo nunca avanzó con esa causa, como ahora tampoco lo hace con la que tiene contra los trolls libertarios que difundieron noticias falsas en la campaña presidencial sobre el hijo de Sergio Massa. 


Son peores que los kirchneristas: a horas de la elección, los libertarios difundieron fake news y un video falso en redes sociales, buscando confundir a los porteños con una campaña sucia. Esto no sólo viola la veda: es una estafa electoral que atenta contra la democracia y la institucionalidad.


Sin embargo, hace muchos años que no se veía una maniobra tan brutal de manipulación de la opinión pública en medio de la veda electoral.


"A horas de la elección, un burdo video generado con inteligencia artificial fue publicado en X. En él, se muestra una recreación verosímil de mi persona haciendo declaraciones que nunca hice sobre nuestra lista", denunció Macri y agregó "más allá de la efectividad que pueda tener, esta acción tramposa demuestra un profundo desprecio por las reglas electorales y, en el fondo, por la democracia misma. El PRO tomará las acciones legales que considere convenientes. Mientras tanto, Silvia Lospennato se prepara para defender mañana nuestra lista, que representa, entre otras cosas, el respeto a las reglas, a la verdad y a la democracia".


En efecto, la maniobra contribuye a alimentar el discurso "republicano" sobre el que se está apoyando Macri para marcar diferencias con Milei, más allá que coinciden en el modelo económico.


El ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, confirmó esta noche que presentaron denuncias ante el Tribunal Electoral y la justicia penal.


"Son peores que los kirchneristas: a horas de la elección, los libertarios difundieron fake news y un video falso en redes sociales, buscando confundir a los porteños con una campaña sucia. Esto no sólo viola la veda: es una estafa electoral que atenta contra la democracia y la institucionalidad", afirmó Tapia.




Publicado en:

https://www.lapoliticaonline.com/ciudad/escandalo-a-un-dia-de-la-eleccion-los-libertarios-armaron-con-ia-un-video-de-macri-pidiendo-votar-a-adorni/





jueves, 8 de mayo de 2025

Masivos bro y soldaditos narco: la crisis del trabajo como ordenador, por Dante Augusto Palma

 



Los sindicatos en general y los intentos de revitalizar el peronismo clásico hacen énfasis en el rol ordenador del trabajo y depositan las esperanzas en el pueblo trabajador como columna vertebral de un movimiento transformador buscando reeditar condiciones existentes algunas décadas atrás. ¿Es esto posible?


Comencemos por los efectos inmediatos de la pandemia: durante el año 2021, por ejemplo, 47,4 millones de estadounidenses renunciaron a su empleo voluntariamente. A menor escala, el fenómeno se ha repetido en algunos países desarrollados y en sectores profesionales a lo largo de todo el mundo. Anthony Klotz, psicólogo organizacional y profesor en la Universidad de Texas A&M bautizó este fenómeno como “La Gran Renuncia” (“The Great Resignation”) y lo adjudicó a diferentes razones entre las que se pueden destacar la agudización de las crisis existenciales que derivaron en la pregunta acerca de cómo y por qué seguir trabajando, sumado al hecho de que muchas personas vivenciaron encontrarse más cómodas trabajando de manera remota, cerca de su familia y/o administrando sus tiempos. 


¿Sirve este ejemplo para la Argentina? Solo en parte, porque es más fácil hacer una “Gran Renuncia” en países donde existe casi pleno empleo, crecimiento económico y capacidad de ahorro. En países pobres o en vías de desarrollo no hay “Gran Renuncia” porque no hay “Gran Trabajo”. Con todo, es evidente que las cosas han cambiado incluso para quienes no pueden darse el gusto de elegir.


Vayamos a otro punto: la sindicalización. Los últimos informes disponibles indican que Argentina está en el top 3 en cuanto a nivel de sindicalización en Sudamérica y en el top 10 a nivel mundial. Si lo comparamos con, por ejemplo, Estados Unidos, donde solo un 6% de los trabajadores privados se encuentra sindicalizado, la diferencia es abismal y se podría decir que, aun con los crecientes niveles de informalidad y de precarización, la sindicalización continúa teniendo un peso en nuestro país.  


Sin embargo, tenemos una incógnita, no solo en Argentina, claro, respecto al futuro inmediato: la IA trae bajo el brazo la promesa efectiva de que serán muy pocos los trabajos que se mantengan en pie de aquí a 10 o 15 años. Frente a este escenario no he visto aportes demasiados originales: en todo caso, por derecha hablarán de la destrucción creativa y la reconversión de la oferta laboral, pero por izquierda e incluso también alguna buena parte de la derecha, reconoce que no hay salida y que, en todo caso, hacia lo que vamos es hacia una Renta Básica Universal, esto es, un estipendio otorgado por el Estado a todos los ciudadanos en tanto tales. Allí, claro, derecha e izquierda discuten el alcance de la misma, los montos y, sobre todo, el financiamiento: ¿de dónde saldrá el dinero? ¿Aceptarán ponerlo los empresarios que se han beneficiado de la utilización de la IA reduciendo los costos laborales? ¿Es posible ser tan ingenuos? Pero seámoslo por un rato: imaginemos que llega una nueva generación de empresarios benefactores o, al menos, con mucho miedo a la revuelta popular, y que, por las buenas o por las malas, aceptan una suba drástica de sus impuestos para cubrir las necesidades materiales básicas de todos los habitantes. ¿Alguien ha pensado qué tipo de vida podrá llevar adelante un desempleado eterno con un ingreso que apenas alcanzará para satisfacer sus necesidades básicas? ¿Acaso todos desarrollarán sus vetas artísticas y utilizarán su tiempo de ocio para educarse y participar de los debates públicos?


Antes de ser tan tontos es preferible ser cínicos como Ray Kurzweil, aquel ingeniero que impulsa el transhumanismo y promete un radical aumento de la expectativa de vida y la posibilidad de aislar nuestra conciencia, quien afirma que, afortunadamente, en unos 10 años todos nuestros cerebros van a estar conectados a una computadora para vivir vidas virtuales sin tener que salir de casa. Si alguien piensa que algo bueno puede salir de una sociedad así…


Pero es más: incluso si dejamos de lado la discusión acerca de quién demonios pagará las pensiones de una humanidad hiperavejentada capaz de vivir 120 o 150 años en breve, y suponemos que el modelo se va sustentar por los beneficios que derraman y los impuestos sobre las clases aventajadas de ultrarricos y/o, quizás, de supertrabajadores autoexplotados, pocos parecen tomar conciencia del nivel de inestabilidad social o los conflictos geopolíticos que podrían desatarse en la medida en que el control de la tecnología se atomice en pocas manos. 


Y lo peor es que no hace falta irse tan lejos ya que el interrogante puede plantearse hoy mismo. Aun cuando muchas veces en Europa esta discusión se mezcle con los choques culturales que produce la cuestión migratoria, lo cierto es que el nivel de desempleo juvenil es alarmante. Sin ir más lejos, en España, por ejemplo, se conoció que el desempleo entre los más jóvenes alcanza el 25%. En Argentina apenas supera el 13% pero triplica a la tasa de los que tienen más de 30 años. 


Allí uno observa algunas tendencias mundiales y otras problemáticas más locales, pero lo más relevante es que existe una buena cantidad de jóvenes para los que el trabajo ya no funciona como principio ordenador a nivel social. El trabajo hoy no es un espacio donde constituir una identidad ni posee algún tipo de valoración moral.


En Argentina se ve esto claramente y parece tratarse de un fenómeno que atraviesa las clases sociales. Por ello no debería extrañarse que, en la TV Pública, un exasesor de Alberto Fernández, enseñe cómo hacer carry trade al tiempo que somos testigos del aumento de la delincuencia en manos de adolescentes. Es que, claro está, si el narco te paga, por transformarte en un soldadito de la falopa, varias veces más de lo que recibirías siendo repositor; si toda tu vida has sido testigo de padres y abuelos trabajando sin horarios, sobreviviendo entre las changas y alguna ayuda social… el incentivo, para un pibe de, pongamos, 14 años, es demasiado grande. 


Del otro lado, tenemos a los “masivos bro”, una generación de pelotudos arrogantes que eructan manuales de autoayuda y superación personal mientras tradean criptos, se meten papa para hincharse en el gimnasio y venden cursos de “hazte millo sin trabajar”. Todo hasta que, claro está, les cae la primera denuncia por estafa o algún acreedor molesto decide invertir un poco más, ya no en criptos, sino en sicarios.


Sumemos a este escenario el modo en que el haber permitido las apuestas online está destrozando pibes y familias enteras con la misma lógica: ganar plata fácil a diferencia de los boludos que la hacen trabajando.


En síntesis, el trabajo hoy no puede ordenar porque, en el mejor de los casos, está desordenado y porque la vida misma está desordenada. Si a esto le agregamos la posibilidad cada vez más tangible de millones de personas que van a perder el trabajo para vivir de algún tipo de ayuda estatal cuya única vinculación con el mundo será a través de una conexión de Internet para ver boludos bailando en videos de 15 segundos, la situación se torna desesperante. 


Por todo esto, y sin soluciones a la mano, al menos de mi parte, plantear una sociedad en la que el trabajo pueda volver a ser el ordenador y recrear un movimiento con el pueblo trabajador como columna vertebral es, para ser benevolente, un desafío que pareciera ir a contramano de todas las tendencias, tanto mundiales como locales. Esto plantea, claramente, un gran desafío especialmente para el peronismo que debe repensarse en un contexto donde la escasa retribución material percibida por las grandes mayorías, ha roto el vínculo moral, identitario y social que éstas tenían con el trabajo. 


¿Habrá alguien en la clase dirigente y en los burócratas hacedores de políticas públicas capaz de ofrecer respuestas originales a una sociedad que en 2 o 3 lustros no se parecerá en nada a la que hemos conocido?

viernes, 18 de abril de 2025

Tu filósofo favorito es una IA (y quizás no esté tan mal), por Dante Augusto Palma




La noticia apareció en todos los portales: Jianwei Xun, el filósofo hongkonés, autor de Hipnocracia. Trump, Musk y la nueva arquitectura de la realidad, para muchos, el libro del año, es una Inteligencia Artificial (IA). 


En el medio pasaron entrevistas, citas varias en artículos periodísticos y reseñas del libro en medios europeos y americanos, hasta que la revista L’Espresso reveló en exclusiva en su portada que, este buen señor, en realidad, no existe.

Ahora bien, naturalmente, detrás de este episodio hay al menos un responsable y en la revista Le Grand Continent, Jianwei Xun, o quien está detrás de él, brindó una entrevista dando precisiones al respecto:

“Jianwei Xun es un dispositivo. La creación colaborativa nacida del diálogo entre una inteligencia humana –que lleva el nombre de Andrea Colamedici, un filósofo italiano que fundó junto con otros un [proyecto editorial] italiano, Tlon- y ciertas inteligencias artificiales generativas, en particular Claude de Anthropic y ChatGPT de OpenAI”. 

Dicho más simple, quien está detrás del proyecto es Andrea Colamedici y lo que habría hecho es interactuar con inteligencias artificiales generativas para crear este libro.


Según Colamedici, entonces, el libro no es simplemente una creación de una IA como ya existen de a miles en Amazon, sino “una voz que no pertenece ni a la carne ni al silicio”, una voz que está en el medio, en un espacio liminar entre ambos.


En la misma entrevista, Xun (Colamedici) aclara cómo fue el proceso: primero se trató de crear un corpus filosófico basado en la propia obra de Colamedici, a partir del cual establecer un diálogo mayéutico con las IA, de sucesivas preguntas, respuestas y repreguntas, cuyo resultado fue la creación del concepto de hipnocracia, esto es, un régimen de manipulación que capta la atención y produce una sugestión hipnótica actuando directamente sobre la conciencia de manera constante y personalizada, régimen propio de estos tiempos cuyos principales abanderados serían Trump y Musk. 


En paralelo, Colamedici creó una infraestructura digital como para darle entidad, verosimilitud y legitimación mediática: un sitio web personal, un perfil en Academia.edu, referencias estratégicas en los perfiles de Wikipedia de autores como Deleuze o Byung-Chul Han y hasta un agente literario falso que intermediaba con periodistas y editores.       


Por último, en complicidad con colegas y amigos con cierto predicamento social y participación en los medios, diagramó una estrategia de difusión que supusiera citas y comentarios de estos en artículos y redes sociales hablando de la hipnocracia y del libro que vio la luz en italiano y en inglés el 15 de enero de 2025.

Este tipo de revelaciones nos lleva naturalmente a reconocidos casos Fake vinculados a la academia y al ámbito científico. La referencia obligada en este sentido es el famoso “Affaire Sokal”.


Para quienes no lo recuerden, Alan Sokal es un físico que se propuso exponer el sinsentido de las tesis relativistas, particularmente de moda en el campo de las ciencias sociales, derivadas de ciertas lecturas de referentes de la Escuela de Frankfurt y de los posestructuralistas franceses. El método que utilizó para el desenmascaramiento fue escribir un artículo y enviarlo a una prestigiosa revista. El núcleo del artículo era la defensa de la tesis principal de sus adversarios, esto es: la ciencia, con sus métodos de corroboración y legitimación, no es más que una construcción social y lingüística impuesta por la ideología dominante. 


El artículo fue publicado, es decir, pasó la revisión entre pares y los mecanismos de legitimación de las revistas científicas de prestigio y, allí, Sokal reveló, en un segundo artículo que naturalmente aquella revista no quiso publicar, qué era lo que había hecho y cuáles eran sus razones.


Entonces, expresó que había utilizado conceptos de la matemática y la física cuántica mezclados con citas de filósofos posmodernos reconocidos para realizar una parodia y exponer la falta de rigurosidad de este tipo de publicaciones y de este tipo de autores.


En otras palabras, exponía que en el caso de las ciencias sociales bastaba con ofrecer ideas pretendidamente críticas en una jerga oscura, tan imprecisa como compleja, para gozar de cierto status académico y, eventualmente, llegar a ser una celebridad en el mundo intelectual. La lista de nombres sobra y, lo peor, en muchos casos, seguimos leyendo a esos autores como si dijeran algo. 


Un episodio similar, aunque menos conocido, ocurrió en 2018: el “Grievance Studies affaire”.  En este caso, quienes llevaron adelante el fraude fueron Peter Boghossian (profesor de Filosofía de la Universidad de Portland), James Lindsay, (doctor en Matemáticas de la Universidad de Tennessee) y Helen Pluckrose, (editora de la revista Areo).


En este caso, los perpetradores fueron más prolíficos y enviaron 20 artículos a prestigiosas revistas de estudios culturales, donde deliberadamente se incluyeron afirmaciones y tesis delirantes que parodiaban esa confusión tan habitual entre activismo y academia que suele basarse en tesis posmodernas asociadas, en muchos casos, a políticas identitarias, progresismo woke y derivas varias. 


En esos textos se hallaba desde la necesidad de imponer unos juegos olímpicos para personas con sobrepeso, hasta promover la masturbación anal masculina con dildos como una práctica antitransfóbica, y el descubrimiento de una conexión entre el pene y el cambio climático. Como si esto fuera poco, en un caso, los autores lograron que una revista feminista les publicara un artículo en el que reescribían un fragmento de Mein Kampf con perspectiva de género sin que nadie del comité de evaluadores lo notara, lo cual, por cierto, es un dato elocuente. Al momento en que los autores revelaron el fraude, 4 de esos artículos fueron publicados, 3 estaban a punto de serlo, 7 estaban en proceso de aceptación y apenas 6 (el 30%) habían sido rechazados.

Ahora bien, ¿es el caso de Jianwei Xun similar a los recién mencionados? Por supuesto que hay puntos en común, pero se imponen las diferencias sustantivas. 


En común podría encontrarse una cierta crítica a los mecanismos de legitimación: si en los casos de Sokal y en el de los Grievance Studies, se trataba no solo de una crítica al contenido relativista e irracional de algunas posturas posmodernas sino, al mismo tiempo, de exponer el modo en que estos delirios estaban siendo legitimados por el sistema científico, a Colamedici le alcanzó con un par de amigos, una página web, un perfil en Academia.edu y un libro cuyo armado quizás le haya demandado algunas horas, para exponer los métodos de legitimación del periodismo cultural y las editoriales. 


Sin embargo, hay una diferencia relevante: el contenido del libro no es irracional ni es un disparate carente de fundamentos creado adrede. 

De hecho, podría decirse que su tesis principal o la categoría que da título al libro, no hace más que rejuntar información y teorías (justamente, lo que las IA hacen muy bien) a las que se les da un nuevo nombre (seguramente invención de Colamedici). Al fin de cuentas se trata de una versión, bien elaborada, claro, de las nuevas formas de manipulación, en este caso introduciendo la idea de la hipnosis como elemento que actúa directamente sobre la conciencia en tanto el poder ya no controla cuerpos ni reprime los pensamientos, sino que los induce, transformándose así en un poder “positivo”.    

Xun (Colamedici) dice en la entrevista: 


“Ya no hay una narrativa unificadora a través de la cual dar sentido al mundo. Nos encontramos —ustedes se encuentran— en un espacio fragmentado donde innumerables historias compiten por un dominio efímero, y cada una se proclama como la verdad última.       

Estos relatos no dialogan: chocan. Se superponen y se reflejan hasta el infinito, creando una vertiginosa galería de espejos donde realidad y simulación se vuelven sinónimos. Trump y Musk son los profetas de este régimen (…)

El hitlerismo que Bloch analizaba operaba a través de un trance centralizado, orquestado por un líder carismático que servía de punto focal para la sugestión colectiva.


 La dimensión algorítmica ha descentralizado esta función hipnótica: ya no tenemos un único hipnotizador que manipula a una masa homogénea, un director de orquesta, sino un ecosistema distribuido de algoritmos que modulan individualmente estados de conciencia personalizados (…)”.


El ya mencionado Byung-Chul Han, Foucault, Baudrillard, Deleuze, Da Empoli y muchos otros resuenan detrás de estas palabras y está muy bien que así sea. Y hablando de citas, dado que el proyecto editorial de Colamedici se llama Tlon, en obvia relación a Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, el famoso cuento de Jorge Luis Borges, Xun (Colamedici) cita dicho texto, (aunque sin mencionar al autor, ¿quizás creyendo que ya es una frase que le pertenece al ChatGPT?), cuando afirma “Son dispositivos narrativos. Sus relatos no buscan la verdad, sino el asombro. Consideran la metafísica como una rama de la literatura fantástica”. 


A propósito de dicho cuento, hay algo tlöniano en este episodio puesto que, como ustedes recordarán, Tlön era un planeta inventado por una secta de seguidores de Berkeley incluido en una reimpresión de la Enciclopedia Británica, en el cual, por tratarse de un mundo regido por las máximas del empirismo idealista que considera que las cosas deben ser percibidas para existir, la psicología es la única disciplina y lo que llamamos “realidad” no es más que una serie de procesos mentales. Allí, la realidad de los objetos depende de la percepción y la expectativa del sujeto que los percibe, de modo que un mismo objeto puede “duplicarse” al ser percibido por dos sujetos diferentes, generando, al fin de cuentas, mundos individuales, personalizados y a medida, como los que ofrecen los algoritmos en la actualidad. El dúo Xun/Colamedici y su hipnocracia tienen mucho de esto, sin duda.       


Ahora bien, donde el experimento parece aportar algo más al debate es en lo que respecta a la noción de autor y, quizás sin desearlo, al harto trillado debate acerca de la posibilidad de separar la obra del autor. En este sentido, en la entrevista le preguntan si el hecho de haber sido una creación de una IA invalida el contenido de la tesis de la hipnocracia:  


“La revelación de mi naturaleza construida no invalida en absoluto la validez analítica del concepto de hipnocracia. Al contrario, la refuerza al conferirle una dimensión performativa que trasciende la simple argumentación teórica. Si aceptáramos la idea de que la validez de un pensamiento depende exclusivamente de la existencia biológica de su presunto autor, caeríamos precisamente en esa lógica identitaria que la hipnocracia ha superado (…)”.


Efectivamente, de la misma manera que el valor de una categoría analítica no depende del hecho de que el que la formule sea una entidad biológica o una inteligencia humana, es difícil decirlo, pero hay que aceptarlo, tampoco lo invalidaría la moralidad, en el caso de que el autor sí fuera una entidad biológica propietaria de una inteligencia humana. Es tan evidente la respuesta al debate sobre la separación de la obra y el autor… sin embargo este ejemplo puede aportar algo más de claridad, para dolor de los amantes de la cancelación y sus patrullas de moralidad.       


En cuanto a la noción de autor, claramente parecemos entrar en una etapa que va a redefinirlo desde todo punto de vista, incluso desde lo legal. ¿Es Colamedici el autor? ¿Es el ChatGPT? ¿Son ambos como dice Colamedici? ¿Qué aporta Colamedici para que lo consideremos un autor en el sentido que solemos darle al término? ¿Hacerle preguntas e interactuar con una IA para pedirle luego que escriba un libro nos transforma en autor de algo? La respuesta no parece sencilla. 


En síntesis, el caso Jianwei Xun solo puede ser incluido en la lista de fakes y affaires de manera parcial y solo en tanto, de alguna manera, denuncia, como efecto colateral, los patrones de legitimación de la industria y el periodismo cultural.


Sin embargo, no estamos ante un fake como los denunciados por Sokal, Boghossian y otros: aquí hay un libro y una categoría que tiene fundamentos. Desde mi punto de vista, criticables y sesgados, pues resulta insólito plantear que los principales referentes de un régimen de hipnosis que opera sobre la conciencia de manera personalizada son Trump y Musk. Pero en todo caso es materia de discusión para la cual Xun (Colamedici) ofrecerá sus argumentos, mejores o peores, pero no un rejunte de delirios posmodernos inconsistentes solo validables por sectas universitarias.      

 

Quizás en el futuro junto a citas de Shakespeare habrá que afirmar “como dice el ChatGPT, la hipnocracia…”. Sí, suena escalofriante, pero hemos ingresado en una etapa en la que usaremos categorías elaboradas por inteligencias no humanas. El cambio será, probablemente, demasiado vertiginoso para que podamos digerirlo adecuadamente.


Mientras tanto, si lo que nos importa es el qué antes que el quién y la inteligencia no humana demuestra rigor lógico y una correcta fundamentación, parece difícil encontrar argumentos para oponerse.





martes, 1 de abril de 2025

Predicciones, más artificiales que inteligentes, para un futuro de mierda, por Dante Augusto Palma

 




Un repaso básico por los debates públicos e institucionales, las novedades editoriales y los temas recurrentes en las plataformas de noticias, arroja una presencia cada vez más importante de discusiones en torno a la IA y temáticas afines. 


Es difícil trazar un estado de la cuestión porque hay distintas perspectivas y aristas, algunas primo hermanas, otras no tanto, donde además se mezclan ideologías y posicionamientos políticos. 


Por lo pronto pareciera haber algo así como un grupo de regulacionistas, en general aquellos que temen las consecuencias de la aplicación desenfrenada de la IA, frente a un grupo desregulacionista que, en todo caso, aun advirtiendo ciertos peligros, son solucionistas tecnológicos y consideran que las mismas herramientas tecnológicas que generan los problemas son capaces de solucionarlos. No es lineal pero los primeros, más pesimistas, se identificarían con posicionamientos más bien socialdemócratas o de izquierda, mientras que los segundos, más optimistas, tenderían a enrolarse en las filas liberales/libertarias, a la derecha del espectro. 


Haciendo un recorte arbitrario, es posible citar dos figuras representativas de cada una de estas “corrientes”, los cuales, casualmente, acaban de lanzar nuevas publicaciones en los últimos meses. Uno es Yuval Harari, el historiador israelí multiventas que en Nexus propone una historia de la información y advierte acerca de los peligros de la autonomización de la IA en una suerte de retorno del mito del Gólem; el segundo es Ray Kurzweil, un científico estadounidense cuyas predicciones, algunas décadas atrás, en buena parte se cumplieron, y que regresa con La Singularidad está más cerca. Se trata de un texto donde no solo realiza nuevas ambiciosas predicciones, sino que presenta argumentos para defender su proyecto transhumanista de transformación radical de la especie hacia un nuevo tipo de ser humano capaz de acabar con los grandes males que le aquejan: la enfermedad, la pobreza y la degradación ambiental.


Según Harari, especialmente después de la pandemia, asistimos a una aceleración del uso de la IA para generar sistemas de vigilancia y control, incluso en países democráticos. Sin embargo, Harari va mucho más allá y no solo se pregunta qué sucedería si esa herramienta estuviera bajo el control de una dictadura, sino que considera que hay algo peor que eso: una sociedad gobernada por una inteligencia no humana. Asimismo, en una especie de remake del choque de civilizaciones anunciado por Huntington, Harari plantea la posibilidad del surgimiento de un nuevo muro (invisible), en este caso, un muro de silicio, constituido por chips y códigos informáticos. Esto se produciría porque la IA, al ser capaz de crear, de manera autónoma, toda una red de sentido, dividiría el mundo en redes civilizacionales donde cada una tendría “su” mundo. No hay que ser muy sagaz para darse cuenta que Harari está pensando en lo que ya hoy sucede entre China y el mundo occidental. 

En cuanto al terreno de las soluciones, Harari no aporta nada original y abona esa acusación recurrente de ser una suerte de catastrofista funcional al establishment, cuando pide más y más regulaciones y salidas institucionales globales que incluyan a los Estados y a las compañías. Sin embargo, a propósito de estas últimas, es bastante indulgente cuando, si bien advierte que las grandes tecnológicas son parte del problema, al mismo tiempo las exculpa bajo el argumento cándido de que las tecnologías en sí mismas no son ni buenas ni malas sino que dependen de su uso.      


En cuanto a Kurzweil, su nuevo libro retorna a la idea de singularidad, la cual es definida del siguiente modo:  


“Dentro de un tiempo, la nanotecnología permitirá (…) la ampliación del cerebro humano con nuevas capas de neuronas virtuales en la nube. De esta manera nos fusionaremos con la IA y ampliaremos nuestras habilidades con una potencia de cálculo que multiplicará por varios millones las capacidades que nos dio la naturaleza. Este proceso expandirá la inteligencia y la conciencia humanas de una forma tan radical que resulta difícil de comprender y asimilar. Cuando hablo de “singularidad” me estoy refiriendo a este momento en concreto”.


Aunque en algún pasaje del libro Kurzweil admite que, dependiendo de cómo manejemos este proceso que se alcanzaría hacia el año 2045, tendremos un camino firme y seguro o uno de turbulencia social, el tono del texto es asombrosamente optimista o, en todo caso, parece no tomar en cuenta las consecuencias que este eventual proceso podría ocasionar. 


A lo sumo advierte que habrá un problema con el empleo pero que se solucionaría con una Renta Básica Universal financiada eventualmente con un impuesto sobre las compañías que se hayan beneficiado de la automatización de la IA y ya. En todo caso, si el tiempo libre fuera un problema, Kurzweil indica que para ello ya existe la realidad virtual y, sobre todo, la paciencia necesaria para esperar 10 años a que todos nuestros cerebros estén conectados a una computadora. En cuanto al resto de los problemas, abrazando una suerte de aceleracionismo capitalista, y tomando como fuente los datos de Steven Pinker acerca del fluctuante pero evidente progreso de la humanidad a todo nivel en los últimos siglos, Kurzweil entiende que la “explosión” tecnológica traerá consigo una abundancia de riqueza por la cual los pobres del mañana gozarán de un nivel de bienestar inédito en la historia de la humanidad.   

 

Para Kurzweil, además, ya estamos en condiciones de asegurarnos una expectativa de vida digna de 120 años y el aumento de la misma será exponencial en las próximas décadas a tal punto que adopta la temeraria predicción de que ya habría nacido la persona que vivirá 1000 años. Por último, en un pasaje que me atrevería a afirmar como filosófica y conceptualmente muy débil, para ser elegante, reduce el cerebro y la conciencia a un sistema de información que podría ser extraíble y replicable incluso por fuera del cuerpo, cumpliendo así la fantasía de buena parte de las grandes obras de ficción, aunque pagando el precio de no poder responder a una ingente cantidad de bibliografía filosófica que lo espera en la biblioteca con una mueca risueña: 


“En las décadas de 2040 y 2050 reconstruiremos el cerebro y el cuerpo para superar los límites que marca la biología, lo que incluye la posibilidad de copiar todo su contenido y prolongar la esperanza de vida. Cuando la nanotecnología alce el vuelo, seremos capaces de crear un cuerpo mejorado a voluntad: podremos correr más deprisa y durante más tiempo, nadar y respirar bajo el mar como los peces e incluso dotarnos de unas alas funcionales si así lo deseamos. Pensaremos varios millones de veces más rápido, pero lo más importante, es que no dependeremos de que el cuerpo sobreviva para que nosotros podamos seguir viviendo”.


En un contexto de crispación e indignación diaria, con guerras, disputas tribales y religiosas, tensiones económicas y sociales a todo nivel, me temo que aunque la tecnología avanzara en la línea que auguran los autores, haciéndonos más dependientes de ella todavía, el futuro ofrecerá catástrofes menos conspirativas y avances menos ideales; en todo caso habrá futuros a distintas velocidades, como los ha habido siempre pero, ahora, de manera exagerada. 


Es que mientras Elon Musk plantea aplicar una democracia directa como sistema de gobernanza en Marte y Curtis Yarvin lo critica abogando por una monarquía tecnocrática encarnada en un Rey CEO en los Estados Unidos, los problemas de miles de millones de personas en el mundo es que no tienen agua potable o se contagian enfermedades que se habían erradicado. A propósito, ¿cómo le explicamos a un enfermo de cólera o tuberculosis que no debe temer morir porque su conciencia será alojada en la Nube de Google y que en Marte será parte de los debates de la Asamblea democrática que decidirá la distribución de la propiedad en el lado oscuro de la Luna? 


¿Acaso plantear que el transhumano podrá respirar debajo del agua como un pez es la solución a la inmigración ilegal que llega a Europa a través de las pateras? ¿Habrá un juego de realidad virtual en el que Occidente no se suicida renunciando a sus propios valores?  


¿Y los virus creados en laboratorios? ¿Las tensiones geopolíticas? ¿Las luchas por la redistribución del ingreso? ¿Las migraciones masivas por limpiezas étnicas? ¿El estar a merced de un loco autócrata a tiro de un botón rojo… todo eso se va a solucionar con una app, un Change.org y un nano no sé cuánto? A su vez, ¿estos mismos conflictos son capaces de solucionarse bajo el liderazgo de los burócratas de las instituciones de gobernanza global tal cual las conocemos hasta ahora mientras afirmamos que la tecnología es neutral?


Hoy el mundo entero atraviesa el problema de cómo financiar las pensiones y se nos plantea como una maravilla que la expectativa de vida alcance los 120 años y hasta los 1000. ¿Hasta cuándo se ampliará la edad laboral para darle sustentabilidad al sistema?


 ¿Pasaremos de 60/65/70 años a 110 años? ¿Habrá que aportar unos 70 años al fisco para acceder a la pensión? ¿Quién lo va a aportar si no hay trabajo y si entre los pocos trabajos que van a sostenerse estarán los realizados por migrantes de países no europeos que van a vivir a Europa de manera ilegal cuidando viejos cada vez más viejos para recibir, a cambio, un ingreso informal?  


Al mismo tiempo, se nos dice que el efecto colateral será que habrá menos trabajo pero que se financiará con impuestos y una Renta Básica Universal. ¿Y alguien en su sano juicio puede pensar que ese proceso será aceptado pacíficamente? ¿En serio vamos a creer que miles de millones de personas sin trabajo y con sus eventuales necesidades básicas satisfechas por la redistribución de los impuestos pagados por los ricos, se quedarán en sus casas hipnotizadas entre juegos, porno y viajes virtuales a Venecia? ¿Los ricos, dueños de las compañías que controlarán el mercado tecnológico oligopólicamente, van a aceptar pagar impuestos determinados por los burócratas de la gobernanza global para sostener a más de la mitad de la población mundial que no va a tener trabajo ni nada que hacer? 


O sea, ¿Bezos, Zuckerberg y Musk van a pagar de sus bolsillos a los millones de desocupados de la India, África y Latinoamérica para que puedan sobrevivir, contratar Starlink, comprar por Amazon y ver la publicidad de Instagram? ¿Esos cientos de millones de humanos obsoletos e inútiles, incapaces si quiera de trabajar por un sueldo miserable porque ese trabajo ya ni siquiera existe, tendrán que elegir entre comer y pagar la nube de Google o, ya desposeídos del cuerpo, la Renta Básica Universal alcanzará para el plan básico de almacenamiento de conciencia que no superen tantos gigabytes? Por cierto, ¿si nuestra conciencia es muy pesada tendremos que pagar un plan Premium? 


En síntesis: ¿la posibilidad de pensar más rápido que potenciaría la IA nos permitirá darnos cuenta también más rápido del delirio de irrealidad en el que se encuentran inmersos gobernantes y autores multiventas cuando piensan en cómo solucionar los verdaderos problemas del futuro?    


Preguntas sin respuestas para un futuro de mierda.



Dante Augusto Palma




domingo, 2 de febrero de 2025

LORENZO RAMÍREZ: "Europa es un campo de batalla en lo bélico, lo tecnológico y lo económico"

 


Aunque pueda parecer un cisne negro la revolución china de DeepSeek es mas un cisne blanco. Pero, hay un problema en Occidente de no querer ver lo que hay delante y no interesa, explica Lorenzo Ramírez, periodista económico. La industria tecnológica de EEUU ha crecido "de la mano de una expansión monetaria sin precedentes". El enfrentamiento entre Trump y la FED es más que notable, con Powell avisando que puede no ser tan laxo en la política monetaria. La clave es el cambio de paradigma sobre el que dicen que se construirá la revolución de la inteligencia artificial.  


La capacidad de poder conseguir resultados tecnológicos similares con un coste menor, cuando nos han dicho que la IA necesitaba grandes recursos e incluso la Casa Blanca ha decretado el estado de emergencia energética. Y China anuncia el DeepSeek al final del foro de Davos y con Trump anunciado el proyecto de Stargrate. "Pocos se esperaban que la innovación que tiene a medio planeta en vilo fuese China y no EEUU con la startup de código abierto", ha defendido Lorenzo Ramírez dejando la duda de si China empieza a ganar la batalla tecnológica a EEUU. "Estamos en los albores de un nuevo mundo". 


La tecnología va ligada al desarrollo energético, EEUU y China lo tienen claro, pero Europa se niega. EEUU ha logrado un desarrollo tecnológico basándose en la innovación y el emprendimiento, aunque ahora vamos a una cultura dirigida. En China se ha promovido un capitalismo salvaje del desarrollo empresarial, porque en las startups china no hay reglas ni regulación, donde vence el más fuerte y ahí es cuando entra el gobierno a dar recursos. 


Europa quiere aspira al emprendimiento de EEUU cuando se ha cargado la educación y ha hecho una cultura del subvención del ciudadano cogiendo el modelo chino del gasto público. "Europa coge lo peor de China y EEUU para aspirar a un emprendimiento que se ha cargado". Ahora Europa es campo de batalla en lo bélico, lo tecnológico y lo económico. 


El presidente de EEUU, Donald Trump ha demostrado que no va de farol con su política migratoria con el envío a Colombia. "Cuando Trump ha dado un puñetazo encima de la mesa, Petro ha intentado ir de cara amenazando con aranceles y deportaciones de americanos", pero después "prácticamente le ha entregado el país a Donald Trump, no puede hacer mucho más", defiende Lorenzo Ramírez. 


"España va a ser uno de los países diana de Trump, nos van a dar bofetadas aprovechando que Sánchez se ha convertido en el vocero de oponerse en el nuevo mundo de Trump".