República Argentina,
9 de noviembre de 2026
Al Supremo Eclesiástico, el Papa León XIV
Su Santidad,
Los abajo firmantes le escribimos con profundo respeto y en representación de la Asociación Civil Trabajadores Jubilados de la República Argentina, el Sindicato de Jubilados
Somos un colectivo de hombres y mujeres, trabajadores en su mayoría ya jubilados, otros pensionados o activos, personas mayores de esta querida patria, la República Argentina. Nos dirigimos a Usted para expresar nuestra profunda preocupación sobre la dolorosa realidad que padecemos cotidianamente. Como sector generacional, enfrentamos un escenario de profundas desigualdades e injusticias.
Desde su llegada al poder, el gobierno nacional del presidente Milei, ha impuesto una política de interminables ajustes. Con estas medidas, se ha impedido el acceso al derecho de la jubilación a más de 100.000 personas, y las cifras se amplían a cada paso. El 70 % de los actuales jubilados no llegamos a cubrir ni la tercera parte de la canasta básica. Asimismo, el acceso a la salud y a los medicamentos esenciales se ha convertido en un privilegio inalcanzable para muchos de nosotros. Todas las políticas de ajuste implementadas por las autoridades nacionales parecen ensañarse directamente contra nuestra generación.
La descripción no es exageración es la triste realidad que oportunamente hemos expuesto al Presidente de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social Nacional, Monseñor Dante Braila, quien amablemente nos escuchó proponer una Mesa de Diálogo por la Justicia Social y buscar así soluciones para el sector de mayores
Le escribimos, no para pedir misericordia ni caridad; reclamamos justicia, exigimos la personería y legalidad de nuestro Sindicato de Jubilados, ya que necesitamos una representación institucional que obligue al diálogo formal para alcanzar una jubilación digna para todos.
Por todo esto, Sumo Pontífice, le pedimos humildemente que exprese su valentía, aun a costa de incomodar a los poderosos. Consideramos que es más que necesario exigir que se ponga a las personas mayores por encima de los egoístas intereses financieros del "dinero".
El legado del Papa Francisco está muy presente, "El Papa no puede dejar de poner a los pobres en el centro" por lo que agradecemos de corazón su pronunciamiento. Desde nuestro sindicato renovamos el compromiso de seguir siendo custodios de la memoria histórica y de la dignidad de todos los trabajadores y trabajadoras; personas mayores que tienen el legítimo derecho a una jubilación justa.
Fraternalmente,
Mesa Federal del Sindicato de Jubilados


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