domingo, 22 de marzo de 2026
jueves, 12 de enero de 2023
Diego García y Malvinas, la hora de la soberanía, por "El Destape" del 08-01-23
El proceso de descolonización de la isla, parte del archipiélago de Chagos, bajo control británico puede ser un antecedente a favor de los reclamos argentinos.
08 DE ENERO, 2023
En su biografía, el príncipe británico Harry admitió sin pudor que asesinó a 25 talibanes a los que nunca vio como personas. No sorprende. El ADN imperial determina que el mundo se divide entre seres superiores –con derecho a matar y a apropiarse de vidas, tierras y bienes ajenos- y los subhumanos, sobre quienes es lícito ejerce violencia.
Como parte de esa conducta, la isla Diego García (como Malvinas y tantos otros enclaves coloniales británicos) fueron y siguen siendo sometidos a la humillación y a la guerra. Sin embargo, algo podría cambiar en este 2023. Diego García es parte de un proceso más amplio de descolonización iniciado por el Reino Unidos y la República de Mauricio, país que reivindica la soberanía sobre esa isla y todo el archipiélago de Chagos que la contiene. Este proceso bien podría ser considerado un antecedente más a favor de los reclamos argentinos por las Malvinas, a 190 años de su ocupación.
Diego García es la isla más grande del archipiélago Chagos, en el Océano Índico Central. Como Malvinas, posee una poderosa base militar extranjera porque su situación geográfica la convierte en un punto óptimo de control estratégico. Desde Malvinas, el imperio anglonorteamericano puede dominar los océanos Atlántico, Pacífico e Indico además del sur de los continentes americano y africano. Desde Diego García, Estados Unidos fiscaliza y proyecta sus planes contra China y la Ruta de la Seda además de controlar las rutas marítimas de comercio legal e ilegal.
Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.
SUSCRIBITE A EL DESTAPE
En febrero de 2019, la Corte Internacional de Justicia, máximo tribunal de la ONU, determinó que la ocupación de Chagos era inaceptable y, en mayo, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó por abrumadora mayoría una resolución que urgía a Reino Unido a devolver Chagos a Mauricio en seis meses. Londres no cumplió. En enero de 2021, el Tribunal Internacional del Derecho del Mar emitió un fallo reafirmando que la corona británica no tiene soberanía sobre el archipiélago y condenó su negativa a devolverlo.
El pasado 3 de noviembre, bajo presión, Londres notificó que iniciaría negociaciones con las autoridades de Mauricio y el primer día del 2023, el primer ministro mauriciano, Pravind Jugnauth, confirmó el proceso. El acuerdo tiene, no obstante, una cláusula innegociable: la base militar del Pentágono y el “campo de interrogatorios” de la CIA, estacionados en la isla Diego García, no se tocan.
MÁS INFO
San Petersburgo, alta tecnología y grandeza cultural
Rusia
San Petersburgo, alta tecnología y grandeza cultural
Por TELMA LUZZANI
La historia funesta de la isla
Hasta el siglo XVIII, Diego García era lo más parecido a la imagen que cualquiera puede tener del paraíso. En 1814 (19 años antes que Malvinas) fue usurpada por Londres y, en 1966, en plena Guerra Fría, Estados Unidos la alquiló al Reino Unido por 50 años (el arriendo venció en 2016 pero fue renovado hasta 2036) para construir una base aeronaval. En aquel momento, Washington necesitaba la isla para el control del tránsito de hidrocarburos desde el Golfo Pérsico y como punto estratégico para su guerra en Vietnam.
El drama para los habitantes de la Diego García fue que Estados Unidos la quería vacía. Los testimonios fílmicos de los casi 2.000 habitantes originarios, forzados a dejar todas sus pertenencias al ser deportados a las islas Mauricio y Sychelles (también colonias británicas) son desgarradoras. Sin piedad el imperio los condenó al desarraigo con las consiguientes secuelas de pobreza, alcoholismo y suicidios.
MÁS INFO
La guerra del odio contra Bolivia
Opinión
La guerra del odio contra Bolivia
Por TELMA LUZZANI
Diego García dejó de ser un paraíso. Los corales fueron dragados para permitir la llegada de buques de guerra. Centenares de cocoteros fueron arrancados de cuajo para pavimentar la base y construir depósitos para almacenar bombas con puntas de uranio empobrecido y armas nucleares. Hoy la tierra y el mar están altamente contaminados.
En el siglo XXI, la isla fue clave para las “guerras preventivas” del Pentágono sobre todo las de Irak y Afganistán. Allí se instalaron centros clandestinos de detención donde se cometieron las peores violaciones de los derechos humanos. En junio de 2006, el senador suizo Dick Marty, investigó y publicó dos informes que prueban la existencia de esas cárceles a donde eran trasladados, en vuelos secretos de la CIA, prisioneros detenidos ilegalmente. Se los interrogaba y se los torturaba. El escándalo fue tan grande que el ex presidente George Bush hijo tuvo que reconocer la existencia de un programa secreto y el ex premier británico, Tony Blair, tuvo que pedir disculpas ante el Parlamento por el tránsito de detenidos-desaparecidos en la isla británica.
Los chagocianos deportados que sobrevivieron a la brutalidad colonial y sus descendientes no dejaron de pelear legalmente por su derecho a volver a su tierra.
Londres se va. Washington se queda
Como parte de la negociación, la República de Mauricio, un país de 1.200.000 personas, ha ofrecido a Estados Unidos el arrendamiento de Diego García por 99 años. "Somos conscientes de la importancia que la base en Diego García tiene para Washington", dijo Jagdish Koonjul, embajador de Mauricio ante la ONU en una entrevista reciente. “El acuerdo de arrendamiento cuenta con el apoyo de todos los partidos políticos. Hay un consenso nacional de que no vamos a obligar a los estadounidenses a abandonar el archipiélago de Chagos o la isla de Diego García".
Los mauricianos copian el discurso estadounidense de que es importante “proteger las rutas petroleras y garantizar la seguridad del Indo-Pacífico", lo que traducido al lenguaje geopolítico significa “contrarrestar la creciente influencia de China”. Estados Unidos ya ha implementado varias estrategias. Una es el Diálogo de Seguridad Cuatrilateral, Quad, también conocido como la “OTAN asiática”, que incluye el intercambio de información y ejercicios militares entre Estados Unidos, India, Japón y Australia. Otra, lanzada por el presidente Joseph Biden el 2022, es el llamado IPEF 13 (Foro Económico del Indo Pacífico), conformado por los mismos cuatro países más Vietnam, Corea del Sur, Indonesia, Filipinas, Malasia, Brunei, Nueva Zelanda, Singapur y Tailandia. Todos tienen como primer socio comercial a China.
Mauricio alega que el contrato de arrendamiento de 99 años es su estrategia para afirmar la propiedad y tratar directamente con Washington en lugar de con Londres. "Nuestra oferta es mejor que la que han ofrecido los británicos", afirmó Koonjul. "Cuando llegue el 2036, sería ilegal que el Reino Unido continúe otorgando arrendamiento a los estadounidenses".
El canciller y ex militar británico, James Cleverly, confirmó que la base militar de Diego García continuará operando independientemente de los resultados de las charlas “sobre la soberanía" de las islas.
La vinculación con el caso Malvinas es tan obvio que los británicos se pusieron a la defensiva. Alison Blake, gobernadora ilegal de las Islas Malvinas, justificó: “Esto no representa un cambio más amplio en la política del Reino Unido hacia las Islas Malvinas, que es una relación moderna basada en la asociación, los valores compartidos y el derecho de los isleños a determinar su propio futuro. El gobierno británico siempre defenderá su soberanía en el Atlántico Sur y seguirá comprometido con la defensa de los isleños que en el referéndum de 2013, 99,8 % votó a favor de que las islas siguieran siendo un territorio de ultramar autónomo de la corona”.
Publicado en:
sábado, 25 de mayo de 2019
Derrota británica en un caso similar al de Malvinas, por "Página 12" del 23-05-19
La ONU exigió al Reino Unido que se retire del archipiélago Chagos
23 de mayo de 2019
La Asamblea General de la ONU demandó al Reino Unido que se retire en un plazo de seis meses del archipiélago de Chagos , situado en el océano Índico y sede de una importante base militar alquilada por Estados Unidos. El texto no es vinculante pero tiene un alto valor político y reclama a Londres "retirar su administración colonial" del archipiélago en un plazo de seis meses, en línea con un fallo de la Corte Internacional de Justicia.
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/195635-derrota-britanica-en-un-caso-similar-al-de-malvinas
INFORMACIÓN RELACIONADA:
La ONU exigió al Reino Unido que se retire de las islas de Chagos | Derrota británica en un caso similar a Malvinas
martes, 28 de junio de 2016
EXPULSADOS DEL PARAÍSO, por Fernando Cibeira (para "Página 12" del 19-02-12)
LAS TROPELIAS DE GRAN BRETAÑA EN DIEGO GARCIA
Lo que pasa en esa isla en el Indico fue citado por Argentina en su presentación por Malvinas en Naciones Unidas. A los británicos no les importó la autodeterminación de sus habitantes, que desde hace más de 40 años viven como parias: los echaron para que Estados Unidos pusiera una base.
Por Fernando Cibeira
Con desparpajo british, la semana pasada el primer ministro David Cameron ofreció a los escoceses un poco más de autonomía a cambio de que dejen de insistir con esa molesta idea de votar por su independencia en un plebiscito, cómodo en su rol de ser quien da y quien quita. Otra muestra de lo flexible que llegado el caso puede ser el concepto de autodeterminación de los pueblos, esgrimido por el gobierno británico como instancia definitiva en el conflicto por la soberanía de las islas Malvinas, y que ahora también reivindican algunos de nuestros opinadores locales. Ejemplos más evidentes aún pueden encontrarse si se escarba un poco en la historia reciente y se revisan casos como el de la isla Diego García, cuyos habitantes aún deambulan como parias reclamando que Londres los devuelva a su tierra, de la que fueron arrancados a la fuerza sin que nadie tuviera en cuenta su opinión.
El caso fue mencionado por el canciller Héctor Timerman durante su presentación en las Naciones Unidas, cuando viajó a denunciar la militarización de la zona del Atlántico Sur. “La pretensión británica de condicionar la obligación de reanudar las negociaciones de soberanía a la aplicación del principio de autodeterminación carece de fundamento, siendo incluso contradictoria con los antecedentes de otras disputas territoriales que involucraron a los ingleses”, e hizo mención a Hong Kong y Diego García.
Lo de Hong Kong es más conocido. Pese a que los habitantes de Hong Kong no querían saber nada con el cambio de manos, todo se resolvió en una negociación entre gobiernos. Los chinos proclamaron la fórmula “un país, dos sistemas”, por la cual respetarían que Hong Kong se mantuviera fuera de la economía socialista. Antes del traspaso, también dieron garantías de respeto al sistema legal. Sin embargo, luego modificaron varias leyes –por ejemplo, quitaron prerrogativas laborales–, lo que generó conflictos. Los habitantes habían expresado sus miedos, pero los británicos no tuvieron en cuenta su determinación.
Menos difundido es el caso de Diego García. Guarda llamativas similitudes con las islas Malvinas, pero la resolución fue totalmente diferente sin que ningún funcionario británico haya explicado el motivo. Si hay algo notorio, es que no se tuvo en cuenta la opinión del pueblo, condenado al destierro eterno por el solo hecho de haber nacido allí.
El edén
Diego García es un atolón (una isla de coral en forma de anillo) de apenas 44 kilómetros cuadrados, el único habitado en el archipiélago de Chagos, en el Oceáno Indico, a una distancia de unos dos mil kilómetros del sur de India y un poco más lejos de la costa oeste de Africa. Casi como la isla perdida de Lost. El marinero andaluz que la descubrió en el siglo XVI le puso su nombre, cuestión que si no hacía lo suficiente para merecer una calle por lo menos tendría su islita. Pasó por manos portuguesas y francesas hasta que luego de las Guerras Napoleónicas quedó bajo dominio británico. El Imperio la utilizó como lugar de recarga de carbón para los buques que navegaban entre Europa y Australia.
Así siguió hasta 1966, año en que Gran Bretaña acordó alquilarle la isla a Estados Unidos por 50 años, hasta 2016, para que instale una base militar en plena Guerra Fría. Pero luego del 11-S la CIA aprovechó su ubicación estratégica para armar allí también una prisión secreta al estilo Guantánamo, donde puede hacer de las suyas fuera de todo control en su particular lucha contra el terrorismo. Un paraíso natural de aguas transparentes y mágicos corales luminosos terminó convertido en un pantano de tortura y horror.
La autodeterminación de los dos mil habitantes de Diego García (los “chagosianos”, ya que viven en Chagos), una ironía: los echaron sin miramientos. Lo hicieron de diversas maneras. Por ejemplo, con el bloqueo al ingreso de alimentos, por lo que algunos no aguantaron y se trasladaron a villas miseria de la vecina isla Mauricio, donde aún sobreviven como pueden en casillas de chapa. Hubo también embarcados a la fuerza y otros que fueron engañados con anzuelos tales como vacaciones gratis en el exterior para después impedirle el regreso. Se recuerdan casos emblemáticos como el de María Aimee, quien en 1969 llevó a sus hijos a Port Louis, en Mauricio, para un tratamiento médico y luego no le dejaron subir al barco para la vuelta. Recién se pudo reencontrar con su marido dos años más tarde.
Cuentan que muchos de los pobladores no soportaron el destierro. Hubo suicidios y casos de alcoholismo. En una nota de The Times, de Londres, en 2007, una isleña recuerda: “Era el paraíso, éramos como aves libres, y ahora estamos igual que en una prisión”. Se calcula que de los dos mil habitantes originales, hoy viven menos de 700.
En 1998, los chagosianos y sus descendientes resolvieron acudir a la Justicia. Para todos los especialistas, en su caso se había producido una flagrante violación al derecho internacional. Dos años después, en efecto, el Tribunal Supremo británico dictaminó que la expulsión había sido ilegal y que los habitantes debían regresar. En 2004, el fallo fue confirmado en la Corte de Apelaciones. Los sucesivos gobiernos británicos ignoraron la sentencia y el Foreign Office continuó apelando hasta que, en 2008, la Cámara de los Lores –última instancia del particular sistema legal inglés– falló a favor del gobierno por un ajustado tres a dos. El argumento esgrimido por los lores fue que el gobierno contaba con títulos suficientes para legislar sobre una de sus colonias en función de la seguridad de los intereses del Reino Unido. Estados Unidos ya había advertido que la vuelta de los habitantes significaría un “riesgo inaceptable” para su base.
Jonathan Crown representó a la Cancillería británica y fue elocuente en su argumentación. “Los chagosianos no tienen territorio propio, no tienen derecho sobre las islas en absoluto”, sostuvo en su exposición. Crown debe haber llegado tarde el día que en la facultad enseñaron autodeterminación.
El infierno
Obstinados en recuperar su paraíso, los isleños acudieron a la Corte Europea de Derechos Humanos. Entonces, en 2010, el gobierno inglés sacó un increíble argumento de la manga. El canciller David Miliband anunció que crearía la mayor reserva natural oceánica del mundo alrededor del archipiélago, que componen unas 55 minúsculas islas, en función de las 220 especies de corales y las más de mil de peces que se encuentran en sus aguas. Para preservar el área virgen, obviamente, resultaba imprescindible que no esté habitada por los depredadores agricultores chagosianos. Al parecer, los peces no tenían problemas con las naves norteamericanas que salían a bombardear Afganistán o Irak. Tampoco con los 1700 militares que viven allí, ni los 1500 empleados civiles. Tan triste todo, que un cable difundido por Wikileaks reveló el obvio trasfondo de la maniobra.
Cada tanto, los chagosianos realizan algún acto para que su situación no caiga en el olvido. En mayo pasado, hicieron una presentación ante la prensa en las puertas de la Royal Geographical Society, en Londres. Bachar Khan, del Grupo de Refugiados Chagosianos, comentó su sentimiento a The Guardian: “¿Cómo puede ser que una base militar sea legal y que los habitantes de la isla no puedan vivir ahí? Tenemos ocupas militares que nos dejan sin nuestros derechos”. Otro delegado comentó que los isleños se sentían “como dando vueltas y vueltas en una calesita para caer siempre en el mismo lugar”.
La novelista Philippa Gregory lo describió en un artículo de junio pasado en The Times titulado elocuentemente “Las Falklands secretas que siguen en conflicto”. “He leído los papeles del Foreign Office desde 1960 intentando entender la historia de Chagos: es una lacrimógena experiencia sobre el engaño y la arrogancia”, escribió.
Publicado en:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-187910-2012-02-19.html



