Majid (AD-08), el sistema iraní que habría dañado un F-35 de la USAFInforme del Congreso de EE. UU. revela pérdidas de 42 aeronaves durante la guerra contra Irán
Un documento del Servicio de Investigación del Congreso estadounidense reconoce daños y pérdidas en F-15E, F-35A, KC-135, AWACS E-3 y 24 MQ-9 Reaper durante la campaña aérea contra Irán.
MARTES 19 DE MAYO DE 2026
GASTÓN DUBOIS
Apasionado por la aviación, la historia, la política y la defensa. Editor-in-Chief en Aviacionline Defensa, combinando estos conocimiento para ofrecer un contenido valioso sobre temas estratégicos y de seguridad.
Imagen de la destrucción del E-3 Sentry de la USAF en la base aérea de Prince Sultan.
Resumen autogenerado por IA
Un informe del Congressional Research Service (CRS) actualizado al 13 de mayo de 2026 reconoce al menos 42 aeronaves estadounidenses perdidas, destruidas o dañadas durante la "Operation Epic Fury" contra Irán.El listado incluye 4 F-15E, 1 F-35A, 1 A-10, 7 KC-135, 1 E-3 AWACS, 2 MC-130J, 1 HH-60W, 24 MQ-9 Reaper y 1 MQ-4C Triton.El derribo del F-15E el 5 de abril sobre Irán fue el primer caza tripulado estadounidense confirmado como perdido en la guerra y motivó una compleja y costosa operación CSAR. El informe reconoce daños a un F-35A por fuego terrestre, evidenciando límites operativos de la furtividad frente a sensores pasivos y sistemas SHORAD.Cinco KC-135 y un E-3 AWACS resultaron dañados en el ataque iraní a la Prince Sultan Air Base en Arabia Saudita, mostrando vulnerabilidad de activos estratégicos en tierra.La pérdida de 24 MQ-9 Reaper refleja un alto coste en plataformas no tripuladas por derribos, guerra electrónica y accidentes en un entorno contestado.Se documentaron casos de fuego amigo: el 2 de marzo, tres F-15E fueron derribados por fuerzas kuwaitíes durante una situación de máxima saturación aérea.El CRS advierte que las cifras siguen sujetas a revisión, que el Departamento de Defensa no ha publicado una contabilidad completa y que el costo estimado de la operación ronda los 29.000 millones de dólares.El documento consolida reportes OSINT, filtraciones y declaraciones parciales del Pentágono, presionando al Congreso y al Pentágono por más transparencia sobre pérdidas y consecuencias estratégicas.
Estados Unidos
El costo material de la operación aérea estadounidense contra Irán podría haber sido considerablemente mayor al reconocido públicamente hasta ahora. Un documento actualizado del Congressional Research Service (CRS) —organismo analítico que asesora al Congreso de Estados Unidos— enumera al menos 42 aeronaves estadounidenses perdidas, destruidas o dañadas durante la denominada “Operation Epic Fury”, ofreciendo por primera vez una visión consolidada de incidentes que hasta el momento habían aparecido fragmentados entre reportes OSINT, filtraciones y declaraciones parciales del Pentágono.
Titulado “U.S. Aircraft Combat Losses in Operation Epic Fury: Considerations for Congress” y actualizado al 13 de mayo de 2026, el informe recopila episodios previamente reportados por medios internacionales y fuentes oficiales, incluyendo derribos, daños en tierra, fuego amigo y pérdidas de aeronaves tripuladas y no tripuladas durante la campaña contra Irán.
Informe del CRS al Congreso norteamericano.
El documento aclara que el Departamento de Guerra aún no publicó una evaluación integral de pérdidas y que las cifras continúan sujetas a revisión. Sin embargo, representa hasta ahora el reconocimiento institucional más amplio sobre el costo del material aéreo de la operación.
Preguntas frecuentes
¿Qué aeronaves perdió Estados Unidos según el informe del CRS? El CRS lista al menos 42 aeronaves afectadas: 4 F-15E, 1 F-35A, 1 A-10, 7 KC-135, 1 E-3 Sentry AWACS, 2 MC-130J, 1 HH-60W, 24 MQ-9 Reaper y 1 MQ-4C Triton.¿Cuándo ocurrió el derribo del F-15E confirmado en el informe? El derribo del F-15E Strike Eagle ocurrió el 5 de abril durante operaciones sobre Irán.¿Qué implicaciones tiene el daño al F-35A mencionado en el informe? El daño a un F-35A por fuego terrestre evidencia límites operativos de plataformas furtivas frente a sensores pasivos y sistemas SHORAD, y plantea interrogantes sobre la protección de aeronaves de quinta generación en entornos muy defendidos.¿Por qué es significativa la pérdida de 24 MQ-9 Reaper? La cifra de 24 MQ-9 perdidos es inusualmente alta y refleja el desgaste de operaciones ISR/ataque en un entorno contestado, con pérdidas atribuibles a sistemas SAM, guerra electrónica y accidentes.¿Qué daños sufrió la Prince Sultan Air Base según el informe? El informe reconoce que cinco KC-135 Stratotanker resultaron dañados y que un E-3 Sentry AWACS fue alcanzado en tierra durante el ataque iraní a la Prince Sultan Air Base en Arabia Saudita.¿El informe del CRS ofrece una contabilidad definitiva de pérdidas? No. El CRS indica que las cifras están sujetas a revisión y que el Departamento de Defensa no ha publicado una evaluación integral; por tanto, no se considera una contabilidad final.¿Cuál es el costo estimado de las operaciones contra Irán mencionado? El CRS señala que el costo estimado de las operaciones contra Irán habría ascendido aproximadamente a 29.000 millones de dólares.
El listado de pérdidas reconocidas
Según el CRS, las aeronaves afectadas incluyen:
4 F-15E Strike Eagle
1 F-35A Lightning II
1 A-10 Thunderbolt II
7 KC-135 Stratotanker
1 E-3 Sentry AWACS
2 MC-130J Commando II
1 HH-60W Jolly Green II
24 MQ-9 Reaper
1 MQ-4C Triton
El informe diferencia entre aeronaves destruidas y dañadas, aunque en algunos casos evita precisar el estado final exacto de los aparatos.
El derribo del F-15E que cambió la narrativa
Entre los casos incluidos figura el derribo del F-15E Strike Eagle ocurrido el 5 de abril sobre Irán, primer caza tripulado estadounidense confirmado como perdido durante la guerra.
En aquel momento, imágenes difundidas por medios iraníes y posteriormente verificadas por comunidades OSINT mostraron restos compatibles con un F-15E, incluyendo partes de la cola, un asiento eyectable ACES II y fragmentos estructurales. Inicialmente, el U.S. Central Command (CENTCOM) había rechazado afirmaciones iraníes sobre derribos de aeronaves estadounidenses, aunque posteriormente múltiples medios occidentales citaron fuentes estadounidenses que confirmaron la pérdida.
La operación de rescate posterior del segundo tripulante aislado dentro de Irán terminó convirtiéndose además en una de las misiones CSAR más complejas y costosas registradas por Estados Unidos en décadas recientes.
Obteniendo datos...
El propio CRS menciona que dos MC-130J Commando II fueron destruidos deliberadamente en tierra durante las operaciones de búsqueda y rescate tras quedar imposibilitados de despegar, en línea con imágenes OSINT difundidas semanas atrás que mostraban restos calcinados en territorio iraní.
El F-35A alcanzado y los límites de la furtividad
El documento también reconoce que un F-35A fue dañado por fuego terrestre iraní durante operaciones de combate.
Aunque el CRS no identifica el sistema responsable, el episodio coincide con reportes previos sobre un F-35A que habría sufrido daños tras ser alcanzado por un sistema superficie-aire de corto alcance iraní, posiblemente un Majid (AD-08) con guiado infrarrojo pasivo.
Ese incidente resultó particularmente significativo porque constituyó uno de los primeros casos conocidos de una plataforma furtiva de quinta generación estadounidense dañada en combate por defensas aéreas iraníes.
Más allá del sistema específico empleado, el episodio reforzó el debate sobre la creciente relevancia de sensores pasivos y sistemas SHORAD móviles frente a aeronaves stealth operando a baja altitud.
El ataque a Prince Sultan y la vulnerabilidad de los grandes activos
Otro de los puntos más relevantes del informe es la confirmación de daños sobre plataformas de altísimo valor estratégico estacionadas en Arabia Saudita.
El CRS reconoce que cinco KC-135 Stratotanker fueron dañados durante el ataque iraní contra la Prince Sultan Air Base, mientras que un E-3 Sentry AWACS también resultó alcanzado en tierra.
Las imágenes OSINT difundidas tras el ataque ya habían mostrado daños catastróficos sobre el E-3, incluyendo el colapso de la estructura que sostiene el radomo AN/APY-2 y la separación parcial del fuselaje.
Irán también destruyó un AWACS: el ataque a Prince Sultan alcanzó a un E-3 Sentry de la USAF
La inclusión del episodio dentro de un documento oficial del Congreso estadounidense constituye ahora el reconocimiento más explícito hasta el momento sobre el impacto real del ataque iraní contra una de las principales bases utilizadas por la USAF durante la campaña.
MQ-9 Reaper: el costo silencioso
El apartado cuantitativamente más llamativo corresponde a los drones MQ-9 Reaper. El CRS señala que Estados Unidos perdió 24 aparatos desde el inicio de las operaciones contra Irán.
La cifra resulta extremadamente elevada incluso para estándares contemporáneos y refleja tanto la intensidad de las operaciones ISR/ataque como el nivel de desgaste sufrido por las plataformas no tripuladas en un entorno altamente contestado.
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El informe no detalla las causas específicas de cada pérdida, aunque durante las semanas previas múltiples fuentes iraníes y OSINT habían reportado derribos mediante sistemas SAM de corto alcance, guerra electrónica y accidentes operacionales.
Fuego amigo y caos operacional
El CRS también incorpora el episodio de fuego amigo del 2 de marzo sobre Kuwait, donde tres F-15E fueron derribados por aeronaves kuwaitíes durante un escenario de máxima saturación aérea y alerta ante ataques iraníes con drones y misiles.
Videos difundidos posteriormente sugirieron que al menos uno de los derribos ocurrió a corta distancia mediante un misil AIM-9 Sidewinder lanzado desde un F/A-18 kuwaití, lo que abrió interrogantes sobre la identificación visual del blanco y el nivel de caos operacional existente en ese momento.
Más preguntas para el Congreso que respuestas
Lejos de cerrar el debate, el documento del CRS pone ahora presión sobre el Pentágono y el Congreso estadounidense.
El informe advierte explícitamente que aún no está claro si el Departamento de Defensa proporcionó una contabilidad completa de pérdidas ni si el Congreso dispone de suficiente información para evaluar el verdadero impacto operacional y estratégico de la campaña.
En paralelo, el CRS también señala que el costo estimado de las operaciones contra Irán ya habría ascendido a unos 29.000 millones de dólares.
Más allá de las cifras concretas, el documento deja entrever algo mucho más relevante: la campaña aérea contra Irán estuvo lejos de ser una operación de bajo costo o de supremacía aérea incontestada. Incluso para la principal potencia militar del mundo, operar sobre un espacio aéreo altamente disputado continuó implicando pérdidas reales, desgaste sostenido y vulnerabilidades difíciles de ocultar.
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