Por Carlos Caramello / 6 de junio de 2026
“En un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza.
En un país mal gobernado debe inspirar vergüenza la riqueza”.
Confucio
Mientras la Argentina se desliza en la pendiente del desaliento, las violencias personales, la implosión social, los femicidios y otras innumerables lacras que van carcomiendo las bases mismas de la República, Bullrich se tirotea con Karina, Villarruel le hace zancadillas a Milei; Máximo le raya el Clío a Axel; el Rasputín del Palacio de Invierno intenta envenenarle el pastelito a la Primera Hermana; los Cortesanos Adjuntos se confabulan contra el Presidente de la Suprema; la familia Menem quiere escupirle el asado al Toto de la Champion, la Justicia pretende cargarse al periodismo y hasta el Tío Trump se cruza por teléfono con Satanyahu y lo caga a pedos: un quilombo.
Digo, además de las escaramuzas altisonantes de actores mínimos en la escena como los cruces entre Dan, el obeso y Lilia Demoine; Sebastián Apareja y las Fuerzas del Inferno y toda la sarta de exiguas traiciones tiñendo oscuro el críptico panorama de un país que, por donde rasques, se resquebraja y emerge pus, y no me refiero específicamente al affaire $Libra. Porque a esos que venían a terminar con la casta, llegó la verdadera casta y se los devoró. Tristes monigotes que repiten un texto gastado y multiplican un entorno demasiado parecido a los anteriores que hundieron el país. Pasó Domingo Felipe Cavallo, dijo que a él ni lo miren, y se fue a tomar un café con el Chupete Manzano>>
Publicado en:
https://deudaprometida.com/la-interna-sin-fin/


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