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sábado, 8 de septiembre de 2012

Dos tipos de libertad, por Sandra Russo (para "Página 12" del 08-09-12)



Hace dos semanas, cuando Julian Assange obtuvo asilo político del gobierno ecuatoriano, se puso en evidencia –desarrollé esta idea en mi artículo “Qué quiere decir Assange”– que en esa controversia entre Gran Bretaña y Ecuador se visibilizaban, ante la opinión pública mundial, dos ideas contrapuestas sobre la libertad de expresión, y que por ahí pasa un eje de la discusión política contemporánea. Por un lado, la que entendemos inercialmente, la que nació en el siglo XIX con la prensa obrera y se fue degenerando hasta terminar siendo un fetiche de los medios concentrados, la que hoy lleva como estandarte la SIP –que nuclea a patronales de grandes diarios que a su vez tienen radios y canales de televisión– y, por el otro, la que surge de medios alternativos, redes sociales, portales periodísticos y blogs de todo el mundo. Actualmente, los medios que integran la SIP responden a una línea política conservadora –fueron oficialistas en los ’90–, reaccionaria ante los gobiernos populares latinoamericanos, por motivos más que obvios, tratándose esos conglomerados de las alianzas de las viejas familias dominantes en la región, con diferentes versiones del capital globalizado. Dentro del universo de los nuevos soportes informativos, en cambio, hay voces afines y voces críticas a esos gobiernos, porque algo caracteriza a las nuevas tecnologías: son baratas y de acceso libre, no hace falta ni un capitalista ni pauta publicitaria para poner en marcha un blog. Ese nuevo universo comunicacional no es controlable, ni es posible insertarle una línea editorial unívoca como la que sí rige en los medios convencionales.

Aunque aquella interpretación de lo que estaba sucediendo con Assange no tuvo rebote –¿dónde habría de tenerlo?–, sí la tuvo en los hechos. Apenas un día después de que Ecuador anunciara el asilo político a Assange, tuvo lugar en Miami una apresurada y muy concurrida conferencia de prensa, con gran despliegue en la CNN en español, en la que el ex editorialista del diario ecuatoriano El Universo, Emilio Palacio, anunció con bombos y clarinetes que Estados Unidos le había concedido a él asilo político. El eje editorial tanto del entrevistado como de los entrevistadores era clarísimo. La abogada de Palacio, Sandra Grossman, fue explícita: “Agradecemos a los Estados Unidos por su postura firme del lado de aquellos que defienden la libertad de expresión. Hacemos un llamado a todos los Estados del Hemisferio a defender estos valores y a no permitir que personas como el señor Palacio sean perseguidos por sus ideas”. El propio Palacio lució su versión de fugitivo y aprovechó la ocasión para sacarle jugo a su rol de campeón de la libertad. Se quedará en los Estados Unidos, dijo, “para buscar trabajo, si CNN tiene alguna pega por ahí, encantado enviaré mi hoja de ruta”.

Palacio fue querellado en 2011 por calumnias e injurias, junto a los tres dueños de El Universo en tanto editores responsables, por el presidente Rafael Correa. Los cuatro fueron condenados en primera y segunda instancia a tres años de cárcel y al pago de 40 millones de dólares. A pesar de que el delito era excarcelable –ese delito dejó de existir en la Argentina durante el gobierno de Néstor Kirchner–, los condenados se fueron poco después a Estados Unidos y Panamá. Correa pidió que rectificaran las mentiras publicadas a cambio de retirar la querella. No accedieron. Poco después, el 27 de febrero, el presidente anunció “perdón sin olvido” y los dispensó del pago millonario. De todo esto se habló mucho. De lo que no se habló tanto fue del artículo que detonó la querella.

Lo firmaba Emilio Palacio y se titulaba “No a las mentiras”. En ella se hablaba del gobierno como “La Dictadura”, y se volvía sobre los hechos del 30 de septiembre de 2010, cuando fuerzas policiales se amotinaron y mantuvieron secuestrado durante nueve horas al presidente Correa en un hospital. Desde la mañana de ese día, el posterior a la sanción de una ley sobre Servicio Público, que dejaba sin efecto algunos beneficios de esa fuerza de seguridad, el país exhibió la clara escena de un golpe de Estado, fogoneado y aplaudido por los medios de comunicación opositores.

A las 7.30 del 30 de septiembre, unos quinientos policías tomaron el Regimiento Central de Quito. A las 9, después de algunas refriegas, los amotinados tomaron la escolta de la Asamblea Nacional. A las 9.20, se unieron a la insurrección dos bases militares. Se vieron policías y militares desfilando con pancartas que rezaban “la tropa unida jamás será vencida”. Cinco minutos más tarde, el presidente Correa se presentó en el Regimiento 1 para intentar deshacer el conflicto. Allí no estaban los líderes, así que Correa se trasladó al cuartel central, rengueando, dos días después de haber sido operado de una rodilla. Allí se desataron las primeras escaramuzas de violencia que ese día hicieron temer un magnicidio. Mientras los presidentes de la Unasur modificaban sus agendas para subirse a los aviones que los traerían a Buenos Aires a toda urgencia, en las afueras del cuartel central de policía el presidente era físicamente atacado. Uno de los policías intentó directamente darle un culatazo en la rodilla operada, pero un custodio leal se interpuso. Le quebraron una pierna. A las 10 de la mañana, con sublevaciones y saqueos en todo el país, fue que Correa se sacó la corbata en el balcón del cuartel central durante un discurso en el que dijo: “Aquí estoy, si quieren mátenme”. De allí ya no pudo salir. Cuando quiso hacerlo para llegar a los autos de su comitiva, que estaban a 300 metros, le descargaron una salva de gases lacrimógenos, hubo violentas refriegas entre los amotinados y los custodios presidenciales; el presidente cayó y se descompensó, y fue llevado al hospital policial, pegado al Regimiento 1, por los sublevados. Mientras tanto, sus jefes leían su pliego de condiciones. Le siguieron a eso nueve horas en las que se le impidió al presidente salir de ese hospital. A las dos de la tarde, las fuerzas armadas se declararon leales al gobierno democrático, y comenzaron los episodios de violencia en todo el país que dejaron un saldo de diez muertos y casi trescientos heridos.

A diferencia del golpe en Paraguay, tan quirúrgico que no tuvo para exhibir más que escandalosas irregularidades legislativas en el juicio político que el propio Congreso golpista se autopermitió, el intento de golpe en Ecuador mostró una postal más bien clásica, con la diferencia de que ya no fueron las fuerzas armadas sino las de seguridad el instrumento requerido por la derecha para abortar la institucionalidad del país. Pero sin embargo, así como se ha dudado de si lo de Paraguay fue o no fue un golpe, en Ecuador también. Increíblemente, la derecha ha insistido con que se trató de una demanda gremial descontrolada y sólo eso. Para abonar esa historieta, se publicaron infinidad de artículos mostrándolo a Correa como el manipulador de la escena.

Sin embargo, el columnista de El Universo fue mucho más lejos en su nota. No sólo negaba que haya habido un intento de golpe sino que se refería en toda su extensión a Correa como “el Dictador”, y después de una sarta de calificaciones no muy alejadas del repertorio que usa la derecha en toda la región, indicó que era falso que Correa haya sido mantenido cautivo, y convirtió lo que fue una refriega para la liberación de un presidente democrático tomado de rehén para mantener negociaciones de facto, en un ataque presidencial a los sublevados. Acusó a Correa de haber ordenado “fuego a discreción” contra el hospital policial “lleno de inocentes”, y le adjudicó al presidente la autoría de “un crimen de lesa humanidad”.

Si algo faltaba para completar el perfil de Palacio, la conferencia de prensa ofrecida hace diez días en Miami para darse a sí mismo el status de refugiado político lo pinta entero. Palacio sí ve con claridad que la derecha periodística necesita con urgencia un héroe, un emblema. Lo que montó fue una opereta mediática con la buena predisposición de siempre de sus medios amigos, en la que habló a destajo de “la dictadura ecuatoriana”. Palacio no necesita refugiarse porque no tiene ninguna causa penal pendiente en Ecuador, ya que la querella fue retirada, y si volviera nadie lo detendría. A ningún ecuatoriano se lo ha escuchado pedir la pena de muerte para Palacio –sería absolutamente ridículo porque semejante barbaridad no entra en los cánones ideológicos de ninguno de los gobiernos democráticos de la región, ni de los de izquierda ni de los de derecha–, como sí lo hicieron en la Fox algunos entrevistados y comentaristas norteamericanos cuando hablaron de Assange.

Un día después de ese intento de lanzamiento al estrellato internacional de los refugiados por cuestiones políticas, de esa parodia, la Cancillería ecuatoriana salía a desmentir los dichos de Palacio, indicando que Estados Unidos no había comunicado nada al Ecuador sobre ese asunto. En declaraciones sucesivas, también la embajadora norteamericana en Quito lo desmintió. No existe en Estados Unidos la figura del asilo político tal como se la conoce en los países latinoamericanos y muchos otros. No hay algo que pueda darle Estados Unidos a Palacio que se equipare con lo que Ecuador le brinda a Assange. Se otorga “asilo territorial” a personas que llenan unos cuantos formularios. Las desmentidas no fueron publicadas por ninguno de los grandes medios. Así es en estos días el relato de la derecha política y mediática, unidas por el cordón umbilical de la reacción: necesitan dictaduras para poder derrocarlas.

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http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-202887-2012-09-08.html

Los que buscan el ajuste, por Daniel Filmus (para “Página 12” del 08-09-12)


Daniel Filmus es Senador nacional Frente para la Victoria, y Ex ministro de Educación.

La necesidad de mostrar que en el país todo anda mal ha llevado en los últimos tiempos a distintos periodistas y medios de comunicación a realizar una fuerte campaña con el objetivo de desprestigiar las políticas educativas públicas y la labor de nuestras escuelas y docentes. Una parte importante de esta campaña tiene como propósito reiterar una y otra vez estadísticas y datos falsos referidos al rendimiento del sistema educativo nacional. Ya nos hemos visto obligados a refutar algunos de estos “errores” desde estas mismas páginas. Hoy, debemos volver a hacerlo. Este caso es más grave, ya que no se trata de un periodista en particular, sino del editorial del diario La Nación hace pocos días.

Entre otros datos falaces, dicho editorial afirma que “sólo el 31 por ciento de los alumnos que ingresan en el primer grado terminan el secundario”. En su afán por mostrar que la educación está en “estado de emergencia”, no repara en que este dato se contradice con otro que brinda la misma nota y que tampoco es correcto: “Sólo el 43 por ciento de los estudiantes secundarios terminan los estudios en los tiempos establecidos y un 50 por ciento del total accede al título”. ¿El 31 o el 50 por ciento? Ninguno de los dos. El censo del 2010 muestra que más del 58 por ciento de los jóvenes de 25 años terminaron el secundario y un 5 por ciento más sigue cursando. Más adelante, citando a “la prestigiosa ONG Proyecto Educar 2050, vuelve a contradecir los datos anteriores al afirmar que “el 58 por ciento de los argentinos entre los 25 y 64 años no ha completado la educación media”. Ello implicaría que el 42 por ciento si la terminó. ¿Pero cómo, no había dicho antes el mismo editorial que sólo el 31 por ciento egresaba? ¿O ahora se reciben menos estudiantes que treinta años atrás?

También cita a esta (¿prestigiosa?) ONG cuando sostiene que “600.000 jóvenes entre 12 y 17 años están fuera del sistema educativo”. Pero estas cifras también son inexactas. Según el censo del 2010, los jóvenes entre 12 y 17 años que no concurren a la escuela son 444.000. Si tomamos en cuenta que la población total de esta franja de edad es 4.220.000, vemos que sólo poco más del 10 por ciento se encuentra fuera del sistema educativo. Como se puede observar, aun sin falsear datos hay mucho por mejorar. Es por ello que uno de los objetivos principales de la actual gestión educativa es incluirlos. Hay que tener en cuenta que recién hace cinco años se aprobó la obligatoriedad del nivel medio.

En otro párrafo, la nota intenta mostrar que nuestras tasas de egresados de escolaridad media nos muestran en un nivel más bajo que Perú, Chile, Colombia, Bolivia, Paraguay y Ecuador: “¿Hasta dónde descenderá, pues, el relegamiento educativo de nuestros chicos y adolescentes?”, se pregunta el editorialista. Como en el caso del 31 por ciento anterior, el sentido común debiera mostrar que esto no es así. Pero vayamos a los datos de escolaridad comparada con los países mencionados por el diario en cuestión. Por ejemplo, Argentina tiene el 1,9 por ciento de analfabetismo, Chile tiene poco menos que el doble. Paraguay y Colombia tienen tres veces más y Perú, Ecuador y Bolivia, entre cuatro y cinco veces más analfabetismo que nosotros. En el otro extremo del sistema educativo, Argentina tiene el 20 por ciento de su población de 25 y más años con educación superior completa. Más que duplica la media latinoamericana. Paraguay tiene 2,4; Colombia 5,8; Chile 7,9; Ecuador 8,1, Bolivia 9 por ciento.

Para evitar abrumar con más datos, es posible recurrir al índice educativo resumen por país que utiliza el PNUD para elaborar el Indice de Desarrollo Humano. En el caso del informe 2011, Argentina está a la cabeza con .806, en América latina sólo por debajo de Cuba. Otros países de la región: Chile .797; Uruguay .763; Bolivia .749; Perú .704; Ecuador .686; Colombia .667 y Paraguay .643. Como observamos, a pesar del esfuerzo del editorialista por mostrar lo contrario, la cifra de niños y adolescentes escolarizados no ha descendido relativamente respecto de otros países de la región en los últimos años.

Para finalizar, queremos enfatizar que no podemos estar conformes con el actual rendimiento de nuestro sistema educativo. A pesar de los avances que se han registrado en los últimos años, hay muchas asignaturas pendientes tanto en lo cuantitativo como en la calidad. Pero de ninguna manera se puede hablar de un “gravísimo retroceso educativo argentino de estos años que sería una prueba contundente de los efectos empíricos del populismo y del falso progresismo anidado en posiciones políticas dominantes”, como en otro párrafo señala el enceguecido editorial de La Nación. Recordemos que en el 2003, dos de cada tres alumnos eran pobres; los chicos pasaban de grado por decreto de los gobernadores, ya que no tenían un mínimo de días de clase como para ser evaluados; en mayo de ese año, siete provincias no pagaban salarios regularmente a sus docentes y las que lo hacían, los pagaban con bonos; las escuelas se convirtieron en comedores públicos; salíamos de 1000 días de carpa blanca docente pidiendo el incentivo salarial y una ley de financiamiento, y teníamos una inversión educativa del 3,5 por ciento del PBI más pequeño de las últimas décadas.

Las secuelas de esos terribles momentos aún impregnan nuestras aulas y repercuten en los actuales rendimientos educativos, ya que la mayor parte de los docentes y alumnos, protagonistas de ese período, aún pueblan nuestras instituciones educativas. El Gobierno “populista y falso progresista” que denuncia La Nación ha hecho de la educación una política de Estado y por ello las Leyes de Salario Docente, 180 días de clase, Educación Técnica, Financiamiento Educativo, Educación Sexual Obligatoria, Educación Nacional, fueron aprobadas por unanimidad o por mayorías que superaron holgadamente el número de legisladores del oficialismo en el Congreso Nacional. Hoy se continúa en esta senda llevando adelante los Programas Conectar Igualdad, Fines, Asignación Universal por hijo, Secundaria para todos, Fortalecimiento de la Formación Docente, Programa Nacional de Desarrollo Infantil, Plan de Lectura, etcétera.

Finalmente, cabe destacar que el editorial en cuestión reconoce el sustancial aumento de la inversión educativa desde el 2003, pero a la luz de los datos falsos se plantea: “¿Por qué rinde tan poco el dinero invertido?”. Pregunta que desnuda una de las principales razones por las cuales se tergiversan los datos: ¿para qué invertir más si todo sigue igual?. La conclusión que se desprende de tal argumentación es: los resultados muestran que la inversión pública en educación es ineficiente. Bajémosla. Volvamos al ajuste.

Por el contrario, estamos convencidos de que si persistimos en los actuales niveles de inversión y en la dirección de las transformaciones, construiremos participativamente una educación de calidad para todos. La que nuestro país necesita y nuestros niños y jóvenes merecen.

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http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-202933-2012-09-08.html

Los 16, por Luis Bruschtein (para “Página 12” del 08-09-12)



“Si piensan así, actúen, si no, nos hundimos todos, van a hacer votar a los bebés apenas dejen el chupete, después a los extranjeros, a las palomas y después a los animales domésticos con tal de aferrarse al poder. No más K. No al cambio de nombre de la avenida Córdoba por Néstor Kirchner.” Los rompeweb están inundando las redes con mensajes de este corte. Convocan a una “marcha de la libertad” para oponerse al proyecto que otorga el derecho optativo al voto a los 16 años.

Esos textos parecen estúpidos, pero están pensados, no son ingenuos, están trabajados igual que los textos publicitarios, para generar una reacción. Apelan siempre a un arsenal de prejuicios tribales que acechan la oportunidad para salir de la oscuridad con la apariencia de normales y civilizados.

Sería igual de equivocado pensar que ese pequeño colectivo abarca a todos los que se oponen al voto a los 16 años. Sin embargo, no está de más, como en todas las discusiones, señalar las zonas periféricas de cada posición, los vasos comunicantes que establecen algunas ideas. Y sobre todo, la forma como juegan una vez que están dispuestas en el escenario de la política.

Porque esta discusión es imposible fuera de ese marco. Los procesos de inclusión y ampliación de derechos se dan en el territorio de la política que es donde se encuentra la fuerza para concretarlos. Hablar en términos abstractos de justicia y derechos es imposible. El solo hecho de intentarlo tiene un efecto reaccionario en contra de esos derechos. Y las políticas miden su progresividad, menos por la enumeración programática que por la medida en que son capaces de reunir una masa crítica suficiente para concretar esas transformaciones.

En ese sentido, el que impulsa el voto a los 16 años tiene también un interés político, como lo tienen los que están en contra. Pero de allí a denunciar que en ese voto se juega la posibilidad de una potencial re-reelección de la Presidenta es merecedor de un cero en matemáticas. El universo de jóvenes entre los 16 y los 18 años es de un millón y medio, dos millones, de los que seguramente votarían muy pocos, y muchos menos en esta primera vez. De ese universo podría decirse, con toda la furia, que votará menos de la cuarta parte (seguramente será mucho menos todavía) con lo cual, aun cuando todos votaran al mismo candidato, no le sumarían más de un punto y fracción. O sea: no definen ninguna elección.

La mirada que tiene la sociedad sobre sí misma va cambiando con ella. De esa manera el voto dejó de ser elitista, después las mujeres accedieron a ese derecho y finalmente los jóvenes y adolescentes también, o están en el umbral de obtenerlo. No se sabe si alguna vez votarán los animales domésticos, como dicen los de la “marcha de la libertad”, pero hay que convenir que jóvenes y adolescentes no son animales.

El efecto que sí produce la propuesta es reafirmar una pertenencia, un rol como partícipe creador de un campo de acción progresiva; reafirma una identidad desde donde convoca. Si gana pocos votos con los adolescentes de 16 años, tracciona a otros sectores más amplios de la juventud y de la sociedad porque muestra que no teme a la apertura, a la irrupción de nuevas ideas e intereses. Eso es más democrático que oponerse con cualquier motivo.

Otros sectores de la oposición habían presentado la misma propuesta. Pero el oficialismo tiene mayoría desde que ganó las elecciones y actúa con una filosofía restrictiva: siempre presenta sus propios proyectos aunque existan otros iguales o parecidos. Asume que como es la mayoría, tiene la capacidad de instalar el debate y por lo tanto también quiere capitalizarlo como propio porque cimenta su identidad y destiñe la de los otros. Es una lógica amarreta, de mano cerrada, pero está en consonancia con la que tiene la oposición de no reconocerle nada al oficialismo.

Los que habían presentado los mismos proyectos quedan así en la disyuntiva de respaldar la propuesta u oponerse a lo que ellos mismos habían impulsado en forma intrascendente. Es una demostración de la importancia que tiene la política por encima de los programas. El que presentó primero el proyecto sin preocuparse por juntar la fuerza para aprobarlo tiene que respaldar o rechazar el proyecto del que lo presentó teniendo el consenso suficiente. Finalmente, el que opera el cambio que mejora la realidad es el que se ha esforzado por generar un cambio en la relación de fuerzas. La respuesta a cuál es la fuerza progresista, si la que tiene el programa o la que lo ejecuta, surge de esa ecuación, lo demás son puras palabras. Es un dilema que se ha presentado una y otra vez en la historia, sobre todo desde el surgimiento del peronismo.

No se trata de despreciar la idea, la conciencia, que de alguna manera puede estar expresada en el programa, pero el objetivo y el consenso necesario para alcanzarlo van unidos. No es que el fin justifica los medios, sino que la declamación sola del objetivo termina por ser una mentira. Una mentira que muchas veces sirve también para tranquilizar la conciencia sin modificar nada ni afectar los intereses de nadie.

La ampliación del derecho al voto a los jóvenes de entre 16 y 18 años revela además una mirada renovadora sobre la sociedad. De alguna manera esa capacidad de mantener la mirada abierta ha sido la mayor virtud del kirchnerismo y la que le permitió a Néstor Kirchner ampliar la estrecha base de sustentación con que había llegado a la presidencia.

La polémica sobre la ampliación del derecho al voto a los adolescentes de entre 16 y 18 años primero provocó rechazo, más que nada por el peso de la costumbre. Luego fue una idea que se abrió a la consideración de la sociedad y se la trató con menos desprecio. En ese momento, radicales y socialistas informaron que ya habían presentado proyectos con ese mismo contenido y algunos adelantaron que se iban a oponer al que había presentado el kirchnerismo porque ocultaba intereses político-partidarios. Lo cual es cierto, pero al mismo tiempo legítimo, al igual que los intereses político-partidarios que tienen los proyectos que presentaron ellos.

Se le ha criticado al kirchnerismo que la propuesta no estaba en su programa ni fue mencionada en la campaña electoral. En realidad se trata de una propuesta que no se escuchó en la campaña de ninguna fuerza, pero que tiene coherencia con la trayectoria y los planteos de varias de ellas. Si algo no se puede decir, después de diez años de gobierno kirchnerista, es que esa propuesta no encaja en esa experiencia. Se le ha criticado también que se quiere sacar la aprobación del proyecto a las apuradas sin dar tiempo para un debate más extendido en la sociedad. La hiperactividad parlamentaria del kirchnerismo en estos dos años tiene que ver con las elecciones, pero no en el sentido de que con esos proyectos logrará más votos. Después del 2013, la actividad política estará regida por las presidenciales del 2015 y nadie sabe cuál será la dinámica que se instalará en el Congreso.

La discusión real no discurre por esos andariveles que llevan a callejones sin salida. La discusión real es la que se da en la calle sobre si se abren o no y cómo, formas de contención ciudadanas para esos adolescentes en transición, que ya están tomando decisiones por sí solos. Hay debates legales sobre la homogeneización de las edades límite para derechos y obligaciones. Y hay debates sobre la madurez de un adolescente. Se dice que no está maduro ni tiene educación como para tomar ese tipo de decisiones. Lo real es que ese adolescente ya está tomando decisiones lejos de sus padres en la vida real. Son decisiones que rondan posibles adicciones o situaciones de ilegalidad y marginalidad, que también afrontan los adultos, con la diferencia de que para ellos es la primera vez. Frente a esas opciones, la comunidad tiene la posibilidad de permanecer cerrada o abrir puertas y crear formas de contención. Son nuevas realidades que requieren nuevos abordajes.

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http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-202922-2012-09-08.html

“Chávez es para Venezuela lo que Perón fue para la Argentina”, por Natalia Coronel (para “Infonews” del 07-09-12).




Arriba : Encuesta realizada por la consultora Hinterlace dirigida por Oscar Schemel.

Esto dicen los venezolanos sobre el presidente bolivariano según las consultoras encargadas de las mediciones electorales. INFOnews dialogó con los directivos de Hinterlaces y Data Strategia y te contamos por qué Chavez sería el candidato ganador.

Por:
Natalia Coronel

En la recta final de la campaña electoral, el clima político en Venezuela continúa al rojo vivo. Con un mes por delante para captar el voto de los indecisos y salir triunfante hacia el Palacio de Miraflores, el presidente venezolano, Hugo Chávez, y el opositor, Henrique Capriles, continúan midiéndose en arduas campañas.

Las últimas mediciones realizadas muestran tendencias muy disparen que van desde la arrolladora victoria chavista a una casi equitativa repartición del electorado. Siempre favoreciendo el triunfo de actual presidente.

Para saber como cómo se desarrollan las tendencias en el país bolivariano, INFOnews habló con Oscar Schemel y Carmen Fernández, directivos de las consultoras Hinterlaces y Data Strategia respectivamente. Ambos fueron los responsables de realizar las mediciones de intención de votos en todo el territorio nacional.

Según el director de Hinterlaces, Oscar Schemel, “Chávez aventaja a Capriles con el 50 por ciento contra el 32 por ciento. Hay que tener en cuenta que estas no son elecciones normales porque Chávez no es un presidente común. Es un líder religioso. Es para Venezuela lo que Perón fue para la Argentina”, sostiene.

En cambio, Carmen Fernández, afirma que “el inicio de campaña arranca con una situación donde Chávez tiene una clara ventaja pero, fue mermando en un ritmo constante en los últimos tres meses. En las últimas encuestas podemos ver un gran acercamiento de parte de Henrique Capriles”.

Además, la directora de Data Strategia hizo referencia a que el electorado venezolano fue cambiando desde 2006. “Desde hace seis años, el chavismo fue mermando su cantidad de votos y la oposición si bien fue creciendo no lo hizo al ritmo de poder superar al oficialismo”.

En cuanto a la debilidad del candidato opositor, Schemel remarcó: “Hay una incomprensión sobre los cambios culturales. Eso tiene que ver con la desestimación del liderazgo del presidente Chávez. El aparato comunicaciónal del oficialismo logró cambiar la identidad política de las personas. Antes, el venezolano era más apático con la política, hoy tenemos una sociedad altamente politizada que se siente involucrada en el debate político”.

En éste sentido Fernández asegura que Capriles aprovecha el desgastamiento de Chávez después de tantos años de gobierno y por otro lado tiene un mensaje que tiene que ver con la insatisfacción con algunos aspectos del gobierno actual. El gran defecto del chavismo es exigir lealtades absolutas”.



Schemel hace hincapié en la forma de hacer campaña del presidente Chávez e indica que su fortaleza es “la relación afectiva y casi religiosa entre Chávez y los sectores populares”. Y agrega: “Cuando uno le pregunta a los venezolanos sobre los problemas, ellos responden racionalmente, pero cuando le preguntan sobre el presidente, ellos responden emocionalmente. Además, los venezolanos de los sectores populares consideran que el presidente Chávez es humanitario, que tiene buenas intenciones, que quiere a los pobres y a Venezuela”.

Según la directora de Data Strategia la enfermedad de Chavez no habría tenido ningún impacto sobre la sociedad. “Ocurrió algo muy curioso porque, una mitad de la población del país, devotos al presidente, no creía que tuviera una enfermedad grave. Sin embargo, la otra mitad no lo creía porque pensaba que era un truco para manejar emocionalmente al electorado. Por eso creo que la enfermedad no tuvo el impacto que podría haber tenido en otra circunstancia”, sentenció Fernández.

Sin embargo, Schemel tiene otra visión de la situación. “La enfermedad de Chávez influyó enormemente en el electorado, acentúo los lazos afectivos con los sectores populares y anuló la posibilidad de que surgiera otra alternativa. Mientras, la oposición fue incapaz de colocar una idea nueva y apostó a que Chávez no estuviera participando de la elección. Hay un chiste en Vezuela que dice: “Cuando el presidente está en Venezuela, los opositores dicen vete ya! Y cuando está en Cuba dicen vente ya!”, remató.



A treinta días de los comicios, frente a un difícil escenario político que tiene como protagonistas a dos candidatos antagónicos, tenemos un Chávez que asegura su victoria y un Capriles que, pese a todo no renuncia al primer puesto.

En rigor, Fernández lanzó: “Si Chavez perdiera las elecciones no pasaría nada, solo sería una transición de gobierno.

En contra partida con el optimismo de Fernández, Schemel resaltó: “Si Chávez perdiera las elecciones entraríamos en una etapa de inestabilidad política y social peligrosa. Porque la oposición llegaría a Miraflores por el descontento y no porque sea una alternativa. Pero me animo a sostener que el escenario más probable es con un triunfo del presidente Chávez”, concluyó.

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http://www.infonews.com/2012/09/07/mundo-37662-chavez-es-para-venezuela-lo-que-peron-fue-para-la-argentina.php

viernes, 7 de septiembre de 2012

La revolución no será respirada, por Dante A. Palma (para “Diario Registrado” del 06-09-12)


La llegada al país de Sri Sri Ravi Shankar, en el marco del ciclo de charlas “Buenos Aires, capital mundial del amor” que cuenta con el auspicio del gobierno de la ciudad y el grupo Clarín entre otros, desató una enorme cantidad de polémicas. La más interesante tiene que ver con la eterna discusión acerca del Estado neutral o perfeccionista. En otras palabras, ¿los Estados deben comprometerse con un ideal de buena vida y fomentarlo ya sea en forma de meditación ya sea en formato de Nestornauta? ¿O deben permanecer neutrales y dejar que sean los individuos y la propiedad sociedad civil la que se agrupe y desarrolle su propia concepción de lo que considera una vida digna de ser vivida? Esta última visión es la de cierta línea al interior de la corriente liberal, la cual suele recibir la acusación de esconder, detrás de la mascarada de la neutralidad, una concepción del bien. Tales críticos, entonces, sostienen que aun los Estados pretendidamente neutrales acaban siendo perfeccionistas, esto es, acaban fomentando en mayor o menor grado, lo que consideran un buen vivir.

Dicho esto y asumiendo que el gobierno de la ciudad no puede cumplir con la incumplible neutralidad, la pregunta es ¿qué ideal, qué visión intenta fomentar? Si bien es injusto llegar a proposiciones taxativas a partir de un solo hecho, la importancia que la administración PRO le está dando a este evento va bastante más allá de vínculos personales o gustos particulares de algunos de sus miembros. Con esto quiero decir que hay una definición de la política detrás de este ciclo de conferencias además de una insólita junta de personajes que, con todo respeto, parecen salidos de un cuento teratológico y posmoderno. Por citar algunos de los conferencistas y los títulos con que se autonominan: René May, Francia, Maestro Sanador; Daniel Goleman, Estados Unidos, Inteligencia Emocional; Ari Paluch, Argentina, Comunicador espiritual; Gabriel Rugiero, Argentino, Brujito (SIC) Maya; Ariadna Tapia, México, Angelóloga (SIC); Liliana Hollman, Argentina, psicóloga especialista en terapias de regresión a vidas pasadas (SIC); Pablito (SIC) Martín, Argentina, chef y periodista. Invito a los interesados a ver la lista entera de conferenciantes en la página http://www.fevida.com.ar/conferencias-fevida.html donde verán cómo entre los ya mencionados aparecen entremezclados no sólo Mauricio Macri sino el Presidente de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti (quien a último momento desistió) y el legislador del PRO Avelino Tamargo quien a pesar de hacer política y ocupar un cargo legislativo disertará sobre “La espiritualidad como respuesta a las causas de la sociedad argentina”, lo que se presume será, la continuación vernácula de aquel clásico de Max Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo.

Pero más allá del bizarro listado, y mientras varios programas de televisión nos enseñan a respirar profundo como forma de aventar todas nuestras desgracias, ¿qué concepción de la política subyace a estos denominados referentes espirituales? Es muy difícil encontrar una definición que pueda cubrir este amplio espectro de trayectorias pero el apotegma retomado por Marcelo Tinelli a partir de su vínculo con El Arte de Vivir, la Fundación presidida por Sri Sri Ravi Shankar, es sintomático: “si sucede conviene”. Lo que expresa tal frase tiene larga trayectoria tanto en la historia de las filosofías que se expresaron desde diferentes puntos de vista a favor de una cierta armonía preestablecida, los “mejores mundos posibles” o los secretos designios de la Naturaleza, como así también a partir de los pensamientos mitológicos que justificaban cualquier hecho natural como una intervención de la o las divinidades.

Pero el “si sucede, conviene” condensa un clima de época. Por un lado exalta lo dado y nos invita a interpretarlo acríticamente. Así, desde este punto de vista, la pobreza, la injusticia social, la violencia de género, los genocidios, son todos fenómenos que suceden o sucedieron y de los cuales debemos obtener una “conveniencia”. Como conviene no debemos criticarlos ni transformarlos. Ni siquiera debemos buscar culpables de tropelías pasadas porque eso que sucedió, al fin de cuentas, convino. Y en esta conveniencia aparece el signo de nuestros tiempos: no hay que criticar lo dado porque, al fin de cuentas, hacerlo, no trae beneficios. Esto supone la realización de un cálculo economicista en el que se está más cerca de una ética empresarial que de una ética de valores trascendentes. Hay que respirar hondo y meditar porque la única manera de resistir un exterior hostil es a través de la resignación y la introspección hacia el mundo interior, único ámbito donde alcanzar la felicidad bajo la suposición de que ésta se puede constituir independientemente de los vínculos sociales y comunitarios en un armado completamente esquizoide.

Por ello, sin caerle encima a los usuarios y consumidores medios de este tipo de prácticas en las que algunos pueden hallar genuinos sentidos que las religiones tradicionales hoy no pueden brindarles, tengamos en cuenta que la meditación es también una política y, por sobre todo, que la revolución no será respirada.

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http://www.diarioregistrado.com/sociedad/64809-la-revolucion-no-sera-respirada.html

Cristina dijo basta, POR Roberto Caballero (para “Tiempo Argentino” del 07-09-12)



El domingo 28 de noviembre de 2010, la nota de tapa de este diario fue ilustrada con una foto tomada en el cumpleaños del hermano de Horacio Rodríguez Larreta, segundo de Mauricio Macri, que resumía el poder real de la Argentina, porque en ella aparecían abrazados, entre otros, los dueños de Techint (Paolo Rocca) y de Clarín (Héctor Magnetto), los dos grupos controlantes de AEA, la Asociación Empresaria Argentina, profundamente neoliberal en lo ideológico y antikirchnerista en lo político.

Por:

Roberto Caballero

Anoche, desde la Casa Rosada, Cristina Kirchner le apuntó a estos dos grupos como nunca antes lo había hecho, al menos en público. Del primero, Rocca, dijo que buscaba la megadevaluación para bajar los salarios de los trabajadores como solución a sus problemas de competitividad. Del segundo, Magnetto, que encabeza un grupo comunicacional difamador que se burla de los tres poderes del Estado. Aunque esto, según afirmó la presidenta, transparentando su decisión política y para que no les queden dudas a propios y a extraños, se acaba el próximo 7 de diciembre, cuando entre en plena vigencia la Ley de Medios de la democracia. Para entender el escenario actual, es útil repasar qué publicó Tiempo Argentino hace casi dos años, casi en soledad: "No es habitual que los periodistas hablemos del poder. Hablamos de los gobiernos, pero de los dueños del dinero muy poco, o casi nada. La mayoría de las veces, por supervivencia. Ningún periodista ignora las alianzas del poder real. Burlarse de las corbatas amarillas de Carlos Menem o de lo aburrido que era Fernando de la Rúa, por tomar dos malos ejemplos de la política reciente, fue siempre un atajo de los editores para no disgustar a los actores invisibles que realmente deciden sobre la vida cotidiana de millones de argentinos. Recordemos que mientras buena parte de los periodistas nos ocupábamos de la Ferrari y la avispa, el Estado era desguazado, la Argentina se endeudaba como nunca antes y casi un tercio de los habitantes de este país perdía el trabajo, en un plan de reingeniería social y económica que fue defendido y naturalizado por la prensa tradicional como si fuera necesario para todos, cuando sólo era conveniente para unos pocos. Eso es poder. (…)

Nadie sabe cómo funciona esa red en la intimidad. Quizá por eso, la imagen que ilustra esta nota tiene un valor testimonial inmenso: reúne al poder en serio de nuestro país, cuando nadie lo ve. Allí posan, festivos, Jorge Rendo y Luis Betnaza, dos de los hombres más importantes de Clarín y Techint, los grupos concentrados que dominan la Asociación Empresaria Argentina (AEA), punta de lanza de un proyecto de país en sí mismo, donde sobra mucha, mucha gente. Sus caras no son conocidas. Sin embargo, son sus decisiones económicas y sus posicionamientos políticos los que definen cómo vivimos los argentinos. Eso es poder."
Palabras más, palabras menos, la presidenta dijo anoche casi lo mismo. De Rocca, tomó sus declaraciones ante un grupo de jóvenes ejecutivos, el mismo día que desairó al gobierno, que lo había invitado a la mesa principal, junto a la jefa de Estado, en Tecnópolis, para festejar el Día de la Industria. En ese cónclave, Rocca blanqueó que el salario del trabajador argentino era, comparado con los del Brasil, demasiado alto. Y agregó que en el 2018 esto iba a cambiar. Cristina tradujo al mandamás de Techint: "Si dice que son altos es porque propone bajarlos, y si en 2018 todo va a mejorar en su opinión, es porque el problema es esta presidenta, que no lo deja." Un relato descarnado pero real, al mejor estilo de Néstor Kirchner que se plantó un día y confesó que la Corte, la residual menem-duhaldista, lo extorsionaba con el reajuste de tarifas. Agregó Cristina que Techint es un monopolio, en este caso, de la siderurgia, cuya posición privilegiada se debe a las medidas antidúmping y los generosos subdisios que le da el Estado, es decir, los 40 millones de argentinos, hace por lo menos cuatro décadas.

El 14 de abril de 2011, cuando el grupo de Paolo Rocca intentó evitar el nombramiento de directores estatales en su compañía, este diario publicó: "La pretendida ‘injerencia del gobierno en compañías privadas’ que denuncian Techint y Clarín, capitanes ideológicos de AEA (Asociación Empresaria Argentina), busca instalar mediáticamente a Cristina Kirchner como la mandamás de un soviet sudamericano que sólo existe en el prejuicio de muchos de los integrantes de esta central empresaria, cuya utopía es volver al neoliberalismo de los '90. El Decreto 441/2011 no viene a implantar la revolución bolchevique ni a abolir la propiedad privada. Nada de eso (…) La verdad es que, desde que el paradigma previsional de las AFJP hizo crisis y el Estado tuvo que salir a socorrerlo, la famosa "plata de los jubilados" (en realidad, los aportes de trabajadores activos y pasivos) comenzó a ser administrada por un organismo oficial. La mayoría de las más de 40 empresas que se nutren del dinero que proviene del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del ANSES aceptó, hace ya tres años, y sin hacer demasiado barullo, que el Estado pusiera representantes propios en sus directorios. Pero aunque siguieron haciendo buenos negocios, la convivencia del gobierno –como administrador de la cosa pública en democracia– y estos grupos privados siempre estuvo atravesada por la tensión. A estos últimos les resulta difícil sustraerse de la añoranza atávica de aquellos años ‘locos y neoliberales’, donde el Estado era prescindente de casi todo, salvo de la tutela de sus intereses sectoriales. El más belicoso de todos ellos es la transnacional Techint, que hace poco mudó su domicilio de las Islas Caimán a Luxemburgo. Su sociedad controlante, San Faustin SA, también emigró al mismo paraíso fiscal. Para que no queden dudas de que estamos hablando de una multinacional, San Faustin SA es a su vez controlada por Rocca & Partners Stichting, que organizó una fundación privada, pero no bajo el Derecho argentino, sino el holandés. Cuanto más lejos de Buenos Aires y sus controles, parece ser mejor para Paolo Rocca. ¿Tienen los jubilados argentinos actuales y futuros derecho a supervisar qué hace con su plata Techint? ¿Está bien o mal que el Estado vigile con un director propio esos fondos que hoy están aquí y mañana en Luxemburgo por un click de mouse?

En realidad, lo que es presentado por el Clarín de Magnetto y AEA como una injerencia inaceptable del Estado en el mundo empresario es el paso a la ofensiva de Rocca para connotar negativamente ("chavizar") a Cristina Kirchner ante el establishment local e internacional, dañando todo lo que pueda su figura de acá a las elecciones de octubre." De más está decir que fracasaron, pero no dejan de insistir.

Precisamente, de eso habló anoche Cristina, desnudando la intención remasterizada de un poder empresario que opera para correrla de la escena como atajo a la maximización de su renta y el rol agitador en la estrategia que le cabe a Clarín, socios además en la empresa Impripost, curioso joint venture entre una siderúrgica y una empresa de medios, que el morenismo denuncia como eje de un sistema de recolección de información privada usada luego para apretar a jueces y fiscales federales.

En síntesis, el ariete devaluador (Techint) y el instrumento manipulador de la opinión pública necesario para lastimar a un gobierno que encarna el 54 por ciento de los votos, la mayoría política de la nueva Argentina, que incluye a sus 40 millones de habitantes.

Anoche, Cristina marcó la cancha definitivamente, después de horas y horas de cadena nacional. Le sobraron los últimos 15 minutos de su discurso, esta vez en cadena oficial. No fue violento, sino tajante. Tomó una decisión y la hizo pública. Está determinada a pagar todos los costos políticos que tenga que pagar para que Clarín acate la ley el 7 de diciembre (hubo un mensaje velado a la Corte Suprema, para que no se desdiga de su fallo sobre los tiempos de adecuación a la norma que tendría el grupo de Magnetto). Ni le tembló la voz cuando lo dijo. Hablaba en serio. Muy en serio. Los meses que se vienen prometen ser intensos.

Intensos y apasionantes.

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http://www.infonews.com/2012/09/07/politica-37566-cristina-dijo-basta.php

jueves, 6 de septiembre de 2012

ZAFFARONI : "Si el joven no tiene conciencia para votar a los 16, tampoco le podríamos poner una pena”, por Agencia Télam del 06-09-12


El ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Raúl Zaffaroni, se expresó respecto de la posibilidad de que los jóvenes puedan optar por votar a partir de los 16 años.

"No tengo una opinión formada, pero lo que sí observo desde hace años y vengo criticando es la disparidad en cuanto a capacidades" definió Zaffaroni y agregó que "no es concebible que alguien sea penalmente responsable desde los 16 años, pero no tenga capacidad para casarse o para contratar", afirmó Zafaroni durante un encuentro sobre Acceso a la Justicia realizado en esta Capital Federal.

El prestigioso penalista añadió que "si vemos la parte penal, (el menor) no tiene posibilidad de disponer de su cuerpo hasta determinada edad, así que creo que de alguna manera hay que homogeneizar todo eso, que no sea tan contradictorio".

Consultado sobre si un menor de 16 años tiene "conciencia" para poder elegir a sus representantes, Zaffaroni respondió que "si no tuviera conciencia para eso, tampoco le podríamos poner una pena", y concluyó sintetizando que a su entender "o suben la capacidad penal a los 18 o bajan la capacidad política a los 16, una de las dos cosas".

Publicado en :

http://www.telam.com.ar/nota/37107/