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martes, 8 de enero de 2019

En 2018, la "maquinita" emitió $ 407.864 millones, por Jorge G. Herrera (para "Ámbito" del 07-01-19)


07 Enero 2019

Por Jorge G. Herrera

Cerró el BCRA los números de 2018 con una expansión de la base monetaria de nada menos que de $407.864 millones, lo que implica un incremento interanual del 40,7%. Sin duda un récord no solo de la era Macri, que guarda relación con lo acontecido a lo largo del año pasado, sino que además convalida los guarismos inflacionarios alcanzados. Además, entre otras cosas, la política monetaria llevada a cabo por el tridente Sturzenegger-Caputo-Sandleris implicó el año pasado el pago de $131.957 millones en concepto de intereses, equivalente a unos u$s3.400 millones.

Los datos monetarios crudos muestran que la base finalizó en $1,4 billones (algo así como u$s37.000 millones), las reservas brutas terminaron en u$s65.806 millones (crecieron u$s10.751 millones) y el stock de Leliq en $722.449 millones (equivalente a u$s19.000 millones). Mientras que los depósitos en pesos totales sumaron $2,75 billones de los cuales $2,05 billones son privados (la mitad son plazos fijos), a los que se suman $1,25 billones de depósitos en dólares siendo $1,1 billón del sector privado. De modo que hay $4 billones de los cuales $3,15 billones son privados. Por su parte el stock de préstamos privados en pesos alcanzó los $1,55 billones y los nominados en dólares a $581.000 millones. O sea, el stock total de préstamos privados cerró 2018 en $2,13 billones.

Varios hechos surgen a priori. Quizás uno de los más elocuentes es que la elevada liquidez del sistema financiero no se canalizó en el crédito, es decir, en el principal negocio bancario. Sino que gran parte fue a parar a las arcas del BCRA, antes vía Lebac y ahora en Leliq. Claro que esto se explica por la fuerte retracción tanto de la demanda como de la oferta crediticia en medio de la crisis cambiaria y financiera de mediados de año y el posterior contexto recesivo.

Veamos qué pasó en líneas generales en el cuadro monetario.

El año pasado el BCRA inyectó $407.864 millones, un 127% más que en 2017. El principal factor expansivo fueron las legendarias Lebac que explican una emisión de casi $1,3 billones y en menor medida el pago de intereses (casi $132.000 M) y los Pases ($83.000 M). Vale señalar que el Tesoro solo recibió $30.500 millones vía Adelantos Transitorios y como se estableció con el FMI el BCRA ya no le transfirió Utilidades. A contramano actuaron, como factores contractivos, las Leliq que absorvieron $709.470 millones, y las ventas de divisas al sector privado por $410.753 millones y al Tesoro por $20.705 millones. Todo este combo arrojó una emisión de más de casi $408.000 millones. Para tener una idea de magnitud,en 2017 la base creció $179.449 millones, en 2016 unos $197.775 y en 2015 $161.325 millones (con todo el tema de los contratos de dólar futuro).

El stock de reservas brutas marcó récord de u$s65.825 millones. Cerraron el año con un incremento de u$s10.751 millones. En un año con crisis cambiaria y déficit comercial más el factor sequía, los dólares llegaron de la mano de: organismos internacionales u$s19.408 millones, vía pases (swap) con el exterior por u$s11.352 millones, y u$s1.334 millones por encajes. Mientras que las salidas fueron u$s15.968 millones por venta de divisas (al sector privado) y u$s5.375 millones por pagos del Gobierno a bonistas y organismos. A pesar del auxilio externo (FMI, etc.), es el año de la era Macri de menor crecimiento de las reservas ya que en 2016 aumentaron u$s13.745 millones y en 2017 u$s15.747 millones.

La caída de la demanda de dinero fue insoslayable. Desde agosto pasado el derrumbe de la demanda de efectivo fue imparable. Así la tenencia de billetes y monedas en poder del público llegó a caer en noviembre 2,2% mensual desde niveles de -1,5% en agosto. La estacionalidad de diciembre interrumpió la caída: creció 8,7% mensual. De esta manera cerró el año con un total de $738.000 millones mientras el promedio mensual de diciembre se ubicó en $688.126 millones, lo que implica un crecimiento interanual de solo 4,5% cuando la base (por el aumento de encajes implementado) creció a un ritmo del 36% interanual.

Arranca el 2019 con varios desafíos, uno de ellos es el cumplimiento de la política monetaria con el FMI. Pero no solo se trata de que baje la inflación y las tasas. Los guarismos monetarios muestran que si bien el nivel de reservas brutas es alto, no hay mucho margen para sofocar una agresiva “rebelión” cambiaria en medio de un año electoral. De más está decir que tampoco se está blindado frente a un cisne negro externo. Por ello, no son pocos los que rezan.

Publicado en:
https://www.ambito.com/en-2018-la-maquinita-emitio-407864-millones-n5009202

lunes, 10 de diciembre de 2018

Mercados dudan del déficit cero para 2019, por Jorge G. Herrera (para "Ámbito" del 10-12-18)



Varios elementos jugaron a favor en 2018. El próximo año no lo harán. Por el lado del gasto, es clave el previsional y social, ya que cuanto mayor sea el aumento mayor ajuste habrá que hacer en el resto.


Por Jorge G. Herrera

Por lo visto en los primeros diez meses del 2018 la performance fiscal se perfila a mostrar un cumplimiento, con creces, de las metas pactadas con el FMI. Que incluso hasta le permitiría adelantar pagos correspondientes al próximo año, en lugar de la clásica picardía de aumentar el stock de libramientos impagos. O bien, como algunos sospechan, mejorar los haberes de estatales y jubilados y algún plus para planes sociales para fin de año.

Claro que hubo una serie de artilugios y factores que coadyuvaron para hacer posible esta performance y que, lamentablemente, no estarían presentes en 2019, tanto por el lado de los ingresos como del gasto. Esto es lo que hace dudar a los analistas que la meta fiscal de “déficit cero”, que algunos descuentan como un hecho, se presente por demás desafiante.

Ocurre que en los primeros 10 meses del 2018, el déficit primario cayó 33% interanual, llegando a contraerse casi un 50% en términos reales. Este retroceso del déficit primario se logró a partir de ingresos que mostraron un incremento superior al gasto primario (31,4% vs. 22,6%). Sin embargo, “el buen desempeño de los ingresos fiscales no se debió a la buena performance recaudatoria, sino al fuerte aumento de las rentas de la propiedad debido a los ingresos por intereses obtenidos de los depósitos a plazo fijo del Tesoro en el Banco Nación”, advierte el Estudio Broda. Además, por el lado del gasto se registró una caída de 6,6% interanual en términos reales. Las partidas de gasto que registraron los mayores retrocesos fueron: la obra pública, las transferencias a provincias, el déficit de empresas públicas y los salarios estatales. Si se analiza el comportamiento del gasto por su característica de inflexible y flexible, o sea, entre el que está atado a algún esquema indexatorio y el que no, se observa que hubo un “devastador” ajuste en el gasto en jubilaciones y pensiones (cayó casi 16% real interanual en octubre pasado) y otro tanto en asignaciones familiares, pensiones no contributivas y PAMI. Mientras que en el gasto flexible la mayor caída en octubre pasado corresponde a salarios y transferencias a provincias con el 17% y 11% respectivamente.

Ahora bien, con vistas a lo que viene hay que tener en cuenta, principalmente, cinco desafíos que conspiran con el cumplimiento del “déficit cero”, según el Estudio Broda.

La caída real de la recaudación tributaria podría tender a acentuarse en los próximos meses por la recesión. Esto es clave, dada la alta correlación entre el nivel de actividad y la recaudación tributaria real.

El Tesoro no contará con el “boom” de las rentas de la propiedad de 2018. Ya que una buena parte de sus depósitos en el BNA deberán utilizarse para cancelar sus obligaciones en pesos en este último mes del año. Cabe recordar que Luis “Toto” Caputo había colocado deuda en enero pasado por u$s9.000 millones y con esos fondos, pasados a pesos vía el BCRA, se colocaron a plazo fijo en el BNA. En 2019 no solo se espera que los depósitos oficiales sean menores sino que además las tasas de interés también retrocederán.

El gasto primario se viene acelerando en los últimos meses del 2018 (entre abril-octubre creció 29% interanual vs. 12.9% de 2017). Incluso el gasto devengado viene creciendo por encima del de caja.

Es casi imposible que el gasto en subsidios económicos muestre una caída real en 2019 como la proyectada por el Gobierno (el FMI espera bajar el % de la tarifa subsidiada al 30%). En el mejor de los casos, este gasto se mantendrá constante en términos reales. Y aún así, para que esto último sea factible, la tarifa de electricidad debería aumentar al menos un 60%.

El gasto previsional y social tenderá a acelerarse porque se indexa por la inflación pasada (de 6 meses atrás) y la reciente suba de los precios hará que esta partida tienda a aumentar más. Cuanto mayor sea la suba del gasto previsional y social, por la baja de la inflación, más habrá que ajuste el resto del gasto para lograr el “déficit cero”.

Publicado en:
https://www.ambito.com/mercados-dudan-del-deficit-cero-2019-n5004356

viernes, 6 de octubre de 2017

Argentina ya lidera ranking de deuda, por Jorge G. Herrera (para "Ámbito financiero" del 06-10-17)





La estrategia de sustituir al Banco Central como principal fuente de financiamiento del déficit fiscal y en su lugar recurrir al endeudamiento externo ha dado sus frutos: en la era Macri, Argentina ha pasado a liderar el ranking de colocadores de deuda emergente.

Según datos de Bloomberg que recoge Carteco entre el 1 de enero de 2016 y el 18 de septiembre de 2017 los emisores emergentes han colocado deuda por casi u$s596.400 millones. De ese total, Argentina ostenta un monto cercano a los u$s42.000 millones, lo que representa un 7% del total catapultándola al primer lugar del Top Ten superando a China, que no llega a u$s40.000 millones y a países como México o Corea, que se arriman a montos de u$s25.000 millones, e incluso a Turquía y Rusia, que apenas superan los u$s13.000 millones. El Top Ten liderado por Argentina colocó en estos casi 21 meses deuda por un monto cercano a los u$s243.400 millones, lo que es más del 40% del total global. Pero el apetito oficial por buscar financiamiento en los mercados de capitales externos, luego de 15 años de abstinencia, conlleva curiosidades como que ya en el puesto 22 del mencionado ranking figura la provincia de Buenos Aires con u$s8.660 millones (1,5% del total).

De modo que mientras el Gobierno transita el pedregoso camino de volver a reposicionar al país en mejores ubicaciones en los principales ranking internacionales como el de Competitividad o el de Clima de negocios u otros que reflejan el nivel institucional y de desarrollo económico y social, por el momento ya se pasó a encabezar el de emisores de deuda emergente. Claro que el correlato de esto es que esta estrategia tiene un tiempo límite, que depende del humor (apetito) de los inversores extranjeros y de las condiciones de los mercados de capitales internacionales en momentos en que se avecina el final de las políticas monetarias expansivas que explican el boom de los activos financieros tras la crisis de 2008.

En el mientras tanto, la economía que tras el colapso de la convertibilidad se ufanó de tener superávits gemelos (fiscal y comercial), ahora se perfila a tener déficits gemelos por un tiempo. Así, el déficit de la cuenta corriente es financiado, precisamente, con la entrada de capitales externos. Al monitorear la evolución del Balance Cambiario en la era Macri se observa que hasta agosto pasado la cuenta capital registró un superávit de u$s65.106 millones, el cual tuvo como destino, además de cubrir el déficit de la cuenta corriente de u$s18.887 millones, engrosar las reservas del BCRA en u$s18.678 millones, pero u$s28.633 millones fueron a parar a los colchones, cajas fuertes e inversiones de residentes. O sea, casi el 44% del ingreso de capitales fue a retroalimentar el atesoramiento. Vale señalar que gracias a Dios los argentinos atesoraron divisas, porque si no la apreciación cambiaria hubiera sido insoportable. Ahora bien, del total de capitales ingresados, casi 65% corresponde a colocaciones de deuda pública, del Estado (49%) y de las provincias (16%). Mientras que la inversión externa directa sólo fue de u$s4.200 millones. Esto explica la "mejora" en el ranking.

Publicado en:
http://www.ambito.com/899445-argentina-ya-lidera-ranking-de-deuda

INFORMACIÓN RELACIONADA:
https://www.bloomberg.com/graphics/2016-year-in-money/

http://umet.edu.ar/wp-content/uploads/2017/06/ODE-Mayo-2017-Final.pdf