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sábado, 3 de diciembre de 2011

ES LA HORA DEL SUR, por Carlos Pereyra Mele (para “Dossier Geopolítico” y “Redacción Popular”, diciembre de 2011)


Durante los últimos 10 años por lo menos en Argentina, se nos ha tratado de imponer a la sociedad que el País estaba fuera de la agenda de USA, es mas que America Latina y fundamentalmente America del Sur estaba fuera de la agenda de los intereses estratégicos de EE.UU.; solo presente a la hora de mantener la lucha contra el terrorismo internacional y la inseguridad que trae aparejado el fortalecimiento de los carteles de las drogas y la corrupción que ello acompaña, más los “regímenes” que no son de su agrado, verbigracia: Chávez, Castro, Correa y Morales. A eso se reducía la política exterior norteamericana para con el Sur
Pero las relaciones económica y las internacionales han dado un giro trascendental en los últimos 10 años, junto con la crisis del denominado “bloque occidental EE.UU. y la U.E.”, la irrupción de China en su “patio trasero”, al igual que la India y Rusia, los desplazaron como los principales socio comerciales en la región que los tuvieron como eje en los últimos 200 años, y este no es un dato menor ni pasajero.
Durante siglos las relaciones internacionales se concentraron en el hemisferio norte, al sur solo le fue destinado el ser proveedor para mantener la prosperidad en el norte, recordemos que primer objetivo de la geopolítica es el acceso a los recursos, que América del Sur tiene en abundancia.
En este marco con un mundo con grandes turbulencia en Eurasia y África especialmente en el tema energético de lo cual las principales potencias tradicionales y emergentes (salvo el caso de Rusia) son su talón de Aquiles, releva la importancia de nuestra América (grandes descubrimientos de petróleo en el ártico, Canadá, arenas gasíferas en USA, en el caribe, incrementos de las reservas en Venezuela, en Brasil y Argentina). Todo ello le da al espacio Americano la capacidad de independencia energética que es básica a la hora de establecerse como región importante pues posee una de las herramientas elementales para su potenciación y si a ello le sumamos que concentramos el 30% de la biocapacidad total del mundo en nuestra América del Sur. Y que el continente es también el granero del mundo. La mayor parte de la oferta mundial de bananas, azúcar, naranjas, café, soja, y salmón, así como una parte importante de carne de res y cerdo, provienen de América del Sur. Que además tiene grandes depósitos de minerales: plata, cobre, plomo, estaño, zinc, mineral de hierro y litio, son claves para las potencias mundiales a la hora de establecer sus alianzas.
Por ello somos los latinoamericanos y suramericanos importantes a la hora de cualquier estrategia de las potencias tradicionales y las emergentes por nuestra autosuficiencia energética y alimentaria. Señores no estamos fuera de ninguna agenda como se nos hizo creer.
Por ello la construcción de una economía a escala continental es fundamental por que a la independencia energética le sumemos el desarrollo de una industria especializada con tecnología y desarrollo propio que nos fortalezcan. Los latinoamericanos somos el 12% de la población mundial, representamos una economía de US$ 6 billones -de igual tamaño a la de China-. América Latina es más joven y está más urbanizada que Asia, es hora de que con los organismos creados por los suramericanos, consolidemos esas ventajas y establezcamos nexos de negociación con el mundo en refundación al que estamos asistiendo ya no como espectadores sino como parte de esa restructuración.
China es un socio estratégico en nuestra región, ( que permitió el despegue de la crisis del viejo sistema con sus compras de materias primas), pero también ha inundado los mercados de la región con prácticamente todo, desde ropa a teléfonos celulares, amenazando al 90% de las exportaciones manufactureras de América Latina (que representan el 40% de sus exportaciones), y esto es lo que obliga a nuestros dirigentes políticos, económicos y sociales a una amplitud de criterios y borrar viejos esquemas que ya no funcionan mas (en política económica mundial y relaciones internacionales) para establecer nuevos acuerdos que permitan a nuestra América, no a cambiar de amo sino que se imponga nuestra América latina como un nuevo espacio continental industrial, que pueda negociar con todos en condiciones favorables y beneficiosas para sus sociedades, hoy cientos de multinacionales europeas y norteamericanas rediseñan sus objetivos al ver amenazada su posición para contrabalancear la presencia del mundo asiático y miran nuestro continente, son también jugadores fuertes con los que debemos negociar y establecer vínculos estratégicos para contrabalancear.
Es la hora del Sur, ahora todo dependen de nosotros los latinoamericanos de forjar los sueños de nuestros padres fundadores, la Integración es nuestra arma estratégica, la negociación en igualdad de condiciones con los poderes mundiales nuestra herramienta para alcanzar el objetivo final, que no es otro que la felicidad de nuestros pueblos, tantas veces postergado.-


Lic. Carlos Pereyra Mele

Publicado en :

http://www.redaccionpopular.com/articulo/es-la-hora-del-sur

Publicación original en :
www.DossierGeopolitico.com

A 60 AÑOS DE LAS LOCOMOTORAS DE PERÓN QUE SE ANTICIPARON A EE.UU., por Fernando del Corro (para “Redacción Popular” de diciembre de 2011)





Fernando del Corro es Periodista, profesor de Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la Uni-versidad de Buenos Aires (UBA) y docente en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la UBA.

Nació en Italia en 1882, a los seis años lo trajeron a la Argentina, donde hizo todo su ciclo educativo hasta recibirse de ingeniero mecánico. Cuando apenas tenía 12 años, algo hoy imposible, consiguió trabajo en los talleres del entonces Ferrocarril Central Argentino, luego devenido en Ferrocarril Nacional Bartolomé Mitre tras su estatización en tiempos de la primera presidencia de Juan Domingo Perón. Se trataba de los talleres situados en la localidad de Victoria, en el partido de San Fernando, del Gran Buenos Aires. Se jubiló a los 60 años, pero siguió trabajando como contratado y fue en este último período en el que concretó el desarrollo de sus principales innovaciones que Perón impulsó, como otros proyectos de alta tecnología, y que luego, en general, fueron tirados al arcón de los trastos inútiles por los golpistas de 1955 y, en este caso, también, durante la gestión posterior de Arturo Frondizi. En el primer caso por antiperonismo y en el segundo por la iniciativa impulsada por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (hoy más conocido como Banco Mundial), que apuntó al desguace de los ferrocarriles mediante el denominado Plan Larkin.

Cuando sólo tenía 28 años, Pedro Celestino Saccaggio, ya que de él se trata, desarrolló la modernización de la calefacción y de la iluminación de los convoyes mediante el uso de la energía eléctrica en lugar de la producida por el vapor de la locomotora y unos años después, en el marco del empuje a la actividad petrolera por el general Enrique Mosconi durante la presidencia de Marcelo de Alvear, ideó modificaciones en las viejas locomotoras propulsadas por el carbón importado desde el Reino Unido por combustibles líquidos elaborados en el país a partir del petróleo nacional. Además, en 1929, diseñó las usinas eléctricas móviles, o sea, transportes ferroviarios que se autogeneraban la energía que utilizaban, mientras que en 1933 concretó la locomotora diésel que innovó el sistema ferroviario. Se anticipó así a todo el mundo dado que la primera que funcionó, en Chicago, Estados Unidos de América, lo hizo un año más tarde.

Pasó más de una década y media hasta que esa moderna máquina fuera aceptada en el país. Fue como resultado de la estatización de los ferrocarriles llevada adelante por Miguel Miranda al promediar la primera presidencia de Juan Domingo Perón. A partir 1949, Saccaggio pasó a tener otro respaldo y fue así como en los talleres del barrio porteño de Liniers del redenominado como Ferrocarril Nacional Domingo Faustino Sarmiento, vio la luz la primera locomotora diésel-eléctrica argentina, catalogada como CM1 y bautizada Justicialista. El pueblo argentino supo de ella cuando fue presentada por Perón y Saccaggio en 1951. El suceso que generó permitió que el 1 de mayo de 1952, en el marco de los planes quinquenales de desarrollo, se diese a conocer la Resolución 79/52 del Ministerio de Transporte por la cual se dio nacimiento a la Fábrica Argentina de Locomotoras (FAL). En 1953 desde ella vio la luz una segunda locomotora, considerablemente más avanzada tecnológicamente que la CM1, la CM2, denominada Argentina. La idea era llegar a producir 610 locomotoras de 2.400 y 800 caballos de fuerza (HP) y 10 usinas móviles, una de las cuales ya había sido construida y funcionó hasta 1962.

Con el golpe de Estado de 1955 se acabó el proyecto. El Gobierno de facto clausuró la fábrica y la desmanteló. En el Galpón 35 de los talleres de Liniers, en el oeste porteño, había originalmente más de 100 operarios involucrados en la fabricación de diversos productos, uno de ellos el coche motor Presidente Perón. Luego, como el espacio era reducido para cubrir las necesidades, la FAL fue trasladada a los talleres del Ferrocarril Nacional General San Martín en la ciudad de Mendoza. Por otra parte, se compraron motores italianos a la Fiat y a la Cantieri Riunitti dell Adriático, y, dada la falta de elementos nacionales apropiados de la siderurgia también se los adquirió en el exterior. Lamentablemente, con la clausura de la planta y la desactivación del plan se destruyeron planos, maquetas y moldes. Incluso los materiales se vendieron como chatarra y los impulsores Fiat se utilizaron, desde 1964, para las locomotoras GAIA.

La vida activa de la CM1 se inició en el verano 1952/1953; cubría el tramo Constitución-Mar del Plata, de casi 400 kilómetros, para el que se demoraban unas cuatro horas a una media horaria de 90 kilómetros. Con el correr del tiempo se la utilizó para tramos más largos, llegó a las ciudades de Mendoza y San Carlos de Bariloche. En su etapa experimental, como prueba de arrastre, Saccaggio apeló a sólo cinco vagones que representaban un peso de unas 300 toneladas, es decir, considerablemente menos que lo habitual. Como ya se señaló, había componentes básicos de la locomotora, como motores y sistema eléctrico, y la materia prima para partes estructurales como los bogies, producidos en la Argentina.

La Locomotora Justicialista fue presentada el 19 de octubre de 1951 muy cerca del complejo ferroviario del barrio porteño de Retiro, en la rotonda denominada Plaza Canadá. El anuncio estuvo a cargo del propio Juan Perón acompañado por el ingeniero Saccaggio. Pocos años después los controles técnicos hicieron ver que la CM1, luego de concretado un recorrido promedio diario de 850 kilómetros, mostraba apenas desgastes insignificantes. Como en muchas otras cosas, los golpistas del 16 de septiembre de 1955 optaron por cambiar el nombre de las dos locomotoras y así la Justicialista pasó a ser Libertad y la Argentina, Roca. Fueron destinadas al expreso El Marplatense para el tramo Constitución-Mar del Plata, pero al abandonarse su mantenimiento, con el correr del tiempo empezaron a sufrir inconvenientes funcionales. En 1961, como parte del Plan Larkin, se las desguazó y sus restos fueron vendidos como chatarra. Así terminó una historia, como tantas otras que hubiesen cambiado el desarrollo de la Argentina.

Publicado en :

http://www.redaccionpopular.com/articulo/60-anos-de-las-locomotoras-de-peron-que-se-anticiparon-eeuu

Fotos tomadas de :

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=262066

Legisladores y sindicatos tratan de identificar a los agresores [de los docentes], por Florencia Halfon-Laksman (para “Infonews” del 03-12-11)

El lunes las diputadas Virginia González Gass, Laura García Tuñón y María Elena Naddeo declararán como testigos

Por Florencia Halfon-Laksman
Tomaron las patentes de los cuatro micros que llevaron a la patota que los corrió de la puerta de la Legislatura. Afirman que son colectivos de línea; uno de ellos, sería de la línea 91. La atribuyeron responsabilidad política al PRO.

Legisladores porteños y sindicatos docentes están trabajando para identificar a las cerca de 100 personas que en la mañana del jueves bajaron de cuatro colectivos, algunos con sus rostros cubiertos, y agredieron a quienes se cruzaban en su camino hacia la Legislatura porteña, donde se debatía la modificación de las Juntas de Clasificación que luego fue aprobada (ver aparte).
Desde el despacho de la legisladora Virginia González Gass (Proyecto Sur) detallaron a Tiempo Argentino que consiguieron anotar las patentes de los colectivos en los que se transportaban los agresores. Con esa información, recurrieron a la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor y pudieron averiguar el nombre de los propietarios de cada uno de esos vehículos. Según adelantaron a este diario, se trataba de cuatro colectivos de línea, uno de los cuales era el 91. Dos de los micros están radicados en el microcentro y los otros dos, en San Isidro. La legisladora aportará esos datos a la justicia penal, pero primero declarará este lunes al mediodía frente al comisario Mario Morales, titular de la Seccional 2ª.
Fue en esa comisaría, de Perú 1050, donde el gremio Ademys presentó ayer una denuncia por agresión, intimidación y asociación agravada, cuya confirmación otorga “reclusión o prisión de tres a ocho años al que organizare o tomare parte en agrupaciones que tuvieren por objeto imponer sus ideas o combatir las ajenas por la fuerza o el temor”, tal como señala el artículo 213 bis del Código Penal.
Carlos Oroz, secretario general de Ademys, describió a Tiempo que ayer “se realizó la declaración de los tres damnificados directos: el secretario gremial Jorge Adaro, el secretario de prensa Manuel Gutiérrez y un estudiante de la Federación Universitaria de Buenos Aires”. En sus declaraciones, relataron que fueron golpeados en el cuerpo y que el estudiante además recibió golpes en la cara. Al igual que González Gass, el lunes también declararán como testigos las legisladoras Laura García Tuñón (Proyecto Sur) y María Elena Naddeo (Frente Progresista y Popular), que vieron desde las ventanas de la Legislatura cómo los agresores “atacaron a palazos y botellazos” a los maestros que se manifestaban.
“Estamos tratando de identificar a estas personas por medio de filmaciones. Nos contactamos con periodistas especialistas en barrabravas, a ver si los pueden reconocer”, dijo Oroz y explicó: “Muchos de los que estaban en la patota tenían camisetas o escudos de Boca y de Nueva Chicago. Esto último coincide con que tenemos un testimonio que dice que en Mataderos alguien estuvo reclutando gente.” Además, el secretario de Ademys acusó “directamente al PRO como responsable político de lo ocurrido y así quedó registrado en la declaración”. El viernes tomaron una foto en la que se ve a los patoteros formando un corredor, por el cual ingresaron los legisladores.
Tras los incidentes, la Legislatura porteña emitió un comunicado oficial para repudiar los hechos de violencia.
Allí se transcribía una declaración de la presidenta de la Comisión de Educación, Victoria Morales Gorleri (PRO), quien denunció haber sido agredida. “Repudiamos que en democracia se defiendan las ideas con violencia y agresión”, dijo la diputada, acusando a los docentes, que eran los únicos que estaban intentando defender sus ideas fuera del recinto.
Un día después de la agresión, el ministro Esteban Bullrich desvinculó a los maestros de –los incidentes: “Conociendo mucho a los docentes de la Ciudad, me cuesta creer que hayan sido ellos los generadores de la violencia, lo que no quiere decir que los idiotas que quieren romper cosas no hayan aprovechado el abrazo simbólico (de los docentes a la Legislatura) para actuar”, dijo y sugirió inactividad policial para detener la violencia. Sobre los agresores, destacó que “hay filmaciones, como las de C5N y hay rostros descubiertos que permitirán identificarlos”.

Publicado en :

http://tiempo.infonews.com/notas/legisladores-y-sindicatos-tratan-de-identificar-los-agresores

La silenciosa revolución suramericana, por Raúl Zibechi (para “La Jornada” de México, 03-12-11)


La Unasur aprobó un importante proyecto estratégico que comienza a desatar los lazos de dependencia con Estados Unidos: la creación de un mega-anillo de fibra óptica que hará que las comunicaciones internas de la región no pasen más por suelo estadunidense.


La decisión de la primera reunión de los 12 ministros de Comunicaciones y Tecnologías de la Información reunidos en Brasilia el martes 29 es más importante aún, desde el punto de vista geopolítico, que los proyectos de infraestructura aprobados por el Cosiplan (Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento) al día siguiente en la misma ciudad.

Hasta ahora, las comunicaciones de Internet en la región sufren una dependencia casi increíble. Un mail enviado entre dos ciudades limítrofes de Brasil y Perú, por ejemplo entre Rio Branco, capital de Acre, y Puerto Maldonado, va hasta Brasilia, sale por Fortaleza en cable submarino, ingresa a Estados Unidos por Miami, llega a California para descender por el Pacífico hasta Lima y seguir viaje hasta Puerto Maldonado, a escasos 300 kilómetros de donde partió. Sobre esta base es imposible hablar de soberanía y de integración.

El anillo de fibra óptica tendrá una extensión de 10 mil kilómetros y será gestionado por las empresas estatales de cada país para que las comunicaciones sean más seguras y baratas. Para el Ministerio de Comunicaciones de Brasil, que gestó el proyecto, el anillo "disminuye la vulnerabilidad que tenemos en caso de atentados, así como en cuanto al secreto de los datos oficiales y militares". Hasta hoy, 80 por ciento del tráfico internacional de datos de América Latina pasa por Estados Unidos, el doble que Asia y cuatro veces el porcentaje de Europa (Valor, 28 de noviembre).

El ministro brasileño Paulo Bernardo dijo que el anillo estará concluido en dos años y que los costos actuales de Internet en América del Sur son tres veces mayores que los que se pagan en Estados Unidos. Para que los 12 países tengan un acceso igualitario a los flujos que se incrementarán por la conexión de nuevos cables submarinos, Bernardo adelantó la creación de puntos de intercambio de tráfico en las fronteras, de los que podrán colgarse las empresas. Para Brasil, el costo total del proyecto es de apenas 100 millones de dólares

Además de las decisiones de ambas reuniones de Unasur, Brasil decidió llevar a Naciones Unidas su negociación para la democratización de Internet, que está en manos de empresas estadunidenses. El embajador Tovar da Silva Nunes dijo el martes pasado que la gestión de los flujos de información "no es inclusiva, no es segura, no es justa ni deseable".

El Cosiplan decidió impulsar 31 proyectos de infraestructura para 2012-2022, con un costo de 14 mil millones de dólares. Los cuatro más importantes son: corredor ferroviario entre los puertos de Paranagua (Brasil) y Antofagasta (Chile), con un costo de 3 mil 700 millones de dólares; carretera Caracas-Bogotá-Buenaventura-Quito, o sea, con salida al Pacífico, con un costo de 3 mil 350 millones de dólares; ferrocarril bioceánico Santos-Arica, trecho boliviano, que costará 3 mil 100 millones, y la carretera Callao-La Oroya-Pucallpa, que costará 2 mil 500 millones de dólares. En su mayor parte serán financiados por el BNDES de Brasil, pero podrán participar el Bandes de Venezuela, el Banco de Inversión y Comercio Exterior de Argentina y el regional Banco del Sur.

Todas estas obras forman parte del proyecto IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana), y están siendo contestadas por los pueblos, como sucedió en Bolivia con la carretera del TIPNIS y en Perú con las hidroeléctricas. La conversión de la región en potencia global, de la mano de Brasil, se procesará con un aumento de la explotación de los recursos naturales y de las personas. Es el mismo camino que antes recorrieron los países del norte y luego los emergentes.

Hay muchas más novedades en esta región. La reunión del Consejo de Defensa de la Unasur, realizada en Lima el 11 de noviembre, acordó 26 acciones en el contexto del plan de acción 2012 para la integración en materia de defensa y la creación de una agencia espacial regional. Argentina quedó encargada de poner en marcha la fabricación de un avión de entrenamiento para la formación de pilotos, en cuyo proceso participarán Ecuador, Venezuela, Perú y Brasil. Cada país fabricará partes que luego serán ensambladas en un lugar a determinar. Brasil, por su parte, quedó al frente del proyecto de avión no tripulado para la vigilancia de fronteras.

La región sigue así los pasos del acuerdo estratégico de defensa suscrito el 5 de septiembre entre Argentina y Brasil, que se plasma por ahora en la fabricación del carguero militar KC-390, diseñado por la empresa aeronáutica Embraer, en Brasil, que contará con piezas fabricadas en Córdoba, Argentina, con una inversión conjunta de mil millones de dólares, en la fabricación conjunta de vehículos de transporte y blindados, y la cooperación de las industrias navales y aeroespacial, y en el área de la ciberdefensa.

Es la primera vez que se toman este tipo de decisiones en el ex patio trasero de Washington. Además, y este dato no es menor, el proyecto del anillo de fibra óptica fue pergeñado en Bogotá por el ministro brasileño Bernardo; María Emma Mejía, la persona designada por Juan Manuel Santos para presidir la Unasur, y el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, amigo personal del banquero Luis Carlos Sarmiento, el hombre más rico de Colombia, partidario de firmar un TLC con Brasil y de asociar las bolsas de valores de ambos países.

Eso puede explicar las intempestivas declaraciones de Álvaro Uribe contra las buenas relaciones colombo-venezolanas y el artículo de Roger Noriega en InterAmerican Security Watch, quien llamó a su país a preparase para una intervención militar en Venezuela, donde Estados Unidos compra 10 por ciento de su petróleo (9 de noviembre). Es evidente que el imperio en decadencia no va a contemplar pasivamente cómo pierde el control de la región sudamericana.

Por Raúl Zibechi, para “La Jornada” (México)

Publicado en :

http://www.frentetransversal.org.ar/spip.php?article8504&mid=5443

Publicación original en “La Jornada” de México :

http://www.jornada.unam.mx/2011/12/02/opinion/025a1pol

Juan y Eva: del romance “de barrio” hacia la construcción de la patria grande, por Raúl Isman (para “Redacción Popular")


(Primicia para Cuaderno de la Izquierda Nacional)

Lo personal es político.

Vieja consigna del movimiento feminista.

Con enorme suceso de público- que sólo puede atribuirse a la resignificación operada en lo últimos tiempos argentinos hacia la política y sus resonancias históricas- viene proyectándose desde el 15 de septiembre de 2011 la película Juan y Eva, que propone una singular mirada con relación al viejo planteo del movimiento feminista; es decir como un romance alcanza dimensiones políticas o como un movimiento nacional y popular resulta el encuadre para una bella historia de amor. El film puede ser apreciado en salas cinematográficas, adquirido en cualquier truchería de la ciudad de Buenos Aires, conurbano o interior del país y para quienes no pudieren acceder a dichos medios para apreciar la “vista” las nuevas tecnologías de la comunicación permiten bajarla desdehttp://www.taringa.net/posts/tv-peliculas-series/13132418/_ARG_-Juan-Y-E... o verla on-line desde http://www.sipeliculas.com/ver_3503_juan-y-eva.html

Inmediatamente los títulos y luego nuestros comentarios acerca de Juan y Eva.

Juan y Eva (2011)
Dirección: Paula de Luque
Guión: Paula de Luque

INTÉRPRETES
Julieta Díaz: María Eva Duarte
Osmar Núñez: Juan Domingo Perón
Fernán Mirás: Ávalos
Alfredo Casero: Braden
María Ucedo: Blanca Luz
Sergio Boris: Domingo Mercante
Fabián Arenillas: Imbert
Lorena Vega:Erminda Duarte
Alberto Ajaka:Juan Duarte
Vanesa Maja:Rita Molina
María Zubiri: Pierina
Jimena Anganuzzi_María Cecilia
Sergio Pángaro: Locutor
María Laura Cali: María Tizón
Susana Varela: Margarita
Horacio Acosta: Velazco
Ricardo Díaz Mourelle: Doctor Mazza
Pablo Burzstyn: Durán
Germán de Silva: Delegado Federación Sanjuanina
Carlos Casella: Cantante Cabaret
Karina K: Cantante Luna Park
Gustavo Garzón: Bramuglia
Pompeyo Audivert: Presidente Edelmiro Farrel
Más actores secundarios y de reparto
Personal técnico y de dirección
Ricardo Piterbag: Asistente de Dirección
Alejandro Israel: Producción
Marcelo Schapces: Producción
María Vacas: Dirección de producción
Marco Rossi: Jefe de Producción
Willi Behnisch: Fotografía
Willi Behnisch: Cámara
Iván Wyszogrod: Música
Nicolás Giusti: Dirección de sonido
Gonzalo Guerra: Dirección de sonido
Rodolfo Pagliere: Dirección de arte
Marcela Vilariño: Vestuario
Alberto Ponce: Montaje
Florencia Murno: Foto fija
Laura Fortini: Maquillaje
Fernando Gallucci: Meritorio de sonido (ENERC)
Marcelo Iúdice: Peinados.

La película, que puede ser apreciada como un gran fresco acerca de los orígenes de un gran movimiento nacional y popular, se inicia con los prolegómenos del romance que le provee el título. El amor entre ambos puede ser comprendido como el eje central del relato, matizado con referencias históricas. Gracias a la copiosa historiografía tales sucesos son bastamente conocidos; aún por parte de personas poco habituadas a las polémicas sociales. El terremoto en San Juan y la necesidad de coordinar y centralizar la ayuda permitieron que el ya maduro coronel y la muy joven actriz resultaran visibles el uno para el otro. Los acontecimientos en la relación afectiva se aceleran, como fuera de ella en la historia social y política de nuestro país. Durante el transcurso de un célebre festival artístico realizado en el Luna Park Eva “avanza” sobre el coronel, lo cual se halla magistralmente resuelto desde el punto de vista estrictamente cinematográfico (solo con lo visual, sin diálogos). Julieta Díaz se asemeja muy poco físicamente a Evita. Pero sus ojos exhalan la misma pasión ígnea, tanto para acometer tareas políticas, como para jugarse en la aventura de “ganarse” al hombre de su vida. En aquellos tiempos la mujer cumplía un rol pasivo en el proceso de seducción; motivo por el cual las cosas que Eva le dice en secreto al oído a Perón resultaban una audacia en la década del ’40. Pero el espectador tiene perfecta conciencia de los dichos proferidos por la dama; dada la profunda turbación y extrañeza que se observa en el rostro del militar. Tampoco Osmar Núñez es una gota de agua con Perón, pero su composición actoral reconstruye adecuadamente la “serenidad” que era exigible para un conductor clausewitchiano, que dirigía su naciente movimiento con una mirada de estratega militar sobre la política concreta.

Puede decirse que Juan y Eva es un film de las solvencias. Las referidas en las líneas precedentes a la capacidad actoral son aplicables a todo el elenco; en el que se destacan un excepcional Alfredo Casero interpretando nada menos que a Spruille Braden, embajador (procónsul) de los Estados Unidos. En la escena en que le pasa sus sugerencias (exigencias) a Perón se halla sintetizada gran parte de la historia de la segunda mitad del siglo XX argentino. Precisamente la gran solvencia del film se encuentra en la capacidad de narrar de la directora y guionista Paula de Luque a la cual nos referiremos poco más adelante. Otra breve, pero descollante labor actoral la realiza Pompeyo Audivert- un excepcional intérprete poco conocido por el público por dedicarse más al teatro que a la T.V.- en la piel del general Farrell, presidente de la nación durante el crucial octubre de 1945. En general el conjunto del elenco se muestra sólidamente conducido por la directora y sumamente afiatado en la piel, la voz, los tonos, el espíritu de los personajes que deben componer.

En toda obra cinematográfica existe una cierta distancia entre lo previsto en el guión y lo realizado por el reggiseur. De Luque salva dicho conflicto con una prestancia que se basa en el manejo notable de recursos cinematográficos. Ya nos hemos referido al tratamiento brindado a comienzos del film al romance. Otro momento fundamental lo comentamos a continuación. El peronismo es (mucho más que) un gran mito argentino. Y toda construcción mítica cuenta con una epopeya fundacional. En este caso, el 17 de octubre de 1945; día en que “el subsuelo de la patria sublevada”, al decir de Scalabrini Ortiz, en rigor la nueva clase obrera nacida de la industrialización sustitutiva, salió a la calle a reclamar la libertad de Perón, figura que significaba la síntesis de las mejoras obtenidas por el novel proletariado en menos de un trienio. No puede dejar de destacarse que la central obrera, la Confederación General del Trabajo, había convocado a huelga y movilización… para el 18 de octubre, siendo desbordados por completo por las bases trabajadoras. La directora resuelve de modo magistral estas escenas intercambiando momentos documentales, imágenes filmadas para esta película con un uso del color realmente notable. En la mitología nacional la fecha quedo para siempre como el día de la lealtad.

El conde León Tolstoi, escritor y humanista ruso de fines del siglo XIX y comienzos del XX, dijo en su momento- antes que Marshal Mac Luhan acuñase la expresión “aldea global”- “pinta tu aldea y serás universal”. Por su parte, Juan Domingo Perón decía que la verdadera política es la política internacional. Aceptando de hecho la premisa del coronel protagonista del film y la reflexión tolstoiana Paula de Luque compone un magnífico fresco acerca de como nace un movimiento nacional y popular y como un romance es parte inescindible de esa historia. Se trata de un valioso aporte para un río conceptual- conformado por libros, folletos, revistas, polémicas, programas radiales, publicaciones, entre otros formatos- que apuntare para conocer un muy complejo y esquivo objeto del deseo epistemológico: la comprensión del peronismo. Apuntemos simplemente que nacido de los cambios originados en la crisis de 1929, el peronismo le brindó al pueblo argentino un nivel de vida que, en los ’40, no existía en los grandes países industrializados. Pero como gran parte de sus congéneres latinoamericanos (A.P.R.A. peruano, P.R.I. mejicano) se sometió a los dictados del poder financiero mundial y el consenso de Washington durante la década del ’90, bajo las presidencias del sátrapa Carlos Saúl Menem. Por cierto que la grandeza del peronismo reside en su capacidad de “regenerarse”, al punto que una formación política entusiastamente comprometida al servicio de las privatizaciones, la pérdida de conquistas para los trabajadores, la sumisión colonial, la impunidad para los crímenes de la dictadura, entre otras aberraciones; se reconvierte en la dirección (aún con muchos de los referentes y dirigentes que habían servido al menemismo) del proceso de reconstitución de la nación operado ya bajo el mandato de Néstor Carlos Kirchner. Inocultablemente lo logrado por el Kirchnerismo es el contexto necesario para volver a polemizar acerca de las relaciones entre historia y política (en las cuales el interés por el pasado se halla regido por la inquietud por el presente) y revalorizar obras como la de Paula de Luque en la cual se corrobora una vez más que “lo personal es político”.

* Docente. Escritor. Columnista del Noticiero televisivo
Señal de Noticias y del programa radial periodismo consentido. Colaborador habitual del periódico Socialista “el Ideal” Director de la revista Electrónica Redacción popular.


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Crisis mundial, rebeliones y anarcocapitalismo, por Ricardo Forster (para “Infonews” del 02-12-11)

Que vivimos en un momento difícil, complejo y crítico de la historia mundial es algo que no puede negarse ni ocultarse. Que la desorientación, la pérdida de referencias y el extravío sacuden en particular a los países más desarrollados es algo que también se manifiesta con sólo mirar lo que está sucediendo en sociedades como Grecia, España, Italia, Francia o Estados Unidos, sociedades en la que la propia democracia no atraviesa por su momento más espléndido allí donde ha sido duramente colonizada por la tecnocracia economicista que hoy impulsa los famosos planes de ajuste. Que el modelo de valorización financiera que vino a instalarse en la economía mundial desde finales de los setenta y como un modo de ir desplazando al Estado de Bienestar en el mismo momento en que se derrumbaba la Unión Soviética, ha entrado en una profunda crisis que amenaza con ser terminal es algo que ni siquiera los medios de comunicación hegemónicos pueden disimular más allá de que todavía sigan predominando el discurso y las soluciones neoliberales. Que mientras eso sucede en el centro económico del mundo hay otras regiones, en particular Sudamérica, que, a diferencia de otras épocas en las que un estornudo en el Primer Mundo significaba una neumonía entre nosotros, va atravesando la crisis con una estabilidad sorprendente de acuerdo a las experiencias anteriores, es también señal de los cambios que vienen operándose en algunos de sus principales países, y eso a pesar de la pésima prensa que suelen tener en los medios primermundistas los procesos políticos que se despliegan en esta parte sureña del continente americano (¿no resulta extraño que durante la última década se demonizara a la Venezuela de Chávez, a la Bolivia de Evo Morales, al Ecuador de Correa y a la Argentina de los Kirchner mientras se aceleraban las condiciones, invisibilizadas por los medios hegemónicos, para el desencadenamiento de la crisis que desde el 2008 viene acorralando a Estados Unidos y Europa y nada se decía del autoritarismo represivo de los regímenes árabes que serían desbancados en 2011?). Que el mundo árabe se ve sacudido por una ola de movilizaciones populares de carácter democrático es algo que va mucho más allá de lo que en primera instancia se definió como un modo de sacarse de encima dictaduras opresivas que venían sojuzgando a esos pueblos desde hace décadas con el beneplácito de las democracias occidentales, para ir transformándose en profundas y decisivas interpelaciones al poder, al sistema económico y a la injusticia estructural que todavía hoy sigue vigente. Que China comienza a enfrentarse a problemas macroeconómicos que amenazan no sólo con desacelerar su crecimiento sino que también impactan sobre los trabajadores impulsando un grado incipiente pero persistente de conflictividad social, es otro dato de esos que hacen temblar al resto del planeta que, eso es cada vez más evidente y gravoso, depende de un modo decisivo de la continua expansión de la economía del gigante asiático.

En un mundo convulsionado donde se entrelazan como factores de conflictividad creciente lo económico, lo político, lo social, lo ecológico y hasta lo cultural, Sudamérica aparece como la región más calma y mejor posicionada sin por eso dejar de lado sus persistentes desigualdades. En todo caso la región enfrenta un enorme desafío con posibilidades que antes no encontraba y que hoy, allí donde se profundizan los acuerdos y se vigoriza la unidad, le permite avanzar hacia una mejor distribución de la riqueza en el marco de una participación popular que mejora sustancialmente la vida de nuestras democracias. La contraposición entre el pellejo vacío en que tienden a convertirse algunos países europeos (pienso en los pobres griegos, inventores del asunto allá lejos y hace tiempo, que ni siquiera pudieron acudir a un referéndum para decidir su destino, o en los italianos que ante la irreversible decadencia de Berlusconi se encontraron con un premier directamente importado de las usinas del capital-liberalismo para no hablar de los españoles que a pesar de girar hacia la derecha del PP no parecen satisfacer a la troika de bancos y a los mandamás de una Europa en crisis que no acaba de saciarse y quiere más ajuste), y la vitalidad refrescante de las experiencias democrático populares sudamericanas es más que llamativa. Que tratarán de exportar su crisis hacia nuestras costas no hay dudas, por eso es fundamental definir políticas comunes capaces de proteger al conjunto de la región contra las descargas especulativo financieras.

La plaza Tahrir arde y, en medio de movilizaciones de miles de egipcios que resisten al poder militar, lo que es puesto en cuestión es el límite que se le quiso dar, desde los Estados Unidos y la Comunidad Europea (que cada vez más se reduce a Alemania, en primer grado, y a Francia, en segundo grado, mientras que el resto de sus miembros ve de qué modo se van disolviendo las expectativas de un futuro asociado, así se lo veía, a un consumo indetenible e infinito), a la “primavera árabe”. La frontera que se quiso cerrar a cal y canto era, precisamente, la de la participación popular exigiendo más y mejor democracia bajo la forma, olvidada, de la equidad y no simplemente un cambio cosmético que dejara todo igual. El ignominioso fin de Khadafi en Libia, su asesinato bajo la mirada cómplice de las fuerzas de la OTAN y con el regocijo de las grandes empresas petroleras, la continuidad de la protesta en Siria pese a la represión feroz, el desbarrancamiento del régimen yemenita, el inicio de un giro democrático en Marruecos y la persistencia de una resistencia heroica en El Cairo con preponderante participación juvenil, constituye uno de los momentos más intensos, complejos y desafiantes de una época en la que el capitalismo central no sabe cómo salir de una crisis que sigue profundizándose.

El agotamiento de la paciencia entre los pueblos árabes está relacionada con la multiplicación exponencial, en esos países, de una doble tenaza que comienza a quebrarse: por un lado, la decadencia de regímenes opresivos sostenidos, avalados y protegidos por las mismas democracias occidentales que, de un modo cínico, se desgarran las vestiduras ante esos mismos regímenes en el momento en que sus pueblos se rebelan pero a los que antes apoyaron durante décadas política, económica y militarmente, y, por el otro lado, al impacto directo del aumento de los alimentos y el deterioro creciente de economías entrelazadas con las europeas y que también fueron contaminadas por el virus del neoliberalismo que acabó por pulverizar no sólo formas tradicionales de vida sino, incluso, los propios desarrollos industriales en países que volvieron a convertirse en deudores de una división internacional del trabajo que los condena a ser simples productores de bienes primarios y a un crecimiento exponencial de la tasa de desocupación que afecta, principalmente, a los sectores juveniles –alma rugiente de las grandes rebeliones– (el petróleo en el caso de esos países, la minería o los productos agropecuarios en el de gran parte de América latina, con la excepción de Venezuela que sigue buscando escaparle, con éxito desparejo, al abrazo de oso de la primarización de la economía. No hay que dejar de subrayar que la Argentina es el país de la región que no se ha reprimarizado en estos últimos años). Los países árabes no pudieron compensar con el aumento del precio del petróleo el aumento exponencial de los alimentos como consecuencia de la espiral especulativa que involucra a todos los commodities. Imagine, el amigo lector, qué sería de nosotros sin las retenciones a los granos.

Lo que se agotó, al menos en ciertas regiones del mundo, es la continuidad de un modelo económico sustentado en la valorización financiera, una de cuyas consecuencias ha sido el endeudamiento generalizado de aquellos países que, siendo parte de la comunidad europea o productores de hidrocarburos y otros productos primarios, se dejaron capturar por las mieles, supuestas, de un mercado global en el que cada país debería contribuir a un orden mundial arrasador de esa vieja entelequia llamada “Estado-nación” en nombre de fuerzas abstractas capaces de desplegarse por geografías exclusivamente diseñadas por los nuevos lenguajes de las finanzas, la especulación, los commodities y la gendarmería internacional representada, en lo central, por el ejército estadounidense y sus aliados de la OTAN. Más de 30 años de expansión neoliberal dejaron, como consecuencia, una inédita concentración de la riqueza y la consiguiente desigualdad que trajo aparejada (tanto en los países centrales como en los periféricos) una multiplicación de la pobreza, la indigencia y la exclusión, nuevas y variadas formas de violencia, anomias y fragmentaciones sociales que transformaron de cuajo sociedades enteras, la proliferación de políticas de desarrollo inversamente proporcionales a la protección del medio ambiente (en 2012 se llega al final de los famosos acuerdos de Kyoto sin que ninguno de sus objetivos de sustentabilidad hayan logrado cristalizar, sobre todo, en Estados Unidos, Japón y China haciendo del calentamiento global y de la crisis medioambiental uno de los problemas fundamentales que se continuarán descargando, con cada vez mayor virulencia, sobre nuestro planeta y sobre nuestras sociedades), la multiplicación de regímenes corruptos y represivos avalados, durante décadas, por el Occidente democrático y la dependencia de la locomotora China que, ante la amenaza de que detenga en algo su marcha, llena de espanto al mundo entero.

Una economía ferozmente entrelazada que logra, en la mayor parte de los casos, exportar mundialmente una crisis originada en Europa y Estados Unidos y cuyo núcleo principal es la valorización financiera que ha llegado a su límite y a su zona de colapso. La famosa burbuja inmobiliaria, apenas la punta del iceberg de un sistema atrapado en las telarañas de la especulación del anarcocapitalismo financiero como lo ha denominado con precisión quirúrgica Cristina Kirchner, ha dejado al descubierto el funcionamiento arbitrario y corrupto de un orden económico sustentado en el debilitamiento del Estado y de los actores sociales capaces de enfrentar su lógica expansiva. La hegemonía del liberal-capitalismo se hizo de la mano de una ofensiva, iniciada por el tándem Reagan-Thatcher al inicio de los años ’80, contra los sindicatos y, fundamentalmente, contra la continuidad del Estado de Bienestar que, desde la perspectiva de las usinas ideológicas del poder corporativo mundial, había llegado a su extenuación. A lo largo de más veinte años, pero con modalidades diferentes (más brutales en algunos casos, como por ejemplo lo hizo Thatcher en Gran Bretaña o el menemismo en la Argentina; más lentos en otros –como en España, Italia, Francia o Alemania–) lo que se impuso fue el pasaje del capitalismo estatal-productivo nacido de la crisis del ’30 y de la segunda posguerra bajo inspiración keynesiana al capitalismo especulativo financiero. Lo que está en crisis en la actualidad es esta segunda variante de un sistema de la economía-mundo que nos ha llevado a un verdadero callejón sin salida.

En nuestro país se dio, desde la llegada de Néstor Kirchner al gobierno en 2003, un proceso inverso al de la mayor parte de las economías del mundo (tanto centrales como periféricas), proceso caracterizado por la recuperación del mercado interno, de la masa salarial y del consumo junto con una estratégica decisión de avanzar hacia el desendeudamiento desacoplando a la Argentina de un circuito financiero internacional profundamente corrompido. Nuestra alternativa a la crisis del 2001 no fue seguir con las recetas del FMI ni recluirnos en una reprimarización continua de la economía adaptada, siempre, a la continuidad del endeudamiento a través del retorno a los famosos mercados de capitales tan añorados por nuestro establishment económico y político ni, tampoco, a dejarnos seducir por las “metas de inflación” (un eufemismo que esconde el enfriamiento de la economía, la reducción de los salarios y la caída exponencial del consumo). Esto no significa, por supuesto, que la continuidad y la profundización de la crisis en el centro no afecte a nuestro país; significa, más bien, que las alternativas no serán adaptarnos, una vez más, a las exigencias de quienes causaron la crisis y que hoy se dedican a “gestionar” a aquellos países, como Grecia o Italia (a España no le falta mucho para que un “técnico” tome cartas en el asunto pese al triunfo de la derecha), que se han puesto en manos, renunciando a cualquier decisión democrática de sus pueblos, de los tecnócratas del Banco Central Europeo y, bajo la atenta y punitiva mirada, de Alemania.

La Argentina, al borde de un nuevo mandato del kirchnerismo, seguramente continuará los caminos de la heterodoxia, esos mismos que le permitieron escapar del abrazo de oso de los organismos internacionales. La pulseada será dura, tanto por las presiones externas como por las internas, pero seguramente, y tomando en cuenta lo que viene sosteniendo Cristina, el rumbo político-económico seguirá siendo el opuesto a la despiadada ola neoliberal que, pese a estar en su peor momento, justamente por eso, buscará expandir todavía más sus recetas demoledoras de vida social. Entre nosotros, la memoria ayuda. Los europeos no han conocido del todo el verdadero rostro de los gramáticos del ajuste. Los pueblos árabes se rebelan al mismo tiempo contra la represión y contra un modelo de injusticias y desolación. La historia, una vez más, se ha puesto en marcha.

Publicado en :

http://www.infonews.com/2011/12/02/columnistas-2159-crisis-mundial-rebeliones-y-anarcocapitalismo.php

viernes, 2 de diciembre de 2011

Una conexión con vocación de transformación, por Juan Recce (para “Tiempo Argentino” del 02-12-11)






Juan Recce
Director ejecutivo del Centro Argentino de Estudios Internacionales (CAEI).


El horizonte estratégico se delinea con más nitidez que nunca y el camino es la integración. La reciente visita de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a Venezuela reafirma el camino regional emprendido por nuestro país poco después de iniciado el siglo XXI y consagra la alianza de los pueblos por la construcción de un orden mundial inclusivo y socialmente comprometido.
La amistad con Venezuela, al igual que lo es con Brasil, es una amistad con vocación de poder y mandato histórico de transformación. Suramérica lo entendió a tiempo, el mundo se encuentra en una transición profunda, anclada en tres hechos sin precedentes en la historia: el surgimiento de nuevos polos de poder fuera de América del Norte y Europa, entre ellos Suramérica; un despertar global nunca visto de los pueblos que buscan involucrarse e interrelacionarse para incidir en la política y la economía; y una incomparable vocación transcultural por la integración en la diversidad.
En este momento de la historia, el rumbo está más confirmado que nunca; según la CEPAL, entre 2000 y 2010 la tasa de pobreza en América Latina se redujo en un 15%, justo el momento en que se redefinieron las estructuras de reparto de beneficios de las industrias extractivas y la matriz identitaria de la gestión del mercado, poniendo fin al gerenciamiento etnocentrista. El triunfo del mercado por sobre la política había generado un terreno fértil para el brote de violencia, pero el retorno de la política transformó la violencia en participación, y la participación transformó la exclusión en inclusión.
Cuando se inició el camino, muchos miraban con escepticismo. Es cierto, en la transición no se puede discernir con claridad. El peso del pasado y las viejas certezas condicionan nuestra capacidad de identificar qué y por qué está sucediendo y cómo podemos posicionarnos frente a ello. El fin de la historia no fue tal y la ideología ha vuelto para devolverle al hombre el plástico poder de moldear su mundo y sus oportunidades. La ideología ha vuelto para quedarse como nexo de comunicación, aunando expectativas y reduciendo el umbral de preferencias que disipan nuestra capacidad de transformación. Así se construye hoy la integración, como un juego a doble nivel. Arriba, defendiendo los grandes trazos, con subjetividades garantes que otorgan previsibilidad y fuerza política, allí Rousseff, allí Chávez, allí Cristina. Abajo, apropiándose del historia y capitalizando las oportunidades, los pueblos, redefiniendo las fronteras y redefiniéndose juntos para moldear el mundo. Esto ha permitido el reencumbramiento de la política por sobre el mercado.
Argentina suma a la sustentabilidad material del ALBA, y el ALBA a la proyección estratégica de Suramérica en el mundo. Argentina y Venezuela tienen matrices de producción complementarias que pueden integrarse de manera muy beneficiosa para las partes. Nuestros alimentos y nuestra producción industrial calzan perfectamente en un modelo de complementariedad con el potencial energético y financiero de Venezuela. La clave de una Suramérica fuerte e integrada es el endoconsumo local y la división regional del trabajo. Los suramericanos consumiendo los bienes que produce Suramérica, integrando sus mercados y con ellos sus destinos. Qué nos depara el siglo XXI, ya lo sabemos, minerales y alimentos, fundamentalmente litio, gas y tierras fértiles. Juntos podemos consolidar nuestra vocación regional de poder para transformar y moldear el mundo en el que queremos vivir.

Publicado en :
http://tiempo.infonews.com/notas/tres-miradas-sobre-celac