ÁLBUM DE IMAGENES DE "MIRANDO HACIA ADENTRO"

Todas las imágenes originales producidas por "Mirando hacia adentro" han sido publicadas en un blog satélite llamado "Mirando hacia adentro. Álbum de imágenes".

DEUDA EXTERNA ARGENTINA ON LINE

La página norteamericana "usdebtclock.org" informa segundo a segundo la evolución de las deudas de los países. Vea online y en directo el REENDEUDAMIENTO ARGENTINO presionando AQUÍ.

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Cicuttin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Cicuttin. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de marzo de 2015

Algo se rompió, de tanto doblarse, por Jorge Cicuttin (para "INFOnews" del 18-03-15)


No es habitual. Más aún, diríamos que no hay antecedentes históricos de un hecho así. Pero en la madrugada del último domingo se registró un terremoto en tierras entrerrianas. Exactamente en Gualeguaychú.


No es habitual. Más aún, diríamos que no hay antecedentes históricos de un hecho así. Pero en la madrugada del último domingo se registró un terremoto en tierras entrerrianas. Exactamente en Gualeguaychú.
No hubo daños materiales, más allá de abolladuras en algunos autos. Sí heridos, golpeados. Pero no de gravedad, por lo general este tipo de heridos se recuperan con el tiempo. Se reconvierten. Eran una cosa y pasan a ser otra más conveniente.
Pero igualmente algo se rompió.
Decían que eso se podía romper, pero nunca doblar.
Un tal Leandro Alem había señalado "¡Que se rompa, pero que no se doble!" Una especie de grito ético en la batalla contra el oportunismo político.
El terremoto de Gualeguaychú terminó rompiendo una estructura ya muy debilitada de tanto doblarse.
La Unión Cívica Radical sufrió rupturas en distintos momentos de su historia.
Porque muchos prefirieron el quiebre antes que el doblez. El mantener los ideales antes que caer ante los cantos de sirena de un oportunismo electoral.
Porque habrán entendido que a veces es preferible perder antes que acoplarse al número ganador. Que sobre una derrota coyuntural se puede construir si se mantienen firmes las bases del edificio. Mejor esto que levantar los brazos de un ganador con base de barro.
La historia reciente les ofrece a los radicales un ejemplo claro de lo peligrosas que son esas alianzas electorales que sólo buscan "ir en contra de...", pero que al momento de gobernar se vuelven inmanejables.
Pero la mayoría optó por el terremoto.
Por contar los porotos y correrse a la derecha con tal de ir detrás de un candidato con pinta de ganador.
Ahora viene la etapa de negociar cargos, gobernaciones, intendencias, lugares en las listas legislativas. Contarán los porotos en cada distrito, en cada provincia. En algunos casos tendrán que sostener lo insostenible. Explicar lo inexplicable.
Un ejemplo que muestra bien esta situación es el de Santa Fe. Se viene en las próximas semanas una campaña en la que los radicales tendrán que explicarles a sus votantes lo bueno que es la centroizquierda y lo malo que es la derecha que representa el macrismo, que llevará como candidato a gobernador a Miguel del Sel. Unos meses después tendrán que hacer campaña por lo contrario: tratar de convencer a sus seguidores que lo mejor para el país es votar al propio Mauricio Macri como presidente.
Difícil de construir sobre estas contradicciones.
Tendrán que doblarse mucho.
Pero llegado el caso lo harán.
Los dirigentes.
¿Los acompañarán los votantes? ¿Se doblarán tanto para saltar de una vereda ideológica a la otra?
Este es el desafío que tienen por delante los dirigentes radicales que salieron triunfantes del terremoto de Gualeguaychú. Porque en la madrugada del domingo tuvieron que salir a las escondidas, protegidos por algunos correligionarios de otros correligionarios que le reprochaban con violencia haber sentenciado al partido centenario a ir como furgón de cola de una derecha de lo más rancia.
Sin duda encontrarán votantes radicales que comparten la idea de unirse con cualquiera con tal de asegurarse una derrota del peronismo en las elecciones de octubre próximo. Incluso algunos pensaban votar de todas maneras a un candidato no radical si este se convierte en el verdugo del kirchnerismo.
El "fantasma de la Alianza", que tanto les preocupaba ahuyentar cuando se formalizó el FAUNEN, ahora no los espanta tanto. Creen que se van a entender mejor para compartir gobierno con la derecha macrista que con la centroizquierda que representaba el Frepaso.
Por ahora, esperan que se curen las heridas producidas por el terremoto de Gualeguaychú. Que dirigentes como Julio Cobos y Ricardo Alfonsín se serenen y se acomoden a la nueva realidad. Porque el macrismo les abrirá los brazos a todos.
Ernesto Sanz, quien venía trabajando para ser el vice de Macri en una fórmula presidencial, ahora dice que van a ir a las PASO y él le terminará ganando al líder del PRO. Es decir, para Sanz, los radicales tendrán la oportunidad de votar a un correligionario para que se siente en la Casa Rosada a partir de diciembre de 2015.
En el macrismo sonríen. Macri no trabajó en esta construcción para ser segundo de nadie, para mirar la batalla presidencial desde afuera.
Pero algunos radicales sueñan. Mientras que para otros radicales esto es una pesadilla. Porque se rompieron, pero de tanto doblarse.

Publicado en:
 http://www.infonews.com/2015/03/18/politica-190607-algo-se-rompio-de-tanto-doblarse.php

martes, 13 de enero de 2015

GORILISMO EXTREMO, por Jorge Cicuttin (para "INFOnews" del 13-01-15)


Como si fuera poco lo que tenemos en la política local, llega el escritor peruano para hacer campaña por Macri. 


Comenzó un año decisivo. Las elecciones de octubre van a marcar más que un cambio presidencial. El tono que está surgiendo de esta campaña electoral anticipada habla de un cambio rotundo o una ratificación del actual proyecto político y económico.
Así de simple.
Los principales candidatos a suceder a Cristina Fernández de Kirchner se están dividiendo entre quienes se consideran como continuadores del actual proyecto –aún con algunas modificaciones, o "mejoras" como les gusta decir–, y aquellos que aseguran que darán un giro rotundo, una vuelta de página en la historia argentina cortando con estos 12 años de kirchnerismo.
Pero entre estos últimos existen aquellos que dan un paso más allá. Se comprometen ante la sociedad no sólo a terminar con toda huella del kirchnerismo, sino que se presentan como aquellos que terminarán con el peronismo.
Así de simple.
Para esta parte de la oposición las elecciones de este año dividirán las aguas entre la continuidad del peronismo –en sus diversas variantes– en el poder y el corte histórico con un movimiento político al que hacen responsable de todos los males del país.
En este rincón del ring se encuentran Mauricio Macri, los exponentes de FAUNEN y esta suerte de líbero apocalíptico que es Elisa Carrió.
Del otro ubican, sin distinción, al candidato que elija el kirchnerismo –sea Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Sergio Urribarri u otro–, y a Sergio Massa.
Así de simple.
Lilita es quien mejor expresa esta divisoria de aguas y esta simplificación de la historia política y social de la Argentina. Mientras el peronismo continúe en el poder, lo dice sin ningún tipo de pudor, no se va poder terminar con los hechos de corrupción y el deterioro de las instituciones republicanas. Para Carrió, lo que está en juego en las elecciones de octubre es la República. Que existirá solamente si se termina con el peronismo.
Con menor énfasis, pero con similar base ideológica, la siguen en esta idea los radicales que apoyan la alianza con el macrismo, como Ernesto Sánz. Para ellos, todo vale con tal de evitar un nuevo gobierno peronista.
Una definición popular de este pensamiento simplista es el de "gorila". Y son muchos a los que en la medida en que se calienta la campaña le están creciendo los pelos.
Y por si les hiciera falta, tienen el apoyo de un "gorila" que llega del norte. No exactamente de Estados Unidos, aunque admire este país y su política hacia Latinoamérica, sino de un país más cercano: Perú.
"Queridos amigos argentinos, no se equivoquen una vez más: ¡voten por Macri! Voten por Macri. Yo estoy dispuesto a hacer campaña por Macri." Quien lanzó esta frase no es un dirigente del PRO, ni siquiera un radical promacrista. Su autor es el gran escritor peruano Mario Vargas Llosa. Alguien cuyo rechazo hacia el peronismo y especialmente hacia los Kirchner no es algo nuevo, pero sí este idea de convertirse en un soporte intelectual internacional del macrismo.
La frase anterior a favor de Mauricio Macri la hizo Vargas Llosa en un evento en el Hotel Conrad de Punta del Este, organizado por un banco extranjero. Entrevistado por el periodista Andres Oppenheimer –otro feroz antikirchnerista y antichavista, y anticastrista, y demás anti de todo lo que tenga que ver con un espíritu sudamericano alejado de los designios de Estados Unidos–, el premio Nobel de Literatura señaló sobre el peronismo: "Argentina fue un extraordinario país, con una cultura asombrosa. Fue la nación más ilustrada de América Latina (…)¿Cómo es posible que un país con esa tradición viva la catástrofe política y económica que es hoy día? Por razones puramente políticas, no son razones económicas, nadie ha invadido Argentina (…) La razón del fracaso, de la catástrofe argentina, tiene un nombre: es el peronismo. No hay ninguna duda, es el peronismo".
Así de simple.
Vargas Llosa fue más allá y renovó sus críticas a los argentinos, culpándolos de seguir bajo los designios de este movimiento maléfico: "No se comprende cómo existen argentinos que sigan votando por el peronismo. ¿Cómo es posible esa perseverancia en el error? No se entiende".
El escritor peruano, convertido en promotor del macrismo, dejó en claro ante su auditorio esteño su "esperanza" en que las elecciones presidenciales de octubre resulten en un "cambio" y que " el peronismo sufra la derrota que merece".
¿Sorprende? De ninguna manera. No es la primera vez que Vargas Llosa ataca al gobierno argentino. Es más, en esta oportunidad hasta fue más "suave" que tiempo atrás, cuando comparó al movimiento peronista con el nazismo.
"El flagelo que se imponen los propios argentinos se llama peronismo. Bueno, no es el único caso en la historia: los alemanes con Hitler hicieron una cosa parecida y, por lo menos han salido de eso. La tragedia de Argentina es que nunca ha salido de eso", manifestó Vargas Llosa en España, un par de años atrás.
Antiperonismo extremo. Una suerte de gorilismo triple X, de tintes pornográficos. Estos personajes a los que les está creciendo el pelo de una manera arrolladora a medida que se acerca el momento del voto, encuentran en Vargas Llosa una suerte de soporte intelectual. Un Premio Nobel de literatura que los arenga a salvar el país del peronismo, como hicieron los alemanes con los nazis.
Así de simple.
Gorilismo extremo. Y por si hacía falta, con soporte internacional.



Publicado en:
http://www.infonews.com/2015/01/13/politica-180983-gorilismo-extremo.php

INFORMACIÓN RELACIONADA:

REFLEXIONES ACERCA DE "VARGASLLOSAS", LIBERALES Y UNICORNIOS




martes, 23 de diciembre de 2014

OTRA QUE PIFIARON, por Jorge Cicuttin (para "INFOnews" del 23-12-14)


Están quienes creen en el tradicional horóscopo occidental y buscan con esperanza y también con temor el futuro que les depara uno de los 12 signos del zodiaco. Otros se ven reflejados en el animal que le corresponde por el horóscopo chino. También están los que optan por los 13 signos del horóscopo maya. En definitiva, hay para todos los gustos. Desde Horangel hasta Ludovica Squirru. Cada uno puede aferrarse a las predicciones que desee, apostar al pronosticador que más simpático le caiga. 


Están quienes creen en el tradicional horóscopo occidental y buscan con esperanza y también con temor el futuro que les depara uno de los 12 signos del zodiaco. Otros se ven reflejados en el animal que le corresponde por el horóscopo chino. También están los que optan por los 13 signos del horóscopo maya. En definitiva, hay para todos los gustos. Desde Horangel hasta Ludovica Squirru. Cada uno puede aferrarse a las predicciones que desee, apostar al pronosticador que más simpático le caiga.
Porque también están los otros. Aquellos que no hacen cartas natales ni dan consejos sobre la salud y el amor. Son los que se consideran más "serios", especialistas y analistas en los que muchos dejan depositadas sus esperanzas financieras y hasta electorales.
Aquellos que pronosticaban otro "diciembre caliente" para la Argentina. Aseguraban que se iban a repetir aquellos últimos meses de años anteriores en los que junto al calor extremo, la temperatura social y económica iba a ser altísima, lo que se iba a trasladar a las calles.
En septiembre último lo vaticinó Luis Barrionuevo: "Lo que viene para diciembre en la Argentina es un estallido por la inflación. Los conflictos se van a acelerar y la plata cada vez va a ser menos. Así que yo creo que en eso puede haber un barajar y dar de nuevo… cuanto más pronto el 2015 mejor." El líder gastronómico dijo brutalmente –como nos tiene acostumbrado– lo que otros personajes de la oposición política y mediática señalaban con algo más de elegancia y poniendo cara de circunstancia, pese a que algunos de ellos trabajaban de manera oculta para que las predicciones de Barrionuevo se convirtieran en realidad.
Cuando en junio último la Corte Suprema de los Estados Unidos le hizo un guiño favorable al juez Thomas Griessa y a los fondos buitre, muchos hicieron sonar las alarmas por el apocalipsis que llegaba para los argentinos. Ni siquiera se llegaba en paz a diciembre si no se hacía rápidamente lo que reclamaba el anciano magistrado de Nueva York.
Y este apocalipsis que los gurúes de la City y los economistas del establishment pronosticaban con seriedad estaba basado en tres variables principales que estallaban en diciembre. En primer lugar, las reservas del Banco Central iban a llegar en este último mes del año a un nivel crítico de 20 mil millones de dólares. El dólar –siempre el verde–, iba a estar entre 10 y 12 pesos según la cotización oficial, mientras que en el mercado ilegal –o paralelo o "blue", como lo quieran llamar–, la cotización de la preciada moneda norteamericana iba a alcanzar los 20 pesos. El desborde inflacionario, la tercera variable, iba a poner el aumento anual de precios en por lo menos un 40 por ciento. Las tres variables unidas iban a asegurarnos un diciembre al borde del estallido.
Claro que la realidad les golpeó con fuerza a los gurúes del apocalipsis. Porque las reservas internacionales –de la mano del swap con China y el acuerdo para acelerar la liquidación de la cosecha, entre otros puntos–, van a terminar el 2014 en unos 31 mil millones de dólares, casi unos 10 mil millones más que los pronosticados por los "especialistas".
El dólar oficial termina diciembre con una cotización de $ 8,60, una corrección del 30% respecto de enero de este año. Mientras que el "paralelo" que iba a subir a 20 pesos se ubica en el orden de $ 12,8, en tanto que el famoso "contado con liqui" cotizó algo por debajo de los 12 pesos.
Y por último la inflación, que si bien es un número alto, terminó en un 25% según los números del Indec o, como mucho, un 30% de acuerdo a la consideración de algunos empresarios y consultoras privadas. Ya muy pocos opositores sostienen que termina el año por arriba del 40 por ciento.
Es tan distinto este diciembre al pronosticado, como la temperatura que nos arrinconó en el final de 2013 –con aquellos 40 grados de sensación térmica–, y la mucho más agradable que vivimos este fin de año.
De la mano del apocalipsis económico, los pronosticadores pintaban a una presidenta acorralada por los conflictos y a la defensiva, mirando con angustia el almanaque para saber cuántos días le quedaban para dejar la Casa Rosada. Otra que pifiaron: Cristina Fernández de Kirchner termina 2014 como lo hizo desde 2007, manteniendo la iniciativa política. Esa caracterización del "pato rengo" al final del mandato, lejos está de aplicarse en el caso de CFK. Toma decisiones fuertes y se mantiene en el centro del ring.
¿La oposición? Salvando algunas diferencias, con los mismos problemas: dificultades para mantener la cohesión interna y falta de iniciativa. El caso más fuerte es el de la alianza FAUNEN, que arrancó 2014 siendo una alternativa importante de poder "antiperonista", para terminar con renuncias, denuncias cruzadas, diferentes estrategias, negociando individualmente acuerdos provinciales y con candidatos lejos, muy lejos, de disputar con seriedad la presidencia de la Nación el próximo año.
En lo social y en materia de seguridad, es un diciembre totalmente opuesto al del 2013, con policías provinciales autoacuertelados y saqueos promovidos desde las propias fuerzas de seguridad. Las calles de hoy están tranquilas, más allá de reclamos sectoriales por conflictos en algunas empresas y los intentos movilizadores de la organización Barrios de Pie, vinculada a los dirigentes de FAUNEN. Reclamos que no logran un efecto imitación en otras organizaciones.
El mismo clima se vive hasta en el plano sindical. El anuncio de CFK de dejar fuera de los descuentos por el Impuesto a las Ganancias al aguinaldo de fin de año desactivó el paro general que –a regañadientes y sin mucha confianza– había llamado el líder de los camioneros y de la CGT opositora, Hugo Moyano. La medida tomada sobre el aguinaldo de diciembre fue en cambio un éxito para el otro líder de la CGT, el metalúrgico Antonio Caló, quien siempre optó por la estrategia de negociar con el gobierno nacional sin amenazar con medidas de fuerza.
La semana de Navidad arranca sin serios conflictos sociales y con una economía mucho más tranquila que la anunciada por los gurúes del apocalipsis tras el fallo del juez Griessa. Una situación que nos pone de cara a un 2015 más alentador.

Los pronosticadores y operadores disfrazados de especialistas serios y objetivos volvieron a pifiarla. 

El país agradecido.

Sigan participando.



Publicado en:
 http://www.infonews.com/2014/12/23/politica-178417-otra-que-pifiaron.php

martes, 30 de septiembre de 2014

OPERACIÓN SIN CARETA, por Jorge Cicuttin (para "INFOnews" del 30-09-14)

 

Algunos comunicadores ante la norma sobre la información que deben remitir las compañías aéreas. 

No vamos a descubrir nada nuevo. No se trata de ninguna investigación especial que ponga en evidencia los manejos ocultos de la información. No, nada de eso. Es tan evidente que la columna corre el riesgo de ser un gastadero de tinta para remarcar una obviedad. Pero por todo esto es necesario remarcar lo ocurrido. Porque cuando se les cae la careta queda en evidencia la mueca tonta. Cuando se ceban tanto, se van dando ánimos para seguir subiendo la apuesta, queda tan en evidencia la operación periodística que terminan quedando en ridículo.
Se convierten en una caricatura de sí mismos.

Lo que se cuenta a continuación los pone sobrepasando el límite de lo absurdo.
Todo comenzó el jueves último cuando en el Boletín Oficial se publicó la reglamentación de una norma internacional de control aéreo que determina la información que las compañías aéreas deberán remitir a distintos entes de regulación –Migraciones, la ANAC y AFIP–, sobre sus pasajeros. Esta norma había entrado en vigencia el día anterior en Estados Unidos, Brasil y Canadá, como parte del acuerdo del Comité de Transporte Aéreo de la Organización de la Aviación Civil Internacional, que se había firmado un año atrás. Lo que se persigue con este protocolo internacional es agilizar controles para detectar a tiempo posibles delitos como narcotráfico, terrorismo o trata de personas.
Hasta allí todo claro. Se reglamentó una norma que se comienza a aplicar en distintos países como parte de un protocolo internacional de aviación.
Los datos que deberán dar las aerolíneas son los mismos que el pasajero entrega al comprar un pasaje o dar sus datos en Migraciones –número de pasaporte, teléfono de contacto, número de vuelo–, sumados a otros que tienen que ver con información que manejan las compañías, como cantidad de asientos ocupados, lugar de facturación, y otros.
Todo claro. Clarísimo. El pasajero no debe hacer nada. Es un trabajo de las compañías aéreas dar esa información digitalizada.
 
Hasta que se pusieron la careta.

Y una reglamentación internacional que tienen que cumplir las aerolíneas se convirtió en una "persecución a los argentinos" para impedir que salgan del país.
¿Cómo? Pasen y lean.

Diálogo en Radio Mitre en el programa de Marcelo Longobardi:
M.L: –Tener que someter a los ciudadanos de tu país a esto, ¿no?
Locutor: –Pobres argentinos ¿no?
M.L.: –Ponerte en ese rol policial…
Locutor: –Pobres nosotros, ¿no?
M.L.: –…para perseguir a los argentinos con 32 datos.
Locutor: –En un país libre, ¿no?
M.L.: –Hay que estar ensañado, eh. Muestra un grado de ensañamiento con la gente de tu país muy importante.
Locutor: –Y lo que falta todavía.

Hay más, en el mismo programa Willy Kohan agrega más nafta al fuego: "Todavía no estamos, gracias a Dios, como Estado Islámico, pero el gobierno está avanzando cada vez más en prácticas de regímenes totalitarios (…) La verdad es que ni en la época de los gobiernos militares teníamos esta situación."
Para cerrar, en el pase de programa a Jorge Lanata se produjo este diálogo:
Longobardi: –Este tramiterío que se agrega hoy, que es una provocación de carácter local, obviamente, para poder viajar. ¿Viste eso?
Lanata: –Sí, ¿entra ya en vigencia?
Longobardi: –No sé, falta la implementación…
Columnista: –¿Cuándo viajás Jorge vos?
Lanata: –El lunes.
Columnista: –Entonces todavía vas a poder viajar.

Dentro del mismo Grupo Clarín, en la pantalla de TN sus periodistas hacían los siguientes comentarios al aire:
–Y, llegan las vacaciones, mucha gente va a viajar al exterior y hay que tratar de retenerlos.
–Todo es para complicar la salida del país. Dentro de poco van a decir que si querés viajar vas a tener que pasar la noche anterior en el aeropuerto de Ezeiza”.
–Viste todas las preguntas que te hacen, si no tenés que presentar ADN es porque ya no hay reactivos.
Y en la misma pantalla, un ex directivo de la asociación de agencias de viajes, Tomás Ryan, aseguraba que "Venezuela nos está quedando chiquita". Pero dejaba un "mensaje esperanzador": "Lo único que me alegra es que cada día faltan menos días." Obvio, para que termine este gobierno.
Todo a partir de una reglamentación que se aplica en todo el mundo y que, quedaba claro, no cambiaba nada para los pasajeros. Durante ese jueves, los funcionarios consultados trataron de llevar calma a quienes pensaban viajar aclarando lo que ya estaba claro en el Boletín Oficial pero que estos medios se habían ocupado de dar vuelta.
Al día siguiente, pese a que ya estaba claro que los pasajeros no tenían que llenar ningún formulario extra y que todo lo hacían las compañías aéreas con los datos habituales, los diarios Clarín y La Nación insistieron con desinformar desde sus tapas.
Como título principal, Clarín puso: "Otro desaliento para el uso de dólares: Suman un insólito control para los que viajen al exterior". Y La Nación: "Obligan a responder un complicado cuestionario para volar fuera del país".
Estos fueron sus títulos de tapa. Vendían un "insólito control" y la "obligación a responder" para poder salir del país.
Lo peor de esta operación de los dos diarios desde los títulos de tapa es que, en las propias notas, se podía leer que son las aerolíneas las que deben dar la información, y que para los pasajeros no cambia nada. También se entiende que se aplica en los principales países del mundo y que se hace "con foco en la prevención del terrorismo", dicho por el propio periodista de La Nación.
Quizá conscientes del papelón, de lo evidente de la operación. No insistieron con el tema durante el fin de semana. Tampoco aclararon que fue planteado de manera errónea.
Existen situaciones en que quedan en claro las operaciones periodísticas. No se pretende informar, sino sumar confusión y generar alarma en una parte de la población sensibilizada por temas como el dólar y los viajes al exterior.
En este caso se les cayó la careta.
Pero no cambiarán. La van a levantar, le quitarán el polvo y la continuarán usando. 

Publicado en:
 http://www.infonews.com/2014/09/30/politica-164815-operacion-sin-careta.php

jueves, 13 de marzo de 2014

NO MURIÓ, SE MULTIPLICÓ, por Jorge Cicuttin (para “Revista Veintitrés” del 06-03-14)





Esta semana se cumplió un año de la muerte de un hombre que parió una revolución.
El 5 de marzo de 2013, una calurosa tarde en Caracas, murió el presidente venezolano Hugo Chávez Frías.
Y así como hay hombres que paren, hay noticias que se cubren desde las tripas. Porque era imposible asistir a la multitudinaria despedida al líder bolivariano sin contagiarse del dolor que se veía en los cientos de miles de rostros que formaban filas a lo largo del Paseo de los Próceres para llegar a la Academia Militar donde estaban los restos de Chávez.
Un dolor que se sentía en el estómago, lágrimas que se repetían en todos los rostros que fluían dentro de esa marea roja que ganó las calles de Caracas durante una semana.


Este cronista llegó a Caracas para registrar cómo un pueblo despedía a un líder irreemplazable y aventurar qué iba a ser del chavismo sin Chávez. Y del diálogo con los que día y noche llegaban para decirle presente a su comandante –se calculó en algo más de dos millones la cantidad de personas que pasaron junto a su féretro-, quedaba claro que el cáncer se había llevado a Chávez pero no a la revolución.
Esto se desprendía de cada uno de los venezolanos que, invisibles para la política antes de la llegada del chavismo, aseguraban que no se iban a dejar quitar lo que habían ganado con la revolución. “Todo lo que nos dio ya es nuestro, y nos toca a nosotros tener que defenderlo”, decían, mientras se cantaba “Chávez no se murió, se multiplicó”.

Y así se explica por qué tras la muerte del líder, el chavismo triunfó en las tres elecciones que tuvo Venezuela en el último año. Una presidencial, otra de gobernadores, y la última a nivel de municipios. Tres derrotas seguidas hicieron que una parte de la oposición decidiera dejar de lado la vía constitucional y tratara de derrotar al gobierno de Nicolás Maduro en las calles.
En aquel momento ya se notaba un país dividido. Una parte de la población que lloraba a su líder muerto y le juraba lealtad, y otra parte que festejaba en silencio esa partida y, agazapada, soñaba con un rápido final del chavismo.
La crisis que hoy vive Venezuela es compleja, y no parece que la salida esté cerca. El chavismo sin Chávez no tiene la misma capacidad de respuesta.
Pero sea cual fuere el final de este conflicto, hay un pueblo que no piensa renunciar a las conquistas logradas en salud, educación, vivienda, en una vida digna que otros le negaron antes de la bisagra en la historia venezolana que significó Chávez.
Esto se podía ver hace un año, en aquellos días de mareas rojas despidiendo a Chávez. Una marea que anunciaba que no había muerto, que se había multiplicado.



Jorge Cicuttin
Editorial para “Veintitrés”
06-03-14
Digitalizado por “Mirando hacia adentro”

"Una revolución que no morirá", por Jorge Cicuttin (para "INFOnews" del 05-03-14)


Un sentimiento que no se apaga

Las calles de Venezuela hace un año. El duelo, el llanto de un pueblo, el dolor inmenso, la marea roja que despidió los restos de su caudillo. Y la frase de una morocha caraqueña que resume cabalmente el sentimiento popular. 

...pero mi historia es difícil/
no voy a hablarles de un hombre común / haré la historia de un ser de otro mundo/ de un animal de galaxia...
La Canción del elegido, de Silvio Rodríguez, se escuchaba por los altoparlantes. El volumen era alto, pero por momentos quedaba superado por el canto de miles de voces.
El tema del cubano, crease o no, resonaba en una guarnición militar latinoamericana. No en cualquiera. Era el Fuerte Tiuna. Era en Caracas. Allí, en el edificio de la Academia Militar, estaba la capilla ardiente con el cuerpo del comandante Hugo Chávez.
La canción recuerda al Che Guevara. Y la imagen del Che estaba junto a la de Chávez en los gorros rojos que tenían una frase en la visera: "Hasta la victoria siempre… venceremos."
Gorros rojos en las cabezas de miles. De cientos de miles que formaban fila a lo largo de los dos kilómetros del Paseo de los Próceres. Una marea roja que durante siete días esperó para despedir a su líder.
Se calculó que 2 millones de personas que pasaron junto al féretro con los restos de Chávez. Llegaron de todos los rincones de Venezuela para despedirlo, para llorarlo y para jurarle lealtad. Por eso esa marea roja cantaba bajo el fuerte sol caraqueño: "Chávez vive, la lucha sigue".
Hace un año viajé a Caracas para cubrir la muerte del líder bolivariano. Su velatorio, la despedida del pueblo y de las decenas de líderes mundiales que se hicieron presentes, y también para intentar descubrir cómo continuaba la historia. Cómo iba a reaccionar el pueblo venezolano después de la bisagra en su historia que significó Hugo Chávez. Cómo sería el "chavismo sin Chávez".
Tez oscura, ojos brillantes, con una remera roja en la que estampó el rostro del comandante, una mujer en la extensa fila dio una respuesta: "No lo tenemos más, pero nos dejó una revolución que no se va a morir nunca. Todo lo que nos dio ya es nuestro, y nos toca a nosotros tener que defenderlo." Bajo el sol caribeño, con un cielo de un celeste rabioso, la seguridad de la gente sorprendía al visitante. Sus palabras, sus gestos, hasta su vestimenta hablaban de un empoderamiento de su destino, una fortaleza ideológica que se hizo carne junto a los derechos que conquistaron con la llegada del socialismo bolivariano. Una parte de la población olvidada por los partidos y políticos tradicionales, que ni siquiera iba a votar en las elecciones de décadas pasadas –el voto en Venezuela no es obligatorio–, tomó conciencia de lo que tenía en sus manos.
"Chavez, Maduro, mi voto está seguro", cantaban en el Paseo de los Próceres. Y Nicolás Maduro, nombrado por Chávez poco antes de morir como su heredero político, ganó las elecciones un mes después. Por un margen estrecho, es cierto, pero esta circunstancia para no pocos observadores venezolanos obedeció a una interna en el chavismo. En el último año hubo dos elecciones más, una de gobernadores y otra de concejalías, y el chavismo ganó en las dos por más de diez puntos de diferencia.
Por más que le pese al antichavismo, dentro y fuera de Venezuela, de las 19 elecciones que hubo en el país desde que Hugo Chávez llegó al poder, 18 fueron triunfos chavistas.
Este cronista vio en aquellos días a un pueblo llorar. Con el sentimiento con el que llora un pueblo. Era un dolor que contagiaba, que ahogaba, que se sentía en el estómago. El cáncer se había llevado a un líder irremplazable. A un hombre que había parido una revolución. Porque hay hombres que paren. Y fueron muchos los hijos que Chávez les dejó a los venezolanos y a Latinoamérica. Por eso su partida se siente hoy en día no sólo fronteras adentro de Venezuela. Sudamérica toda lo siente.
Decía que esos días vi a un pueblo llorar. Al menos a la mayor parte de él. Porque también se percibía una Caracas que no lloraba su muerte. Que la celebraba. Un odio que no se exteriorizaba como sí había ocurrido en distintas oportunidades mientras el comandante estaba internado en La Habana. Se notaba que había una Caracas que esperaba agazapada. Especialmente en los barrios pudientes, desde donde los rostros doloridos en el Fuerte Tiuna se percibían como un peligro.
En los días de crisis que hoy vive Venezuela ese odio agazapado mostró su rostro. La ciudad dividida que era Caracas en aquellos días de la despedida de Chávez, hoy salió a las calles. Y, como siempre, el pueblo tendrá en sus manos el futuro. 
Lo que hoy se ve en las calles de Caracas ya entonces se percibía. Pero en aquellos días que hoy recordamos las calles eran rojas. Un río humano que fluía continuamente. Con dolor, claro, pero a la vez con una convicción política envidiable. En aquellos días me explicaba un político venezolano: "Los que hasta la llegada de Chávez eran invisibles, se acostumbraron a decidir. Con Chávez tuvieron 15 elecciones y plebiscitos, porque todos los cambios políticos se plebiscitaron. Y este poder de decisión es lo que le dio forma a esta convicción de las bases chavistas."
Esto se nota aún hoy, en estos días de crisis.
Un año atrás, Maduro recordaba en la capilla ardiente un diálogo que habían mantenido Chávez y Fidel Castro. El primero le contaba al cubano cómo a lo largo de la historia de Venezuela, sus máximos líderes fueron traicionados y murieron en el exilio, como le ocurrió al propio Simón Bolívar. Entonces, Fidel le pronosticó a Chávez: "No te preocupes, ni tu ni yo vamos a morir así. Nos iremos victoriosos y con el amor de nuestros pueblos."
Y lo dicho por Fidel se cumplió.
A lo largo del Fuerte Tiuna mientras resonaba la voz de Silvio Rodríguez.
...lo más terrible se aprende enseguida / y lo hermoso nos cuesta la vida / la última vez lo vi irse entre humo y metralla contento y desnudo / iba matando canallas, con su cañón de futuro."

Publicado en:
http://tiempo.infonews.com/2014/03/05/especiales-119941-una-revolucion-que-no-morira.php

jueves, 14 de noviembre de 2013

El país del otro relato, por Jorge Cicuttin (para "INFOnews" del 12-11-13)


Un lugar común de la oposición, una suerte de moda, es hablar del "relato kirchnerista". Según esta teoría, los kirchneristas –funcionarios, periodistas, intelectuales o militantes– adhieren a un relato en el cual la Argentina es un país sin pobres, sin aumentos de precios y donde todo lo malo surge desde las usinas del Grupo Clarín.


Se burlan, exageran, chicanean con esta posición que atribuyen socarronamente a todo aquel que reconozca su simpatía con el gobierno de Cristina Fernández. Simplifican: si se apoya al FPV, se apoya ciegamente el relato.
Claro que entonces existe otro relato: el opositor. Existe un país, según el relato anti-K, donde el clima se ha vuelto irrespirable, un país extremadamente peligroso, es imposible vivir en la Argentina, a menos que uno sea un corrupto que se haya vendido al oro kirchnerista.
Sin caer en el pensamiento extremo que describimos en las primeras líneas, señalando que todos los opositores tienen este relato extremo, diariamente se comprueba que hay muchos que sí lo sostienen. Y desde que la Corte Suprema declaró la constitucionalidad de la Ley de Medios, viene en aumento.
Pongamos algunos ejemplos del otro relato. Lo primero que surge es el discurso de la reelecta diputada Elisa "Lilita" Carrió, muy utilizada y convocada por medios opositores cuando esperan que alguien diga barbaridades que ellos no se animan a expresar.
De acuerdo al relato de Lilita, la Argentina es un país con un gobierno fascista, donde La Cámpora es una banda de jóvenes armados que ganan las calles con la idea de matar opositores, donde Néstor Kirchner y Cristina son los Ceaucescu del siglo XXI –Nicolae Ceaucescu gobernó con puño de hierro la Rumania comunista hasta que fue derrocado y ejecutado junto a su mujer, en 1989–, donde el apocalipsis está a la vuelta de la esquina, donde los opositores corren un permanente riesgo de vida, donde no existen las libertades civiles. Donde el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, se ha "vendido" al gobierno por "la caja" para así dar su voto favorable a la Ley de Medios. Ni los periodistas del Grupo Clarín se animaron a decirlo directamente, pero alcanzó con ponerle el micrófono a Lilita.
Refugiarse en Carrió es fácil, pero no es la única que alimenta el relato opositor. Se escucha a diario insistir con que la Argentina es un país aislado del mundo, peleado con los centros de poder. Como quienes aseguraban que el control de precios máximos en supermercados iba a traducirse en bandas de jóvenes violentos apretando a supermercadistas. Los llegaron a comparar con las juventudes hitlerianas, rompiendo y quemando negocios bajo las órdenes de Guillermo Moreno.
Un relato en el que se puede comparar al venezolano Hugo Chávez con Adolf Hitler, tal como lo hizo públicamente el principal asesor del jefe de gobierno porteño y precandidato presidencial para 2015, Mauricio Macri. Con tal de demonizar al chavismo, socio político y económico del kirchnerismo, se dijo que los enfrentamientos que el presidente venezolano tuvo con la comunidad judía en su país son comparables al Holocausto en Europa.
Para el relato opositor, no hay libertad de prensa. Escribir o hablar contra el gobierno es algo que sólo hacen los valientes, casi suicidas, que no tienen temor a terminar baleados en un descampado. Y sólo se puede hacer un periodismo decente si se tiene detrás a un grupo que mueve millones de dólares.
La AFIP es una suerte de mezcla entre la Gestapo y la Triple A. Un robo a un periodista hace que las sospechas caigan contra todo funcionario o intelectual K que haya criticado. Y la Corte Suprema de Justicia pasó de ser un ejemplo a un grupo de jueces comprables.
Sólo los periodistas opositores son independientes y correctos profesionales. Todo periodista que vea algo bueno en el gobierno es un corrupto que se ha vendido por tres monedas y que tiembla sólo de pensar que terminará el régimen K y volverá la democracia.
En el relato opositor hay que ir corriendo a pagar rescate por la Fragata Libertad cuando es retenida en el exterior, porque el tribunal de Ghana tiene razón. Se alegran cuando los fondos buitre tienen un fallo a su favor en los Estados Unidos. En el relato anti-K hay que pensar más en los empresarios turísticos de Punta del Este que en los de la costa argentina. Porque siempre los uruguayos tienen razón: cuando deciden contaminar más el río Uruguay o cuando un ex presidente repite que aquí son todos ladrones. El relato opositor se preocupa por los banqueros uruguayos que pueden dejar de recibir el dinero en negro de algunos argentinos.
Un país invivible. Que utiliza los derechos humanos para beneficio propio y hasta ha creado el problema de acabar con las leyes del perdón y nos obligan a hablar de la dictadura y los '70. Estábamos tan cómodos con la teoría de los dos demonios.
Para el relato opositor, Amado Boudou no puede ser vicepresidente porque está denunciado e investigado por la justicia, pero Macri puede ser jefe de gobierno y candidato presidencial pese a estar procesado por espionaje.
Periodistas perseguidos, dirigentes opositores amenazados, la Corte comprada, sin libertad de expresión, aislados, con niveles de inseguridad únicos en el mundo, con bandas de jóvenes violentos, corruptos y armados a las órdenes del fascismo. No todos los opositores sostienen este relato. Pero aun quienes no creen que estamos peor que en una dictadura, piensan que sólo hay un relato kirchnerista.
En la vereda del antikirchnerismo sólo hay lugar para una visión independiente, objetiva, republicana y valiente de la realidad. Y esta idea, piensan, no es un relato creado para su beneficio.
Porque relato hay uno solo. Lo otro es pensamiento independiente. Qué cosa, ¿no?

Publicado en:
 http://www.infonews.com/2013/11/12/politica-108499-el-pais-del-otro-relato.php

sábado, 28 de septiembre de 2013

Vientos del Sur, por Jorge Ciccutin (para "Veintitrés" del 25-09-13)

 

Los emergentes plantaron bandera en Estados Unidos


Por Jorge Cicuttin, desde Nueva York
Dilma y Cristina protagonizaron en la ONU la rebelión de los países en desarrollo que instalaron una nueva agenda en el corazón del poder global. La declinación del imperio americano, cepo a la voracidad financiera y cómo será el nuevo mapa del poder mundial.

Llegó con unos apuntes en sus manos. Se alcanzaba a ver la letra manuscrita, grande, parecían notas recién escritas. Los discursos anteriores se extendieron más de lo previsto, el organigrama llevaba casi dos horas de retraso. Ella fue una de las últimas en hablar esa jornada. El avión presidencial la esperaba para retornar esa misma noche a Buenos Aires. Aclaró: “Mejor así, al hablar comenzada la reunión se puede interactuar, argumentar contra otras ponencias”.

Y claro que lo hizo. Desde el atril de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Cristina Fernández de Kirchner acusó a las grandes potencias –fundamentalmente al dueño de casa, Barack Obama– de sostener un “doble estándar” en su política internacional, los trató de hipócritas, desnudó los intereses de los países fabricantes de armas y del lobby financiero, e interpeló a uno de los países más poderosos de Medio Oriente, quien debe darle una pronta respuesta a su reclamo si no desea dejar en evidencia un discurso vacío y falso.

El mismo día, pero unas horas antes, al abrir el fuego en la Asamblea, la presidenta brasileña acusó a Washington, delante de decenas de jefes de Estado y reyes, de utilizar la amenaza terrorista para espiar a gobiernos y empresas extranjeras.

Dos discursos muy duros que el presidente del país más poderoso del mundo debió soportar en su propia casa. En la noche anterior, ambas mandatarias habían desistido de ir a la recepción de gala que Obama y su esposa, Michelle, ofrecían en el lujoso Waldorf Astoria de Manhattan. Las dos mujeres estaban a esa misma hora en el primer piso del hotel Saint Regis, intercambiando ideas sobre las posiciones que iban a adoptar al día siguiente en el edificio de Naciones Unidas.

En la 68ª Asamblea General de la ONU se habló de la guerra y la paz, se dieron advertencias, se reconoció que los gobiernos poderosos pueden proteger una dictadura en otro país si conviene a sus intereses económicos y políticos, se anunció que tal o cual mandatario no deben seguir al frente de su país. Fue un encuentro duro, muy interesante, poco diplomático. Y entre tantas demostraciones de poder, estas dos mujeres se plantaron ante el más poderoso y reclamaron cambios en la agenda internacional. Cristina y Dilma, la Argentina y Brasil, marcaron una “rebelión” que sobrepasó las expectativas de un encuentro preparado para que el dueño de casa expusiera sus condiciones al resto. Los tiempos cambiaron, a tal punto que su discurso parecía ser el más extenso con sus cuarenta minutos –el protocolo de la ONU solicitaba 15 minutos por mandatario–, hasta que en la noche la presidenta argentina habló por 45 minutos.

Barack Obama llegaba golpeado a este encuentro en Nueva York. Con pérdida de poder interno, con un Congreso que deja maltrecho a su promocionada reforma del sistema de salud, con una crisis económica que no termina de irse y un desaire en el plano internacional de sus habituales aliados que le dieron la espalda a su proclama guerrera contra Siria. Entonces sacó pecho y, argumentando que “Estados Unidos es excepcional”, reafirmó su papel de gendarme del mundo y ratificó que está dispuesto a utilizar la fuerza militar para defender los intereses de Washington en el mundo.

Pero antes de su discurso, el dueño de casa debió escuchar los durísimos cuestionamientos de Dilma Rousseff, quien antes de llegar a la ONU había anticipado que suspendía su visita oficial a Washington prevista para fines de octubre. “Estamos ante un caso grave de violación de los derechos humanos y de las libertades civiles; de la invasión y captura de informaciones, de falta de respeto a la soberanía nacional de mi país”, expresó la presidenta, ya que no se trató de un espionaje circunscripto “al ámbito político –como lo fue la intervención de sus teléfonos y direcciones de correo electrónico y los de varias embajadas–, sino que alcanzó a informaciones empresariales muchas veces de alto valor económico e incluso estratégico”, como Petrobras.

La contestación a Obama, quien esperaba en una oficina cercana a que terminara el discurso la brasileña, fue directa: “Jamás una soberanía puede garantizarse en detrimento de otra”, enfatizó, al rebatir el argumento de su par norteamericano de que el espionaje está justificado por la lucha contra el terrorismo.

Lo hecho por los servicios de inteligencia norteamericanos, sentenció, “son actitudes inadmisibles”.
Tal como lo había expresado también Cristina Fernández de Kirchner, el espionaje cibernético –que el ex topo de la CIA, hoy refugiado en Rusia, Edward Snowden, reveló con lujo de detalles– no termina en Brasil sino que se replica contra la Argentina y la mayoría de los países del mundo. Por eso Dilma insistió en la ONU con que el espionaje masivo trasciende la mera relación bilateral entre Brasil y los Estados Unidos para afectar a toda la comunidad internacional, “y de ella exige respuesta”. Exigió al secretario general Ban Ki-moon que asuma la responsabilidad de “desempeñar un papel de liderazgo en el esfuerzo por regular el comportamiento de los Estados” frente a las nuevas tecnologías.

Si Dilma abrió la sesión del martes de la Asamblea General, quien habló casi en último lugar del día fue Cristina. Y la “pasión” con la que habló –ella utilizó esa palabra, haciendo referencia al papa Francisco– fue de la mano con la dureza y claridad de definición hacia la actitud de los países más poderosos en la arena de la política internacional.

Acusó, sin medias palabras, de aplicar “un doble estándar” a Estados Unidos y a Gran Bretaña, exigiendo de otros países actitudes que ellos históricamente no han llevado adelante. Atacó a la industria armamentista de los países del Norte, a estos verdaderos señores de la guerra que siguen armando a la oposición siria al mismo tiempo que los gobiernos de esas naciones hacen llamados públicos a terminar con la sangrienta guerra civil. “Recién ahora, cuando descubren que se utilizaron armas químicas hablan de una crisis en Siria. La crisis en Siria estaba desde hace dos años y medio, de los 150 mil muertos, el 99 por ciento fueron por armas convencionales, no químicas. ¿Qué diferencia hay entre estos muertos?”, se preguntó la presidenta argentina.
Recordó que armas químicas se han utilizado en otros tiempos y en otras guerras. “Miren las consecuencias que las bombas atómicas que cayeron sobre Nagasaki e Hiroshima tuvieron durante años sobre la población japonesa, y el uso del napalm en Vietnam”, dijo, apuntando al doble estándar norteamericano.

“No hay guerras justas, sólo la paz es justa”, sentenció la mandataria argentina.

En distintas partes de su discurso, Cristina se plantó frente a este doble estándar de Washington, aprovechando la “honestidad brutal” que expuso Obama en partes de su alocución. Esa que utilizó para reconocer que los Estados Unidos pueden mantener relaciones con países gobernados por dictadores si esos gobiernos protegen los intereses norteamericanos. Sobre otros a los que consideran dictadores, no tendrán consideración. Por eso señaló que el mundo debe decidir si quiere vivir bajo el espanto de las “fosas comunes”. Esta frase fue retomada por CFK: “Nosotros estamos descubriendo fosas comunes con los restos de los miles de desaparecidos de la dictadura cívico-militar. Cuánto nos hubiera gustado que tantos discursos condenando dictadores hubieran estado en aquella época. Pero en medio de la Guerra Fría éramos víctimas de los dictadores” que protegían otros gobiernos del Norte, denunció Cristina.

“Hay que acabar con este doble estándar”, dijo.

Las palabras de Cristina y Dilma fueron de las más duras que tuvieron que soportar los poderosos que estaban sentados en la ONU. A su modo, más campechano pero no menos crudo, otro que vino del Sur, el uruguayo José “Pepe” Mujica, pidió por Malvinas y por Cuba, llamó a terminar con una civilización “del despilfarro”, y a terminar con las hipocresías. “Soy del Sur y vengo del Sur a esta Asamblea. Mis errores son hijos de mi tiempo. No vivo para cobrar cuentas. Cargo con los restos del colonialismo en Malvinas. De bloqueos inútiles a Cuba. Cargo con una gigantesca deuda social, con la necesidad de vender la Amazonía, nuestros mares y ríos”, comenzó el mandatario. “Soy del Sur y cargo con la vigilancia electrónica que no hace otra cosa que sembrar desconfianza”, insistió en referencia a los programas de espionaje estadounidenses en varios países, entre ellos Brasil. También se lamentó de que la humanidad haya “sacrificado a los viejos dioses inmateriales” y haya ocupado “el templo con el dios mercado”.

Con crudeza, habló de cómo se discrimina a los países más pequeños, como es el Uruguay, desde la mirada del Norte: “Donde se reparten los recursos y se toman decisiones, no entramos ni para servir café”, acusó.

No fue una Asamblea más esta que se vivió en estos soleados primeros días de otoño en Manhattan. Se escucharon voces apasionadas, fuertes, contundentes, que denunciaron las hipocresías del poder del Norte. La aplicación de “un doble estándar” a la hora de definir qué y quiénes pueden hacer determinadas cosas, fue algo que se escuchó claramente en el recinto de las Naciones Unidas. Se denunciaron las máscaras del poder. Justamente en una ciudad y en un país donde se respira ese poder en cada paso y en cada calle de Manhattan.

Cristina Fernández y Dilma Rousseff fueron de las voces más contundentes y precisas de esa rebelión. Y los dueños del mundo escucharon.
_______________________________________________________________________________

Las frases de Cristina

- “Ese instrumento (Consejo de Seguridad) que funcionó desde 1945, hoy se ha demostrado absolutamente antifuncional y obsoleto no solamente frente a la cuestión siria, sino también ante otros frentes contra la paz y contra la inseguridad en el mundo”.

- “Resulta casi absurdo que no nos dejen pagar en un mundo que se cae, en una Europa devastada. A menos que nos quieran castigar”.

- “Que no se confunda nuestra profunda convicción con las normas del derecho internacional, tampoco se confunda nuestra paciencia con ingenuidad o estupidez” (en relación al memorándum de Irán).

- “Hoy los millones de argentinos no tienen por qué pagar la fiesta de los lobbistas que participan en campañas políticas y ponen plata en las campañas de los políticos aquí”.

- “Este no es un problema de Argentina, es un problema del mundo. Somos víctimas seriales de los lobbistas, de los fondos buitre”.
_______________________________________________________________________________

Frases de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff

- “Jamás una soberanía puede sostenerse en detrimento de otra soberanía. Jamás el derecho a la seguridad de los ciudadanos de un país se podrá garantizar con la violación de la seguridad de otros ciudadanos”.
- “Estamos ante un caso grave de violación de los derechos humanos y de las libertades civiles, de invasión y captura de informaciones sigilosas relativas a actividades empresarias y, sobre todo, de falta de respeto a la soberanía nacional”.

- “Semejante injerencia es un quebrantamiento del derecho internacional y una afrenta a los principios de las relaciones entre los países, especialmente si son amigos. Le transmitimos al gobierno norteamericano nuestra protesta, exigiendo explicaciones, disculpas y garantías de que estos procedimientos no se repetirán”.

- “La crisis en Siria conmueve y provoca indignación. Dos años y medio de pérdidas de vidas y destrucción causaron el mayor desastre humanitario de este siglo. No hay salida militar. La única solución es la negociación, el diálogo, el entendimiento”.
_______________________________________________________________________________

Opinión 

“Una agenda diferente”
Por Gabriel Puricelli
Coordinador de Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas

Las exposiciones de Dilma Rousseff y Cristina Fernández buscaron definir una agenda diferente a la de las potencias hegemónicas pero desde visiones diferentes. En el caso de Brasil, la Asamblea de Naciones Unidas fue el corolario de la ofensiva diplomática que puso en marcha como respuesta al espionaje llevado adelante por Estados Unidos. El discurso de Dilma ratificó a Brasil como una nación con poder regional y en una situación de autonomía. Sin embargo, no se mostró como la voz que representa a toda la región.
En el caso de la Argentina, se vio más condicionada por lo que había sido su participación en la Asamblea del año pasado, cuando presentó su oferta de diálogo con Irán. Ahora, Cristina Fernández estaba obligada a pasar en limpio lo que se había avanzado en ese sentido y lo real es que había poco para mostrar.

Es difícil establecer si la omisión argentina al espionaje en Brasil fue un olvido de la Presidenta o si estuvo premeditado. Lo que no hay que perder de vista es que ambos países tienen diferencias de criterio con respecto a la constitución del Consejo de Seguridad y por lo tanto no es descabellado pensar que la Presidenta argentina no quiso quedar tan alineada con Brasil en el foro de Naciones Unidas.

El papel de Estados Unidos quedó desdibujado en esta Asamblea a partir de no haber podido imponer su voluntad en el conflicto sirio. De todas maneras, por esto no hay que creer que haya dejado de ser la principal potencia mundial, ya que lo que prima en el concierto mundial es la cuestión militar y en ese aspecto Estados Unidos sigue siendo el país hegemónico.
 
Publicado en:

viernes, 23 de agosto de 2013

La oposición busca la salida anticipada del kirchnerismo, por Jorge Cicuttin (para "INFOnews" del 20-08-13)


Sonrientes, acomodados en sus sillas frente a las cámaras, el operador golpista disfrazado de periodista Mariano Grondona junto al entonces titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti, entablaron el siguiente diálogo: MG: –Siempre nos decían, cuando estábamos con las inundaciones, siempre que llovió paró…
HB: –Vos querés decir que el gobierno de Kirchner va a durar… para mí, dos años más. O sea que dos años van a ser muy duros…
MG: –¿Dos? ¿Te parece? No sé qué va a pasar…
HB: –Eso te quería escuchar.
MG: –No sé qué va a pasar… Hay un señor que se llama Cobos, ¿no? Que es vice…
El cierre fue de carcajadas compartidas.

Corría el año 2009. El gobierno de Cristina Fernández venía de soportar la derrota en el Congreso en el debate del proyecto de retenciones móviles –"la 125"–, y la traición de Julio Cobos. En las elecciones legislativas de ese año, Néstor Kirchner perdió en la provincia de Buenos Aires frente a Francisco de Narváez y la oposición se convertía en mayoría en ambas cámaras parlamentarias.
Se entendían las sonrisas de Grondona y Biolcatti. Esperaban una retirada anticipada del gobierno kirchnerista. Un deseo por el cual estaban dispuestos a trabajar codo a codo con la oposición política y mediática.
Pero se equivocaron. Esas sonrisas se fueron borrando de sus rostros al ir viendo cómo el gobierno de CFK, lejos de rendirse a las presiones y a los intentos destituyentes, recuperaba la iniciativa política, tomaba medidas profundas que mejoraban la vida de millones de argentinos –la Asignación Universal por Hijo, la reestatización del sistema jubilatorio, son algunos ejemplos–, el promocionado Grupo A se desmoronaba y a muchos opositores no les quedaba más que apoyar leyes que contaban con un rotundo apoyo popular.
Los actos por el Bicentenario fueron la demostración, con cientos de miles de argentinos en la calle, de cómo cambiaba el clima político y se desbarrancaban las teorías del final del kirchnerismo. En 2011, y tras sobreponerse al durísimo golpe de la muerte de Kirchner, Cristina lograba la reelección con una diferencia histórica respecto del segundo candidato.
En estas internas abiertas, como en las legislativas de 2009, pese a ser la agrupación política más votada, el Frente para la Victoria perdió en territorio bonaerense y en las provincias más pobladas del país. Pese a que, de repetirse esta situación, en los comicios de octubre el oficialismo mantendría el número de bancas en el Congreso, la idea instalada por la oposición es que se trata de una derrota profunda que anuncia el fin de ciclo. No sólo lo anuncia, lo anticipa.
La oposición política y mediática recuerda lo ocurrido en 2009. Y no quiere que le vuelva a pasar. Por eso, en estos días, los mensajes que hacen referencia a octubre están guiados a 2015. A Cristina le quedan más de dos años de mandato, un tiempo extenso en el que el gobierno puede reponerse de una supuesta derrota en las legislativas, recuperar la iniciativa política, tomar medidas que logren el apoyo popular y llevar a la oposición a quitarse las máscaras y mostrar sus falencias, sus promesas vacías y quiénes son los poderosos personajes que se ocultan detrás de sus candidaturas.
Le temen a los próximos dos años de gobierno. Y no por "las venganzas" que llegarían a partir de octubre, sino porque el kirchnerismo recupere votos y el apoyo de algunos sectores que dos semanas atrás lo abandonaron.
No lo quieren permitir. No están dispuestos a correr ese riesgo.
De manera tal que se pueden cambiar las figuritas. En esta oportunidad no son Grondona y Biolcatti, les toca a Chiche Duhalde y Lilita Carrió, a Nelson Castro y a Jorge Lanata. Son lo mismo, es decir, los mismos intereses.
"¿Cómo va a hacer para gobernar dos años más con esa situación emocional?", se pregunta el periodista-doctor Nelson Castro, argumentando que la presidenta sufre trastornos emocionales que no la dejarán ejercer el poder. Jorge Lanata anuncia "el caos" para los dos años próximos, mientras ofrece investigaciones con datos falsos que rápidamente son destruidos por las pruebas que muestra el secretario general de la Presidencia. "Basta mirar sólo un poquito para ver esta maniobra tratando de generar en la sociedad odios, violencia, repulsión, con actitudes y un nivel de agresividad e intolerancia con la presidenta, su familia y hasta con Kirchner, que ya no está. No tienen límite en las cosas que están haciendo", aseguró Oscar Parrilli.
Desde la dirigencia política, la oposición anuncia que, si en octubre sacan más votos que en las PASO, van a ir por las presidencias de ambas cámaras legislativas, pese a que el FPV sea claramente la primera minoría.
Los autoproclamados "campeones de la institucionalidad" no tienen ningún reparo en acudir a las estrategias más bajas para evitar que Cristina termine su mandato o, si no pueden anticipar su salida, por los menos condicionar su mandato y "marcarle la cancha" para una "transición ordenada" hasta la llegada de uno de ellos.
Hay cosas que no se hacen. Hay poderes con los cuales no hay que meterse. Por eso, los que se animaron tienen que escarmentar.
En la Plaza de Mayo, en los festejos por los diez años de kirchnerismo, Cristina alertó que ciertos sectores de la oposición, del establishment, "vienen por todo".
En un peligroso déjà vu, repiten su estrategia de "aleccionar" al kirchnerismo y buscar su salida anticipada.
Por eso van por todo.


Publicado en:
 http://www.infonews.com/2013/08/20/politica-92946-la-oposicion-busca-la-salida-anticipada-del-kirchnerismo.php

lunes, 28 de noviembre de 2011

La crisis global del capitalismo. Daños colaterales, por Jorge Cicuttin (editorial de “Revista Veintitrés” del 24-11-11)

En su última obra, Cómo cambiar el mundo, Eric Hobsbawm habla en las primeras páginas sobre un encuentro casual que tuvo con el megamagnate George Soros. El genial historiador se sorprendió cuando Soros, insistentemente, le preguntaba sobre las ideas de Karl Marx. “Sabiendo lo mucho que divergían nuestras opiniones –narra Hobsbawm–, quise evitar una discusión y le di una respuesta ambigua. Entonces dijo Soros: ‘Hace 150 años este hombre descubrió algo sobre el capitalismo que hemos de tener en cuenta’.”

La anécdota, y así lo entiende Hobsbawm, muestra el nivel de crisis que afronta hoy el sistema capitalista a escala planetaria.


Los gobiernos se caen en Europa y llegan al poder tecnócratas que, de espalda a la sociedad, edifican ajustes que terminan con el Estado de Bienestar que caracterizó al viejo continente de posguerra.


El mundo está frente a una encrucijada.


Caminos que reproducen las viejas recetas que aumentan la desigualdad. Y otros que, como se ve en algunos países emergentes, apuntan a modelos más inclusivos.

Uno de los pensadores más influyentes de nuestro tiempo, Zygmunt Bauman –autor del concepto de “vida líquida”, en su análisis de la modernidad–, habla en un libro de reciente aparición (Daños colaterales) del incremento de la inequidad social y el sufrimiento humano, como daño colateral de la globalización. Sus implicancias y graves costos para la sociedad. Los pobres, los marginales en aumento, son el daño colateral de una sociedad orientada al consumismo y las ganancias. Esto lleva, dice Bauman, al “más desastroso entre los incontables problemas potenciales que la humanidad puede verse obligada a enfrentar, contener y resolver durante el siglo en curso”.


En 2008, en medio de la cobertura de la campaña electoral que llevó a la presidencia de Estados Unidos a Barack Obama, este periodista participó en el Pentágono de una charla con Stephen Jonson, subsecretario del Departamento de Defensa para Asuntos del Hemisferio Occidental, es decir, uno de los responsables de dar forma a las políticas de seguridad de Estados Unidos en la región. Sin medias tintas, habló de una de las previsiones del Pentágono: “En el futuro del área, prevemos conflictos por la desigualdad social”. Se refería a América latina y a los millones de habitantes debajo de la línea de pobreza, principalmente los jóvenes.


Tres años después son los jóvenes norteamericanos los que, como los indignados europeos, marchan sobre Wall Street –y son reprimidos–, por sentirse víctimas de una crisis que generaron los poderosos banqueros.


En este número de Veintitrés intentamos debatir sobre esta encrucijada mundial. Sobre la creciente desigualdad y los peligros de la viejas recetas económicas.


Desde las caídas de los gobiernos europeos a las rebeliones árabes, de las políticas de inclusión para enfrentar a la crisis a las políticas del ajuste interminable.


Un momento crucial, en el que hay que tomar partido.


Sin dudas.

Publicado en :

http://veintitres.infonews.com/nota-3744-politica-Danos-colaterales.html