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viernes, 12 de febrero de 2021

DIEGO GUTIÉRREZ; "Los empresarios no responden a palabras..."


Publicado en: 

lunes, 21 de octubre de 2019

¿Servirá el pacto social que propone Alberto Fernández?, por Alfredo Zaiat (para "Página 12" del 20-10-19)

El objetivo de volver a crecer y el desafío de terminar con el péndulo de la economía y con la grieta tóxica

La destrucción de la rentabilidad de las empresas y la licuación del salario en estos casi cuatro años de otro fiasco del neoliberalismo están consiguiendo una rápida convergencia de intereses. La misión principal, luego de frenar la inercia inflacionaria y de impulsar la reactivación, es la de construir consensos para el desarrollo.

Por Alfredo Zaiat

La debacle de la economía macrista ha generado las condiciones para que la fuerza política triunfante en las PASO plantee la necesidad de un acuerdo social. Cristina Fernández de Kirchner lo propuso como "un nuevo contrato social de ciudadanía responsable" . Alberto Fernández presentó la necesidad de avanzar en acuerdos con la industria, el campo y los gremios "en el marco de un pacto social". La destrucción de la rentabilidad de las empresas y la licuación del salario en estos casi cuatro años de otro fiasco del neoliberalismo han conseguido la convergencia inmediata de esos intereses. El desafío principal es lograr una confluencia rápida para salir del fondo del pozo al que fueron arrojados por el gobierno de Macri.

Fernández lo definió del siguiente modo: "Significa ponernos de acuerdo entre todos en que durante 180 días podamos recomponer salarios sin que esto signifique aumento de inflación". Sería el primer paso de un pacto social, que puede terminar en cortísimo plazo con el objetivo de frenar la inercia inflacionaria y de fomentar la demanda interna para impulsar el crecimiento. O convertirse en el puntapié inicial para, además de alentar la reactivación, construir un acuerdo amplio para comenzar el largo tránsito hacia el desarrollo con estabilidad.

Esto último es lo más complejo y arrastra varios intentos pasados que tuvieron un final poco feliz.

Político

Carlos Leyba, uno de los economistas que más sabe de pactos sociales, por haber sido uno de los protagonistas del último más ambicioso, el de 1973, es una referencia ineludible para interpelar esas intenciones. En el artículo "El primer acuerdo", publicado en El Economista, Leyba aconseja que lo primero que se debería hacer es "un acuerdo de la política". Definir ese acuerdo básico sería la condición necesaria para avanzar en uno económico y social. Indica que así lo hicieron en 1971, durante la dictadura del general Lanusse, Juan Domingo Perón, Ricardo Balbín, Oscar Alende y Horacio Sueldo. Insiste con que "primero el acuerdo político y luego, sobre las bases de la política, el acuerdo, la convergencia, la coincidencia, con los sectores sociales".

Desde la recuperación de la democracia, en 1983, la fuerza política triunfadora en la elección presidencial eludió el pacto social con un argumento entendible pero que terminó siendo una restricción, que fue el de no quedar atrapada de las disputas corporativas. La dificultad inmediata es conseguir que cada uno de los participantes tenga la voluntad de ceder algo en la proyección de la recuperación. O sea, ya sea rentabilidad por el lado empresario o una más rápida recomposición del salario real por el lado de los trabajadores.

La misión que tendrá Fernández será la de mostrar a empresarios y sindicalistas que la alternativa de un esquema no cooperativo es perjudicial para unos y otros, ya sea por acuerdos salariales por encima del previsto o por aumentos de precios a ritmo creciente.

El sendero elegido en ciclos políticos anteriores desde la recuperación democrática fue el de construir una hegemonía, sin la búsqueda de esa convergencia, que les permitiera ordenar el conflicto económico y social de corto plazo. Conocido el resultado de esas experiencias políticas, en términos de estabilidad económica de largo plazo, queda en evidencia que no ha sido efectiva la estrategia de no buscar la administración de los intereses corporativos junto a cada uno de los protagonistas de la puja distributiva.

Grieta

El desafío del acuerdo social es encontrar la forma de ordenar la grieta histórica sobre el proyecto de país. No es una tarea menor administrar el péndulo político y económico de la Argentina. Pero a lo que ya se presenta como una misión muy difícil, se le interpone un paso previo: controlar la grieta tóxica alimentada en estos últimos años. La Alianza Cambiemos y su red de medios oficialistas la han promovido como categoría político-cultural. Se han dedicado a profundizarla, con elevados niveles de agresión discursiva, represión social y persecución a políticos y medios de comunicación opositores. Y lo sigue haciendo Mauricio Macri en sus trabados discursos de la gira de despedida, acompañado de mensajes violentos de Elisa Carrió y Miguel Ángel Pichetto.

El concepto de grieta se ha vulgarizado en el debate público a partir de su utilización mediática. La revisión de la historia argentina permite saber que la grieta básica se encuentra en la disputa acerca de qué tipo de proyecto de país se impone. Uno pretende un país proveedor de materias primas, que implica una integración pasiva a la división internacional de trabajo y, por lo tanto, de sumisión a la potencia occidental dominante; antes fue el Reino Unido, y ahora es Estados Unidos. Mientras el otro aspira a un país industrial, integrado socialmente e independiente de las potencias para fortalecer el desarrollo nacional.

Esta es la grieta básica que atraviesa la historia argentina y, como no ha tenido un cierre y se mantiene el empate hegemónico, en definición del sociólogo Juan Carlos Portantiero, las tensiones siguen latentes provocando crisis y movimiento pendulares en el manejo económico y en la representación política.

Otros países lo han resuelto hace más de un siglo: por ejemplo, Estados Unidos, con la guerra civil que ganó el Norte industrial sobre el Sur esclavista y agrario. O Brasil que logró neutralizar a la oligarquía cafetera y emprendió un camino desarrollista y de expansión industrial. Argentina no pudo resolver ese enfrentamiento en el siglo pasado, primero por la irrupción del radicalismo, como expresión de las clases medias urbanas, y luego, fundamentalmente, por la del peronismo, que amplió derechos políticos, económicos y sociales a sectores históricamente marginados.

La pretensión de los sectores conservadores, hoy representados en la alianza macrismo-radicalismo, de regresar al país agroexportador no registra o se resiste a aceptar que hubo una transformación estructural del entramado productivo-social. Claudio Scaletta lo ha ilustrado en un reciente artículo publicado en el suplemento económico Cash "El tercer fracaso histórico" . Explica que las elites "intentaron ignorar los "procesos de no retorno" abiertos durante la etapa de la industrialización sustitutiva, procesos que no sólo complejizaron la estructura productiva, sino también la social".

Como se sabe, existe también una grieta estructural en la sociedad, que no es propia de Argentina, sino que es general, que consiste en la permanente disputa entre Capital y Trabajo. Es una tensión permanente que, dada la evolución del capitalismo, en especial desde mediados de la década del ’70, está siendo dominada ampliamente por el Capital en detrimento del Trabajo. Esto queda reflejado en la cada vez más obscena concentración de la riqueza, al tiempo que se deterioran las condiciones de vida de los trabajadores que perdieron participación en la distribución de los ingresos.

Tóxica

Aclarados estos conceptos básicos de grieta, vale detenernos en otro uso que se está dando al concepto de grieta. Es una grieta que ya se ha transformado en un inmenso negocio para las corporaciones mediáticas, que la alimentan por inconfesables intereses económicos y políticos, y que es muy rendidora para capturar audiencias. Como parte de ese negocio, exacerban las diferencias que existen en toda sociedad, pero lo hacen de una manera extrema alimentando el odio, la venganza, la violencia simbólica y la estigmatización del otro.

Es una grieta tóxica que profundiza el enfrentamiento social sólo por intereses de corporaciones mediáticas. Es la grieta tóxica del “fuck you”, del “polémico”, de la utilización de la letra “K” como calificación negativa, de los “gritos”, de la “persecución” al adversario político, de los “troles”, de la “mentira planificada” para desmoralizar al contricante.

Esa grieta tóxica altera las normas básicas de convivencia democrática, al generar un estado de incertidumbre y de tensiones políticas y sociales que, finalmente, impactan en forma negativa en la dinámica económica. Si ese tipo de grieta es alentada en un contexto de estabilidad económica, sin pérdida en la capacidad de compra del salario y de las jubilaciones, las disputas quedan delimitadas al mundo de la política y de los medios. En cambio, cuando la grieta tóxica no sólo es alentada sino que es profundizada, con una economía en caída libre y retroceso en el ingreso real de la mayoría de la población, se potencian históricos enfrentamientos en un círculo vicioso de deterioro generalizado.

Por arriba

En ese contexto de las diferentes grietas, el gobierno de Fernández-Fernández tendrá que constituir una alianza política, económica y social lo suficientemente intensa para salir por arriba del laberinto tóxico. En caso de logarlo, como condición necesaria, irrumpe la misión de instrumentar un pacto social para la estabilización. Este tendrá como objetivos inmediatos la coordinación de precios y salarios para anclar las expectativas de aumentos nominales descontrolados de esas dos variables clave.

Quienes han estudiado los recorridos de pactos sociales aquí y en otros países advierten que resulta indispensable, para que puedan perdurar, que los objetivos de corto plazo vengan acompañados de metas de mediano y largo. El politólogo Sebastián Etchemendy explicó en un reportaje en el último informe de FIDE que "el problema es que los pactos sociales son, por naturaleza, de corto plazo, motorizados decisivamente por actores políticos más que socioeconómicos: esa suerte de “suspensión de la política” y la puja distributiva no puede durar mucho, especialmente en sociedades democráticas. Sirven más para una estabilización inicial que para un manejo sostenido de un crecimiento con inflación razonable".

Plantea entonces la necesidad de articular una instancia donde se puedan discutir consensos básicos para la estabilización de la economía, fundamentalmente, en torno a la dinámica de precios y salarios. Para avanzar luego en un acuerdo social que armonice mínimamente expectativas de precios y salarios, y a la vez incluya respuestas a los sectores en emergencia más golpeados, y otros rubros de política económica con impacto en el nivel de ingreso, como tarifas y tipo de cambio. Apunta que "esto es imprescindible, desde un punto de vista político y económico, para comenzar a salir de esta crisis aguda" que deja el gobierno de Macri.

Propone establecer, a partir de consensos mínimos, mecanismos estables e institucionalizados de coordinación que conecten en forma más o menos virtuosa la política económica en general, y la monetaria en particular, con la política de ingresos. Tarea necesaria para que la estabilización inicial no naufrague y consiga construir un modelo de política de ingresos articulado con la política económica.


Etchemendy rescata el Pacto Social de 1973-1974, bajo el último gobierno de Perón, al que evalúa inicialmente exitoso. Ese acuerdo estipuló al comienzo un aumento salarial del 20 por ciento y luego el congelamiento de ingresos y precios, junto a medias de control de cambios y de potenciar exportaciones; para después fijar alzas de salarios y tarifas en forma escalonada. Señala que la inflación del 62 por ciento en 1972 bajó al 25 por ciento en 1973, sin limitar el crecimiento. "Pero la muerte de Perón, la polarización política y social y la crisis del petróleo lo devoraron en 1975", concluye.

Disciplinar

Una restricción relevante en los proyectos de concertación constituye la formación e ideología de los principales actores empresarios y sindicales. El mundo empresario sigue mostrando preocupación por el regreso de un gobierno populista, cuando uno neoliberal licuó su patrimonio. Es un caso de estudio, ya no sólo con categorías de la sociología y de la economía, sino de la psicología social. En esa mezcla clasista, de ideología, ignorancia y negocios, no asocian la devaluación de sus activos con una política económica ortodoxa.

El fracaso de otro experimento neoliberal, al igual que el de la última dictadura militar y el de los noventa de la convertibilidad, concluye en un nuevo default de la deuda y en otra crisis de proporciones.

El economista chileno Gabriel Palma ilustra que “el Estado debe recuperar su capacidad para disciplinar a las elites capitalistas. Además de dar subsidios, los gobiernos deben poder reclamar que las empresas aumenten sus exportaciones, inviertan, innoven e impulsen el cambio tecnológico”.

El discurso convencional asocia "disciplinar" con "autoritarismo". Ese concepto puede ser redefinido entonces con términos amigables como "educar" u "orientar" al mundo empresario. Un caso para ponerlo a prueba podría ser con los protagonistas del complejo agroexportador. Emprender la tarea de explicarles que las retenciones, luego de una devaluación, son para evitar un shock inflacionario desestabilizador. "Educarlos" con que parte de la recaudación proveniente de retenciones será reinvertido en el propio sector en obras de infraestructura (caminos rurales, expansión de los puertos) y en investigación y desarrollo tecnológico para aplicar en la producción. "Orientarlos" a la vez a que colaboren en la imprescindible misión de empezar a industrializar las materias primas, lo que implica la agregación de valor y, por lo tanto, un mayor flujo de dólares por exportaciones.

Tarea similar de "educación" se puede instrumentar con el sector industrial cuando se presente un programa de créditos subsidiados. Esos fondos que entregará el sistema financiero estatal y privado, que incluirá recursos públicos para disminuir el nivel de la tasa de interés, deben venir acompañados de compromisos cuantificables para el beneficiario: determinar la obligación de un adecuado abastecimiento del mercado interno con administración de precios más metas de exportaciones, a cambio de recibir subsidios en el crédito.

En definitiva, disciplinar o "educar" a las elites es desplazar del debate económico la grieta tóxica, exponer el fracaso del neoliberalismo en Argentina, frenar el movimiento pendular con políticas de convergencia abandonando anteriores dilemas (campo versus industria) y mostrar el papel activo del Estado en el desarrollo de los países.

Especialistas dedicados a estudiar modelos de desarrollo, basados en casos de países de diferentes características sociales, culturales y económicas, coinciden en que resulta fundamental la existencia de un Estado activo en la intervención en la economía y con capacidad de disciplinar y de negociar en relativa igualdad de condiciones con grupos empresarios.

El proyecto de pacto social del nuevo gobierno que ocupará la Casa Rosada a partir del próximo 10 de diciembre tendrá el objetivo de la estabilización de corto plazo, pero en especial tendrá el inmenso desafío de administrar la grieta básica de la economía argentina para frenar el péndulo y empezar a construir un sendero de desarrollo sustentable.

azaiat@pagina12.com.ar

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/226267-servira-el-pacto-social-que-propone-alberto-fernandez

jueves, 10 de octubre de 2019

Macri dice que el pacto social lo planteó él en 2015, por Gabriel Eiriz (para "Portal de Noticias" del 09-10-19)




Ahora, con la elección casi perdida, el presidente sostiene que desde 2015 viene pidiendo un gran acuerdo e insiste en lanzar promesas al aire que ya nadie cree.

09/10/2019

Por Gabriel Eiriz


El presidente Mauricio Macri y no sabe que inventar para rascar un voto del fondo de la olla. Las promesas de campaña resultan insólitas e inaceptables, ya que es él quien gobierna y tiene la lapicera para resolver parte de los desaguisados que ha hecho en estos años. Resulta agraviante plantear soluciones de cara a una nueva gestión. ¿Por qué habría de hacer lo que no hizo en casi cuatro años? ¿No fue él quien aseguró que haría lo mismo pero más rápido?.

El daño que puede producir el macrismo de lograr la improbable reelección puede ser irreparable. En apenas un mandato duplicó la inflación, multiplicó la pobreza y endeudó a los argentinos en términos de proporciones. Sin embargo ahora dice que “la historia será diferente porque el esfuerzo que hemos hecho no fue en vano”.

Ademas, se arroga la idea de impulsar un paco social, plataforma de base de su contrincante del Frente de Todos, Alberto Fernández.

“Necesitamos un gran acuerdo para tener una economía estable” con una “política de estado” que garantice no tener inflación y un peso fuerte.

Sostiene, “lo primero que voy a hacer si el 10 de diciembre soy reelecto, es llamarlos a todos para ver qué es prioritario en el presupuesto y qué no, porque hace cuatro años nadie hablaba de eso. Yo era el único que lo decía”, afirmó sin ponerse colorado luego que llamó a unificar «consensos básicos y luego abandonó la iniciativa.

“Necesitamos ese acuerdo más profundo, lo planteé en 2015 y después de haber ganado en 2017 con los consensos básicos y lo voy a hacer después de la elección”, dijo, aunque se trata de una falta a la verdad.

El propio Alfonso Prat Gay, ex ministro de hacienda del macrismo, ventiló que Macri se negó a realizar un gran acuerdo nacional porque no quiso “compartir su poder”.

Ahora el presidente no duda en decir cualquier cosa, promete alivio en el bolsillo, más empleo y baja en los impuestos. Todo exactamente a la inversa de lo que puso en marcha desde 2015 a la fecha.

 En declaraciones de hoy a Radio Show Oberá 100.5 y a FM Schow de Posadas, Misiones; Macri insistió en que “Lo primero que voy a hacer si el 10 de diciembre soy reelecto, es llamarlos a todos para ver qué es prioritario en el presupuesto y qué no, porque hace cuatro años nadie hablaba de eso. Yo era el único que lo decía”.

Reiteró la importancia primaria de bajar la cantidad de impuestos porque el alto nivel de gravámenes que hay en el país “empuja a informalizar el empleo” e insistió con la propuesta que lanzó ayer por la cual se eximirá por un año del pago de las contribuciones patronales y del 75 por ciento en el segundo a las empresas que contraten jóvenes de entre 17 y 24 años sin experiencia laboral o con menos de 12 meses de experiencia formal.

Todo mentira, como en 2015, como siempre. Lo único que dejará su paso por el poder son millones de nuevos pobres, decenas de miles de pymes cerradas, un desempleo galopante y pura tierra arrasada.

Publicado en:

https://portaldenoticias.com.ar/2019/10/09/macri-dice-que-el-pacto-social-lo-planteo-el-en-2015/

lunes, 30 de septiembre de 2019

La renegociación de la deuda ya empezó, por Raúl Dellatorre (para "Página 12" del 29-09-19)


Alberto Fernández con representantes del FMI, semanas atrás. Ya rueda la pelota del partido por la refinanciación de la deuda. 

Cruce de mensajes entre Alberto Fernández, el FMI y los fondos financieros

Al tiempo que Lipton daba por interrumpida la relación con el actual gobierno, el candidato del FdeT intercambiaba propuestas con los inversores. 

Por Raúl Dellatorre


La renegociación de la deuda entre el futuro gobierno argentino, los acreedores internacionales y los organismos multilaterales de crédito comenzó esta semana. Aunque no haya habido una convocatoria formal, las pulseadas comenzaron vía mensajes en los anuncios o declaraciones, y hasta en alguna charla privada entre las partes. En definitiva, no muy distinto a como acontece cuando existen negociaciones formales. Lo concreto es que el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, fijó sus pretensiones ante el FMI, advirtiéndole que no está dispuesto a seguir con las condicionalidades del acuerdo "stand by", y a la vez le hizo saber a los mercados financieros cuáles son las condiciones en las que está dispuesto a pagar: una renegociación "a la uruguaya", lo que significa canjear títulos de mediano plazo por otros más largos, respetando monto e intereses. "Más plazos pero sin quita".  


La primera señal de que se iniciaba una nueva etapa en la negociación de la deuda la dio David Lipton, número dos formalmente en el FMI pero el hombre fuerte en verdad, en tanto representante de Estados Unidos en el Directorio. El organismo "trabajará para una eventual reanudación de una relación con Argentina, algún tipo de relación financiera, pero puede tener que esperar un tiempo", le dijo a Bloomberg Radio. Que fue lo mismo que decir que la relación está interrumpida y que el desembolso de 5400 millones de dólares no vendrá hasta nuevo aviso. O nuevo gobierno. 


Desde las filas del aspirante a presidir el país desde el 10 de diciembre circuló una hipótesis de trabajo audaz: rechazar el desembolso de 5400 millones, incluso el de 1000 millones correspondiente a diciembre, y dar por caído el acuerdo "stand by" hasta tanto el FMI aceptara renegociar los plazos de devolución de lo ya recibido, con un nuevo acuerdo que liberara al nuevo gobierno de las condicionalidades (compromisos de política económica que atan de pies y mano al plan de gobierno). Incluso se llegó a plantear la devolución de los 7200 millones de dólares que el FMI otorgó como "refuerzo de reservas", a menos que los liberara para el pago de vencimientos.

A la par de este planteo duro hacia el organismo multilateral, Alberto Fernández lanzó una propuesta más amigable hacia los capitales financieros. El candidato reconoció, durante su visita a Córdoba, que mantuvo contacto con inversores internacionales y de ese diálogo surgieron ideas "mejores a lo que tenemos". La alternativa de una renegociación "a la uruguaya" surgió en esas conversaciones, una propuesta que habría sido sugerida por los banqueros intervinientes. ¿A qué está referida? A la refinanciación, mediante canje de bonos, que lanzó el gobierno de Jorge Batlle en abril de 2002 y cerró el 15 de mayo de 2003 con una adhesión de los tenedores del 95 por ciento de los títulos canjeables, que sumaban un monto nominal de 5236 millones de dólares. La propuesta consistía en canjear todos los títulos con vencimientos a más de un año, por otros por el mismo monto e igual tasa anual de interés, pero con una extensión de cinco años en los plazos respectivos. Al cerrar, los voceros del poder financiero lo definieron como un acuerdo ejemplar o "leading case". 

Uruguay se encontraba en una situación que hacía previsible un default como consecuencia de los acontecimientos vividos en los cinco años anteriores. En el último trimestre de 1998 sufrió el primer coletazo de la recesión argentina, a lo que se sumó en el inicio de 1999 la crisis del Plan Real en Brasil. Pero el impacto final fue el estallido de la convertibilidad argentina en 2001, la crisis del corralito y la ola de depositantes argentinos que cruzaron a Colonia, Montevideo y Punta del Este para llevarse los fondos líquidos colocados en esa plaza. La consecuencia fue una crisis externa a la que Uruguay no estaba acostumbrado. Pocos meses después, el gobierno de Batlle presentó la propuesta de canje de bonos, tras dejar caer a los bancos más comprometidos.   

La propuesta de "salida a la uruguaya" logró inmediata y manifiesta complacencia del sector financiero. "Es un buen principio para empezar a hablar", señalaron. Los grupos económicos más concentrados, en cambio, miran otro costado de la propuesta: plantean que el futuro gobierno debe mantener su compromiso con el ajuste fiscal, el impulso al comercio exterior vía un tipo de cambio real alto y avanzar en las reformas previsional y laboral. Este es el otro plano de la discusión: en qué medida un acuerdo concertado para salir de la trampa de la deuda y de la parálisis de la economía, no resulte en un encorsetamiento a las políticas públicas. 

Producción y justicia social


Si el nuevo gobierno logra resolver el conflicto con los acreedores, deberá encarar de inmediato, o en simultáneo, las urgencias en el frente interno. ¿Cómo será la relación con los grupos dominantes? ¿De qué forma logra salir de un modelo de enriquecimiento financiero para pasar a otro modelo de producción y trabajo? ¿Cuál será la actitud de los grupos dominantes frente a esa posibilidad?

En un encuentro que tuvo lugar esta última semana entre organizaciones pymes, hubo una intensa arenga del diputado nacional José Ignacio de Mendiguren en favor de una concertación social, un gran acuerdo entre empresarios, sindicatos de trabajadores y sectores sociales sobre objetivos comunes y las cuestiones más urgentes. Un veterano en estas lides, el ex dirigente de la CGE de los 70 y asesor del presidente Raúl Alfonsín en los 80, Rafael Kohanoff, hípeactivo a sus jóvenes 94 años, tomó la palabra para recordar que en sus varias décadas de militancia había participado de cada intento de pacto social o concertación. Y se manifestó "cansado" de ver que siempre fracasan por lo mismo: cada sector llega pensando exclusivamente en sus intereses y en la mejor forma de defenderlos, sin redisposición a ceder ni un centímetro. "Eso no es un acuerdo social", desafió a los presentes. Si el Estado, que representa a todos, no lleva los ejes centrales de una propuesta para los problemas "que requieren una acción inmediata y drástica" (pobreza, inflación, desindustrialización, escasez de divisas, falta de inversión, por ejemplo), reclamando que todos los sectores se comprometan con esas metas, no hay acuerdo o concertación posible. 

Quizás sea el momento de aprender de las propias experiencias. 

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/222007-la-renegociacion-de-la-deuda-ya-empezo


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lunes, 16 de septiembre de 2019

El núcleo del Pacto Social: subir ingresos y acordar los precios, por Gimena Fuertes (para "Tiempo Argentino" del 15-09-19)

(Foto: Prensa Alberto Fernández)

Los puntos centrales del plan para los primeros 180 días que diseña el equipo de Alberto Fernández apuntan a reactivar el consumo interno. Además: las propuestas para descentralizar el funcionamiento del Estado y mantener una gestión coordinada con los gobernadores. Las ideas para la industria y el campo.


Por Gimena Fuertes - @gimenafuertes
15 de Septiembre de 2019

El acuerdo social que teje Alberto Fernández se expresa en dos ejes: uno económico, como el que acaba de cerrar con los sindicatos y los empresarios, y otro político, como el que anunciará en los próximos días con los gobernadores. A todos les pidió lo mismo: tiempo. Un paréntesis de seis meses en los que en el Frente de Todos se propone varios objetivos, pero uno en especial: frenar la inflación. Le siguen la descentralización del Estado, acuerdo precios, baja de costos laborales a través de la discusión por convenio, liquidación periódica de divisas provenientes del campo y aumento de salarios y jubilaciones.

Las cabezas que centralizan las propuestas y el diseño de implementación del acuerdo son varias. Sobresalen Santiago Cafiero y los jefes de los equipos técnicos Nicolás Trotta, rector de la Umet, y Virginia García, del Instituto Patria. Y el propio Fernández, que no delega el contacto personal con las gobernadoras y gobernadores, ni con los dirigentes sindicales y empresariales.

La histórica propuesta del peronismo del “acuerdo social” fue revivida por primera vez este año por CFK durante la presentación de su libro Sinceramente en La Rural. Trotta lo retoma para explicar que se trata de “la institucionalización de espacios de diálogo”. “Este nuevo contrato social de diálogo entre todos los sectores -el trabajo, los empresarios industriales, los gobernadores y los movimientos sociales-, no sólo tiene el objetivo de enfrentar la crisis, no sólo posa la mirada en la emergencia, sino que se propone a mediano y largo plazo resolver los cuellos de botella que tiene la economía argentina a lo largo de su historia”, detalló Trotta en diálogo con Tiempo.

Los gobernadores

Esta semana se estará terminando de despuntar el documento que dará cuenta de la forma en la que se va a implementar el esquema de descentralización y “contacto permanente del gobierno nacional con las provincias”. Será la evolución de aquella carta que firmó junto a 19 mandatarios provinciales en el cierre de campaña en Rosario y cuyo mensaje principal repitió el candidato en Tucumán el miércoles pasado: que cada argentina y argentino pueda desarrollarse en el lugar donde nació. La propuesta se centrará en la creación de una “Mesa Provincial en Red” que propone “presencia del gobierno nacional sostenida en el tiempo en las provincias” bajo la promesa de “encender las economías regionales”.

Las posibilidades para establecer esa coordinación son varias: por ciudad capital, por segunda ciudad, por densidad poblacional, por regiones, o por tipo de producción. “Todavía está en análisis de qué manera se va a llevar a la práctica”, explicaron desde las oficinas de Alberto F. “Se pretende establecer reuniones periódicas y descentralizadas entre los gabinetes provinciales y el nacional”, abundaron. De esta manera, Alberto Fernández propone institucionalizar el pacto político que selló con las gobernadoras y los gobernadores peronistas, que fue fundamental en la militancia territorial y la fiscalización final de las elecciones del pasado 11 de agosto.

Las tres patas

Si bien el acuerdo con los máximos dirigentes del empresariado y los sindicatos se concretó con la foto de Tucumán, las reuniones se venían gestando desde hacía por lo menos un mes. El objetivo central es frenar la inflación que acaba de dar otro salto del 4% en agosto. Según abundaron fuentes cercanas al candidato peronista, “se trata de un acuerdo para que durante 180 días se puedan acomodar los precios relativos y recomponer salarios sin que se traslade a la inflación”. La propuesta la explicó con tono pedagógico el propio Fernández en distintos medios. Adelantó que propone “un aumento salarial”. Dijo que en un primer momento puede “significar costos mayores pero que son necesarios para reactivar el consumo sin que se traslade a precios y se convierta en un boomerang”. “La madre del problema es que el gobierno pensó que paraba el consumo, paraba la demanda y bajaban los precios. Eso nunca pasó. La inflación tiene que ver con la idea de dolarización en los formadores de precios y la concentración del mercado, que en el mundo alimentario es muy importante”, dijo el candidato del FdT, quien se reunió esta semana con el supermercadista Alfredo Coto. Para ese sector del comercio, Fernández anunció la desdolarización de las tarifas, medida que ya le había adelantado de manera personal al titular de la empresa mayorista Pampa Energía, Marcelo Mindlin.

En tanto, en la ronda de negociaciones, el dirigente peronista hizo un pedido particular a los dirigentes rurales, con quienes también se había reunido en sus oficinas a fines de agosto. “Se aspira a buscar el compromiso del campo para que liquiden, en períodos breves, las divisas”, detallaron. Es una forma de acceder a de manera frecuente a los dólares que produce la exportación de granos luego de la fuga masiva que se aceleró tras las PASO.

La negociación más delicada es la que transita el candidato con los representantes del capital y del trabajo. Miguel Acevedo, titular de la Unión Industrial Argentina, dejó en claro su reclamo sectorial histórico: reducir los costos laborales. Si bien Fernández descartó desde un principio de la campaña la reforma laboral, sí propone motorizar la demanda del sector empresarial a través de los convenios por actividad. Según explicaron en su entorno, el ejemplo a seguir es el que se implementó entre los trabajadores petroleros de Vaca Muerta durante la gestión de Cambiemos. “La intención es replicar eso a través de acuerdos sectoriales en las nuevas actividades que se producen a partir del cambio tecnológico. Pero los sindicatos estarán sentados en esa mesa”, aclararon desde el búnker albertista. “Estas iniciativas se complementarán con una reforma impositiva diseñada junto a metas macroeconómicas e inversión en ciencia”, adelantaron a Tiempo voceros del candidato.

Por lo pronto, los únicos que quedaron afuera del naciente pacto social son los capitales especulativos  de corto plazo, a los que atacó Fernández desde un primer momento, cuando criticó la trampa de las Leliq. “El sector financiero tendrá una agenda distinta a la que impuso el gobierno actual, ya que estará vinculado a la producción. Es necesario el acceso al crédito por parte de medianas y pequeñas empresas. La economía es inviable con tasas de interés del 80 al 120 %”, definió Trotta a este medio. El miércoles por la noche, además de Acevedo de la UIA y Héctor Daer de la CGT, también se sumó a la cena el banquero Jorge Brito. «


Publicado en:
https://www.tiempoar.com.ar/nota/el-nucleo-del-pacto-social-subir-ingresos-y-acordar-los-precios

domingo, 15 de septiembre de 2019

La Iglesia, la CGT y la UIA, en sintonía con Alberto Fernández, destacaron la necesidad de un "Pacto Social", por "El Destape" del 14-09-19


Tres importantes sectores comenzaron a plantear sus preferencias electorales y expresaron la necesidad de construir un acuerdo entre todos.

La Iglesia destacó hoy "la necesidad de un pacto social para el Siglo XXII" durante un encuentro que contó con la participación de referentes del sindicalismo, el empresariado, el campo, el oficialismo y la oposición, en sintonía con la intención que pregona el candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández.

"Tenemos que sentarnos y acordar entre todos qué país queremos y ponernos todos en una dirección", destacó el presidente de la Pastoral Social de la Ciudad de Buenos Aires, Carlos Accaputo.

En el auditorio del Federación Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina (Foetra), en el barrio porteño de Balvanera, y en el marco de la edición número 22 de la Jornada de Pastoral Social, el organizador del encuentro afirmó: "Los niveles de pobreza son el fruto de decisiones políticas y económicas que nos tenemos que hacer cargo todos".

"Si tenemos una política, una economía, una empresa, es para darle sentido a la existencia de mujeres y hombres de nuestro pueblo. El verdadero sentido lo da la felicidad del pueblo", añadió Accaputo.

En el panel denominado "¿Por qué es necesario un Pacto Social a nivel nacional?", el secretario general de la CGT Héctor Daer manifestó que "no sólo hay que plantear un acuerdo de ver cómo se reactiva el país, sino que también hay que tener una mirada de investigación y desarrollo".

"Dentro de unos meses, en la Argentina vamos a empezar a construir un pacto social que nos perfile y potencie a todos los argentinos a 10, 20, 30 años para adelante. Nos queda una coyuntura, salir de esta crisis, pero no tengo dudas de que el próximo Presidente va a ser quien convoque a todos los sectores para potenciar esta Argentina, para sacarla de la mediocridad", añadió el líder de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA).

En tanto, el vocal y referente de la Unión Industrial Argentina (UIA) José Urtubey remarcó que "el marco en el que se tiene que dar este nuevo Pacto Social es el crecimiento sostenible acompañado de una fuerte inclusión social".

De la misma manera se expresó el presidente de Coninagro, Carlos Ianizzotto, quien subrayó que "no solamente hay que tener voluntad, sino que también hay que tener contenido y acción para construir un Pacto Social".

Más tarde, en el panel denominado "Ejes estratégicos de un Pacto Social con perspectiva federal", el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, indicó: "La construcción de confianza es lo primero que tenemos que tener los argentinos para construir en común".

"El Pacto Social es una realidad que se viene. Si no llega a ser realidad, es porque habremos perdido la batalla central", planteó, a su lado, el diputado nacional y referente del Frente de Todos Felipe Solá.

El encuentro eclesiástico se da escasos días después de que Alberto Fernández organizara una reunión similar en Tucumán, de la que participaron Daer; el presidente de la UIA, Miguel Acevedo; así como el gobernador local, Juan Manzur; y el mandatario electo de Misiones, Oscar Herrera Ahuad; entre otros.


Publicado en:
https://www.eldestapeweb.com/nota/la-iglesia-la-cgt-y-la-uia-en-sintonia-con-alberto-fernandez-destacaron-la-necesidad-de-un-pacto-social--201991414430/amp?__twitter_impression=true

jueves, 12 de septiembre de 2019

Cómo es el pacto social que Alberto Fernández tiene en mente, por Nicolás Lantos (para "El Destape Web" del 11-09-19

Foto de la cumbre en Tucumán que se menciona en la nota. 

Fernández ya piensa en sus primeros días de gobierno y cómo recomponer poder adquisitivo sin que se licúe con la inflación. 

por Nicolás Lantos 

11 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Alberto Fernández regresó de España con un plan en mente. Su preocupación, por estos días, pasa por encontrar una fórmula que permita recomponer el poder adquisitivo de los trabajadores argentinos sin que esa mejora termine licuándose por la inflación. La clave para lograrlo, según el proyecto que terminó de madurar el candidato durante el viaje, es alcanzar un acuerdo entre sindicatos y empresarios que acomode los precios relativos durante los primeros seis meses del próximo gobierno. En ese sentido, Fernández ya trabaja para tejer un “pacto social”: ayer le presentó su idea al titular de la Unión Industrial Argentina, Miguel Acevedo, en el primer encuentro cara a cara entre ambos. Fue la previa de una cumbre que se celebrará esta tarde en Tucumán, de la que también participarán referentes de la CGT, gobernadores y el futuro presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.



“Hay que ponernos de acuerdo para que por 180 días podamos recomponer salarios sin que eso signifique un aumento de inflación”, planteó el hombre del Frente de Todos el lunes por la noche, en su primera entrevista después de la gira por la península ibérica. En las palabras del candidato resuena la propuesta de un nuevo contrato social que había planteado Cristina Fernández de Kirchner en la primera presentación de su libro Sinceramente en mayo en La Rural, que ella misma retomó el último fin de semanas en Posadas. Ambos coinciden en que resulta necesario alinear a los distintos actores económicos para normalizar la situación económica sin someter a la sociedad a mayores sacrificios que los que se hicieron durante estos cuatro años. Los equipos técnicos ya están trabajando en ese plan; y ahora Alberto se puso personalmente a la cabeza de las charlas.

El primer paso lo dio ayer, cuando recibió en las oficinas de la calle México a Acevedo, titular de la UIA. El industrial aceitero fue convocado para presentarle este plan e invitar a los equipos técnicos de esa organización a sumarse a trabajar en esa dirección. La reunión fue la primera cara a cara entre ambos, y los dos se llevaron una buena impresión mutua. Lo transmitieron cada uno a sus colaboradores más cercanos, después de hablar durante algo más de una hora. Por parte del candidato, se ratificó el compromiso de priorizar la recuperación del entramado productivo que se deterioró rápidamente durante los últimos cuatro años; del lado de los empresarios hubo una promesa de acompañar durante los primeros seis meses y de sumarse a la mesa de diálogo que plantea Fernández de cara a la negociación de un pacto intersectorial.

El encuentro fue una manera de allanar el camino antes de la mini cumbre que tendrá lugar esta tarde en Tucumán. Un nuevo aniversario de la Unión Industrial de esa provincia sirve de excusa para una convocatoria del gobernador Juan Manzur que reunirá a Fernández y Acevedo con el titular de la CGT, Héctor Daer. Del encuentro también participará Massa, que tendrá desde diciembre la responsabilidad de que cualquier acuerdo tenga su contraparte legislativa. Si bien será un encuentro preliminar y no se espera que haya un documento en una etapa tan temprana del diálogo, la foto marcará un compromiso de las partes de sumarse a una mesa de negociaciones que avance en ese sentido. El candidato del Frente de Todos quiere llegar al 28 de octubre con el acuerdo resuelto, de forma tal de brindar previsibilidad y evitar un nuevo período de zozobra tras las elecciones.


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https://www.eldestapeweb.com/nota/como-es-el-pacto-social-que-alberto-fernandez-tiene-en-mente--20199119170

martes, 27 de agosto de 2019

Alberto Fernández propuso un pacto entre empresarios, sindicatos y el Estado, por "Minuto Uno" del 26-08-19


26 de agosto de 2019

Alberto Fernández propuso un pacto entre empresarios, sindicatos y el Estado
El candidato a presidente del Frente de Todos llamó a un acuerdo para "ordenar la economía" durante el próximo gobierno.
El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, propuso este domingo que se celebre un acuerdo entre "empresarios, sindicatos y Estado" para ordenar la economía del próximo gobierno.

"Para parar las expectativas hay que hacer un acuerdo para parar la pelota, lo que significa bajar esta locura y mirar dónde cada uno está parado", evaluó Fernández.

Para eso, el ex jefe de Gabinete señaló que "hace falta poder político para que empresarios, sindicatos y Estado puedan trabajar en ordenar la locura que hoy es la economía. Tenemos que desactivar el desorden que Macri produjo para poder bajar la inflación", añadió.

En declaraciones televisivas, Fernández remarcó que los empresarios hablan con él porque "vieron el resultado" de las PASO y descartó que se trate de reuniones "pedidas" por el Frente de Todos.

Al respecto, consideró que "está muy bien lo que hizo (Marcos) Galperin" de ir a verlo a sus oficinas de San Telmo, pese a haber apoyado públicamente a Macri en la campaña hacia las PASO.

Para Fernández, el CEO de Mercado Libre "vive en Argentina y necesita tener certezas de cómo va a ser la Argentina, y tiene que hablar eso con el que posiblemente sea presidente".

Fernández se reunió con Galperin el 15 de agosto, días después de las PASO, y el empresario destacó en esa ocasión que el encuentro fue "muy positivo y constructivo" pues se hizo para "buscar un diálogo, puntos de encuentro, un consenso".

Fernández dijo también hoy que "los inversores tienen mucho más miedo de que Macri siga en estos términos" con la actual situación económica.

Sobre ese punto, advirtió que "si no desactivamos una tasa de interés del 75 por ciento, es muy difícil que la inflación ceda".

Tras señalar que la gestión de Macri "produjo cuatro millones y medio de pobres", Fernández expresó la necesidad de elaborar un "plan que estabilice la economía y garantice el desarrollo y el crecimiento".

Además, alertó que la gestión de Cambiemos recibió "un país con 23 puntos de inflación y la llevaron a 55".

Publicado en:
https://www.minutouno.com/notas/5050763-alberto-fernandez-propuso-un-pacto-empresarios-sindicatos-y-el-estado