ÁLBUM DE IMAGENES DE "MIRANDO HACIA ADENTRO"

Todas las imágenes originales producidas por "Mirando hacia adentro" han sido publicadas en un blog satélite llamado "Mirando hacia adentro. Álbum de imágenes".

DEUDA EXTERNA ARGENTINA ON LINE

La página norteamericana "usdebtclock.org" informa segundo a segundo la evolución de las deudas de los países. Vea online y en directo el REENDEUDAMIENTO ARGENTINO presionando AQUÍ.

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Elbaum. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Elbaum. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de octubre de 2025

La paz de Damocles, por Jorge Elbaum (para "Página 12" del 05-10-25)



Imagen: AFP


5 de octubre de 2025 



El 30 de noviembre de 1964, Ernesto "Che" Guevara pronunció un discurso en Santiago de Cuba, advirtiendo que "no se puede confiar en el imperialismo, ni un tantico así, nada." Esa admonición puede ser útil para evaluar la propuesta de Donald Trump que supone una inmediata tregua en Gaza y una posterior Hoja de Ruta, un poco enigmática, destinada a lograr una futura soberanía palestina. La iniciativa del rubicundo magnate, publicitada una semana atrás, fue anunciada, de manera jactanciosa, como "uno de los grandes días de la historia en la civilización". Sus antecedentes prepotentes y megalómanos hacen difícil creer en que ahora se convierta en el garante de una tregua. Postula un cese al fuego en el mismo momento en que modifica el nombre de su Secretaría de Defensa para reconvertirla en Ministerio de Guerra.


Frente a la encrucijada planteada por el trumpismo, aparece como imprescindible contemplar el punto de vista de las víctimas. Incluso dejando a un lado –sin obviarlas– las lógicas dudas que genera cualquier propuesta proveniente de los máximos propulsores de todas las guerras: cuando dos millones de personas sufren desde hace dos años los bombardeos permanentes, y casi setenta mil personas han sido asesinadas, la obligación política y ética es consultar a las víctimas de esos crímenes. Cuando las bombas siguen derribando hogares por doquier, y los crímenes de lesa humanidad se repiten sin que la comunidad internacional haya logrado intervenir de forma efectiva, los únicos que tienen derecho a demandar y peticionar son quienes sufren las muertes de sus hijos, las mutilaciones de sus familiares y la desesperación de sus madres. Cuando existe la posibilidad de que la sangría pueda interrumpirse, aplazarse o detenerse, la voz de los que sufren es la que hay que escuchar.


El 30 se septiembre, un día después de que la Casa Blanca difundiera su plan de paz, la Autoridad Nacional Palestina (ANP), presidida por Mahmud Abás, difundió un documento en el que adhirió a la propuesta, sumándose a la Liga Árabe, Turquía e Indonesia. La declaración de la ANP subraya la necesidad de "poner fin a la guerra contra Gaza (…) garantizar la inmediata distribución de ayuda humanitaria, asegurar la liberación de rehenes y prisioneros, impulsar los mecanismos para proteger al pueblo palestino, refrendar el respeto al cese del fuego, refrendar la seguridad palestinos e israelíes, impedir la anexión de tierras, detener el desplazamiento de palestinos y poner fin a las acciones unilaterales que violen el derecho internacional". Las causas estructurales que han motivado el conflicto, que ya lleva más de ocho décadas, no tienen un cronograma cierto de ejecución. La hacen más incierta si se la relaciona con las amenazas proferidas por el mandatario pacifista al advertir que "sobrevendrá un infierno" si no se acepta la propuesta. Y más precaria si se la vincula con las amenazas bélicas globales difundidas la última semana en la reunión de Trump con los más altos mandos del Pentágono, en la que les exigió a los uniformados "prepararse para la guerra" y comprometerse en la consolidación de unas fuerzas armadas "más fuertes, más duras, más rápidas, más feroces y poderosas que nunca".


La paz, en boca de Trump, tiene acepciones curiosas. Una semana atrás, en la Asamblea de las Naciones Unidas, se presentó a sí mismo como el factótum de la concordia global al asumirse como responsable de haber solucionado siete conflictos bélicos. La credibilidad pacificadora del magnate estadounidense es solo verosímil para quienes disocian sus propuestas diplomáticas con los innumerables conflictos y amenazas que desplegó durante su primer mandato y que continúan en la actualidad: multiplicación de las guerras arancelarias; reconocimiento de las organizaciones multilaterales; bombardeos a la República Islámica de Irán; amenazas de invasión a Panamá; reforzamiento del bloqueo a Cuba: asedio a la Venezuela chavista; injerencismo político en Brasil; chantaje financiero y protección del narcogobierno de Javier Milei; incorporación de la Doctrina de la Seguridad Nacional al interior de los Estados Unidos; persecución a inmigrantes; coacciones varias para garantizarse la venta de armamento (del Complejo Militar industrial) a la Unión Europea y ampliación brutal de la guerra híbrida contra la República Popular China.


La credibilidad de su propuesta genera dudas, incluso, por el momento en el que fue presentada. Las buenas intenciones postuladas por el mandatario estadounidense coincidieron, de forma llamativa, con la última etapa del periplo de la Flotilla Global Sumud. Las grandes usinas propagandísticas de Occidente lograron, gracias a la propuesta hecha pública por Trump, ensombrecer la noticiabilidad de la gesta marítima solidaria, que terminó siendo interceptada por las fuerzas militares israelíes el miércoles último. Además, el plan de paz carece de precisiones respecto a la cronología posterior al cese del fuego. Sin embargo, a pesar de la incertidumbre que genera su devenir –y de las interpretaciones varias sobre el cumplimiento de las etapas planteadas–, los gazatíes, sometidos a una presión que alcanza los setecientos días, reclaman la aceptación de la propuesta. Exigen la entrega de los rehenes por parte de Hamás y apuestan a la consecución de los pasos estipulados que garantizarían la interrupción de los bombardeos cotidianos y la llegada perentoria de ayuda humanitaria.


A ese ruego se le suma el clamor de millones de manifestantes en todo el mundo, que exigen el fin de la masacre, e incluso una parte de la sociedad civil israelí, que asume su responsabilidad respecto a los crímenes que se suceden sobre la población palestina. El diario israelí Haaretz publicó tiempo atrás un artículo firmado por dos eminentes académicos israelíes, Daniel Blatman y Amos Goldberg. El ensayo fue titulado como "No hay un Auschwitz en Gaza, pero lo que sucede en Gaza es un genocidio". Blatman es el Director del Instituto de Estudios Judíos Contemporáneos de la Universidad Hebrea de Jerusalén y Goldberg, investigador de dicho instituto. El último párrafo del artículo consigna que " Una vez que termine la guerra, los israelíes tendremos que mirarnos en el espejo, en el que veremos no solo el reflejo de una sociedad que no protegió a sus ciudadanos del ataque asesino de Hamas, y desatendió a sus hijos e hijas secuestrados, sino que además cometió este acto en Gaza, este genocidio que manchará la historia desde ahora y para siempre". Tendremos que enfrentarnos a la realidad y comprender la profundidad del horror que hemos infligido. Lo que está ocurriendo en Gaza no es el Holocausto. Allí no hay Auschwitz ni Treblinka. Sin embargo, es un crimen de la misma especie: un crimen de genocidio”. La lucidez y precisión de esta manifestación es eludida y/o negada por quienes siguen justificando la matanza de civiles palestinos en Gaza. Entre ellos, Javier Milei y la DAIA.



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/863229-la-paz-de-damocles

jueves, 11 de septiembre de 2025

CUANDO ESTO TERMINE, por Jorge Elbaum (para "La Tecl@ Eñe" del 10-09-25)




Cuando esto termine –porque va a terminar–, vamos a festejar con el alivio de sabernos fuertes, de haber atravesado este desquiciado laberinto de crueldades sin haber perdido la brújula del amor a nuestra Patria.


Por Jorge Elbaum*

(para La Tecl@ Eñe)


Aveces vemos el inicio del fin de una pesadilla en la rendija de una noche. Nos despertamos al día siguiente y empezamos a sentir que estamos, por fin, sacudiéndonos los residuos de una confusión vaporosa. Después de que el daño colectivo nos hirió con insistencia durante más de setecientos días, tenemos la sensación de que estamos respirando un poco mejor. Siempre supimos que la angustia trabaja contra el aire. Hace piruetas en la sombra para quitarnos calma. La zozobra es refractaria a la dilatación pulmonar. Esa sensación de ventilación emocional, de apertura al ingreso suave de oxígeno, es lo que experimentamos la noche del domingo cuando escuchamos el audio de Cristina y las palabras de Axel.


Algo se estaba reacomodando. Se exhibía, en el escenario de La Plata, una combinación de sensatez, racionalidad y templanza. Muchos –mientras celebrábamos el límite impuesto a la derecha– nos preguntábamos sobre la temporalidad del aguante. Sobre el registro de aquello que se entiende como soportable. No sabemos con certeza qué tipo de irritación habilitó la flagrancia de ese desvarío de gritos, insultos y prepotencia acobardada. Qué impotencia permitió que un desquiciado mental se convirtiera en la pesadilla diaria de una sociedad entrenada en sobrevivir a diferentes crisis económicas.


Probablemente, uno de sus orígenes se vinculó con el trauma producido por el aislamiento del COVID. Los jóvenes–especialmente los adolescentes– sufrieron de forma particular el encierro y fueron la infantería electoral del triunfo liberticida. Un segundo elemento se relacionó, seguramente, con la frustración de un gobierno que abandonó los compromisos asumidos, traicionando el mandato otorgado por Cristina a Alberto Fernández. Una tercera quedó explicitada por altercados recurrentes entre la vice y el presidente. Una cuarta estuvo ligada a la ética apócrifa del máximo referente del Poder Ejecutivo, que se encargaba de celebrar cumpleaños en plena cerrazón pandémica. Una quinta, sin duda, estuvo anudada a la incertidumbre inflacionaria.


Milei aseguró que iba a superar las tres últimas, con una combinación de una transparencia burocrática, desaliento de los debates institucionales y –sobre todo– con solucionar el problema de la inflación. Todos esos objetivos fueron explotados por las usinas comunicacionales de las corporaciones que venían testeando la frustración y el cansancio: su apuesta fue apuntalar las opciones de radicalidad fascista que expresaba el liberticida para superar al PRO y a la medianía de Alberto Fernández. Bingo: encontraron un outsider a quien empoderar, un frenético a quien arropar, un títere con quien jugar –aparentemente– por fuera del establishment, que se diferenciaba de los dos últimos gobiernos a través de gritos e insultos. La jugada duró poco. Primero, porque el PRO se sumó a la cruzada criminal del ajuste, y después, porque la inflación se redujo artificialmente a costa de «pisar» las paritarias, incrementar los despidos, aumentar la defunción de las PYMES, generar una recesión ritual incrementando un endeudamiento gigantesco.


El malentendido se extendió durante 23 meses gracias a la insistente protección mediática que ubicó las bravuconadas de Milei en el lugar de una cruzada contra la corrupción estatalista. Endiosaron a un muñeco de torta que adora el dinero, que cree rugir como un león y que presume de ser la reencarnación de Moisés. Un profeta que sus acólitos –con micrófono, o con perfiles violentos de redes sociales– eludieron recomendar su urgente internación psiquiátrica. Nunca un oxímoron fue más categórico: un neoliberal adicto al egoísmo extremo que defiende la venta de órganos y de niños, que –de la noche a la mañana– es rebautizado como un sujeto que renuncia a la ambición dineraria en nombre del bien común, al tiempo que se pavonea como economista experto en «hacer dinero sin dinero».  Un zorro en el gallinero motivado por el triple objetivo profano de (a) manotear todo billete disponible, (b) seducir a los grandes capitales financieros, y (c) ganarse la confianza de varios capitostes corporativos que le aseguren algún conchabo para cuando la crisis política lo destituya. 


Este sujeto desaforado sigue contando con la autorización de los jefes del FMI. Sigue teniendo el apoyo –cada vez más minoritario– de sectores que lo habilitan a reproducir un desquicio gestual y productivo. Que le otorgan un aval a quien posee una sensibilidad clausurada para sentir empatía por otra criatura que no sea un perro o su hermana. A diferencia de lo que sucedió en la dictadura genocida, la perversión macri-mileísta no apeló a los lenguajes fantasmagóricos, al ocultamiento. No dijo: «no son, no están, están desaparecidos». La truculencia del actual gobierno alardeó de las víctimas de forma explícita y desaforada. Festejó su desposesión e intentó pedagogizar acerca de la necesidad de pisar a los lastimados para disfrute de quienes podían sentirse a salvo de sufrir esa trituradora de carne.


Cuando esto termine –porque va a terminar–, Milei será recordado como un brote psiquiátrico de la argentinidad. Su imagen se convertirá en una evocación vergonzante: ¿Cómo fuimos capaces de ungir a este espécimen grotesco, opuesto a toda humanidad, en la representación política? Cuando esto termine, uno de nuestros primeros gestos asumirá la forma de un homenaje íntimo, a quienes mantuvieron la llama. A los que señalaban la debilidad intrínseca de un personaje desechable, cobarde y desquiciado.


Cuando esto termine –porque va a terminar–, vamos a homenajear a las luces que nos impidieron creer que esto era el fin de los días. Vamos a mirar a los ojos a quienes sufrieron, pensaron y sintieron que ya no habría recuperación posible frente a tanta intimidación legitimada por medios, jueces y mercenarios de los votos legislativos. Vamos a volver a recordarles, a los alicaídos, que la vida siempre resurge como una profecía de esperanza, incluso cuando el viaje transcurre por los reinos de una ultratumba infernal, y no está Virgilio para guiarnos.


Cuando esto termine –porque va a terminar–, vamos a memorizar el sufrimiento de los abuelos, los universitarios, los científicos, los pacientes oncológicos, los discapacitados. Las sensaciones tristes de quienes atravesaron este desierto de espinas con dolores cotidianos, con broncas acumuladas, con angustias indescifrables. Vamos a pasar la película –cerrando los ojos– de los laburantes que perdieron su trabajo, del desprecio soportado por los sectores más desvalidos. Vamos a escribir en las paredes el nombre del pibe con autismo que fue humillado por un crápula. El domingo fue un parteaguas que nos permite replantear algunas cosas. Tenemos más cerca el fin de esta demencia.


Cuando esto termine –porque va a terminar–, vamos a festejar con el alivio de sabernos fuertes, de haber atravesado este desquiciado laberinto de crueldades sin haber perdido la brújula del amor a nuestra Patria.


Miércoles, 10 de septiembre de 2025.


*Sociólogo, Periodista, Escritor, Dr. en Ciencias Económicas.


miércoles, 20 de agosto de 2025

DENUNCIA PENAL CONTRA NETANYAJU DEL LLAMAMIENTO ARGENTINO JUDÍO


                                  


El Llamamiento Argentino Judío comunicó a través de su Presidente MARCELO HORESTEIN,  que el jueves 14 de agosto presentó ante la Justicia Federal en lo Penal una denuncia pidiendo que en cumplimiento a lo dispuesto por la CORTE PENAL INTERNACIONAL, en caso de que el Primer Ministro Benjamín Netanhayu ingrese al país, sea detenido conforme las sanciones aplicadas por el tribunal al cual la Argentina está adherida. 

           La causa recayó en el Juzgado No. 10 a cargo del DR. Julian Ercolini, bajo el No. 3365/2025

           La institución se presentó con el patrocinio legal del DR. LUIS KON y el aval de JORGE ELBAUM, ELINA MALAMUD, ALBERTO TESKIEVICZ y demás integrantes de su Consejo Directivo.

           Entre otros fundamentos literalmente expresa:


“Promover el cese de la impunidad de gravísimos crímenes implica, además, la necesidad de un inmediato cese del fuego y de las hostilidades, de no repetición de los crímenes, sobre todo en estas horas en las que buena parte del mundo observa indignado y conmovido las atrocidades que diariamente se están perpetrando. 

Como representantes de un movimiento argentino y judío, humanista, laico, democrático, progresista y pluralista, entiendo estar cumpliendo con la obligación de reivindicar las tradiciones de nuestra colectividad, llevando este mensaje a toda la sociedad, con la presentación de esta denuncia, persiguiendo justicia universal. “

martes, 19 de agosto de 2025

Las dos victorias de Putin, por Jorge Elbaum (para “Página 12” del 17-08-25)

 



Por Jorge Elbaum

17 de agosto de 2025

 

La cumbre de Alaska se convirtió en una victoria política de Vladímir Putin. Durante tres años insistieron en su aislamiento –lo calificaron de paria– y quisieron presionarlo para que acepte una tregua, en momentos en que sus tropas avanzan de forma persistente en camino a Kiev. Lejos de someterse a las presiones, los ultimátums y a las amenazas previas del propio mandatario estadunidense, fue recibido en alfombra roja, exhibió su sonrisa más afable y aduló al magnate devenido en presidente afirmando que "no hubiese habido guerra en Ucrania de haber estado Trump en el poder en 2022". En búsqueda de su ansiado premio Nobel de la Paz, el narcisismo de Trump se vio colmado, situación que permitió orientar los debates a áreas de interés común como el vencimiento del Tratado de Nueva Reducción de Armas Estratégicas que expira el 5 de febrero de 2026.

 

 

 

La revista británica The Economist consideró que el encuentro se convirtió en una pesadilla geopolítica coherente con la humillación sufrida por Volodímir Zelenski en la reunión realizada en febrero último en la Casa Blanca. Los propagandistas de la supremacía de Europa Occidental –adiestrados en una recóndita rusofobia–, olvidaron considerar que el encuentro fue protagonizado por perfiles de formación disímil. Por un lado, el millonario curtido en el arte de comprar, vender, engañar, estafar y dirigir reality shows como El Aprendiz. Un magnate devenido en mandatario que fue condenado en tres causas: abuso sexual, difamación y falsificación de registros comerciales. Un presidente que, además, la Corte Suprema lo preservó de ser procesado por golpista. Frente a él, un abogado, exfuncionario de una agencia de inteligencia durante dos décadas, protagonista de la recuperación del orgullo nacional ruso. En síntesis: un jugador fullero de póker, frente a un ajedrecista embebido en patriotismo.

 

 

El encuentro estuvo enmarcado en una proliferación comunicacional inusitada. Cada gesticulación, guiño y ademán se convirtió en un elemento de altercado simbólico. La decisión de llevar a cabo la reunión en la Base Militar Conjunta Elmendorf–Richardson se constituyó en el primer mensaje de amedrentamiento. Los encargados políticos del protocolo conjeturaron que el solo ingreso en territorio militar intimidaría al jefe del Kremlin. Una de las primeras respuestas fue bridada por el canciller Sergei Lavrov, quien fue visto el jueves por la tarde, en Anchorage con un buzo estampado con la inscripción de la sigla CCCP. Dichas iniciales son la abreviatura en ruso de la URSS. El territorio de Alaska perteneció a Rusia hasta 1867 cuando el zar Alejandro II decidió venderlo por un valor aproximado a los 7 millones de dólares.

 

Gran parte del establishment globalista, y sus mercenarios comunicacionales, pronosticaban, con indisimulable fastidio, que Putin sería indoblegable. En ese contexto, la sola realización de la cumbre supuso un éxito para el mandatario moscovita al prevalecer sobre las operaciones realizadas por Bruselas para que no se lleve a cabo el cónclave o para que fracase. Desde Francia, Emmanuel Macron intentó quitarle relevancia al encuentro afirmando que “es normal que haya una reunión bilateral entre Rusia y Estados Unidos. Lo bueno es que haya coordinación con Europa en los asuntos que le conciernen". Las contradicciones entre Bruselas y Washington no son el resultado del arrebato trumpista, sino la consecuencia de enfoques alternativos sobre cómo enfrentar la rebelión en la granja de los BRICS+, cuya emergencia trastoca el establishment financiarista monolítico que caracterizó las relaciones internacionales en el último medio siglo.

 

Europa trató de convertir la reunión en un fracaso, mientras que el régimen de Kiev llamó en forma desesperada a ejercer más presión contra Putin. Las respuestas estadounidenses previas no se hicieron esperar: el secretario del Tesoro, Scott Bessent, conminó a los dirigentes de la Unión Europea a "cerrar la boca" ante la evidencia de que buscaban el fracaso de la cumbre. La velocidad de los cambios genera confusión entre quienes estaban (mal)acostumbrados a orientar de forma mancomunada la gobernanza global, apelando al latiguillo de un orden basado en reglas, ajeno a la Carta de las Naciones Unidas. Una normativa que ningún país debatió ni aprobó y que la lógica multilateral cuestiona desde diferentes perspectivas:

(a) la defensa de la seguridad estratégica planteada por Moscú contra los 32 países de la OTAN;

(b) el derecho de la República Popular a instaurar mecanismos de cooperación no injerencista haciendo valer al mismo tiempo su preponderancia económica y comercial, basada en la productividad y la competitividad;

(c) el paradigma de la autonomía planteado por Brasil al reivindicar la soberanía de sus instituciones jurídicas;

(d) la dignidad y resiliencia India dispuesta a tender expeditivos puentes hacia su antiguo adversario regional, después de las penalidades arancelarias impuestas por Washington; y

(e) Sudáfrica, liderando las acusaciones ante el Tribunal Penal Internacional respecto al genocidio en Gaza.

 

La ofensiva rusa se produjo en febrero de 2023, pero en el análisis estratégico examinado por los mandos militares del Kremlin no solo pesó el cerco impulsado por la OTAN, sino las invasiones previas, tanto la de Napoleón como la de Hitler. En los estudios previos también se consideraron los documentos oficiales británicos publicados por el National Archives en 1998 en los que se filtraron las propuestas de Winston Churchill para atacar la URSS en 1945. La investigación fue realizada por el analista Jonathan Walker, integrante del Comité de Historia Militar. Fue publicado en 2013 con el título de Operación Impensable. Al final de la Segunda Guerra, el presidente Harry Truman relegó la propuesta de Churchill porque tenía una propuesta de mayor alcance disciplinario: las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki con las que consiguió la rendición de Japón y pretendió aterrorizar a los soviéticos.

 

 

La pelea actual al interior de la OTAN se vincula con que fue Estados Unidos quien impulsó la operación de asedio y acoso contra la Federación Rusa desde los años noventa. Pero ahora decide ausentarse por considerar que debe dedicarse a dos enemigos prioritarios: los inmigrantes internos –todos ellos considerados delincuentes y narcotraficantes–, y los chinos. Mientras tanto, la República Popular exhibió su acostumbrada parsimonia basada en la Asociación Estratégica Integral que hermanan a Xi Jinping con el Kremlin. Dicho acuerdo incluye una próxima reunión conjunta en la que se abordarán las derivas geopolíticas del encuentro realizado en la Base Militar. Mientras tanto, los apesadumbrados demócratas globalistas  junto a Ursula Von der Leyen aseguraron que la cumbre podría convertirse en una nueva Conferencia de Yalta, sin presencia europea. Las dos victorias de Putin, la política y la militar, parecen limitar las capacidades de Bruselas para proponer nuevas Operaciones Impensables. Eso que llaman Occidente está roto.

 

Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/850128-las-dos-victorias-de-putin

 

 

domingo, 1 de septiembre de 2024

Telegram, Musk y la ciberguerra, por Jorge Elbaum (para "Página 12" del 31-08-24)

 


Imagen: AOP press


Por Jorge Elbaum

31 de agosto de 2024

La conflictividad global está atravesada por factores económicos, comerciales y bélicos que tienen a las plataformas, las redes sociales, la Inteligencia Artificial (IA), los satélites y los cables de fibra óptica submarina como elementos claves que definen los espacios soberanos, el espionaje y la capacidad para influir, condicionar y determinar formatos cognitivos y conductas sociales.


Los analistas militares denominan a la constelación estructural que le da soporte a Internet como el C4ISR, sigla con la que se hace referencia a las actividades de comando, control, comunicaciones, inteligencia, vigilancia y reconocimiento. La geopolítica actual es inseparable de la dotación de información y manipulación que posee la ciberesfera. Esta constatación ha generado la ampliación de los espacios de operatividad de las fuerzas armadas, sumándose la ciberdefensa al ejército, la marina y la aeronáutica.


La detención del fundador y CEO de la red social Telegram Pavel Durov (foto) se inscribe en el control de esta dimensión cada vez más relevante del poder global. Uno de sus orígenes se vincula con la guerra que llevan a cabo los 32 países de la OTAN contra la Federación Rusa. Una segunda causa se relaciona con la capacidad que posee Telegram para sortear a los aparatos de inteligencia del G7. La plataforma de Durov fundada en 2013 cuenta en la actualidad con mil millones de usuarios, un soporte de mensajería cifrada que no pudo ser penetrado por la OTAN y múltiples protocolos criptográficos que los integrantes de la plataforma se han negado a compartir.


El caso Pavel Durov se inscribe en la ofensiva de occidente para limitar la independencia y la autonomía de lo que no pueden controlar. Los antecedentes de Julian Assange (WikiLeaks), del analista Edward Snowden (refugiado en la Federación Rusa, luego de difundir documentos de inteligencia), y de Meng Wanzhou, ejecutiva de Huawei detenida en Canadá durante más de dos años, exhiben el malestar de quienes no aceptan la pluralidad de los dispositivos, plataformas y redes que no pueden monitorear.


Durov fue acusado por el Centro de Lucha contra la Delincuencia Digital (C3N) y de la Oficina Nacional de Lucha contra el Fraude (ONAF), por no moderar los contenidos. La imputación de la justicia está caratulada como “complicidad en la administración de una plataforma en línea por permitir una transacción ilícita, en banda organizada”. Entre los otros delitos imputados, figura el rechazo a cooperar con las autoridades en las intercepciones autorizadas por la legislación francesa. La imputación, en síntesis, se vincula con la negativa de Durov a violar la confidencialidad comprometida a los usuarios de la plataforma.


Aunque Durov fue liberado bajo control judicial, y se le prohibió abandonar el país, sus defensores dejaron trascender que podría dejar de ser acusado si colaborara con las autoridades de inteligencia y accediera a compartir los códigos criptográficos que permitirían acceder a los mensajes privados, sobre todos a los relacionados con la guerra entre de la OTAN contra Moscú. Telegram se ha convertido en una fuente fundamental de información y es utilizado por las tropas rusas para difundir posicionamiento y videos de las batallas que generan desánimo entre los combatientes de Kiev. Telegram se ha convertido en una aplicación donde se entabla “una batalla virtual" que es utilizada para hacer geolocalizaciones de tropas y organización de comando por parte de analista rusos agrupados en el canal de Telegram denominado Rybar.


Antes de llegar al aeropuerto de París-Le Bourget, proveniente de Azerbaiyán, Durov estuvo dos días en Bakú, lugar al cual también viajó Vladimir Putin. Los servicios de inteligencia de la OTAN sugirieron que el CEO de Telegram se había reunido con el líder ruso. Según el vocero del Kremlin Dmitri Peskov, no existieron contactos entre ambos. Luego de la detención, Moscú denunció que Emmanuel Macron –aliado a Volodymir Zelensky– pretendía “intimidar” a Durov con el objeto de controlar las claves de la red social. Por su parte, la Defensora del Pueblo de Rusia, Tatiana Moskalkova, acusó a París de detener a Pavel con el fin de clausurar la plataforma para que la información se derive a plataformas en las que la OTAN puede interferir.


El tema fundamenta de la disputa, que tiene a Telegram como parte de la disputa, es la soberanía. El globalismo otantista busca imponer su lógica de doble rasero. Lo que no controla para ser ilegal, peligroso o subversivo. Pero si algún país ajeno a su vigilancia pretende controlar su constelación de C4ISR, pasa de forma inmediata a convertirse en un cómplice del terrorismo internacional. En los últimos años, Turquía ha exigido que las redes sociales tengan ejecutivos locales basados en el país, demanda que ha sido rechazada por las grandes plataformas.


El último 17 de agosto, Elon Musk informó que X cerrará sus oficinas en San Pablo dada la exigencia del juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes para que nombre un representante legal en el país. El plazo otorgado al socio político de Donald Trump venció el último jueves y este viernes el juez ordenó la suspensión inmediata de la red social en Brasil. Las ciber-batallas que tienen como núcleo la competencia por el control cognitivo serán un vector de la conflictividad global en las próximas décadas. 



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/763764-telegram-musk-y-la-ciberguerra

viernes, 23 de agosto de 2024

La guerra cognitiva de la OTAN, por Jorge Elbaum (para "Página 12" del 18-08-24)

 


Por Jorge Elbaum

18 de agosto de 2024

 

Las campañas electorales y las operaciones de manipulación psicológica se multiplican a nivel global como resultado del enfrentamiento entre la OTAN y el Sur Global, representado por los BRICS+. Según el documento publicado por la OTAN, dedicado a la guerra cognitiva, los conflictos bélicos actuales se desarrollan en el marco de cuatro dimensiones específicas de confrontación: los espacios militares terrestres, marítimos, aéreos y los ligados al ciberespacio. Pero esas áreas de conflagración se insertan en un entramado caracterizado por la persuasión, el convencimiento, la confusión, el debilitamiento y/o desarme moral del adversario, competidor o enemigo.


Estas colisiones son previstas como permanentes y se desarrollan, al mismo tiempo, en jurisdicciones convencionales y no convencionales. Las contiendas, desde esta perspectiva, apelan a dispositivos tecnológicos y comunicacionales guiados para alterar, modificar o solidificar los imaginarios sociales (de las configuraciones mentales) de las poblaciones destinatarias de las acciones bélicas.


Este capítulo incluye la detección de procesos cognitivos de grupos relevantes y de informantes claves, personas influyentes (influencers), como primer paso para ser reclutados mediante la monetización. Esos agentes se capacitan, se entrenan y se utilizan –muchas veces sin saber que son soldados de una guerra– para canalizar y/o provocar distorsiones mentales, afectar la toma de decisiones y dificultar determinadas acciones opuestas a los intereses del actor que asume la beligerancia. De hecho, sus procedimientos intentan persuadir, paralizar, desmoralizar, desmovilizar e incluso deprimir emocionalmente a colectivos nacionales, grupos específicos o sujetos particulares. Esta operación conjunta posee un carácter difuso, por lo que suele encontrar al bando agredido totalmente desarmado, ignorante de las maniobras que se llevan a cabo en su contra.


La guerra cognitiva pretende, en su forma más radical, alterar las orientaciones electorales, las identidades nacionales y las políticas públicas. Para ese cometido se dedica a fracturar, dividir y fragmentar las sociedades dispuestas como objetivo. De esta manera logran someter a un territorio nacional sin recurrir a la fuerza militar: logran que las percepciones, las disposiciones y las concepciones de los individuos se convierten en campos de batalla dispuestos para ser manipulados.


Quienes manejan los mecanismos cognitivos más novedosos –actualización de las guerras psicológicas del siglo XX– carecen de ingenuidad: saben que no pueden transformar a todas sus víctimas, pero les alcanza con “pescar con redes inmensas” que rinden en términos demográficos para el objetivo último de intervenir en lo que se piensa y en cómo se actúa. A los colectivos detectados y reclutados como fuerza propia se los hace sentir fuertes, defendidos, secundados y apoyados. Esto se lleva a cabo mediante cuentas falsas, bots y herramientas de Inteligencia Artificial (IA) que poseen la capacidad de silenciar o reducir la manifestación de sus críticos.


Según el Oxford Internet Institute de la universidad homónima, setenta países realizaron campañas de manipulación de la opinión pública con fines políticos a través de las redes sociales, mediante la utilización de IA, Big Data y algoritmos orientados. Algunos de esos países se vieron implicados en actividades de guerra cognitiva al interior de sus respectivos países y también en el exterior. Estados Unidos, además, desarrolla este tipo de iniciativas de forma conjunta e integrada con las empresas transnacionales dedicadas a gestionar plataformas y software dedicado (foto, Elon Musk, propietario de X).


Entre sus tareas más habituales se observan las acciones para sobrerrepresentar hashtags e invisibilizar otros, generar ciberataques, intervenir comunicaciones personales, promover la desinformación, generar debates de temas intrascendentes, crear o modificar páginas, viralizar noticias falsas y agrupar seguidores para movilizar ciudadanos en temáticas contradictorias con los intereses soberanos.


La guerra cognitiva se desarrolla a través de dispositivos híbridos, que combinan aspectos materiales con otros de índole comunicacional. Sus antecedentes recientes incluyen la promoción de revoluciones de colores –lanzadas a través de plataformas–, y conflictos bélicos proxis (como en Ucrania). Combinan medios militares y no militares para lograr el control de la opinión pública, la desestabilización de la sociedad o el colapso de la economía. Esta forma de beligerancia instaura “burbujas sociales fragmentadas” donde las informaciones, las noticias, las opiniones se cosifican como zonas de confort ajenas a cualquier posibilidad de crítica. De esa forma se alcanzan dos metas al mismo tiempo. Se logra quebrantar la cohesión social –basada en la configuración de identidades nacionales– y al mismo tiempo imponer luchas fratricidas para emplazar fragmentos irreconciliables. Conocer su lógica de guerra aparece como imprescindible para enfrentarlos.



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/760911-la-guerra-cognitiva-de-la-otan

martes, 13 de febrero de 2024

Ucrania en su laberinto, por Jorge Elbaum (para "Página 12" del 13-02-24)


Una mujer ucraniana llora la muerte de familiares en Kharkiv.. Imagen: NA



Por Jorge Elbaum

13 de febrero de 2024 




El próximo 24 de febrero se cumplen dos años del inicio de la Operación Militar Especial de la Federación Rusa, el conflicto bélico que ha originado profundos cambios en las relaciones políticas internacionales. La guerra que continúa desarrollándose en Europa Oriental tiene la originalidad de revestir un triple carácter: por un lado es el resultado de una guerra civil promovida por el gobierno de Kiev contra los ruso-hablantes del Donbas; en segundo término es una conflagración interestatal entre Rusia y Ucrania; y por último es una confrontación bélica proxy de los 31 países miembros de la OTAN contra Moscú con el claro objetivo de debilitar la soberanía rusa y socavar la alianza multilateral expresada en los BRICS. En ese sentido, es un tiro por elevación contra Xi-Jinping, quien vio incrementarse –durante el último bienio– la hostilidad en torno a Taiwán.


En términos operativos la guerra se ha convertido en una cotidiana batalla de desgaste con indudables ventajas militares de Moscú que se suman a una escasez de tropas ucranianas y una asunción disimulada de la sociedad ucraniana de que es imposible la derrota de Moscú. En noviembre del año pasado, quien se desempeñaba hasta el último jueves como el comandante en jefe de Fuerzas Armadas ucranianas, Valeri Zaluzhni, concedió una entrevista a The Economist en la que admitió que su contraofensiva había fracasado, que la situación en el frente se encontraba estancada y que vislumbraba graves restricciones en el reclutamiento, dificultad atribuida a la mala gestión de Zelensky. Tres meses después de estas declaraciones el mandatario ucraniano decide desplazar a Zaluzhni nombrando en su lugar al jefe del ejército, el general Oleksandr Sirski.


A las declaraciones desanimadas de Zaluzhni se le sumaron las del jefe de asesores de la oficina presidencial ucraniana, Mykhailo Podolyak quien reclamó ayuda de Occidente dado que “las tropas rusas estaban usando alrededor de 10 mil proyectiles de artillería por día a lo largo de la línea del frente, mientras que las tropas ucranianas estaban restringidas a usar alrededor de 2 mil en respuesta”. Los analistas militares del pentágono, además, son pesimistas respecto a las capacidades de Kiev para repeler los continuos ataques misilísticos. Según un informe del servicio de inteligencia británico, Rusia produce casi 100 tanques mensuales, número que quintuplica lo que recibe Ucrania durante el mismo periodo.


Según el ministro de defensa de Dinamarca, el general Flemming Lentfer, Rusia ha demostrado ser "más fuerte de lo esperado” y ha aprovechado el conflicto para instaurar una “economía de guerra, condición que le permite regenerar su poder de combate y reponer sus reservas mucho más rápido de lo que pensábamos”. Una derrota de Kiev sería utilizada –subrayó Lentfer– para que “Rusia utilice su fuerza militar para desafiar a la OTAN”. Si esto sucede, señaló Moscú “controlaría el 35 por ciento de todos los mercados mundiales de trigo”. En la última semana el canciller alemán, Olaf Scholz, declaró antes de un viaje a Washington, que su país no podrá suministrar las armas requeridas por Zelensky, razón por la cual “tenemos que hacer todo lo posible para evitar que Rusia salga victoriosa”.


Mientras el jefe del gobierno germano se traslada a Washington para mantener conversaciones bilaterales con Joe Biden, orientadas a que el Capitolio habilite ayudas a Kiev, se difundieron datos sobre el crecimiento de la economía rusa. Durante 2023 el producto Bruto se incrementó un 3,6 por ciento empujado por el consumo, por el aumento de las exportaciones y por la industria militar. Las contradicciones internas dentro de la Unión Europea (UE) y las fallidas negociaciones dentro del Capitolio, quedaron expuestas el último jueves en la entrevista realizada por el trumpista Tucker Carlson a Vladimir Putin. El dialogo entre el líder ruso y la ex figura de Fox News se llevó a cabo en la misma semana que fracasó el acuerdo para concederle 60 mil millones de dólares en asistencia militar para Ucrania, 14 mil millones a Israel y otros 10 mil millones en asistencia humanitaria para Ucrania, Gaza y Cisjordania.


Desde que se inició el conflicto en febrero de 2022 la UE aportó a Kiev unos 100 mil millones de dólares afectando en forma directa a la economía comunitaria. En el último aporte comprometido recientemente por la UE –que tuvo al premier húngaro Viktor Orbán como su más tenaz opositor– se asegura un desembolso de otros 50 mil millones mientras aumentan las protestas del sector agrícola y se derrumba la producción industrial de Alemania. Una encuesta difundida la última semana por Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, relativa a las elecciones parlamentarias de junio, advierte sobre una posible derrota del globalismo neoliberal, representado por el grupo parlamentario más obsesionado en posponer la capitulación ucraniana.


El estancamiento bélico que beneficia a Moscú, el deterioro moral de las tropas ucranianas, las contradicciones internas en el conglomerado otantista y los potenciales triunfos de Trump y Orbán en las elecciones del 2024 –presidenciales en EE.UU. y parlamentaria en la UE– explican la despreocupación y la templanza con la que Putin recibió a Carlson. 



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/712160-ucrania-una-capitulacion-demorada

jueves, 30 de marzo de 2023

CORRIDOS POR LOS ALUMNOS, por Jorge Elbaum (para "El Cohete a la Luna" del 26-03-23)



 

Los estudiantes de Derecho de la UBA lapidaron simbólicamente a Borinsky, Ercolini & Plee


POR JORGE ELBAUM MAR 26, 2023


 

La última semana el Departamento de Derecho Penal y Criminología de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires decidió dar de baja –para el primer cuatrimestre de 2023– una serie de materias, por no alcanzar la cantidad de alumnos inscriptos. Tres de los titulares de las materias prescindidas por decisión del alumnado ostentan cargos de profesores y al mismo tiempo se desenvuelven como ilustres operadores judiciales en despachos ubicados en los tribunales federales de Comodoro Pro. Mariano Borinsky, Julián Ercolini Escondido y Raúl Plee se constituyeron en los más afamados docentes castigados por los estudiantes, quienes decidieron impugnar a la reconocida tríada del Partido Judicial.

La eliminación de las asignaturas se efectivizó en el marco de la Resolución 15.062, aprobada por el consejo directivo de la Facultad de Derecho, al considerarse que deben darse de baja aquellas comisiones que no alcancen la inscripción mínima de diez alumnos. Según diferentes integrantes de agrupaciones estudiantiles que activan en dicha casa de estudios, la exclusión de las tres materias ha sido el resultado de una condena explícita decidida por los alumnos en el marco de debates presenciales y virtuales en relación al perfil de los reprendidos.

Un mes atrás, la comunidad académica de esa institución promovió una solicitud de juicio académico para remover a Ercolini, ante la escandalosa filtración de audios e intercambios de mensajes ligados al grupo de tareas jurídico-mediático que participó de un retiro espiritual en las adyacencias de la propiedad del magnate británico Joe Lewis. Luego de la filtración de las comunicaciones –donde se dejaba en claro el rol central de Ercolini–, los firmantes de la solicitada justificaron su exigencia en la “falta de ética académica, indignidad moral o inconducta notoria”. Dicho petitorio fue avalado por una veintena de profesores de esa Facultad y suscripto por miles de alumnos.

En la misma semana en que los tres operadores judiciales fueron raleados de sus cátedra, otro integrante de la troupe de los escondidos, Marcelo D’Alessandro, debió renunciar al Ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires. Ambos fueron partícipes del viaje a Río Negro junto a Pablo Yadarola (magistrado del juzgado Penal Económico 2), Pablo Cayssials (Contencioso Administrativo 9), Carlos Mahiques (sala II de la Cámara de Casación Penal) y el procurador porteño Juan Batista Mahiques. Los encargados de recibir a los operadores judiciales fueron Pablo Casey –sobrino de Héctor Magnetto y director de asuntos legales e institucionales del Grupo Clarín– y Jorge Rendo, CEO del grupo empresario comandado por Magnetto.

Los tres profesores cuestionados fueron lapidados simbólicamente con la ausencia de inscriptos a sus cursos. Los repudios fueron prologados por informes realizados por los propios alumnos, quienes sintetizaron sus currículums con sus antecedentes más ocultos. En el caso de Ercolini, las interacciones de los estudiantes en los foros de debate sobre la Facultad subrayaron, fundamentalmente, la utilización política del suicidio del fiscal Natalio Alberto Nisman, cuya instrucción está radicada en su juzgado desde hace más de seis años, tratando de que dicha causa no llegue al juicio oral y público, algo que pondría en situación comprometida a su socia política Patricia Bullrich, quien contribuyó a instalar la delirante teoría del comando iraní venezolano, manipulando las pericias judiciales a través de sus subalternos de la Gendarmería. Desde que Ercolini tiene en su juzgado la causa de la muerte del fiscal, se negó en forma sistemática a cotejar las conclusiones periciales con las realizadas por el Cuerpo Médico Forense, los especialistas de la Policía Federal y el laboratorio del Centro de Investigaciones Fiscales de la procuración de Salta. Los informes brindados por estas tres últimas agencias consignaban que “al momento del disparo no había ninguna otra persona en el baño”.

 

 


 

Bajo la lupa estudiantil
 


Julián Ercolini y Mariano Borinsky.
 

Otro de los operadores judiciales puestos en evidencia fue Mariano Borinsky. El informe elaborado por los alumnos –para recomendar que no se inscriban en su materia– incluye dos secciones. La primera recuerda el obsceno plagio realizado por el actual integrante de la Cámara de Casación, al publicar su tesis posdoctoral de la UBA, titulada Los delitos de corrupción, un análisis de derecho penal y procesal penal. La invectiva contra Borinsky incluye un pormenorizado desglose de las falsificaciones desvergonzadas reproducidas por el magistrado:

Facsímil textual de párrafos del libro del economista colombiano David Francisco Camargo Hernández, titulado Evasión fiscal: un problema a resolver, publicado en 2013.
Copia de un portal de ciencias sociales similar al Rincón del Vago, para pavonearse sobre su versado conocimiento en Emile Durkheim.
Párrafos duplicados de la Introducción al Derecho Penal Económico, del año 2000, edición colectiva compilada por Enrique Bacigalupo.
Duplicación –como texto propio– de párrafos completos del texto de Laura Zúñiga Rodríguez, Bases para un modelo de imputación de responsabilidad penal a las personas jurídicas (Editorial Thomas Aranzadi, Navarra, 2003).
Copy paste del portal de un apunte de Sociología de la Educación, colgado en el portal de la Universidad de Castilla.
Extensos párrafos robados de un dictamen de la Corte Constitucional de Colombia.
Copia textual de la entrada de teoría de juegos de Wikipedia.
Columna robada a Facundo Manes, publicada originariamente por el actual diputado radical en el diario español El País el 17 de junio de 2016.
Plagio al texto de la periodista Mariel Fitz Patrick –sobre ranking de la corrupción– publicado en Infobae el 25 de enero de 2021.
Secciones completas de un informe de la organización Transparencia Internacional.
Varios párrafos textuales hurtados del libro Corrupción, democracia, Estado de derecho y derechos humanos, del chileno Claudio Nash.
La otra sección dedicada a Borinsky se aboca a denunciar el sórdido entramado del magistrado con los cambiemitas y la DAIA. El relevamiento recuerda la operación ejecutada por Mauricio Macri, los dirigentes de Pasteur 633 y el propio juez para reabrir la causa del Memorándum de Entendimiento con Irán, por la que se acusó a Cristina Fernández de Kirchner y a Héctor Timerman como traidores a la Patria. En 2016 el entonces integrante del consejo directivo de la DAIA, Santiago Kaplun, compartía su estudio de abogado con Ramiro Rubinska, concuñado del casador. Este último era el esposo de Ingrid Meischenguiser, cuya hermana Evelyn es cónyuge de Borinsky. El juez y el directivo de la DAIA lograron –con la reapertura de la causa– el encarcelamiento de Carlos Zannini, Fernando Esteche y Luis D’Elía, e impidieron la continuidad del tratamiento oncológico al ex canciller, situación que le provocó la muerte.

Para planificar dicho entramado y exhibir sus resultados, Borinsky visitó en 15 oportunidades a Mauricio Macri en la Quinta de Olivos durante su cuatrienio presidencial. Con una situación actual un poco menos empoderada, el magistrado apenas logró conchabarse en la Universidad de Palermo (de gestión privada) para ofrecer un curso de Garantías en el Proceso Penal junto a otro de los integrantes de la Cámara Federal de Casación Penal, Diego Barroetaveña, recordado por dictaminar contra los soldados torturados en Malvinas.

El tercer caso, el del fiscal Raúl Plee, es el más pródigo en datos compilados por los estudiantes. Se remonta a la participación, junto a Gerardo Pollicita y Carlos Stornelli, en la comisión de seguridad del club Boca Juniors en épocas de Macri. En el currículum exhibido a los alumnos –con el claro objetivo de que desistan de anotarse en su materia– se recuerda que el fiscal fue uno de los organizadores de la marcha del 18 de febrero de 2015 en homenaje a Alberto Nisman, encabezada por Eduardo Taiano, hoy procurador de la causa del suicidio del fiscal. También fue, en connivencia con la Mesa Judicial coordinada por Fabián Rodríguez Simón, un factótum de la reapertura de la denuncia de Nisman.

La rememoración de los estudiantes hace eje, además, en un viscoso olvido protagonizado por Plee: en marzo de 2018, el Tribunal Oral Federal 5 expuso los fundamentos de la sentencia en la causa ESMA unificada, pero el fiscal encargado de realizar las apelaciones –Raúl Plee– dejó vencer el plazo sin presentar el recurso, situación que beneficiaba sin dudas a las defensas de los genocidas. El informe de los alumnos consigna que esta actitud estaba íntimamente relacionada con la operación que tramitaba Plee para convertirse en procurador general de la Nación. Como parte de esa maniobra, el fiscal visitó –en formato extorsiva– a la defensora general Stella Maris Martínez en 2018, para solicitarle su renuncia, avalada por entonces senador Miguel Ángel Pichetto, alias Micky Vainilla.

Plee fue otro de los visitantes asiduos de Macri que el gobierno cambiemita intentó ocultar. La asociación civil Poder Ciudadano solicitó en 2018 el listado de todas las visitas realizadas a la Casa Rosada y a la quinta de Olivos. El gobierno macrista se las negó, pero la asociación interpuso una medida judicial y la gestión tuvo que entregar dichos listados omitiendo cuidadosamente toda mención a las visitas de los magistrados cambiemitas Borinsky y Plee. Una investigación periodística de El Destape logró, sin embargo, hacer públicos esos encuentros.

La sanción simbólica promovida por los alumnos contra los tres profesores pone en evidencia la anemia moral de quienes dicen luchar contra la corrupción, barriendo en forma permanente su suciedad debajo de una alfombra que, cada vez, se exhibe como más hedionda e indecente.


Publicado en:
https://www.elcohetealaluna.com/corridos-por-los-alumnos/

lunes, 4 de julio de 2022

La Alianza Atlántica se dispone para la guerra con todos los que no forman parte de su entorno, por Jorge Elbaum (para "El Cohete a la Luna" del 03-07-22)

                                                                                                                                                                       


                                      


por JORGE ELBAUM 

JUL 3, 2022 

La Organización del Atlántico Norte (OTAN), alianza militar que congrega a 28 Estados de Europa junto a Estados Unidos y Canadá, realizó su Cumbre en Madrid, en la que definió a Rusia y a China como sus enemigos al tiempo que decretó el final de la etapa de la globalización neoliberal. La militarización de la producción, la distribución, el comercio y la comunicación expresan la consolidación de dos bloques geopolíticos y una subsecuente reconfiguración de las relaciones internacionales.


El documento de la Cumbre, que finalizó el último jueves, expresa el Nuevo Concepto Estratégico de Madrid, basado en una cobertura planetaria. Entre 22 puntos se consigna la necesidad de enfrentar las “amenazas cibernéticas, espaciales, híbridas y asimétricas, y al uso malicioso de tecnologías emergentes y disruptivas”. También señala la necesidad de combatir las prácticas comerciales de sus adversarios y/o enemigos, y define nuevas áreas de incumbencia como la energía y las migraciones –incorporadas en el punto 6 del documento– como dimensiones de tratamiento militar. “Abordaremos –especifica la declaración firmada por los jefes de Estado– de acuerdo con nuestro enfoque de 360 grados, en los dominios terrestre, aéreo, marítimo, cibernético y espacial, y contra todas las amenazas y desafíos”, apelando a una mayor “cooperación civil-militar”, ampliando “la asociación con la industria” y reuniendo a “los gobiernos, el sector privado y la academia para reforzar nuestra ventaja tecnológica”.



Todas las esferas de la vida pasan a estar militarizadas en “operaciones de alta intensidad y multidominio”. La referencia a los procesos migratorios, conceptualizados como una problemática bélica, permite explicar los trágicos sucesos acaecidos en San Antonio –donde murieron asfixiadas 46 personas en un camión con acoplado– y la masacre de Melilla, donde fueron asesinados 37 africanos que buscaban escapar del hambre y la guerra.


La cumbre de Madrid extiende las concepciones planteadas en 2010, referidas a las “amenazas a la seguridad no relacionadas con conflictos armados”, así como las relacionadas con la “la seguridad energética, las cadenas mundiales de distribución comercial, los riesgos sanitarios o el cambio climático”. En ese registro, cualquiera de estas dimensiones deberá ser monitoreada desde una perspectiva bélica y deberá incluir potenciales sanciones y/o justificaciones de injerencia otantista. Un paso más cercano a la guerra híbrida, consistente en el manejo de modalidades de conflictos, operaciones integradas y superpuestas: convencionales, irregulares, espaciales y virtuales, atravesadas por manipulaciones diplomáticas, mediáticas y judiciales, estructuradas sobre la base de operaciones de configuración cognitiva de las poblaciones.


En Madrid se inició el procedimiento estatutario dispuesto para el ingreso de otros dos miembros, Finlandia y Suecia, al tiempo que se suscribió la instalación de una base militar en Polonia, donde residirá el cuartel general permanente para el quinto cuerpo de ejército de los Estados Unidos. Para convertirse en multidominio, la OTAN se propone –además de orientarse hacia el Este, para cercar más a Moscú y a Beijing– ampliarse hacia el Atlántico Sur, instalando bases operativas en África, América Latina y la Antártida. En una segunda fase, estipulan, buscará la expansión hacia el Ártico.


El objetivo estratégico de la OTAN durante la Guerra Fría se resumía en la contención, es decir dificultar la expansión de la Unión Soviética y el resto de los países ubicados detrás de la que se denominaba “la cortina de hierro”. Por el contrario, el objetivo actual de la Alianza Atlántica, comunicado por su secretario general, el noruego Jens Stoltenberg, consiste en la búsqueda por desarticular la soberanía de los países considerados enemigos (la Federación Rusa) y/o adversarios (China, Venezuela e Irán, entre otros). Para lograr ese propósito se requiere moldear el orden mundial de acuerdo con la visión y los intereses de los tres ejes corporativos de dominación, definidos originalmente por Washington: las transnacionales, los centros financieros y el complejo militar-industrial, integrados por directores intercambiables que entran y salen por puertas giratorias. Esos tres colectivos, articulados, se constituyen en el centro de la propuesta atlantista de hegemonía global, que consideran actualmente desafiada por la entente sino-rusa.


La militarización de la economía, conceptualizada por el documento de la OTAN, generó el incremento del precio de los fertilizantes y la energía, provocando inflación y escasez alimentaria en el sur global. “Creo que quienes proponen estas decisiones tienen la ilusión de que podrán intimidar a Rusia, contenerla de alguna manera. No tendrán éxito”, precisó el viceministro de Exteriores, Serguei Riabkov, el último miércoles.


La destrucción de países como Irak, Siria, Yemen, Somalia, Sudan y Libia es la expresión de esa direccionalidad, en términos de desintegrar aquello que no puede ser moldeado: se tratará de darle continuidad al desmembramiento de países díscolos para transformarlos en Estados fallidos y lograr, de esa manera, controlar sus recursos e imposibilitar la vinculación con Rusia o China. La nueva etapa de la OTAN amplía sus facultades, designando como objetivo a las redes de cooperación interestatal: buscará entorpecer los vínculos y las lógicas de cooperación desplegadas por países considerados enemigos o adversarios.


Como parte de esa tarea, se buscará el desmembramiento de la Ruta de la Seda, con el objeto de disminuir la influencia de Beijing. Los primeros ensayos de esta orientación estratégica, sin embargo, no han sido efectivos: las sanciones unilaterales (económicas, comerciales y financieras) orientadas a debilitar a Moscú se convertirán en el paradigma de esta nueva concepción atlantista, destinada a orientar con perfil militarizado las dimensiones económicas, sociales y culturales de las relaciones internacionales: “La República Popular China –señaló Stoltenberg el último miércoles– desafía nuestros intereses, seguridad y valores, y busca socavar el orden internacional basado en reglas (…) Hemos de tener en cuenta las consecuencias para nuestra seguridad cuando vemos que China (…) intenta el control de infraestructuras estratégicas, por ejemplo el 5G, la red de telefonía de última generación”.



Publicado en:

https://www.elcohetealaluna.com/la-otan-y-la-militarizacion-global/

sábado, 26 de marzo de 2022

¿A qué le teme la oligarquía?

 

lunes, 14 de marzo de 2022

LA MANO QUE MECE LA CUNA, por Jorge Elbaum (para "El Cohete a la Luna" del 13-03-22)

 


El rol de Estados Unidos en la guerra en Ucrania

por JORGE ELBAUM 


Washington aceptó la existencia de laboratorios de investigaciones militares de patógenos hallados por Moscú en Ucrania.

 


El lunes 7 de marzo las fuerzas militares rusas localizaron una red de seis laboratorios en la zona del Donbas. Las instalaciones halladas, algunas parcialmente desmanteladas, corresponden a laboratorios de investigación militar gestionados por investigadores estadounidenses y ucranianos en forma conjunta. Los documentos encontrados en los laboratorios se vinculan con la contratista Southern Research Institute, adscripta a la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa (DTRA), una dependencia del Pentágono.


En una investigación de 2018 sobre el desarrollo de armamento biotecnológico, titulada “Las armas biológicas del Pentágono”, se detallan los contratos de esa empresa con el Ministerio de Defensa estadounidense para generación y propagación de bioagentes. Un día después de los hallazgos, la subsecretaria de Estado Victoria Nuland aceptó la existencia de esos laboratorios conjuntos y se mostró alarmada ante la posibilidad de que dichas instalaciones puedan ser utilizadas en el futuro por Moscú.


La tarea conjunta de guerra biológica implementada con Kiev es parte de un programa desarrollado por Washington para empoderar a los sectores nacionalistas ucranianos e incitarlos a una confrontación con Rusia. Según la historiadora estadounidense Mary Elise Sarotte, autora de Ni una pulgada más: Estados Unidos, Rusia y el estancamiento de la posguerra fría, el rechazo norteamericano a la pacificación europea se debe a que la cooperación en seguridad dentro de ese continente fue vista por Wall Street y los think tanks estadounidenses como una posibilidad cierta de pérdida de influencia en la región. Una de las fuentes consultadas para su investigación –un importante funcionario del Departamento de Estado– manifestó que una integración entre Rusia y Europa “sería peligrosa (…) Si los europeos unen sus fuerzas y construyen un sistema de seguridad común, nosotros nos quedamos fuera y eso no es deseable. Hay que fortalecer la OTAN para que eso no ocurra”.


El 21 de noviembre de 1990 se celebró en París la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE). Durante ese evento se firmó la Carta para la Seguridad Europea, suscrita por los Estados de Europa, Estados Unidos y Canadá. En el apartado titulado “Relaciones amistosas entre estados participantes”, se consignaba: “La seguridad es indivisible. La seguridad de cada uno de los Estados participantes está inseparablemente vinculada con la seguridad de los demás”. También se advertía que los firmantes –entre los que se hallaban Rusia, los integrantes de la Unión Europea y Estados Unidos– “no fortalecerán su seguridad a expensas de la seguridad de otros Estados”.


Ese mismo año, ocho meses antes de la rúbrica de la Carta de la Seguridad Europea, el entonces jefe del Departamento de Estado, James Baker, le garantizó a Mijail Gorbachov que la Alemania reunificada se convertiría en el último país en ser integrado a la OTAN: “Entendemos la necesidad de garantías para los países del Este. Si tenemos presencia en una Alemania que es parte de la OTAN, no habría extensión de la jurisdicción de la OTAN para las fuerzas de la OTAN, ni una pulgada hacia el este”. El entonces embajador de Estados Unidos en Moscú, Jack Matlock certificó, tiempo después, que se le otorgaron “garantías categóricas” a la Unión Soviética de que la OTAN no se expandiría hacia el este.


Los documentos oficiales desclasificados en 2017 por el gobierno de los Estados Unidos, referidos a los compromisos asumidos ante Rusia, fueron digitalizados por el National Security Archive. En el informe se detalla la lista de los funcionarios gubernamentales que se comprometieron en las dos décadas posteriores a la reunificación alemana a no expandirse militarmente hacia el Este. Entre los citados aparecen el secretario de Estado norteamericano James Baker, el Presidente George Bush, el ministro de Exteriores alemán Hans-Dietrich Genscher, el canciller Helmuth Kohl, el director de la CIA Robert Gates, el Presidente francés François Mitterrand, la primera ministra británica Margaret Thatcher y su sucesor John Major, el secretario de Exteriores de ambos, Douglas Hurd, y el secretario general de la OTAN, Manfred Wörner.


Un lustro más tarde del establecimiento de esos compromisos se llevaron a cabo las primeras maniobras militares conjuntas de la OTAN con Ucrania. Mientras se realizaban los ejercicios bélicos en la frontera de Rusia, el ministro de Exteriores británico, Malcom Rifkind, afirmaba que el verdadero objetivo consistía en impedir que Rusia se consolidase como una potencia similar a la que fue la URSS medio siglo atrás. En 1999 se integraron a esa organización atlantista tres países: Polonia, Hungría y la República Checa. En 1996, cuando aparecía como evidente la defección a los compromisos asumidos por Washington y los países europeos, Gorbachov concedió una entrevista en la que señaló: “Hoy se pueden ignorar los intereses de Rusia, sus críticas a la ampliación [de la OTAN], pero la debilidad de Rusia no será eterna. ¿Es que no se dan cuenta para quién trabajan con esa política? Si la OTAN avanza en esa dirección aquí habrá una reacción”.


Advertencia y presagios


En 1997, George Kennan, uno de los pensadores estadounidenses más influyentes de la Guerra Fría, señaló en una entrevista en el New York Times que “ampliar la OTAN sería el error más fatídico de la política estadounidense en toda la era de posguerra fría”. Detalló además que dicha expansión “inflamaría las tendencias nacionalistas y militaristas de Rusia” y que eso llevaría a “restaurar el clima de la Guerra Fría a las relaciones este-oeste, e impulsará una política exterior rusa en direcciones opuesta a nuestros intereses”.


Un año después, ante la nueva expansión de la OTAN promovida por Bill Clinton en 1998, Kennan puntualizó que “esto es el inicio de una nueva Guerra Fría… creo que es un error trágico. No hay ninguna razón para esto. Nadie estaba amenazando a nadie”. Algo similar opinó Henry Kissinger en un artículo que escribió para el Washington Post en 2014: Ucrania “no debería de ser la avanzada de cualquiera contra el otro, debería de funcionar como un puente entre ellos”. Y recomendó: “Estados Unidos necesita evitar tratar a Rusia como un ente aberrante al cual se le tienen que enseñar reglas de conducta establecidas por Washington”.


William Perry, el secretario de Defensa de Bill Clinton, declaró un lustro atrás que Estados Unidos es el responsable del deterioro en las relaciones con Rusia. El actual jefe de la CIA de Joe Biden, William Burns, advirtió en una autobiografía, hace dos años, que invitar a Ucrania a la OTAN es percibido por todos los partidos políticos de Rusia como “nada menos que un reto directo a los intereses rusos”. Ted Galen Carpenter, especialista en relaciones internacionales del conservador Cato Institute, señaló en 2018 que los partidarios del atlantismo belicista habían desencadenado una segunda Guerra Fría al extenderse hacia el Este: “Era completamente pronosticable que la expansión de la OTAN llevaría a una ruptura trágica, posiblemente violenta, de relaciones con Moscú… las advertencias fueron ignoradas. Ahora estamos pagando el precio por la miopía y arrogancia de la política exterior de Estados Unidos”.


Dos semanas atrás, cuando Vladimir Putin ordenó la operación militar en Ucrania, el coronel Douglas McGregor, ex asesor de Seguridad del gobierno de Donald Trump, aseguró que la decisión del Putin no sólo era previsible, sino justificada, dado el acoso producido por la OTAN durante los últimos veinte años. Todos los analistas internacionales e incluso los encargados del seguimiento geopolítico militar sabían que la creciente amenaza de la OTAN –junto a la persecución de ruso-hablantes en Ucrania– garantizaba un conflicto armado.



Una esvástica por ahí

 

Primerísimo primer plano de una manifestación en Kiev.


En febrero de 2014 se produjo en Ucrania un Golpe de Estado inscripto en la seguidilla de la revolución de colores promovida por diplomáticos de Estados Unidos, agencias de inteligencias y corporaciones mediáticas.


La revolución del Maidán tuvo como protagonista a la actual subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, que en 2014 era la jefa para Asuntos Europeos del gobierno de Barack Obama. Mientras se sucedían los disturbios en Kiev, se filtró una conversación telefónica de Nuland con el entonces embajador de Estados Unidos en Ucrania, Geoffrey Pyatt. En ese diálogo se explicitaban los tres objetivos centrales de la operación del Maidán: digitar a los próximos dirigentes que debían hacerse cargo del gobierno ucraniano, impedir la continuidad de los vínculos pacíficos entre la Unión Europea y Rusia, y envalentonar a los sectores neonazis rusofóbicos. El historiador alemán Herwig Roggemann –uno de los máximos cronistas de los acontecimientos europeos contemporáneos– consideró que “aquella ‘victoria’ occidental en Kiev, el Maidán de 2014, fue el mayor fracaso de la historia europea tras el histórico cambio de 1990”.


Gracias a la injerencia y colaboración estadounidense, los grupos neonazis que lideraron la revuelta del Maidán se transformaron en batallones paramilitares. El banquero Ígor Kolomoiski, gobernador de la región de Dnipropetrovsk, fue el primero en financiar a los batallones territoriales (terbats) Azov, Dnipro 1, Dnipro 2, Aidar y Donbas, encargados de hostigar y asesinar a activistas de Lugansk y Donetsk que pretendían seguir hablando su idioma. El informe de 2016 de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OCHA), acusó al regimiento Azov de violar el derecho internacional humanitario.


En junio de 2015, tanto Canadá como Estados Unidos anunciaron –luego de entrenar a los grupos paramilitares por dos años– que sus fuerzas no apoyarían más al regimiento Azov, dadas sus tendencias neonazis. En 2016 el Pentágono desoyó las recomendaciones del los organismos de derechos humanos, que monitoreaban el Donbas, y levantó la prohibición. Dos años después, en octubre de 2019, 40 miembros del Congreso de los Estados Unidos, encabezados por el representante Max Rose, firmaron sin éxito una carta en la que pedían al Departamento de Estado el etiquetamiento de Azov como una “organización terrorista extranjera” (FTO, por sus siglas en inglés).


El logotipo del grupo –que fue premiado con la incorporación oficial a la Guardia Nacional ucraniana– exhibe el Wolfsangel, uno de los símbolos utilizados por el ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Según el oficial retirado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Philip Giraldi, el entrenamiento de estos grupos por parte de instructores estadounidenses empoderó a los sectores más rusofóbicos y habilitó la respuesta de Moscú: los signos hitleristas son las distintivos que los rusos no pueden soportar.


El primer acuerdo de Minsk, rubricado el 5 de septiembre de 2014, garantizaba la autonomía para los habitantes del Este ucraniano. Fue refrendado por representantes de Ucrania, la Federación Rusa, la República Popular de Donetsk (DNR) y la República Popular de Lugansk (LNR). Tres meses después, el 2 de diciembre, el parlamento ucraniano modificó unilateralmente la “ley sobre el estatuto especial” estipulado en el protocolo. Según la revista estadounidense Army Times, el Comando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos ha trabajado desde 2014, en forma oculta, para desarrollar un concepto operativo militar en conjunto con las fuerzas armadas de Kiev.


El 1º de septiembre de 2020 ‎se prohibió ‎por ley el uso de cualquier otra lengua que no sea el ucraniano en la administración, en los ‎servicios públicos ‎y en la enseñanza. A pesar de que el 20% de la población no habla ucraniano, las escuelas donde se enseñaba ruso ‎y húngaro fueron cerradas. Un año después, el 21 de julio de 2021, el actual Presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, promulgó la Ley ‎sobre los Pueblos Autóctonos, en la que se estipula que sólo los ucranianos de origen ‎escandinavo, ‎los de origen tártaro y los caraitas tienen “derecho a gozar plenamente de todos ‎los Derechos Humanos y de todas las libertades ‎fundamentales”. Ante la requisitoria de los ruso-hablantes de por qué no figuraban con los mismos derechos ciudadanos, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Dmitri Kuleba, adujo que “tienen un estado propio [por la Federación Rusa] por lo que no pueden considerarse autóctonos”.


 


 


Cerco y contención

 



Joe Biden continúa la estrategia de cerco y contención ideada por los globalistas que controlan la OTAN.

 


 


La promulgación de la Ley de los Pueblos Autóctonos se aprobó mientras se llevaba a cabo la cumbre de la OTAN en Budapest, donde Estados Unidos propuso sumar a Ucrania. Los dos temas centrales de debate fueron “las políticas y acciones agresivas de Rusia” y “los desafíos que plantea la República Popular de China” a la seguridad de los países del organismo. A fines de 2021 Joe Biden promulgó la Ley de Autorización de la Defensa Nacional de 2022, en la que se profundiza la “teoría del cerco y la contención” de todos los países que no aceptan el liderazgo de Washington. En el documento se deja claro que sólo alcanza –para ser considerado agresor, o enemigo– la voluntad de un país para defender sus fronteras, su identidad, su seguridad territorial y/o su soberanía.


Los cuatro objetivos actuales de Estados Unidos en Eurasia son:


Demonizar a Rusia y a China para evitar su ascenso como potencias;

Generar malestar interno en dichos países para impedir su consolidación como potencias;

Separar a Rusia de la Unión Europea tanto en términos comerciales como energéticos y suplir a Moscú como proveedor de gas, en formato licuado; y

Desplegar una nueva carrera armamentista orientada a revitalizar la economía atlantista.

Rusia es en la actualidad el segundo productor de hidrocarburos del planeta. El 40% del gas que consume Europa llega por gasoductos gestionados por Gazprom. El gas licuado –que Washington pretende exportar para suplir las exportaciones rusas– costaba 8 dólares el millón de BTU el año pasado, y hoy cotiza a 55 dólares. Europa se sumó a la ofensiva de Washington y se prepara para un duro invierno después de congelar el proyecto del gasoducto Nord Stream II.


Washington se siente parcialmente victoriosa porque arrastró a la Unión Europea hacia la rusofobia. Ahora necesita que Rusia pierda la guerra en el formato de desprestigio y descrédito. Mientras azuzan a los ucranianos a resistir frente a uno de los ejércitos más poderosos del planeta, planean la venta de armas y la futura reconstrucción de Ucrania. Para Washington, una victoria rusa plena conlleva el peligro de un nuevo orden mundial con un eje Moscú-Beijín. Después de fabricar las condiciones para la guerra, el Departamento de Estado se concentra en la necesidad de imponer una narrativa demonizadora de Putin, capaz de obviar el despliegue de la OTAN y el genocidio en el Donbas.


Su credibilidad, sin embargo, quedó expuesta el último 5 de marzo cuando funcionarios de Biden visitaron Caracas para tramitar la compra de petróleo con quien desconocen como Presidente, Nicolás Maduro. Como consignó el marxista de la tendencia Groucho: “Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”.



Publicado en:

https://www.elcohetealaluna.com/la-mano-que-mece-la-cuna/