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lunes, 3 de diciembre de 2012

El buitrismo, como fase superior del mitrismo, por Federico Bernal (para “INFOnews del 02-12-12)



"Civilizado es aquel país cuya seguridad nacional no depende de justicias foráneas. Hacia allí nos dirigimos, guste o no al buitrismo y al texano zaraza.”

Los fondos buitre son la máxima expresión contemporánea del terrorismo financiero y especulador internacional, el buitrismo es, en los albores del siglo XXI y sin resquicio a la más insignificante de las dudas, la fase superior del mitrismo.
Antes de seguir, recomendamos al lector tenga a bien leer completa la editorial que el diario fundado por Bartolomé Mitre publicó el jueves 29 de noviembre. Se titula: "La cuestión moral en el manejo de la deuda". Así arranca: "La primera regla de quien pide prestado es honrar la deuda.”
En la tradición lingüística, el uso de la palabra "honrar" como sinónimo de devolver refiere justamente al honor de las personas y, por extensión, al de las instituciones. Ésta fue sin duda la interpretación del presidente Nicolás Avellaneda cuando, en 1876, afirmó que había 'dos millones de argentinos que economizarían hasta sobre su hambre y sobre su sed para responder en una situación suprema a los compromisos de nuestra fe pública en los mercados extranjeros'". Y así termina: "Si la Argentina quiere recuperar el respeto internacional y volver al mundo, es necesario que sus gobiernos e instituciones recuperen los valores morales perdidos, entre ellos el de honrar los compromisos y acatar fallos judiciales". ¡Volvé Jaurecthe! ¡Volvé por favor!
El llanto de la desde ahora rebautizada Tribuna de Buitrina no tiene consuelo ninguno. ¡La Argentina debió haber acatado el fallo de Griesa, honrado al buitre a costa del hambre y sed de millones de compatriotas! De lo que es capaz de engendrar la incubación de 142 años de servicios al imperialismo y al coloniaje, ¿no? Como esta sublime pieza de reacción, dependencia y cipayismo resulta a todas luces insuperable, vaya una muestra de buitrismo in situ (mitrismo en su fase superior, pero operando desde uno de los Estados estadounidenses más conservadores).
Léase a continuación lo que es capaz de engendrar la incubación de un mitrista suelto en Texas. Dos días antes de la referida editorial, tocaba el turno de la defensa del interés semicolonial al diario Infobae. Título: "Es ridículo tomar el fallo del juez Griesa como colonialismo judicial." La nota se basa en declaraciones de un tal Carlos Zarazaga. Carlos es economista y argentino. Pero no ejerce la profesión en la Argentina, sino en los EE UU, más precisamente en la Reserva Federal del Banco de Dallas, Estado de Texas. Es decir, acá nomás. Zarazaga opina del fallo de Griesa en estos términos: el juez dictó sentencia "desde un punto de vista legal.
Tomarlo como colonialismo judicial es ridículo. Argentina es un país soberano y decidió tomar dinero bajo la legislación de Nueva York". Para Zarazaga, los bonistas que le prestaron dinero a la Argentina aceptaron los títulos emitidos bajo legislación estadounidense "porque no querían enfrentar la situación de que en la jurisdicción argentina se les negara el pago".
Cierra su opinión con una desopilante reducción inmobiliaria de la cuestión: "hay que interpretarlo [al fallo de Griesa] como un contrato entre partes, como un contrato de alquiler en el que el inquilino no pagó. Entonces el juez dice 'o paga o es desalojado' [...] Todas las partes tienen derecho a presentar sus argumentos. El juez va a escucharlas, pero hay una diferencia entre las partes en la que el propietario quiere cobrar y el inquilino no quiere pagar. Estas situaciones en los países civilizados se resuelven en la justicia."
¿Qué valiente se anima a repatriar al cerebro este? Pero seamos justos con el autor de "Dolarización y uniones monetarias: pautas de implementación" (2001), verdaderas guías para la unión aduanera de los países latinoamericanos bajo el dólar como moneda única. Seamos justos, en efecto, pues el mitrista texano da en clavo al centrarse en la pérdida de soberanía judicial argentina, herencia directa de la Ley 24.184 (1/12/92), también conocida como Ley Convenio para la Promoción y Protección de Inversiones.
En fin, el colonialismo mediático y el colonialismo judicial están que trinan. El 7 de diciembre marca el inicio de la descolonización del primero. A pensar y trabajar juntos por una fecha, un día, un marco regulatorio y una Constitución que descolonice al segundo.
Civilizado es un país cuya seguridad nacional no depende de justicias foráneas. Hacia allí nos dirigimos, guste o no al buitrismo y al texano zaraza

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“Con mucho orgullo defiendo las políticas de la Presidenta", por INFOnews del 02-12-12.



El gobernador bonaerense Daniel Scioli afirmó: "Macri dice que soy kirchnerista y quiere hacer de eso una ofensa. Con mucho orgullo defiendo las políticas que lleva adelante la Presidenta a mi manera y con mi estilo". Volvió a reclarmarle al Jefe de Gobierno porteño por la basura.

Por:
INFOnews

Daniel Scioli  expresó sentir "mucho orgullo" defendiendo las políticas que lleva adelante la Presidenta "a mi manera, con mi estilo y con mi forma de ser". El gobernador de la Provincia de Buenos Aires, quien realizó estas declaraciones al diario Perfil en el marco del conflicto que mantiene con el Jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri por el tema de la basura, agregó que "es el momento de colaborar con la Presidenta, no de confrontar. Como ella, que colabora co la provincia de Buenos Aires".
El mandatario provincial destacó: "Mirá cómo estamos terminando el año: el presupuesto está aprobado, la ley impositiva aprobada, con un vicegobernador que elogia mis decisiones. Eso está bueno, trae tranquilidad a la gente".
Consultado sobre las declaraciones de Julio De Vido sobre el tema de la re reelección presidencial Scioli respondió: "No soy comentarista de todo lo que anda pasando. Soy respetuoso de la opinión de cada uno, pero no estoy hablando de todo todo el tiempo, comentando todo". 
Finalmente, aseguró: "Sé que hay un reconocimiento de la gente al trabajo y eso te obliga a dar lo mejor. Yo no soy de aflojar. Estamos haciendo las cosas que la gente pide. Macri quiere subestimarme pensando que alguien me bajó línea. Qué me van a bajar, 15 años en política, con la experiencia que tengo, yo escucho cuáles son los problemas de la gente y busco soluciones”.

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domingo, 2 de diciembre de 2012

Clarín busca llegar a la CIDH con una estrategia de victimización, por Martín Piqué (para “Tiempo Argentino” del 02-12-12)



Arriba : ¿Así quisieran verlos los denunciantes?




Qué esconde la denuncia contra los periodistas por instigación a la violencia y el reclamo ante la Corte por denegación de justicia


Los abogados del Grupo apuntan a una asimilación entre la inminencia de la adecuación a la Ley de Medios en la Argentina y lo ocurrido en Venezuela con Radio Caracas Televisión (RCTV) y el presunto hostigamiento a periodistas por parte del chavismo. Dos episodios con diferencias claras.
 



La sucesión de presentaciones judiciales del Grupo Clarín viene generando intriga, sorpresa y hasta indignación (por la denuncia penal a periodistas) en algunos casos. El 21 de noviembre, el Grupo que encabezan Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto se presentó ante la Corte con un argumento inédito –se consideró víctima de "indefensión y privación de justicia"– para solicitar la extensión de la medida cautelar que lo favorece (el máximo tribunal, en un revés muy fuerte para el Grupo, rechazó el pedido y lo consideró "inadmisible"). El 22 de noviembre, un día después de recurrir a la Corte, Clarín presentó una denuncia penal por incitación a la violencia y coacción agravada contra periodistas (a los que trató como "propaladores del mensaje"), funcionarios y legisladores ante la justicia federal. Los acusó de ser los "instigadores y determinadores del delito de incitación a la violencia colectiva en perjuicio del Grupo Clarín y sus directivos" y pidió la cárcel para ellos. La condena generalizada que despertó la denuncia contra periodistas –Roberto Caballero, Sandra Russo y el relator de fútbol Javier Vicente– dejó espacio luego al interrogante sobre por qué Clarín estaba dando esos pasos, que una primera lectura podría considerar atolondrados y poco serios. 
¿Cuál es la estrategia jurídica de Magnetto y del enorme estudio jurídico que lo asesora, con el penalista Hugo Wortman Jofré, ex socio de Luis Moreno Ocampo, como cara visible y presunto estratega? La respuesta que circula entre los abogados especializados en comunicación, como también entre los investigadores que siguen de cerca el litigio por la aplicación de la ley, tiene una explicación concreta. Según esa lectura, los abogados de Clarín están intentando forzar una asimilación entre la situación que debe asumir el Grupo, con el panorama que atravesó la empresa venezolana Radio Caracas Televisión (RCTV) en mayo de 2007, al vencerse la concesión que le había otorgado el Estado para explotar el canal VHF 2 de TV abierta.
La intención de Clarín de asimilar ambas situaciones choca, sin embargo, con la propia realidad. El vencimiento de la licencia de RCTV fue un procedimiento legal, administrativo, a través del cual el gobierno de Hugo Chávez decidió no renovar la concesión de un solo medio (a los demás se les renovó la licencia) al cumplirse el plazo de 20 años que duraban las concesiones previstas por el Reglamento sobre Concesiones para Televisoras y Radiodifusoras. El argumento para no renovar la licencia de RCTV fue que ese canal había utilizado su pantalla para promover el golpe de Estado contra Chávez, en abril de 2002. La situación en la Argentina es muy distinta, porque más allá de la absoluta legalidad del acto administrativo dispuesto en Venezuela, aquí se votó una nueva Ley de Medios con un amplio consenso en la sociedad y en ambas cámaras del Congreso. 
El contenido de la ley incluso recibió muchos elogios fuera de las fronteras, como ocurrió esta semana con el secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el mexicano Emilio Álvarez Icaza. "La ley (de Medios) sirve para la construcción de una mayor normalidad democrática. El tema tiene que ver con el avance en el ejercicio de la profesión de periodista y a la vez con el avance normativo para defender el derecho a comunicar", dijo. Los elogios de la CIDH son importantes para el avance definitivo hacia la plena aplicación. Y pueden resultar, también, un anticipo de lo que podría pasar en el caso de que el Grupo Clarín decida acudir al sistema interamericano de Derechos Humanos, que está integrado por la Comisión de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Para poder acudir a la CIDH, y que ese organismo acepte la presentación y la gire a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el demandante tiene que poder demostrar que se encuentra en una situación de "indefensión y desprotección jurídica", que se están violando –en perjuicio suyo– artículos del Pacto de San José de Costa Rica y que, además, agotó todas las instancias judiciales ante el Poder Judicial local. Y esta alternativa parece ser la apuesta final de Clarín.
¿Pero cómo podría el grupo de Herrera de Noble y Magnetto presentarse ante la CIDH y que su presentación sea aceptada para, así, iniciar un "caso contencioso" (como los define la Corte interamericana) contra el Estado argentino? La única alternativa que parece quedarle a Clarín es tratar de convencer al sistema interamericano de Derechos Humanos sobre la existencia de un supuesto clima de hostigamiento e intimidación impulsado desde la administración de Cristina Fernández que pondría en riesgo la práctica profesional del periodismo. Para intentar esta alternativa, Wortman Jofré y sus socios deberían lograr que la CIDH considere que los directivos y periodistas del Grupo Clarín están siendo víctimas de una campaña alentada desde el gobierno. Esto es, justamente, lo que Clarín planteó en la controvertida denuncia penal que tramita en el Juzgado Federal Nº 9, a cargo de Luis Rodríguez. 
Si llegara a avanzar en esta estrategia, el multimedios cuenta con dos antecedentes ("casos contenciosos" que tramitaron en la Corte Interamericana) que también provienen de Venezuela. Se trata de las causas "Ríos, Luisiana y otros c/ Venezuela" y "Perozo, Gabriela y otros c/ Venezuela", en los que hubo sentencias parcialmente desfavorables para el gobierno venezolano. En el primer caso, un grupo de periodistas de la cadena RCTV denunció al Estado por hostigamiento y agresión de miembros de los Círculos Bolivarianos en el marco de los hechos que sucedieron durante el intento de golpe de Estado contra Chávez y su regreso triunfal como presidente legítimo. La segunda denuncia fue hecha por periodistas de Globovisión, otra cadena antichavista. En la sentencia de fondo del caso "Ríos c/ Venezuela", en las consideraciones previas (página 35), la Corte Interamericana mencionó la existencia en Venezuela de "un clima de agresión y amenaza contra la libertad de expresión y, en particular, contra la integridad personal de periodistas, camarógrafos, fotógrafos y demás trabajadores de la comunicación social". El fallo además mencionaba la "falta de investigación por parte de la Justicia venezolana" de esos episodios de violencia, como también la existencia de "restricciones indirectas" a la libertad de expresión.
  En la Argentina no se produjeron incidentes del tipo de los que, en su momento, denunciaron los periodistas de RCTV y Globovisión. Los últimos episodios de violencia contra periodistas se produjeron en Malvinas Argentinas y en los cacerolazos del 13S y 8N. La apuesta de Clarín, a cinco días del 7D, es equiparar aquellos hechos, que transcurrieron en la convulsionada Venezuela de 2002, con la polémica denuncia por "incitación a la violencia" y "coacción agravada" que presentaron el 22 de noviembre. «


La visita
Llega la SIP
El jueves llegará a Buenos Aires una delegación de la SIP encabezada por el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, el editor uruguayo Claudio Paolillo, para "evaluar in situ el estado de libertad de expresión" en el país entre el 6 y 7 de diciembre.


Fiesta de la democracia
El 9 de diciembre, domingo, un día antes del lunes feriado, el centro histórico de la Ciudad de Buenos Aires –la Plaza de Mayo, la Avenida 9 de Julio, Diagonal Norte y Diagonal Sur– recuperará el aspecto del Bicentenario. Una fiesta, con cientos de miles de personas en la calle. La concentración tendrá varias efemérides –coincidencias del calendario– para festejar. Y también habrá una clara reivindicación del kirchnerismo y de la gestión de Cristina Fernández. La combinación de aniversarios (casi 30 años de democracia, 100 años de la Ley Sáenz Peña, el Día Internacional de los Derechos Humanos y cinco años de gobierno de Cristina) se completará con una fecha más, que se fue convirtiendo en un símbolo. Una fecha que está asociada al futuro inmediato: el 7D, el vencimiento del plazo establecido por la Corte para la medida cautelar que traba la plena aplicación de la Ley de Medios. "La fiesta de la democracia" que se realizará en los alrededores de Plaza de Mayo tendrá una programación musical con artistas de muchísima convocatoria, también habrá actores famosos leyendo poemas y una de las sorpresas –no la única– será la entrega de premios que distinguirán a figuras comprometidas con los Derechos Humanos. El galardón será entregado por la presidenta y está confirmado que los distinguidos serán el director de orquesta Daniel Baremboim, el pintor y escultor León Ferrari y el poeta Juan Gelman. 
Al igual que en el Bicentenario, la fiesta del 9D tendrá un carácter participativo, con desfile de murgas, colectividades, pueblos originarios y comunidades campesinas con sus tradiciones, ropas y canciones típicas. Sobre las avenidas Roque Sáenz Peña (Diagonal Norte) y Julio A. Roca (Diagonal Sur) se instalarán stands y palcos para sentarse y seguir de cerca los movimientos. Uno de los rasgos que lo diferenciará de las actividades por la Semana de Mayo de 2010 será que esta vez los festejos tendrán un fuerte carácter federal: ese mismo domingo se harán festejos en cerca de 20 ciudades de todo el país. 
Al igual que en 2010, la Unidad Bicentenario que comanda el publicista Javier Grosman –también factótum de Tecnópolis– tiene una responsabilidad importante en la organización. Otra diferencia con el Bicentenario es que esta vez no tendrá participación alguna el grupo de teatro Fuerza Bruta, que mantiene excelentes relaciones con la Unidad Bicentenario, pero que en esta época del año se encuentra de gira por distintas provincias del país. Es muy probable que la convocatoria termine con un discurso de Cristina Fernández, aunque todavía no está confirmado. Como hace dos años, la concentración multitudinaria tendrá un visible componente de reivindicación nacional, con muchas banderas argentinas y –en lo posible– menos banderas de las múltiples organizaciones políticas ligadas al kirchnerismo.  



Revisitando a los nuevos censores, por Dante Augusto Palma (para “INFOnews” del 30-11-12)



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 Apenas dos meses atrás, en ocasión de una suerte de gran puesta en escena realizada por Eduardo Feinmann quien durante algunas horas dio a entender que el Gobierno buscaba censurarlo, escribí en esta revista una nota que hacía referencia a lo que, desde mi punto de vista, eran “los nuevos censores”. Y si bien no es mi objetivo endilgarme ninguna visión profética, esta semana, lamentablemente, fuimos testigos de una prueba a favor de la que había sido mi hipótesis en aquel momento, a saber: a diferencia de la censura clásica realizada por los gobiernos utilizando el aparato estatal, los principales sujetos que llevan adelante hoy los ataques contra la libertad de expresión son las corporaciones mediático-económicas.
En aquella nota trataba de profundizar de qué manera una corporación mediático-económica podía atentar contra la libertad de expresión y señalaba que la respuesta es bastante más compleja de lo que imaginaba. En este sentido, los intentos de acallar opiniones o expresiones disidentes respecto de los intereses de estos grupos están dados, desde el vamos, por la posición dominante que hace que quien ose disentir con la línea editorial vea vedada la posibilidad de trabajar no sólo en la señal en cuestión sino en todas las empresas de la corporación, sea que vengan en forma de radio, TV o gráfica. Pero además, el poder de un grupo dominante en los medios puede ahogar la opinión diversa a través del monopolio en la producción del papel o presionando a las empresas privadas para que no inviertan publicitariamente en medios alternativos. Sin embargo, lo ocurrido apenas algunos días atrás da cuenta de que este tipo de estrategias no han sido suficientes pues insólitamente, a través de su “ejército” de abogados, el Grupo Clarín ha denunciado penalmente a funcionarios del Gobierno y a periodistas por incitación a la violencia colectiva y, eventualmente, coacción agravada. El primero de los delitos tiene penas de entre 3 y 6 años; el segundo puede alcanzar un castigo de hasta 10 años. De más está decir que ninguno de ellos es excarcelable.
Los periodistas denunciados han sido el ex director del diario Tiempo Argentino Roberto Caballero, los panelistas de 6, 7, 8 Sandra Russo, Orlando Barone y Edgardo Mocca, y el relator de Fútbol para Todos Javier Vicente. Se trata, sin duda, de figuras de espacios desde los que se critica duramente a Clarín. Roberto Caballero era el director del humilde Tiempo Argentino cuando su grupo de periodistas investigó y aportó pruebas para denunciar a Héctor Magnetto por delito de lesa humanidad en el caso de la apropiación de Papel Prensa; Sandra Russo, por su parte, es junto a Orlando Barone la cara más representativa de 6, 7, 8, programa que ha incluido a Edgardo Mocca entre sus panelistas y que marcó un punto de inflexión que fracturó a la corporación periodística; por último, Javier Vicente es sólo uno de los tantos relatores de las transmisiones de fútbol en manos estatales, es decir, alguien que les pone la voz a los partidos que, en momentos de monopolio privado, sirvieron para que el Grupo Clarín aniquilara la competencia del resto de los cableoperadores a lo largo del país. ¿Por qué Vicente y no otro? Porque Vicente es abiertamente kirchnerista y hasta es apodado, en su programa de radio, “el relator militante”.
Si bien la denuncia es tan descabellada que difícilmente pueda prosperar y en las horas en las que escribo esta nota se dice que, ante la reacción transversal de referentes periodísticos, los abogados del Grupo rectificarían la denuncia para incluir a los periodistas sólo como testigos, lo que hay que analizar es la carga simbólica de la acción de acusar a comunicadores por el simple hecho de verter una opinión. No me refiero solamente al carácter disciplinador y al efecto de autocensura que pueden tener este tipo de acciones cada vez que un periodista decida criticar al Grupo Clarín (pues, por más que la denuncia no avance, a nadie le gusta ir a tribunales, perder tiempo, dinero y encima, al menos remotamente, tener la posibilidad de ir preso hasta 10 años). Me refiero especialmente a aquel modo mucho más solapado en el que una corporación privada de medios es capaz de censurar, en este caso, con complicidad de abogados y, eventualmente, fiscales y jueces. Ya comentaba en aquella nota de hace algunas semanas que la noción de “censura democrática” que el especialista en comunicación Ignacio Ramonet creara, debía profundizarse para mostrar aspectos ocultos. En otras palabras, no es simplemente que la censura ya no se hace a través de los cortes, las interrupciones y las prohibiciones sino a través de la abundancia de una información trivial que repetida hasta el hartazgo oculta la información relevante. Sin dudas esto es así. Pero hay algo más interesante aún y es que de ello se sigue que el sujeto que realiza la censura ya no es más el Estado con sus gobiernos de turnos sino los grandes grupos empresarios dueños de medios de comunicación con posición dominante. En el siglo XXI, entonces, los periodistas deben luchar mucho más contra la censura de las corporaciones hegemónicas de las cuales, generalmente, son empleados, que con las fantasías panópticas “granhermánicas” que contraponen el Estado a la libertad.
Dicho esto, como se adelantaba algunas líneas atrás, en las últimas horas varios periodistas del Grupo Clarín o medios afines ideológicamente esbozaron una declaración, no de repudio, pero al menos de desacuerdo. Celebro esta actitud. Otros ni siquiera tuvieron, ya no la dignidad, sino aunque sea la inteligencia estratégica de salir a fingir algo de independencia, condenando una acción de una torpeza flagrante. Ni eso se animaron a hacer los pusilánimes que chapotean en salmos republicanos cada vez que se ven afectados los intereses de su jefe. Seguramente son muchos de los que apoyan aquel inolvidable cartel que Magdalena Ruiz Guiñazú sostenía en el programa de Lanata aquel 13 de mayo del “queremos preguntar”, y que rezaba “No al escrache a periodistas no oficialistas” (sic). Evidentemente, toda una declaración de principios y, como diría una colega, casi una manifestación de salvaje pre-freudianismo que le hizo pasar por alto que, en todo caso, ningún periodista merece escraches ni persecuciones. No importa si es oficialista u opositor.
Los que hicieron mutis por el foro fueron los políticos de la oposición, salvo algunas excepciones que, también, por supuesto, son de celebrar. Por último, lamentablemente, algunos periodistas del diario La Nación vía twitter, o bien afirmaron que la denuncia tenía sentido porque los señalados no son periodistas sino meros propagandistas, o bien repudiaron la denuncia para ponerla en pie de igualdad con aquella otra denuncia que ha procesado a Roberto García y Carlos Pagni, entre otros, por espionaje.
Frente a semejantes delirios, sendos atentados de lesa lógica, cabe señalar que nadie debe ir preso por verter las opiniones que se señalan en la denuncia. Esto incluye a periodistas y a propagandistas pues lo que está en juego es el contenido de las afirmaciones y no la profesión del que las profiere. Frente a la segunda argumentación, no se trata de darles inmunidad a los periodistas per se. Pues libertad de expresión no es libertad de espionaje. Bien lo indicaba Horacio Verbitsky en la conferencia del CELS cuando afirmó que no se busca una despenalización de la incitación a la violencia o la coacción agravada puesto que pueden existir periodistas cuyas declaraciones en un futuro puedan encuadrarse en esa figura. Lejos estoy, entonces, de ofrecer una versión inmaculada del periodista. Simplemente se trata de mostrar que, en este caso, la denuncia es, como mínimo, risible.
Para concluir, volviendo a la hipótesis original, lo ocurrido esta semana no es más que una de las tantas formas en las que se ejerce la censura en estos tiempos. Una censura que ya no recorta y que no es dirigida desde un gobierno que, en el caso argentino por ejemplo, ha despenalizado el delito de calumnias e injurias. Se trata más bien de una censura que opera por saturación de información irrelevante y que es ejercida desde los directorios ejecutivos de los pulpos mediáticos privados. Este es el corazón del asunto. Todo lo demás es mera hojarasca.

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Sabbatella: "Los socios pueden desvincularse y constituir empresas distintas", por Tiempo Argentino del 02-12-12



Arriba: Así lo quieren... calladito...



Cómo desinvertir por propia voluntad

En una entrevista con el programa Marca de Radio, el presidente de la AFSCA Martín Sabbatella consignó ayer, entre las opciones que tienen los grupos de medios excedidos para adecuarse antes del 7D, la posibilidad de que constituyan sociedades totalmente desvinculadas entre sí. 
 
Por:
Tiempo Argentino

"Si sos titular de medios y estás excedido, cuando presentás tu propio plan antes del 7 de diciembre, sos vos el que decide cómo te adecuás. Y ahí decidís, por ejemplo, me sobran 30 licencias, voy a vender diez, voy a transferir cinco. La ley permite excepcionalmente vender o transferir el 100% en el marco de la adecuación. O tienen 20 licencias, son dos socios, y dicen 'nos vamos a dividir, no somos más socios, vamos a constituir empresas distintas'. Y cada uno tiene que desvincularse seriamente, no burlarse. En ese sentido, si vos constituís unidades productivas distintas, la ley prevé que te puedas desvincular", explicó. Para prevenir la aparición de testaferros, las operaciones serán presentadas ante la Comisión de Defensa de la Competencia.

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Las alternativas de adecuación para Cablevisión, Canal 13, TN y las radios, por Gustavo Montiel (para “Tiempo Argentino” del 02-12-12)



Al menos cinco grupos ya presentaron sus propuestas para encuadrarse en la normativa

A cinco días del vencimiento del plazo que impuso la Corte Suprema, el Grupo Clarín todavía no planteó ante la AFSCA su oferta para desinvertir de acuerdo con los parámetros que fija la Ley de Medios.
 


Cuando falta menos de una semana para el 7 de diciembre, y por lo menos seis de los grupos mediáticos que exceden los límites de la Ley de Medios presentaron o presentarán un plan de adecuación ante la AFSCA, al cierre de esta edición el Grupo Clarín continúa sin dar a conocer un plan de adecuación voluntaria.
Los artículos clave de la Ley 26.522 para entender el proceso adecuatorio que se viene son los que van desde el 24 al 31 (fijan las condiciones de admisibilidad para la adjudicación de las licencias), el 45 (fija los límites por cuota de mercado y multiplicidad de licencias) y el 161 (para quienes exceden los límites de la norma, no reúnen los requisitos previstos o tienen una composición societaria diferente a la permitida, establece el plazo de un año para ajustarse a la ley y, vencido ese plazo, permite las medidas de adecuación necesarias).
En el caso del Grupo Clarín, según el estado de situación presentado por la ASFCA, se registra una serie de excesos a la ley en cinco aspectos vinculados al artículo 45: participación en el mercado, exceso nominal de licencias a nivel nacional, incompatibilidades cruzadas con señales, exceso nominal de licencias a nivel local, e incompatibilidades cruzadas a nivel local.
El primer exceso se da en cuanto a la participación en el mercado. Según el artículo 45, nadie puede exceder el 35% de participación del mercado nacional, ya se trate de abonados o habitantes. Clarín tiene un 58,61% de participación en TV por cable, en radios AM/FM llega al 41,88% y en TV abierta, un 38,78 por ciento. En el segundo incumplimiento, el Grupo excede la cantidad de licencias permitidas en el ámbito nacional. La ley permite ser titular de hasta 24 licencias de televisión por suscripción por vínculo físico (TV por cable). Clarín computa 237 licencias de TV por suscripción. Otro de los puntos fijados por el artículo 45 establece que quien es prestador de servicios de TV por suscripción con vínculo físico, sólo puede tener una señal de generación propia. Clarín posee nueve (TN, Volver, Magazine, Quiero Música en Mi Idioma, Metro, El Trece Satelital, TyC Max, TyC Sports, Canal Rural Satelital).
El artículo 45, además, permite en el orden nacional ser titular de hasta diez licencias que utilicen el espectro radioeléctrico (radio, TV abierta y servicios de suscripción con utilización del espectro) y, además, poseer la titularidad de una señal de contenidos propia. En este ítem, Clarín registra un total de 25 licencias, con un máximo permitido de diez. En el ámbito local, y siempre según el artículo 45, se puede ser titular de una licencia de radiodifusión televisiva por suscripción (TV por cable) o de una licencia de radiodifusión de TV abierta, pero no de ambas en la misma área. En el caso de Clarín, en términos prácticos, significa que para adecuarse en este ítem el Grupo podría, por ejemplo, optar entre conservar Canal 13 más una señal propia (por ejemplo TN) o mantener Cablevisión, pero la ley no le permite tener licencias de cable y TV abierta en la misma área. La AFSCA con Clarín consignó esta incompatibilidad cruzada a nivel local en cuanto a licencias en la Ciudad de Buenos Aires, en el Gran Buenos Aires, Bahía Blanca y la ciudad de Córdoba.
En cuanto a radios, en el orden local se puede ser titular de una licencia de AM, hasta una de FM o dos de esta última, en caso de que existan más de ocho (8) licencias en el área primaria de servicios. En ningún caso se podrá ser titular de más de tres licencias en el área local. El Grupo registra, en el ámbito local, exceso de licencias en 37 ciudades.
Desde el organismo suelen recordar que la ley no contempla aspectos relacionados con los medios gráficos. Por lo tanto, el diario Clarín de ningún modo es susceptible de adecuación.
Mientras tanto, los demás grupos avanzan para lograr la adecuación en tiempo y forma. Ayer trascendió que la ASFCA daría a conocer hoy un comunicado informando que cinco grupos presentaron, a fines de esta semana, una propuesta ante el organismo: Uno Medios (Vila-Manzano), Indalo, Ick, Radiovisión Jujuy y Aldrey Iglesias (no registrado en el estado de situación, se presentó por su cuenta). Estas presentaciones quedarán sujetas a revisión y análisis por parte del organismo. Telefe anunció que la semana próxima presentará su plan.  «


Abal Medina
Todas las voces 
"La ley busca que estén todas las voces, todas las miradas. Clarín va a seguir existiendo. La ley no toca los diarios. La gente va a poder seguir eligiendo si quiere comprar Clarín, ver Canal 13 y poner Radio Mitre", dijo el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.

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Sin retorno: Magnetto no tiene quien le escriba, por Roberto Caballero (para “Tiempo Argentino” del 02-12-12)




En los días por venir, algo del país del futuro comienza a vislumbrarse sin retorno. 



La semana que pasó hizo peligrar las habituales tapas deprimentes de los diarios hegemónicos. Entre el jueves 29 y el viernes 30, directamente, hubo riesgo de que salieran en blanco. Demasiadas buenas noticias juntas para el oficialismo. De no haber sido por el documento eclesiástico que confundió el hondo sentido que tiene la Navidad para los cristianos con temáticas profanas del agotador libreto antikirchnerista, podría decirse que de cara al 7D el clima viene cambiando, poniendo en apuros a la oposición política y mediática, e incluso el Episcopado salió ayer a desmentir a Clarín, que había titulado que Cristina no quería recibirlos en la Casa Rosada. Se sabe, llorar puede ser un sentimiento, pero mentir es un pecado. 
Primero fue la suspensión del fallo del juez Thomas Griesa que beneficiaba a los fondos buitre. Después, el rechazo de la Corte Suprema de Justicia al pedido de extensión de la cautelar contra la aplicación plena de la Ley de Medios. Más tarde, la resolución de la Organización Marítima Internacional (OMI) declarando inembargable a la Fragata Libertad, cuando faltan apenas diez días para que se expida el Tribunal del Mar. Sin olvidar que ya es ley la regulación del mercado de capitales, la de la Música y la de Hábitat en territorio bonaerense. Y, por último, el  retroceso entre balbuceos del Grupo Clarín SA al pedido de cárcel vergonzoso contra un grupo de periodistas que no son de su agrado opinativo, tras cosechar el repudio generalizado, que incluyó nada menos que la crítica de sus socios de la SIP y ADEPA (ver aparte). Una cosa más, muy trascendente: comenzó el megajuicio a los represores de la ESMA, el mayor campo de concentración de la última dictadura cívico-militar, ubicado a cinco cuadras de la cancha de River, en el barrio paquete de Núñez, que devoró la vida de más de 4000 personas, y fue horrorosa maternidad de decenas de chicos apropiados, entre ellos Juan Cabandié, a quien el Grupo Clarín SA denunció por "incitación a la violencia" también por su manera de pensar. 
En suma, fueron siete días en los que todo o casi todo lo que sucedió se escapó del relato "golpeador" (Víctor Hugo, dixit) que Héctor Magnetto instala desde su posición monopólica cada vez que puede o lo dejan.
La Cámara de Apelaciones de Nueva York aceptó la apelación argentina y el fallo de Griesa –que amenazaba con hacer caer al país en default técnico, después del increíble esfuerzo colectivo por honrar los pagos de este año, sin pérdida de empleo ni ajuste, lo cual es una novedad–, quedó suspendido hasta febrero, garantizando así el pago en diciembre a los bonistas de buena fe que ingresaron al canje en el marco de la reestructuración de la deuda de 2005 y 2010.
La alegría del equipo económico nacional, encabezado por Hernán Lorenzino, fue inversamente proporcional a la desazón de los buitres locales que militaron durante semanas el fracaso de la presentación judicial con la cobertura mediática comprensiva de los diarios conservadores, que llegaron incluso a ver en Griesa a una suerte de Baltazar Garzón al revés que venía a poner finalmente en caja a un kirchnerismo populista, siempre equivocado en sus decisiones, a los ojos de los profetas del "mercado".
Fue muy didáctico ver de qué manera y con qué entusiasmo, la vidriosa causa del 7% de los compradores de bonos basura que retienen la Fragata Libertad en el puerto de Ghana se convirtió en bandera de reclamo de los columnistas de Clarín y La Nación, mientras la Reserva Federal de los Estados Unidos, los bancos emisores y el 93% de los acreedores que aceptaron renegociar su papeles apoyaban el reclamo del Estado Nacional ante el segundo circuito judicial de Nueva York. ¿Se puede estar a la derecha del mundo financiero global? Claro que sí: se les puede preguntar a Miguel Broda o a Marcelo Bonelli cómo se hace. Ellos saben del asunto. Tanto como Magnetto, que quedó a la derecha de la SIP.
No fue este el único traspié de la oposición política y mediática, cuando faltan horas para el 7D. La Corte Suprema declaró "inadmisible" la exigencia de Clarín SA para extender la cautelar que impide aplicar al Grupo los artículos 161 y 45 de la Ley de Medios de la democracia. Sus abogados esperaban otra cosa. Al menos, que el máximo tribunal les concediera tiempo de descuento o algo así. Pero eso no sucedió.
Con la firma de todos sus miembros, la Corte emplazó al juez de primera instancia Horacio Alfonso para que resuelva con urgencia sobre la cuestión de fondo, es decir, la constitucionalidad de los artículos que cuestiona el oligopolio. Lo mismo le pidió a la Cámara en lo Civil y Comercial Federal el tribunal de alzada de Alfonso, que quedó constituido en tiempo récord con refuerzos del fuero Contencioso Administrativo. Ahora tienen que actuar sin demora y sin hacer caso a los intentos obstruccionistas de la parte más belicosa en esta disputa jurídica. Tres años fueron suficientes. De no hacerlo, se corre el riesgo de entrar en "denegación de justicia", según advirtió el cuerpo que tutela Ricardo Lorenzetti, imprevistamente candidateado a presidente de la Nación por el juez Carlos Fayt. 
Al juez Alfonso le cabe una responsabilidad mayúscula. ¿Podrá evitar una crisis institucional? ¿Qué pasaría, por ejemplo, si fallara en contra del gobierno antes del 7D? ¿Existe ese margen o todo quedará para marzo? Lo dicho por la propia Corte en mayo, cuando afirmó que el reclamo de Clarín era patrimonial y que no existía amenaza a la libertad de expresión, parece jurisprudencia ineludible a tener muy en cuenta. Pero también es cierto que la estrategia del grupo de Magnetto es acumular sentencias que avalen la supuesta "denegación de justicia" de la que serían víctimas, para luego recurrir a tribunales internacionales como la CIDH y acorralar al Estado Nacional. ¿Es una casualidad o una luz roja que la Corte haya hablado de esa posibilidad en su escrito? Difícil saberlo. Lo más probable es que sus miembros estén buscando saldar el pleito con un trámite irreprochable. Quizá sea simplemente un último aviso. Una especie de alerta rojo al sistema subordinado para que actúe sin dilatar más lo que es obvio: la ley tiene legitimidad de origen, todos los plazos están vencidos, hay dos poderes del Estado –el Legislativo y el Ejecutivo– que ya se pronunciaron, y cualquier retraso va a ser leído, indefectiblemente, como una concesión a las corporaciones económicas, de las que el Poder Judicial también debe mostrarse independiente, tanto o más que de un gobierno revalidado por el voto popular.
En estas horas febriles, de indiscutible tensión, afloran las hipótesis más descabelladas. Si Alfonso dijera que los artículos son constitucionales, aceptando la jurisprudiencia de la Corte, sobrevendría una inmediata apelación de Clarín ante la Cámara y el pedido de per saltum del Ejecutivo sería fulminante. La Corte se vería, en el cortísimo plazo, compelida a resolver lo que evitó esta semana, derivando la presión hacia el enigmático Alfonso. ¿Y qué haría, entonces? ¿Acaso podría desdecirse de su fallo previo? No parece creíble. Salvo que el deseo que Fayt lanzó al aire de manera inesperada sea algo más que un deseo. Entonces los problemas serían mayores, como cuando Julio Cobos patentó un "no positivo" para cimentar su fallida candidatura presidencial, y tuvo que retornar más tarde, con la cabeza gacha, a la ingeniería civil. Pero pensar en eso, hoy, es de ciencia ficción de mala factura.
También, aunque de la buena, es aquella que convirtió a la Fragata Libertad en la medida de la soberanía perdida para hostigar al gobierno que, entre otras cosas, nacionalizó YPF. Según el relato antikirchnerista, el buque sería la última reserva de la argentinidad a merced de un país africano por exclusiva culpa de la impericia oficial. Subyacen en la crítica unas ganas locas, en realidad, de dar la razón a todos los que resuelven contra los intereses nacionales, por motivos diversos. La doble G, Griesa y Ghana, condensó una serie de empalagosos halagos, apenas encubiertos en ropaje informativo, en Clarín y La Nación, que merece alguna reflexión. Del primero, el juez que le dio la razón a los fondos buitre contra la Argentina, llegó a destacarse que era el mismo magistrado incorruptible que había investigado a la P2, y de Ghana, que no tiene nada que envidiarle a la eficiente democracia dinamarquesa. La colonización cultural de la élite local, que se expresa a través de estos dos diarios tradicionales, hace de cualquiera que critique o complique la acción de gobierno un aliado lleno de virtudes. No importa cuánto perjudique al país, sólo que confirmen lo malo o pésimo que estaría administrado. 
Contrasta con este afán autodestructivo, la alegría con la que Alicia Castro, embajadora en el Reino Unido, comunicó a la Casa Rosada que la OMI, con sede en Londres, declaró a la fragata como buque de guerra que no puede ser embargado. Es una muy buena señal cuando faltan pocos días, se estima que alrededor del 15 de diciembre, para que el Tribunal del Mar se expida sobre el caso. Pero esta noticia no mereció despliegue. No, al menos, el que se le dio a las primeras informaciones sobre la retención de la nave en Tema. Igual destino de insignificancia en la agenda dominante tuvo el apoyo unánime de la Unasur y sólo los lectores de Tiempo Argentino pudieron enterarse que Brasil –esta semana Dilma Rousseff visitó nuestro país– trabaja diplomáticamente para solucionar el conflicto bajo una premisa insoslayable: el embargo de la fragata es algo tan grave e ilegal como que se hubiera tomado por asalto una embajada argentina en cualquier país del mundo. 
En los próximos cinco días habrá que prepararse para ver, escuchar y leer cosas peores. Toda la capacidad de asombro puede ser poca. Se acerca un momento clave, de máxima tensión. Un gobierno legalmente elegido en las urnas desafía a una corporación económica como no ocurrió en los 29 años desde la derrota de la dictadura cívico-militar. No es cualquiera: es una formidable maquinaria de crear sentido sobre los acontecimientos, que grita más fuerte que el resto a través de sus licencias desbordadas y, por eso mismo, convence a muchos de que tiene la razón. Es la misma corporación que se benefició con Videla y ahora se resiste a acatar una ley de la democracia, que garantiza la pluralidad de voces y la diversidad de opiniones.
El oficialismo se tiene fe en la pelea. Prepara festejos para el 9 y 10 de diciembre, en Plaza de Mayo y adyacencias. Algo así como un nuevo Bicentenario. A cien años de la Ley Sáenz Peña de sufragio universal, a cinco de la primera asunción presidencial de Cristina Kirchner y en conmemoración del Día Mundial de los Derechos Humanos. Se prevé que, después del 13S y del 8N, una verdadera multitud se volcará a las calles, pero esta vez no para denunciar la aflicción de vivir bajo una "dictadura con votos", sino para manifestar su alegría colectiva por una democracia que les devolvió algo de la esperanza arrebatada en décadas de pijotero posibilismo.
Podrá decirse del kirchnerismo que siempre corre los límites un poco más allá. Que no pide tregua ni da respiro. Así pasó del 22 al 45%, del 30 al 54% de apoyo electoral. Un caso inédito en la historia política argentina.
La sensación es que en los días por venir, para dicha de unos y resignación de otros, como ocurre en todo proceso de transformación democrática, algo del país del futuro comienza a vislumbrarse sin retorno. 
Magnetto no tiene quien le escriba.«


Un triunfo de la sociedad democrática sobre clarín
El inmenso rechazo que generó la denuncia penal por "incitación a la violencia colectiva" y "coacción agravada" del Grupo Clarín SA, contra los periodistas Sandra Russo, Javier Vicente, Nora Veiras, Orlando Barone, Edgardo Mocca y el autor de estas líneas produjo el efecto esperado: los abogados de Héctor Magnetto volvieron al juzgado y desistieron de la imputación criminal para pedir sólo nuestros testimonios; y al ver que así y todo el repudio se generalizaba, regresaron otra vez y le anunciaron al juez que tampoco seríamos requeridos como testigos. Al menos, esta es la versión extrajudicial más consistente. 
Por ahora, hasta que la empresa ratifique la denuncia junto a sus rectificaciones posteriores –el miércoles 5 vence el plazo–, los periodistas y funcionarios denunciados seguiremos procesalmente imputados de delitos que van de tres a diez años de prisión, a la espera de una resolución definitiva del Juzgado Federal Nº 9, a cargo del doctor Rodríguez. 
Una vez revelada la existencia de la denuncia penal por Tiempo Argentino, diversas organizaciones y personalidades se sumaron al repudio de lo que constituye el más grave ataque a la libertad de expresión de parte de un grupo comunicacional concentrado contra periodistas que apoyan la Ley de Medios de la democracia. Criminalizar la opinión, castigar con el Código Penal al que piensa distinto, remite a lo peor de las ideas totalitarias.
El retroceso de Clarín SA fue producto de la enorme y contundente solidaridad desplegada en muy pocas horas. COMUNA, la flamante asociación de periodistas, trabajadores de prensa y docentes de la comunicación organizó una solicitada que recogió 37 mil adhesiones en apenas 30 horas. 
El CELS de Horacio Verbitsky y Damián Loreti asumió el patrocinio letrado de los denunciados casi de inmediato, FOPEA emitió un comunicado de condena aun después del increíble descargo público del abogado Wortman Jofré. La UTPBA, FATPREN; los organismos de Derechos Humanos, como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo; la CTA de Hugo Yasky y cientos de sindicatos (fue conmovedor el comunicado de la comisión gremial interna de TN y Canal 13), el personal de Radio Nacional y la Agencia Télam, diversas universidades nacionales y hasta las críticas a la denuncia de las entidades patronales como Adepa y la SIP, de las que Clarín es socio.
A los involucrados nos queda una deuda con todos aquellos que entendieron que la libertad de expresión también alcanza a los que no pensamos como Magnetto. 
Va mi agradecimiento personal a los colegas con los que no compartimos habitualmente criterios editoriales, pero que se opusieron el uso del Código Penal como garrote. La lista es extensa como para reproducirla en este espacio, aunque por eso mismo inolvidable. 
A mis queridos compañeros de Tiempo, gracias por su aliento indispensable en esas horas difíciles, y lo mismo para los directores del  Grupo 23. A los oyentes de Mañana es hoy y los lectores de este diario.
Por último, la repercusión "del caso de los periodistas" invisibilizó que también hay funcionarios penalmente denunciados por sus opiniones, como Sabbatella, Alak, Cabandié y Depetri. Corresponde la misma solidaridad hacia ellos: nadie puede ser castigado por sus ideas políticas.
El jueves 29, la Comisión de Libertad de Expresión y de Comunicaciones de la Cámara de Diputados se reunió para recoger el testimonio de los agraviados. Fue un baldazo de agua fría comprobar que la oposición desertó. Ni siquiera los cuatro del FAP que la noche anterior habían votado junto al oficialismo en el recinto una declaración de repudio concurrieron a la cita. De los que votaron en contra –la UCR, el PRO, el Peronismo Federal, el GEN y otros–, mejor ni escribir.


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