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sábado, 4 de mayo de 2024

GUSTAVO ROSA, EL VIDEO, LOS GASTOS Y EL PANFLETO, para RADIOLATERAL del 03-05-24





Sergio Centenaro y Gustavo Rosa en Radio Lateral




#ConFundamentoKriollo | 03/05/2024

Con Sergio Centenaro

Radio Lateral


Gustavo Rosa, en su columna "Panorama Político" en Radio Lateral, abordó estos temas: Día del trabajador: Axel y la CGT; El video de Mierdei; Críticas británicas; el ingreso a la OCDE; los gastos de Mierdei y los viajes; La presentación del panfleto en el Luna Park



La voz que estaba faltando... 

desde #Posadas, #Misiones, #Argentina 

#RadioLateral 


miércoles, 1 de mayo de 2024

GUSTAVO ROSA: "NOS VAMOS A QUEDAR SIN PERAS Y SIN OLMOS"





El Periodista, Licenciado en Letras y Docente Universitario rosarino, Gustavo Rosa, en su nueva columna de Panorama Político en Radio Lateral, habló de estos temas: Milei sigue enojado por la marcha; la reaparición de Cristina; respuesta de Milei; renuncias en Capital Humano; La ley bases y el rechazo; los peligros del RIGI; Dujovne y las jubilaciones.


sábado, 27 de abril de 2024

GUSTAVO ROSA: "LA CASTA NO DESCANSA"

Panorama Político de Gustavo Rosa en charla con Sergio Centenaro (para "Radio Lateral")


 

domingo, 25 de agosto de 2019

LA REPÚBLICA DE LOS MATONES, por Gustavo Rosa (para "Nuestras Voces" del 24-08-19)


Por GUSTAVO ROSA
para Mi Voz, el lugar donde opinan los lectores 
24 de agosto de 2019

Después de las elecciones primarias, el oficialismo perdió la compostura. El Buen Mauricio es el primero, que nos mandó a dormir sin datos, nos castigó por votar mal, habla del mundo que no quiere al kirchnerismo, nos pide perdón, se culpa a sí mismo y toma medidas de emergencia que antes rechazaba. “No se inunda más, carajo” vociferó Macri en campaña pero la mitad de la población se siente con el agua al cuello.

Después de las elecciones primarias, el oficialismo perdió la compostura. El Buen Mauricio es el primero, que nos mandó a dormir sin datos, nos castigó por votar mal, habla del mundo que no quiere al kirchnerismo, nos pide perdón, se culpa a sí mismo y toma medidas de emergencia que antes rechazaba. “No se inunda más, carajo” vociferó Macri en campaña pero la mitad de la población se siente con el agua al cuello. Bastante desconcertados, los referentes amarillos apelan a sus más absurdas tretas para recuperar los votos perdidos, desde el populismo tan denostado hasta los exabruptos verbales de la diputada Carrió, pasando por la audacia de la gobernadora Vidal hablándole a una puerta sospechada de acosar a una joven.

Que la diputada Elisa Carrió y el senador Miguel Ángel Pichetto hayan participado de la reunión de gabinete ampliado es una desprolijidad institucional que no debería pasarse por alto. Estos dos legisladores no son funcionarios del gobierno, al igual que la Primera Dama, Juliana Awada, también presente en el CCK. Sin embargo estuvieron, junto a los mil cambiemitas que aplaudieron a rabiar. Una vez más, la diputada más ausente en el Congreso brindó un stand up digno de ocupar un lugar destacado en la comedia internacional. Decir que Juntos por el Cambio perdió las elecciones porque sus amigos están esquiando en el verano europeo o que los narcos fraguaron las elecciones son argumentos tan desopilantes como ridículos.

Agresivos, como calificar de ladrones a los exponentes del Frente de Todos o que Alberto Fernández es un ordinario. Peligrosa y antidemocrática: “a nosotros no nos van a sacar de Olivos. ¡Nos van a sacar muertos!». Olivos es la residencia presidencial, no la casa de gobierno y ella no tiene injerencia en ninguno de los dos edificios. Si el voto de los ciudadanos decide desalojarlos, se tendrán que ir. La violencia de la legisladora es inusitada y desubicada, más propia de un gobierno revolucionario que de uno en perfecta sintonía con el establishment.

Después afirman defender la República, aunque éste es el gobierno más antirrepublicano desde la vuelta a la democracia. Las prisiones sin condena, la represión desaforada, la destitución de jueces desobedientes, la monumental pauta oficial, que beneficia a los medios cómplices y asfixia a los críticos y las mentiras constantes hacen del Gran Equipo una patota antidemocrática. Y ni hablar de las promesas realizadas por Macri en la campaña de 2015, de las cuales casi ninguna ha cumplido, no por imposibilidad sino porque no estaban en sus planes de empobrecimiento de la mayoría.

Perdedores desquiciados
El Ingeniero y sus acólitos insisten en lo “maravilloso que estamos logrando juntos”, “las bases para transformar Argentina” y “estamos cerca de la orilla”. La Revolución de la Alegría se convirtió en una penosa escalada del Aconcagua. Ahora no prometen nada: sólo piden paciencia y acompañamiento; suplican los votos “para no volver al pasado”; agitan fantasmas para los que entienden poco y nada. Cuando se gobierna con patrañas, la democracia se debilita. Y en eso son expertos.

También crueles, porque se burlan de los más necesitados, de los desocupados, de los hambreados, de los que no llegan ni a mediados de mes. Así quieren conquistar las urnas otra vez para desigualar aún más y seguir entregando el patrimonio de todos a las manos de sus amigotes. Tan crueles que dejaron escalar el dólar para alarmar a la población sobre las consecuencias de la vuelta del kirchnerismo. Tanto que, simulando empatía, afirman que “tomaron nota del mensaje de las urnas” e implementan medidas insuficientes por tres meses para aliviar a los damnificados. Y eso que Carrió dijo que no le importan los pobres. La demagogia financiera se transforma en populismo tardío. Por un tiempo, por supuesto, porque si pierden en octubre descargarán toda su furia contra nosotros, incluidos sus votantes.

Antidemocrático es culpar a las elecciones por la crisis financiera y después decir que no existieron. Antidemocrático es comprar el blindaje de los medios y elaborar listas negras con más de mil periodistas que no encuentran lugar donde trabajar. Antidemocrático es doblar las boletas en el cuarto oscuro para que el principal candidato permanezca oculto. Antidemocrático es gobernar para una minoría empachada a costa del hambre del resto. Antidemocrático es entregar el país al Imperio afirmando que lo hacen por el bien de todos. Antidemocrático es alentar la devaluación de la moneda para que los argentinos aprendamos a votar por él, aunque nos cueste la dignidad.

Afortunadamente, nada de lo que hizo Macri después de las elecciones lo deja mejor parado que antes. De acuerdo a un estudio de CEOP, liderado por Roberto Bacman, sobre 1695 encuestas telefónicas, la conferencia de prensa del lunes encabezada por el Gerente de La Rosada SA dejó la sensación de bronca y pesimismo. Además, seis de cada diez consultados consideran que Macri fue el responsable del incremento del dólar y opinan que las medidas económicas tienen objetivos electorales y no solucionarán los problemas que ellos mismos han creado. El rechazo conquistado por el gobierno nacional en estos días supera el 60 por ciento, mucho más que el porcentaje obtenido por Les Fernández.

Sin triunfalismo exagerado, octubre volverá a decir ‘No’ a la continuidad del latrocinio macrista. Ese 27, en conmemoración del noveno aniversario de la muerte de Néstor Kirchner, desalojaremos de la Casa Rosada y de Olivos a esta banda de saqueadores que se disfrazaron de gobernantes, por más Lilita que interpongan. Y es de esperar que para siempre. El tránsito hasta ese momento estará poblado de ansiedad y paciencia porque estos malandras harán cualquier cosa para sacarnos de quicio, como han hecho hasta ahora. Y después, cuando las urnas hayan dado el veredicto de expulsión tendremos que cuidarnos más que nunca de las minas que hayan dejado en el camino hacia un país más amigable.

Publicado en:
https://www.nuestrasvoces.com.ar/mi-voz/la-republica-de-los-matones/

viernes, 24 de mayo de 2019

Una jugada maestra, por Gustavo Rosa (para "Apuntes Discontinuos" del 20-05-19)




 “Sorpresas te da la vida”, cantaba Rubén Blades en los ochenta. Malas o buenas. Y el fin de semana, la sorpresa la dio CFK con el ya conocido video. Todos estábamos preparados para adherir o cuestionar su candidatura a la presidencia y nos dejó pedaleando en el aire. La tan acusada de soberbia se ubica en segundo lugar para donar sus votos al primero. Si esta jugada suma o resta, el tiempo lo dirá. Lo indudable es que descolocó a más de uno. Sobre todo al empresidente Macri, que a duras penas estaba dispuesto para enfrentar a una Fernández y ahora deberá lidiar con dos. 
Lo primero que hicieron los trolls de Marcos Peña Braun fue viralizar las críticas que el ahora precandidato a presidente Alberto Fernández había pronunciado contra Cristina. Un bumerang: que hayan superado sus diferencias para compartir una fórmula enaltece a ambos. El consenso que muchos pregonan. Claro que otros pueden interpretar algo distinto y están en su derecho. Los archivos existen para señalar las contradicciones y de eso, casi nadie se salva. Pero las de los dirigentes son más visibles y muchas veces más graves que las que podemos tener los demás. Para nosotros, reconocer una contradicción puede significar un aprendizaje que contribuya a nuestro pensar. En los que asumen la representación ciudadana, eso puede ser oportunismo.
Lo que dice el exfuncionario es demoledor. No hay posibilidad de disfrazar la contundencia con que Alberto Fernández califica de “deplorables” los dos mandatos de CFK. Para no considerar oportunista la confección de esta fórmula, debería agregar algo más al “Cristina maduró” y “no es la misma”. En todo caso, confesar si exageró para apuntalar la candidatura de Massa o piensa eso en serio. En estos tres años y medio, pasaron cosas y es lógico suponer que haya aprendido lo que es un gobierno deplorable en serio. Al menos, respecto a la telenovela de Nisman, reconocer la diferencia entre un suicidio y un magnicidio inventado por los que hoy nos gobiernan. Y si, en aquel entonces, cuestionaba el manejo de la Justicia, debería gritar a los cuatro vientos que lo actual es peor.
Y algo de eso está haciendo. Las presiones a la Corte y el inicio de un juicio oral sin las pruebas de la acusación ni las de la defensa son blanco de sus observaciones. En los tiempos del kirchnerismo, una organización mafiosa dedicada a armar causas, espiar ilegalmente y extorsionar a imputados inocentes conformada por jueces, fiscales, espías, periodistas y funcionarios hubiera sido un escándalo para el caceroleo. Hoy apenas es desvío y ocultamiento. Y si entonces criticaba el cepo y el control del comercio exterior, ahora debería reconocer cuán necesarias son esas medidas proteccionistas para una economía como la nuestra. En definitiva, si el primer Fernández de la fórmula quiere conquistar voluntades, debería aclarar que sus observaciones tan negativas formaban parte de la campaña 2015, si no se corre el riesgo de que unos voten por un Fernández y otros, por la otra. Y cuando un gobierno asume con estrabismo, el camino se hace confuso.
Los estafadores de siempre
A pesar de todas estas consideraciones, debe ser difícil el papel de Alberto Fernández porque, a pesar de ser el primero, por un tiempo será el segundo. Pero más difícil la tiene el buen Mauricio, que es el tercero en discordia. Y el menos hábil. Respecto a esta novedad, el Ingeniero aseguró que en las otras alternativas políticas “hay demasiadas ganas de confrontar, de pelear, de agredir. Nosotros no, somos tranquilos, pero con fortaleza”. De la fortaleza pueden dar cuenta los apaleados por las fuerzas de Seguridad, pero la tranquilidad, cada vez se ve menos. Además, ¿no consideran confrontación los agravios, insultos y falacias que vomitan a cada rato? ¿No es agresivo decir que “los enemigos del Cambio” son los “mafiosos, los mentirosos, los matones, los corruptos, los perezosos”? Casi como si estuvieran afirmando que Ellos son sus propios enemigos. ¿O debe tomarse como un piropo el tuit de Carrió que compara la fórmula Fernández-Fernández con Jack el destripador?
La imagen de los mansos PRO ya no se la traga casi nadie. Como si sus políticas económicas que dejan un tendal de excluidos para beneficiar a un puñado de avarientos no fueran una agresión. Como si las estigmatizaciones hacia todos los que se oponen a este modelo de saqueo fueran prendas de paz. Como si el cinismo que despliegan a diario fuese una invitación a la concordia: que sea el propio Macri el que acuse a los demás de querer “mantener sus privilegios”, cuando no ha hecho otra cosa que incrementar los suyos y los de sus amigotes desde que asumió la presidencia. Como si sus declaraciones no fueran un insulto a la inteligencia: “volver al pasado sería autodestruirnos”, cuando lo que nos está destruyendo son las apolilladas políticas implementadas por el Gran Equipo; el Cambio “no es algo que sacamos de un libro”, cuando cumplen a rajatabla el recetario del FMI;  “salgamos juntos, como lo estamos haciendo, a la calle a decir 'es por acá y creemos en lo que estamos haciendo'", cuando están perdiendo todas las elecciones provinciales y no pueden encabezar un acto con más de veinte personas.
Pavadas que dice Macri para odiadores y desinformados; lemas tontuelos producto más del marketing que de la coherencia política; engañifas adornadas con promesas lejanas para apuntalar un núcleo duro que se va desinflando. Pero en medio de tantas pamplinas, el más insospechado de estos personajes tira algo en serio. El exterminador de los medios públicos, Hernán Lombardi fue uno de los que se abrazaron a la analogía “Cámpora al gobierno, Perón al poder” para desacreditar la dupla Fernández-Fernández: algo así termina en “Isabel, Videla y la catástrofe”. Un análisis un poco forzado pero revelador, sobre todo por la explicación: “cada vez que se bifurca el poder real del poder institucional la República se debilita”.
¿Amenaza? ¿Advertencia? Algo de eso hay, como si fuera la confesión de una falta futura. Pero sobre todo, la síntesis de un plan de gobierno aceptable para el establishment: las instituciones deben a estar al servicio del Mercado, esa entelequia que camufla a los más angurrientos, carroñeros y dañinos. La República funciona mientras el resto de la sociedad satisfaga sus infinitas apetencias. En el diccionario PRO la República no se debilita con el hambre, el desempleo y el endeudamiento, sino con el enojo de los que se creen dueños del país. Más didáctico, imposible.
La sorpresa del video descolocó al oficialismo, al punto de dejarlo sin agenda. Sus exponentes tuvieron que improvisar generalidades sin guion y enumerar logros inexistentes. El eje de campaña que estaban pergeñando se quebró: la foto de Cristina en el banquillo incluirá a Alberto a su lado. Los dos juntos, a pesar de los videos. Los denunciadores seriales deben estar exprimiendo su inventiva para salpicarlo con el veneno de sus prejuicios. Los analistas acólitos desempolvarán análisis que ya esbozaron tiempo atrás al estilo de fulano es el títere de mengano. En fin, nada nuevo para los atentos. Mientras los amarillos desesperan, la salida del túnel se está construyendo. El tiempo dirá si la unidad es el retorno a un sendero más amigable o la profundización de este caos que nos está asfixiando.

Publicado en:
https://apuntesdiscontinuos.blogspot.com/2019/05/una-jugada-maestr

sábado, 20 de abril de 2019

Los peores recuerdos para el futuro, por Gustavo Rosa (para "Apuntes Discontinuos" del 18-04-19)


Los contenedores inteligentes de Rodríguez Larreta se encuadran en una postal de época: la molestia de ver gente revolviendo la basura no inspira medidas redistributivas, sino restricciones para proteger lo que otros desechan. Y no sólo con tarjeta magnética sino también con los palos de la policía. En la postal, también podemos ver a las Madres defendiendo el Archivo de la Memoria de la prepotencia de una minoría que apuesta a la amnesia. Miles de imágenes se amontonan en estos tiempos de oscuridad. Ni una aporta luz al futuro porque para eso llegó el Cambio, para sumergirnos en las sombras de un país para pocos.
No con la intención de iluminar sino de simular preocupación, el Gran Equipo improvisó un acting de Semana Santa. El Plan Alivio parecía llamarse la obra, por la cantidad de veces que los funcionarios repitieron esa palabra. La puesta en escena se dividió en dos partes: en la primera, el farsante Macri visitó a una familia ya visitada para tomar un vaso de agua y charlar, de paso, con sus integrantes. En la segunda, Dujovne, Stanley y Sica fueron los encargados de anunciar las medidas para ‘aliviar’ a la población de los nefastos resultados de las medidas anteriores. Sin modificar nada, esperan resultados diferentes, algo desopilante si uno es un fan de las comedias negras. Como estamos viviendo una tragedia insólita, hay que congelar las risas para cuando los desalojemos.
El video de Macri ya es en sí una parodia. Imposible agregar más chistes a tan impresentable engendro. Su paso cansino en la rampa de acceso al edificio, el encuentro re-casual con tres vecinas que deben trabajar de recibir a los presidentes que pasan casualmente por ahí, el recibimiento tenso pero ensayado como informal, la ostentosa austeridad… Todo es para desternillarse. Hasta la inexperiencia de Macri para golpear la puerta debería formar parte de la antología de los gags televisivos.
¿En qué estadío de la evolución humana hay que estar para conmoverse con algo así? ¡Qué poco respeto debe tener por el destinatario el que planeó una manera tan audaz de presentar medidas gubernamentales! Una audacia que salió muy mal: una mezcla indigesta entre un mensaje institucional y una publicidad de campaña hecha a los apurones. Encima, el Buen Mauricio se presenta ante los vecinos como si fuera una víctima más de su propio gobierno, como si se estuviera quejando de los revoltosos de arriba. Y el diálogo. ¿Cómo puede ser tan monocorde alguien que habla desde hace sesenta años? En todo parece un principiante eterno. Y de los peores.

La luz está por acá

El Ingeniero lo ha intentado muchas veces, pero no le sale eso de mostrarse próximo y simular comprensión ante situaciones que no experimentará jamás. ¿Qué puede saber él de “no llegar a fin de mes” o de necesitar un alivio en medio de una crisis económica bestial? ¿Qué modificación puede lograr la escucha de problemas cotidianos en un espíritu que sólo está para alimentar su angurria y generar problemas? ¿Cómo puede lograr complicidad con los que son sus víctimas?
Quizá lo más irritante de esta pandilla es la manera en que se refieren a la inflación: como un fenómeno climático, un castigo de los hados o un ataque foráneo. Pero esta vez mostraron la hilacha. El lunes, Macri anticipó que iba a haber un pico inflacionario y agregó que “hay comportamientos culturales que ‘cuestan’ (sic) erradicar”. Después de tomar medidas “técnicas” para bajar la inflación, ¿ahora dice que es un problema cultural? ¿Acaso está sugiriendo que somos todos los responsables de que las cosas aumenten alocadamente y no los oligopolios formadores de precios? La semana pasada, el directivo de una empresa grandota justificó el incremento de los precios con la caída de la demanda. Algo que escapa a toda lógica: si baja el consumo por caída del poder adquisitivo, lo ideal sería incentivarlo con ofertas de verdad.
Esto no es un problema cultural, sino de mala praxis. Si fuera cultural, unos cursos instructivos sobre ética y lealtad comercial bastarían para que la inflación no sea más un problema. En los parches que anunciaron estos días está la contradicción. O, mejor dicho, la confesión. Al suspender el aumento de las tarifas de los servicios hasta octubre están reconociendo que ése fue uno de los detonantes de la espiral de precios. Y si las encuestas siguen dando negativo de cara a octubre, van a terminar aceptando que fueron sus propias medidas las que nos llevaron a esta crisis. Dicho en pocas palabras: éste no es el camino.
Y no lo es desde el principio. En sus primeras medidas ya mostraron las garras. Si devaluaron la moneda, liberaron el comercio exterior y bombardearon con tarifazos, ¿esperaban deflación? Si nombraron dos miembros de la Corte Suprema por decreto, ¿buscaban una Justicia Independiente? Si incrustaron a una militante PRO como Laura Alonso en la Oficina Anticorrupción, ¿querían mostrar honestidad y transparencia? No, desde el primer día gritaron a los cuatro vientos que nos iban a conducir hasta acá, a pocos metros del iceberg, pero el maquillaje y la adoración mediática hicieron de los alaridos encantadoras melodías.
¿Quién puede ilusionarse, si en la fecha de vencimiento se advierte la intención maliciosa de estos anuncios? El que no se dio cuenta aún de que el alivio será efímero y casi nada aliviador que pida un cerebro prestado. El que no advierte la contradicción entre el Macri que pontifica “nadie puede gastar más de lo que gana” y el que ofrece créditos para comprar comida o pagar servicios es porque renunció a todo raciocinio. El que no se indigne con las burlas de estos saqueadores es porque está resignado en la humillación. Lo correcto es esperar hasta las elecciones, aunque dan ganas de estar todos los días en la calle para despertar a tanto incauto y adelantar los tiempos.

Publicado en:
https://apuntesdiscontinuos.blogspot.com/2019/04/los-peores-recuerdos-para-el-futuro.html

miércoles, 27 de marzo de 2019

La caída ya es palpable y hasta se olfatea: el comienzo del final, por Gustavo Rosa (para "Apuntes Discontinuos" y "En Orsai" del 18-03-19)


Por más maquillaje que destinen, las arrugas se notan, las ojeras rutilan y los tics se acrecientan.

El comienzo del final

La caída ya es palpable y hasta se olfatea, no sólo por los datos, el rostro de los transeúntes o las persianas bajas que se multiplican: se evidencia en la desesperación de los que son gobierno. Los amarillos pierden la compostura hasta en las situaciones que antes dominaban tan bien, como la de mentir incansablemente y vomitar su desprecio de clase. Por más maquillaje que destinen, las arrugas se notan, las ojeras rutilan y los tics se acrecientan. Y no porque adviertan que están gobernando mal, sino porque perciben que el latrocinio disfrazado de presidencia está llegando a su fin. Pero esto no es todo: lo que más teme el Poder Real es que haber elegido a Macri como representante –el menos hábil para el cargo- deja expuestas las vampíricas intenciones de siempre y ya no las pueden disfrazar de nada.
Engañar tanto a la sociedad no es gratis. Inyectar mucho odio puede producir un efecto rebote. Exigir al público tamaña credulidad es la mejor forma de menospreciarlo. Seguir alentando las esperanzas en un modelo que no despierta ninguna es la manera más eficaz de aniquilar un país. Los medios hegemónicos hacen esto. Por eso instalaron tantas falacias que se convirtieron en sentencias verídicas y condujeron a muchos votantes a optar por la Revolución de la Alegría. Y después del balotaje siguieron alimentando el idilio entre el mandatario electo con malas artes y los embelesados con el Cambio. Un cambio que no era como lo pintaban, claro está. Por eso el verbo ‘cambiar’ y todas sus versiones hoy parecen palabrotas.
En realidad, el Gran Equipo ha trocado muchas palabras de uso corriente en las peores blasfemias: esfuerzo, diálogo, verdad; hicieron del amarillo un color vomitivo. ¡Hasta han hecho de los timbres aparatos siniestros! Como una fuerza de ocupación se han apropiado de los conceptos para torcerlos hacia el lado oscuro de La Grieta. Este gobierno nefasto y todo el andamiaje mafioso que lo sostiene se han apropiado de muchas cosas: del salario, de la dignidad y hasta de las vidas. Al récord de endeudamiento, inflación y decadencia, el desgobierno de Macri conquistó el puesto del más represor desde el retorno a la democracia: un asesinato cada 21 horas en manos de las fuerzas de seguridad del Estado. Y lo más grave es que se enorgullecen de eso. De todo, por eso recitan que estamos por el buen camino.
El desbande se exhibe en las pantallas: los periodistas acólitos que antes competían por el título del mejor macrista, ahora se acusan entre sí por serlo demasiado. Lo que no abandona el discurso dominante es su afán por envolver al mejor candidato: por ahora es Lavagna y después será otro fulano que garantice obediencia. Pero ya estamos aprendiendo que lo que Ellos señalan como bueno, para nosotros será lamentable.  
Podredumbre expuesta
La desesperación comenzó en febrero, aunque debería haber sido antes, por provocar tanto deterioro. La verborragia de D’Alessio ante el empresario Etchebest empezó a desvelar una trama sospechada pero nunca demostrada. Tirar del hilo fue tarea del juez Alejo Ramos Padilla y su equipo, que encontraron en la propiedad del falso abogado y hábil espía indiscreto un botín muy valioso. Ahora quieren voltear a tan entero magistrado por haber narrado en la Comisión de Libertad de Expresión del Congreso una podredumbre paraestatal que existe desde hace mucho. La premura por destituir a Ramos Padilla hace que la organización ilícita de espionaje que involucra agentes de inteligencia, jueces, fiscales y políticos ahora se interprete como estatal.
Si el oficialismo no hubiese salido a tildar al juez de kirchnerista o a defender con tan poco tacto al fiscal Stornelli; si los medios acólitos no hubieran intentado minimizar el caso con la estupidez de que todo fue organizado desde la cárcel; si hubieran asistido a la presentación en el Congreso, no sería tan fácil predecir dónde termina el hilo. Pero cuando el Servicio Penitenciario –que depende del Ejecutivo- no realizó el traslado de D’Alessio al tribunal de Dolores por falta de combustible, la sospecha comienza a fundarse. Más aun teniendo en cuenta la facilidad con que colmaban el tanque de los vehículos y disponían de chalecos y cascos en los espectaculares apresamientos de ex funcionarios K.
Como algo faltaba para llenar las sospechas de certeza, el empresidente comenzó a orquestar el pedido de juicio político a Ramos Padilla en el Consejo de la Magistratura. Los argumentos esgrimidos en la solicitud firmada por el ministro de Justicia, Germán Garavano deberían dejarlo fuera del cargo, como a muchos de los integrantes del Gabinete. Para el funcionario, Ramos Padilla tuvo una “manifiesta actuación irregular y violatoria de los deberes de imparcialidad y reserva que todo juez debe guardar respecto de las causas que tramitan ante sus estrados y en resguardo de los derechos de las partes involucradas”. Ellos esgrimen eso, cuando han consentido que los titulares aparezcan antes que las resoluciones; cuando guardan silencio ante las sentencias sin pruebas; cuando celebran las prisiones preventivas y las condenas exprés y que hacen un show con cada allanamiento. Si Ramos Padilla habló ante el Congreso fue porque el juez Ercolini lo obligó a la apertura del secreto de sumario. Si quisieran una Justicia independiente en serio, se preocuparían más por el trasfondo de esta historia y en lugar de cargarse a Ramos Padilla, buscarían destituir a casi todos los habitantes de Comodoro Py.
Tan desesperados están los amarillos, que impulsan un proceso de destitución a pesar de que no tienen mayoría en la Comisión de Disciplina y Acusación del Consejo de la Magistratura. Cualquiera que los apoye en esta maniobra, quedará manchado por complicidad con la mafia. Los que contribuyeron a mantener la gobernabilidad con la aprobación de leyes destructivas, deberán entender ahora que la gobernabilidad se consigue no apoyándolos.
Ahora es tiempo de hacer lo que no se ha hecho hasta ahora: empezar a interpelar a funcionarios impresentables, como Patricia Bullrich, Laura Alonso, Germán Garavano, Elisa Carrió, Paula Olivetto y por qué no al propio fiscal Stornelli y el juez Bonadío. El futuro demanda que limpiemos tanta escoria. Si triunfan en esto, la oscuridad reinará para siempre.

Publicado por:
https://apuntesdiscontinuos.blogspot.com/2019/03/el-comienzo-del-final.html

 y en
http://www.enorsai.com.ar/politica/26906-la-caida-ya-es-palpable-y-hasta-se-olfatea--el-comienzo-del-final.html

miércoles, 23 de enero de 2019

El eterno retorno a lo mismo, por Gustavo Rosa (para "Apuntes Discontinuos" del 21-01-19)



El primer apunte de este año electoral comenzó a pensarse en las playas poco pobladas de una ciudad de la Costa acostumbrada a temporadas más abundantes. Comerciantes, hoteleros, feriantes y actores callejeros sintetizaban la sorpresa con una frase irrefutable: “no vino nadie”. El pregón de los vendedores ambulantes llegaba a pocos oídos, más allá de los tentadores manjares ofrecidos. Las peatonales, que otrora bullían de entusiastas paseanderos, ahora exhiben caminantes cabizbajos de bolsillos flacos y locales oscuros donde el año pasado brillaban comercios. Los bares y restaurantes que antes ostentaban largas listas de espera ahora apenas llegan a ocupar la mitad de las mesas. Una decadencia evidente con una sola explicación en la punta de la lengua que pocos se animan a soltar porque, de hacerlo, deberían asumir parte de la responsabilidad de haber optado por el Cambio.
Con todas las letras, los que guardan silencio son los que convirtieron a esta banda de farsantes en el Mejor Equipo de los últimos 50 años, una estupidez que se desmonta apenas escucharlos. Con los resultados a la vista basta para calificarlos como los peores de la historia. Los que no callan, recitan las excusas que se amplifican desde los medios cómplices: a la Pesada Herencia y “se robaron un PBI”, se suma ahora lo del fin de la fiesta, una nueva versión del “les hicieron creer que…”. Esos son los que se enfadan cuando uno señala que no piensan por sí mismos, que se dejan pensar por otros o que repiten las patrañas que escucharon en la tele sin evaluar su veracidad. Lo más crítico que pueden largar es un pueril y descomprometido “al final, son todos iguales”.
Como estaba de vacaciones, traté de no trenzarme en discusiones infructuosas y estresantes. Más escuchar que refutar fue la estrategia, aunque me costó mucho contener las explicaciones que se amontonaban en mi garguero. Lo que sí noté en muchos de estos apologistas sin beneficios es la resignación a la desesperanza: aunque convencidos de que esto no va a mejorar, apuestan a seguir por este camino. Además de tozudos, masoquistas. Y para eso se exponen a quedar como perfectos colonizados, autómatas empobrecidos o necios incurables.
Al parecer, casi todos los centros turísticos padecieron la austeridad, con el atenuante de los que antes vacacionaban en el extranjero y ahora “caen” en el turismo nacional. No porque pese la celeste y blanca sino por la devaluación, que desmorona cualquier sueño. Como el dólar se incrementó en un 105 por ciento el año pasado, este verano se redujo en un 50 por ciento la salida de argentinos al exterior. Y esos que fueron a la Costa en lugar de Cancún no advierten que son víctimas de la recuperación de la exclusividad de una minoría. Pero, como dijo Macri ante las inundaciones, “tenemos que acostumbrarnos”.
Malas costumbres argentas
Ya se jugó mucho con esa frase, así que sólo me limitaré a una que lo sintetiza todo: tenemos que acostumbrarnos a estar cada vez peor. Eso aconseja el Ingeniero, con un cinismo disfrazado de estoicismo y esa entonación humana que nunca le sale. Cuando recita como fábula las consecuencias del cambio climático, omite reconocer que la deforestación para la sobre explotación de la tierra favorece las inundaciones. Para él, todo se resuelve con usar menos energía y andar en bicicleta, como hacen sus amigotes, los especuladores financieros. Tampoco mencionó que la crecida se produjo porque las alcantarillas de las vías estaban elevadas 60 centímetros más de lo planificado y eso impidió el flujo del agua. A la inoperancia también tendríamos que acostumbrarnos, como aconsejó el buen Mauricio.
Además, a la incapacidad de gobernar, porque la inflación de 2018 –ésa que el Gerente prometía bajar en dos minutos- superó el 47 por ciento, cuando habían calculado el 15. El neoliberalismo fracasa una vez más; o triunfa, porque unos pocos están desbordando sus arcas, como los banqueros o los distribuidores de energía. La libertad de mercado, ese latiguillo insostenible, se convierte en un jolgorio de angurrientos. El capitalismo es eso, más aún cuando el Estado alienta y justifica el abuso de las grandes corporaciones. Que la inflación mayorista haya pasado el 73 por ciento indica, no un problema técnico, sino un conflicto ético. La inflación no es un fenómeno climático, sino la acción voluntaria de succionar recursos más allá de la legítima rentabilidad.
Algunos analistas económicos –no los que se abrazan a la pamplina de la tormenta- explican desde la praxis los malos resultados de la economía macrista, como si el problema pasara por la mala aplicación de una receta magistral. Aunque Macri y su pandilla aseguren que estamos por el buen camino, nunca llegaremos al paraíso que prometen. No porque no les salga, sino porque el objetivo es desigualar más para incrementar sus fortunas. A principios del siglo XX fuimos el Granero del Mundo; Macri prometió que seríamos el “supermercado” del mundo; gracias a sus políticas nos transformamos en el casino del mundo con coto de caza incluido. En definitiva, el problema pasa por quiénes son los destinatarios de lo que queremos ser, no por lo que seamos. ¿Por qué tenemos que ser para el mundo lo que no somos para nosotros? ¿Cómo vamos a satisfacer angurrias a costa de exterminar derechos?
Pero claro, los fanáticos del Cambio jamás se plantean estas cosas: cualquier engendro es mejor que la vuelta al populismo. Populismo que no hace más que provocar el derrame de una pequeña parte de lo acumulado por los que se creen dueños del país. Con este modelo de despiadados saqueadores, ni siquiera un mísero goteo se produce, al menos para simular que no sólo les preocupan las planillas. Al contrario, sólo prometen más ajustes –más penurias- para el desbarajuste que provocaron Ellos, que no es más que lo que vinieron a hacer: a desequilibrar el lento equilibrio que estaba construyendo el gobierno anterior.
Aunque no haya un logro del que enorgullecerse, una tercera parte del electorado avalará la continuidad por este túnel oscuro con destino de ciénaga. No porque aprecien las pestilencias del pantano, sino porque prefieren renunciar a una parte del goce propio antes que aplaudir el ascenso ajeno. No porque les preocupe la corrupción, sino porque es la mejor excusa que encuentran para rechazar lo que no comprenden. Porque es más fácil sumarse a la carnavalesca caravana del asesinato de Nisman que reconocerse como engañado. Porque es más sencillo asentir cuando los facinerosos con traje canchero pregonan sobre la cultura del trabajo, que descubrir que las grandes fortunas no son producto del trabajo honesto.
El año electoral promete ser fascinante, histórico, hasta salvaje. La mentira constante de los funcionarios, las falacias mediáticas para manipulados y las escaramuzas y piruetas de los jueces cómplices serán los ponzoñosos platos cotidianos, la píldora alucinógena de las cómodas pantallas. De un lado, la inconcebible prepotencia de un oficialismo arrollador; del otro, una propuesta opositora que se desdibuja a fuerza de tanta unidad y poca transmisión de conciencia; en el medio, expulsados, ajustados, angustiados, millones que esperan la salida que antes desdeñaron. Mientras tanto, el descontento creciente se manifiesta en calles, conciertos, playas a la espera de convertirse en voto. O en otra cosa, si la paciencia colectiva encuentra su límite.

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lunes, 8 de febrero de 2016

Máscaras que empiezan a caer, por Gustavo Rosa (para "Apuntes Discontinuos" del 08-02-16)




Durante la campaña, el candidato Mauricio Macri adoptaba, por momentos, tonos de profeta, de mesías que llegaba a estas tierras para cumplir un propósito trascendente: unir a todos los argentinos. Cuando el periodista Luis Majul, en un exceso de obsecuencia, afirmó que Macri tenía algo de Nelson Mandela, no estaba denunciando el robo de algún objeto personal del líder sudafricano. El premio Nobel de la Paz, después de padecer un injusto encarcelamiento, salió a la calle y alcanzó la presidencia, no para ejecutar venganza sobre los opresores blancos, sino para armonizar sus relaciones con los oprimidos negros. Descubrir el paralelismo que puede tener la salida del injusto sistema del Apartheid con nuestra consolidada democracia es trabajo de intoxicados con algún té de hierbas ilícitas. Pero la prensa otrora ferozmente opositora es ahora tan amorosamente oficialista que el público corre el riesgo de superar los niveles necesarios de glucosa en el cerebro. Tanto peligro corre el consumidor de los medios hegemónicos, que no advierte que el empresidente Macri ha tomado el camino inverso al necesario para cumplir con cualquiera de sus amorosas promesas de campaña.
Si el ex Alcalde quería reparar la famosa grieta, muchas de sus decisiones sólo logran ensancharla. Más aún cuando algunos de sus apologistas realizan sus separatistas aportes. Liliana Franco, una de las panelistas de “Intratables”, consideró que ahora “hay otra calidad de aplausos” en los actos presidenciales. ¿Cuál es la calificación de los aplausos? Si hay normas ISO para aplaudir, que avisen, así no cometemos errores al batir nuestras palmas. ¿Qué diferencia un aplauso de otro? ¿La calidad de la crema con que sus dueños suavizan la piel? ¿Las callosidades o el cuidado de las uñas? ¿La ideología del que aplaude? ¿O el lado de la grieta de donde proviene?
Tal vez la diferencia está en lo que se aplaude: no es lo mismo aplaudir ampliación de derechos que despidos en el Estado, como tampoco lo es aplaudir la resistencia a la extorsión de los buitres que la entrega de nuestro patrimonio para complacerlos. ¿Será ésta la diferencia de calidad a la que se refiere la panelista de “Intratables”? Según parece, los mejores aplausos son aquellos que están dirigidos a las promesas incumplibles, como la Pobreza Cero o los puertos en Santiago del Estero, o a las medidas más destructivas para nuestra economía, como la quita a las retenciones o la importación indiscriminada. ¿O será que los apologistas están tan entusiasmados con la desigualdad que se viene que no saben cómo disfrazar las malas nuevas?
O quizá los mejores aplausos son aquellos que celebran la ruptura del bloque del FPV. Desde Jujuy, Macri felicitó a los diputados que formaron un grupete funcional a sus intenciones. Debilitar al más peligroso de los adversarios merece un aplauso de calidad. La deskirchnerización de Argentina es el deseo del establishment y sus servidores pero, aunque parezca que todo está perdido, hay una potencia que subyace la escenografía montada por los medios dominantes. Entonces, los aplausos sí serán diferentes porque serán los nuestros.
Globos que se desinflan
Los doce que migraron aportaron cierto alivio al oficialismo, pero no tanto como para tener controlada la relación de fuerzas en la Cámara de Diputados. Aunque se especuló con el llamado a sesiones extraordinarias, la democracia plena tendrá que esperar hasta el 1 de marzo. Sin embargo, el Congreso comenzará a trabajar en comisiones para analizar decretos y nombramientos, lo que agregará más ardor a este tórrido verano. Sobre todo, un tema que es prioridad para el gobierno amarillo: solucionar el mal llamado default. Mientras desde el Imperio aplauden las propuestas realizadas a los buitres, la oposición analiza las consecuencias de ceder a tamaña especulación destructiva.
Claro, para claudicar ante las presiones extorsivas de la Banda del Norte, Argentina debe modificar –derogar, en realidad- dos leyes: la Cerrojo y de Pago Soberano. Un verdadero peligro porque desmoronaría el andamiaje de protección construido a lo largo de estos años. Si se elimina la ley cerrojo, el canje acordado con los bonistas quedaría sin normativa, lo que abre la posibilidad a nuevas demandas. Además, si a un 7 por ciento se le concede más de un 1000 por ciento de ganancia sobre lo invertido, el 93 restante no querrá quedarse afuera. Cualquier acuerdo en el tribunal de Griesa aparecería como un castigo a los bonistas del canje por su buena voluntad y un premio a Paul Singer y sus secuaces por su tenacidad mafiosa. Todo cierra cuando se tiene en cuenta un viejo dato: Singer financia desde hace mucho Voces Vitales, la ONG comandada por Laura Alonso, una sucursal de ATFA, el grupo norteamericano de presión contra Argentina. Un círculo que cierra a la perfección. 
Que cierra tanto que podría estrangularnos. Si con las primeras medidas tomadas por el Gran Equipo en los primeros meses, la inflación se duplicó, el poder adquisitivo del salario se depreció y la recesión es una amenaza certera, no hay que ser muy pesimista para imaginar el panorama cuando el aliento de las bestias esté sobre nosotros. Una de las consultoras más significativas del modelo neoliberal, FIEL, estima que la canasta básica de enero –el ingreso mínimo para salir de la pobreza- se ubica en 7441 pesos, cuando un año atrás era de 5734. Esto implica que, en muy poco tiempo, el número de pobres ha crecido de manera sustancial. Sin dudas, el camino a la Pobreza Cero es para el otro lado.
Además, cuando comiencen a llegar las facturas del servicio eléctrico sin los subsidios, muchas familias de clase media advertirán que han descendido un par de escalones, no sólo por las cifras que espantarán desde el papel sino por los predecibles incrementos que se producirán en los productos básicos. Lejos de buscar soluciones, los propios funcionarios ponen palos en la rueda. Desde hace unas semanas, tratan de fijar un techo a las paritarias. Entonces, hablan de responsabilidad, conciencia, poner el hombro y cuidar el empleo, eufemismos a los que apelan para no decir que los trabajadores se banquen el ajuste. Como si después de 12 años de conquistas, dignidad e incorporación de bienestar, ahora tuviésemos que padecer un castigo. Lo dicen muchos analistas consustanciados con la guadaña amarilla: después de la fiesta, vienen los padecimientos.
El precio de cambiar derechos por globos, dignidad por bailecitos, compromiso colectivo por petulancia festiva, principios, valores e ideas por consignas de sobres de azúcar. El costo de elegir manipulación evidente en lugar de información verificable. Nada de lo decidido desde el 10 de diciembre era necesario: lo que estamos padeciendo es la aplicación de un modelo importado que mira más las planillas que lo que ocurre en las calles, como si el país fuera una gran maqueta y nosotros, apenas muñequitos de plástico.

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domingo, 31 de mayo de 2015

SORPRESAS DE FIN DE MES, por Gustavo Rosa (para "Apuntes Discontinuos" del 30-05-15)

Nuestros ojos miran, sorprendidos, un descubrimiento que no es tal: hay corrupción en el fútbol. Y, como en el cine, son los cowboys los que descubren todo. Hasta Grondona está hasta el cuello. Más de 30 años al frente de la AFA y revelan sus chanchullos bastante tiempo después de su muerte. Algo es algo. Una noticia a escala internacional sin muertos ni heridos que nos sacude la modorra provinciana. Si no fuera por esto, deberíamos ocuparnos de los disturbios en Monte Hermoso –que algunos insisten en llamar pueblada- y el duelo cada vez menos amigable entre Randazzo y Scioli. O las estocadas del primero, en realidad, porque el segundo ni se da por aludido. Después de dejarse llevar por la operación Burlas al Manco, el gobernador bonaerense decidió seguir su ruta, aunque eso signifique extraviarse en un laberinto de desconciertos.
 Sin dudas, el Frente Renovador se está renovando tanto que casi no le quedan integrantes. Como buen capitán, Sergio Massa será el último en abandonar el barco que avanza hacia un naufragio inevitable. Pronto será divertido recordar que alguna vez soñó con ser presidente exhibiendo tan poco. Un producto mediático más que fracasa. En sus espasmódicos intentos por subsistir, el tigrense se colgó de la reacción del pueblo de Monte Hermoso que, cansado de tanta inseguridad, se lanzó a las calles para practicar la Gran Nerón. “La gente está harta de la inseguridad y la inoperancia de la policía –dijo, apelando al lugar común- Harta de los políticos que no asumen su responsabilidad”.
Por lo que parece, la muerte de Catherine Moscoso no se encuadra en los parámetros de la llamada inseguridad –que le puede tocar a cualquiera- sino que es un homicidio perpetrado por conocidos. Estos discursitos vacíos y de ocasión ya han provocado el linchamiento de un anciano y el incendio de medio centro de la ciudad balnearia. No sólo los discursitos: de los cuatro detenidos por el vandálico suceso uno es precandidato a concejal y el otro ya es diputado por el massismo. Y parece que son mucho más que simples participantes. En realidad, las palabras del candidato al fracaso parecen coronar una puesta en escena de las que vamos a ver muchas hasta las elecciones generales.
Una interna para el futuro
Florencio Randazzo ha decidido no dejar pasar un solo desliz de su rival para las PASO, el gobernador Daniel Scioli. Todos los días encuentra una perlita para que la extraña pertenencia del ex motonauta al FPV sea más notoria. No es para menos: a la par que Scioli pondera a Kicillof, su gurú económico Miguel Bein sugiere la posibilidad de arreglar con los buitres. “Nuestra posición es clara –señaló el ministro de Interior y Transporte- no vamos a entrar en el juego de usureros que lucran con el esfuerzo del pueblo”.
En principio, lo que parece haber en esta exagerada interna es una solicitud de definiciones más claras. Daniel Scioli siempre ha dado muestras de conciliación con los que muchas veces han actuado como enemigos. Que aparezca muy cómodo en los espacios de Clarín puede ser un poco doloroso, más aún cuando este grupo se ha burlado de la ley de medios con todos sus artilugios corporativos y aún la Justicia no ha citado a sus directivos en la causa Papel Prensa. Además, que tanto él como su esposa hayan reaccionado de acuerdo al guión hegemónico en la malsana tergiversación de los dichos de Randazzo en la asamblea de Carta Abierta, deja un sabor amargo.
De cualquier modo, el FPV, después del baño de humildad solicitado por La Presidenta, ha quedado con dos precandidatos para la Rosada. Y en las PASO, como es previsible, de esos dos saldrá el elegido para dar continuidad a este proyecto iniciado en 2003. En el acto del 25 de mayo, Cristina aportó la clave: “va a pasar lo que ustedes quieran que pase”. Una vez más, puso el futuro en manos de todos. Y no sólo al momento de coronar a Randazzo o Scioli, sino más allá de las PASO. Y de las elecciones generales de octubre, también.
Por supuesto que ya no estamos hablando de las propuestas opositoras. La comparsa que se acomoda detrás de Macri ha dejado de ser una amenaza, más allá de que sus seguidores se entusiasmen con la posibilidad de que Miguel del Sel se convierta en gobernador de Santa Fe. El Frente Progresista que lidera Margarita Stolbizer ya se ha resignado a ser furgón de cola. Y el collage de Massa está perdiendo colorido. No, el futuro de cara a octubre se centra en la interna entre Randazzo y Scioli.
Por si alguno aún tiene dudas, en Mauricio Macri se concentra todo lo que hemos dejado atrás: la prepotencia de los poderosos y la pulsión por la desigualdad. Margarita Stolbizer promete un laberinto de confusión, tan contradictorio como el juego de opuestos que propone su nombre. Y Massa, abandonado por sus aliados y boicoteado por los que persisten en estar con él, se disuelve en la inconsistencia de su inexistente contenido. ¿Cómo saldrá de los tropiezos de la última semana? No sólo de la posible organización de los destrozos en Monte Hermoso por parte de algunos massistas, sino de la feroz golpiza que De Narváez propinó a un periodista y de los dichos de su suegro, Fernando Galamarini, que solicitó la restitución del cuadro de Videla porque “es parte” de su vida.
No, en este absurdo y peligroso abanico de dislates no puede estar el futuro; en ese licuado almibarado hay mucho veneno; no es un elixir sino una pócima nefasta que sólo nos provocará el malestar que ya hemos padecido en las últimas décadas del siglo pasado. El mañana sólo está en manos de este presente poderoso que estamos protagonizando y sea Randazzo o Scioli el designado para suceder a Cristina, no podemos permitir que se diluya entre nuestros dedos. El que sea deberá continuar por este sendero que hemos comenzado a transitar apenas inaugurado el nuevo siglo. Y por lo que parece, no vamos a permitir ningún desvío.
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viernes, 30 de enero de 2015

UNA CADENA PARA CONTENER A LAS BESTIAS, por Gustavo Rosa (para "Apuntes Discontinuos" del 28-01-15)





Desde que se conoció la muerte del fiscal, los carroñeros y sus acólitos comenzaron a exigir por todos los medios la sumisa y arrepentida voz de La Presidenta. Ellos, que siempre han despreciado las Cadenas Nacionales, ahora necesitaban una para nutrir sus dicterios. Pero CFK ha dicho muchas veces que no esperen de ella palabras de ocasión ni declaraciones vacías. Para eso están los demás. Cuando Cristina habla, no es sólo para dar condolencias. Ella esperó, pero cuando abrió la boca lo hizo para apostar al futuro, sin dejar de recuperar el pasado. Eso es sabiduría y compromiso: la palabra para construir. Por eso es una estadista: porque piensa, evalúa y espera el momento oportuno para intervenir. Por eso es Ella y no los otros. Para actuar como los otros, están los otros. Para decir sandeces y vociferar palabras huecas hay un abundante elenco estable siempre funcional a la desestabilización del país.
¿Para qué quería la diputada Laura Alonso un discurso presidencial? ¿Para tildar como “monstruo” a Nuestra Primera Mandataria porque no dio el pésame a los familiares de Nisman? Cuando se requieren declaraciones insustanciales está Macri, su jefe no-político, que siempre recita algunas frases de catálogo para salir del paso ante cualquier ocasión. CFK nunca va a satisfacer las demandas de los insatisfechos porque sabe que siempre mostrarán sus dientes. Y no es que tema a la contundente dentadura de estos personajes, más apropiada para una paródica peli de terror que para actores políticos. Quien tiene el timón en sus manos debe preocuparse por el rumbo y no por las altisonantes voces de las horrorosas sirenas.
¿Laura Alonso viene a calificar como monstruo al otro? Y no estamos hablando de su belleza, sino de la forma en que logra mutar las facciones de su rostro al punto de pesadilla cuando aflora tanto odio acumulado. Si hablamos de monstruos, la oposición está plagada de ellos. Los que pisotean los intereses del país para satisfacer la avidez del establishment no son otra cosa que bestias destructivas. Los que van a pedir órdenes a la embajada de EEUU y rinden cuenta de sus acciones a los buitres merecen con honores el calificativo que la diputada destinó a Cristina. Y los que pretenden conquistar cargos electorales para dar su espalda al pueblo y facilitar el accionar de los angurrientos, también.
Ni hablar de los eternos candidatos que se prenden con uñas y dientes a cualquier operación mediática. Ahora falta que salgan con un cartel que rece “Yo soy Pachter”, Lagomarsino o cualquiera que puedan erigir como víctimas del régimen. A lo largo de estos años y después de unos minutos de cámara cada tanto, terminan siendo cualquier cosa menos lo que deberían ser. El Concejo Deliberante del Partido de la Costa decidió cambiar el nombre de la calle Salta, ingreso a La Lucila del Mar, por el del fiscal Nisman, iniciativa impulsada y aprobada por radicales y massistas. Los kirchneristas rechazaron el proyecto, no por desalmados, sino porque no son oportunistas. Ése es el pésame que exigen, el gesto instantáneo sin ningún contenido: descartar el nombre de una provincia y reemplazarlo por el de un personaje que no ha actuado como héroe, precisamente.
El ritmo del verano
Tampoco Massa será un héroe. Ni Macri, Bullrich, Stolbizer y unos cuantos más que bailan al ritmo del clarín. Binner ya perdió los pasos y pronto estará condenado al olvido. Ni el adoquín de una cortada merecerá su nombre. Hasta el lunes a la tarde, estos saltimbanquis clamaban por profundos cambios en la Secretaría de Inteligencia, porque pensaron que Cristina no se iba a atrever a meter el dedo en semejante llaga. Pero se atrevió y todos enloquecieron. Después de mofarse por la silla de ruedas y el vestido blanco, comenzaron a vomitar ese incontenible veneno que los conduce a tan notorias contradicciones. Los poderosos esperaban una confesión, un pedido de disculpas, un gesto de sumisión. Pero la inmovilidad sólo está ocasionada por un tobillo dañado y no porque haya decidido hacer la plancha durante los once meses que quedan de su mandato.
“A mí no me van a extorsionar –afirmó CFK el lunes- no me van intimidar, no les tengo miedo, que digan lo que quieran, que los jueces me citen, no me van a hacer mover un centímetro de lo que siempre he pensado”. Lejos de la docilidad que esperaban, La Presidenta redobló la apuesta: descartó la SI –ex SIDE- y presentó la AFI, Agencia Federal de Inteligencia. Los suspicaces considerarán esto como un simple cambio de nombre y cuando se cansen de esta cantinela, recitarán generalidades sobre la desconfianza e insistirán con la demonización de la Jefa de Fiscales, Alejandra Gils Carbó. Tan obvios que hasta nos hacen parecer adivinos. Tan torpes que hasta toman una posición sin tener idea de nada. Binner y Macri encabezan esta categoría, pues ni siquiera logran disimular la ignorancia que los desborda al abordar cualquier tema. Los otros no se quedan tan atrás: mentirosos, contradictorios, conspiradores, destituyentes, demagogos. En todo esto y en mucho más se han convertido por abandonar la política y zambullirse en la servidumbre.
Que nadie interprete esto como un intento de construir un discurso único. Nadie quiere que todos acuerden en todo con el ideario kirchnerista, que le digan sí a cada cosa que propone CFK, sino que sean más comprometidos con los intereses del país, que sean más honestos, serios, racionales, autónomos. Que sean más políticos y menos marionetas. Que comprendan que, en el hipotético caso de alcanzar la presidencia, con tanto servilismo conducirán el país a las ruinas de las que estamos saliendo. Salvo Macri, que forma parte de ese poder avariento, los demás serán mayordomos y felpudos que servirán en bandeja de plata nuestra dignidad, nuestra soberanía, nuestras riquezas.
¿Todavía no entienden que cuando sirven a un Amo tan monstruoso se vuelven oscuros peleles, descartables en cuanto pierdan funcionalidad; que no le hacen ningún bien al país con esa obediencia debida; que no son representantes del pueblo sino peones de los poderosos? ¿Tanto les cuesta entender eso o saben que no tienen retorno? Tal vez ya hayan advertido que un milímetro que muevan su posición los condenará al silencio, como ocurrió con Stolbizer hace no mucho tiempo. Está claro que la diputada comprendió la lógica y ha decidido abandonar sus últimos principios para continuar ocupando un sillón en los estudios televisivos, en lugar de la banca del Congreso.
No. Todavía no han comprendido y parece que jamás lo harán. Por eso están cada vez más solos. Quien se sienta movilizado por estos personajes debería echar una mirada a su propio corazón y descubrir qué habita en su interior, si el desprecio o la esperanza. Si es el desprecio, estamos condenados a que un manojo de individuos nos conduzca con su prejuicioso voto a los tortuosos laberintos que ya hemos padecido. Si es la esperanza, alguna vez deberán reconocer cuánto se equivocaron al coronar a semejantes candidatos. Porque la esperanza nunca es individual, sino siempre colectiva: nadie se salva solo, sino en comunidad. Un país se construye con los sueños de la mayoría y no con las ambiciones de una minoría. Muchos ya lo hemos entendido; un esfuercito más y tendremos la victoria asegurada.

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martes, 14 de octubre de 2014

Fábula con animalitos y todo, por Gustavo Rosa (para "Apuntes Discontinuos" del 13-10-14)




Sin dudas, los periodistas que trabajan en los medios opositores han enloquecido. Tantas exigencias agoreras no pueden tener consecuencias diferentes. Lo de Lanata tal vez fue el inicio del nuevo capítulo, aunque queda pendiente dilucidar por qué incluyó a Scioli –no se sabe cuál- entre los opositores que no sirven para nada. Porque Pepe es opositor, aunque con poco peso mediático y Daniel siempre ha marcado –con cierta tibieza- su pertenencia kirchnerista. En fin, no es cuestión de dedicar líneas y líneas a una exégesis de los dichos radiales de tan histriónico profesional. Después de él, otros empleados del Grupo Clarín desplegaron su creatividad para mostrar sus colmillos frente a las cámaras. Desde el énfasis puesto en la metáfora de la mosca hasta la angustia del rostro que relata las persianas bajas de Radio Mitre, todos aportaron para una antología del ridículo. Como si todo estuviera preparado, como si esperaran una señal. El inaceptable plan de adecuación presentado fue la campana de largada de esta carrera de cucarachas falderas. No intentaron engañar a los integrantes del AFSCA, sino provocarlos: la única manera de alinear a los exponentes de la oposición y, con suerte, despertar al cacerolero siempre latente.
Por eso tratan de velar su treta y salen al ruedo denunciando “un ataque a la libertad de expresión”, sin que nadie se los prohíba. A todas luces, ésta es la dictadura más permisiva que hemos tenido. Claro que para el colonizado público de estos medios es peor que una de verdad. Parece mentira que alguien se deje engañar con tan poco. Y encima, que recite las consignas por la calle sin temor a pasar vergüenza. Pero un oyente cautivo tiene escasa responsabilidad en la vida social. En cambio, en un diputado o un senador, la cosa es distinta. Por eso indigna que Sergio Massa confiese ver esto “con preocupación, porque aspiramos a que si hay una ley haya igualdad ante la ley y que se aplique a todos las mismas normas”. Precisamente eso es lo que el Gobierno Nacional está intentando hacer desde hace cinco años: que el más grandote y peligroso de todos se adecue no sólo a una ley, sino a la convivencia democrática en su conjunto.
Pero la obsecuencia de Cobos merece un lugar en el podio. “El Grupo Clarín presentó una propuesta conforme a lo solicitado –explicó- y, entiendo, con buena voluntad para cumplir con lo exigido”. O no entiende nada o es un cínico de la peor especie. O está tan manipulado como el público, lo cual es muy grave para alguien que, como él, ocupa un lugar importante de representación. Esto lo demuestra con su enredada declaración: “el Gobierno tomó una decisión política sobre esto y no basada en el sano criterio, como ordena la ley, porque todo avanzaba por los carriles correspondientes el cumplimiento de la sentencia”. ¿Qué sano criterio se puede aplicar con alguien que quiere hacer trampas o provocar una crisis? ¿Y de qué sentencia está hablando este descolorido personaje?
Claro, no se puede esperar menos con la mentirosa noticia publicada en el ex Gran Diario Argentino. Ellos dicen que “la adecuación de oficio implicará una división compulsiva de la empresas del grupo”. Mentira, con todas las letras. La división del Grupo en seis unidades de negocios fue propuesta por sus propietarios y aceptada por la AFSCA. Lo que no consintió es la enredada madeja de futuros propietarios de las unidades 1 y 2 y las condiciones inaceptables de venta de las cuatro restantes. En fin, un conflicto inesperado que va a recalentar los meses más calientes del año. No hay mal que por bien no venga: este nuevo capítulo de la disputa por la hegemonía vuelve a acomodar las piezas en el tablero de un juego cada vez menos confuso.
La licantropía voluntaria
Para reforzar la contienda, los candidatos opositores a la presidencia perjuran que derogarán todo para deskirchnerizar el país. Este es el futuro que prometen: re-privatización de YPF, Aerolíneas Argentinas, de las jubilaciones y quizá de Aguas Argentinas; eliminación de las retenciones, del Fútbol Para Todos, de Ley de Pago Soberano, de Defensa del Consumidor, de SCA, entre otras; anulación de los nuevos códigos, tanto el Penal como el Civil y Comercial; aceptación absoluta del fallo de Thomas Griesa y todo lo que venga después; disminución del gasto público, sin especificar por qué ni para qué. Y todo esto endulzado con metáforas fabulosas pobladas de anchas avenidas, diálogo, consenso, unidad y larguísimos metro-buses que recorrerán la infinita extensión de la Patria. Esto, sin incluir todo lo que tenga que ver con los juicios por delitos de Lesa Humanidad ni las condenas correspondientes. La mayoría no aborda el tema, pero a algunos se les escapa algún tizne pro indultos y amnistías para calmar el pasado.
Un país para que buitres, hienas, gusanos y demás alimañas carroñeras se hagan un festín. Acá podemos abrir un pequeño paréntesis. Parece que la asociación Aves Argentinas, quizá presionada desde sus bases, salió a aclarar la diferencia entre los animalitos carroñeros y los carroñeros humanos. Y su titular, Francisco González Táboas, explicó que “la expresión ‘fondo buitre’ no va a afectar directamente a los buitres”. Puede ser que en estos días, algunas entidades ecologistas pretendan conquistar un poco de visibilidad para hacer un aporte a la oposición cotidiana. La construcción de alegorías –la personificación de un concepto abstracto- no es un invento de Cristina. La utilización de animales para elaborar una metáfora de virtudes, pecados, falencias de los humanos no es un artilugio de los muchachos de La Cámpora. Las distintas mitologías, las fábulas, los cuentos populares muestran que estos recursos nos han acompañado siempre. Esto para aclarar algunas tonterías que se escriben y recitan por ahí.
Pero vale la pena no quedarnos sólo en esto. Que un buitre sea –en este contexto- un financista que explota al máximo su capacidad de presión para succionar más de lo que pueda pagar el deudor, deja muy mal paradas a las aves que inspiran esta metáfora. Un animal no es conciente del daño que produce en su presa. Una persona, sí. El plumífero no puede renunciar a su instinto; el hombre lo ha hecho desde hace mucho tiempo. El especulador ha abandonado su humanidad para zambullirse en la animalidad, pero sin perder la conciencia del daño que genera su conducta, que no responde a otro instinto más que la angurria. Además, los buitres no matan a su alimento, sino que esperan su muerte, aunque a veces puedan picotear algún bicho agonizante. Paul Singer –emblema buitresco por excelencia- es peor que un buitre porque ha potenciado un instinto que no poseía. Pero el buitre humano no se preocupa por esas minucias, porque practica la licantropía, no como resultado de una maldición, sino por su absoluta voluntad.
El plan de estas bestias es el que algunos candidatos a la presidencia pretenden aplicar. Por eso defienden a los personeros de ese ideario en cada una de sus intervenciones mediáticas. Y ya sin ningún tipo de disimulo. No les queda otra porque cualquier paso que den en sentido opuesto los hará merecedores del garrote simbólico de los medios. Por eso prometen una vuelta al pasado que tanto daño nos ha hecho. Ellos también padecen de licantropía voluntaria pero, en vez de transformarse en lobos, vampiros, hienas o buitres, mutan en inocentes falderos dispuestos a menear su rabo ante las palmadas del amo, pero a mostrar sus diminutos dientecitos ante cualquier amenaza plebeya. Y, si les da el ánimo, son capaces de practicar algún ridículo ladrido.
 
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