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miércoles, 5 de febrero de 2025

Injerencia, caos y poder blando: el 'modus operandi' de la USAID en Latinoamérica, por Zhandra Flores (para "RT" del 04-02-25)


Marines descargan suministros para afectados por el huracán Matthew en Jeremie, Haití. 9 de octubre de 2016.

U.S. Marine Corps / Sgt. Ian Ferro / Legion-Media


4 feb 2025 

Las ayudas para el desarrollo y la democracia de la agencia estadounidense se han traducido en perjuicios para la región.

"Una organización criminal" y "una bola de gusanos". Así describió Elon Musk, jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental de EE.UU. a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), tras lo cual proclamó su inminente cierre.


Para fundamentar su señalamiento, Musk aludió, entre otros asuntos, al financiamiento de "armas biológicas" incluido el covid-19 (al que tachó de tal), así como al pago de medios de comunicación para propalar "propaganda", bajo la mampara de combatir la desinformación.


En América Latina, el papel de esta agencia es ampliamente conocido hace varias décadas. Instalada en 1961 por el presidente estadounidense John F. Kennedy, como parte de una estrategia más amplia para aumentar y mantener la influencia de Washington en la región, tiene entre sus objetivos declarados brindar "asistencia a los países que se recuperan de desastres, intentan escapar de la pobreza y emprenden reformas democráticas". Sobre todo lo último. 


De este hilo se ha colgado durante más de seis décadas la Casa Blanca para interferir en los asuntos internos de los países latinoamericanos y caribeños, particularmente en aquellos liderados por mandatarios de izquierda o en los que esa opción política tenía posibilidades serias de disputar el poder. En data contemporánea, el alegato ha tomado la forma de "fortalecimiento de la democracia".


El eje vertebrador

Las afirmaciones de Musk sobre el papel de la prensa financiada por la USAID en la construcción de narrativas falaces, propaganda y mentiras tiene fundamento. A este respecto, el golpe de Estado perpetrado en 1973 contra el presidente socialista Salvador Allende en Chile representó un punto de inflexión en las posibilidades que otorgaba el llamado "poder blando" para preparar mentalmente a la población sobre la necesidad inminente de un cambio político, sin importar los medios para lograr esos fines.


Antes de los sablazos, buena parte de la prensa local, capitaneada por El Mercurio, tenía más de una década cargando contra Allende y sus iniciativas, aunque la situación arreció desde 1970 en adelante, cuando se exageró o se mintió sobre la situación del país y se dio cabida a voces que pedían una salida de fuerza, como puede comprobarse a partir de reconstrucciones hemerográficas.


Con el paso de los años, EE.UU. se fue decantando hacia estrategias de cambio de régimen en América Latina por la vía del socavamiento de gobiernos de izquierda, a través del poder mediático y el respaldo a las oposiciones derechistas. Se presentaron como una alternativa igualmente efectiva para derrocar gobiernos calificados como hostiles y con menor costo para la imagen pública de la potencia estadounidense, como vino a demostrarse con el golpe de Estado de abril de 2002, que expulsó del poder por 47 horas al entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez.


En esta oportunidad, la prensa jugó un papel estelar, tanto para azuzar el golpe y demonizar al mandatario y a sus seguidores, como para fabricar pretendidas noticias que hicieran justificable, al menos parcialmente, un golpe militar a la vieja usanza.


investigaciones demostraron que el golpe contra Hugo Chávez estaba auspiciado por Washington, con la participación de la USAID y otras agencias y organismos, entre ellas la 'National Endowment for Democracy' (NED), la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el 'Cato Institute', el 'International Republican Institute' (IRI) o la Oficina de Iniciativas para la Transición (OTI). 


Sin embargo, investigaciones posteriores demostraron que ese derrocamiento estaba auspiciado por Washington, con la participación de la USAID y otras agencias y organismos, entre ellas la 'National Endowment for Democracy' (NED), la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el 'Cato Institute', el 'International Republican Institute' (IRI) o la Oficina de Iniciativas para la Transición (OTI). 


Tras el fracaso de esta tentativa, ni la USAID ni otras instancias relacionadas dejaron de financiar a la oposición venezolana a través de diversas Organizaciones No Gubernamentales (ONG), que constituyen otro pilar de la política de cambio de régimen basada en el "poder blando". Los fondos fluyeron desde Washington a partir 2002 y hasta el reciente anuncio de suspensión de todos los programas de la USAID.


"La USAID ha sido señalada por financiar ONG, medios de comunicación, organizaciones sociales y partidos políticos de oposición a través de programas aparentemente apolíticos, una estrategia de penetración de la sociedad civil a través de organismos empresariales de ultraderecha, una forma de golpismo sutil", sintetiza el narrador del documental mexicano 'En nombre de la libertad", en referencia a la metodología desplegada por la agencia en la región para expulsar del poder a líderes izquierdistas. 


A veces opera la fachada

No siempre el llamado "golpismo sutil" viste los mismos ropajes. La estrategia estadounidense basada en el poder blando se ha mostrado versátil y capaz de propiciar golpes de Estado con apoyo interno, por medio de una combinación de operaciones mediáticas, manifestaciones de calle y alianzas con los estamentos legislativo o judicial, según el caso.


Este 'modus operandi', por ejemplo, sacó del poder a Manuel Zelaya en Honduras; a Fernando Lugo en Paraguay; y a Dilma Rousseff en Brasil. Pero también resultó un fiasco en la Bolivia de Evo Morales, el Ecuador de Rafael Correa, en la Venezuela de Nicolás Maduro y en el México de Andrés Manuel López Obrador.


El caso mexicano resulta relevante por tres motivos: no se trataba de una administración hacia la que EE.UU. mostrara abierta hostilidad, fracasó varias veces contra la misma persona y entraron los empresarios en la primera fila. Aunque en los otros países mencionados, el empresariado ha sido un aliado histórico de los intereses estadounidenses, en México ese poder ha estado jugando en la misma cancha con los grupos que antecedieron a López Obrador en el poder. 


En el sexenio del exmandatario, la USAID desembolsó unos 5,1 millones de dólares para financiar a la organización civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), fundada por Claudio X. González Guajardo, hijo de Claudio X. González Aporte, uno de los empresarios más influyentes del país. Se demostró que, entre otras cosas, González Guajardo sostuvo reuniones privadas con políticos opositores, aunque el organismo que dirige se presentaba como apolítico y apartidista.


En la misma línea, en el documental 'Las fachadas del golpismo', realizado por el canal independiente 6 de julio, se muestra que la estrategia del "golpe blando" se ensayó en diversas oportunidades contra López Obrador, primero para impedir y luego para frenar su ascenso en la carrera política.


A los pilares habituales en el accionar de la USAID, en el caso de Haití se suma la falta de transparencia de la élite política local como parte de la ecuación del manejo de los recursos destinados a las ayudas humanitarias.


Una y otra vez se apeló a los mismos recursos: descalificaciones mediáticas, difusión de mentiras sobre los alcances reales de sus propuestas, ataques judiciales e, incluso, un fraude electoral en 2006. Al mismo tiempo, los partidos tradicionales y sus dirigentes eran presentados desde ópticas positivas. 


Además, los realizadores del trabajo encontraron nexos entre algunos políticos derechistas y agencias estadounidenses como la CIA.


La gestión del caos

La USAID también ha apelado a la ayuda humanitaria para justificar la presencia estadounidense en países que han sufrido desastres naturales como Haití. Según cálculos especializados, tras el devastador sismo de 2010, el país recibió unos 13.000 millones de dólares procedentes de distintas fuentes, lo que equivale a unas cinco veces las reservas internacionales de Ecuador.


Pero esa cantidad de dinero no ha servido para mitigar una crisis política, institucional, sanitaria y social que ha devenido en crónica, agravada por la violencia de las pandillas –que controlan amplias zonas del territorio–, con los subsecuentes desplazamientos forzados, inseguridad alimentaria y precariedades para acceder a la salud y la educación.


Los fondos de la USAID y otras agencias y organismos conexos han llegado al país antillano a manos de los gobiernos de turno, pero también a las más de 10.000 ONG desplegadas en ese territorio, cifra considerable, si se tiene en cuenta que en Haití residen unos 11 millones de personas.


En contraste con los países en los que priva la estrategia de cambio de régimen, la nación caribeña rara vez encabeza los titulares de la prensa internacional, pese a la gravedad de la situación interna. Lo mismo pasa con los recursos designados para la ayuda humanitaria: apenas merecen mención.


El caos circundante permite concluir que la mayor parte de esos recursos no han llegado a sus destinatarios. Así, a los pilares habituales en el accionar de la USAID, en este caso se suma la falta de transparencia de la élite política local como parte de la ecuación del manejo de los recursos destinados a las ayudas humanitarias.


También es claro que no han servido para fortalecer institucionalmente al país, que hace esfuerzos para que la administración del Consejo Transitorio, liderada por Leslie Voltaire, logre concretar a finales de este 2025 el primer llamado a elecciones desde 2021.


De lo antes dicho se desprende que, además del derrocamiento de gobiernos cuyos líderes no están alineados con EE.UU., las ayudas para "el desarrollo internacional" se emplean asimismo para establecer y sostener en el tiempo relaciones de dependencia, que en el peor caso atentan tanto contra la soberanía de una nación como un golpe de Estado perpetrado con ayuda de una mano externa.


Esta semana, el flamante gobierno de Donald Trump ha anunciado un cambio dentro de la organización, que será dirigida de manera interina por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien aseguró que la agencia "se niega" a seguir los lineamientos del Departamento de Estado. 


"Hay muchas funciones de la USAID que van a continuar, que van a formar parte de la política exterior estadounidense, pero tienen que estar alineadas con la política exterior estadounidense", añadió. Aunque es pronto para aventurar hacia dónde será el viraje, el timón está en manos de uno de los 'halcones' de la Casa Blanca que, en su primer vuelo, se ha posado precisamente en Centroamérica.



Publicado en:

https://actualidad.rt.com/actualidad/539203-injerencia-caos-poder-blando-operaciones-usaid-latinoamerica

jueves, 28 de noviembre de 2024

Lavrov: Occidente "bombea" recursos de África, Asia y América Latina para mantener su dominio, por "RT" del 26-11-24


El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.

Petrov Sergey / www.globallookpress.com


26 nov 2024 

Los métodos para conseguirlo varían desde las sanciones hasta la coacción para firmar acuerdos desiguales y esclavizantes, destaca el canciller ruso.

Los países occidentales explotan al resto del mundo para su propio beneficio, afirmó este martes el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, en una entrevista a Rossíyskaia Gazeta.



El canciller señaló que "la explotación de las antiguas colonias por parte de sus metrópolis nunca cesó", sino que únicamente "cambió de forma". Su objetivo principal consiste en "bombear" los recursos de los países de Asia, África y América Latina con el fin de mantener el dominio de Occidente, aseveró.


Los métodos para conseguirlo varían desde presionar mediante sanciones hasta coaccionar para firmar acuerdos desiguales y esclavizantes. "Está claro que esto provoca una desaceleración del desarrollo de los países del Sur y del Este Global, especialmente de los más pobres y menos desarrollados", explicó el ministro. 


"Particularmente cínica es la forma en que los occidentales se benefician de las desgracias de los países más vulnerables", continuó Lavrov. En este contexto, el jefe de la diplomacia rusa puso de ejemplo el devastador terremoto que azotó Haití en 2010. "De los 2.500 millones de dólares de ayuda prometidos por EE.UU., solo el 2,6 % llegó a empresas y organizaciones haitianas", dijo, agregando que el resto del dinero terminó en manos de contratistas estadounidenses. 


El canciller asegura que el de Haití no es un caso aislado, ya que una situación semejante se dio con la ayuda occidental para las poblaciones de Irak y Afganistán, "países que los propios estadounidenses y sus satélites de la OTAN primero destruyeron completamente", recordó. Lavrov agrega que "una clara manifestación del neocolonialismo moderno" es también el hecho de que los países africanos reciban menos del 10 % de las ventas de café en el mercado mundial, mientras "el resto va a parar a las empresas transnacionales". 


"No nos hacemos ilusiones y entendemos que los neocolonialistas occidentales no renunciarán a sus privilegios por voluntad propia", manifestó, señalando la necesidad de tomar medidas para que el funcionamiento de las instituciones financieras occidentales sea adaptado a la situación real de la economía mundial.



Publicado en:

https://actualidad.rt.com/actualidad/531753-lavrov-occidente-bombea-recursos-africa-asia-america-latina?utm_source=browser&utm_medium=aplication_chrome&utm_campaign=chrome

viernes, 23 de julio de 2021

La tragedia de Haití, por Vladimir Acosta (para "Últimas Noticias" del 20-07-21)



Haití es un país desafortunado. No es solo el fracaso reiterado de las luchas de su pueblo, su pobreza creciente, su miseria y crisis sucesivas. Ni siquiera son sólo las agresiones y saqueos colonialistas e imperiales que ha sufrido a lo largo del pasado siglo XX y lo que va de este. Es que en ese terrible cuadro de desprecio y humillaciones que moldea hoy el pantano de su vida cotidiana es difícil vislumbrar indicios de que se esté abriendo algún camino que le permita salir de ese pantano, aunque fuese a largo plazo y a elevado costo.

El brutal asesinato del presidente Jovenel Moïse es claro ejemplo de ello. Moïse era un presidente conflictivo. ¿Cómo no serlo en Haití o en cualquier lugar cuando se quiere cambiar algo? La derecha rica, reaccionaria y entreguista lo acusaba de dictador mientras buena parte del pueblo más pobre lo apoyaba. Se organiza un complot internacional para matarlo. Lo mata una banda de sicarios formada por militares colombianos y por haitianos con pasaportes yankees. El contratista de los colombianos es un empresario venezolano radicado en Miami. Es decir, que Estados Unidos anda metido hasta el cuello en el asunto. Y ante el cuadro que se crea, Haití le pide que invada el país para garantizarle seguridad. ¿Cómo no hablar de pantano sin salida?

No diré más de Moïse. Prefiero recordar aquí como otras veces el heroísmo del pueblo haitiano y varios logros suyos antes de que el entreguismo de su clase rica y las intervenciones yankees, lo hundieran en el foso en el que hoy vive.

UNO. Deberíamos salir del error histórico y político de decir que la resistencia indígena comenzó el 12 de octubre de 1492. Ese día, gran fecha de gloria del Imperio colonial español, nada tiene que ver con resistencia indígena. Los ingenuos indígenas de Guanahaní, que los españoles llamaron indios, festejaron su llegada, ofreciéndoles agua y frutas mientras ellos miraban con atención las narigueras de oro que usaban algunos y se las cambiaban por bolitas de vidrios de colores, auténticas peloticas para adivinar. Esa ingenuidad se mantuvo a todo lo largo del viaje de Colón. La Santa María encalló en La Española. Se sacó todo con ayuda india y Colón dijo que no se había perdido ni un alfiler. Como no podía volver a España en dos barcos con toda su tripulación, construyó un fuerte, que llamó de Navidad, con restos de la Santa María, y dejó en la isla a 39 marinos. Ido Colón, estos se dedicaron a atropellar a los indígenas, a robarles su oro y violar a sus mujeres. Un cacique de la parte de La Española que hoy es Haití, llamado Caonabó, se alzó con su tribu, asaltó el fuerte, lo quemó y mató a todos los españoles. Ese sí fue el comienzo de la resistencia indígena, en enero de 1493. Caonabó pagó luego su triunfo con la vida, y nadie quiere recordarlo para poder seguir celebrando la gloria española y la ingenuidad indígena como día de la resistencia indígena.

DOS. Los españoles masacran a los indios y los reemplazan por esclavos negros. Haití pasa a poder de Francia. A fines del siglo XVIII, negros y mulatos haitianos aprovechan la Revolución francesa y se rebelan. Luchan contra los tres imperios coloniales: español, británico y francés, y sus héroes negros y mulatos, Toussaint Louverture, Christophe y Dessalines, los vencen. Y el 1 de enero de 1804 Haití, libre, proclama su independencia, la primera de nuestro continente luego de Estados Unidos. Otra hazaña inmortal. Es la única revolución de esclavos, además negros, que haya triunfado.

TRES. En 1806, Miranda, que busca apoyo para su expedición libertadora de Venezuela, recala en Jacmel, puerto del sur de Haití, y allí recibe todo el apoyo de los haitianos, que le facilitan recursos y un barco, mientras manos amorosas de negras y mulatas haitianas cosen nuestra bandera tricolor. La única, la que Miranda planta en Coro al pisar tierra venezolana.

CUATRO. En 1816 los patriotas neogranadinos y venezolanos que huyen de Cartagena se reúnen en Haití. El presidente Pétion organiza una expedición para liberar a Venezuela. La mayoría se opone a que el líder sea Bolívar, al que asocian a la derrota de ambas repúblicas. Pétion lo impone. La expedición, primera de Los Cayos, empieza bien. Bolívar decreta la libertad de los esclavos. Pero en Ocumare una falsa noticia y un sorpresivo ataque español derrotan a los patriotas. Bolívar llega cuando todo está perdido. Soublette dirá luego que la culpa de su tardanza la tuvo Cupido. De vuelta a Haití, Pétion insiste en el liderazgo de Bolívar y esta vez la expedición, segunda de Los Cayos, es exitosa. El liderazgo de Bolívar se afirma y la lucha de independencia cobra nuevos bríos.

CINCO. 1826. Se convoca el Congreso de Panamá. El racismo de Santander deja fuera a Haití por negro y africano y Bolívar, pese a su deuda con Haití, debió aceptarlo.

Desde entonces Haití desaparece de esta América latina. No se lo nombra más, como si no existiera. Haití sigue su lucha. Después de Pétion, Boyer unifica La Española, pero luego empiezan la crisis y la decadencia. Monarcas, golpes de estado, dictaduras, revueltas populares, mientras Francia lo asfixia para cobrarle por su independencia una montaña de oro.

La situación haitiana empeora al comenzar el siglo XX mientras Estados Unidos, recién declarado potencia imperialista, completa su conquista colonial del Caribe. El presidente Wilson, santurrón hipócrita, racista, seguidor del KKK, decide, por su situación estratégica, apoderarse de Haití, que vive una horrenda crisis. En 1915 los marines toman Puerto Príncipe, van directo al Banco Nacional, vuelan la bóveda con dinamita, sacan los lingotes de oro del país y se los llevan a Estados Unidos. En 1916, con otra invasión y logrado el apoyo servil de la clase dominante haitiana, se apoderan de Haití y lo convierten en protectorado. Así empieza a cobrar forma la interminable crisis haitiana.

SEIS. Pero hay resistencia. En Haití existe un movimiento patriota y campesino que cuenta con gran apoyo entre el pueblo: son los cacos. Su líder es un político mulato llamado Charlemagne Péralte, que desde 1916 encabeza una guerrilla antiimperialista, que tiene en jaque por casi tres años a las tropas invasoras. Nadie lo reconoce, pero esa es la primera guerrilla antiimperialista de nuestro continente. Sandino vino después. En una traidora emboscada, los yankees matan a Péralte en 1919 y para convencer al pueblo de que lo han matado, fijan el cadáver a una puerta con los brazos abiertos, le toman fotos y hacen afiches que colocan en los campos. Los rebeldes comparan a Charlemagne Péralte con Jesucristo.

Poco a poco Haití se va sometiendo. 18 años de ocupación, a la que siguen dictaduras corruptas y asesinas y rebeliones que fracasan. Así llegamos al Haití actual y a su miseria. Los yankees mantienen su poder. Nuestros países miran para otro lado. Y los que hacen algo, Brasil, Uruguay, Bolivia y Argentina, mandan tropas de ocupación que se integran a los cascos azules de la ONU, cuya tarea es atropellar al pueblo haitiano y violar a sus mujeres y sus niñas.

Pero hay una excepción. Y es Venezuela, la Venezuela gobernada entonces por Hugo Chávez. Seguidor de Bolívar, Chávez quiere pagar su deuda con el olvidado pueblo hermano. Y lo hace con generosidad. Le brinda todo su apoyo económico, político y humano. Y el pueblo haitiano le retribuye convirtiéndolo en su héroe. Pero no fue sólo Chávez, porque Maduro ha continuado esa política fraternal y solidaria. Solo que la profunda crisis actual de Venezuela, amenazada y bloqueada por Estados Unidos, reduce el peso de esa ayuda, que se limita a declarar solidaridad. En fin, dejo aquí estos hechos en solidaridad con el heroico pueblo hermano de Haití, aun a sabiendas de que, como antes, también se irán volando pronto, llevados por el viento.

Publicado en:

https://ultimasnoticias.com.ve/noticias/especial/la-tragedia-de-haiti-vladimir-acosta/

sábado, 17 de julio de 2021

PEDRO BRIEGER: "Vaya, vaya... recibieron entrenamiento en EE.UU."

miércoles, 15 de mayo de 2019

UN SINCERO ENGAÑO, por Alejandro Marcó del Pont (para "El Tábano Economista" del 14-05-19)



Mayo 14, 2019
    
Por: Lic. Alejandro Marcó del Pont

Mientras en la Argentina una científica tiene que ir a un programa de TV en procura de recaudar fondos para investigar sobre la cura del cáncer, los medios tratan con desdén la carencia presupuestaria hacia la investigación, pero promueven y difunden, en contrario, un debate que, a fuerza de insistencia, imaginan reflexivo y trascendente, sobre los diez puntos de acuerdo de la des-gobernabilidad del planeta FMI.

La gente tiene que aceptar alegremente, y con la misma soltura, que se difundan los puntos detallados del protocolo del fracaso económico, que es una secuencia lógica, al igual que la austeridad sea quien enarbole a los científicos como los indigentes de la investigación. Esto resulta muy de Foucault, un grupo de poder establece que es la verdad, aunque haya múltiples verdades, pero siempre las que prevalecen son las que rodean al poder.

Usaron esta misma convicción para que Hitler apareciera como el hombre del año en  1938 en la portada de la revista Time, Stalin en 1939, el entonces presidente mexicano Enrique Peña Nieto en 2014 y Donald Trump en el 2016. No es necesario realizar un recorrido sobre los dos primeros nombres y su historia. El currículo del tercero, “El salvador de México”, título que le otorgó esta revista, fue honrado, después de seis años de mandato, como el artífice de la peor derrota en la historia de su partido, aunque puede tomarse como una forma de salvar a México. Con respecto al último mencionado, sus aportes a la destrucción de la humanidad todavía no han terminado.


Lo que destacamos es que hay veces que conviene que alguien funesto se convierta en venturoso, aunque sea por un momento; es como decir que un grupo de gente determine cuál es la verdad y, por lo tanto, qué es lo correcto y qué lo incorrecto. Por ejemplo, Nicolás Maduro que ganó las elecciones venezolanas con más de 6 millones de votos (o el 67%), es un dictador, según los americanos, mientras que Juan Guaidó, que asumió en un acto callejero la “encargaduría de la presidencia”, figura jurídica que no existe en la constitución venezolana, es el demócrata.

Tampoco todo es negro o blanco. Las dictaduras no tiene por qué serlo y las que no lo son, siempre tienen la posibilidad de surgir. Por ejemplo, Yemen, con unos 10.000 muertos y el 80% de la población (28.2 millones de personas) con necesidades de ayuda humanitaria, no es un tema de relevancia mundial, porque la guerra está encabezada por la monarquía saudí (apoyada por EE.UU.) contra los hutíes, respaldados por Irán.

Deben tenerse en cuenta los negocios antes de calumniar abiertamente a una monarquía y tildarla de asesina solo por descuartizar en su embajada a periodista Jamal Khashoggi, mejor es disimularlo bajo el manto del olvido, como ha sucedido. Nuestros queridos saudíes son los terceros compradores de armas del mundo, solo detrás de Estados Unidos y China, con un gasto anual de 69 mil millones de dólares, cifra nada despreciables. Y, casualidad o no Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y España son los mayores aportantes a las masacres, así que Arabia Saudita no puede ser jamás una dictadura.   


Lo mismo pasa con Haití, desde el 2004 invadida por los cascos azules, encabezados por Estados Unidos y que hoy es está al borde de la guerra civil, o el retiro de los aportes de Estados Unidos al Fondo de Refugiados Palestinos, que pasó de 300 millones a U$S 60 millones. Suponemos que la razón detrás de esta decisión sea la existencia de algún dictador palestino, o por el fuego cruzado en la franja de gaza, donde Israel, la potencia bélica, ataca y le responden con piedras. Pero la idea de la batalla cultural es esa. Que todos creamos que hasta Bolsonaro es bueno, y hacia ahí vamos.

Resulta que los empresarios emprendedores de la Cámara de Comercio Brasil-Estados Unidos habían organizado una cena de gala para el 14 de mayo con el disparatado propósito de reconocer al perturbado presidente de Brasil como la “Personalidad del año 2019”. Debo aclarar aquí que no entiendo por qué si llevamos cinco meses se descarta que no habrá en lo que queda del año otro ciudadano brasileño que pudiera ganar el premio Nobel y pueda ser la persona del año, superando al capitán, pero eso no, no puede ser.

La lógica de maquillar a perversos y transformarlos en filántropos es conveniente y oportuna en el momento deseado. Por eso, aunque hayan transcurrido solo cinco meses del 2019, resulta un momento de necesidad, toda vez que es cuando se está peleado la reforma de la jubilaciones en Brasil. Y todo queda más claro al conocer quiénes son los promotores del galardón.



El acto estaba previsto que se celebrara en el Museo de Historia Natural de Nueva York, pero la presión de activistas, políticos y de la sociedad civil norteamericana puso en jaque la idea, a punto tal, que los fondos prometidos para el museo no alcanzaban a diluir el  desagradable historial del personaje. El museo entro en razón y decidió que no prestaba el lugar.

La presión se dirigió entonces contra el Hotel New York Marriott Maquis, que aceptó acoger la ceremonia. El senador demócrata Brad Hoylman, representante de la comunidad LGBTQ (lesbinas, gay, transexual, bisexuales y queer) impulsó una petición pública, a través de Internet, en la que se exigía la cancelación del evento, y envió una carta a la administración del hotel aduciendo que “quien quiere causar daños —e incluso matar— a la población LGBTQ no refleja los valores de Nueva York. Punto”. La campaña de rechazo a Bolsonaro finalizó cuando el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, declaró al presidente brasileño Persona non grata.

Pero lo interesante salió a la luz a medida que la campaña de rechazo arreciaba, y los sponsors, los verdaderos interesados en diluir la imagen del capitán derechista salían a la luz. La compañía área Delta fue la primera en retirar el apoyo, seguida por el democrático y tenaz defensor de la libertades Financial Times (del grupo Nikkei, el mayor grupo de medios de Japón). Ante la retirada de estas empresas, provino el contragolpe del propio estado de Brasil, el mismo que cree que el gasto publico es ineficiente.

El Banco de Brasil (público en un 70%) decidió que aportar U$S 12.000 a la cena, para una mesa de 10 personas, a U$S 1.200 el cubierto, podría auxiliar y reconstituir el desvencijada ceremonia. Pero quienes en realidad quedaron realmente exhibidos con su retirada fueron los grandes beneficiarios de la privatización de las jubilaciones, aportes que ya no ingresarán al Estado y si a sus arcas: los bancos brasileños Itaú y Bradesco, además de entidades financieras como Merrill Lynch, Credit Suisse, Morgan Stanley, Citigroup y HSBC.   

Todos estos bancos, en especial los primeros cuatro de Brasil, aumentaron sus ganancias en el 2018 en un 20%, en una economía destruida, sobre todo Itaú, que tuvo en el 2018 las mayores ganancias de su historia (http://cort.as/-I69x), pero aunque quedan muy claro cuáles son las intenciones, camuflar a un dinosaurio no es tarea fácil. En el 2019, no se pudo, quizás en el 2020, si obtuvo la votación favorable en el Congreso.  

Publicado en:
https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2019/05/14/un-sincero-engano/

domingo, 17 de junio de 2018

Capitalismo global en el Caribe, por Jeb Sprague-Silgado (para "Alainet" del 14-06-18)

ARRIBA: CONTRASTES EN HAITÍ        

14/06/2018


En otros tiempos, la región del Caribe era un enclave de ultramar de plantaciones esclavistas del colonialismo europeo, y luego fue dominio del imperialismo norteamericano, y en las recientes décadas el Caribe se ha encontrado en nuevas formas de acumulación y relaciones sociales, según capitalistas alrededor del mundo han descendido vertiginosamente sobre la región. Este artículo ofrece unos anales de la integración del Caribe hacia el novedoso sistema capitalista global, como producto del intercambio de las dinámicas de clase y de los aparatos institucionales, los cuales operan en niveles locales y globales en las últimas décadas del siglo veinte y principios del siglo veinte y uno. El surgimiento del capitalismo transnacional y globalizador, conlleva extraordinarias consecuencias alrededor del mundo, incluyendo la cuenca del Caribe.

El surgimiento de una clase capitalista transnacional, con sus diferentes fracciones, puede ser visto a través de la región. Las islas Caimán se han convertido en el seno selecto de sobre el 40 % de las compañías en el listado de la bolsa de valores de Hong Kong. Richard Branson, el fundador de la transnacional “Virgin Group”, es dueño de una isla de 30 hectáreas de las Islas Vírgenes Británicas, donde él fue el anfitrión del Presidente Obama luego que este dejara el gobierno. En Las Bahamas, la Corporación Walt Disney es dueña de una isla privada conocida como “Castaway Cay”, la cual es utilizada por su línea de cruceros. Un hombre de negocios iraní, Alí Pascal Mahvi, que está a la cabeza de la Corporación “M Group” establecida en Suiza, ayudó a desarrollar el resort Sugar Beach en Santa Lucía. En Jamaica y hasta en islas más pequeñas como San Martín, ejes de hombres de negocios chinos han hecho inversiones de alta gama. En las Bahamas el banco Chino de importación y exportación, recientemente aprobó un proyecto portuario de $1.5 billones de dólares el cual está bajo desarrollo, en una de las áreas más ecológicamente vulnerables del país. Mientras tanto, en Cuba unas compañías con sede en Brasil, han financiado un nuevo masivo eje manufacturero y de embarque, manejado por una firma de Singapur.i De igual forma, numerosos capitalistas norteamericanos de orientación transnacional, utilizan estrategias de contabilidad para trasladar cuantiosas ganancias para Puerto Rico, de esta forma evadiendo impuestos en la metrópoli. Y luego del terremoto de 2010, Haití privatizó la mayor parte de su compañía pública de teléfonos, cediéndola de esta forma a una compañía vietnamita.

De igual forma, hay una creciente gama de capitalistas transnacionales que proceden del mismo seno del Caribe. Por ejemplo, Trinidad y Tobago es el hogar de la familia Sabga, que originalmente emigró de Siria a principios del Siglo veinte. Gustavo A. Cisneros, un dominicano-venezolano de ascendencia cubana, del Grupo Cisneros con sede en la Florida, tiene una fortuna estimada en sobre $1 billón de dólares. Con “holdings” financieros a nivel global, él es un accionista mayor en medios de difusión en idioma español tales como Univisión y Venevisión. Por otro lado, el hombre de negocios jamaiquino más rico, Michael Lee-Chin, es un inversionista y filántropo con doble nacionalidad jamaiquina y canadiense, y con unos activos estimados en $1 billón de dólares. En otros tantos “holdings”, este fue “Chairman” ejecutivo de AIC Limited, un fondo mutuo canadiense, y el “Chairman” del “National Commercial Bank of Jamaica” desde diciembre 2014. Haití el cual a es descrito como el país más pobre del hemisferio occidental, y el de mayor inequidad, también es sede de un creciente número de capitalistas transnacionales. Dumas Siméus oriundo de Haití, pero el cual reside ahora en E.U., es el anterior “CEO” y fundador de Siméus Foods International, y el mismo tiene inversiones en muchas otras compañías, y tiene poderosos contactos políticos, incluyendo dentro del partido republicano en la Florida.

La acumulación capitalista global se ha traducido en inmensas ganancias, para capitalistas transnacionales, y con algunos beneficios para el consumo de la clase media. No obstante, la mayoría de la población regional encara condiciones de explotación y marginalización. Aún con algún acceso a sistemas de salud y bienes de consumo baratos, la mayoría de la población del Caribe refleja una creciente crisis. En Jamaica por ejemplo, más de una tercera parte de la población vive en la pobreza, y la tasa de desempleo alcanza hasta de un 40 a 60 por ciento, en los barrios más pobres de Kingston como Tivoli Gardens. Mientras tanto, 6.3 millones del total de población de 10 millones en Haití, no llegan a suplir sus necesidades básicas de alimentos, y unos 2.5 millones no pueden suplir sus necesidades alimentarias, con solo el 2 por ciento de su población consumiendo el equivalente de unos $10 dólares o más diarios, de acuerdo a estadísticas del Banco Mundial.ii Mientras tanto, de acuerdo a instituciones financieras internacionales, solamente una quinta parte de la población de Jamaica vive en la pobreza, de acuerdo al Banco Mundial, pero no obstante la realidad estructural es claramente más negra, con tanta gente enfrentando el subempleo y bajos salarios a la par con una carestía de infraestructura pública y un creciente costo de vida. Y el desempleo llega desde un 40 a un 60 por ciento, en los barrios de bajos ingresos de Kingston como Tivoli Gardens.

Del Proceso Internacional al Proceso Transnacional

Localizada en un cruce mundial e histórico, la región ha evolucionado a través de diferentes fases del capitalismo-desde el mercantilismo, hasta la formación nacional y el monopolio internacional, hacia el capitalismo transnacional y global de hoy en día, según han disertado William I. Robinson y Roberto Regalado.iii Mientras que los procesos ocurren dentro de las fronteras de los estados, los procesos internacionales ocurren a través de las fronteras. Los procesos transnacionales, mientras a la vez ocurren a través de las fronteras, se diferencian estos mismos de los procesos internacionales debido a la forma que los diferentes componentes o agentes en conjunto, operan a través de las fronteras. Esto crea a su vez, una gama de fenómenos estructurales, institucionales y organizacionales, los cuales entrelazan de forma funcional a las regiones y a las naciones globalmente.

En vez de visualizar al mundo, como poblaciones formadas en estados-naciones periféricos y céntricos, el centro y la periferia también contienen grupos sociales y clases a través de un contexto transnacional, según sugieren Ankie Hoogvelt, Leslie Sklair y Hilbourne Watson entre otros. Esto nos ayuda a considerar, como la polarización social enraizada en la creciente transnacionalización de relaciones materiales, se refleja en las regiones y las naciones. Sectores del primer mundo (tales como las capas sociales de alto consumo y los ultra ricos), ahora también existen en el tercer mundo, y vice-versa-eslabonados de esta forma en redes transnacionales de producción y finanzas.

Desde las postrimerías del siglo veinte, el Caribe ha funcionado como un laboratorio para el capitalismo transnacional y el neoliberal Consenso de Washington, promulgando políticas de austeridad, paralelamente con la expansión turística, las exportaciones agrícolas no tradicionales y las zonas francas que sirven como plataformas, para integrar a las relaciones locales productivas, con la economía global. Los períodos de estancamiento económico, inestabilidad política y una creciente intervención norteamericana, han afectado simultáneamente a la región, así también las crisis globales como el cambio climático, la polarización social, y las crisis de legitimidad política. De igual forma han afectado la sobre acumulación capitalista, con inversiones de riesgo en las llamadas “crypto-currencies”, y en los mercados de derivados, comúnmente conocidos como fondos buitres. De hecho un número de países del Caribe, están considerando emitir una versión “crypto-currency”, del dólar de la zona oriental del Caribe.

En las últimas cuatro décadas, en conjunto con el surgimiento del capitalismo transnacional y la globalización, así como los crecientes niveles de producción y consumo, algo más de la mitad de los arrecifes de la región del Caribe han desaparecido.iv Según un informe por Ramón Bueno, Cornelia Herzfeld, Elizabeth A. Stanton y Frank Ackerman de la Universidad de Tufts en E.E.U.U. explica, las dos docenas de naciones isleñas del Caribe, y los 40 millones de habitantes que en ellas viven, están al frente de la vulnerabilidad debido al cambio climático. Las crecientes temperaturas, los niveles cada vez más altos del mar y el aumento en la intensidad de los huracanes, todo esto amenaza a la vida, la propiedad y las fuentes de ingresos a través del Caribe.v La integración de un nuevo capitalismo global, penetrando a la región, ha formado el trasfondo toda esta turbulencia, lo cual conlleva transformaciones sociales y de clase de alto significado.

¿Cuáles son algunos de los cambios fundamentales del surgimiento de la globalización capitalista? Conforme se va reconfigurando la economía política de la región, vemos un número de dinámicas que dependen de las formas transnacionales de acumulación, explotación e integración. Las mismas incluyen el surgimiento de un sistema financiero transnacional, la formación de redes, y la flexibilización y precarización del sector laboral. También vemos un repliegue por parte de los sectores gobernantes que toman decisiones, de la planificación de un desarrollo indicativo con miras a un desarrollo con metas nacionales, girando más bien hacia una orientación de promoción transnacional, de la llamada “competitividad global”. Otro factor importante es, el desarrollo de nuevas redes de subcontratistas, las cuales integran al comercio global y regional hacia las redes transnacionales.

Las Finanzas Globales y el Régimen de Remesas

Los nuevos flujos transfronterizos constituyen parte del proceso de globalización, que se han desarrollado desde las postrimerías del Siglo XX. Podemos trazar, parte de la historia de este fenómeno, a la creación de la “Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunications Network” (SWIFT por sus siglas en ingles), la cual fue establecida en la década de los setenta. Esto fue seguido, por el entrelazamiento de los mercados bursátiles nacionales que comenzó en los ochenta, así como el crecimiento masivo de la inversión directa foránea, (Foreign Direct Investment, o “FDI” por sus siglas en inglés), y las fusiones transfronterizas comerciales, y los procesos comerciales adquisitivos, de las últimas cuatro décadas. El Caribe, se ha convertido en uno de los paraísos tributarios más grandes de la historia mundial. En el 2013, más de 92 billones de dólares fluyeron hacia las Islas Vírgenes Británicas. Este pequeño territorio captó más fondos “FDI”, que cualquier nación en el mundo, exceptuando a China, Rusia y los EE.UU.vi Los fondos “FDI” hacia los países en desarrollo en el Caribe, aumentaron de $320 millones de dólares en el 1970, a más de $6 billones en el 2012, aunque hubo períodos de estancamiento.

Los dueños locales del sector bancario en el Caribe, se han convertido en parte del sistema financiero global. A través de la región, los bancos locales y los negocios de remesas, operan como agentes de compañías transnacionales de remesas. En la República Dominica, Remesas Vimenca opera como un agente de Western Union. Hay agentes locales más pequeños, tales como Money Corps que opera en colaboración con Money Gram, con sede en EE.UU. En Haití, Sogebank uno de los bancos más grandes del país, cuyos dueños son unas pocas élites ricas locales, esta red bancaria opera como agente local para Western Union.

Western Union a su vez con sus economías de escala, ha llegado hasta controlar una parte significativa, del mercado formal de remesas alrededor del mundo. De acuerdo a los expedientes de impuestos de Western Union, la compañía ha evolucionado desde un nivel de entradas de apenas por debajo de $400 millones de dólares en 1970, a cerca de unos $5.7 billones de dólares en el 2012. Western Union comenzó sus operaciones en Jamaica en el 1990, a través de un agente local, el Grace Kennedy Group, la cual es una asociación local que ahora cuenta con el 50%, del mercado entero de remesas de esta isla. A través del tiempo, otros operadores de transferencias de divisas en Jamaica, siguieron este patrón.

Las remesas nos ayudan a comprender la manifestación concreta del capitalismo global, a través de amplias capas sociales. Por ejemplo, en la República Dominicana en 1970, las entradas de remesas sumaron un monto de solo $25 millones de dólares, mientras que para el 2013, este mercado fue valorado en $4 billones de dólares. En Jamaica y Haití durante este mismo período, las entradas por remesas se dispararon desde unas cantidades insignificantes, hacia $1 billón y $1.7 billones de dólares respectivamente. En muchas comunidades rurales y centros urbanos del Caribe, solamente es posible comprar los productos más esenciales, con la asistencia de remesas enviadas desde el exterior. Investigaciones recientes sugieren, que hasta 1 de 5 hogares en Haití han recibido remesas, con cada familia recipiente percibiendo un promedio anual de casi $2,000 dólares. Por ende, estas son comunidades que dependen de la diáspora. No obstante, según los pueblos del Caribe se insertan en las redes transnacionales de remesas, nuevas inequidades han surgido dentro de los miembros de las comunidades. Los políticos en la región mientras tanto, han justificado al estado que el estado se repliegue de sus responsabilidades sociales, haciendo el reclamo que las remesas proveen un paliativo suficiente para las comunidades de ingresos más bajos.

Las finanzas globales, no solamente conectan al comercio regional hacia los flujos del capital transnacional, pero también conectan a la clase trabajadora explotada a unos con otros, a través de estas redes transfronterizas de remesas. Los negocios de remesas se han beneficiado tremendamente, cobrando facturas por transferencias transfronterizas de dinero. Al controlar las redes de distribución que a través se envían ingresos, las compañías transnacionales han adquirido un modo adicional de extraer valor de las poblaciones de bajos ingresos.

La Producción y la Privatización

A partir de finales de la década de los noventa, las industrias manufactureras y de extracción, se han integrado en las redes transnacionales de producción. Esto ha producido un cambio en la misma naturaleza de como el capitalismo funciona en el Caribe. Al establecerse una gama de acuerdos supranacionales, tales como el “Caribbean Basin Initiative” (CBI por sus siglas en inglés), el “Dominican Republic-Central American Free Trade Agreement (DR-CAFTA por sus siglas en inglés), así como los varios foros de la Unión Europea y la Comunidad del Caribe (CARICOM), también como acuerdos bilaterales, todos estos han ayudado a facilitar este proceso, creando un clima más conducente para las grandes empresas en la región, a través de la liberalización financiera, mejorando los reglamentos y fusionándolos con estándares más comunes y creando nuevas cadenas de infraestructura de insumo.

Esto ha ocurrido paralelamente con un cambio cualitativo en relaciones productivas, tales como la industria minera. A mediados del Siglo XX, compañías británicas y estadounidenses, lanzaron la moderna industria minera en Guyana y Jamaica, cuyos intereses a menudo estaban ligados con los “intereses nacionales” de estas naciones-estados. De hecho, el llamado “U. S Mutual Security Act (1951)” y el “Point IV Program” establecido en 1949, establecieron el marco para las decisiones respecto a la extracción de materias primas, tales como la bauxita, el crudo de petróleo y sus derivados, considerándoles como asuntos de “seguridad nacional.” Las iniciativas del gobierno de EE.UU., ayudaron a facilitar la minería a gran escala en el Caribe, a través de sus propias compañías durante las décadas de los cincuenta y los sesenta. No obstante, durante recientes décadas hemos visto un cambio total en el panorama tanto de las corporaciones mineras, así como las características estructurales de la industria.vii Por ejemplo, la compañía transnacional UC Rusal, que ahora es el productor más grande del mundo de aluminio, ha comenzado a adquirir minas de Jamaica en los recientes años. La compañía con operaciones a nivel mundial, tiene su sede en Moscú, pero esta fue incorporada en las Islas Británicas del Canal, y la misma está conectada con un número de inversionistas transnacionales a través del mundo, tales como de EE.UU., China y Qatar.

Se han desarrollado dinámicas similares en casi todos los sectores de la economía regional, incluyendo las telecomunicaciones. Digicel, una compañía especializada en redes de telefonía móvil, mantiene una fuerte presencia en el Caribe así como otras regiones, tales como Oceanía y América Central. Esta compañía fue fundada en 2001, con sede en Jamaica, pero la misma está incorporada en el paraíso fiscal de Bermuda. Los inversionistas de Digicel, incluyen una creciente gama de compañías, que figuran desde compañías de “private equity”, corporaciones y firmas gubernamentales. Un número de inversionistas ubicados en el Caribe, también han provisto fondos para nuevos proyectos de Digicel en la región, tales como en Barbados en 2007. En el 2007, Digicel vendió un total de $1.4 billones de dólares en bonos de alta rentabilidad. Hasta el mismo Banco Mundial ha invertido en operaciones de Digicel en Haití, y cuyo propietario en mayoría es Denis O’Brien, un ciudadano irlandés residente de Malta. Luego de haber penetrado inicialmente en el negocio de las telecomunicaciones a principios de los noventa, cuando se liberalizó esta industria en Irlanda, su compañía ahora se enfoca en mercadear servicios móviles en países pequeños a nivel mundial. Digicel se ha expandido rápidamente, a través de la compra de contratos de licencia móvil de gobiernos, los cuales están en procesos de liberalizar sus sectores de comunicaciones.

Previo al proceso de la globalización, los economistas políticos habrían considerado a los altos ejecutivos de Digicel, como miembros de la clase capitalista británica o irlandesa. Pero bajo el nuevo régimen del capitalismo transnacional, estos hombres de negocios no mantienen ningún interés sobresaliente en desarrollar a sus propias naciones europeas, así tampoco como no tienen ningún interés en repatriar sus ganancias hacia ellas. De hecho, ellos están orientados más y más hacia la acumulación transnacional. Los inversionistas andan en búsqueda de liberarse ellos mismos de los límites nacionales, lo cual es también una meta de muchos de sus aliados políticos. Mientras que muchas políticas estatales particulares podrían no beneficiar igualmente a los inversionistas transnacionales, muchas políticas estatales han llegado a facilitar al capital transnacional específicamente, a costo del capital más inclinado al sector local o nacional. Aquellos que diseñan las políticas de poderosos poderes estatales, son de vital importancia para este proceso, especialmente en EE.UU., el cual puede intervenir diplomáticamente, militarmente y así por el estilo. Según explica Grazia Ietto-Gillies, los capitalistas de orientación transnacional con intereses en varios países, “utilizan su posición económica e influencia para fortalecer sus nexos y reclamos…[con] países específicos y ejercen influencia para asegurarse un tratamiento especial”.

Un caso como ejemplo, son las corporaciones transnacionales de turismo, que se especializan en el Caribe, las cuales gozan de un estado privilegiado de los gobiernos a través de la región y del gobierno de EE.UU. Los dueños e inversionistas del negocio de barcos cruceros, son algunas de las personas más ricas del mundo y representan algunas de las transformaciones que se llevan a cabo.viii La reconfiguración y el crecimiento de las capas sociales globales, con ingresos disponibles para las actividades de ocio, han enriquecido a esta industria. Hoy en día, existen masivos “resorts” turísticos amurallados y una creciente gama de playas privatizadas que abundan en la región.

Las corporaciones transnacionales (TNCs) en el sector de cruceros, se han interconectado con el sistema global financiero, en vez de los sectores bancarios del pasado con raíces nacionales. Por ejemplo, la compañía de cruceros Carnival se convirtió en una compañía pública en el 1987, mientras que Royal Caribbean hizo lo mismo en 1993. Al eliminar a sus competidores fuera de este sector, o comprándolos del todo, Carnival y Royal Caribbean forman ahora un oligopolio, el cual opera un 70% del mercado de cruceros mundial. Las ganancias de Carnival Cruise Lines en 1990 de unos $1.3 billones de dólares, se incrementaron hasta llegar a casi $15.5 billones de dólares en 2013. De acuerdo a la revista Forbes, el antiguo “CEO” de Carnival Micky Arison, es una de las 250 personas más ricas del mundo.

Cabe recalcar, que mientras la acumulación del capital a menudo se presenta bajo el disfraz de un proyecto económico nacional, durante las recientes décadas se ha hecho meridianamente claro, que el capital no está motivado por las metas de ningún país en particular. En vez de esto, el mismo está enfocado en enriquecer a un selecto grupo de individuos e instituciones privadas, independientemente de su nacionalidad. Al verse con este prisma, podemos comprender como los procesos transnacionales permiten que el capital extraiga mayores riquezas de cada punto del planeta, pero con menos fiscalización por parte de las poblaciones locales.

La Transformación del Trabajo

Estos cambios impactan profundamente las vidas de las clases populares del Caribe. El surgimiento de las TNCs, está conectado con nuevos patrones de la migración interregional, con la segmentación del sector laboral basado en género y en raza y con nuevas estrategias de disciplina laboral. En el sector minero, los trabajos han disminuido según se han introducido nuevas tecnologías que suplantan a los trabajadores. Las decenas de miles que todavía laboran en la minería en la región, encaran condiciones de trabajo aún más precarias y flexibilizadas, en las cuales las compañías utilizan nuevas tecnologías de monitoreo y rápidamente aumentan o rebajan el número de empleados y horas laborables, convirtiendo así al empleo menos predecible y seguro.

Adicionalmente, la migración laboral ahora ocurre en intervalos más rápidos y sobre más vastas distancias. Por ejemplo, trabajadores mineros experimentados bolivianos, peruanos y chilenos, son contratados para hacer trabajos de alta destreza en la mina de Pueblo Viejo en República Dominicana, mientras que compañías contratan a mano de obra local mayormente para tareas más rutinarias y trabajos de apoyo. Vemos también dinámicas más raciales a través de estas industrias, donde los administradores son mayormente mestizos o blancos, o proceden de naciones del Norte Global.

Las TNCs en el Caribe, también han recurrido a viejas y nuevas estrategias para impedir la sindicalización entre la fuerza laboral globalizada. Por ejemplo, el sector de cruceros depende de diferentes métodos de control social y monitoreo de los trabajadores-las compañías de cruceros típicamente contratan a trabajadores de diferentes países, con diferentes idiomas y experiencias, saboteando así la posibilidad de la acción colectiva. Aun cuando los trabajadores superan las barreras culturales y lingüísticas para trabajar en conjunto, las compañías toman ventaja de sus respectivos estados migratorios y legales en alta mar. Para dar un ejemplo, una compañía de cruceros resolvió una disputa laboral al colocar a trabajadores de camarotes surcoreanos, jamaiquinos y haitianos, que estaban intentando organizarse, en autobuses en el puerto de Miami, enviándolos inmediatamente a sus respectivos países de origen, de acuerdo a investigación por Ross Klein.ix

Muchos han observado, que compañías que operan en las zonas francas (EPZs por sus siglas en inglés), a menudo explotan a la fuerza laboral compuesta primordialmente de mujeres jóvenes. Estas jerarquías impuestas por género, son reproducidas y reconfiguradas para conformar a las necesidades del capitalismo transnacional en estos crecientes sectores, según narra Carla Freeman en su libro, “High Tech and High Heels in the global economy: Women, Work, and Pink-Collar Identities in the Caribbean.x Mientras tanto, no solamente hay pocas capitanes de barco femeninas, pero también permean la industria relaciones desiguales de género de arriba abajo. Las trabajadoras femeninas son usualmente responsables del trabajo de actuar con los pasajeros “al frente”, o “atrás” en trabajo doméstico en las cabinas, de acuerdo a la investigación de Christine Chin, según escribe en el International Feminist Journal en 2008. El sector femenino laboral también está configurado por raza y segregado bajo líneas nacionales y de raza. De acuerdo a Chin, mientras que es común que empleadas femeninas del Este de Europa atiendan e interactúen con los pasajeros, las trabajadoras no blancas y de menor ingreso del Caribe y de otras partes del Sur Global, usualmente tienen las tareas más tediosas y de menor rango, lo cual le brinda al barco de crucero un aura de lujo y de limpieza.

Estos cambios en la industria, han ocurrido a la par con el cambio en el tipo de trabajo que se lleva a cabo, debido al aumento sustancial de los subcontratos y al desarrollo de redes de negocios de largo alcance. Nuevas redes de subcontratistas han evolucionado, como una forma vital de los negocios locales y regionales, integrarse en los sistemas capitalistas transnacionales. En el sector minero por ejemplo, las compañías están empleando toda una gama de subcontratistas locales, regionales y globales para llevar a cabo tareas previamente hechas por la misma compañía. Han ocurrido alteraciones, hasta la misma forma que los trabajadores almuerzan y en formas contradictorias. Décadas atrás en la República Dominicana, la fuerza laboral mayormente masculina de la mina de Pueblo Viejo almorzaba con comida traída de sus casas. Pero ahora en años recientes, la mega-subcontratista SODEXO, la cual también provee servicios alimenticios a muchas bases militares de E. E. U. U., trae a trabajadoras asalariadas, casi todas femeninas al lugar de trabajo para cocinar y distribuir las comidas a todos los mineros.

De forma similar, los subcontratistas han estado operando ampliamente en la industria de barcos cruceros durante años recientes. Por ejemplo, en muchos casos estos administran las operaciones menos rentables, o que requieren menos peritaje, tales como shops, casinos, fotografía y servicios de spas, y a la vez pagan unos honorarios considerables a las compañías de cruceros, para así tener acceso a clientes en sus barcos. Las TNCs ahora dependen, en gran grado, de los subcontratistas, bajo circunstancias extremadamente beneficiosas que efectivamente disipan muchos de los riesgos de litigios y las consecuencias de la administración directa de los empleados. Las relaciones entre los subcontratistas y las TNCs, ocurren a menudo dentro de este contexto, tales como dentro de puertos privatizados y amurallados y mercados construidos exclusivamente para el turismo de barcos de crucero.

Muchas de estas facilidades portuarias tales como Falmouth en Jamaica, son una especio de simulacro de vivienda normal, pueblos que respiran más allá de los guardias armados y las entradas de seguridad. Mientras que hacía 30 años, durante la era inicial de la globalización, los turistas todavía compraban en tiendas locales independientes, ahora se dirigen al puerto para comprar en cadenas operadas o contratadas por las compañías de cruceros. La lógica del capital transnacional se incrementa de forma sutil por cada hendija disponible. Cuando no hay un crucero a la vista, estas áreas se convierten en pueblos fantasmas cerrados, con restaurantes y tiendas de cadenas en silencio. Los contratistas locales, aun así, han cabildeado a favor de estos intereses corporativos. Por ejemplo, proveedores de excursiones turísticas y operadores de taxis, se han movilizado en apoyo de las TNCs, para influenciar a funcionarios locales y del Estado. De esta forma, mucha gente de clase trabajadora, se engancha en la misma estructura del capital transnacional, internalizando su lógica según van dependiendo del mismo.

El Estado, la Política y el Capital

A través de recientes décadas, las políticas del Caribe provenientes de diferentes sectores, han gravitado hacia una orientación transnacional. De hecho, las élites estatales han venido a depender en incremento, en el capital transnacional para su propia supervivencia. Muchas han facilitado nuevos mecanismos, para promover la confianza por parte de inversionistas, responder a las crisis que amenazan a la estabilidad del mercado y la seguridad, y establecen un nivel de política de uniformidad macroeconómica a través de las fronteras. Este proyecto, permanece de forma abierta, es incompleto y el mismo es propenso a las crisis.

El estado mismo no está desapareciendo, según reclaman algunos observadores, pero en vez de esto se está transformando en formas amenas a esta era de la globalización. Los políticos del Caribe y los funcionarios estatales, necesitan acceso al capital, el cual paulatinamente más y más está en manos de actores transnacionales. Al mismo tiempo, los actores políticos regionales, continúan aplacando a la opinión pública doméstica. Esto conlleva a un número de contradicciones. Los líderes políticos se encuentran constantemente en un acto de malabarismo, en un intento de mantener la legitimidad política nacional, precisamente mientras profundizan prácticas amenas al capital transnacional. Aun cuando estas estrategias afectan a las clases populares y la naturaleza, los líderes estatales a menudo alaban la creación de empleo en los nuevos sectores para cimentar su legitimidad. Existen muchos de estos ejemplos tales como líderes estatales de Jamaica, que han promovido un desarrollo portuario en la isla de “Great Goat”, la cual es un santuario para la vida silvestre, y prometiendo que el mismo traería trabajos pagados por hora, pero luego descartaron dichos planes y declararon a la isla un santuario de vida silvestre.

Las industrias globales poseen poderosos sectores legales y de cabildeo, los cuales están activos en la región y a la vez penetran en el mismo Estado. Por ejemplo, los funcionarios estatales, así como las cámaras de comercio nacionales y las asociaciones de comerciantes, los cuales andan en búsqueda de canales menos complicados para la producción y el comercio, que a la vez andan promoviendo a las zonas francas. Un oficial del Ministerio de Finanzas de Jamaica el cual entrevisté, explicó que aparte de su trabajo gubernamental, él estaba trabajando con un grupo de empresarios para lanzar una compañía de remesas por internet, la cual él esperaba promover a inversionistas de “Silicon Valley”. Asimismo en un patrón malsano, los mismos funcionarios de gobierno responsables por la privatización de industrias, han sido recompensados con trabajos lucrativos cuando dejan sus puestos.

Pero aún no es solo el enriquecimiento personal y las donaciones de campaña que promueven esta dinámica constante. Los funcionarios también van en miras a aumentar los ingresos estatales, según andan en búsqueda en nuevas fuentes de capital transnacional, pero con resultados mixtos. Algunos países, tales como St. Kitts y Dominica, se han volcado en vender la ciudadanía, en donde individuos ricos del exterior, comúnmente de China o del Medio Oriente pueden obtener pasaportes para facilitarles a estos viajar a más de cien países según observa Kevin Edmonds. Muchos gobiernos también han tributado a las remesas. Tales medidas son altamente impopulares, puesto que tantas poblaciones dependen de dichas remesas para su sostén. En otro ejemplo, los gobiernos del Caribe han fallado en recibir ingresos sustanciales de turistas procedentes del sector de cruceros-los turistas de este sector pagan un promedio de solamente unos $15 dólares en los países donde sus barcos atracan.xi Los responsables de políticas caribeñas intentaron y fallaron en cooperar en imponer un impuesto común de entrada, en la década de los noventa y a principios de los años 2000, cuando los cabilderos de las compañías de cruceros derrotaron a este intento, al poner a los varios gobiernos isleños a unos en contra de otros. La aparente captura del estado, por parte de sectores de intereses sin fiscalización, ha producido a la vez una consiguiente crisis de legitimidad y un profundo cinismo hacia la política partidista por parte de muchos sectores en la región.

La Represión y el Desastre

¿Cuáles son las implicaciones más amplias de la convergencia de todos estos procesos? Una porción significativa de la población del Caribe, encara la marginalización estructural y la exclusión del mercado laboral, según nuevas estrategias de seguridad se enfocan hacia estos sectores de menor ingreso y de sectores raciales considerados negativos, los cuales viven hacinados en barrios como el arrabal Laventille en Puerto España, Trinidad, Cité Soleil en Haití, Tivoli Gardens en Jamaica, o en poblados fronterizos dominicanos.xii Estas poblaciones a su vez están obligadas a buscar nuevas formas para sobrevivir. Con menos y menos opciones, si buscan empleos que violan los códigos legales, los pobres pueden esperar lo peor, sufriendo así humillación y represión. El capital también se beneficia de estas abundantes poblaciones, según sus condiciones desesperantes presionan a la gente a aceptar bajos ingresos.

Poderosos intereses activos en la región, especialmente los responsables de políticas de EE.UU., han utilizado por mucho tiempo una variedad de métodos para controlar las energías en fermento de los sectores estructuralmente marginados. El chovinismo y fuerzas religiosas conservadoras se convierten en un paliativo, donde algunos grupos son el chivo expiatorio de muchas de las contradicciones de la sociedad, sin hacer ninguna clara crítica de cómo las fuerzas del capitalismo conforman dichas realidades. En algunos casos, los políticos que encaran las crisis de legitimidad, se aprovechan de dichas condiciones amplificando a la retórica nacionalista, y aun promoviendo algunas políticas “nacionalistas” en aparente contradicción con el capital transnacional.

Aun así y según yo he argumentado por otro lado, la reestructuración político-económica de hoy día, está consolidando ampliamente el poder en manos de una burguesía transnacional. Muchas formas de dominación están siendo rediseñadas-desde las cortes de leyes, pasando por la policía militarizada y el rol intervencionista de EE.UU., y otros aparatos de coerción.xiii La construcción de la hegemonía mientras tanto, está siendo renovada a través de aparatos ideológicos, la producción cultural, los mecanismos de fuentes de información y el rol de la poliarquía en el escenario político doméstico, donde los electores deben decidir entre las élites en competencia. Lo que es aquí también pertinente, es lo que Arundhati Roy ha descrito como la “ONGización de la resistencia”, con su pernicioso impacto sobre los movimientos de base con pocos recursos.

Al mismo tiempo, las élites transnacionales y sus aliados se han adaptado sutilmente a explotar los efectos de desastres mayores, los cuales han dislocado a las sociedades y sus sistemas políticos. Desde Nueva Orleans hasta las pequeñas islas del sur del Caribe, hemos visto como grandes inversionistas han intentado comprar propiedad inmueble, a raíz del paso de los huracanes, según Naomi Klein ha demostrado ampliamente en sus trabajos.xiv La indiferencia y la respuesta inhumana del gobierno de EE.UU., a la devastación causada por el huracán María en Puerto Rico, seguramente tendrá profundas consecuencias sociales, económicas y políticas profundas en la isla, y quizás en la región en su totalidad. Mientras tanto, los grandes componentes de estrategias de desarrollo posterior al terremoto de Haití, se han concentrado en atraer a inversionistas globales, según los EE.UU. y el Banco Mundial facilitan empresas de procesamiento de exportaciones, nuevos desarrollos mineros y toda una hueste de leyes de inversiones de ingeniería social antidemocrática. De acuerdo a los responsables de políticas e inversionistas, la solución a las emergencias que la región encara, consiste en profundizar aún más la integración en la economía capitalista global.

Resistiendo y Rediseñando la Economía Política del Caribe

No obstante, navegando por este laberinto de la reestructuración capitalista se encuentran esfuerzos renovados para trascender y resistir el mismo.xv Las protestas laborales y la organización sindical de base continúan en la región, a menudo sucediendo en las zonas francas y en las comunidades mineras, según ha reportado Kevin Edmonds en el Reporte de NACLA. Los movimientos estudiantiles y las campañas anticorrupción, se han relanzado, contrarrestando los persistentes modelos políticos oligárquicos neoliberales. También ha habido protestas a gran escala en contra de la presencia militar de EE.UU., especialmente en Puerto Rico, donde en décadas recientes, los activistas exitosamente presionaron a las autoridades militares a cerrar muchas de sus actividades, tales como el polígono de entrenamiento y tiro en Vieques [según expuesto por Mari Cruz Soto en este tema]. En Haití, las presiones por movimientos de base están en aumento, en contra del resurgimiento del brutal aparato militar del país. La alianza anti-neoliberal estatal, la Alianza Bolivariana de los Pueblos (ALBA), ha sido un desarrollo importante del Siglo XXI. Pero en años recientes, este proyecto liderado por Venezuela, ha sufrido por sus propias contradicciones internas, los precios en declive de las materias primas, y una intensificación por parte de EE.UU. y la agresión de las élites. La Cuba socialista encara sus propias dificultades, según esta persigue integrarse dentro de la economía global, lo que es un caso peculiar en la región, según las novedosas dinámicas sociales y políticas, desatan transformaciones contradictorias. Mientras que todavía existen corrientes izquierdistas y populares a través de la región, las mismas encaran desafíos considerables. La lucha de fuerzas subalternas en un mundo globalizante permanece como un desafío permanente del siglo.

Durante las recientes décadas, no solamente las fuerzas estatales y capitalistas transnacionales han recalibrado y facilitado nuevas redes de acumulación, sino que muchas clases populares se han visto obligadas en participar en las cadenas de valores transnacionales. No podemos separar las dinámicas que afectan la región de la más amplia transición del capitalismo internacional, hacia el capitalismo transnacional. La nueva era de la globalización es novedosa en muchos aspectos, pero también está enraizada en una práctica la cual ha estado por los menos desarrollándose en los últimos 500 años.


El Dr. Jeb Sprague-Silgado ejerce en la “University of California, Santa Bárbara”. Es autor de “Globalizing the Caribbean: Political Economy, Social Change, and the Transnational Capitalist Class” (Temple University Press, 2019), y “Paramilitarism and the Assault on Democracy in Haiti” (Monthly Review Press, 2012).


i Mimi Whitefield (2017). “Mariel is Cuba’s big industrial gamble. Could U.S. companies be among investors?” Miami Herald.

ii The International Bank for Reconstruction and Development and The World Bank (2014) “Investing in people to fight poverty in Haiti.” Washington, D.C, USA. http://documents.worldbank.org/curated/en/222901468029372321/pdf/944300v10REPLA0sment0EN0web0version.pdf.

iii William I. Robinson (2003). Transnational conflicts: Central America, social change, and globalization. London, UK: Verso; Roberto Regalado (2006). Latin America at the crossroads: Domination, crisis, popular movements, & political alternatives. Melbourne, Australia: Ocean Press.

iv Jessica Aldred (2014). “Caribbean coral reefs ‘will be lost within 20 years’ without protection,” The Guardian. Available online at: https://www.theguardian.com/environment/2014/jul/02/caribbean-coral-reef-lost-fishing-pollution-report.

v Ramón Bueno, Cornelia Herzfeld, Elizabeth A. Stanton, and Frank Ackerman (2008). The Caribbean and Climate Change: The Costs of Inaction. Available online at: http://ase.tufts.edu/gdae/Pubs/rp/Caribbean-full-Eng.pdf

vi Tom Miles (2014). “Top tax haven got more investment in 2013 than India and Brazil: U.N” Reuters. Available online at: http://www.reuters.com/article/us-tax-havens-idUSBREA0R1KF20140128.


vii Jeb Sprague (2015). “From international to transnational mining: The industry's shifting political economy and the Caribbean," Caribbean studies, 43:1, pp. 71-110.
viii Jeb Sprague-Silgado (2017). “The Caribbean cruise ship business and the emergence of a transnational capitalist class,” Journal of world systems research, 23:1, pp. 93-125.

ix Ross Klein (2001/2002). “High seas, low pay: working on cruise ships,” OurTimes: Canada’s independent labour magazine.
x
Carla Freeman (2000). High tech and high heels in the global economy: Women, work, and pink-collar identities in the Caribbean. Durham, NC, USA: Duke University Press.

xi Ross Klein (2005). Cruise ship squeeze: The new pirates of the seven seas. Gabriola, BC, Canada: New Society Publishers.

xii See for instance: Dylan Kerrigan (2015). “Transnational anti-black racism and state violence in Trinidad.” Cultural anthropology website. https://culanth.org/fieldsights/692-transnational-antiblack-racism-and-state-violence-in-trinidad.

xiii Jeb Sprague-Silgado (2018). "Global Capitalism, Haiti, and the Flexibilization of Paramilitarism," Third World Quarterly.
https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/01436597.2017.1369026.

xiv Naomi Klein (2009). The shock doctrine: The rise of disaster capitalism. New York, NY, USA: Picador; Janise Elie. (2017) “'It feels like Dominica is finished': life amid the ruins left by Hurricane Maria.” The Guardian. https://www.theguardian.com/global-development/2017/nov/01/it-feels-like-dominica-is-finished-life-amid-the-ruins-left-by-hurricane-maria.

xv Hilbourne Watson, Eds. (2015). Globalization, sovereignty and citizenship in the Caribbean. Mona, Jamaica: The University of the West Indies Press.


Publicado en:
https://www.alainet.org/es/articulo/193494

sábado, 24 de octubre de 2015

HAITÍ: Mala conducción política, por Marino Báez (para "INFOnews" del 24-10-15




Desde su instauración como república semipresidencialista y tras aprobar su primera Constitución en 1987, Haití ha sido víctima de una mala administración gubernamental que corroe la esfera política, dejando en el umbral de la pobreza a más del 80% de su población, dependiente de la agricultura y la pesca.

Por Marino Báez

Desde su instauración como república semipresidencialista y tras aprobar su primera Constitución en 1987, Haití ha sido víctima de una mala administración gubernamental que corroe la esfera política, dejando en el umbral de la pobreza a más del 80% de su población, dependiente de la agricultura y la pesca.

La isla, con una población de 10 millones de habitantes, se apresta a celebrar sus elecciones para elegir un nuevo presidente. La campaña se desarrolla en medio de violencia política, dejando una secuela de muertos y heridos para traumatizar los comicios y garantizar el continuismo del actual mandatario, Michael Martelly.
Los gobiernos haitianos han estado salpicados por infaustos golpes de Estado desde que se proclamó su independencia, el 1 de enero de 1804. Fue el segundo país del continente americano en hacerlo y el primero de América Latina.

Aún con el apoyo de Estados Unidos, el presidente Martelly ha sido el centro de las críticas de distintos acontecimientos negativos, entre los que se destacan protestas e intento de golpes. También confrontó con el gobierno dominicano, que puso en marcha un proceso de regularización de extranjeros que ha devuelto cientos de miles de haitianos a su país de origen. Como respuesta, Haití ha impuesto la veda a unos 23 artículos comestibles, vitales para el sustento de la empobrecida población.

Tras un proceso electoral organizado por la MINUSTAH (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití), en el 2006 se sentaron las bases para transparentar las elecciones y darle el derecho a los haitianos de elegir y ser elegidos. Sin embargo, ese proceso no ha llegado a su final por la ambición de poder y las intenciones reeleccionistas de sus gobernantes.

La violencia política ha sido el principal problema para la democracia. Los conflictos e intereses no han permitido que los gobiernos culminen de acuerdo con las reglas de la Constitución. Por ejemplo, en el segundo mandato presidencial del entonces presidente Jean-Bertrand Aristide, durante 2001.

Apenas con cuatro años en el poder, Aristide fue obligado a renunciar, debido a la debacle económica y la corrupción, las cuales provocaron manifestaciones y disturbios en contra del gobierno. En el 2006 se convocó a elecciones presidenciales para sustituir al gobierno interino del presidente Boniface Alexandre y el primer ministro Gérard Latortue, quienes obtuvieron sus cargos después del golpe a Aristide. Obtuvo el triunfo René Préval, seguidor de Aristide.

Luego de esa gesta antidemocrática, el país haitiano ha sido administrado con imposiciones de los Estados Unidos, a través de la forzosa intervención de la MINUSTAH, impidiendo la participación de sus ciudadanos en los procesos electorales. Hoy día Haití sufre de la carencia de inversiones sostenidas por culpa de la inestabilidad y la violencia. La economía haitiana es la más pobre del continente americano y la menos favorecida del mundo, con un PBI al 2009 de 6.908 millones de dólares y una renta per cápita de 772 dólares. Hace falta un gobierno que dirija su estrategia a trabajar para romper de cuajo la pobreza, la destrucción del medio ambiente y trabaje por la estabilidad y el desarrollo del país.

Publicado en:
http://www.infonews.com/nota/258278/mala-conduccion-politica